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	<title>Bioeticawiki - Contribuciones del usuario [es]</title>
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	<subtitle>Contribuciones del usuario</subtitle>
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		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Preembri%C3%B3n&amp;diff=3557</id>
		<title>Preembrión</title>
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		<updated>2013-03-21T03:12:25Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Alumno2012: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;El término '''preembrión''' ha tenido una historia corta pero de gran trascendencia,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Tribunal Supremo de EE.UU., en la sentencia '''Roe vs. Wade''' de 1973, no quiso pronunciarse sobre el momento en que comienza la vida humana. Con este antecedente y con el nacimiento en 1978 de '''Louise Brown''', la primera niña probeta, el más antiguo de los comités de bioética –''el británico Ethics Advisory Board'' (EAB)– abordó la consideración de los aspectos éticos de la [[fecundación in vitro]] (FIV) y la posibilidad de investigar con embriones para mejorar estas técnicas &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Britain´s Test Tube Babies|publicación=Nature|año=1982|páginas=298-408}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
[[Archivo:preembrionario.jpg|200px|thumb|right|Preembrión en el vientre materno]]&lt;br /&gt;
==La regla de los 14 días==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Según el informe del 4-05-1979 &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|nombre=London: Her Majesty’s Stationery Office|título=Report of the Committee of  Inquiry into Human Fertilization and Embryology|año=1984}}&amp;lt;/ref&amp;gt;, el embrión humano, en los primeros días, es solo una forma incipiente de vida humana, con una elevada mortalidad natural, y no un individuo, pues la aparición de la “línea primitiva” es uno de las condiciones fundamentales de la individuación del embrión &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Grobstein|nombre=C.|título=«The Moral Uses of ‘Spare’  Embryos|año=1982|editorial=Hastings Cent Rep|páginas=5-6}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Se aceptó fijar un intervalo de 14 días después de la fecundación, durante el cual se consideraba que el embrión humano no tenía estatuto especial y era “éticamente” aceptable usarlo para experimentar &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Report of the Committee, op. cit.|páginas=66}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. En ningún lugar del informe se usó la palabra “preembrión”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El EAB, que entre sus miembros no contaba ningún especialista en embriología humana, fue probablemente el primero en proponer la regla del día 14, que vino a decir que el embrión humano en la primera fase de su desarrollo es merecedor de respeto, pero no el mismo que se debe a una persona. Sus recomendaciones no fueron aprobadas por las autoridades en aquel momento. En 1980 el EAB dejó de existir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1979 se publicó el primer artículo en la literatura científica que usó términos como “''preembrión''” o periodo “''preembrionario''”. Su autor era el americano '''Clifford Grobstein''' &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Grobstein|nombre=C.|título=External Human Fertilization|publicación=Sci Am|año=1979}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Unos meses antes el EAB había concluido su informe sobre la FIV, y en medio de la polémica suscitada por el informe, el artículo de Grobstein pasó prácticamente desapercibido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1982 se constituyó en Gran Bretaña una comisión de expertos presidida por '''Mary Warnock''' para estudiar una posible regulación legal de la FIV. El informe resultante, publicado en julio de 1984, tuvo una gran influencia no solo en la legislación británica, sino también en las de muchos otros países.&lt;br /&gt;
[[Archivo:grobstein.jpg|500px|right|thumb|Clifford Grobstein. Científico estadounidense quien fue el primero en usar el término preembrión ]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==De ser humano a masa de células==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El desacuerdo entre los miembros de la comisión sobre si se debería permitir la experimentación con embriones humanos estuvo a punto de llevarles a desistir sin concluir el informe. Pero finalmente, se aceptó una solución de compromiso propuesta por Warnock: que solo se pudiera experimentar con embriones durante los 14 días siguientes a la fecundación. Ante la división de opiniones en su seno, la comisión decidió no pronunciarse sobre la cuestión fundamental: cuándo el embrión comienza a ser persona; se limitó a otra más práctica: con qué respeto había que tratarlo &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=. Department of Health and  Social Security|título=Report of the Committee of  Inquiry into Human Fertilization and Embryology|año=1984|páginas=66}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue en Gran Bretaña donde el término “preembrión” realmente hizo fortuna, pues apareció cuando era más necesario. En 1984, cuando comenzaron a debatirse en el Parlamento británico las recomendaciones del informe Warnock, se extendía la oposición a la experimentación con embriones. Una propuesta de prohibirla (el proyecto de Ley de Protección de los Niños no Nacidos, presentado por el diputado Enoch Powell) había obtenido una amplia mayoría a favor en su segunda lectura, en febrero de 1985. Justo en ese momento apareció en escena el término “preembrión”, y cambió el curso de los acontecimientos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Medical Research Council (MRC) propuso redefinir el embrión. En marzo de 1985 anunció la creación de un nuevo organismo para supervisar la FIV y la investigación con embriones, la Voluntary Licensing Authority (VLA), hasta que se aprobara la ley al respecto. El término “preembrión” se usó en una de las primeras reuniones del VLA, y se incluyó en unas directrices para el trabajo clínico y de investigación. El pasaje en cuestión decía: “Al conjunto de células que se dividen hasta la constitución de la línea primitiva, proponemos que se le dé el nombre de preembrión”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El término empezó a ser difundido por científicos partidarios de la experimentación con embriones. Se insistió en que el “preembrión” que se usaría para investigar no era un individuo humano, sino una masa de células indiferenciadas a partir de las cuales se podría desarrollar luego un individuo humano, por lo que debería permitirse hacer experimentos con él, durante los primeros catorce días &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Grobstein|nombre=C.|título=Biological Characteristics  of the Preembryo|publicación=Ann N Y Acad Sci|año=1988|páginas=346-348}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. En segundo lugar, se subrayó que tales investigaciones podrían reportar enormes ventajas contra la infertilidad y las enfermedades de origen genético. Tercero, se dijo que las objeciones procedían de ignorancia causada por prejuicios religiosos, en contraste con los argumentos racionales basados en datos científicos &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Research on Human Embryos|publicación=Lancet|año=1986|mes=December|páginas=1375}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. En 1990, los partidarios de la investigación acabaron ganando la batalla en el parlamento con ayuda del término “preembrión”, justo cuando empezaba a caer en desuso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Ingeniería lingüística==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También en Estados Unidos, una sociedad científica, la ''American Fertility Societ''y (AFS), organizó un comité ético, para determinar si lo que ellos mismos estaban haciendo con la investigación con embriones humanos en la FIV tenía algún problema ético &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=The Status of Regulation  of Assisted Reproductive Technology in the United States|publicación=J Assist Reprod Genet|año=1993|volumen=10|número=5|páginas=331-336}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Clifford Grobstein pertenecía a ese comité, que en 1986 publicó un informe favorable a la experimentación con embriones hasta los catorce días.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro miembro del comité era el teólogo '''Richard McCormick''', que también había formado parte del EAB. En un artículo de 1991, McCormick expuso los motivos científicos a favor de adoptar el término '''preembrión'''. Allí se hace eco de las críticas de un histopatólogo, '''M. Jarmulowicz''', quien afirmaba que el término preembrión era “''un ejercicio de ingeniería lingüística para hacer aceptable a la opinión pública la investigación con embriones humanos''” &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Jones|nombre=H.W.|título=The Status of Regulation  of Assisted Reproductive Technology in the United  States|publicación=J Assist Reprod Genet|año=1993|volumen=10|páginas=333}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A pesar del informe favorable a la investigación con embriones del ''Comité Ético de la AFS'', el Gobierno norteamericano daba largas al asunto. Pero en 1993, el presidente Clinton revocó la moratoria sobre el uso de fondos federales para tales experimentos al firmar la NIH Revitalization Act. A la vez, se constituyó una comisión, el ''Human Embryo Research Panel'' (HERP), dependiente de los NIH (''National Institutes of Health''), para señalar directrices sobre qué trabajos se podrían financiar en materia de investigación con embriones antes de la implantación &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Jones|nombre=H.W.|título=The Status of Regulation  of Assisted Reproductive Technology in the United  States|publicación=J Assist Reprod Genet|año=1993|páginas=332}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El presidente del ''HERP'' declaró públicamente que solo se debía admitir en la comisión personas favorables a la investigación con embriones. En su informe de septiembre de 1994, el ''HERP'' señaló que en el estudio del asunto había habido considerable confusión sobre cómo designar al embrión en la primera fase de desarrollo (“''preembrión”, “embrión preimplantatorio”, “conceptus”, “feto''”). Al final, aunque el HERP dio el visto bueno a investigaciones como las ya autorizadas en otros países y mantuvo el criterio de los catorce días, no aceptó el término “''preembrión''” &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Habgod.|nombre=J.|título=Debating Embryo Research|publicación=Soc Stud Sci|año=1997|volumen=27|páginas=537-542}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Él &amp;quot;preembrión&amp;quot; abandonado==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En noviembre de 1998, el presidente Clinton pidió a la National Bioethics Advisory Commission (NBAC) un informe sobre la investigación con células madre humanas embrionarias. El estudio, publicado en 1999, llama “cigoto” al organismo que se desarrolla durante la primera semana siguiente a la fecundación; desde la segunda semana hasta la octava, hay un “embrión”, y después, un “feto”. El término “preembrión” no aparece &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Tauer|nombre=C.A.|título=Embryo Research and Public  Policy: a Philosopher’s Appraisal|publicación=J Med Philos|año=1999|volumen=22|páginas=423-439}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La mayoría de los documentos posteriores tampoco lo usan. El informe ético de 2001 de la European Society for Human Reproduction &amp;amp; Embriology (ESHRE) lo descarta, porque “a veces se ha entendido como un intento de rebajar el valor simbólico de esta entidad [''el embrión'']”&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|nombre=ESHRE Task Force on Ethics and Law|título=The  Moral Status of the Pre-implantation Embryo|publicación=Hum  Reprod|año=2001|volumen=16|número=5|páginas=1046-1048}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. La palabra “''preembrión''” ya casi no aparece en informes recientes. En la literatura científica y bioética ha habido una disminución gradual de la frecuencia con que se utiliza. Fue un nuevo concepto acuñado a partir de datos aparentemente científicos, en un intento de justificar la destrucción y utilización de embriones humanos sin la exigencia de respeto incondicional hacia ellos. Una vez que este objetivo se logró, el término se ha ido abandonando poco a poco.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Bibliografía utilizada==&lt;br /&gt;
* {{cita publicación|apellido=Ferrer Colomer|nombre=Modesto|coautores=Pastor, Luis Miguel|título=The Preembrio's short lifetime. The History of a word|publicación=Cuadernos de Bioética|año=2012|mes=septiembre-diciembre|número=79|páginas=677-694|url=http://www.aebioetica.org/revistas/2012/23/79/677.pdf|fechaacceso=16 de marzo de 2013}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Notas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{listaref}}&lt;br /&gt;
[[Categoría:Fecundación artificial]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alumno2012</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Preembri%C3%B3n&amp;diff=3556</id>
		<title>Preembrión</title>
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		<updated>2013-03-21T03:11:45Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Alumno2012: /* La regla de los 14 días */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;El término '''preembrión''' ha tenido una historia corta pero de gran trascendencia,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Tribunal Supremo de EE.UU., en la sentencia '''Roe vs. Wade''' de 1973, no quiso pronunciarse sobre el momento en que comienza la vida humana. Con este antecedente y con el nacimiento en 1978 de '''Louise Brown''', la primera niña probeta, el más antiguo de los comités de bioética –''el británico Ethics Advisory Board'' (EAB)– abordó la consideración de los aspectos éticos de la [[fecundación in vitro]] (FIV) y la posibilidad de investigar con embriones para mejorar estas técnicas &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Britain´s Test Tube Babies|publicación=Nature|año=1982|páginas=298-408}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
[[Archivo:preembrionario.jpg|200px|thumb|right|Preembrión en el vientre materno]]&lt;br /&gt;
==La regla de los 14 días==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Según el informe del 4-05-1979 &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|nombre=London: Her Majesty’s Stationery Office|título=Report of the Committee of  Inquiry into Human Fertilization and Embryology|año=1984}}&amp;lt;/ref&amp;gt;, el embrión humano, en los primeros días, es solo una forma incipiente de vida humana, con una elevada mortalidad natural, y no un individuo, pues la aparición de la “línea primitiva” es uno de las condiciones fundamentales de la individuación del embrión &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Grobstein|nombre=C.|título=«The Moral Uses of ‘Spare’  Embryos|año=1982|editorial=Hastings Cent Rep|páginas=5-6}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Se aceptó fijar un intervalo de 14 días después de la fecundación, durante el cual se consideraba que el embrión humano no tenía estatuto especial y era “éticamente” aceptable usarlo para experimentar &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Report of the Committee, op. cit.|páginas=66}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. En ningún lugar del informe se usó la palabra “preembrión”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El EAB, que entre sus miembros no contaba ningún especialista en embriología humana, fue probablemente el primero en proponer la regla del día 14, que vino a decir que el embrión humano en la primera fase de su desarrollo es merecedor de respeto, pero no el mismo que se debe a una persona. Sus recomendaciones no fueron aprobadas por las autoridades en aquel momento. En 1980 el EAB dejó de existir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1979 se publicó el primer artículo en la literatura científica que usó términos como “''preembrión''” o periodo “''preembrionario''”. Su autor era el americano '''Clifford Grobstein''' &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Grobstein|nombre=C.|título=External Human Fertilization|publicación=Sci Am|año=1979}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Unos meses antes el EAB había concluido su informe sobre la FIV, y en medio de la polémica suscitada por el informe, el artículo de Grobstein pasó prácticamente desapercibido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1982 se constituyó en Gran Bretaña una comisión de expertos presidida por '''Mary Warnock''' para estudiar una posible regulación legal de la FIV. El informe resultante, publicado en julio de 1984, tuvo una gran influencia no solo en la legislación británica, sino también en las de muchos otros países.&lt;br /&gt;
[[Archivo:grobstein.jpg|500px|right|thumb|Clifford Grobstein. Científico estadounidense quien fue el primero en usar el término preembrión&amp;quot; ]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==De ser humano a masa de células==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El desacuerdo entre los miembros de la comisión sobre si se debería permitir la experimentación con embriones humanos estuvo a punto de llevarles a desistir sin concluir el informe. Pero finalmente, se aceptó una solución de compromiso propuesta por Warnock: que solo se pudiera experimentar con embriones durante los 14 días siguientes a la fecundación. Ante la división de opiniones en su seno, la comisión decidió no pronunciarse sobre la cuestión fundamental: cuándo el embrión comienza a ser persona; se limitó a otra más práctica: con qué respeto había que tratarlo &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=. Department of Health and  Social Security|título=Report of the Committee of  Inquiry into Human Fertilization and Embryology|año=1984|páginas=66}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue en Gran Bretaña donde el término “preembrión” realmente hizo fortuna, pues apareció cuando era más necesario. En 1984, cuando comenzaron a debatirse en el Parlamento británico las recomendaciones del informe Warnock, se extendía la oposición a la experimentación con embriones. Una propuesta de prohibirla (el proyecto de Ley de Protección de los Niños no Nacidos, presentado por el diputado Enoch Powell) había obtenido una amplia mayoría a favor en su segunda lectura, en febrero de 1985. Justo en ese momento apareció en escena el término “preembrión”, y cambió el curso de los acontecimientos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Medical Research Council (MRC) propuso redefinir el embrión. En marzo de 1985 anunció la creación de un nuevo organismo para supervisar la FIV y la investigación con embriones, la Voluntary Licensing Authority (VLA), hasta que se aprobara la ley al respecto. El término “preembrión” se usó en una de las primeras reuniones del VLA, y se incluyó en unas directrices para el trabajo clínico y de investigación. El pasaje en cuestión decía: “Al conjunto de células que se dividen hasta la constitución de la línea primitiva, proponemos que se le dé el nombre de preembrión”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El término empezó a ser difundido por científicos partidarios de la experimentación con embriones. Se insistió en que el “preembrión” que se usaría para investigar no era un individuo humano, sino una masa de células indiferenciadas a partir de las cuales se podría desarrollar luego un individuo humano, por lo que debería permitirse hacer experimentos con él, durante los primeros catorce días &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Grobstein|nombre=C.|título=Biological Characteristics  of the Preembryo|publicación=Ann N Y Acad Sci|año=1988|páginas=346-348}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. En segundo lugar, se subrayó que tales investigaciones podrían reportar enormes ventajas contra la infertilidad y las enfermedades de origen genético. Tercero, se dijo que las objeciones procedían de ignorancia causada por prejuicios religiosos, en contraste con los argumentos racionales basados en datos científicos &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Research on Human Embryos|publicación=Lancet|año=1986|mes=December|páginas=1375}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. En 1990, los partidarios de la investigación acabaron ganando la batalla en el parlamento con ayuda del término “preembrión”, justo cuando empezaba a caer en desuso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Ingeniería lingüística==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También en Estados Unidos, una sociedad científica, la ''American Fertility Societ''y (AFS), organizó un comité ético, para determinar si lo que ellos mismos estaban haciendo con la investigación con embriones humanos en la FIV tenía algún problema ético &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=The Status of Regulation  of Assisted Reproductive Technology in the United States|publicación=J Assist Reprod Genet|año=1993|volumen=10|número=5|páginas=331-336}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Clifford Grobstein pertenecía a ese comité, que en 1986 publicó un informe favorable a la experimentación con embriones hasta los catorce días.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro miembro del comité era el teólogo '''Richard McCormick''', que también había formado parte del EAB. En un artículo de 1991, McCormick expuso los motivos científicos a favor de adoptar el término '''preembrión'''. Allí se hace eco de las críticas de un histopatólogo, '''M. Jarmulowicz''', quien afirmaba que el término preembrión era “''un ejercicio de ingeniería lingüística para hacer aceptable a la opinión pública la investigación con embriones humanos''” &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Jones|nombre=H.W.|título=The Status of Regulation  of Assisted Reproductive Technology in the United  States|publicación=J Assist Reprod Genet|año=1993|volumen=10|páginas=333}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A pesar del informe favorable a la investigación con embriones del ''Comité Ético de la AFS'', el Gobierno norteamericano daba largas al asunto. Pero en 1993, el presidente Clinton revocó la moratoria sobre el uso de fondos federales para tales experimentos al firmar la NIH Revitalization Act. A la vez, se constituyó una comisión, el ''Human Embryo Research Panel'' (HERP), dependiente de los NIH (''National Institutes of Health''), para señalar directrices sobre qué trabajos se podrían financiar en materia de investigación con embriones antes de la implantación &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Jones|nombre=H.W.|título=The Status of Regulation  of Assisted Reproductive Technology in the United  States|publicación=J Assist Reprod Genet|año=1993|páginas=332}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El presidente del ''HERP'' declaró públicamente que solo se debía admitir en la comisión personas favorables a la investigación con embriones. En su informe de septiembre de 1994, el ''HERP'' señaló que en el estudio del asunto había habido considerable confusión sobre cómo designar al embrión en la primera fase de desarrollo (“''preembrión”, “embrión preimplantatorio”, “conceptus”, “feto''”). Al final, aunque el HERP dio el visto bueno a investigaciones como las ya autorizadas en otros países y mantuvo el criterio de los catorce días, no aceptó el término “''preembrión''” &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Habgod.|nombre=J.|título=Debating Embryo Research|publicación=Soc Stud Sci|año=1997|volumen=27|páginas=537-542}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Él &amp;quot;preembrión&amp;quot; abandonado==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En noviembre de 1998, el presidente Clinton pidió a la National Bioethics Advisory Commission (NBAC) un informe sobre la investigación con células madre humanas embrionarias. El estudio, publicado en 1999, llama “cigoto” al organismo que se desarrolla durante la primera semana siguiente a la fecundación; desde la segunda semana hasta la octava, hay un “embrión”, y después, un “feto”. El término “preembrión” no aparece &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Tauer|nombre=C.A.|título=Embryo Research and Public  Policy: a Philosopher’s Appraisal|publicación=J Med Philos|año=1999|volumen=22|páginas=423-439}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La mayoría de los documentos posteriores tampoco lo usan. El informe ético de 2001 de la European Society for Human Reproduction &amp;amp; Embriology (ESHRE) lo descarta, porque “a veces se ha entendido como un intento de rebajar el valor simbólico de esta entidad [''el embrión'']”&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|nombre=ESHRE Task Force on Ethics and Law|título=The  Moral Status of the Pre-implantation Embryo|publicación=Hum  Reprod|año=2001|volumen=16|número=5|páginas=1046-1048}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. La palabra “''preembrión''” ya casi no aparece en informes recientes. En la literatura científica y bioética ha habido una disminución gradual de la frecuencia con que se utiliza. Fue un nuevo concepto acuñado a partir de datos aparentemente científicos, en un intento de justificar la destrucción y utilización de embriones humanos sin la exigencia de respeto incondicional hacia ellos. Una vez que este objetivo se logró, el término se ha ido abandonando poco a poco.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Bibliografía utilizada==&lt;br /&gt;
* {{cita publicación|apellido=Ferrer Colomer|nombre=Modesto|coautores=Pastor, Luis Miguel|título=The Preembrio's short lifetime. The History of a word|publicación=Cuadernos de Bioética|año=2012|mes=septiembre-diciembre|número=79|páginas=677-694|url=http://www.aebioetica.org/revistas/2012/23/79/677.pdf|fechaacceso=16 de marzo de 2013}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Notas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{listaref}}&lt;br /&gt;
[[Categoría:Fecundación artificial]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alumno2012</name></author>
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		<updated>2013-03-21T03:07:14Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Alumno2012: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
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		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Preembri%C3%B3n&amp;diff=3554"/>
		<updated>2013-03-21T03:02:06Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Alumno2012: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;El término '''preembrión''' ha tenido una historia corta pero de gran trascendencia,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Tribunal Supremo de EE.UU., en la sentencia '''Roe vs. Wade''' de 1973, no quiso pronunciarse sobre el momento en que comienza la vida humana. Con este antecedente y con el nacimiento en 1978 de '''Louise Brown''', la primera niña probeta, el más antiguo de los comités de bioética –''el británico Ethics Advisory Board'' (EAB)– abordó la consideración de los aspectos éticos de la [[fecundación in vitro]] (FIV) y la posibilidad de investigar con embriones para mejorar estas técnicas &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Britain´s Test Tube Babies|publicación=Nature|año=1982|páginas=298-408}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
[[Archivo:preembrionario.jpg|200px|thumb|right|Preembrión en el vientre materno]]&lt;br /&gt;
==La regla de los 14 días==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Según el informe del 4-05-1979 &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|nombre=London: Her Majesty’s Stationery Office|título=Report of the Committee of  Inquiry into Human Fertilization and Embryology|año=1984}}&amp;lt;/ref&amp;gt;, el embrión humano, en los primeros días, es solo una forma incipiente de vida humana, con una elevada mortalidad natural, y no un individuo, pues la aparición de la “línea primitiva” es uno de las condiciones fundamentales de la individuación del embrión &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Grobstein|nombre=C.|título=«The Moral Uses of ‘Spare’  Embryos|año=1982|editorial=Hastings Cent Rep|páginas=5-6}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Se aceptó fijar un intervalo de 14 días después de la fecundación, durante el cual se consideraba que el embrión humano no tenía estatuto especial y era “éticamente” aceptable usarlo para experimentar &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Report of the Committee, op. cit.|páginas=66}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. En ningún lugar del informe se usó la palabra “preembrión”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El EAB, que entre sus miembros no contaba ningún especialista en embriología humana, fue probablemente el primero en proponer la regla del día 14, que vino a decir que el embrión humano en la primera fase de su desarrollo es merecedor de respeto, pero no el mismo que se debe a una persona. Sus recomendaciones no fueron aprobadas por las autoridades en aquel momento. En 1980 el EAB dejó de existir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1979 se publicó el primer artículo en la literatura científica que usó términos como “preembrión” o periodo “preembrionario”. Su autor era el americano Clifford Grobstein &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Grobstein|nombre=C.|título=External Human Fertilization|publicación=Sci Am|año=1979}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Unos meses antes el EAB había concluido su informe sobre la FIV, y en medio de la polémica suscitada por el informe, el artículo de Grobstein pasó prácticamente desapercibido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1982 se constituyó en Gran Bretaña una comisión de expertos presidida por '''Mary Warnock''' para estudiar una posible regulación legal de la FIV. El informe resultante, publicado en julio de 1984, tuvo una gran influencia no solo en la legislación británica, sino también en las de muchos otros países.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==De ser humano a masa de células==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El desacuerdo entre los miembros de la comisión sobre si se debería permitir la experimentación con embriones humanos estuvo a punto de llevarles a desistir sin concluir el informe. Pero finalmente, se aceptó una solución de compromiso propuesta por Warnock: que solo se pudiera experimentar con embriones durante los 14 días siguientes a la fecundación. Ante la división de opiniones en su seno, la comisión decidió no pronunciarse sobre la cuestión fundamental: cuándo el embrión comienza a ser persona; se limitó a otra más práctica: con qué respeto había que tratarlo &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=. Department of Health and  Social Security|título=Report of the Committee of  Inquiry into Human Fertilization and Embryology|año=1984|páginas=66}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue en Gran Bretaña donde el término “preembrión” realmente hizo fortuna, pues apareció cuando era más necesario. En 1984, cuando comenzaron a debatirse en el Parlamento británico las recomendaciones del informe Warnock, se extendía la oposición a la experimentación con embriones. Una propuesta de prohibirla (el proyecto de Ley de Protección de los Niños no Nacidos, presentado por el diputado Enoch Powell) había obtenido una amplia mayoría a favor en su segunda lectura, en febrero de 1985. Justo en ese momento apareció en escena el término “preembrión”, y cambió el curso de los acontecimientos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Medical Research Council (MRC) propuso redefinir el embrión. En marzo de 1985 anunció la creación de un nuevo organismo para supervisar la FIV y la investigación con embriones, la Voluntary Licensing Authority (VLA), hasta que se aprobara la ley al respecto. El término “preembrión” se usó en una de las primeras reuniones del VLA, y se incluyó en unas directrices para el trabajo clínico y de investigación. El pasaje en cuestión decía: “Al conjunto de células que se dividen hasta la constitución de la línea primitiva, proponemos que se le dé el nombre de preembrión”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El término empezó a ser difundido por científicos partidarios de la experimentación con embriones. Se insistió en que el “preembrión” que se usaría para investigar no era un individuo humano, sino una masa de células indiferenciadas a partir de las cuales se podría desarrollar luego un individuo humano, por lo que debería permitirse hacer experimentos con él, durante los primeros catorce días &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Grobstein|nombre=C.|título=Biological Characteristics  of the Preembryo|publicación=Ann N Y Acad Sci|año=1988|páginas=346-348}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. En segundo lugar, se subrayó que tales investigaciones podrían reportar enormes ventajas contra la infertilidad y las enfermedades de origen genético. Tercero, se dijo que las objeciones procedían de ignorancia causada por prejuicios religiosos, en contraste con los argumentos racionales basados en datos científicos &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Research on Human Embryos|publicación=Lancet|año=1986|mes=December|páginas=1375}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. En 1990, los partidarios de la investigación acabaron ganando la batalla en el parlamento con ayuda del término “preembrión”, justo cuando empezaba a caer en desuso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Ingeniería lingüística==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También en Estados Unidos, una sociedad científica, la ''American Fertility Societ''y (AFS), organizó un comité ético, para determinar si lo que ellos mismos estaban haciendo con la investigación con embriones humanos en la FIV tenía algún problema ético &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=The Status of Regulation  of Assisted Reproductive Technology in the United States|publicación=J Assist Reprod Genet|año=1993|volumen=10|número=5|páginas=331-336}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Clifford Grobstein pertenecía a ese comité, que en 1986 publicó un informe favorable a la experimentación con embriones hasta los catorce días.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro miembro del comité era el teólogo '''Richard McCormick''', que también había formado parte del EAB. En un artículo de 1991, McCormick expuso los motivos científicos a favor de adoptar el término '''preembrión'''. Allí se hace eco de las críticas de un histopatólogo, '''M. Jarmulowicz''', quien afirmaba que el término preembrión era “''un ejercicio de ingeniería lingüística para hacer aceptable a la opinión pública la investigación con embriones humanos''” &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Jones|nombre=H.W.|título=The Status of Regulation  of Assisted Reproductive Technology in the United  States|publicación=J Assist Reprod Genet|año=1993|volumen=10|páginas=333}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A pesar del informe favorable a la investigación con embriones del ''Comité Ético de la AFS'', el Gobierno norteamericano daba largas al asunto. Pero en 1993, el presidente Clinton revocó la moratoria sobre el uso de fondos federales para tales experimentos al firmar la NIH Revitalization Act. A la vez, se constituyó una comisión, el ''Human Embryo Research Panel'' (HERP), dependiente de los NIH (''National Institutes of Health''), para señalar directrices sobre qué trabajos se podrían financiar en materia de investigación con embriones antes de la implantación &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Jones|nombre=H.W.|título=The Status of Regulation  of Assisted Reproductive Technology in the United  States|publicación=J Assist Reprod Genet|año=1993|páginas=332}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El presidente del ''HERP'' declaró públicamente que solo se debía admitir en la comisión personas favorables a la investigación con embriones. En su informe de septiembre de 1994, el ''HERP'' señaló que en el estudio del asunto había habido considerable confusión sobre cómo designar al embrión en la primera fase de desarrollo (“''preembrión”, “embrión preimplantatorio”, “conceptus”, “feto''”). Al final, aunque el HERP dio el visto bueno a investigaciones como las ya autorizadas en otros países y mantuvo el criterio de los catorce días, no aceptó el término “''preembrión''” &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Habgod.|nombre=J.|título=Debating Embryo Research|publicación=Soc Stud Sci|año=1997|volumen=27|páginas=537-542}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Él &amp;quot;preembrión&amp;quot; abandonado==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En noviembre de 1998, el presidente Clinton pidió a la National Bioethics Advisory Commission (NBAC) un informe sobre la investigación con células madre humanas embrionarias. El estudio, publicado en 1999, llama “cigoto” al organismo que se desarrolla durante la primera semana siguiente a la fecundación; desde la segunda semana hasta la octava, hay un “embrión”, y después, un “feto”. El término “preembrión” no aparece &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Tauer|nombre=C.A.|título=Embryo Research and Public  Policy: a Philosopher’s Appraisal|publicación=J Med Philos|año=1999|volumen=22|páginas=423-439}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La mayoría de los documentos posteriores tampoco lo usan. El informe ético de 2001 de la European Society for Human Reproduction &amp;amp; Embriology (ESHRE) lo descarta, porque “a veces se ha entendido como un intento de rebajar el valor simbólico de esta entidad [''el embrión'']”&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|nombre=ESHRE Task Force on Ethics and Law|título=The  Moral Status of the Pre-implantation Embryo|publicación=Hum  Reprod|año=2001|volumen=16|número=5|páginas=1046-1048}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. La palabra “''preembrión''” ya casi no aparece en informes recientes. En la literatura científica y bioética ha habido una disminución gradual de la frecuencia con que se utiliza. Fue un nuevo concepto acuñado a partir de datos aparentemente científicos, en un intento de justificar la destrucción y utilización de embriones humanos sin la exigencia de respeto incondicional hacia ellos. Una vez que este objetivo se logró, el término se ha ido abandonando poco a poco.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Bibliografía utilizada==&lt;br /&gt;
* {{cita publicación|apellido=Ferrer Colomer|nombre=Modesto|coautores=Pastor, Luis Miguel|título=The Preembrio's short lifetime. The History of a word|publicación=Cuadernos de Bioética|año=2012|mes=septiembre-diciembre|número=79|páginas=677-694|url=http://www.aebioetica.org/revistas/2012/23/79/677.pdf|fechaacceso=16 de marzo de 2013}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Notas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{listaref}}&lt;br /&gt;
[[Categoría:Fecundación artificial]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alumno2012</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Preembri%C3%B3n&amp;diff=3553</id>
		<title>Preembrión</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Preembri%C3%B3n&amp;diff=3553"/>
		<updated>2013-03-21T03:00:11Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Alumno2012: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;El término '''preembrión''' ha tenido una historia corta pero de gran trascendencia,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Tribunal Supremo de EE.UU., en la sentencia '''Roe vs. Wade''' de 1973, no quiso pronunciarse sobre el momento en que comienza la vida humana. Con este antecedente y con el nacimiento en 1978 de '''Louise Brown''', la primera niña probeta, el más antiguo de los comités de bioética –''el británico Ethics Advisory Board'' (EAB)– abordó la consideración de los aspectos éticos de la [[fecundación in vitro]] (FIV) y la posibilidad de investigar con embriones para mejorar estas técnicas &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Britain´s Test Tube Babies|publicación=Nature|año=1982|páginas=298-408}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
[[Archivo:Ejemplo.jpg|200px|thumb|right|Preembrión en el vientre materno]]&lt;br /&gt;
==La regla de los 14 días==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Según el informe del 4-05-1979 &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|nombre=London: Her Majesty’s Stationery Office|título=Report of the Committee of  Inquiry into Human Fertilization and Embryology|año=1984}}&amp;lt;/ref&amp;gt;, el embrión humano, en los primeros días, es solo una forma incipiente de vida humana, con una elevada mortalidad natural, y no un individuo, pues la aparición de la “línea primitiva” es uno de las condiciones fundamentales de la individuación del embrión &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Grobstein|nombre=C.|título=«The Moral Uses of ‘Spare’  Embryos|año=1982|editorial=Hastings Cent Rep|páginas=5-6}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Se aceptó fijar un intervalo de 14 días después de la fecundación, durante el cual se consideraba que el embrión humano no tenía estatuto especial y era “éticamente” aceptable usarlo para experimentar &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Report of the Committee, op. cit.|páginas=66}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. En ningún lugar del informe se usó la palabra “preembrión”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El EAB, que entre sus miembros no contaba ningún especialista en embriología humana, fue probablemente el primero en proponer la regla del día 14, que vino a decir que el embrión humano en la primera fase de su desarrollo es merecedor de respeto, pero no el mismo que se debe a una persona. Sus recomendaciones no fueron aprobadas por las autoridades en aquel momento. En 1980 el EAB dejó de existir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1979 se publicó el primer artículo en la literatura científica que usó términos como “preembrión” o periodo “preembrionario”. Su autor era el americano Clifford Grobstein &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Grobstein|nombre=C.|título=External Human Fertilization|publicación=Sci Am|año=1979}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Unos meses antes el EAB había concluido su informe sobre la FIV, y en medio de la polémica suscitada por el informe, el artículo de Grobstein pasó prácticamente desapercibido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1982 se constituyó en Gran Bretaña una comisión de expertos presidida por '''Mary Warnock''' para estudiar una posible regulación legal de la FIV. El informe resultante, publicado en julio de 1984, tuvo una gran influencia no solo en la legislación británica, sino también en las de muchos otros países.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==De ser humano a masa de células==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El desacuerdo entre los miembros de la comisión sobre si se debería permitir la experimentación con embriones humanos estuvo a punto de llevarles a desistir sin concluir el informe. Pero finalmente, se aceptó una solución de compromiso propuesta por Warnock: que solo se pudiera experimentar con embriones durante los 14 días siguientes a la fecundación. Ante la división de opiniones en su seno, la comisión decidió no pronunciarse sobre la cuestión fundamental: cuándo el embrión comienza a ser persona; se limitó a otra más práctica: con qué respeto había que tratarlo &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=. Department of Health and  Social Security|título=Report of the Committee of  Inquiry into Human Fertilization and Embryology|año=1984|páginas=66}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue en Gran Bretaña donde el término “preembrión” realmente hizo fortuna, pues apareció cuando era más necesario. En 1984, cuando comenzaron a debatirse en el Parlamento británico las recomendaciones del informe Warnock, se extendía la oposición a la experimentación con embriones. Una propuesta de prohibirla (el proyecto de Ley de Protección de los Niños no Nacidos, presentado por el diputado Enoch Powell) había obtenido una amplia mayoría a favor en su segunda lectura, en febrero de 1985. Justo en ese momento apareció en escena el término “preembrión”, y cambió el curso de los acontecimientos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Medical Research Council (MRC) propuso redefinir el embrión. En marzo de 1985 anunció la creación de un nuevo organismo para supervisar la FIV y la investigación con embriones, la Voluntary Licensing Authority (VLA), hasta que se aprobara la ley al respecto. El término “preembrión” se usó en una de las primeras reuniones del VLA, y se incluyó en unas directrices para el trabajo clínico y de investigación. El pasaje en cuestión decía: “Al conjunto de células que se dividen hasta la constitución de la línea primitiva, proponemos que se le dé el nombre de preembrión”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El término empezó a ser difundido por científicos partidarios de la experimentación con embriones. Se insistió en que el “preembrión” que se usaría para investigar no era un individuo humano, sino una masa de células indiferenciadas a partir de las cuales se podría desarrollar luego un individuo humano, por lo que debería permitirse hacer experimentos con él, durante los primeros catorce días &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Grobstein|nombre=C.|título=Biological Characteristics  of the Preembryo|publicación=Ann N Y Acad Sci|año=1988|páginas=346-348}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. En segundo lugar, se subrayó que tales investigaciones podrían reportar enormes ventajas contra la infertilidad y las enfermedades de origen genético. Tercero, se dijo que las objeciones procedían de ignorancia causada por prejuicios religiosos, en contraste con los argumentos racionales basados en datos científicos &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Research on Human Embryos|publicación=Lancet|año=1986|mes=December|páginas=1375}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. En 1990, los partidarios de la investigación acabaron ganando la batalla en el parlamento con ayuda del término “preembrión”, justo cuando empezaba a caer en desuso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Ingeniería lingüística==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También en Estados Unidos, una sociedad científica, la ''American Fertility Societ''y (AFS), organizó un comité ético, para determinar si lo que ellos mismos estaban haciendo con la investigación con embriones humanos en la FIV tenía algún problema ético &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=The Status of Regulation  of Assisted Reproductive Technology in the United States|publicación=J Assist Reprod Genet|año=1993|volumen=10|número=5|páginas=331-336}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Clifford Grobstein pertenecía a ese comité, que en 1986 publicó un informe favorable a la experimentación con embriones hasta los catorce días.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro miembro del comité era el teólogo '''Richard McCormick''', que también había formado parte del EAB. En un artículo de 1991, McCormick expuso los motivos científicos a favor de adoptar el término '''preembrión'''. Allí se hace eco de las críticas de un histopatólogo, '''M. Jarmulowicz''', quien afirmaba que el término preembrión era “''un ejercicio de ingeniería lingüística para hacer aceptable a la opinión pública la investigación con embriones humanos''” &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Jones|nombre=H.W.|título=The Status of Regulation  of Assisted Reproductive Technology in the United  States|publicación=J Assist Reprod Genet|año=1993|volumen=10|páginas=333}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A pesar del informe favorable a la investigación con embriones del ''Comité Ético de la AFS'', el Gobierno norteamericano daba largas al asunto. Pero en 1993, el presidente Clinton revocó la moratoria sobre el uso de fondos federales para tales experimentos al firmar la NIH Revitalization Act. A la vez, se constituyó una comisión, el ''Human Embryo Research Panel'' (HERP), dependiente de los NIH (''National Institutes of Health''), para señalar directrices sobre qué trabajos se podrían financiar en materia de investigación con embriones antes de la implantación &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Jones|nombre=H.W.|título=The Status of Regulation  of Assisted Reproductive Technology in the United  States|publicación=J Assist Reprod Genet|año=1993|páginas=332}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El presidente del ''HERP'' declaró públicamente que solo se debía admitir en la comisión personas favorables a la investigación con embriones. En su informe de septiembre de 1994, el ''HERP'' señaló que en el estudio del asunto había habido considerable confusión sobre cómo designar al embrión en la primera fase de desarrollo (“''preembrión”, “embrión preimplantatorio”, “conceptus”, “feto''”). Al final, aunque el HERP dio el visto bueno a investigaciones como las ya autorizadas en otros países y mantuvo el criterio de los catorce días, no aceptó el término “''preembrión''” &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Habgod.|nombre=J.|título=Debating Embryo Research|publicación=Soc Stud Sci|año=1997|volumen=27|páginas=537-542}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Él &amp;quot;preembrión&amp;quot; abandonado==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En noviembre de 1998, el presidente Clinton pidió a la National Bioethics Advisory Commission (NBAC) un informe sobre la investigación con células madre humanas embrionarias. El estudio, publicado en 1999, llama “cigoto” al organismo que se desarrolla durante la primera semana siguiente a la fecundación; desde la segunda semana hasta la octava, hay un “embrión”, y después, un “feto”. El término “preembrión” no aparece &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Tauer|nombre=C.A.|título=Embryo Research and Public  Policy: a Philosopher’s Appraisal|publicación=J Med Philos|año=1999|volumen=22|páginas=423-439}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La mayoría de los documentos posteriores tampoco lo usan. El informe ético de 2001 de la European Society for Human Reproduction &amp;amp; Embriology (ESHRE) lo descarta, porque “a veces se ha entendido como un intento de rebajar el valor simbólico de esta entidad [''el embrión'']”&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|nombre=ESHRE Task Force on Ethics and Law|título=The  Moral Status of the Pre-implantation Embryo|publicación=Hum  Reprod|año=2001|volumen=16|número=5|páginas=1046-1048}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. La palabra “''preembrión''” ya casi no aparece en informes recientes. En la literatura científica y bioética ha habido una disminución gradual de la frecuencia con que se utiliza. Fue un nuevo concepto acuñado a partir de datos aparentemente científicos, en un intento de justificar la destrucción y utilización de embriones humanos sin la exigencia de respeto incondicional hacia ellos. Una vez que este objetivo se logró, el término se ha ido abandonando poco a poco.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Bibliografía utilizada==&lt;br /&gt;
* {{cita publicación|apellido=Ferrer Colomer|nombre=Modesto|coautores=Pastor, Luis Miguel|título=The Preembrio's short lifetime. The History of a word|publicación=Cuadernos de Bioética|año=2012|mes=septiembre-diciembre|número=79|páginas=677-694|url=http://www.aebioetica.org/revistas/2012/23/79/677.pdf|fechaacceso=16 de marzo de 2013}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Notas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{listaref}}&lt;br /&gt;
[[Categoría:Fecundación artificial]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alumno2012</name></author>
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		<title>Archivo:Preembrionario.jpg</title>
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		<updated>2013-03-21T02:58:03Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Alumno2012: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alumno2012</name></author>
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		<title>Preembrión</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Preembri%C3%B3n&amp;diff=3551"/>
		<updated>2013-03-21T02:56:12Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Alumno2012: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;El término '''preembrión''' ha tenido una historia corta pero de gran trascendencia,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Tribunal Supremo de EE.UU., en la sentencia '''Roe vs. Wade''' de 1973, no quiso pronunciarse sobre el momento en que comienza la vida humana. Con este antecedente y con el nacimiento en 1978 de '''Louise Brown''', la primera niña probeta, el más antiguo de los comités de bioética –''el británico Ethics Advisory Board'' (EAB)– abordó la consideración de los aspectos éticos de la [[fecundación in vitro]] (FIV) y la posibilidad de investigar con embriones para mejorar estas técnicas &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Britain´s Test Tube Babies|publicación=Nature|año=1982|páginas=298-408}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==La regla de los 14 días==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Según el informe del 4-05-1979 &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|nombre=London: Her Majesty’s Stationery Office|título=Report of the Committee of  Inquiry into Human Fertilization and Embryology|año=1984}}&amp;lt;/ref&amp;gt;, el embrión humano, en los primeros días, es solo una forma incipiente de vida humana, con una elevada mortalidad natural, y no un individuo, pues la aparición de la “línea primitiva” es uno de las condiciones fundamentales de la individuación del embrión &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Grobstein|nombre=C.|título=«The Moral Uses of ‘Spare’  Embryos|año=1982|editorial=Hastings Cent Rep|páginas=5-6}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Se aceptó fijar un intervalo de 14 días después de la fecundación, durante el cual se consideraba que el embrión humano no tenía estatuto especial y era “éticamente” aceptable usarlo para experimentar &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Report of the Committee, op. cit.|páginas=66}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. En ningún lugar del informe se usó la palabra “preembrión”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El EAB, que entre sus miembros no contaba ningún especialista en embriología humana, fue probablemente el primero en proponer la regla del día 14, que vino a decir que el embrión humano en la primera fase de su desarrollo es merecedor de respeto, pero no el mismo que se debe a una persona. Sus recomendaciones no fueron aprobadas por las autoridades en aquel momento. En 1980 el EAB dejó de existir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1979 se publicó el primer artículo en la literatura científica que usó términos como “preembrión” o periodo “preembrionario”. Su autor era el americano Clifford Grobstein &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Grobstein|nombre=C.|título=External Human Fertilization|publicación=Sci Am|año=1979}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Unos meses antes el EAB había concluido su informe sobre la FIV, y en medio de la polémica suscitada por el informe, el artículo de Grobstein pasó prácticamente desapercibido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1982 se constituyó en Gran Bretaña una comisión de expertos presidida por '''Mary Warnock''' para estudiar una posible regulación legal de la FIV. El informe resultante, publicado en julio de 1984, tuvo una gran influencia no solo en la legislación británica, sino también en las de muchos otros países.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==De ser humano a masa de células==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El desacuerdo entre los miembros de la comisión sobre si se debería permitir la experimentación con embriones humanos estuvo a punto de llevarles a desistir sin concluir el informe. Pero finalmente, se aceptó una solución de compromiso propuesta por Warnock: que solo se pudiera experimentar con embriones durante los 14 días siguientes a la fecundación. Ante la división de opiniones en su seno, la comisión decidió no pronunciarse sobre la cuestión fundamental: cuándo el embrión comienza a ser persona; se limitó a otra más práctica: con qué respeto había que tratarlo &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=. Department of Health and  Social Security|título=Report of the Committee of  Inquiry into Human Fertilization and Embryology|año=1984|páginas=66}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue en Gran Bretaña donde el término “preembrión” realmente hizo fortuna, pues apareció cuando era más necesario. En 1984, cuando comenzaron a debatirse en el Parlamento británico las recomendaciones del informe Warnock, se extendía la oposición a la experimentación con embriones. Una propuesta de prohibirla (el proyecto de Ley de Protección de los Niños no Nacidos, presentado por el diputado Enoch Powell) había obtenido una amplia mayoría a favor en su segunda lectura, en febrero de 1985. Justo en ese momento apareció en escena el término “preembrión”, y cambió el curso de los acontecimientos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Medical Research Council (MRC) propuso redefinir el embrión. En marzo de 1985 anunció la creación de un nuevo organismo para supervisar la FIV y la investigación con embriones, la Voluntary Licensing Authority (VLA), hasta que se aprobara la ley al respecto. El término “preembrión” se usó en una de las primeras reuniones del VLA, y se incluyó en unas directrices para el trabajo clínico y de investigación. El pasaje en cuestión decía: “Al conjunto de células que se dividen hasta la constitución de la línea primitiva, proponemos que se le dé el nombre de preembrión”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El término empezó a ser difundido por científicos partidarios de la experimentación con embriones. Se insistió en que el “preembrión” que se usaría para investigar no era un individuo humano, sino una masa de células indiferenciadas a partir de las cuales se podría desarrollar luego un individuo humano, por lo que debería permitirse hacer experimentos con él, durante los primeros catorce días &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Grobstein|nombre=C.|título=Biological Characteristics  of the Preembryo|publicación=Ann N Y Acad Sci|año=1988|páginas=346-348}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. En segundo lugar, se subrayó que tales investigaciones podrían reportar enormes ventajas contra la infertilidad y las enfermedades de origen genético. Tercero, se dijo que las objeciones procedían de ignorancia causada por prejuicios religiosos, en contraste con los argumentos racionales basados en datos científicos &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Research on Human Embryos|publicación=Lancet|año=1986|mes=December|páginas=1375}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. En 1990, los partidarios de la investigación acabaron ganando la batalla en el parlamento con ayuda del término “preembrión”, justo cuando empezaba a caer en desuso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Ingeniería lingüística==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También en Estados Unidos, una sociedad científica, la ''American Fertility Societ''y (AFS), organizó un comité ético, para determinar si lo que ellos mismos estaban haciendo con la investigación con embriones humanos en la FIV tenía algún problema ético &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=The Status of Regulation  of Assisted Reproductive Technology in the United States|publicación=J Assist Reprod Genet|año=1993|volumen=10|número=5|páginas=331-336}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Clifford Grobstein pertenecía a ese comité, que en 1986 publicó un informe favorable a la experimentación con embriones hasta los catorce días.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro miembro del comité era el teólogo '''Richard McCormick''', que también había formado parte del EAB. En un artículo de 1991, McCormick expuso los motivos científicos a favor de adoptar el término '''preembrión'''. Allí se hace eco de las críticas de un histopatólogo, '''M. Jarmulowicz''', quien afirmaba que el término preembrión era “''un ejercicio de ingeniería lingüística para hacer aceptable a la opinión pública la investigación con embriones humanos''” &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Jones|nombre=H.W.|título=The Status of Regulation  of Assisted Reproductive Technology in the United  States|publicación=J Assist Reprod Genet|año=1993|volumen=10|páginas=333}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A pesar del informe favorable a la investigación con embriones del ''Comité Ético de la AFS'', el Gobierno norteamericano daba largas al asunto. Pero en 1993, el presidente Clinton revocó la moratoria sobre el uso de fondos federales para tales experimentos al firmar la NIH Revitalization Act. A la vez, se constituyó una comisión, el ''Human Embryo Research Panel'' (HERP), dependiente de los NIH (''National Institutes of Health''), para señalar directrices sobre qué trabajos se podrían financiar en materia de investigación con embriones antes de la implantación &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Jones|nombre=H.W.|título=The Status of Regulation  of Assisted Reproductive Technology in the United  States|publicación=J Assist Reprod Genet|año=1993|páginas=332}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El presidente del ''HERP'' declaró públicamente que solo se debía admitir en la comisión personas favorables a la investigación con embriones. En su informe de septiembre de 1994, el ''HERP'' señaló que en el estudio del asunto había habido considerable confusión sobre cómo designar al embrión en la primera fase de desarrollo (“''preembrión”, “embrión preimplantatorio”, “conceptus”, “feto''”). Al final, aunque el HERP dio el visto bueno a investigaciones como las ya autorizadas en otros países y mantuvo el criterio de los catorce días, no aceptó el término “''preembrión''” &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Habgod.|nombre=J.|título=Debating Embryo Research|publicación=Soc Stud Sci|año=1997|volumen=27|páginas=537-542}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Él &amp;quot;preembrión&amp;quot; abandonado==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En noviembre de 1998, el presidente Clinton pidió a la National Bioethics Advisory Commission (NBAC) un informe sobre la investigación con células madre humanas embrionarias. El estudio, publicado en 1999, llama “cigoto” al organismo que se desarrolla durante la primera semana siguiente a la fecundación; desde la segunda semana hasta la octava, hay un “embrión”, y después, un “feto”. El término “preembrión” no aparece &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Tauer|nombre=C.A.|título=Embryo Research and Public  Policy: a Philosopher’s Appraisal|publicación=J Med Philos|año=1999|volumen=22|páginas=423-439}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La mayoría de los documentos posteriores tampoco lo usan. El informe ético de 2001 de la European Society for Human Reproduction &amp;amp; Embriology (ESHRE) lo descarta, porque “a veces se ha entendido como un intento de rebajar el valor simbólico de esta entidad [''el embrión'']”&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|nombre=ESHRE Task Force on Ethics and Law|título=The  Moral Status of the Pre-implantation Embryo|publicación=Hum  Reprod|año=2001|volumen=16|número=5|páginas=1046-1048}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. La palabra “''preembrión''” ya casi no aparece en informes recientes. En la literatura científica y bioética ha habido una disminución gradual de la frecuencia con que se utiliza. Fue un nuevo concepto acuñado a partir de datos aparentemente científicos, en un intento de justificar la destrucción y utilización de embriones humanos sin la exigencia de respeto incondicional hacia ellos. Una vez que este objetivo se logró, el término se ha ido abandonando poco a poco.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Bibliografía utilizada==&lt;br /&gt;
* {{cita publicación|apellido=Ferrer Colomer|nombre=Modesto|coautores=Pastor, Luis Miguel|título=The Preembrio's short lifetime. The History of a word|publicación=Cuadernos de Bioética|año=2012|mes=septiembre-diciembre|número=79|páginas=677-694|url=http://www.aebioetica.org/revistas/2012/23/79/677.pdf|fechaacceso=16 de marzo de 2013}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Notas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{listaref}}&lt;br /&gt;
[[Categoría:Fecundación artificial]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alumno2012</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Preembri%C3%B3n&amp;diff=3548</id>
		<title>Preembrión</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Preembri%C3%B3n&amp;diff=3548"/>
		<updated>2013-03-18T00:50:45Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Alumno2012: /* Él &amp;quot;preembrión&amp;quot; abandonado */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;El término '''preembrión'''ha tenido una historia corta pero de gran trascendencia,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Tribunal Supremo de EE.UU., en la sentencia '''Roe vs. Wade''' de 1973, no quiso pronunciarse sobre el momento en que comienza la vida humana. Con este antecedente y con el nacimiento en 1978 de '''Louise Brown''', la primera niña probeta, el más antiguo de los comités de bioética –''el británico Ethics Advisory Board'' (EAB)– abordó la consideración de los aspectos éticos de la [[fecundación in vitro]] (FIV) y la posibilidad de investigar con embriones para mejorar estas técnicas &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Britain´s Test Tube Babies|publicación=Nature|año=1982|páginas=298-408}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==La regla de los 14 días==&lt;br /&gt;
Según el informe del 4-05-1979 &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|nombre=London: Her Majesty’s Stationery Office|título=Report of the Committee of  Inquiry into Human Fertilization and Embryology|año=1984}}&amp;lt;/ref&amp;gt;, el embrión humano, en los primeros días, es solo una forma incipiente de vida humana, con una elevada mortalidad natural, y no un individuo, pues la aparición de la “línea primitiva” es uno de las condiciones fundamentales de la individuación del embrión &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Grobstein|nombre=C.|título=«The Moral Uses of ‘Spare’  Embryos|año=1982|editorial=Hastings Cent Rep|páginas=5-6}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Se aceptó fijar un intervalo de 14 días después de la fecundación, durante el cual se consideraba que el embrión humano no tenía estatuto especial y era “éticamente” aceptable usarlo para experimentar &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Report of the Committee, op. cit.|páginas=66}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. En ningún lugar del informe se usó la palabra “preembrión”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El EAB, que entre sus miembros no contaba ningún especialista en embriología humana, fue probablemente el primero en proponer la regla del día 14, que vino a decir que el embrión humano en la primera fase de su desarrollo es merecedor de respeto, pero no el mismo que se debe a una persona. Sus recomendaciones no fueron aprobadas por las autoridades en aquel momento. En 1980 el EAB dejó de existir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1979 se publicó el primer artículo en la literatura científica que usó términos como “preembrión” o periodo “preembrionario”. Su autor era el americano Clifford Grobstein &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Grobstein|nombre=C.|título=External Human Fertilization|publicación=Sci Am|año=1979}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Unos meses antes el EAB había concluido su informe sobre la FIV, y en medio de la polémica suscitada por el informe, el artículo de Grobstein pasó prácticamente desapercibido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1982 se constituyó en Gran Bretaña una comisión de expertos presidida por '''Mary Warnock''' para estudiar una posible regulación legal de la FIV. El informe resultante, publicado en julio de 1984, tuvo una gran influencia no solo en la legislación británica, sino también en las de muchos otros países.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==De ser humano a masa de células==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El desacuerdo entre los miembros de la comisión sobre si se debería permitir la experimentación con embriones humanos estuvo a punto de llevarles a desistir sin concluir el informe. Pero finalmente, se aceptó una solución de compromiso propuesta por Warnock: que solo se pudiera experimentar con embriones durante los 14 días siguientes a la fecundación. Ante la división de opiniones en su seno, la comisión decidió no pronunciarse sobre la cuestión fundamental: cuándo el embrión comienza a ser persona; se limitó a otra más práctica: con qué respeto había que tratarlo &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=. Department of Health and  Social Security|título=Report of the Committee of  Inquiry into Human Fertilization and Embryology|año=1984|páginas=66}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue en Gran Bretaña donde el término “preembrión” realmente hizo fortuna, pues apareció cuando era más necesario. En 1984, cuando comenzaron a debatirse en el Parlamento británico las recomendaciones del informe Warnock, se extendía la oposición a la experimentación con embriones. Una propuesta de prohibirla (el proyecto de Ley de Protección de los Niños no Nacidos, presentado por el diputado Enoch Powell) había obtenido una amplia mayoría a favor en su segunda lectura, en febrero de 1985. Justo en ese momento apareció en escena el término “preembrión”, y cambió el curso de los acontecimientos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Medical Research Council (MRC) propuso redefinir el embrión. En marzo de 1985 anunció la creación de un nuevo organismo para supervisar la FIV y la investigación con embriones, la Voluntary Licensing Authority (VLA), hasta que se aprobara la ley al respecto. El término “preembrión” se usó en una de las primeras reuniones del VLA, y se incluyó en unas directrices para el trabajo clínico y de investigación. El pasaje en cuestión decía: “Al conjunto de células que se dividen hasta la constitución de la línea primitiva, proponemos que se le dé el nombre de preembrión”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El término empezó a ser difundido por científicos partidarios de la experimentación con embriones. Se insistió en que el “preembrión” que se usaría para investigar no era un individuo humano, sino una masa de células indiferenciadas a partir de las cuales se podría desarrollar luego un individuo humano, por lo que debería permitirse hacer experimentos con él, durante los primeros catorce días &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Grobstein|nombre=C.|título=Biological Characteristics  of the Preembryo|publicación=Ann N Y Acad Sci|año=1988|páginas=346-348}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. En segundo lugar, se subrayó que tales investigaciones podrían reportar enormes ventajas contra la infertilidad y las enfermedades de origen genético. Tercero, se dijo que las objeciones procedían de ignorancia causada por prejuicios religiosos, en contraste con los argumentos racionales basados en datos científicos &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Research on Human Embryos|publicación=Lancet|año=1986|mes=December|páginas=1375}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. En 1990, los partidarios de la investigación acabaron ganando la batalla en el parlamento con ayuda del término “preembrión”, justo cuando empezaba a caer en desuso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Ingeniería lingüística==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También en Estados Unidos, una sociedad científica, la ''American Fertility Societ''y (AFS), organizó un comité ético, para determinar si lo que ellos mismos estaban haciendo con la investigación con embriones humanos en la FIV tenía algún problema ético &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=The Status of Regulation  of Assisted Reproductive Technology in the United States|publicación=J Assist Reprod Genet|año=1993|volumen=10|número=5|páginas=331-336}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Clifford Grobstein pertenecía a ese comité, que en 1986 publicó un informe favorable a la experimentación con embriones hasta los catorce días.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro miembro del comité era el teólogo '''Richard McCormick''', que también había formado parte del EAB. En un artículo de 1991, McCormick expuso los motivos científicos a favor de adoptar el término '''preembrión'''. Allí se hace eco de las críticas de un histopatólogo, '''M. Jarmulowicz''', quien afirmaba que el término preembrión era “''un ejercicio de ingeniería lingüística para hacer aceptable a la opinión pública la investigación con embriones humanos''” &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Jones|nombre=H.W.|título=The Status of Regulation  of Assisted Reproductive Technology in the United  States|publicación=J Assist Reprod Genet|año=1993|volumen=10|páginas=333}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A pesar del informe favorable a la investigación con embriones del ''Comité Ético de la AFS'', el Gobierno norteamericano daba largas al asunto. Pero en 1993, el presidente Clinton revocó la moratoria sobre el uso de fondos federales para tales experimentos al firmar la NIH Revitalization Act. A la vez, se constituyó una comisión, el ''Human Embryo Research Panel'' (HERP), dependiente de los NIH (''National Institutes of Health''), para señalar directrices sobre qué trabajos se podrían financiar en materia de investigación con embriones antes de la implantación &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Jones|nombre=H.W.|título=The Status of Regulation  of Assisted Reproductive Technology in the United  States|publicación=J Assist Reprod Genet|año=1993|páginas=332}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El presidente del ''HERP'' declaró públicamente que solo se debía admitir en la comisión personas favorables a la investigación con embriones. En su informe de septiembre de 1994, el ''HERP'' señaló que en el estudio del asunto había habido considerable confusión sobre cómo designar al embrión en la primera fase de desarrollo (“''preembrión”, “embrión preimplantatorio”, “conceptus”, “feto''”). Al final, aunque el HERP dio el visto bueno a investigaciones como las ya autorizadas en otros países y mantuvo el criterio de los catorce días, no aceptó el término “''preembrión''” &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Habgod.|nombre=J.|título=Debating Embryo Research|publicación=Soc Stud Sci|año=1997|volumen=27|páginas=537-542}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Él &amp;quot;preembrión&amp;quot; abandonado==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En noviembre de 1998, el presidente Clinton pidió a la National Bioethics Advisory Commission (NBAC) un informe sobre la investigación con células madre humanas embrionarias. El estudio, publicado en 1999, llama “cigoto” al organismo que se desarrolla durante la primera semana siguiente a la fecundación; desde la segunda semana hasta la octava, hay un “embrión”, y después, un “feto”. El término “preembrión” no aparece &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Tauer|nombre=C.A.|título=Embryo Research and Public  Policy: a Philosopher’s Appraisal|publicación=J Med Philos|año=1999|volumen=22|páginas=423-439}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La mayoría de los documentos posteriores tampoco lo usan. El informe ético de 2001 de la European Society for Human Reproduction &amp;amp; Embriology (ESHRE) lo descarta, porque “a veces se ha entendido como un intento de rebajar el valor simbólico de esta entidad [''el embrión'']”&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|nombre=ESHRE Task Force on Ethics and Law|título=The  Moral Status of the Pre-implantation Embryo|publicación=Hum  Reprod|año=2001|volumen=16|número=5|páginas=1046-1048}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. La palabra “''preembrión''” ya casi no aparece en informes recientes. En la literatura científica y bioética ha habido una disminución gradual de la frecuencia con que se utiliza. Fue un nuevo concepto acuñado a partir de datos aparentemente científicos, en un intento de justificar la destrucción y utilización de embriones humanos sin la exigencia de respeto incondicional hacia ellos. Una vez que este objetivo se logró, el término se ha ido abandonando poco a poco.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Bibliografía utilizada==&lt;br /&gt;
* {{cita publicación|apellido=Ferrer Colomer|nombre=Modesto|coautores=Pastor, Luis Miguel|título=The Preembrio's short lifetime. The History of a word|publicación=Cuadernos de Bioética|año=2012|mes=septiembre-diciembre|número=79|páginas=677-694|url=http://www.aebioetica.org/revistas/2012/23/79/677.pdf|fechaacceso=16 de marzo de 2013}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Notas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{listaref}}&lt;br /&gt;
[[Categoría:Fecundación artificial]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alumno2012</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Preembri%C3%B3n&amp;diff=3547</id>
		<title>Preembrión</title>
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		<updated>2013-03-18T00:47:48Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Alumno2012: /* Él &amp;quot;preembrión&amp;quot; abandonado */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;El término '''preembrión'''ha tenido una historia corta pero de gran trascendencia,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Tribunal Supremo de EE.UU., en la sentencia '''Roe vs. Wade''' de 1973, no quiso pronunciarse sobre el momento en que comienza la vida humana. Con este antecedente y con el nacimiento en 1978 de '''Louise Brown''', la primera niña probeta, el más antiguo de los comités de bioética –''el británico Ethics Advisory Board'' (EAB)– abordó la consideración de los aspectos éticos de la [[fecundación in vitro]] (FIV) y la posibilidad de investigar con embriones para mejorar estas técnicas &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Britain´s Test Tube Babies|publicación=Nature|año=1982|páginas=298-408}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==La regla de los 14 días==&lt;br /&gt;
Según el informe del 4-05-1979 &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|nombre=London: Her Majesty’s Stationery Office|título=Report of the Committee of  Inquiry into Human Fertilization and Embryology|año=1984}}&amp;lt;/ref&amp;gt;, el embrión humano, en los primeros días, es solo una forma incipiente de vida humana, con una elevada mortalidad natural, y no un individuo, pues la aparición de la “línea primitiva” es uno de las condiciones fundamentales de la individuación del embrión &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Grobstein|nombre=C.|título=«The Moral Uses of ‘Spare’  Embryos|año=1982|editorial=Hastings Cent Rep|páginas=5-6}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Se aceptó fijar un intervalo de 14 días después de la fecundación, durante el cual se consideraba que el embrión humano no tenía estatuto especial y era “éticamente” aceptable usarlo para experimentar &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Report of the Committee, op. cit.|páginas=66}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. En ningún lugar del informe se usó la palabra “preembrión”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El EAB, que entre sus miembros no contaba ningún especialista en embriología humana, fue probablemente el primero en proponer la regla del día 14, que vino a decir que el embrión humano en la primera fase de su desarrollo es merecedor de respeto, pero no el mismo que se debe a una persona. Sus recomendaciones no fueron aprobadas por las autoridades en aquel momento. En 1980 el EAB dejó de existir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1979 se publicó el primer artículo en la literatura científica que usó términos como “preembrión” o periodo “preembrionario”. Su autor era el americano Clifford Grobstein &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Grobstein|nombre=C.|título=External Human Fertilization|publicación=Sci Am|año=1979}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Unos meses antes el EAB había concluido su informe sobre la FIV, y en medio de la polémica suscitada por el informe, el artículo de Grobstein pasó prácticamente desapercibido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1982 se constituyó en Gran Bretaña una comisión de expertos presidida por '''Mary Warnock''' para estudiar una posible regulación legal de la FIV. El informe resultante, publicado en julio de 1984, tuvo una gran influencia no solo en la legislación británica, sino también en las de muchos otros países.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==De ser humano a masa de células==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El desacuerdo entre los miembros de la comisión sobre si se debería permitir la experimentación con embriones humanos estuvo a punto de llevarles a desistir sin concluir el informe. Pero finalmente, se aceptó una solución de compromiso propuesta por Warnock: que solo se pudiera experimentar con embriones durante los 14 días siguientes a la fecundación. Ante la división de opiniones en su seno, la comisión decidió no pronunciarse sobre la cuestión fundamental: cuándo el embrión comienza a ser persona; se limitó a otra más práctica: con qué respeto había que tratarlo &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=. Department of Health and  Social Security|título=Report of the Committee of  Inquiry into Human Fertilization and Embryology|año=1984|páginas=66}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue en Gran Bretaña donde el término “preembrión” realmente hizo fortuna, pues apareció cuando era más necesario. En 1984, cuando comenzaron a debatirse en el Parlamento británico las recomendaciones del informe Warnock, se extendía la oposición a la experimentación con embriones. Una propuesta de prohibirla (el proyecto de Ley de Protección de los Niños no Nacidos, presentado por el diputado Enoch Powell) había obtenido una amplia mayoría a favor en su segunda lectura, en febrero de 1985. Justo en ese momento apareció en escena el término “preembrión”, y cambió el curso de los acontecimientos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Medical Research Council (MRC) propuso redefinir el embrión. En marzo de 1985 anunció la creación de un nuevo organismo para supervisar la FIV y la investigación con embriones, la Voluntary Licensing Authority (VLA), hasta que se aprobara la ley al respecto. El término “preembrión” se usó en una de las primeras reuniones del VLA, y se incluyó en unas directrices para el trabajo clínico y de investigación. El pasaje en cuestión decía: “Al conjunto de células que se dividen hasta la constitución de la línea primitiva, proponemos que se le dé el nombre de preembrión”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El término empezó a ser difundido por científicos partidarios de la experimentación con embriones. Se insistió en que el “preembrión” que se usaría para investigar no era un individuo humano, sino una masa de células indiferenciadas a partir de las cuales se podría desarrollar luego un individuo humano, por lo que debería permitirse hacer experimentos con él, durante los primeros catorce días &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Grobstein|nombre=C.|título=Biological Characteristics  of the Preembryo|publicación=Ann N Y Acad Sci|año=1988|páginas=346-348}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. En segundo lugar, se subrayó que tales investigaciones podrían reportar enormes ventajas contra la infertilidad y las enfermedades de origen genético. Tercero, se dijo que las objeciones procedían de ignorancia causada por prejuicios religiosos, en contraste con los argumentos racionales basados en datos científicos &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Research on Human Embryos|publicación=Lancet|año=1986|mes=December|páginas=1375}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. En 1990, los partidarios de la investigación acabaron ganando la batalla en el parlamento con ayuda del término “preembrión”, justo cuando empezaba a caer en desuso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Ingeniería lingüística==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También en Estados Unidos, una sociedad científica, la ''American Fertility Societ''y (AFS), organizó un comité ético, para determinar si lo que ellos mismos estaban haciendo con la investigación con embriones humanos en la FIV tenía algún problema ético &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=The Status of Regulation  of Assisted Reproductive Technology in the United States|publicación=J Assist Reprod Genet|año=1993|volumen=10|número=5|páginas=331-336}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Clifford Grobstein pertenecía a ese comité, que en 1986 publicó un informe favorable a la experimentación con embriones hasta los catorce días.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro miembro del comité era el teólogo '''Richard McCormick''', que también había formado parte del EAB. En un artículo de 1991, McCormick expuso los motivos científicos a favor de adoptar el término '''preembrión'''. Allí se hace eco de las críticas de un histopatólogo, '''M. Jarmulowicz''', quien afirmaba que el término preembrión era “''un ejercicio de ingeniería lingüística para hacer aceptable a la opinión pública la investigación con embriones humanos''” &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Jones|nombre=H.W.|título=The Status of Regulation  of Assisted Reproductive Technology in the United  States|publicación=J Assist Reprod Genet|año=1993|volumen=10|páginas=333}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A pesar del informe favorable a la investigación con embriones del ''Comité Ético de la AFS'', el Gobierno norteamericano daba largas al asunto. Pero en 1993, el presidente Clinton revocó la moratoria sobre el uso de fondos federales para tales experimentos al firmar la NIH Revitalization Act. A la vez, se constituyó una comisión, el ''Human Embryo Research Panel'' (HERP), dependiente de los NIH (''National Institutes of Health''), para señalar directrices sobre qué trabajos se podrían financiar en materia de investigación con embriones antes de la implantación &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Jones|nombre=H.W.|título=The Status of Regulation  of Assisted Reproductive Technology in the United  States|publicación=J Assist Reprod Genet|año=1993|páginas=332}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El presidente del ''HERP'' declaró públicamente que solo se debía admitir en la comisión personas favorables a la investigación con embriones. En su informe de septiembre de 1994, el ''HERP'' señaló que en el estudio del asunto había habido considerable confusión sobre cómo designar al embrión en la primera fase de desarrollo (“''preembrión”, “embrión preimplantatorio”, “conceptus”, “feto''”). Al final, aunque el HERP dio el visto bueno a investigaciones como las ya autorizadas en otros países y mantuvo el criterio de los catorce días, no aceptó el término “''preembrión''” &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Habgod.|nombre=J.|título=Debating Embryo Research|publicación=Soc Stud Sci|año=1997|volumen=27|páginas=537-542}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Él &amp;quot;preembrión&amp;quot; abandonado==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En noviembre de 1998, el presidente Clinton pidió a la National Bioethics Advisory Commission (NBAC) un informe sobre la investigación con células madre humanas embrionarias. El estudio, publicado en 1999, llama “cigoto” al organismo que se desarrolla durante la primera semana siguiente a la fecundación; desde la segunda semana hasta la octava, hay un “embrión”, y después, un “feto”. El término “preembrión” no aparece.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La mayoría de los documentos posteriores tampoco lo usan. El informe ético de 2001 de la European Society for Human Reproduction &amp;amp; Embriology (ESHRE) lo descarta, porque “a veces se ha entendido como un intento de rebajar el valor simbólico de esta entidad [el embrión]”&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|nombre=ESHRE Task Force on Ethics and Law|título=The  Moral Status of the Pre-implantation Embryo|publicación=Hum  Reprod|año=2001|volumen=16|número=5|páginas=1046-1048}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. La palabra “preembrión” ya casi no aparece en informes recientes. En la literatura científica y bioética ha habido una disminución gradual de la frecuencia con que se utiliza. Fue un nuevo concepto acuñado a partir de datos aparentemente científicos, en un intento de justificar la destrucción y utilización de embriones humanos sin la exigencia de respeto incondicional hacia ellos. Una vez que este objetivo se logró, el término se ha ido abandonando poco a poco.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Bibliografía utilizada==&lt;br /&gt;
* {{cita publicación|apellido=Ferrer Colomer|nombre=Modesto|coautores=Pastor, Luis Miguel|título=The Preembrio's short lifetime. The History of a word|publicación=Cuadernos de Bioética|año=2012|mes=septiembre-diciembre|número=79|páginas=677-694|url=http://www.aebioetica.org/revistas/2012/23/79/677.pdf|fechaacceso=16 de marzo de 2013}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Notas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{listaref}}&lt;br /&gt;
[[Categoría:Fecundación artificial]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alumno2012</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Preembri%C3%B3n&amp;diff=3546</id>
		<title>Preembrión</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Preembri%C3%B3n&amp;diff=3546"/>
		<updated>2013-03-17T23:53:38Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Alumno2012: /* Ingeniería lingüística */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;El término '''preembrión'''ha tenido una historia corta pero de gran trascendencia,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Tribunal Supremo de EE.UU., en la sentencia '''Roe vs. Wade''' de 1973, no quiso pronunciarse sobre el momento en que comienza la vida humana. Con este antecedente y con el nacimiento en 1978 de '''Louise Brown''', la primera niña probeta, el más antiguo de los comités de bioética –''el británico Ethics Advisory Board'' (EAB)– abordó la consideración de los aspectos éticos de la [[fecundación in vitro]] (FIV) y la posibilidad de investigar con embriones para mejorar estas técnicas &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Britain´s Test Tube Babies|publicación=Nature|año=1982|páginas=298-408}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==La regla de los 14 días==&lt;br /&gt;
Según el informe del 4-05-1979 &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|nombre=London: Her Majesty’s Stationery Office|título=Report of the Committee of  Inquiry into Human Fertilization and Embryology|año=1984}}&amp;lt;/ref&amp;gt;, el embrión humano, en los primeros días, es solo una forma incipiente de vida humana, con una elevada mortalidad natural, y no un individuo, pues la aparición de la “línea primitiva” es uno de las condiciones fundamentales de la individuación del embrión &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Grobstein|nombre=C.|título=«The Moral Uses of ‘Spare’  Embryos|año=1982|editorial=Hastings Cent Rep|páginas=5-6}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Se aceptó fijar un intervalo de 14 días después de la fecundación, durante el cual se consideraba que el embrión humano no tenía estatuto especial y era “éticamente” aceptable usarlo para experimentar &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Report of the Committee, op. cit.|páginas=66}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. En ningún lugar del informe se usó la palabra “preembrión”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El EAB, que entre sus miembros no contaba ningún especialista en embriología humana, fue probablemente el primero en proponer la regla del día 14, que vino a decir que el embrión humano en la primera fase de su desarrollo es merecedor de respeto, pero no el mismo que se debe a una persona. Sus recomendaciones no fueron aprobadas por las autoridades en aquel momento. En 1980 el EAB dejó de existir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1979 se publicó el primer artículo en la literatura científica que usó términos como “preembrión” o periodo “preembrionario”. Su autor era el americano Clifford Grobstein &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Grobstein|nombre=C.|título=External Human Fertilization|publicación=Sci Am|año=1979}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Unos meses antes el EAB había concluido su informe sobre la FIV, y en medio de la polémica suscitada por el informe, el artículo de Grobstein pasó prácticamente desapercibido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1982 se constituyó en Gran Bretaña una comisión de expertos presidida por '''Mary Warnock''' para estudiar una posible regulación legal de la FIV. El informe resultante, publicado en julio de 1984, tuvo una gran influencia no solo en la legislación británica, sino también en las de muchos otros países.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==De ser humano a masa de células==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El desacuerdo entre los miembros de la comisión sobre si se debería permitir la experimentación con embriones humanos estuvo a punto de llevarles a desistir sin concluir el informe. Pero finalmente, se aceptó una solución de compromiso propuesta por Warnock: que solo se pudiera experimentar con embriones durante los 14 días siguientes a la fecundación. Ante la división de opiniones en su seno, la comisión decidió no pronunciarse sobre la cuestión fundamental: cuándo el embrión comienza a ser persona; se limitó a otra más práctica: con qué respeto había que tratarlo &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=. Department of Health and  Social Security|título=Report of the Committee of  Inquiry into Human Fertilization and Embryology|año=1984|páginas=66}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue en Gran Bretaña donde el término “preembrión” realmente hizo fortuna, pues apareció cuando era más necesario. En 1984, cuando comenzaron a debatirse en el Parlamento británico las recomendaciones del informe Warnock, se extendía la oposición a la experimentación con embriones. Una propuesta de prohibirla (el proyecto de Ley de Protección de los Niños no Nacidos, presentado por el diputado Enoch Powell) había obtenido una amplia mayoría a favor en su segunda lectura, en febrero de 1985. Justo en ese momento apareció en escena el término “preembrión”, y cambió el curso de los acontecimientos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Medical Research Council (MRC) propuso redefinir el embrión. En marzo de 1985 anunció la creación de un nuevo organismo para supervisar la FIV y la investigación con embriones, la Voluntary Licensing Authority (VLA), hasta que se aprobara la ley al respecto. El término “preembrión” se usó en una de las primeras reuniones del VLA, y se incluyó en unas directrices para el trabajo clínico y de investigación. El pasaje en cuestión decía: “Al conjunto de células que se dividen hasta la constitución de la línea primitiva, proponemos que se le dé el nombre de preembrión”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El término empezó a ser difundido por científicos partidarios de la experimentación con embriones. Se insistió en que el “preembrión” que se usaría para investigar no era un individuo humano, sino una masa de células indiferenciadas a partir de las cuales se podría desarrollar luego un individuo humano, por lo que debería permitirse hacer experimentos con él, durante los primeros catorce días &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Grobstein|nombre=C.|título=Biological Characteristics  of the Preembryo|publicación=Ann N Y Acad Sci|año=1988|páginas=346-348}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. En segundo lugar, se subrayó que tales investigaciones podrían reportar enormes ventajas contra la infertilidad y las enfermedades de origen genético. Tercero, se dijo que las objeciones procedían de ignorancia causada por prejuicios religiosos, en contraste con los argumentos racionales basados en datos científicos &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Research on Human Embryos|publicación=Lancet|año=1986|mes=December|páginas=1375}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. En 1990, los partidarios de la investigación acabaron ganando la batalla en el parlamento con ayuda del término “preembrión”, justo cuando empezaba a caer en desuso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Ingeniería lingüística==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También en Estados Unidos, una sociedad científica, la ''American Fertility Societ''y (AFS), organizó un comité ético, para determinar si lo que ellos mismos estaban haciendo con la investigación con embriones humanos en la FIV tenía algún problema ético &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=The Status of Regulation  of Assisted Reproductive Technology in the United States|publicación=J Assist Reprod Genet|año=1993|volumen=10|número=5|páginas=331-336}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Clifford Grobstein pertenecía a ese comité, que en 1986 publicó un informe favorable a la experimentación con embriones hasta los catorce días.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro miembro del comité era el teólogo '''Richard McCormick''', que también había formado parte del EAB. En un artículo de 1991, McCormick expuso los motivos científicos a favor de adoptar el término '''preembrión'''. Allí se hace eco de las críticas de un histopatólogo, '''M. Jarmulowicz''', quien afirmaba que el término preembrión era “''un ejercicio de ingeniería lingüística para hacer aceptable a la opinión pública la investigación con embriones humanos''” &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Jones|nombre=H.W.|título=The Status of Regulation  of Assisted Reproductive Technology in the United  States|publicación=J Assist Reprod Genet|año=1993|volumen=10|páginas=333}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A pesar del informe favorable a la investigación con embriones del ''Comité Ético de la AFS'', el Gobierno norteamericano daba largas al asunto. Pero en 1993, el presidente Clinton revocó la moratoria sobre el uso de fondos federales para tales experimentos al firmar la NIH Revitalization Act. A la vez, se constituyó una comisión, el ''Human Embryo Research Panel'' (HERP), dependiente de los NIH (''National Institutes of Health''), para señalar directrices sobre qué trabajos se podrían financiar en materia de investigación con embriones antes de la implantación &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Jones|nombre=H.W.|título=The Status of Regulation  of Assisted Reproductive Technology in the United  States|publicación=J Assist Reprod Genet|año=1993|páginas=332}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El presidente del ''HERP'' declaró públicamente que solo se debía admitir en la comisión personas favorables a la investigación con embriones. En su informe de septiembre de 1994, el ''HERP'' señaló que en el estudio del asunto había habido considerable confusión sobre cómo designar al embrión en la primera fase de desarrollo (“''preembrión”, “embrión preimplantatorio”, “conceptus”, “feto''”). Al final, aunque el HERP dio el visto bueno a investigaciones como las ya autorizadas en otros países y mantuvo el criterio de los catorce días, no aceptó el término “''preembrión''” &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Habgod.|nombre=J.|título=Debating Embryo Research|publicación=Soc Stud Sci|año=1997|volumen=27|páginas=537-542}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Él &amp;quot;preembrión&amp;quot; abandonado==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En noviembre de 1998, el presidente Clinton pidió a la National Bioethics Advisory Commission (NBAC) un informe sobre la investigación con células madre humanas embrionarias. El estudio, publicado en 1999, llama “cigoto” al organismo que se desarrolla durante la primera semana siguiente a la fecundación; desde la segunda semana hasta la octava, hay un “embrión”, y después, un “feto”. El término “preembrión” no aparece.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La mayoría de los documentos posteriores tampoco lo usan. El informe ético de 2001 de la European Society for Human Reproduction &amp;amp; Embriology (ESHRE) lo descarta, porque “a veces se ha entendido como un intento de rebajar el valor simbólico de esta entidad [el embrión]”. El Convenio de Oviedo de 1997 no hace mención de los catorce días ni del “preembrión”. Tampoco lo usan las leyes de Australia sobre la materia: la Infertility Treatment Act de 1995 y la Research Involving Human Embryos Act de 2002. Y el American College of Obstetricians and Gynecologists, que durante muchos años promovió el uso del término “preembrión”, lo abandona en un documento de 2006 [“Using Preimplantation Embryos for Research”].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La palabra “preembrión” ya casi no aparece en informes recientes. En la literatura científica y bioética ha habido una disminución gradual de la frecuencia con que se utiliza. Fue un nuevo concepto acuñado a partir de datos aparentemente científicos, en un intento de justificar la destrucción y utilización de embriones humanos sin la exigencia de respeto incondicional hacia ellos. Una vez que este objetivo se logró, el término se ha ido abandonando poco a poco.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Bibliografía utilizada==&lt;br /&gt;
* {{cita publicación|apellido=Ferrer Colomer|nombre=Modesto|coautores=Pastor, Luis Miguel|título=The Preembrio's short lifetime. The History of a word|publicación=Cuadernos de Bioética|año=2012|mes=septiembre-diciembre|número=79|páginas=677-694|url=http://www.aebioetica.org/revistas/2012/23/79/677.pdf|fechaacceso=16 de marzo de 2013}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Notas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{listaref}}&lt;br /&gt;
[[Categoría:Fecundación artificial]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alumno2012</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Preembri%C3%B3n&amp;diff=3545</id>
		<title>Preembrión</title>
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		<updated>2013-03-17T23:44:55Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Alumno2012: /* Ingeniería lingüística */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;El término '''preembrión'''ha tenido una historia corta pero de gran trascendencia,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Tribunal Supremo de EE.UU., en la sentencia '''Roe vs. Wade''' de 1973, no quiso pronunciarse sobre el momento en que comienza la vida humana. Con este antecedente y con el nacimiento en 1978 de '''Louise Brown''', la primera niña probeta, el más antiguo de los comités de bioética –''el británico Ethics Advisory Board'' (EAB)– abordó la consideración de los aspectos éticos de la [[fecundación in vitro]] (FIV) y la posibilidad de investigar con embriones para mejorar estas técnicas &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Britain´s Test Tube Babies|publicación=Nature|año=1982|páginas=298-408}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==La regla de los 14 días==&lt;br /&gt;
Según el informe del 4-05-1979 &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|nombre=London: Her Majesty’s Stationery Office|título=Report of the Committee of  Inquiry into Human Fertilization and Embryology|año=1984}}&amp;lt;/ref&amp;gt;, el embrión humano, en los primeros días, es solo una forma incipiente de vida humana, con una elevada mortalidad natural, y no un individuo, pues la aparición de la “línea primitiva” es uno de las condiciones fundamentales de la individuación del embrión &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Grobstein|nombre=C.|título=«The Moral Uses of ‘Spare’  Embryos|año=1982|editorial=Hastings Cent Rep|páginas=5-6}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Se aceptó fijar un intervalo de 14 días después de la fecundación, durante el cual se consideraba que el embrión humano no tenía estatuto especial y era “éticamente” aceptable usarlo para experimentar &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Report of the Committee, op. cit.|páginas=66}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. En ningún lugar del informe se usó la palabra “preembrión”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El EAB, que entre sus miembros no contaba ningún especialista en embriología humana, fue probablemente el primero en proponer la regla del día 14, que vino a decir que el embrión humano en la primera fase de su desarrollo es merecedor de respeto, pero no el mismo que se debe a una persona. Sus recomendaciones no fueron aprobadas por las autoridades en aquel momento. En 1980 el EAB dejó de existir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1979 se publicó el primer artículo en la literatura científica que usó términos como “preembrión” o periodo “preembrionario”. Su autor era el americano Clifford Grobstein &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Grobstein|nombre=C.|título=External Human Fertilization|publicación=Sci Am|año=1979}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Unos meses antes el EAB había concluido su informe sobre la FIV, y en medio de la polémica suscitada por el informe, el artículo de Grobstein pasó prácticamente desapercibido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1982 se constituyó en Gran Bretaña una comisión de expertos presidida por '''Mary Warnock''' para estudiar una posible regulación legal de la FIV. El informe resultante, publicado en julio de 1984, tuvo una gran influencia no solo en la legislación británica, sino también en las de muchos otros países.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==De ser humano a masa de células==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El desacuerdo entre los miembros de la comisión sobre si se debería permitir la experimentación con embriones humanos estuvo a punto de llevarles a desistir sin concluir el informe. Pero finalmente, se aceptó una solución de compromiso propuesta por Warnock: que solo se pudiera experimentar con embriones durante los 14 días siguientes a la fecundación. Ante la división de opiniones en su seno, la comisión decidió no pronunciarse sobre la cuestión fundamental: cuándo el embrión comienza a ser persona; se limitó a otra más práctica: con qué respeto había que tratarlo &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=. Department of Health and  Social Security|título=Report of the Committee of  Inquiry into Human Fertilization and Embryology|año=1984|páginas=66}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue en Gran Bretaña donde el término “preembrión” realmente hizo fortuna, pues apareció cuando era más necesario. En 1984, cuando comenzaron a debatirse en el Parlamento británico las recomendaciones del informe Warnock, se extendía la oposición a la experimentación con embriones. Una propuesta de prohibirla (el proyecto de Ley de Protección de los Niños no Nacidos, presentado por el diputado Enoch Powell) había obtenido una amplia mayoría a favor en su segunda lectura, en febrero de 1985. Justo en ese momento apareció en escena el término “preembrión”, y cambió el curso de los acontecimientos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Medical Research Council (MRC) propuso redefinir el embrión. En marzo de 1985 anunció la creación de un nuevo organismo para supervisar la FIV y la investigación con embriones, la Voluntary Licensing Authority (VLA), hasta que se aprobara la ley al respecto. El término “preembrión” se usó en una de las primeras reuniones del VLA, y se incluyó en unas directrices para el trabajo clínico y de investigación. El pasaje en cuestión decía: “Al conjunto de células que se dividen hasta la constitución de la línea primitiva, proponemos que se le dé el nombre de preembrión”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El término empezó a ser difundido por científicos partidarios de la experimentación con embriones. Se insistió en que el “preembrión” que se usaría para investigar no era un individuo humano, sino una masa de células indiferenciadas a partir de las cuales se podría desarrollar luego un individuo humano, por lo que debería permitirse hacer experimentos con él, durante los primeros catorce días &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Grobstein|nombre=C.|título=Biological Characteristics  of the Preembryo|publicación=Ann N Y Acad Sci|año=1988|páginas=346-348}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. En segundo lugar, se subrayó que tales investigaciones podrían reportar enormes ventajas contra la infertilidad y las enfermedades de origen genético. Tercero, se dijo que las objeciones procedían de ignorancia causada por prejuicios religiosos, en contraste con los argumentos racionales basados en datos científicos &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Research on Human Embryos|publicación=Lancet|año=1986|mes=December|páginas=1375}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. En 1990, los partidarios de la investigación acabaron ganando la batalla en el parlamento con ayuda del término “preembrión”, justo cuando empezaba a caer en desuso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Ingeniería lingüística==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También en Estados Unidos, una sociedad científica, la ''American Fertility Societ''y (AFS), organizó un comité ético, para determinar si lo que ellos mismos estaban haciendo con la investigación con embriones humanos en la FIV tenía algún problema ético &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=The Status of Regulation  of Assisted Reproductive Technology in the United States|publicación=J Assist Reprod Genet|año=1993|volumen=10|número=5|páginas=331-336}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Clifford Grobstein pertenecía a ese comité, que en 1986 publicó un informe favorable a la experimentación con embriones hasta los catorce días.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro miembro del comité era el teólogo '''Richard McCormick''', que también había formado parte del EAB. En un artículo de 1991, McCormick expuso los motivos científicos a favor de adoptar el término '''preembrión'''. Allí se hace eco de las críticas de un histopatólogo, '''M. Jarmulowicz''', quien afirmaba que el término preembrión era “''un ejercicio de ingeniería lingüística para hacer aceptable a la opinión pública la investigación con embriones humanos''”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A pesar del informe favorable a la investigación con embriones del Comité Ético de la AFS, el Gobierno norteamericano daba largas al asunto. Pero en 1993, el presidente Clinton revocó la moratoria sobre el uso de fondos federales para tales experimentos al firmar la NIH Revitalization Act. A la vez, se constituyó una comisión, el ''Human Embryo Research Panel'' (HERP), dependiente de los NIH (''National Institutes of Health''), para señalar directrices sobre qué trabajos se podrían financiar en materia de investigación con embriones antes de la implantación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El presidente del HERP declaró públicamente que solo se debía admitir en la comisión personas favorables a la investigación con embriones. En su informe de septiembre de 1994, el HERP señaló que en el estudio del asunto había habido considerable confusión sobre cómo designar al embrión en la primera fase de desarrollo (“''preembrión”, “embrión preimplantatorio”, “conceptus”, “feto''”). Al final, aunque el HERP dio el visto bueno a investigaciones como las ya autorizadas en otros países y mantuvo el criterio de los catorce días, no aceptó el término “''preembrión''”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Él &amp;quot;preembrión&amp;quot; abandonado==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En noviembre de 1998, el presidente Clinton pidió a la National Bioethics Advisory Commission (NBAC) un informe sobre la investigación con células madre humanas embrionarias. El estudio, publicado en 1999, llama “cigoto” al organismo que se desarrolla durante la primera semana siguiente a la fecundación; desde la segunda semana hasta la octava, hay un “embrión”, y después, un “feto”. El término “preembrión” no aparece.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La mayoría de los documentos posteriores tampoco lo usan. El informe ético de 2001 de la European Society for Human Reproduction &amp;amp; Embriology (ESHRE) lo descarta, porque “a veces se ha entendido como un intento de rebajar el valor simbólico de esta entidad [el embrión]”. El Convenio de Oviedo de 1997 no hace mención de los catorce días ni del “preembrión”. Tampoco lo usan las leyes de Australia sobre la materia: la Infertility Treatment Act de 1995 y la Research Involving Human Embryos Act de 2002. Y el American College of Obstetricians and Gynecologists, que durante muchos años promovió el uso del término “preembrión”, lo abandona en un documento de 2006 [“Using Preimplantation Embryos for Research”].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La palabra “preembrión” ya casi no aparece en informes recientes. En la literatura científica y bioética ha habido una disminución gradual de la frecuencia con que se utiliza. Fue un nuevo concepto acuñado a partir de datos aparentemente científicos, en un intento de justificar la destrucción y utilización de embriones humanos sin la exigencia de respeto incondicional hacia ellos. Una vez que este objetivo se logró, el término se ha ido abandonando poco a poco.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Bibliografía utilizada==&lt;br /&gt;
* {{cita publicación|apellido=Ferrer Colomer|nombre=Modesto|coautores=Pastor, Luis Miguel|título=The Preembrio's short lifetime. The History of a word|publicación=Cuadernos de Bioética|año=2012|mes=septiembre-diciembre|número=79|páginas=677-694|url=http://www.aebioetica.org/revistas/2012/23/79/677.pdf|fechaacceso=16 de marzo de 2013}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Notas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{listaref}}&lt;br /&gt;
[[Categoría:Fecundación artificial]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alumno2012</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Preembri%C3%B3n&amp;diff=3544</id>
		<title>Preembrión</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Preembri%C3%B3n&amp;diff=3544"/>
		<updated>2013-03-17T23:33:14Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Alumno2012: /* Ingeniería lingüística */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;El término '''preembrión'''ha tenido una historia corta pero de gran trascendencia,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Tribunal Supremo de EE.UU., en la sentencia '''Roe vs. Wade''' de 1973, no quiso pronunciarse sobre el momento en que comienza la vida humana. Con este antecedente y con el nacimiento en 1978 de '''Louise Brown''', la primera niña probeta, el más antiguo de los comités de bioética –''el británico Ethics Advisory Board'' (EAB)– abordó la consideración de los aspectos éticos de la [[fecundación in vitro]] (FIV) y la posibilidad de investigar con embriones para mejorar estas técnicas &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Britain´s Test Tube Babies|publicación=Nature|año=1982|páginas=298-408}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==La regla de los 14 días==&lt;br /&gt;
Según el informe del 4-05-1979 &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|nombre=London: Her Majesty’s Stationery Office|título=Report of the Committee of  Inquiry into Human Fertilization and Embryology|año=1984}}&amp;lt;/ref&amp;gt;, el embrión humano, en los primeros días, es solo una forma incipiente de vida humana, con una elevada mortalidad natural, y no un individuo, pues la aparición de la “línea primitiva” es uno de las condiciones fundamentales de la individuación del embrión &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Grobstein|nombre=C.|título=«The Moral Uses of ‘Spare’  Embryos|año=1982|editorial=Hastings Cent Rep|páginas=5-6}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Se aceptó fijar un intervalo de 14 días después de la fecundación, durante el cual se consideraba que el embrión humano no tenía estatuto especial y era “éticamente” aceptable usarlo para experimentar &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Report of the Committee, op. cit.|páginas=66}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. En ningún lugar del informe se usó la palabra “preembrión”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El EAB, que entre sus miembros no contaba ningún especialista en embriología humana, fue probablemente el primero en proponer la regla del día 14, que vino a decir que el embrión humano en la primera fase de su desarrollo es merecedor de respeto, pero no el mismo que se debe a una persona. Sus recomendaciones no fueron aprobadas por las autoridades en aquel momento. En 1980 el EAB dejó de existir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1979 se publicó el primer artículo en la literatura científica que usó términos como “preembrión” o periodo “preembrionario”. Su autor era el americano Clifford Grobstein &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Grobstein|nombre=C.|título=External Human Fertilization|publicación=Sci Am|año=1979}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Unos meses antes el EAB había concluido su informe sobre la FIV, y en medio de la polémica suscitada por el informe, el artículo de Grobstein pasó prácticamente desapercibido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1982 se constituyó en Gran Bretaña una comisión de expertos presidida por '''Mary Warnock''' para estudiar una posible regulación legal de la FIV. El informe resultante, publicado en julio de 1984, tuvo una gran influencia no solo en la legislación británica, sino también en las de muchos otros países.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==De ser humano a masa de células==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El desacuerdo entre los miembros de la comisión sobre si se debería permitir la experimentación con embriones humanos estuvo a punto de llevarles a desistir sin concluir el informe. Pero finalmente, se aceptó una solución de compromiso propuesta por Warnock: que solo se pudiera experimentar con embriones durante los 14 días siguientes a la fecundación. Ante la división de opiniones en su seno, la comisión decidió no pronunciarse sobre la cuestión fundamental: cuándo el embrión comienza a ser persona; se limitó a otra más práctica: con qué respeto había que tratarlo &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=. Department of Health and  Social Security|título=Report of the Committee of  Inquiry into Human Fertilization and Embryology|año=1984|páginas=66}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue en Gran Bretaña donde el término “preembrión” realmente hizo fortuna, pues apareció cuando era más necesario. En 1984, cuando comenzaron a debatirse en el Parlamento británico las recomendaciones del informe Warnock, se extendía la oposición a la experimentación con embriones. Una propuesta de prohibirla (el proyecto de Ley de Protección de los Niños no Nacidos, presentado por el diputado Enoch Powell) había obtenido una amplia mayoría a favor en su segunda lectura, en febrero de 1985. Justo en ese momento apareció en escena el término “preembrión”, y cambió el curso de los acontecimientos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Medical Research Council (MRC) propuso redefinir el embrión. En marzo de 1985 anunció la creación de un nuevo organismo para supervisar la FIV y la investigación con embriones, la Voluntary Licensing Authority (VLA), hasta que se aprobara la ley al respecto. El término “preembrión” se usó en una de las primeras reuniones del VLA, y se incluyó en unas directrices para el trabajo clínico y de investigación. El pasaje en cuestión decía: “Al conjunto de células que se dividen hasta la constitución de la línea primitiva, proponemos que se le dé el nombre de preembrión”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El término empezó a ser difundido por científicos partidarios de la experimentación con embriones. Se insistió en que el “preembrión” que se usaría para investigar no era un individuo humano, sino una masa de células indiferenciadas a partir de las cuales se podría desarrollar luego un individuo humano, por lo que debería permitirse hacer experimentos con él, durante los primeros catorce días &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Grobstein|nombre=C.|título=Biological Characteristics  of the Preembryo|publicación=Ann N Y Acad Sci|año=1988|páginas=346-348}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. En segundo lugar, se subrayó que tales investigaciones podrían reportar enormes ventajas contra la infertilidad y las enfermedades de origen genético. Tercero, se dijo que las objeciones procedían de ignorancia causada por prejuicios religiosos, en contraste con los argumentos racionales basados en datos científicos &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Research on Human Embryos|publicación=Lancet|año=1986|mes=December|páginas=1375}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. En 1990, los partidarios de la investigación acabaron ganando la batalla en el parlamento con ayuda del término “preembrión”, justo cuando empezaba a caer en desuso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Ingeniería lingüística==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También en Estados Unidos, una sociedad científica, la ''American Fertility Societ''y (AFS), organizó un comité ético, para determinar si lo que ellos mismos estaban haciendo con la investigación con embriones humanos en la FIV tenía algún problema ético. Clifford Grobstein pertenecía a ese comité, que en 1986 publicó un informe favorable a la experimentación con embriones hasta los catorce días.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro miembro del comité era el teólogo '''Richard McCormick''', que también había formado parte del EAB. En un artículo de 1991, McCormick expuso los motivos científicos a favor de adoptar el término '''preembrión'''. Allí se hace eco de las críticas de un histopatólogo, '''M. Jarmulowicz''', quien afirmaba que el término preembrión era “''un ejercicio de ingeniería lingüística para hacer aceptable a la opinión pública la investigación con embriones humanos''”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A pesar del informe favorable a la investigación con embriones del Comité Ético de la AFS, el Gobierno norteamericano daba largas al asunto. Pero en 1993, el presidente Clinton revocó la moratoria sobre el uso de fondos federales para tales experimentos al firmar la NIH Revitalization Act. A la vez, se constituyó una comisión, el ''Human Embryo Research Panel'' (HERP), dependiente de los NIH (''National Institutes of Health''), para señalar directrices sobre qué trabajos se podrían financiar en materia de investigación con embriones antes de la implantación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El presidente del HERP declaró públicamente que solo se debía admitir en la comisión personas favorables a la investigación con embriones. En su informe de septiembre de 1994, el HERP señaló que en el estudio del asunto había habido considerable confusión sobre cómo designar al embrión en la primera fase de desarrollo (“''preembrión”, “embrión preimplantatorio”, “conceptus”, “feto''”). Al final, aunque el HERP dio el visto bueno a investigaciones como las ya autorizadas en otros países y mantuvo el criterio de los catorce días, no aceptó el término “''preembrión''”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Él &amp;quot;preembrión&amp;quot; abandonado==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En noviembre de 1998, el presidente Clinton pidió a la National Bioethics Advisory Commission (NBAC) un informe sobre la investigación con células madre humanas embrionarias. El estudio, publicado en 1999, llama “cigoto” al organismo que se desarrolla durante la primera semana siguiente a la fecundación; desde la segunda semana hasta la octava, hay un “embrión”, y después, un “feto”. El término “preembrión” no aparece.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La mayoría de los documentos posteriores tampoco lo usan. El informe ético de 2001 de la European Society for Human Reproduction &amp;amp; Embriology (ESHRE) lo descarta, porque “a veces se ha entendido como un intento de rebajar el valor simbólico de esta entidad [el embrión]”. El Convenio de Oviedo de 1997 no hace mención de los catorce días ni del “preembrión”. Tampoco lo usan las leyes de Australia sobre la materia: la Infertility Treatment Act de 1995 y la Research Involving Human Embryos Act de 2002. Y el American College of Obstetricians and Gynecologists, que durante muchos años promovió el uso del término “preembrión”, lo abandona en un documento de 2006 [“Using Preimplantation Embryos for Research”].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La palabra “preembrión” ya casi no aparece en informes recientes. En la literatura científica y bioética ha habido una disminución gradual de la frecuencia con que se utiliza. Fue un nuevo concepto acuñado a partir de datos aparentemente científicos, en un intento de justificar la destrucción y utilización de embriones humanos sin la exigencia de respeto incondicional hacia ellos. Una vez que este objetivo se logró, el término se ha ido abandonando poco a poco.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Bibliografía utilizada==&lt;br /&gt;
* {{cita publicación|apellido=Ferrer Colomer|nombre=Modesto|coautores=Pastor, Luis Miguel|título=The Preembrio's short lifetime. The History of a word|publicación=Cuadernos de Bioética|año=2012|mes=septiembre-diciembre|número=79|páginas=677-694|url=http://www.aebioetica.org/revistas/2012/23/79/677.pdf|fechaacceso=16 de marzo de 2013}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Notas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{listaref}}&lt;br /&gt;
[[Categoría:Fecundación artificial]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alumno2012</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Preembri%C3%B3n&amp;diff=3543</id>
		<title>Preembrión</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Preembri%C3%B3n&amp;diff=3543"/>
		<updated>2013-03-17T23:28:31Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Alumno2012: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;El término '''preembrión'''ha tenido una historia corta pero de gran trascendencia,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Tribunal Supremo de EE.UU., en la sentencia '''Roe vs. Wade''' de 1973, no quiso pronunciarse sobre el momento en que comienza la vida humana. Con este antecedente y con el nacimiento en 1978 de '''Louise Brown''', la primera niña probeta, el más antiguo de los comités de bioética –''el británico Ethics Advisory Board'' (EAB)– abordó la consideración de los aspectos éticos de la [[fecundación in vitro]] (FIV) y la posibilidad de investigar con embriones para mejorar estas técnicas &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Britain´s Test Tube Babies|publicación=Nature|año=1982|páginas=298-408}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==La regla de los 14 días==&lt;br /&gt;
Según el informe del 4-05-1979 &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|nombre=London: Her Majesty’s Stationery Office|título=Report of the Committee of  Inquiry into Human Fertilization and Embryology|año=1984}}&amp;lt;/ref&amp;gt;, el embrión humano, en los primeros días, es solo una forma incipiente de vida humana, con una elevada mortalidad natural, y no un individuo, pues la aparición de la “línea primitiva” es uno de las condiciones fundamentales de la individuación del embrión &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Grobstein|nombre=C.|título=«The Moral Uses of ‘Spare’  Embryos|año=1982|editorial=Hastings Cent Rep|páginas=5-6}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Se aceptó fijar un intervalo de 14 días después de la fecundación, durante el cual se consideraba que el embrión humano no tenía estatuto especial y era “éticamente” aceptable usarlo para experimentar &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Report of the Committee, op. cit.|páginas=66}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. En ningún lugar del informe se usó la palabra “preembrión”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El EAB, que entre sus miembros no contaba ningún especialista en embriología humana, fue probablemente el primero en proponer la regla del día 14, que vino a decir que el embrión humano en la primera fase de su desarrollo es merecedor de respeto, pero no el mismo que se debe a una persona. Sus recomendaciones no fueron aprobadas por las autoridades en aquel momento. En 1980 el EAB dejó de existir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1979 se publicó el primer artículo en la literatura científica que usó términos como “preembrión” o periodo “preembrionario”. Su autor era el americano Clifford Grobstein &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Grobstein|nombre=C.|título=External Human Fertilization|publicación=Sci Am|año=1979}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Unos meses antes el EAB había concluido su informe sobre la FIV, y en medio de la polémica suscitada por el informe, el artículo de Grobstein pasó prácticamente desapercibido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1982 se constituyó en Gran Bretaña una comisión de expertos presidida por '''Mary Warnock''' para estudiar una posible regulación legal de la FIV. El informe resultante, publicado en julio de 1984, tuvo una gran influencia no solo en la legislación británica, sino también en las de muchos otros países.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==De ser humano a masa de células==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El desacuerdo entre los miembros de la comisión sobre si se debería permitir la experimentación con embriones humanos estuvo a punto de llevarles a desistir sin concluir el informe. Pero finalmente, se aceptó una solución de compromiso propuesta por Warnock: que solo se pudiera experimentar con embriones durante los 14 días siguientes a la fecundación. Ante la división de opiniones en su seno, la comisión decidió no pronunciarse sobre la cuestión fundamental: cuándo el embrión comienza a ser persona; se limitó a otra más práctica: con qué respeto había que tratarlo &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=. Department of Health and  Social Security|título=Report of the Committee of  Inquiry into Human Fertilization and Embryology|año=1984|páginas=66}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue en Gran Bretaña donde el término “preembrión” realmente hizo fortuna, pues apareció cuando era más necesario. En 1984, cuando comenzaron a debatirse en el Parlamento británico las recomendaciones del informe Warnock, se extendía la oposición a la experimentación con embriones. Una propuesta de prohibirla (el proyecto de Ley de Protección de los Niños no Nacidos, presentado por el diputado Enoch Powell) había obtenido una amplia mayoría a favor en su segunda lectura, en febrero de 1985. Justo en ese momento apareció en escena el término “preembrión”, y cambió el curso de los acontecimientos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Medical Research Council (MRC) propuso redefinir el embrión. En marzo de 1985 anunció la creación de un nuevo organismo para supervisar la FIV y la investigación con embriones, la Voluntary Licensing Authority (VLA), hasta que se aprobara la ley al respecto. El término “preembrión” se usó en una de las primeras reuniones del VLA, y se incluyó en unas directrices para el trabajo clínico y de investigación. El pasaje en cuestión decía: “Al conjunto de células que se dividen hasta la constitución de la línea primitiva, proponemos que se le dé el nombre de preembrión”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El término empezó a ser difundido por científicos partidarios de la experimentación con embriones. Se insistió en que el “preembrión” que se usaría para investigar no era un individuo humano, sino una masa de células indiferenciadas a partir de las cuales se podría desarrollar luego un individuo humano, por lo que debería permitirse hacer experimentos con él, durante los primeros catorce días &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Grobstein|nombre=C.|título=Biological Characteristics  of the Preembryo|publicación=Ann N Y Acad Sci|año=1988|páginas=346-348}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. En segundo lugar, se subrayó que tales investigaciones podrían reportar enormes ventajas contra la infertilidad y las enfermedades de origen genético. Tercero, se dijo que las objeciones procedían de ignorancia causada por prejuicios religiosos, en contraste con los argumentos racionales basados en datos científicos &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Research on Human Embryos|publicación=Lancet|año=1986|mes=December|páginas=1375}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. En 1990, los partidarios de la investigación acabaron ganando la batalla en el parlamento con ayuda del término “preembrión”, justo cuando empezaba a caer en desuso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Ingeniería lingüística==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También en Estados Unidos, una sociedad científica, la American Fertility Society (AFS), organizó un comité ético, para determinar si lo que ellos mismos estaban haciendo con la investigación con embriones humanos en la FIV tenía algún problema ético. Clifford Grobstein pertenecía a ese comité, que en 1986 publicó un informe favorable a la experimentación con embriones hasta los catorce días.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro miembro del comité era el teólogo Richard McCormick, que también había formado parte del EAB. En un artículo de 1991, McCormick expuso los motivos científicos a favor de adoptar el término preembrión. Allí se hace eco de las críticas de un histopatólogo, M. Jarmulowicz, quien afirmaba que el término preembrión era “un ejercicio de ingeniería lingüística para hacer aceptable a la opinión pública la investigación con embriones humanos”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A pesar del informe favorable a la investigación con embriones del Comité Ético de la AFS, el Gobierno norteamericano daba largas al asunto. Pero en 1993, el presidente Clinton revocó la moratoria sobre el uso de fondos federales para tales experimentos al firmar la NIH Revitalization Act. A la vez, se constituyó una comisión, el Human Embryo Research Panel (HERP), dependiente de los NIH (National Institutes of Health), para señalar directrices sobre qué trabajos se podrían financiar en materia de investigación con embriones antes de la implantación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El presidente del HERP declaró públicamente que solo se debía admitir en la comisión personas favorables a la investigación con embriones. En su informe de septiembre de 1994, el HERP señaló que en el estudio del asunto había habido considerable confusión sobre cómo designar al embrión en la primera fase de desarrollo (“preembrión”, “embrión preimplantatorio”, “conceptus”, “feto”). Al final, aunque el HERP dio el visto bueno a investigaciones como las ya autorizadas en otros países y mantuvo el criterio de los catorce días, no aceptó el término “preembrión”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Él &amp;quot;preembrión&amp;quot; abandonado==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En noviembre de 1998, el presidente Clinton pidió a la National Bioethics Advisory Commission (NBAC) un informe sobre la investigación con células madre humanas embrionarias. El estudio, publicado en 1999, llama “cigoto” al organismo que se desarrolla durante la primera semana siguiente a la fecundación; desde la segunda semana hasta la octava, hay un “embrión”, y después, un “feto”. El término “preembrión” no aparece.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La mayoría de los documentos posteriores tampoco lo usan. El informe ético de 2001 de la European Society for Human Reproduction &amp;amp; Embriology (ESHRE) lo descarta, porque “a veces se ha entendido como un intento de rebajar el valor simbólico de esta entidad [el embrión]”. El Convenio de Oviedo de 1997 no hace mención de los catorce días ni del “preembrión”. Tampoco lo usan las leyes de Australia sobre la materia: la Infertility Treatment Act de 1995 y la Research Involving Human Embryos Act de 2002. Y el American College of Obstetricians and Gynecologists, que durante muchos años promovió el uso del término “preembrión”, lo abandona en un documento de 2006 [“Using Preimplantation Embryos for Research”].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La palabra “preembrión” ya casi no aparece en informes recientes. En la literatura científica y bioética ha habido una disminución gradual de la frecuencia con que se utiliza. Fue un nuevo concepto acuñado a partir de datos aparentemente científicos, en un intento de justificar la destrucción y utilización de embriones humanos sin la exigencia de respeto incondicional hacia ellos. Una vez que este objetivo se logró, el término se ha ido abandonando poco a poco.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Bibliografía utilizada==&lt;br /&gt;
* {{cita publicación|apellido=Ferrer Colomer|nombre=Modesto|coautores=Pastor, Luis Miguel|título=The Preembrio's short lifetime. The History of a word|publicación=Cuadernos de Bioética|año=2012|mes=septiembre-diciembre|número=79|páginas=677-694|url=http://www.aebioetica.org/revistas/2012/23/79/677.pdf|fechaacceso=16 de marzo de 2013}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Notas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{listaref}}&lt;br /&gt;
[[Categoría:Fecundación artificial]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alumno2012</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Preembri%C3%B3n&amp;diff=3542</id>
		<title>Preembrión</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Preembri%C3%B3n&amp;diff=3542"/>
		<updated>2013-03-17T21:58:30Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Alumno2012: /* De ser humano a masa de células */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;El término '''preembrión'''ha tenido una historia corta pero de gran trascendencia,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Tribunal Supremo de EE.UU., en la sentencia '''Roe vs. Wade''' de 1973, no quiso pronunciarse sobre el momento en que comienza la vida humana. Con este antecedente y con el nacimiento en 1978 de '''Louise Brown''', la primera niña probeta, el más antiguo de los comités de bioética –''el británico Ethics Advisory Board'' (EAB)– abordó la consideración de los aspectos éticos de la [[fecundación in vitro]] (FIV) y la posibilidad de investigar con embriones para mejorar estas técnicas &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Britain´s Test Tube Babies|publicación=Nature|año=1982|páginas=298-408}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==La regla de los 14 días==&lt;br /&gt;
Según el informe del 4-05-1979 &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|nombre=London: Her Majesty’s Stationery Office|título=Report of the Committee of  Inquiry into Human Fertilization and Embryology|año=1984}}&amp;lt;/ref&amp;gt;, el embrión humano, en los primeros días, es solo una forma incipiente de vida humana, con una elevada mortalidad natural, y no un individuo, pues la aparición de la “línea primitiva” es uno de las condiciones fundamentales de la individuación del embrión &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Grobstein|nombre=C.|título=«The Moral Uses of ‘Spare’  Embryos|año=1982|editorial=Hastings Cent Rep|páginas=5-6}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Se aceptó fijar un intervalo de 14 días después de la fecundación, durante el cual se consideraba que el embrión humano no tenía estatuto especial y era “éticamente” aceptable usarlo para experimentar &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Report of the Committee, op. cit.|páginas=66}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. En ningún lugar del informe se usó la palabra “preembrión”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El EAB, que entre sus miembros no contaba ningún especialista en embriología humana, fue probablemente el primero en proponer la regla del día 14, que vino a decir que el embrión humano en la primera fase de su desarrollo es merecedor de respeto, pero no el mismo que se debe a una persona. Sus recomendaciones no fueron aprobadas por las autoridades en aquel momento. En 1980 el EAB dejó de existir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1979 se publicó el primer artículo en la literatura científica que usó términos como “preembrión” o periodo “preembrionario”. Su autor era el americano Clifford Grobstein &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Grobstein|nombre=C.|título=External Human Fertilization|publicación=Sci Am|año=1979}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Unos meses antes el EAB había concluido su informe sobre la FIV, y en medio de la polémica suscitada por el informe, el artículo de Grobstein pasó prácticamente desapercibido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1982 se constituyó en Gran Bretaña una comisión de expertos presidida por '''Mary Warnock''' para estudiar una posible regulación legal de la FIV. El informe resultante, publicado en julio de 1984, tuvo una gran influencia no solo en la legislación británica, sino también en las de muchos otros países.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==De ser humano a masa de células==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El desacuerdo entre los miembros de la comisión sobre si se debería permitir la experimentación con embriones humanos estuvo a punto de llevarles a desistir sin concluir el informe. Pero finalmente, se aceptó una solución de compromiso propuesta por Warnock: que solo se pudiera experimentar con embriones durante los 14 días siguientes a la fecundación. Ante la división de opiniones en su seno, la comisión decidió no pronunciarse sobre la cuestión fundamental: cuándo el embrión comienza a ser persona; se limitó a otra más práctica: con qué respeto había que tratarlo &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=. Department of Health and  Social Security|título=Report of the Committee of  Inquiry into Human Fertilization and Embryology|año=1984|páginas=66}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue en Gran Bretaña donde el término “preembrión” realmente hizo fortuna, pues apareció cuando era más necesario. En 1984, cuando comenzaron a debatirse en el Parlamento británico las recomendaciones del informe Warnock, se extendía la oposición a la experimentación con embriones. Una propuesta de prohibirla (el proyecto de Ley de Protección de los Niños no Nacidos, presentado por el diputado Enoch Powell) había obtenido una amplia mayoría a favor en su segunda lectura, en febrero de 1985. Justo en ese momento apareció en escena el término “preembrión”, y cambió el curso de los acontecimientos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Medical Research Council (MRC) propuso redefinir el embrión. En marzo de 1985 anunció la creación de un nuevo organismo para supervisar la FIV y la investigación con embriones, la Voluntary Licensing Authority (VLA), hasta que se aprobara la ley al respecto. El término “preembrión” se usó en una de las primeras reuniones del VLA, y se incluyó en unas directrices para el trabajo clínico y de investigación. El pasaje en cuestión decía: “Al conjunto de células que se dividen hasta la constitución de la línea primitiva, proponemos que se le dé el nombre de preembrión”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El término empezó a ser difundido por científicos partidarios de la experimentación con embriones. Se insistió en que el “preembrión” que se usaría para investigar no era un individuo humano, sino una masa de células indiferenciadas a partir de las cuales se podría desarrollar luego un individuo humano, por lo que debería permitirse hacer experimentos con él, durante los primeros catorce días &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Grobstein|nombre=C.|título=Biological Characteristics  of the Preembryo|publicación=Ann N Y Acad Sci|año=1988|páginas=346-348}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. En segundo lugar, se subrayó que tales investigaciones podrían reportar enormes ventajas contra la infertilidad y las enfermedades de origen genético. Tercero, se dijo que las objeciones procedían de ignorancia causada por prejuicios religiosos, en contraste con los argumentos racionales basados en datos científicos. En 1990, los partidarios de la investigación acabaron ganando la batalla en el parlamento con ayuda del término “preembrión”, justo cuando empezaba a caer en desuso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Ingeniería lingüística==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También en Estados Unidos, una sociedad científica, la American Fertility Society (AFS), organizó un comité ético, para determinar si lo que ellos mismos estaban haciendo con la investigación con embriones humanos en la FIV tenía algún problema ético. Clifford Grobstein pertenecía a ese comité, que en 1986 publicó un informe favorable a la experimentación con embriones hasta los catorce días.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro miembro del comité era el teólogo Richard McCormick, que también había formado parte del EAB. En un artículo de 1991, McCormick expuso los motivos científicos a favor de adoptar el término preembrión. Allí se hace eco de las críticas de un histopatólogo, M. Jarmulowicz, quien afirmaba que el término preembrión era “un ejercicio de ingeniería lingüística para hacer aceptable a la opinión pública la investigación con embriones humanos”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A pesar del informe favorable a la investigación con embriones del Comité Ético de la AFS, el Gobierno norteamericano daba largas al asunto. Pero en 1993, el presidente Clinton revocó la moratoria sobre el uso de fondos federales para tales experimentos al firmar la NIH Revitalization Act. A la vez, se constituyó una comisión, el Human Embryo Research Panel (HERP), dependiente de los NIH (National Institutes of Health), para señalar directrices sobre qué trabajos se podrían financiar en materia de investigación con embriones antes de la implantación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El presidente del HERP declaró públicamente que solo se debía admitir en la comisión personas favorables a la investigación con embriones. En su informe de septiembre de 1994, el HERP señaló que en el estudio del asunto había habido considerable confusión sobre cómo designar al embrión en la primera fase de desarrollo (“preembrión”, “embrión preimplantatorio”, “conceptus”, “feto”). Al final, aunque el HERP dio el visto bueno a investigaciones como las ya autorizadas en otros países y mantuvo el criterio de los catorce días, no aceptó el término “preembrión”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Él &amp;quot;preembrión&amp;quot; abandonado==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En noviembre de 1998, el presidente Clinton pidió a la National Bioethics Advisory Commission (NBAC) un informe sobre la investigación con células madre humanas embrionarias. El estudio, publicado en 1999, llama “cigoto” al organismo que se desarrolla durante la primera semana siguiente a la fecundación; desde la segunda semana hasta la octava, hay un “embrión”, y después, un “feto”. El término “preembrión” no aparece.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La mayoría de los documentos posteriores tampoco lo usan. El informe ético de 2001 de la European Society for Human Reproduction &amp;amp; Embriology (ESHRE) lo descarta, porque “a veces se ha entendido como un intento de rebajar el valor simbólico de esta entidad [el embrión]”. El Convenio de Oviedo de 1997 no hace mención de los catorce días ni del “preembrión”. Tampoco lo usan las leyes de Australia sobre la materia: la Infertility Treatment Act de 1995 y la Research Involving Human Embryos Act de 2002. Y el American College of Obstetricians and Gynecologists, que durante muchos años promovió el uso del término “preembrión”, lo abandona en un documento de 2006 [“Using Preimplantation Embryos for Research”].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La palabra “preembrión” ya casi no aparece en informes recientes. En la literatura científica y bioética ha habido una disminución gradual de la frecuencia con que se utiliza. Fue un nuevo concepto acuñado a partir de datos aparentemente científicos, en un intento de justificar la destrucción y utilización de embriones humanos sin la exigencia de respeto incondicional hacia ellos. Una vez que este objetivo se logró, el término se ha ido abandonando poco a poco.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Bibliografía utilizada==&lt;br /&gt;
* {{cita publicación|apellido=Ferrer Colomer|nombre=Modesto|coautores=Pastor, Luis Miguel|título=The Preembrio's short lifetime. The History of a word|publicación=Cuadernos de Bioética|año=2012|mes=septiembre-diciembre|número=79|páginas=677-694|url=http://www.aebioetica.org/revistas/2012/23/79/677.pdf|fechaacceso=16 de marzo de 2013}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Notas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{listaref}}&lt;br /&gt;
[[Categoría:Fecundación artificial]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alumno2012</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Preembri%C3%B3n&amp;diff=3541</id>
		<title>Preembrión</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Preembri%C3%B3n&amp;diff=3541"/>
		<updated>2013-03-17T21:52:42Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Alumno2012: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;El término '''preembrión'''ha tenido una historia corta pero de gran trascendencia,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Tribunal Supremo de EE.UU., en la sentencia '''Roe vs. Wade''' de 1973, no quiso pronunciarse sobre el momento en que comienza la vida humana. Con este antecedente y con el nacimiento en 1978 de '''Louise Brown''', la primera niña probeta, el más antiguo de los comités de bioética –''el británico Ethics Advisory Board'' (EAB)– abordó la consideración de los aspectos éticos de la [[fecundación in vitro]] (FIV) y la posibilidad de investigar con embriones para mejorar estas técnicas &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Britain´s Test Tube Babies|publicación=Nature|año=1982|páginas=298-408}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==La regla de los 14 días==&lt;br /&gt;
Según el informe del 4-05-1979 &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|nombre=London: Her Majesty’s Stationery Office|título=Report of the Committee of  Inquiry into Human Fertilization and Embryology|año=1984}}&amp;lt;/ref&amp;gt;, el embrión humano, en los primeros días, es solo una forma incipiente de vida humana, con una elevada mortalidad natural, y no un individuo, pues la aparición de la “línea primitiva” es uno de las condiciones fundamentales de la individuación del embrión &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Grobstein|nombre=C.|título=«The Moral Uses of ‘Spare’  Embryos|año=1982|editorial=Hastings Cent Rep|páginas=5-6}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Se aceptó fijar un intervalo de 14 días después de la fecundación, durante el cual se consideraba que el embrión humano no tenía estatuto especial y era “éticamente” aceptable usarlo para experimentar &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Report of the Committee, op. cit.|páginas=66}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. En ningún lugar del informe se usó la palabra “preembrión”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El EAB, que entre sus miembros no contaba ningún especialista en embriología humana, fue probablemente el primero en proponer la regla del día 14, que vino a decir que el embrión humano en la primera fase de su desarrollo es merecedor de respeto, pero no el mismo que se debe a una persona. Sus recomendaciones no fueron aprobadas por las autoridades en aquel momento. En 1980 el EAB dejó de existir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1979 se publicó el primer artículo en la literatura científica que usó términos como “preembrión” o periodo “preembrionario”. Su autor era el americano Clifford Grobstein &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Grobstein|nombre=C.|título=External Human Fertilization|publicación=Sci Am|año=1979}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Unos meses antes el EAB había concluido su informe sobre la FIV, y en medio de la polémica suscitada por el informe, el artículo de Grobstein pasó prácticamente desapercibido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1982 se constituyó en Gran Bretaña una comisión de expertos presidida por '''Mary Warnock''' para estudiar una posible regulación legal de la FIV. El informe resultante, publicado en julio de 1984, tuvo una gran influencia no solo en la legislación británica, sino también en las de muchos otros países.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==De ser humano a masa de células==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El desacuerdo entre los miembros de la comisión sobre si se debería permitir la experimentación con embriones humanos estuvo a punto de llevarles a desistir sin concluir el informe. Pero finalmente, se aceptó una solución de compromiso propuesta por Warnock: que solo se pudiera experimentar con embriones durante los 14 días siguientes a la fecundación. Ante la división de opiniones en su seno, la comisión decidió no pronunciarse sobre la cuestión fundamental: cuándo el embrión comienza a ser persona; se limitó a otra más práctica: con qué respeto había que tratarlo &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=. Department of Health and  Social Security|título=Report of the Committee of  Inquiry into Human Fertilization and Embryology|año=1984|páginas=66}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue en Gran Bretaña donde el término “preembrión” realmente hizo fortuna, pues apareció cuando era más necesario. En 1984, cuando comenzaron a debatirse en el Parlamento británico las recomendaciones del informe Warnock, se extendía la oposición a la experimentación con embriones. Una propuesta de prohibirla (el proyecto de Ley de Protección de los Niños no Nacidos, presentado por el diputado Enoch Powell) había obtenido una amplia mayoría a favor en su segunda lectura, en febrero de 1985. Justo en ese momento apareció en escena el término “preembrión”, y cambió el curso de los acontecimientos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Medical Research Council (MRC) propuso redefinir el embrión. En marzo de 1985 anunció la creación de un nuevo organismo para supervisar la FIV y la investigación con embriones, la Voluntary Licensing Authority (VLA), hasta que se aprobara la ley al respecto. El término “preembrión” se usó en una de las primeras reuniones del VLA, y se incluyó en unas directrices para el trabajo clínico y de investigación. El pasaje en cuestión decía: “Al conjunto de células que se dividen hasta la constitución de la línea primitiva, proponemos que se le dé el nombre de preembrión”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El término empezó a ser difundido por científicos partidarios de la experimentación con embriones. Se insistió en que el “preembrión” que se usaría para investigar no era un individuo humano, sino una masa de células indiferenciadas a partir de las cuales se podría desarrollar luego un individuo humano, por lo que debería permitirse hacer experimentos con él, durante los primeros catorce días. En segundo lugar, se subrayó que tales investigaciones podrían reportar enormes ventajas contra la infertilidad y las enfermedades de origen genético. Tercero, se dijo que las objeciones procedían de ignorancia causada por prejuicios religiosos, en contraste con los argumentos racionales basados en datos científicos. En 1990, los partidarios de la investigación acabaron ganando la batalla en el parlamento con ayuda del término “preembrión”, justo cuando empezaba a caer en desuso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Ingeniería lingüística==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También en Estados Unidos, una sociedad científica, la American Fertility Society (AFS), organizó un comité ético, para determinar si lo que ellos mismos estaban haciendo con la investigación con embriones humanos en la FIV tenía algún problema ético. Clifford Grobstein pertenecía a ese comité, que en 1986 publicó un informe favorable a la experimentación con embriones hasta los catorce días.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro miembro del comité era el teólogo Richard McCormick, que también había formado parte del EAB. En un artículo de 1991, McCormick expuso los motivos científicos a favor de adoptar el término preembrión. Allí se hace eco de las críticas de un histopatólogo, M. Jarmulowicz, quien afirmaba que el término preembrión era “un ejercicio de ingeniería lingüística para hacer aceptable a la opinión pública la investigación con embriones humanos”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A pesar del informe favorable a la investigación con embriones del Comité Ético de la AFS, el Gobierno norteamericano daba largas al asunto. Pero en 1993, el presidente Clinton revocó la moratoria sobre el uso de fondos federales para tales experimentos al firmar la NIH Revitalization Act. A la vez, se constituyó una comisión, el Human Embryo Research Panel (HERP), dependiente de los NIH (National Institutes of Health), para señalar directrices sobre qué trabajos se podrían financiar en materia de investigación con embriones antes de la implantación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El presidente del HERP declaró públicamente que solo se debía admitir en la comisión personas favorables a la investigación con embriones. En su informe de septiembre de 1994, el HERP señaló que en el estudio del asunto había habido considerable confusión sobre cómo designar al embrión en la primera fase de desarrollo (“preembrión”, “embrión preimplantatorio”, “conceptus”, “feto”). Al final, aunque el HERP dio el visto bueno a investigaciones como las ya autorizadas en otros países y mantuvo el criterio de los catorce días, no aceptó el término “preembrión”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Él &amp;quot;preembrión&amp;quot; abandonado==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En noviembre de 1998, el presidente Clinton pidió a la National Bioethics Advisory Commission (NBAC) un informe sobre la investigación con células madre humanas embrionarias. El estudio, publicado en 1999, llama “cigoto” al organismo que se desarrolla durante la primera semana siguiente a la fecundación; desde la segunda semana hasta la octava, hay un “embrión”, y después, un “feto”. El término “preembrión” no aparece.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La mayoría de los documentos posteriores tampoco lo usan. El informe ético de 2001 de la European Society for Human Reproduction &amp;amp; Embriology (ESHRE) lo descarta, porque “a veces se ha entendido como un intento de rebajar el valor simbólico de esta entidad [el embrión]”. El Convenio de Oviedo de 1997 no hace mención de los catorce días ni del “preembrión”. Tampoco lo usan las leyes de Australia sobre la materia: la Infertility Treatment Act de 1995 y la Research Involving Human Embryos Act de 2002. Y el American College of Obstetricians and Gynecologists, que durante muchos años promovió el uso del término “preembrión”, lo abandona en un documento de 2006 [“Using Preimplantation Embryos for Research”].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La palabra “preembrión” ya casi no aparece en informes recientes. En la literatura científica y bioética ha habido una disminución gradual de la frecuencia con que se utiliza. Fue un nuevo concepto acuñado a partir de datos aparentemente científicos, en un intento de justificar la destrucción y utilización de embriones humanos sin la exigencia de respeto incondicional hacia ellos. Una vez que este objetivo se logró, el término se ha ido abandonando poco a poco.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Bibliografía utilizada==&lt;br /&gt;
* {{cita publicación|apellido=Ferrer Colomer|nombre=Modesto|coautores=Pastor, Luis Miguel|título=The Preembrio's short lifetime. The History of a word|publicación=Cuadernos de Bioética|año=2012|mes=septiembre-diciembre|número=79|páginas=677-694|url=http://www.aebioetica.org/revistas/2012/23/79/677.pdf|fechaacceso=16 de marzo de 2013}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Notas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{listaref}}&lt;br /&gt;
[[Categoría:Fecundación artificial]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alumno2012</name></author>
	</entry>
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		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Preembri%C3%B3n&amp;diff=3540</id>
		<title>Preembrión</title>
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		<updated>2013-03-17T21:36:41Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Alumno2012: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;El término '''preembrión'''ha tenido una historia corta pero de gran trascendencia,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Tribunal Supremo de EE.UU., en la sentencia '''Roe vs. Wade''' de 1973, no quiso pronunciarse sobre el momento en que comienza la vida humana. Con este antecedente y con el nacimiento en 1978 de '''Louise Brown''', la primera niña probeta, el más antiguo de los comités de bioética –''el británico Ethics Advisory Board'' (EAB)– abordó la consideración de los aspectos éticos de la [[fecundación in vitro]] (FIV) y la posibilidad de investigar con embriones para mejorar estas técnicas &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Britain´s Test Tube Babies|publicación=Nature|año=1982|páginas=298-408}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==La regla de los 14 días==&lt;br /&gt;
Según el informe del 4-05-1979 &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|nombre=London: Her Majesty’s Stationery Office|título=Report of the Committee of  Inquiry into Human Fertilization and Embryology|año=1984}}&amp;lt;/ref&amp;gt;, el embrión humano, en los primeros días, es solo una forma incipiente de vida humana, con una elevada mortalidad natural, y no un individuo, pues la aparición de la “línea primitiva” es uno de las condiciones fundamentales de la individuación del embrión &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Grobstein|nombre=C.|título=«The Moral Uses of ‘Spare’  Embryos|año=1982|editorial=Hastings Cent Rep|páginas=5-6}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Se aceptó fijar un intervalo de 14 días después de la fecundación, durante el cual se consideraba que el embrión humano no tenía estatuto especial y era “éticamente” aceptable usarlo para experimentar &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Report of the Committee, op. cit.|páginas=66}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. En ningún lugar del informe se usó la palabra “preembrión”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El EAB, que entre sus miembros no contaba ningún especialista en embriología humana, fue probablemente el primero en proponer la regla del día 14, que vino a decir que el embrión humano en la primera fase de su desarrollo es merecedor de respeto, pero no el mismo que se debe a una persona. Sus recomendaciones no fueron aprobadas por las autoridades en aquel momento. En 1980 el EAB dejó de existir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1979 se publicó el primer artículo en la literatura científica que usó términos como “preembrión” o periodo “preembrionario”. Su autor era el americano Clifford Grobstein &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Grobstein|nombre=C.|título=External Human Fertilization|publicación=Sci Am|año=1979}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Unos meses antes el EAB había concluido su informe sobre la FIV, y en medio de la polémica suscitada por el informe, el artículo de Grobstein pasó prácticamente desapercibido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1982 se constituyó en Gran Bretaña una comisión de expertos presidida por '''Mary Warnock''' para estudiar una posible regulación legal de la FIV. El informe resultante, publicado en julio de 1984, tuvo una gran influencia no solo en la legislación británica, sino también en las de muchos otros países.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==De ser humano a masa de células==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El desacuerdo entre los miembros de la comisión sobre si se debería permitir la experimentación con embriones humanos estuvo a punto de llevarles a desistir sin concluir el informe. Pero finalmente, se aceptó una solución de compromiso propuesta por Warnock: que solo se pudiera experimentar con embriones durante los 14 días siguientes a la fecundación. Ante la división de opiniones en su seno, la comisión decidió no pronunciarse sobre la cuestión fundamental: cuándo el embrión comienza a ser persona; se limitó a otra más práctica: con qué respeto había que tratarlo &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=. Department of Health and  Social Security|título=Report of the Committee of  Inquiry into Human Fertilization and Embryology|año=1984|páginas=66}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue en Gran Bretaña donde el término “preembrión” realmente hizo fortuna, pues apareció cuando era más necesario. En 1984, cuando comenzaron a debatirse en el Parlamento británico las recomendaciones del informe Warnock, se extendía la oposición a la experimentación con embriones. Una propuesta de prohibirla (el proyecto de Ley de Protección de los Niños no Nacidos, presentado por el diputado Enoch Powell) había obtenido una amplia mayoría a favor en su segunda lectura, en febrero de 1985. Justo en ese momento apareció en escena el término “preembrión”, y cambió el curso de los acontecimientos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Medical Research Council (MRC) propuso redefinir el embrión. En marzo de 1985 anunció la creación de un nuevo organismo para supervisar la FIV y la investigación con embriones, la Voluntary Licensing Authority (VLA), hasta que se aprobara la ley al respecto. El término “preembrión” se usó en una de las primeras reuniones del VLA, y se incluyó en unas directrices para el trabajo clínico y de investigación. El pasaje en cuestión decía: “Al conjunto de células que se dividen hasta la constitución de la línea primitiva, proponemos que se le dé el nombre de preembrión”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El término empezó a ser difundido por científicos partidarios de la experimentación con embriones. Se insistió en que el “preembrión” que se usaría para investigar no era un individuo humano, sino una masa de células indiferenciadas a partir de las cuales se podría desarrollar luego un individuo humano, por lo que debería permitirse hacer experimentos con él, durante los primeros catorce días. En segundo lugar, se subrayó que tales investigaciones podrían reportar enormes ventajas contra la infertilidad y las enfermedades de origen genético. Tercero, se dijo que las objeciones procedían de ignorancia causada por prejuicios religiosos, en contraste con los argumentos racionales basados en datos científicos. En 1990, los partidarios de la investigación acabaron ganando la batalla en el parlamento con ayuda del término “preembrión”, justo cuando empezaba a caer en desuso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Ingeniería lingüística==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También en Estados Unidos, una sociedad científica, la American Fertility Society (AFS), organizó un comité ético, para determinar si lo que ellos mismos estaban haciendo con la investigación con embriones humanos en la FIV tenía algún problema ético. Clifford Grobstein pertenecía a ese comité, que en 1986 publicó un informe favorable a la experimentación con embriones hasta los catorce días.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro miembro del comité era el teólogo Richard McCormick, que también había formado parte del EAB. En un artículo de 1991, McCormick expuso los motivos científicos a favor de adoptar el término preembrión. Allí se hace eco de las críticas de un histopatólogo, M. Jarmulowicz, quien afirmaba que el término preembrión era “un ejercicio de ingeniería lingüística para hacer aceptable a la opinión pública la investigación con embriones humanos”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A pesar del informe favorable a la investigación con embriones del Comité Ético de la AFS, el Gobierno norteamericano daba largas al asunto. Pero en 1993, el presidente Clinton revocó la moratoria sobre el uso de fondos federales para tales experimentos al firmar la NIH Revitalization Act. A la vez, se constituyó una comisión, el Human Embryo Research Panel (HERP), dependiente de los NIH (National Institutes of Health), para señalar directrices sobre qué trabajos se podrían financiar en materia de investigación con embriones antes de la implantación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El presidente del HERP declaró públicamente que solo se debía admitir en la comisión personas favorables a la investigación con embriones. En su informe de septiembre de 1994, el HERP señaló que en el estudio del asunto había habido considerable confusión sobre cómo designar al embrión en la primera fase de desarrollo (“preembrión”, “embrión preimplantatorio”, “conceptus”, “feto”). Al final, aunque el HERP dio el visto bueno a investigaciones como las ya autorizadas en otros países y mantuvo el criterio de los catorce días, no aceptó el término “preembrión”.&lt;br /&gt;
==Bibliografía utilizada==&lt;br /&gt;
* {{cita publicación|apellido=Ferrer Colomer|nombre=Modesto|coautores=Pastor, Luis Miguel|título=The Preembrio's short lifetime. The History of a word|publicación=Cuadernos de Bioética|año=2012|mes=septiembre-diciembre|número=79|páginas=677-694|url=http://www.aebioetica.org/revistas/2012/23/79/677.pdf|fechaacceso=16 de marzo de 2013}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Notas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{listaref}}&lt;br /&gt;
[[Categoría:Fecundación artificial]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alumno2012</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Preembri%C3%B3n&amp;diff=3539</id>
		<title>Preembrión</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Preembri%C3%B3n&amp;diff=3539"/>
		<updated>2013-03-17T21:34:52Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Alumno2012: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;El término '''preembrión'''ha tenido una historia corta pero de gran trascendencia,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Tribunal Supremo de EE.UU., en la sentencia '''Roe vs. Wade''' de 1973, no quiso pronunciarse sobre el momento en que comienza la vida humana. Con este antecedente y con el nacimiento en 1978 de '''Louise Brown''', la primera niña probeta, el más antiguo de los comités de bioética –''el británico Ethics Advisory Board'' (EAB)– abordó la consideración de los aspectos éticos de la [[fecundación in vitro]] (FIV) y la posibilidad de investigar con embriones para mejorar estas técnicas &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Britain´s Test Tube Babies|publicación=Nature|año=1982|páginas=298-408}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==La regla de los 14 días==&lt;br /&gt;
Según el informe del 4-05-1979 &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|nombre=London: Her Majesty’s Stationery Office|título=Report of the Committee of  Inquiry into Human Fertilization and Embryology|año=1984}}&amp;lt;/ref&amp;gt;, el embrión humano, en los primeros días, es solo una forma incipiente de vida humana, con una elevada mortalidad natural, y no un individuo, pues la aparición de la “línea primitiva” es uno de las condiciones fundamentales de la individuación del embrión &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Grobstein|nombre=C.|título=«The Moral Uses of ‘Spare’  Embryos|año=1982|editorial=Hastings Cent Rep|páginas=5-6}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Se aceptó fijar un intervalo de 14 días después de la fecundación, durante el cual se consideraba que el embrión humano no tenía estatuto especial y era “éticamente” aceptable usarlo para experimentar &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Report of the Committee, op. cit.|páginas=66}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. En ningún lugar del informe se usó la palabra “preembrión”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El EAB, que entre sus miembros no contaba ningún especialista en embriología humana, fue probablemente el primero en proponer la regla del día 14, que vino a decir que el embrión humano en la primera fase de su desarrollo es merecedor de respeto, pero no el mismo que se debe a una persona. Sus recomendaciones no fueron aprobadas por las autoridades en aquel momento. En 1980 el EAB dejó de existir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1979 se publicó el primer artículo en la literatura científica que usó términos como “preembrión” o periodo “preembrionario”. Su autor era el americano Clifford Grobstein &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Grobstein|nombre=C.|título=External Human Fertilization|publicación=Sci Am|año=1979}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Unos meses antes el EAB había concluido su informe sobre la FIV, y en medio de la polémica suscitada por el informe, el artículo de Grobstein pasó prácticamente desapercibido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1982 se constituyó en Gran Bretaña una comisión de expertos presidida por '''Mary Warnock''' para estudiar una posible regulación legal de la FIV. El informe resultante, publicado en julio de 1984, tuvo una gran influencia no solo en la legislación británica, sino también en las de muchos otros países.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==De ser humano a masa de células==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El desacuerdo entre los miembros de la comisión sobre si se debería permitir la experimentación con embriones humanos estuvo a punto de llevarles a desistir sin concluir el informe. Pero finalmente, se aceptó una solución de compromiso propuesta por Warnock: que solo se pudiera experimentar con embriones durante los 14 días siguientes a la fecundación. Ante la división de opiniones en su seno, la comisión decidió no pronunciarse sobre la cuestión fundamental: cuándo el embrión comienza a ser persona; se limitó a otra más práctica: con qué respeto había que tratarlo &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=. Department of Health and  Social Security|título=Report of the Committee of  Inquiry into Human Fertilization and Embryology|año=1984|páginas=66}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue en Gran Bretaña donde el término “preembrión” realmente hizo fortuna, pues apareció cuando era más necesario. En 1984, cuando comenzaron a debatirse en el Parlamento británico las recomendaciones del informe Warnock, se extendía la oposición a la experimentación con embriones. Una propuesta de prohibirla (el proyecto de Ley de Protección de los Niños no Nacidos, presentado por el diputado Enoch Powell) había obtenido una amplia mayoría a favor en su segunda lectura, en febrero de 1985. Justo en ese momento apareció en escena el término “preembrión”, y cambió el curso de los acontecimientos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Medical Research Council (MRC) propuso redefinir el embrión. En marzo de 1985 anunció la creación de un nuevo organismo para supervisar la FIV y la investigación con embriones, la Voluntary Licensing Authority (VLA), hasta que se aprobara la ley al respecto. El término “preembrión” se usó en una de las primeras reuniones del VLA, y se incluyó en unas directrices para el trabajo clínico y de investigación. El pasaje en cuestión decía: “Al conjunto de células que se dividen hasta la constitución de la línea primitiva, proponemos que se le dé el nombre de preembrión”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El término empezó a ser difundido por científicos partidarios de la experimentación con embriones. Se insistió en que el “preembrión” que se usaría para investigar no era un individuo humano, sino una masa de células indiferenciadas a partir de las cuales se podría desarrollar luego un individuo humano, por lo que debería permitirse hacer experimentos con él, durante los primeros catorce días. En segundo lugar, se subrayó que tales investigaciones podrían reportar enormes ventajas contra la infertilidad y las enfermedades de origen genético. Tercero, se dijo que las objeciones procedían de ignorancia causada por prejuicios religiosos, en contraste con los argumentos racionales basados en datos científicos. En 1990, los partidarios de la investigación acabaron ganando la batalla en el parlamento con ayuda del término “preembrión”, justo cuando empezaba a caer en desuso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Ingeniería lingüística==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Bibliografía utilizada==&lt;br /&gt;
* {{cita publicación|apellido=Ferrer Colomer|nombre=Modesto|coautores=Pastor, Luis Miguel|título=The Preembrio's short lifetime. The History of a word|publicación=Cuadernos de Bioética|año=2012|mes=septiembre-diciembre|número=79|páginas=677-694|url=http://www.aebioetica.org/revistas/2012/23/79/677.pdf|fechaacceso=16 de marzo de 2013}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Notas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{listaref}}&lt;br /&gt;
[[Categoría:Fecundación artificial]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alumno2012</name></author>
	</entry>
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		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Preembri%C3%B3n&amp;diff=3536</id>
		<title>Preembrión</title>
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		<updated>2013-03-17T21:07:54Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Alumno2012: /* De ser humano a masa de células */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;El término '''preembrión'''ha tenido una historia corta pero de gran trascendencia,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Tribunal Supremo de EE.UU., en la sentencia '''Roe vs. Wade''' de 1973, no quiso pronunciarse sobre el momento en que comienza la vida humana. Con este antecedente y con el nacimiento en 1978 de '''Louise Brown''', la primera niña probeta, el más antiguo de los comités de bioética –''el británico Ethics Advisory Board'' (EAB)– abordó la consideración de los aspectos éticos de la [[fecundación in vitro]] (FIV) y la posibilidad de investigar con embriones para mejorar estas técnicas &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Britain´s Test Tube Babies|publicación=Nature|año=1982|páginas=298-408}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==La regla de los 14 días==&lt;br /&gt;
Según el informe del 4-05-1979 &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|nombre=London: Her Majesty’s Stationery Office|título=Report of the Committee of  Inquiry into Human Fertilization and Embryology|año=1984}}&amp;lt;/ref&amp;gt;, el embrión humano, en los primeros días, es solo una forma incipiente de vida humana, con una elevada mortalidad natural, y no un individuo, pues la aparición de la “línea primitiva” es uno de las condiciones fundamentales de la individuación del embrión &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Grobstein|nombre=C.|título=«The Moral Uses of ‘Spare’  Embryos|año=1982|editorial=Hastings Cent Rep|páginas=5-6}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Se aceptó fijar un intervalo de 14 días después de la fecundación, durante el cual se consideraba que el embrión humano no tenía estatuto especial y era “éticamente” aceptable usarlo para experimentar &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Report of the Committee, op. cit.|páginas=66}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. En ningún lugar del informe se usó la palabra “preembrión”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El EAB, que entre sus miembros no contaba ningún especialista en embriología humana, fue probablemente el primero en proponer la regla del día 14, que vino a decir que el embrión humano en la primera fase de su desarrollo es merecedor de respeto, pero no el mismo que se debe a una persona. Sus recomendaciones no fueron aprobadas por las autoridades en aquel momento. En 1980 el EAB dejó de existir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1979 se publicó el primer artículo en la literatura científica que usó términos como “preembrión” o periodo “preembrionario”. Su autor era el americano Clifford Grobstein &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Grobstein|nombre=C.|título=External Human Fertilization|publicación=Sci Am|año=1979}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Unos meses antes el EAB había concluido su informe sobre la FIV, y en medio de la polémica suscitada por el informe, el artículo de Grobstein pasó prácticamente desapercibido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1982 se constituyó en Gran Bretaña una comisión de expertos presidida por '''Mary Warnock''' para estudiar una posible regulación legal de la FIV. El informe resultante, publicado en julio de 1984, tuvo una gran influencia no solo en la legislación británica, sino también en las de muchos otros países.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==De ser humano a masa de células==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El desacuerdo entre los miembros de la comisión sobre si se debería permitir la experimentación con embriones humanos estuvo a punto de llevarles a desistir sin concluir el informe. Pero finalmente, se aceptó una solución de compromiso propuesta por Warnock: que solo se pudiera experimentar con embriones durante los 14 días siguientes a la fecundación. Ante la división de opiniones en su seno, la comisión decidió no pronunciarse sobre la cuestión fundamental: cuándo el embrión comienza a ser persona; se limitó a otra más práctica: con qué respeto había que tratarlo &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=. Department of Health and  Social Security|título=Report of the Committee of  Inquiry into Human Fertilization and Embryology|año=1984|páginas=66}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue en Gran Bretaña donde el término “preembrión” realmente hizo fortuna, pues apareció cuando era más necesario. En 1984, cuando comenzaron a debatirse en el Parlamento británico las recomendaciones del informe Warnock, se extendía la oposición a la experimentación con embriones. Una propuesta de prohibirla (el proyecto de Ley de Protección de los Niños no Nacidos, presentado por el diputado Enoch Powell) había obtenido una amplia mayoría a favor en su segunda lectura, en febrero de 1985. Justo en ese momento apareció en escena el término “preembrión”, y cambió el curso de los acontecimientos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Medical Research Council (MRC) propuso redefinir el embrión. En marzo de 1985 anunció la creación de un nuevo organismo para supervisar la FIV y la investigación con embriones, la Voluntary Licensing Authority (VLA), hasta que se aprobara la ley al respecto. El término “preembrión” se usó en una de las primeras reuniones del VLA, y se incluyó en unas directrices para el trabajo clínico y de investigación. El pasaje en cuestión decía: “Al conjunto de células que se dividen hasta la constitución de la línea primitiva, proponemos que se le dé el nombre de preembrión”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El término empezó a ser difundido por científicos partidarios de la experimentación con embriones. Se insistió en que el “preembrión” que se usaría para investigar no era un individuo humano, sino una masa de células indiferenciadas a partir de las cuales se podría desarrollar luego un individuo humano, por lo que debería permitirse hacer experimentos con él, durante los primeros catorce días. En segundo lugar, se subrayó que tales investigaciones podrían reportar enormes ventajas contra la infertilidad y las enfermedades de origen genético. Tercero, se dijo que las objeciones procedían de ignorancia causada por prejuicios religiosos, en contraste con los argumentos racionales basados en datos científicos. En 1990, los partidarios de la investigación acabaron ganando la batalla en el parlamento con ayuda del término “preembrión”, justo cuando empezaba a caer en desuso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Bibliografía utilizada==&lt;br /&gt;
* {{cita publicación|apellido=Ferrer Colomer|nombre=Modesto|coautores=Pastor, Luis Miguel|título=The Preembrio's short lifetime. The History of a word|publicación=Cuadernos de Bioética|año=2012|mes=septiembre-diciembre|número=79|páginas=677-694|url=http://www.aebioetica.org/revistas/2012/23/79/677.pdf|fechaacceso=16 de marzo de 2013}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Notas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{listaref}}&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alumno2012</name></author>
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		<title>Preembrión</title>
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		<updated>2013-03-17T21:04:05Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Alumno2012: /* La regla de los 14 días */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;El término '''preembrión'''ha tenido una historia corta pero de gran trascendencia,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Tribunal Supremo de EE.UU., en la sentencia '''Roe vs. Wade''' de 1973, no quiso pronunciarse sobre el momento en que comienza la vida humana. Con este antecedente y con el nacimiento en 1978 de '''Louise Brown''', la primera niña probeta, el más antiguo de los comités de bioética –''el británico Ethics Advisory Board'' (EAB)– abordó la consideración de los aspectos éticos de la [[fecundación in vitro]] (FIV) y la posibilidad de investigar con embriones para mejorar estas técnicas &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Britain´s Test Tube Babies|publicación=Nature|año=1982|páginas=298-408}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==La regla de los 14 días==&lt;br /&gt;
Según el informe del 4-05-1979 &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|nombre=London: Her Majesty’s Stationery Office|título=Report of the Committee of  Inquiry into Human Fertilization and Embryology|año=1984}}&amp;lt;/ref&amp;gt;, el embrión humano, en los primeros días, es solo una forma incipiente de vida humana, con una elevada mortalidad natural, y no un individuo, pues la aparición de la “línea primitiva” es uno de las condiciones fundamentales de la individuación del embrión &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Grobstein|nombre=C.|título=«The Moral Uses of ‘Spare’  Embryos|año=1982|editorial=Hastings Cent Rep|páginas=5-6}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Se aceptó fijar un intervalo de 14 días después de la fecundación, durante el cual se consideraba que el embrión humano no tenía estatuto especial y era “éticamente” aceptable usarlo para experimentar &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Report of the Committee, op. cit.|páginas=66}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. En ningún lugar del informe se usó la palabra “preembrión”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El EAB, que entre sus miembros no contaba ningún especialista en embriología humana, fue probablemente el primero en proponer la regla del día 14, que vino a decir que el embrión humano en la primera fase de su desarrollo es merecedor de respeto, pero no el mismo que se debe a una persona. Sus recomendaciones no fueron aprobadas por las autoridades en aquel momento. En 1980 el EAB dejó de existir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1979 se publicó el primer artículo en la literatura científica que usó términos como “preembrión” o periodo “preembrionario”. Su autor era el americano Clifford Grobstein &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Grobstein|nombre=C.|título=External Human Fertilization|publicación=Sci Am|año=1979}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Unos meses antes el EAB había concluido su informe sobre la FIV, y en medio de la polémica suscitada por el informe, el artículo de Grobstein pasó prácticamente desapercibido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1982 se constituyó en Gran Bretaña una comisión de expertos presidida por '''Mary Warnock''' para estudiar una posible regulación legal de la FIV. El informe resultante, publicado en julio de 1984, tuvo una gran influencia no solo en la legislación británica, sino también en las de muchos otros países.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==De ser humano a masa de células==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El desacuerdo entre los miembros de la comisión sobre si se debería permitir la experimentación con embriones humanos estuvo a punto de llevarles a desistir sin concluir el informe. Pero finalmente, se aceptó una solución de compromiso propuesta por Warnock: que solo se pudiera experimentar con embriones durante los 14 días siguientes a la fecundación. Ante la división de opiniones en su seno, la comisión decidió no pronunciarse sobre la cuestión fundamental: cuándo el embrión comienza a ser persona; se limitó a otra más práctica: con qué respeto había que tratarlo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue en Gran Bretaña donde el término “preembrión” realmente hizo fortuna, pues apareció cuando era más necesario. En 1984, cuando comenzaron a debatirse en el Parlamento británico las recomendaciones del informe Warnock, se extendía la oposición a la experimentación con embriones. Una propuesta de prohibirla (el proyecto de Ley de Protección de los Niños no Nacidos, presentado por el diputado Enoch Powell) había obtenido una amplia mayoría a favor en su segunda lectura, en febrero de 1985. Justo en ese momento apareció en escena el término “preembrión”, y cambió el curso de los acontecimientos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Medical Research Council (MRC) propuso redefinir el embrión. En marzo de 1985 anunció la creación de un nuevo organismo para supervisar la FIV y la investigación con embriones, la Voluntary Licensing Authority (VLA), hasta que se aprobara la ley al respecto. El término “preembrión” se usó en una de las primeras reuniones del VLA, y se incluyó en unas directrices para el trabajo clínico y de investigación. El pasaje en cuestión decía: “Al conjunto de células que se dividen hasta la constitución de la línea primitiva, proponemos que se le dé el nombre de preembrión”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El término empezó a ser difundido por científicos partidarios de la experimentación con embriones. Se insistió en que el “preembrión” que se usaría para investigar no era un individuo humano, sino una masa de células indiferenciadas a partir de las cuales se podría desarrollar luego un individuo humano, por lo que debería permitirse hacer experimentos con él, durante los primeros catorce días. En segundo lugar, se subrayó que tales investigaciones podrían reportar enormes ventajas contra la infertilidad y las enfermedades de origen genético. Tercero, se dijo que las objeciones procedían de ignorancia causada por prejuicios religiosos, en contraste con los argumentos racionales basados en datos científicos. En 1990, los partidarios de la investigación acabaron ganando la batalla en el parlamento con ayuda del término “preembrión”, justo cuando empezaba a caer en desuso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Bibliografía utilizada==&lt;br /&gt;
* {{cita publicación|apellido=Ferrer Colomer|nombre=Modesto|coautores=Pastor, Luis Miguel|título=The Preembrio's short lifetime. The History of a word|publicación=Cuadernos de Bioética|año=2012|mes=septiembre-diciembre|número=79|páginas=677-694|url=http://www.aebioetica.org/revistas/2012/23/79/677.pdf|fechaacceso=16 de marzo de 2013}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Notas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{listaref}}&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alumno2012</name></author>
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	<entry>
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		<title>Preembrión</title>
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		<updated>2013-03-17T20:53:12Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Alumno2012: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;El término '''preembrión'''ha tenido una historia corta pero de gran trascendencia,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Tribunal Supremo de EE.UU., en la sentencia '''Roe vs. Wade''' de 1973, no quiso pronunciarse sobre el momento en que comienza la vida humana. Con este antecedente y con el nacimiento en 1978 de '''Louise Brown''', la primera niña probeta, el más antiguo de los comités de bioética –''el británico Ethics Advisory Board'' (EAB)– abordó la consideración de los aspectos éticos de la [[fecundación in vitro]] (FIV) y la posibilidad de investigar con embriones para mejorar estas técnicas &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Britain´s Test Tube Babies|publicación=Nature|año=1982|páginas=298-408}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==La regla de los 14 días==&lt;br /&gt;
Según el informe del 4-05-1979 &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|nombre=London: Her Majesty’s Stationery Office|título=Report of the Committee of  Inquiry into Human Fertilization and Embryology|año=1984}}&amp;lt;/ref&amp;gt;, el embrión humano, en los primeros días, es solo una forma incipiente de vida humana, con una elevada mortalidad natural, y no un individuo, pues la aparición de la “línea primitiva” es uno de las condiciones fundamentales de la individuación del embrión &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Grobstein|nombre=C.|título=«The Moral Uses of ‘Spare’  Embryos|año=1982|editorial=Hastings Cent Rep|páginas=5-6}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Se aceptó fijar un intervalo de 14 días después de la fecundación, durante el cual se consideraba que el embrión humano no tenía estatuto especial y era “éticamente” aceptable usarlo para experimentar &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Report of the Committee, op. cit.|páginas=66}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. En ningún lugar del informe se usó la palabra “preembrión”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El EAB, que entre sus miembros no contaba ningún especialista en embriología humana, fue probablemente el primero en proponer la regla del día 14, que vino a decir que el embrión humano en la primera fase de su desarrollo es merecedor de respeto, pero no el mismo que se debe a una persona. Sus recomendaciones no fueron aprobadas por las autoridades en aquel momento. En 1980 el EAB dejó de existir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1979 se publicó el primer artículo en la literatura científica que usó términos como “preembrión” o periodo “preembrionario”. Su autor era el americano Clifford Grobstein. Unos meses antes el EAB había concluido su informe sobre la FIV, y en medio de la polémica suscitada por el informe, el artículo de Grobstein pasó prácticamente desapercibido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1982 se constituyó en Gran Bretaña una comisión de expertos presidida por Mary Warnock para estudiar una posible regulación legal de la FIV. El informe resultante, publicado en julio de 1984, tuvo una gran influencia no solo en la legislación británica, sino también en las de muchos otros países.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==De ser humano a masa de células==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El desacuerdo entre los miembros de la comisión sobre si se debería permitir la experimentación con embriones humanos estuvo a punto de llevarles a desistir sin concluir el informe. Pero finalmente, se aceptó una solución de compromiso propuesta por Warnock: que solo se pudiera experimentar con embriones durante los 14 días siguientes a la fecundación. Ante la división de opiniones en su seno, la comisión decidió no pronunciarse sobre la cuestión fundamental: cuándo el embrión comienza a ser persona; se limitó a otra más práctica: con qué respeto había que tratarlo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue en Gran Bretaña donde el término “preembrión” realmente hizo fortuna, pues apareció cuando era más necesario. En 1984, cuando comenzaron a debatirse en el Parlamento británico las recomendaciones del informe Warnock, se extendía la oposición a la experimentación con embriones. Una propuesta de prohibirla (el proyecto de Ley de Protección de los Niños no Nacidos, presentado por el diputado Enoch Powell) había obtenido una amplia mayoría a favor en su segunda lectura, en febrero de 1985. Justo en ese momento apareció en escena el término “preembrión”, y cambió el curso de los acontecimientos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Medical Research Council (MRC) propuso redefinir el embrión. En marzo de 1985 anunció la creación de un nuevo organismo para supervisar la FIV y la investigación con embriones, la Voluntary Licensing Authority (VLA), hasta que se aprobara la ley al respecto. El término “preembrión” se usó en una de las primeras reuniones del VLA, y se incluyó en unas directrices para el trabajo clínico y de investigación. El pasaje en cuestión decía: “Al conjunto de células que se dividen hasta la constitución de la línea primitiva, proponemos que se le dé el nombre de preembrión”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El término empezó a ser difundido por científicos partidarios de la experimentación con embriones. Se insistió en que el “preembrión” que se usaría para investigar no era un individuo humano, sino una masa de células indiferenciadas a partir de las cuales se podría desarrollar luego un individuo humano, por lo que debería permitirse hacer experimentos con él, durante los primeros catorce días. En segundo lugar, se subrayó que tales investigaciones podrían reportar enormes ventajas contra la infertilidad y las enfermedades de origen genético. Tercero, se dijo que las objeciones procedían de ignorancia causada por prejuicios religiosos, en contraste con los argumentos racionales basados en datos científicos. En 1990, los partidarios de la investigación acabaron ganando la batalla en el parlamento con ayuda del término “preembrión”, justo cuando empezaba a caer en desuso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Bibliografía utilizada==&lt;br /&gt;
* {{cita publicación|apellido=Ferrer Colomer|nombre=Modesto|coautores=Pastor, Luis Miguel|título=The Preembrio's short lifetime. The History of a word|publicación=Cuadernos de Bioética|año=2012|mes=septiembre-diciembre|número=79|páginas=677-694|url=http://www.aebioetica.org/revistas/2012/23/79/677.pdf|fechaacceso=16 de marzo de 2013}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Notas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{listaref}}&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alumno2012</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Preembri%C3%B3n&amp;diff=3533</id>
		<title>Preembrión</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Preembri%C3%B3n&amp;diff=3533"/>
		<updated>2013-03-17T20:52:03Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Alumno2012: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;El término '''preembrión'''ha tenido una historia corta pero de gran trascendencia,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Tribunal Supremo de EE.UU., en la sentencia '''Roe vs. Wade''' de 1973, no quiso pronunciarse sobre el momento en que comienza la vida humana. Con este antecedente y con el nacimiento en 1978 de '''Louise Brown''', la primera niña probeta, el más antiguo de los comités de bioética –''el británico Ethics Advisory Board'' (EAB)– abordó la consideración de los aspectos éticos de la [[fecundación in vitro]] (FIV) y la posibilidad de investigar con embriones para mejorar estas técnicas &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Britain´s Test Tube Babies|publicación=Nature|año=1982|páginas=298-408}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==La regla de los 14 días==&lt;br /&gt;
Según el informe del 4-05-1979 &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|nombre=London: Her Majesty’s Stationery Office|título=Report of the Committee of  Inquiry into Human Fertilization and Embryology|año=1984}}&amp;lt;/ref&amp;gt;, el embrión humano, en los primeros días, es solo una forma incipiente de vida humana, con una elevada mortalidad natural, y no un individuo, pues la aparición de la “línea primitiva” es uno de las condiciones fundamentales de la individuación del embrión &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Grobstein|nombre=C.|título=«The Moral Uses of ‘Spare’  Embryos|año=1982|editorial=Hastings Cent Rep|páginas=5-6}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Se aceptó fijar un intervalo de 14 días después de la fecundación, durante el cual se consideraba que el embrión humano no tenía estatuto especial y era “éticamente” aceptable usarlo para experimentar &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Report of the Committee, op. cit.|páginas=66}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. En ningún lugar del informe se usó la palabra “preembrión”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El EAB, que entre sus miembros no contaba ningún especialista en embriología humana, fue probablemente el primero en proponer la regla del día 14, que vino a decir que el embrión humano en la primera fase de su desarrollo es merecedor de respeto, pero no el mismo que se debe a una persona. Sus recomendaciones no fueron aprobadas por las autoridades en aquel momento. En 1980 el EAB dejó de existir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1979 se publicó el primer artículo en la literatura científica que usó términos como “preembrión” o periodo “preembrionario”. Su autor era el americano Clifford Grobstein. Unos meses antes el EAB había concluido su informe sobre la FIV, y en medio de la polémica suscitada por el informe, el artículo de Grobstein pasó prácticamente desapercibido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1982 se constituyó en Gran Bretaña una comisión de expertos presidida por Mary Warnock para estudiar una posible regulación legal de la FIV. El informe resultante, publicado en julio de 1984, tuvo una gran influencia no solo en la legislación británica, sino también en las de muchos otros países.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==De ser humano a masa de células==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El desacuerdo entre los miembros de la comisión sobre si se debería permitir la experimentación con embriones humanos estuvo a punto de llevarles a desistir sin concluir el informe. Pero finalmente, se aceptó una solución de compromiso propuesta por Warnock: que solo se pudiera experimentar con embriones durante los 14 días siguientes a la fecundación. Ante la división de opiniones en su seno, la comisión decidió no pronunciarse sobre la cuestión fundamental: cuándo el embrión comienza a ser persona; se limitó a otra más práctica: con qué respeto había que tratarlo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue en Gran Bretaña donde el término “preembrión” realmente hizo fortuna, pues apareció cuando era más necesario. En 1984, cuando comenzaron a debatirse en el Parlamento británico las recomendaciones del informe Warnock, se extendía la oposición a la experimentación con embriones. Una propuesta de prohibirla (el proyecto de Ley de Protección de los Niños no Nacidos, presentado por el diputado Enoch Powell) había obtenido una amplia mayoría a favor en su segunda lectura, en febrero de 1985. Justo en ese momento apareció en escena el término “preembrión”, y cambió el curso de los acontecimientos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Medical Research Council (MRC) propuso redefinir el embrión. En marzo de 1985 anunció la creación de un nuevo organismo para supervisar la FIV y la investigación con embriones, la Voluntary Licensing Authority (VLA), hasta que se aprobara la ley al respecto. El término “preembrión” se usó en una de las primeras reuniones del VLA, y se incluyó en unas directrices para el trabajo clínico y de investigación. El pasaje en cuestión decía: “Al conjunto de células que se dividen hasta la constitución de la línea primitiva, proponemos que se le dé el nombre de preembrión”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Bibliografía utilizada==&lt;br /&gt;
* {{cita publicación|apellido=Ferrer Colomer|nombre=Modesto|coautores=Pastor, Luis Miguel|título=The Preembrio's short lifetime. The History of a word|publicación=Cuadernos de Bioética|año=2012|mes=septiembre-diciembre|número=79|páginas=677-694|url=http://www.aebioetica.org/revistas/2012/23/79/677.pdf|fechaacceso=16 de marzo de 2013}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Notas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{listaref}}&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alumno2012</name></author>
	</entry>
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		<title>Preembrión</title>
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		<updated>2013-03-15T22:52:20Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Alumno2012: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Un artículo aparecido en ''Cuadernos de Bioética'' &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita web|autor=Asociacion española de Bioética Médica|título=Cuestiones de bioetica|url=http://www.aebioetica.org/cuadernos-de-bioetica/archivo-on-line/2012/n-79-septiembre-diciembre.html}}&amp;lt;/ref&amp;gt; explica la trascendencia histórica del uso del término “'''preembrión'''” &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Grobstein|nombre=C.|título=External Human Fertilization|año=1979|editorial=Sci Am|páginas=33-43}}&amp;lt;/ref&amp;gt;, que supuso un eufemismo útil al servicio de la investigación con embriones humanos. Los autores son '''Modesto Ferrer Colomer''', del Hospital Mesa del Castillo de Murcia, y '''Luis Miguel Pastor''', del Departamento de Biología Celular e Histología de la Universidad de Murcia. Ofrecemos una versión en español, condensada, del original inglés.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Tribunal Supremo de EE.UU., en la sentencia '''Roe vs. Wade''' de 1973, no quiso pronunciarse sobre el momento en que comienza la vida humana. Con este antecedente y con el nacimiento en 1978 de '''Louise Brown''', la primera niña probeta, el más antiguo de los comités de bioética –''el británico Ethics Advisory Board'' (EAB)– tuvo que considerar los aspectos éticos de la [[fecundación in vitro]] (FIV) y la posibilidad de investigar con embriones para mejorar estas técnicas &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Britain´s Test Tube Babies|publicación=Nature|año=1982|páginas=298-408}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==La regla de los 14 días==&lt;br /&gt;
Según el informe del 4-05-1979 &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|nombre=London: Her Majesty’s Stationery Office|título=Report of the Committee of  Inquiry into Human Fertilization and Embryology|año=1984}}&amp;lt;/ref&amp;gt;, el embrión humano, en los primeros días, es solo una forma incipiente de vida humana, con una elevada mortalidad natural, y no un individuo, pues la aparición de la “línea primitiva” es uno de las condiciones fundamentales de la individuación del embrión &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Grobstein|nombre=C.|título=«The Moral Uses of ‘Spare’  Embryos|año=1982|editorial=Hastings Cent Rep|páginas=5-6}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Se aceptó fijar un intervalo de 14 días después de la fecundación, durante el cual se consideraba que el embrión humano no tenía estatuto especial y era “éticamente” aceptable usarlo para experimentar &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Report of the Committee, op. cit.|páginas=66}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. En ningún lugar del informe se usó la palabra “preembrión”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El EAB, que entre sus miembros no contaba ningún especialista en embriología humana, fue probablemente el primero en proponer la regla del día 14, que vino a decir que el embrión humano en la primera fase de su desarrollo es merecedor de respeto, pero no el mismo que se debe a una persona. Sus recomendaciones no fueron aprobadas por las autoridades en aquel momento. En 1980 el EAB dejó de existir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1979 se publicó el primer artículo en la literatura científica que usó términos como “preembrión” o periodo “preembrionario”. Su autor era el americano Clifford Grobstein. Unos meses antes el EAB había concluido su informe sobre la FIV, y en medio de la polémica suscitada por el informe, el artículo de Grobstein pasó prácticamente desapercibido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1982 se constituyó en Gran Bretaña una comisión de expertos presidida por Mary Warnock para estudiar una posible regulación legal de la FIV. El informe resultante, publicado en julio de 1984, tuvo una gran influencia no solo en la legislación británica, sino también en las de muchos otros países.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==De ser humano a masa de células==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Notas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{listaref}}&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alumno2012</name></author>
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		<title>Preembrión</title>
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		<updated>2013-03-15T22:33:40Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Alumno2012: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Un artículo aparecido en ''Cuadernos de Bioética'' &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita web|autor=Asociacion española de Bioética Médica|título=Cuestiones de bioetica|url=http://www.aebioetica.org/cuadernos-de-bioetica/archivo-on-line/2012/n-79-septiembre-diciembre.html}}&amp;lt;/ref&amp;gt; explica la trascendencia histórica del uso del término “'''preembrión'''” &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Grobstein|nombre=C.|título=External Human Fertilization|año=1979|editorial=Sci Am|páginas=33-43}}&amp;lt;/ref&amp;gt;, que supuso un eufemismo útil al servicio de la investigación con embriones humanos. Los autores son '''Modesto Ferrer Colomer''', del Hospital Mesa del Castillo de Murcia, y '''Luis Miguel Pastor''', del Departamento de Biología Celular e Histología de la Universidad de Murcia. Ofrecemos una versión en español, condensada, del original inglés.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Tribunal Supremo de EE.UU., en la sentencia '''Roe vs. Wade''' de 1973, no quiso pronunciarse sobre el momento en que comienza la vida humana. Con este antecedente y con el nacimiento en 1978 de '''Louise Brown''', la primera niña probeta, el más antiguo de los comités de bioética –''el británico Ethics Advisory Board'' (EAB)– tuvo que considerar los aspectos éticos de la [[fecundación in vitro]] (FIV) y la posibilidad de investigar con embriones para mejorar estas técnicas &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Britain´s Test Tube Babies|publicación=Nature|año=1982|páginas=298-408}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==La regla de los 14 días==&lt;br /&gt;
Según el informe del 4-05-1979 &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|nombre=London: Her Majesty’s Stationery Office|título=Report of the Committee of  Inquiry into Human Fertilization and Embryology|año=1984}}&amp;lt;/ref&amp;gt;, el embrión humano, en los primeros días, es solo una forma incipiente de vida humana, con una elevada mortalidad natural, y no un individuo, pues la aparición de la “línea primitiva” es uno de las condiciones fundamentales de la individuación del embrión &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Grobstein|nombre=C.|título=«The Moral Uses of ‘Spare’  Embryos|año=1982|editorial=Hastings Cent Rep|páginas=5-6}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Se aceptó fijar un intervalo de 14 días después de la fecundación, durante el cual se consideraba que el embrión humano no tenía estatuto especial y era “éticamente” aceptable usarlo para experimentar &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Report of the Committee, op. cit.|páginas=66}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. En ningún lugar del informe se usó la palabra “preembrión”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El EAB, que entre sus miembros no contaba ningún especialista en embriología humana, fue probablemente el primero en proponer la regla del día 14, que vino a decir que el embrión humano en la primera fase de su desarrollo es merecedor de respeto, pero no el mismo que se debe a una persona. Sus recomendaciones no fueron aprobadas por las autoridades en aquel momento. En 1980 el EAB dejó de existir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1979 se publicó el primer artículo en la literatura científica que usó términos como “preembrión” o periodo “preembrionario”. Su autor era el americano Clifford Grobstein. Unos meses antes el EAB había concluido su informe sobre la FIV, y en medio de la polémica suscitada por el informe, el artículo de Grobstein pasó prácticamente desapercibido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1982 se constituyó en Gran Bretaña una comisión de expertos presidida por Mary Warnock para estudiar una posible regulación legal de la FIV. El informe resultante, publicado en julio de 1984, tuvo una gran influencia no solo en la legislación británica, sino también en las de muchos otros países.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Notas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{listaref}}&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alumno2012</name></author>
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		<summary type="html">&lt;p&gt;Alumno2012: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Un artículo aparecido en ''Cuadernos de Bioética'' &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita web|autor=Asociacion española de Bioética Médica|título=Cuestiones de bioetica|url=http://www.aebioetica.org/cuadernos-de-bioetica/archivo-on-line/2012/n-79-septiembre-diciembre.html}}&amp;lt;/ref&amp;gt; explica la trascendencia histórica del uso del término “'''preembrión'''” &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Grobstein|nombre=C.|título=External Human Fertilization|año=1979|editorial=Sci Am|páginas=33-43}}&amp;lt;/ref&amp;gt;, que supuso un eufemismo útil al servicio de la investigación con embriones humanos. Los autores son '''Modesto Ferrer Colomer''', del Hospital Mesa del Castillo de Murcia, y '''Luis Miguel Pastor''', del Departamento de Biología Celular e Histología de la Universidad de Murcia. Ofrecemos una versión en español, condensada, del original inglés.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Tribunal Supremo de EE.UU., en la sentencia '''Roe vs. Wade''' de 1973, no quiso pronunciarse sobre el momento en que comienza la vida humana. Con este antecedente y con el nacimiento en 1978 de '''Louise Brown''', la primera niña probeta, el más antiguo de los comités de bioética –''el británico Ethics Advisory Board'' (EAB)– tuvo que considerar los aspectos éticos de la [[fecundación in vitro]] (FIV) y la posibilidad de investigar con embriones para mejorar estas técnicas &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Britain´s Test Tube Babies|publicación=Nature|año=1982|páginas=298-408}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==La regla de los 14 días==&lt;br /&gt;
Según el informe del 4-05-1979 &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|nombre=London: Her Majesty’s Stationery Office|título=Report of the Committee of  Inquiry into Human Fertilization and Embryology|año=1984}}&amp;lt;/ref&amp;gt;, el embrión humano, en los primeros días, es solo una forma incipiente de vida humana, con una elevada mortalidad natural, y no un individuo, pues la aparición de la “línea primitiva” es uno de las condiciones fundamentales de la individuación del embrión &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Grobstein|nombre=C.|título=«The Moral Uses of ‘Spare’  Embryos|año=1982|editorial=Hastings Cent Rep|páginas=5-6}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Se aceptó fijar un intervalo de 14 días después de la fecundación, durante el cual se consideraba que el embrión humano no tenía estatuto especial y era “éticamente” aceptable usarlo para experimentar &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Report of the Committee, op. cit.|páginas=66}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. En ningún lugar del informe se usó la palabra “preembrión”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El EAB, que entre sus miembros no contaba ningún especialista en embriología humana, fue probablemente el primero en proponer la regla del día 14, que vino a decir que el embrión humano en la primera fase de su desarrollo es merecedor de respeto, pero no el mismo que se debe a una persona. Sus recomendaciones no fueron aprobadas por las autoridades en aquel momento. En 1980 el EAB dejó de existir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1979 se publicó el primer artículo en la literatura científica que usó términos como “preembrión” o periodo “preembrionario”. Su autor era el americano Clifford Grobstein. Unos meses antes el EAB había concluido su informe sobre la FIV, y en medio de la polémica suscitada por el informe, el artículo de Grobstein pasó prácticamente desapercibido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Notas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{listaref}}&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alumno2012</name></author>
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		<title>Preembrión</title>
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		<updated>2013-03-15T22:22:47Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Alumno2012: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Un artículo aparecido en ''Cuadernos de Bioética'' &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita web|autor=Asociacion española de Bioética Médica|título=Cuestiones de bioetica|url=http://www.aebioetica.org/cuadernos-de-bioetica/archivo-on-line/2012/n-79-septiembre-diciembre.html}}&amp;lt;/ref&amp;gt; explica la trascendencia histórica del uso del término “'''preembrión'''” &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Grobstein|nombre=C.|título=External Human Fertilization|año=1979|editorial=Sci Am|páginas=33-43}}&amp;lt;/ref&amp;gt;, que supuso un eufemismo útil al servicio de la investigación con embriones humanos. Los autores son '''Modesto Ferrer Colomer''', del Hospital Mesa del Castillo de Murcia, y '''Luis Miguel Pastor''', del Departamento de Biología Celular e Histología de la Universidad de Murcia. Ofrecemos una versión en español, condensada, del original inglés.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Tribunal Supremo de EE.UU., en la sentencia '''Roe vs. Wade''' de 1973, no quiso pronunciarse sobre el momento en que comienza la vida humana. Con este antecedente y con el nacimiento en 1978 de '''Louise Brown''', la primera niña probeta, el más antiguo de los comités de bioética –''el británico Ethics Advisory Board'' (EAB)– tuvo que considerar los aspectos éticos de la [[fecundación in vitro]] (FIV) y la posibilidad de investigar con embriones para mejorar estas técnicas &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Britain´s Test Tube Babies|publicación=Nature|año=1982|páginas=298-408}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==La regla de los 14 días==&lt;br /&gt;
Según el informe del 4-05-1979 &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|nombre=London: Her Majesty’s Stationery Office|título=Report of the Committee of  Inquiry into Human Fertilization and Embryology|año=1984}}&amp;lt;/ref&amp;gt;, el embrión humano, en los primeros días, es solo una forma incipiente de vida humana, con una elevada mortalidad natural, y no un individuo, pues la aparición de la “línea primitiva” es uno de las condiciones fundamentales de la individuación del embrión &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Grobstein|nombre=C.|título=«The Moral Uses of ‘Spare’  Embryos|año=1982|editorial=Hastings Cent Rep|páginas=5-6}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Se aceptó fijar un intervalo de 14 días después de la fecundación, durante el cual se consideraba que el embrión humano no tenía estatuto especial y era “éticamente” aceptable usarlo para experimentar &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Report of the Committee, op. cit.|páginas=66}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. En ningún lugar del informe se usó la palabra “preembrión”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El EAB, que entre sus miembros no contaba ningún especialista en embriología humana, fue probablemente el primero en proponer la regla del día 14, que vino a decir que el embrión humano en la primera fase de su desarrollo es merecedor de respeto, pero no el mismo que se debe a una persona. Sus recomendaciones no fueron aprobadas por las autoridades en aquel momento. En 1980 el EAB dejó de existir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Notas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{listaref}}&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alumno2012</name></author>
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		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Preembri%C3%B3n&amp;diff=3520</id>
		<title>Preembrión</title>
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&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Un artículo aparecido en ''Cuadernos de Bioética'' &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita web|autor=Asociacion española de Bioética Médica|título=Cuestiones de bioetica|url=http://www.aebioetica.org/cuadernos-de-bioetica/archivo-on-line/2012/n-79-septiembre-diciembre.html}}&amp;lt;/ref&amp;gt; explica la trascendencia histórica del uso del término “'''preembrión'''” &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Grobstein|nombre=C.|título=External Human Fertilization|año=1979|editorial=Sci Am|páginas=33-43}}&amp;lt;/ref&amp;gt;, que supuso un eufemismo útil al servicio de la investigación con embriones humanos. Los autores son '''Modesto Ferrer Colomer''', del Hospital Mesa del Castillo de Murcia, y '''Luis Miguel Pastor''', del Departamento de Biología Celular e Histología de la Universidad de Murcia. Ofrecemos una versión en español, condensada, del original inglés.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Tribunal Supremo de EE.UU., en la sentencia '''Roe vs. Wade''' de 1973, no quiso pronunciarse sobre el momento en que comienza la vida humana. Con este antecedente y con el nacimiento en 1978 de '''Louise Brown''', la primera niña probeta, el más antiguo de los comités de bioética –''el británico Ethics Advisory Board'' (EAB)– tuvo que considerar los aspectos éticos de la [[fecundación in vitro]] (FIV) y la posibilidad de investigar con embriones para mejorar estas técnicas &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Britain´s Test Tube Babies|publicación=Nature|año=1982|páginas=298-408}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==La regla de los 14 días==&lt;br /&gt;
Según el informe del 4-05-1979 &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|nombre=London: Her Majesty’s Stationery Office|título=Report of the Committee of  Inquiry into Human Fertilization and Embryology|año=1984}}&amp;lt;/ref&amp;gt;, el embrión humano, en los primeros días, es solo una forma incipiente de vida humana, con una elevada mortalidad natural, y no un individuo, pues la aparición de la “línea primitiva” es uno de las condiciones fundamentales de la individuación del embrión &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Grobstein|nombre=C.|título=«The Moral Uses of ‘Spare’  Embryos|año=1982|editorial=Hastings Cent Rep|páginas=5-6}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Se aceptó fijar un intervalo de 14 días después de la fecundación, durante el cual se consideraba que el embrión humano no tenía estatuto especial y era “éticamente” aceptable usarlo para experimentar &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Report of the Committee, op. cit.|páginas=66}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. En ningún lugar del informe se usó la palabra “preembrión”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El EAB, que entre sus miembros no contaba ningún especialista en embriología humana, fue probablemente el primero en proponer la regla del día 14, que vino a decir que el embrión humano en la primera fase de su desarrollo es merecedor de respeto, pero no el mismo que se debe a una persona. Sus recomendaciones no fueron aprobadas por las autoridades en aquel momento. En 1980 el EAB dejó de existir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Notas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Un artículo aparecido en ''Cuadernos de Bioética'' &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita web|autor=Asociacion española de Bioética Médica|título=Cuestiones de bioetica|url=http://www.aebioetica.org/cuadernos-de-bioetica/archivo-on-line/2012/n-79-septiembre-diciembre.html}}&amp;lt;/ref&amp;gt; explica la trascendencia histórica del uso del término “'''preembrión'''” &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Grobstein|nombre=C.|título=External Human Fertilization|año=1979|editorial=Sci Am|páginas=33-43}}&amp;lt;/ref&amp;gt;, que supuso un eufemismo útil al servicio de la investigación con embriones humanos. Los autores son '''Modesto Ferrer Colomer''', del Hospital Mesa del Castillo de Murcia, y '''Luis Miguel Pastor''', del Departamento de Biología Celular e Histología de la Universidad de Murcia. Ofrecemos una versión en español, condensada, del original inglés.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Tribunal Supremo de EE.UU., en la sentencia '''Roe vs. Wade''' de 1973, no quiso pronunciarse sobre el momento en que comienza la vida humana. Con este antecedente y con el nacimiento en 1978 de '''Louise Brown''', la primera niña probeta, el más antiguo de los comités de bioética –''el británico Ethics Advisory Board'' (EAB)– tuvo que considerar los aspectos éticos de la [[fecundación in vitro]] (FIV) y la posibilidad de investigar con embriones para mejorar estas técnicas &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Britain´s Test Tube Babies|publicación=Nature|año=1982|páginas=298-408}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==La regla de los 14 días==&lt;br /&gt;
Según el informe del 4-05-1979 &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|nombre=London: Her Majesty’s Stationery Office|título=Report of the Committee of  Inquiry into Human Fertilization and Embryology|año=1984}}&amp;lt;/ref&amp;gt;, el embrión humano, en los primeros días, es solo una forma incipiente de vida humana, con una elevada mortalidad natural, y no un individuo, pues la aparición de la “línea primitiva” es uno de las condiciones fundamentales de la individuación del embrión &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Grobstein|nombre=C.|título=«The Moral Uses of ‘Spare’  Embryos|año=1982|editorial=Hastings Cent Rep|páginas=5-6}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Se aceptó fijar un intervalo de 14 días después de la fecundación, durante el cual se consideraba que el embrión humano no tenía estatuto especial y era “éticamente” aceptable usarlo para experimentar &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Report of the Committee, op. cit.|páginas=66}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. En ningún lugar del informe se usó la palabra “preembrión”.&lt;br /&gt;
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==Notas==&lt;br /&gt;
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&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Un artículo aparecido en Cuadernos de Bioética &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita web|autor=Asociacion española de Bioética Médica|título=Cuestiones de bioetica|url=http://www.aebioetica.org/cuadernos-de-bioetica/archivo-on-line/2012/n-79-septiembre-diciembre.html}}&amp;lt;/ref&amp;gt; explica la trascendencia histórica del uso del término “'''preembrión'''” &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Grobstein|nombre=C.|título=External Human Fertilization|año=1979|editorial=Sci Am|páginas=33-43}}&amp;lt;/ref&amp;gt;, que supuso un eufemismo útil al servicio de la investigación con embriones humanos. Los autores son Modesto Ferrer Colomer, del Hospital Mesa del Castillo de Murcia, y Luis Miguel Pastor, del Departamento de Biología Celular e Histología de la Universidad de Murcia. Ofrecemos una versión en español, condensada, del original inglés.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Tribunal Supremo de EE.UU., en la sentencia Roe vs. Wadede 1973, no quiso pronunciarse sobre el momento en que comienza la vida humana. Con este antecedente y con el nacimiento en 1978 de Louise Brown, la primera niña probeta, el más antiguo de los comités de bioética –el británico Ethics Advisory Board (EAB)– tuvo que considerar los aspectos éticos de la fecundación in vitro (FIV) y la posibilidad de investigar con embriones para mejorar estas técnicas &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Britain´s Test Tube Babies|publicación=Nature|año=1982|páginas=298-408}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==La regla de los 14 días==&lt;br /&gt;
Según el informe del 4-05-1979 &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|nombre=London: Her Majesty’s Stationery Office|título=Report of the Committee of  Inquiry into Human Fertilization and Embryology|año=1984}}&amp;lt;/ref&amp;gt;, el embrión humano, en los primeros días, es solo una forma incipiente de vida humana, con una elevada mortalidad natural, y no un individuo, pues la aparición de la “línea primitiva” es uno de las condiciones fundamentales de la individuación del embrión &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Grobstein|nombre=C.|título=«The Moral Uses of ‘Spare’  Embryos|año=1982|editorial=Hastings Cent Rep|páginas=5-6}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Se aceptó fijar un intervalo de 14 días después de la fecundación, durante el cual se consideraba que el embrión humano no tenía estatuto especial y era “éticamente” aceptable usarlo para experimentar &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Report of the Committee, op. cit.|páginas=66}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. En ningún lugar del informe se usó la palabra “preembrión”.&lt;br /&gt;
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==Notas==&lt;br /&gt;
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&lt;div&gt;Un artículo aparecido en Cuadernos de Bioética &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita web|autor=Asociacion española de Bioética Médica|título=Cuestiones de bioetica|url=http://www.aebioetica.org/cuadernos-de-bioetica/archivo-on-line/2012/n-79-septiembre-diciembre.html}}&amp;lt;/ref&amp;gt; explica la trascendencia histórica del uso del término “'''preembrión'''” &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Grobstein|nombre=C.|título=External Human Fertilization|año=1979|editorial=Sci Am|páginas=33-43}}&amp;lt;/ref&amp;gt;, que supuso un eufemismo útil al servicio de la investigación con embriones humanos. Los autores son Modesto Ferrer Colomer, del Hospital Mesa del Castillo de Murcia, y Luis Miguel Pastor, del Departamento de Biología Celular e Histología de la Universidad de Murcia. Ofrecemos una versión en español, condensada, del original inglés.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Tribunal Supremo de EE.UU., en la sentencia Roe vs. Wadede 1973, no quiso pronunciarse sobre el momento en que comienza la vida humana. Con este antecedente y con el nacimiento en 1978 de Louise Brown, la primera niña probeta, el más antiguo de los comités de bioética –el británico Ethics Advisory Board (EAB)– tuvo que considerar los aspectos éticos de la fecundación in vitro (FIV) y la posibilidad de investigar con embriones para mejorar estas técnicas &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Britain´s Test Tube Babies|publicación=Nature|año=1982|páginas=298-408}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==La regla de los 14 días==&lt;br /&gt;
Según el informe del 4-05-1979 &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|nombre=London: Her Majesty’s Stationery Office|título=Report of the Committee of  Inquiry into Human Fertilization and Embryology|año=1984}}&amp;lt;/ref&amp;gt;, el embrión humano, en los primeros días, es solo una forma incipiente de vida humana, con una elevada mortalidad natural, y no un individuo, pues la aparición de la “línea primitiva” es uno de las condiciones fundamentales de la individuación del embrión &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Grobstein|nombre=C.|título=«The Moral Uses of ‘Spare’  Embryos|año=1982|editorial=Hastings Cent Rep|páginas=5-6}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Se aceptó fijar un intervalo de 14 días después de la fecundación, durante el cual se consideraba que el embrión humano no tenía estatuto especial y era “éticamente” aceptable usarlo para experimentar. En ningún lugar del informe se usó la palabra “preembrión”.&lt;br /&gt;
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==Notas==&lt;br /&gt;
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&lt;div&gt;Un artículo aparecido en Cuadernos de Bioética &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita web|autor=Asociacion española de Bioética Médica|título=Cuestiones de bioetica|url=http://www.aebioetica.org/cuadernos-de-bioetica/archivo-on-line/2012/n-79-septiembre-diciembre.html}}&amp;lt;/ref&amp;gt; explica la trascendencia histórica del uso del término “'''preembrión'''” &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Grobstein|nombre=C.|título=External Human Fertilization|año=1979|editorial=Sci Am|páginas=33-43}}&amp;lt;/ref&amp;gt;, que supuso un eufemismo útil al servicio de la investigación con embriones humanos. Los autores son Modesto Ferrer Colomer, del Hospital Mesa del Castillo de Murcia, y Luis Miguel Pastor, del Departamento de Biología Celular e Histología de la Universidad de Murcia. Ofrecemos una versión en español, condensada, del original inglés.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Tribunal Supremo de EE.UU., en la sentencia Roe vs. Wadede 1973, no quiso pronunciarse sobre el momento en que comienza la vida humana. Con este antecedente y con el nacimiento en 1978 de Louise Brown, la primera niña probeta, el más antiguo de los comités de bioética –el británico Ethics Advisory Board (EAB)– tuvo que considerar los aspectos éticos de la fecundación in vitro (FIV) y la posibilidad de investigar con embriones para mejorar estas técnicas &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=Britain´s Test Tube Babies|publicación=Nature|año=1982|páginas=298-408}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==La regla de los 14 días==&lt;br /&gt;
Según el informe del 4-05-1979, el embrión humano, en los primeros días, es solo una forma incipiente de vida humana, con una elevada mortalidad natural, y no un individuo, pues la aparición de la “línea primitiva” es uno de las condiciones fundamentales de la individuación del embrión. Se aceptó fijar un intervalo de 14 días después de la fecundación, durante el cual se consideraba que el embrión humano no tenía estatuto especial y era “éticamente” aceptable usarlo para experimentar. En ningún lugar del informe se usó la palabra “preembrión”.&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
El Tribunal Supremo de EE.UU., en la sentencia Roe vs. Wadede 1973, no quiso pronunciarse sobre el momento en que comienza la vida humana. Con este antecedente y con el nacimiento en 1978 de Louise Brown, la primera niña probeta, el más antiguo de los comités de bioética –el británico Ethics Advisory Board (EAB)– tuvo que considerar los aspectos éticos de la fecundación in vitro (FIV) y la posibilidad de investigar con embriones para mejorar estas técnicas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==La regla de los 14 días==&lt;br /&gt;
Según el informe del 4-05-1979, el embrión humano, en los primeros días, es solo una forma incipiente de vida humana, con una elevada mortalidad natural, y no un individuo, pues la aparición de la “línea primitiva” es uno de las condiciones fundamentales de la individuación del embrión. Se aceptó fijar un intervalo de 14 días después de la fecundación, durante el cual se consideraba que el embrión humano no tenía estatuto especial y era “éticamente” aceptable usarlo para experimentar. En ningún lugar del informe se usó la palabra “preembrión”.&lt;br /&gt;
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==Notas==&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
El Tribunal Supremo de EE.UU., en la sentencia Roe vs. Wadede 1973, no quiso pronunciarse sobre el momento en que comienza la vida humana. Con este antecedente y con el nacimiento en 1978 de Louise Brown, la primera niña probeta, el más antiguo de los comités de bioética –el británico Ethics Advisory Board (EAB)– tuvo que considerar los aspectos éticos de la fecundación in vitro (FIV) y la posibilidad de investigar con embriones para mejorar estas técnicas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==La regla de los 14 días==&lt;br /&gt;
Según el informe del 4-05-1979, el embrión humano, en los primeros días, es solo una forma incipiente de vida humana, con una elevada mortalidad natural, y no un individuo, pues la aparición de la “línea primitiva” es uno de las condiciones fundamentales de la individuación del embrión. Se aceptó fijar un intervalo de 14 días después de la fecundación, durante el cual se consideraba que el embrión humano no tenía estatuto especial y era “éticamente” aceptable usarlo para experimentar. En ningún lugar del informe se usó la palabra “preembrión”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Notas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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		<summary type="html">&lt;p&gt;Alumno2012: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Un artículo aparecido en Cuadernos de Bioética &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita web|autor=Asociacion española de Bioética Médica|título=Cuestiones de bioetica|url=http://www.aebioetica.org/cuadernos-de-bioetica/archivo-on-line/2012/n-79-septiembre-diciembre.html}}&amp;lt;/ref&amp;gt; explica la trascendencia histórica del uso del término “preembrión”, que supuso un eufemismo útil al servicio de la investigación con embriones humanos. Los autores son Modesto Ferrer Colomer, del Hospital Mesa del Castillo de Murcia, y Luis Miguel Pastor, del Departamento de Biología Celular e Histología de la Universidad de Murcia. Ofrecemos una versión en español, condensada, del original inglés.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Tribunal Supremo de EE.UU., en la sentencia Roe vs. Wadede 1973, no quiso pronunciarse sobre el momento en que comienza la vida humana. Con este antecedente y con el nacimiento en 1978 de Louise Brown, la primera niña probeta, el más antiguo de los comités de bioética –el británico Ethics Advisory Board (EAB)– tuvo que considerar los aspectos éticos de la fecundación in vitro (FIV) y la posibilidad de investigar con embriones para mejorar estas técnicas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Notas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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		<author><name>Alumno2012</name></author>
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		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Preembri%C3%B3n&amp;diff=3512</id>
		<title>Preembrión</title>
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		<updated>2013-03-15T21:04:21Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Alumno2012: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Un artículo aparecido en Cuadernos de Bioética &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita web|autor=Asociacion española de Bioética Médica|título=Cuestiones de bioetica|url=http://www.aebioetica.org/cuadernos-de-bioetica/archivo-on-line/2012/n-79-septiembre-diciembre.html}}&amp;lt;/ref&amp;gt; explica la trascendencia histórica del uso del término “preembrión”, que supuso un eufemismo útil al servicio de la investigación con embriones humanos. Los autores son Modesto Ferrer Colomer, del Hospital Mesa del Castillo de Murcia, y Luis Miguel Pastor, del Departamento de Biología Celular e Histología de la Universidad de Murcia. Ofrecemos una versión en español, condensada, del original inglés.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Notas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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		<title>Preembrión</title>
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		<updated>2013-03-15T21:00:58Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Alumno2012: Página creada con «Un artículo aparecido en Cuadernos de Bioética &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita web|url=http://www.aebioetica.org/cuadernos-de-bioetica/archivo-on-line/2012/n-79-septiembre-diciembre.html}}&amp;lt;/...»&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Un artículo aparecido en Cuadernos de Bioética &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita web|url=http://www.aebioetica.org/cuadernos-de-bioetica/archivo-on-line/2012/n-79-septiembre-diciembre.html}}&amp;lt;/ref&amp;gt; explica la trascendencia histórica del uso del término “preembrión”, que supuso un eufemismo útil al servicio de la investigación con embriones humanos. Los autores son Modesto Ferrer Colomer, del Hospital Mesa del Castillo de Murcia, y Luis Miguel Pastor, del Departamento de Biología Celular e Histología de la Universidad de Murcia. Ofrecemos una versión en español, condensada, del original inglés.&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Notas==&lt;br /&gt;
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		<author><name>Alumno2012</name></author>
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		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=El_abuso_de_la_casu%C3%ADstica&amp;diff=3396</id>
		<title>El abuso de la casuística</title>
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		<updated>2013-03-02T22:24:59Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Alumno2012: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Paradójicamente, el punto de partida de '''Albert R. Jonsen''' y '''Stephen Toulmin''' para proponer la recuperación del estudio de la [[Casuística]], y de su posible uso en ámbito clínico, es el mismo de '''Beauchamp''' y '''Childress''': la ya conocida ''National Commission for the Protection of Human Subjects of Biomedical and Behavioral Research''&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Wildes|nombre=K.W.|título=Moral Acquaintances. Methodology in Bioethics|año=2000|editorial=University of Notre Dame Press|ubicación=Notre Dame}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Archivo:abuso_de_la_casuistica.jpg|thumb|right|Libro The Abuse of Casuistry]]&lt;br /&gt;
Jonsen y Toulmin fueron miembros de la Comisión, y con ocasión de aquellos trabajos constataron que, aunque los once componentes de dicho grupo no coincidían en cuanto a planteamientos éticos globales, eran capaces de ponerse de acuerdo al examinar algunas cuestiones particulares. Fue entonces cuando creció su interés por el estudio de la moral a partir de los casos, a diferencia de la tendencia general en los años Setenta, que consideraba las cuestiones morales englobándolas siempre dentro de una teoría ética concreta y bien definida &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Demarco|nombre=J.P.|coautores=R.M Fox|título=New Directions in Ethics|publicación=Perspectives in Biology and Medicine|año=1982|número=25|páginas=736-50}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sus investigaciones les condujeron a la gran tradición casuística presente en la Teología moral católica durante varios siglos, y en ella centraron su atención. El resultado de estas investigaciones fue el libro ''The Abuse of Casuistry'' que apareció en 1988.Se trata de un texto sobre la historia de la casuística, sus orígenes, su época de esplendor y su crisis, hasta la casi desaparición del ámbito de la enseñanza de la moral. Al final de este repaso los autores esbozan un posible camino para recuperar esta herramienta de razonamiento que, a su parecer,es preferible a otras propuestas actuales de ética aplicada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El libro toma título de una frase de aquel otro del obispo de Oxford, '''Kenneth E. Kirk''', ''Conscience and its Problems. An Introduction to Casuistry'', publicado en 1927. Es el último que Jonsen y Toulmin encontraron sobre esta materia. En sus casi cuatrocientas páginas, el libro de Kirk hace un repaso de los problemas de conciencia y su relación con el análisis casuístico; concluyendo que, aunque ha existido un abuso en el empleo de la casuística, no toda casuística ha sido un abuso&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Keenan|nombre=J.F.|título=The Context of Casuistry|año=1995|editorial=Georgetown University Press|editor=T.Shannon|páginas=9|ubicación=Washington}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El objetivo que Jonsen y Toulmin se fijaron a la hora de escribir su libro fue despertar el interés por la casuística y fomentar un&lt;br /&gt;
cierto debate sobre su utilidad en el panorama actual. Podemos decir, sin miedo a equivocarnos, que lo han conseguido ampliamente &lt;br /&gt;
&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Gillon|nombre=R.|título=Encyclopedia of Applied Ethics|año=1988|editorial=Academic Press|páginas=423-24|ubicación=San Diego}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.Son muchos los trabajos que en estos quince años han aparecido sobre la “'''nueva casuística'''” (''neo-casuistry''), como en ocasiones la denomina Jonsen, e innumerables los artículos que aplican su método a la resolución de cuestiones de bioética. La razón por la que hemos escogido ''The Abuse of Casuistry'' como libro de referencia, aun sin ser un texto específicamente de bioética,está en el hecho de que resulta difícil encontrar un sólo artículo que trate de la casuística en bioética y no lo cite &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Jensen|nombre=N.K.|título=Something about the History and Future Use of Casuistry|publicación=Dan Medicinhist Arbog|año=2003|páginas=193-210}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A pesar de la mala fama que tenía, y sigue teniendo, el término “casuística” en algunos ámbitos de la filosofía moral y también en&lt;br /&gt;
el lenguaje común, estos autores han querido resucitarla manteniendo provocativamente ese mismo título &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Jonsen|nombre=A.R.|título=Casuistry: an Alternative or Complement to Principles?|publicación=Kennedy Institute of Ethics Journal|año=1995|volumen=5|páginas=240}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.La razón está en que con el estudio realizado pudieron comprobar lo que al inicio era sólo una intuición, una hipótesis de trabajo: «''la casuística histórica representa un camino completo para pensar los problemas morales y su mala reputación apareció por el abuso de su método''»&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|título=Casuistry: an Alternative or Complement to Principles?|año=1995|páginas=239}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como tendremos ocasión de ver más adelante, se trata de la reacción ante el predominio de una ética que durante muchos años estuvo demasiado centrada en las teorías morales y en sus cuestiones epistemológicas. Cuestiones que se han englobado bajo el término “'''metaética'''&amp;quot;.y que han visto con un cierto desprecio los problemas morales específicos, como si se tratara de un universo&lt;br /&gt;
caótico, poco sistemático en el cual no valiera la pena centrar demasiados esfuerzos&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Jonsen|nombre=A.R|título=Abuse of Casuitry|páginas=108}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.Este ambiente llegó en los años Sesenta a un interés casi exclusivo por las cuestiones de fundamentación y sistematización. Según el recorrido histórico realizado por Toulmin aparecieron entonces dos grandes grupos de autores de ética: los dogmáticos y los relativistas. Su estudio concluye que&lt;br /&gt;
en este panorama la medicina salvó la ética porque la «''obligó a volver al caso''»&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Toulmin|nombre=S.|título=How Medicine Saved the Life of Ethics|año=1986|editorial=Routledge and Kegan Paul|páginas=103|ubicación=New York}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de adentrarnos en el contenido del libro, queremos insistir en que, a diferencia de aquél de Beauchamp y Childress, el de&lt;br /&gt;
Jonsen y Toulmin no es un texto de ética biomédica, sino de historia de la ética. La propuesta que allí se hace se ha aplicado después al campo específico de la medicina, la economía, la ética política, etc. En este segundo momento, de carácter aplicativo, es&lt;br /&gt;
Jonsen el que ha contribuido de manera más decisiva, ya que son pocos los trabajos de Toulmin. Por tanto, lo que en Principles of&lt;br /&gt;
Biomedical Ethics estaba unido (las cuestiones generales de su propuesta ética y su aplicación al campo médico), aquí lo estudiaremos dividido en dos partes. Por un lado, la recuperación de la casuística para cualquier ética aplicada; y posteriormente, su uso en el campo bioético, sobre todo a partir de los escritos de Jonsen.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==¿Existe una alternativa a la tiranía de principios?==&lt;br /&gt;
Los principios en la bioética han conseguido la supremacía en el estudio de los problemas bioéticos particulares. Jonsen y Toulmin,&lt;br /&gt;
que están interesados fundamentalmente en la decisión moral concreta y no en la abstracta teoría de la experiencia moral, hablan&lt;br /&gt;
de una “'''tiranía de los principios'''”. Según ellos, con suma facilidad los principios caen en un rigorismo tiránico al intentar generalizar las reglas, dejando de lado importantes matices de los casos &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Mackler|nombre=A.L.|título=Cases an Judgments in Ethical Reasoning. An Appraisal of Contemporary Casuistry and Holistic Model for the Mutual Support of Norms and Case Judgments|año=1992|editorial=University of Microfilms International|páginas=147}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, ¿existe realmente una alternativa? La respuesta de Jonsen y Toulmin en las primeras páginas del libro es positiva. «''La experiencia humana ha desarrollado hace ya tiempo una serie de procedimientos razonables y efectivos para la resolución de los&lt;br /&gt;
problemas morales que aparecen en las situaciones particulares de la vida real. Estos procedimientos se conocen como “casuística”,&lt;br /&gt;
y aquellos que los emplean profesionalmente, “casuistas”''» &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Jonsen|nombre=A.R.|título=Encyclopedia of Bioethics|editor=W. T. REICH|páginas=348}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.Podríamos decir que el libro es una respuesta a la pregunta sobre la alternativa. Su objetivo, con palabras de Wildes, es doble: de una parte mostrar la relación entre los principios y los casos concretos; y de otra, establecer la primacía de éstos últimos &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Wildes|nombre=K.W|título=Moral Acquaintances. Methodology in Bioethics|páginas=83}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El punto de partida del libro es la presentación del interminable debate en torno al aborto. Llevamos muchos años viendo cómo las diferentes posturas chocan sin llegar a conseguir acercamiento alguno. Se hace por tanto necesario buscar un acuerdo a un nivel distinto del de los principios o las teorías morales. Este acuerdo puede hallarse, en mayor o menor medida, a través del método&lt;br /&gt;
casuista. Pero, ¿sobre qué presupuestos se basa? Nuestros autores presentan como punto central del discurso ético la experiencia de&lt;br /&gt;
que el conocimiento moral es particular &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Shannon|nombre=T.|título=The Context of Casuistry|año=1995|editorial=Georgetown University Press|páginas=16}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y junto a eso, la distinción aristotélica entre conocimiento teórico o especulativo y conocimiento práctico. La ciencia ética pertenece a éste segundo tipo; y, por lo tanto, no trata de conseguir el rigor propio de la geometría, sino la valoración aproximada de la medicina. Es frecuente en Jonsen y Toulmin la referencia a la analogía entre el conocimiento médico y el ético: ambos llegan siempre a un juicio “'''razonable'''”, más que a un juicio “'''exacto'''” &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Grodin|nombre=M.A|título=Meta Medical Ethics|año=1995|editorial=Kluwer Academic Publishers|páginas=19|ubicación=Dordrech}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La casuística se propone como un punto intermedio entre el “'''absolutismo'''” de la teoría moral y el “relativismo” que podría resultar al considerar la falta de acuerdo entre esas mismas teorías &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Wildes|nombre=K.W.|título=Moral Acquaintances. Methodology in Bioethics|páginas=83}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.Seguiría la vía aristotélica entre el relativismo de los sofistas&lt;br /&gt;
de su época, y el absolutismo con que '''Platón''' los rebate &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Mackler|nombre=A.L.|título=Cases an Judgments in Ethical Reasoning. An Appraisal of Contemporary Casuistry and Holistic Model for the Mutual Support of Norms and Case Judgments|año=1992|páginas=144}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.En consecuencia, se puede decir que el intento de Jonsen y Toulmin,como del resto de los autores de la nueva casuística, no es el de construir una nueva teoría moral, sino proponer un buen subsidio a las ya existentes &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Wildes|nombre=K.W|título=Moral Acquaintances. Methodology in Bioethics|páginas=87}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.Esto no significa una opción por el situacionismo al que han llegado otros: la casuística que proponen no considera los casos aisladamente, sino en relación unos con otros. Además, a diferencia de los que han caído en el situacionismo,&lt;br /&gt;
tiene en cuenta los principios morales &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Miller|nombre=R.B|título=Casuistry and Modern Ethics|año=1996|editorial=University of Chicago Press|páginas=22|ubicación=Chicago}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos hablando de la alternativa a la “'''tiranía de los principios'''”.Pero quizá se podría formular de otro modo, teniendo en&lt;br /&gt;
cuenta lo que hay detrás de los principios: la casuística aparece como alternativa a un modo concreto de llegar a la toma de decisiones(''decision making'').Es éste, ciertamente, uno de los puntos claves en la propuesta de nuestros autores. En el texto citado poco antes se hablaba de un conjunto de herramientas para «''la resolución de los problemas morales que aparecen en las situaciones particulares de la vida real''». Jonsen y Toulmin, como Beauchamp y Childress están preocupados con la resolución de los problemas morales, y sus propuestas se centran en este punto &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Iltis|nombre=B.A.|título=Bioethics as Methodological Case Resolution: Specification, Specified Principlism and Casuistry|publicación=The Journal of Medicine and Philosophy|año=2000|número=25|páginas=272}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
==El término &amp;quot;casuística&amp;quot;: entre ciencia de aplicación y método de análisis y resolución de casos.==&lt;br /&gt;
Tras esta breve presentación del origen y el objeto del libro The Abuse of Casuistry, dejamos momentáneamente a sus autores para&lt;br /&gt;
detenernos también brevemente en el término “casuística”, ya que hasta ahora se ha utilizado como si su significado fuera claro y no&lt;br /&gt;
necesitara de mayor explicación. Sin embargo, al estudiar los diferentes autores de la “nueva casuística” nos damos cuenta que no&lt;br /&gt;
todos hacen referencia a un concepto unívoco del término&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Kuczewski|nombre=M.G.|título=Encyclopedia of Applied Ethics|año=1988|editorial=Academic Press|páginas=423}}&amp;lt;/ref&amp;gt;sino más bien un modo vago de valorar algunas cuestiones que, al no tener una significación moral clara, se han de juzgar según el “caso”. Complica este estudio el carácter peyorativo con el que frecuentemente se utiliza el término, tanto en el lenguaje común, como en una parte de la literatura especializada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nos parece por eso útil dar alguna indicación al respecto, antes de pasar al recorrido histórico que presentan en su libro Jonsen&lt;br /&gt;
y Toulmin. No pretendemos hacer un estudio exhaustivo del concepto en el ámbito de la historia del pensamiento moral. Nos&lt;br /&gt;
conformamos con presentar algunas indicaciones de autores que se han dedicado a su estudio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La palabra “'''casuística'''” procede del latín (''casus''), fue acuñada en el siglo XVII para describir peyorativamente la práctica que en la teología cristiana era conocida como “'''casos de conciencia'''” (''casus constientiae'')&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Kuczewski|nombre=M.G|título=Encyclopedia of Applied Ethics|año=1988|páginas=424}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dado que nuestros autores hacen continua referencia a la casuística propia de la tradición moral católica, nos ha parecido&lt;br /&gt;
conveniente comenzar este camino de aproximación conceptual por la definición que recoge el famoso ''Dictionnaire de Théologie&lt;br /&gt;
Catholique''(1910), donde podemos leer que se trata de «''una ciencia de aplicación, que apoya sobre principios y conclusiones sólidamente establecidos en otras partes de la teología moral, o en la apologética moral''» &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Vacant|nombre=A.|título=Dictionnaire de Théologie Catholique|año=1910|editorial=Letouzey et Ane|ubicación=París}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.Poco antes, el mismo texto explica que su objeto inmediato es la «aplicación de las conclusiones teológicas a casos determinados y concretos». Vemos, por tanto, que la palabra clave en estas citas es “aplicación”. Tiene su importancia, porque como veremos, este modo de concebir la casuística cambiará con el paso del tiempo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pocos años después de la publicación del Dictionnaire, en el libro de Kirk ya citado (1927), encontramos una definición similar&lt;br /&gt;
donde se habla de la '''casuística''' como de una '''ciencia'''. Sin embargo podemos observar ya un inicio de su cambio semántico.Escribe que la casuística es «la ciencia que trata con “casos” de conciencia; y un “caso”, ya sea de conciencia o en ámbito legal, es una colección de circunstancias imprevisibles —un nuevo ejemplo—,con respecto a situaciones que los principios de conducta o la ley no han definido» &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Kirk|nombre=K.E.|título=Conscience and its Problems. An Introduction to Casuistry|año=1999|editorial=Westminster John Knox Press|páginas=109}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.Más adelante escribe que su finalidad primera&lt;br /&gt;
no es la definición, interpretación y aplicación de los principios de conducta, sino descubrir aquellos métodos a través de los cuales esos principios puedan ser correctamente interpretados y aplicados cuando sea necesario, o se consiga superar un conflicto en&lt;br /&gt;
torno al principio &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Kirk|nombre=K.E.|título=Conscience and its Problems. An Introduction to Casuistry.|año=1999|editorial=Wstminster John Knox Press|páginas=111}}&amp;lt;/ref&amp;gt;Vemos que en este caso se utiliza también el&lt;br /&gt;
término “aplicación”, pero queda desplazado de su antigua posición central. Resulta bastante claro que no se trata de una aplicación&lt;br /&gt;
en sentido matemático o físico, sino de un modo de profundizar en el conocimiento de un principio moral con el fin de resolver&lt;br /&gt;
el problema concreto que se plantea.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La última edición del libro de Kirk, viene introducida por unas palabras de David H. Smith con las que intenta explicar al lector&lt;br /&gt;
de finales del siglo XX el ámbito en el que se debe situar el texto. Habla de cuatro atributos de la casuística, que nos pueden servir para entender mejor el terreno en el que nos movemos. Por una parte, escribe que el centro de gravedad se sitúa en la resolución de casos específicos, más que en cuestiones conceptuales. Otra nota característica es la importancia que da a la responsabilidad personal. En tercer lugar subraya el uso que se hace de casos previos, paradigmas o analogías: los puntos de referencia para la valoración de los nuevos casos son los juicios anteriores más que principios abstractos. Finalmente, indica que la casuística se sitúa siempre dentro de una tradición identificable, a la que puede atribuirse una cierta concepción moral.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si tomamos ahora un autor contemporáneo, como '''Hugo A. Bedau''', vemos que hay una total ruptura con el modo en que se concebía la casuística en el ''Dictionnaire''. Al hacer un rápido recorrido histórico de la casuística, este autor reconoce que ha sido entendida como «''una rama de la ética aplicada''»&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Bedau|nombre=H.A.|título=Making Mortal Choices: Three Exercises in Moral Casuistry|año=1997|editorial=Oxford University Press|páginas=101|ubicación=New York}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.Su visión es&lt;br /&gt;
muy distinta. En la introducción del libro escribe claramente que la casuística ha sido frecuentemente malentendida, como si se tratara de la aplicación de un principio ético a un caso particular.Sin embargo, los principios vienen después de los casos. Es todo&lt;br /&gt;
lo contrario a un modelo deductivista o de aplicación. Se trata más bien de una estrategia inductiva o como se suele describir actualmente del tipo ''bottom-up''.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Similar a esta última concepción de la casuística es la que encontramos en las definiciones de la '''Encyclopedia of Bioethics''' y de la '''Encyclopedia of Applied Ethics'''. En la primera, la voz “casuística” fue encargada a Jonsen: la define como «''el método de análisis y resolución de cuestiones morales complejas, a través de la interpretación de las reglas morales generales a la luz de circunstancias particulares»'' &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Jonsen|nombre=A.R.|título=Abuse of Casuitry.|páginas=334}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. En la segunda, de Mark Kuczewski, podemos leer que la casuística es un «razonamiento basado en el caso, o cualquier método de investigación conducido por los casos más que por la teoría»&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Kuczewski|nombre=M.G|título=Encyclopedia of Applied Ethics|páginas=423}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es de destacar, por una parte, que ambas definiciones emplean la palabra “'''método'''” para referirse a la '''casuística''', separándose de aquella caracterización como “'''ciencia'''”, que encontrábamos tanto en el ''Dictionnaire'' como en el libro de ''Kirk''. Por otro lado, como señala Jonsen un poco más adelante en ese mismo artículo, «''a los casuistas modernos no les gusta que se describa la casuística como “ética aplicada”, ya que rechazan explícitamente que una teoría ética deba ser elaborada para después ser “aplicada a” las circunstancias de un caso''»&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Jonsen|nombre=A.R.|título=Abuse of Casuitry|páginas=349}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque, como decíamos antes, la cuestión conceptual sobre la casuística se puede complicar y enriquecer ampliamente, nos parece&lt;br /&gt;
que estas breves indicaciones pueden bastar para intuir el cambio semántico de la palabra a lo largo del tiempo, y cómo la acepción que suele ser habitual dentro del ambiente de la nueva casuística es diversa a la que encontramos en otras épocas. Esta información, de una parte, nos ayuda a comprender mejor el contenido de los siguientes apartados, pero de otra, complica la cuestión, ya que Jonsen y Toulmin, compartiendo un concepto similar al de Bedau, en realidad están queriendo volver a la casuística de los siglos XV y XVI.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Notas==&lt;br /&gt;
{{listaref}}&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alumno2012</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Casu%C3%ADstica_(Bio%C3%A9tica)&amp;diff=3395</id>
		<title>Casuística (Bioética)</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Casu%C3%ADstica_(Bio%C3%A9tica)&amp;diff=3395"/>
		<updated>2013-03-02T22:23:53Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Alumno2012: /* Un método casuístico para las cuestiones de ética biomédica */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;==Un método casuístico para las cuestiones de ética biomédica==&lt;br /&gt;
Al ojear los índices de libros de bioética es frecuente encontrar capítulos, o apartados, que recogen casos tomados de la práctica clínica o del ámbito judicial. Algunos de éste último grupo se han convertido en famosos casos de bioética, y son citados aquí y allá como verdaderos paradigmas para el estudio de cuestiones de ética biomédica. A modo de ejemplo podemos mencionar: '''el caso Baby Doe''', sobre la decisión de intervenir quirúrgicamente a una recién nacida con graves alteraciones físicas; el caso Baby M, sobreel complicado desarrollo judicial en una situación de maternidad de alquiler; y '''el caso Quinlan''', sobre la decisión de desconectar el respirador artificial en una joven en estado de coma&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Pence|nombre=G.|título=Classic Cases in Medical Ethics|año=1990|editorial=McGraw-Hill|ubicación=New York}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Por otro lado, son cada vez más numerosos los libros que recogen diversas antologías de casos clínicos con contenido ético. Uno de los primeros fue el de '''Campbell''' y '''Higgs''', que apareció al inicio de la década de los Ochenta, y al que han seguido otros muchos&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Campbell|nombre=A.V.|título=In that Case: Medical Ethics in Everyday Practice|año=1982|editorial=Longman &amp;amp; Todd|editor=R. Higgs|ubicación=London}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La razón del gran desarrollo que ha tenido el estudio de casos es fácil de entender, pues los casos ocupan un lugar central en el&lt;br /&gt;
aprendizaje del arte médico&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Tomlinson|nombre=T.|título=Casuistry in Medical Ethics: Rehabilitated, or Repeat Offender?|publicación=Theoretical Medicine|año=1994|número=15|páginas=7}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. El estudiante de medicina, junto al&lt;br /&gt;
repaso de los diferentes manuales, ha de dedicar muchas horas a las visitas por las diversas plantas del hospital. No le es suficiente con aprender teóricamente lo que es la ''ictericia'' y cuáles son los mecanismos metabólicos que la producen. Necesita ver al paciente ictérico, y sólo así aprenderá a reconocer el signo. De otro modo, nunca podrá diagnosticar aquellas patologías que cursan con ictericia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La casuística en bioética se disocia, al menos en parte, de aquella clásica que trataba de aplicar los principios a casos concretos.&lt;br /&gt;
No es un método deductivo, sino con expresión de '''Carson Strong''', una propuesta basada en casos (''case-based approach''), donde el argumento se desarrolla comparando el caso en estudio con un paradigma. De esta comparación emergen ciertos factores morales relevantes (''casuistic factors''), que variarán de un caso a otro. Su resultado, como el de toda casuística, no es una certeza:&lt;br /&gt;
siempre queda abierto a la valoración de nuevos factores. La conclusión será mejor o peor, dependiendo de lo plausible de su comparación con el caso paradigmático. Este modo de razonamiento no pretende resolver todos los casos morales que aparecen en ámbito médico, pero sí supone una buena ayuda en la mayoría de ellos.&lt;br /&gt;
En algunos se llegará simplemente a la conclusión de que no se ha hallado un paradigma adecuado, o que son varios los que podrían tomarse en consideración &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Strong|nombre=C.|título=Specified Principlism: What Is It, and Does It Really Resolve Cases Better than Casuistry?|publicación=Journal of Medicine and Philosophy|año=2000|número=25|páginas=330-35}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La casuística en bioética clínica aparece por tanto como reacción a un modo deductivista de resolver los casos concretos de la&lt;br /&gt;
vida moral. Este es el punto de partida del artículo de Strong apenas citado, que recoge una de las conclusiones del libro de Jonsen&lt;br /&gt;
y Toulmin: el conocimiento moral es esencialmente particular, y no se obtiene por deducción &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Gracia|nombre=D.|título=Fundamentos de bioética|año=1989|editorial=Eudema|páginas=446|ubicación=Madrid}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Este método casuista para la bioética está íntimamente relacionado con el procedimiento utilizado en ámbito judicial, y es por ello que en los textos de bioética, sobre todo los de producción norteamericana, no sea sencillo separar las cuestiones que pertenecen&lt;br /&gt;
al ámbito legal de aquellas propiamente morales. Annas explica que en Estados Unidos, al no tener un ethos común donde&lt;br /&gt;
apoyar los juicios morales, la ley cumple de algún modo esa función. Aunque sostiene justamente que se trata de dos campos distintos &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Grodin|nombre=M.A.|título=Meta Medical Ethics|año=1995|editorial=Kluwer Academic Publishers|ubicación=Dordrecht}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. En algunos casos podría parecer incluso que la ley estuviera por encima de la moral, pues sería aquélla y no ésta quien tendría la última palabra &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Paris|nombre=J.J.|título=The Domination of Law in American Bioethics: a Response to Annas|páginas=97-107}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Recuérdese, por ejemplo, que en Estados Unidos, la práctica del aborto comenzó a considerarse legal (y para muchos también moral), a partir de la sentencia de un tribunal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En su breve camino dentro del ámbito bioético la casuística ha dado origen a varios modelos de resolución de problemas. Como alternativas a la propuesta de Jonsen podemos destacar los trabajos de Brody y Strong. También son de interés los escritos de&lt;br /&gt;
Arras, aunque quizá no pueda considerarse estrictamente un casuista. El mismo año de la publicación del libro de Jonsen y Toulmin&lt;br /&gt;
apareció otro de Baruch A. Brody, '''Life and Death Decision Making''', en el que propone una “'''casuística pluralista'''” &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Brody|nombre=B.A.|título=Life and Death Decision Making|año=1988|editorial=Oxford University Press|páginas=6|ubicación=New York}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es denominada también “modelo del conflicto de requerimientos” (''conflicting appeals''), ya que intenta compaginar los diferentes elementos que en las distintas teorías éticas aparecen como predominantes(''las consecuencias de los actos, el respeto de las personas, las virtudes, el coste-beneficio y la justicia''). Su método comienza con el reconocimiento de las intuiciones morales fundamentales, que corresponderían a juicios sobre la corrección de determinadas acciones. Dichos juicios no serían evidentes, y por tanto estarían abiertos a revisión. En esta revisión se iría constituyendo una teoría moral cuya finalidad no es otra que la de calificar las acciones como correctas o incorrectas; y a los agentes como dignos de alabanza o de reproche. Como buen casuista, Brody considera que la teoría moral no se establece independientemente de los casos, sino que viene después de ellos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por su parte, Carson Strong habla del método de “'''comparación de casos'''”, más cercano que el anterior a la propuesta de Jonsen. Comienza con la identificación de las obligaciones morales que en un determinado caso entran en conflicto. Después, estudia las posibles alternativas de actuación. En tercer lugar, compara el caso en estudio con otros similares, descubriendo las semejanzas y&lt;br /&gt;
diferencias. Por último, busca un caso paradigmático de cada uno de los posibles modos de actuación, pero a diferencia de Jonsen&lt;br /&gt;
estos casos paradigmáticos son mucho más cercanos al que está siendo estudiado. Esto implica que, de una parte sea más sencillo&lt;br /&gt;
realizar la valoración final puesto que los casos tienen mayor similitud; pero, de otra parte se topa con la dificultad de encontrar&lt;br /&gt;
los paradigmas adecuados con una valoración clara &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Strong|nombre=C.|título=Moral Theory and Moral Judgments in Medical Ethics|año=1988|editorial=Kluwer Academic|páginas=193-211|ubicación=Dorderecht}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Junto a estos dos autores podría mencionarse a '''John D. Arras''', cuya propuesta es considerada por Jonsen como una “''casuística&lt;br /&gt;
débil''”. Sostiene que el papel de los casos en el conjunto de la Filosofía Moral es más modesto del que sugieren los autores de The&lt;br /&gt;
Abuse of Casuistry. Aunque reconoce que es indispensable, explica que la casuística necesita del suplemento de unos principios capaces de guiar la acción, y de una teoría moral &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Arras|nombre=J.D.|título=Principles and Particularity: the Role of Cases in Bioethics|publicación=Indiana Law Journal|año=1994|número=69|páginas=983-1014}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otros autores consideran la casuística en general, y por tanto también la propia del ámbito bioético, como un tipo de la llamada&lt;br /&gt;
“'''ética narrativa'''” &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Jones|nombre=A.H.|título=Narrative in Medical Ethics|publicación=British Medical Journal|año=1999|número=318|páginas=253-56}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. '''Howard Brody''' divide en tres grupos las alternativas al [[principialismo]] que han aparecido (la ética de la virtud, la casuística y la ética feminista), y explica que todas ellas contienen algunos rasgos de la ética narrativa. Bajo tal denominación se aglutinan autores muy diferentes, cuyo punto en común es presentarse como propuesta alternativa a los modelos éticos de '''''tipo topdown''''' &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Arras|nombre=J.D.|título=Principles and Particularity: The Role of Cases in Bioethics|publicación=Indiana Law Journal|año=1994|número=69|páginas=1004}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.Hilde L. Nelson en su libro sobre una aproximación narrativa a la bioética sostiene que Jonsen y Toulmin con [[El abuso de la casuística|The Abuse of Casuistry]] han rehabilitado un tipo concreto de narrativa, en el que las historias se comparan como medio para encontrar solución a las nuevas situaciones &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Lynn|nombre=J.|coautores=D. DeGrazia|título=An Outcomes Model of Medical Decision Making|publicación=Theoretical Medicine|año=1991|número=12|páginas=325-43}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Nota==&lt;br /&gt;
{{listaref}}&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alumno2012</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=El_abuso_de_la_casu%C3%ADstica&amp;diff=3394</id>
		<title>El abuso de la casuística</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=El_abuso_de_la_casu%C3%ADstica&amp;diff=3394"/>
		<updated>2013-03-02T22:14:10Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Alumno2012: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Paradójicamente, el punto de partida de '''Albert R. Jonsen''' y '''Stephen Toulmin''' para proponer la recuperación del estudio de la casuística, y de su posible uso en ámbito clínico, es el mismo de '''Beauchamp''' y '''Childress''': la ya conocida ''National Commission for the Protection of Human Subjects of Biomedical and Behavioral Research''&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Wildes|nombre=K.W.|título=Moral Acquaintances. Methodology in Bioethics|año=2000|editorial=University of Notre Dame Press|ubicación=Notre Dame}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Archivo:abuso_de_la_casuistica.jpg|thumb|right|Libro The Abuse of Casuistry]]&lt;br /&gt;
Jonsen y Toulmin fueron miembros de la Comisión, y con ocasión de aquellos trabajos constataron que, aunque los once componentes de dicho grupo no coincidían en cuanto a planteamientos éticos globales, eran capaces de ponerse de acuerdo al examinar algunas cuestiones particulares. Fue entonces cuando creció su interés por el estudio de la moral a partir de los casos, a diferencia de la tendencia general en los años Setenta, que consideraba las cuestiones morales englobándolas siempre dentro de una teoría ética concreta y bien definida &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Demarco|nombre=J.P.|coautores=R.M Fox|título=New Directions in Ethics|publicación=Perspectives in Biology and Medicine|año=1982|número=25|páginas=736-50}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sus investigaciones les condujeron a la gran tradición casuística presente en la Teología moral católica durante varios siglos, y en ella centraron su atención. El resultado de estas investigaciones fue el libro ''The Abuse of Casuistry'' que apareció en 1988.Se trata de un texto sobre la historia de la casuística, sus orígenes, su época de esplendor y su crisis, hasta la casi desaparición del ámbito de la enseñanza de la moral. Al final de este repaso los autores esbozan un posible camino para recuperar esta herramienta de razonamiento que, a su parecer,es preferible a otras propuestas actuales de ética aplicada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El libro toma título de una frase de aquel otro del obispo de Oxford, '''Kenneth E. Kirk''', ''Conscience and its Problems. An Introduction to Casuistry'', publicado en 1927. Es el último que Jonsen y Toulmin encontraron sobre esta materia. En sus casi cuatrocientas páginas, el libro de Kirk hace un repaso de los problemas de conciencia y su relación con el análisis casuístico; concluyendo que, aunque ha existido un abuso en el empleo de la casuística, no toda casuística ha sido un abuso&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Keenan|nombre=J.F.|título=The Context of Casuistry|año=1995|editorial=Georgetown University Press|editor=T.Shannon|páginas=9|ubicación=Washington}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El objetivo que Jonsen y Toulmin se fijaron a la hora de escribir su libro fue despertar el interés por la casuística y fomentar un&lt;br /&gt;
cierto debate sobre su utilidad en el panorama actual. Podemos decir, sin miedo a equivocarnos, que lo han conseguido ampliamente &lt;br /&gt;
&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Gillon|nombre=R.|título=Encyclopedia of Applied Ethics|año=1988|editorial=Academic Press|páginas=423-24|ubicación=San Diego}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.Son muchos los trabajos que en estos quince años han aparecido sobre la “'''nueva casuística'''” (''neo-casuistry''), como en ocasiones la denomina Jonsen, e innumerables los artículos que aplican su método a la resolución de cuestiones de bioética. La razón por la que hemos escogido ''The Abuse of Casuistry'' como libro de referencia, aun sin ser un texto específicamente de bioética,está en el hecho de que resulta difícil encontrar un sólo artículo que trate de la casuística en bioética y no lo cite &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Jensen|nombre=N.K.|título=Something about the History and Future Use of Casuistry|publicación=Dan Medicinhist Arbog|año=2003|páginas=193-210}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A pesar de la mala fama que tenía, y sigue teniendo, el término “casuística” en algunos ámbitos de la filosofía moral y también en&lt;br /&gt;
el lenguaje común, estos autores han querido resucitarla manteniendo provocativamente ese mismo título &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Jonsen|nombre=A.R.|título=Casuistry: an Alternative or Complement to Principles?|publicación=Kennedy Institute of Ethics Journal|año=1995|volumen=5|páginas=240}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.La razón está en que con el estudio realizado pudieron comprobar lo que al inicio era sólo una intuición, una hipótesis de trabajo: «''la casuística histórica representa un camino completo para pensar los problemas morales y su mala reputación apareció por el abuso de su método''»&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|título=Casuistry: an Alternative or Complement to Principles?|año=1995|páginas=239}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como tendremos ocasión de ver más adelante, se trata de la reacción ante el predominio de una ética que durante muchos años estuvo demasiado centrada en las teorías morales y en sus cuestiones epistemológicas. Cuestiones que se han englobado bajo el término “'''metaética'''&amp;quot;.y que han visto con un cierto desprecio los problemas morales específicos, como si se tratara de un universo&lt;br /&gt;
caótico, poco sistemático en el cual no valiera la pena centrar demasiados esfuerzos&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Jonsen|nombre=A.R|título=Abuse of Casuitry|páginas=108}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.Este ambiente llegó en los años Sesenta a un interés casi exclusivo por las cuestiones de fundamentación y sistematización. Según el recorrido histórico realizado por Toulmin aparecieron entonces dos grandes grupos de autores de ética: los dogmáticos y los relativistas. Su estudio concluye que&lt;br /&gt;
en este panorama la medicina salvó la ética porque la «''obligó a volver al caso''»&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Toulmin|nombre=S.|título=How Medicine Saved the Life of Ethics|año=1986|editorial=Routledge and Kegan Paul|páginas=103|ubicación=New York}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de adentrarnos en el contenido del libro, queremos insistir en que, a diferencia de aquél de Beauchamp y Childress, el de&lt;br /&gt;
Jonsen y Toulmin no es un texto de ética biomédica, sino de historia de la ética. La propuesta que allí se hace se ha aplicado después al campo específico de la medicina, la economía, la ética política, etc. En este segundo momento, de carácter aplicativo, es&lt;br /&gt;
Jonsen el que ha contribuido de manera más decisiva, ya que son pocos los trabajos de Toulmin. Por tanto, lo que en Principles of&lt;br /&gt;
Biomedical Ethics estaba unido (las cuestiones generales de su propuesta ética y su aplicación al campo médico), aquí lo estudiaremos dividido en dos partes. Por un lado, la recuperación de la casuística para cualquier ética aplicada; y posteriormente, su uso en el campo bioético, sobre todo a partir de los escritos de Jonsen.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==¿Existe una alternativa a la tiranía de principios?==&lt;br /&gt;
Los principios en la bioética han conseguido la supremacía en el estudio de los problemas bioéticos particulares. Jonsen y Toulmin,&lt;br /&gt;
que están interesados fundamentalmente en la decisión moral concreta y no en la abstracta teoría de la experiencia moral, hablan&lt;br /&gt;
de una “'''tiranía de los principios'''”. Según ellos, con suma facilidad los principios caen en un rigorismo tiránico al intentar generalizar las reglas, dejando de lado importantes matices de los casos &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Mackler|nombre=A.L.|título=Cases an Judgments in Ethical Reasoning. An Appraisal of Contemporary Casuistry and Holistic Model for the Mutual Support of Norms and Case Judgments|año=1992|editorial=University of Microfilms International|páginas=147}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, ¿existe realmente una alternativa? La respuesta de Jonsen y Toulmin en las primeras páginas del libro es positiva. «''La experiencia humana ha desarrollado hace ya tiempo una serie de procedimientos razonables y efectivos para la resolución de los&lt;br /&gt;
problemas morales que aparecen en las situaciones particulares de la vida real. Estos procedimientos se conocen como “casuística”,&lt;br /&gt;
y aquellos que los emplean profesionalmente, “casuistas”''» &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Jonsen|nombre=A.R.|título=Encyclopedia of Bioethics|editor=W. T. REICH|páginas=348}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.Podríamos decir que el libro es una respuesta a la pregunta sobre la alternativa. Su objetivo, con palabras de Wildes, es doble: de una parte mostrar la relación entre los principios y los casos concretos; y de otra, establecer la primacía de éstos últimos &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Wildes|nombre=K.W|título=Moral Acquaintances. Methodology in Bioethics|páginas=83}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El punto de partida del libro es la presentación del interminable debate en torno al aborto. Llevamos muchos años viendo cómo las diferentes posturas chocan sin llegar a conseguir acercamiento alguno. Se hace por tanto necesario buscar un acuerdo a un nivel distinto del de los principios o las teorías morales. Este acuerdo puede hallarse, en mayor o menor medida, a través del método&lt;br /&gt;
casuista. Pero, ¿sobre qué presupuestos se basa? Nuestros autores presentan como punto central del discurso ético la experiencia de&lt;br /&gt;
que el conocimiento moral es particular &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Shannon|nombre=T.|título=The Context of Casuistry|año=1995|editorial=Georgetown University Press|páginas=16}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y junto a eso, la distinción aristotélica entre conocimiento teórico o especulativo y conocimiento práctico. La ciencia ética pertenece a éste segundo tipo; y, por lo tanto, no trata de conseguir el rigor propio de la geometría, sino la valoración aproximada de la medicina. Es frecuente en Jonsen y Toulmin la referencia a la analogía entre el conocimiento médico y el ético: ambos llegan siempre a un juicio “'''razonable'''”, más que a un juicio “'''exacto'''” &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Grodin|nombre=M.A|título=Meta Medical Ethics|año=1995|editorial=Kluwer Academic Publishers|páginas=19|ubicación=Dordrech}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La casuística se propone como un punto intermedio entre el “'''absolutismo'''” de la teoría moral y el “relativismo” que podría resultar al considerar la falta de acuerdo entre esas mismas teorías &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Wildes|nombre=K.W.|título=Moral Acquaintances. Methodology in Bioethics|páginas=83}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.Seguiría la vía aristotélica entre el relativismo de los sofistas&lt;br /&gt;
de su época, y el absolutismo con que '''Platón''' los rebate &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Mackler|nombre=A.L.|título=Cases an Judgments in Ethical Reasoning. An Appraisal of Contemporary Casuistry and Holistic Model for the Mutual Support of Norms and Case Judgments|año=1992|páginas=144}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.En consecuencia, se puede decir que el intento de Jonsen y Toulmin,como del resto de los autores de la nueva casuística, no es el de construir una nueva teoría moral, sino proponer un buen subsidio a las ya existentes &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Wildes|nombre=K.W|título=Moral Acquaintances. Methodology in Bioethics|páginas=87}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.Esto no significa una opción por el situacionismo al que han llegado otros: la casuística que proponen no considera los casos aisladamente, sino en relación unos con otros. Además, a diferencia de los que han caído en el situacionismo,&lt;br /&gt;
tiene en cuenta los principios morales &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Miller|nombre=R.B|título=Casuistry and Modern Ethics|año=1996|editorial=University of Chicago Press|páginas=22|ubicación=Chicago}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos hablando de la alternativa a la “'''tiranía de los principios'''”.Pero quizá se podría formular de otro modo, teniendo en&lt;br /&gt;
cuenta lo que hay detrás de los principios: la casuística aparece como alternativa a un modo concreto de llegar a la toma de decisiones(''decision making'').Es éste, ciertamente, uno de los puntos claves en la propuesta de nuestros autores. En el texto citado poco antes se hablaba de un conjunto de herramientas para «''la resolución de los problemas morales que aparecen en las situaciones particulares de la vida real''». Jonsen y Toulmin, como Beauchamp y Childress están preocupados con la resolución de los problemas morales, y sus propuestas se centran en este punto &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Iltis|nombre=B.A.|título=Bioethics as Methodological Case Resolution: Specification, Specified Principlism and Casuistry|publicación=The Journal of Medicine and Philosophy|año=2000|número=25|páginas=272}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
==El término &amp;quot;casuística&amp;quot;: entre ciencia de aplicación y método de análisis y resolución de casos.==&lt;br /&gt;
Tras esta breve presentación del origen y el objeto del libro The Abuse of Casuistry, dejamos momentáneamente a sus autores para&lt;br /&gt;
detenernos también brevemente en el término “casuística”, ya que hasta ahora se ha utilizado como si su significado fuera claro y no&lt;br /&gt;
necesitara de mayor explicación. Sin embargo, al estudiar los diferentes autores de la “nueva casuística” nos damos cuenta que no&lt;br /&gt;
todos hacen referencia a un concepto unívoco del término&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Kuczewski|nombre=M.G.|título=Encyclopedia of Applied Ethics|año=1988|editorial=Academic Press|páginas=423}}&amp;lt;/ref&amp;gt;sino más bien un modo vago de valorar algunas cuestiones que, al no tener una significación moral clara, se han de juzgar según el “caso”. Complica este estudio el carácter peyorativo con el que frecuentemente se utiliza el término, tanto en el lenguaje común, como en una parte de la literatura especializada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nos parece por eso útil dar alguna indicación al respecto, antes de pasar al recorrido histórico que presentan en su libro Jonsen&lt;br /&gt;
y Toulmin. No pretendemos hacer un estudio exhaustivo del concepto en el ámbito de la historia del pensamiento moral. Nos&lt;br /&gt;
conformamos con presentar algunas indicaciones de autores que se han dedicado a su estudio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La palabra “'''casuística'''” procede del latín (''casus''), fue acuñada en el siglo XVII para describir peyorativamente la práctica que en la teología cristiana era conocida como “'''casos de conciencia'''” (''casus constientiae'')&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Kuczewski|nombre=M.G|título=Encyclopedia of Applied Ethics|año=1988|páginas=424}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dado que nuestros autores hacen continua referencia a la casuística propia de la tradición moral católica, nos ha parecido&lt;br /&gt;
conveniente comenzar este camino de aproximación conceptual por la definición que recoge el famoso ''Dictionnaire de Théologie&lt;br /&gt;
Catholique''(1910), donde podemos leer que se trata de «''una ciencia de aplicación, que apoya sobre principios y conclusiones sólidamente establecidos en otras partes de la teología moral, o en la apologética moral''» &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Vacant|nombre=A.|título=Dictionnaire de Théologie Catholique|año=1910|editorial=Letouzey et Ane|ubicación=París}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.Poco antes, el mismo texto explica que su objeto inmediato es la «aplicación de las conclusiones teológicas a casos determinados y concretos». Vemos, por tanto, que la palabra clave en estas citas es “aplicación”. Tiene su importancia, porque como veremos, este modo de concebir la casuística cambiará con el paso del tiempo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pocos años después de la publicación del Dictionnaire, en el libro de Kirk ya citado (1927), encontramos una definición similar&lt;br /&gt;
donde se habla de la '''casuística''' como de una '''ciencia'''. Sin embargo podemos observar ya un inicio de su cambio semántico.Escribe que la casuística es «la ciencia que trata con “casos” de conciencia; y un “caso”, ya sea de conciencia o en ámbito legal, es una colección de circunstancias imprevisibles —un nuevo ejemplo—,con respecto a situaciones que los principios de conducta o la ley no han definido» &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Kirk|nombre=K.E.|título=Conscience and its Problems. An Introduction to Casuistry|año=1999|editorial=Westminster John Knox Press|páginas=109}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.Más adelante escribe que su finalidad primera&lt;br /&gt;
no es la definición, interpretación y aplicación de los principios de conducta, sino descubrir aquellos métodos a través de los cuales esos principios puedan ser correctamente interpretados y aplicados cuando sea necesario, o se consiga superar un conflicto en&lt;br /&gt;
torno al principio &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Kirk|nombre=K.E.|título=Conscience and its Problems. An Introduction to Casuistry.|año=1999|editorial=Wstminster John Knox Press|páginas=111}}&amp;lt;/ref&amp;gt;Vemos que en este caso se utiliza también el&lt;br /&gt;
término “aplicación”, pero queda desplazado de su antigua posición central. Resulta bastante claro que no se trata de una aplicación&lt;br /&gt;
en sentido matemático o físico, sino de un modo de profundizar en el conocimiento de un principio moral con el fin de resolver&lt;br /&gt;
el problema concreto que se plantea.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La última edición del libro de Kirk, viene introducida por unas palabras de David H. Smith con las que intenta explicar al lector&lt;br /&gt;
de finales del siglo XX el ámbito en el que se debe situar el texto. Habla de cuatro atributos de la casuística, que nos pueden servir para entender mejor el terreno en el que nos movemos. Por una parte, escribe que el centro de gravedad se sitúa en la resolución de casos específicos, más que en cuestiones conceptuales. Otra nota característica es la importancia que da a la responsabilidad personal. En tercer lugar subraya el uso que se hace de casos previos, paradigmas o analogías: los puntos de referencia para la valoración de los nuevos casos son los juicios anteriores más que principios abstractos. Finalmente, indica que la casuística se sitúa siempre dentro de una tradición identificable, a la que puede atribuirse una cierta concepción moral.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si tomamos ahora un autor contemporáneo, como '''Hugo A. Bedau''', vemos que hay una total ruptura con el modo en que se concebía la casuística en el ''Dictionnaire''. Al hacer un rápido recorrido histórico de la casuística, este autor reconoce que ha sido entendida como «''una rama de la ética aplicada''»&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Bedau|nombre=H.A.|título=Making Mortal Choices: Three Exercises in Moral Casuistry|año=1997|editorial=Oxford University Press|páginas=101|ubicación=New York}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.Su visión es&lt;br /&gt;
muy distinta. En la introducción del libro escribe claramente que la casuística ha sido frecuentemente malentendida, como si se tratara de la aplicación de un principio ético a un caso particular.Sin embargo, los principios vienen después de los casos. Es todo&lt;br /&gt;
lo contrario a un modelo deductivista o de aplicación. Se trata más bien de una estrategia inductiva o como se suele describir actualmente del tipo ''bottom-up''.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Similar a esta última concepción de la casuística es la que encontramos en las definiciones de la '''Encyclopedia of Bioethics''' y de la '''Encyclopedia of Applied Ethics'''. En la primera, la voz “casuística” fue encargada a Jonsen: la define como «''el método de análisis y resolución de cuestiones morales complejas, a través de la interpretación de las reglas morales generales a la luz de circunstancias particulares»'' &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Jonsen|nombre=A.R.|título=Abuse of Casuitry.|páginas=334}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. En la segunda, de Mark Kuczewski, podemos leer que la casuística es un «razonamiento basado en el caso, o cualquier método de investigación conducido por los casos más que por la teoría»&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Kuczewski|nombre=M.G|título=Encyclopedia of Applied Ethics|páginas=423}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es de destacar, por una parte, que ambas definiciones emplean la palabra “'''método'''” para referirse a la '''casuística''', separándose de aquella caracterización como “'''ciencia'''”, que encontrábamos tanto en el ''Dictionnaire'' como en el libro de ''Kirk''. Por otro lado, como señala Jonsen un poco más adelante en ese mismo artículo, «''a los casuistas modernos no les gusta que se describa la casuística como “ética aplicada”, ya que rechazan explícitamente que una teoría ética deba ser elaborada para después ser “aplicada a” las circunstancias de un caso''»&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Jonsen|nombre=A.R.|título=Abuse of Casuitry|páginas=349}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque, como decíamos antes, la cuestión conceptual sobre la casuística se puede complicar y enriquecer ampliamente, nos parece&lt;br /&gt;
que estas breves indicaciones pueden bastar para intuir el cambio semántico de la palabra a lo largo del tiempo, y cómo la acepción que suele ser habitual dentro del ambiente de la nueva casuística es diversa a la que encontramos en otras épocas. Esta información, de una parte, nos ayuda a comprender mejor el contenido de los siguientes apartados, pero de otra, complica la cuestión, ya que Jonsen y Toulmin, compartiendo un concepto similar al de Bedau, en realidad están queriendo volver a la casuística de los siglos XV y XVI.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Notas==&lt;br /&gt;
{{listaref}}&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alumno2012</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=El_abuso_de_la_casu%C3%ADstica&amp;diff=3393</id>
		<title>El abuso de la casuística</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=El_abuso_de_la_casu%C3%ADstica&amp;diff=3393"/>
		<updated>2013-03-02T22:13:31Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Alumno2012: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Paradójicamente, el punto de partida de '''Albert R. Jonsen''' y '''Stephen Toulmin''' para proponer la recuperación del estudio de la casuística, y de su posible uso en ámbito clínico, es el mismo de '''Beauchamp''' y '''Childress''': la ya conocida ''National Commission for the Protection of Human Subjects of Biomedical and Behavioral Research''&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Wildes|nombre=K.W.|título=Moral Acquaintances. Methodology in Bioethics|año=2000|editorial=University of Notre Dame Press|ubicación=Notre Dame}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Archivo:abuso_de_la_casuistica.jpg|thumb|right|Libro The Abuse of Casuistry]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jonsen y Toulmin fueron miembros de la Comisión, y con ocasión de aquellos trabajos constataron que, aunque los once componentes de dicho grupo no coincidían en cuanto a planteamientos éticos globales, eran capaces de ponerse de acuerdo al examinar algunas cuestiones particulares. Fue entonces cuando creció su interés por el estudio de la moral a partir de los casos, a diferencia de la tendencia general en los años Setenta, que consideraba las cuestiones morales englobándolas siempre dentro de una teoría ética concreta y bien definida &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Demarco|nombre=J.P.|coautores=R.M Fox|título=New Directions in Ethics|publicación=Perspectives in Biology and Medicine|año=1982|número=25|páginas=736-50}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sus investigaciones les condujeron a la gran tradición casuística presente en la Teología moral católica durante varios siglos, y en ella centraron su atención. El resultado de estas investigaciones fue el libro ''The Abuse of Casuistry'' que apareció en 1988.Se trata de un texto sobre la historia de la casuística, sus orígenes, su época de esplendor y su crisis, hasta la casi desaparición del ámbito de la enseñanza de la moral. Al final de este repaso los autores esbozan un posible camino para recuperar esta herramienta de razonamiento que, a su parecer,es preferible a otras propuestas actuales de ética aplicada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El libro toma título de una frase de aquel otro del obispo de Oxford, '''Kenneth E. Kirk''', ''Conscience and its Problems. An Introduction to Casuistry'', publicado en 1927. Es el último que Jonsen y Toulmin encontraron sobre esta materia. En sus casi cuatrocientas páginas, el libro de Kirk hace un repaso de los problemas de conciencia y su relación con el análisis casuístico; concluyendo que, aunque ha existido un abuso en el empleo de la casuística, no toda casuística ha sido un abuso&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Keenan|nombre=J.F.|título=The Context of Casuistry|año=1995|editorial=Georgetown University Press|editor=T.Shannon|páginas=9|ubicación=Washington}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El objetivo que Jonsen y Toulmin se fijaron a la hora de escribir su libro fue despertar el interés por la casuística y fomentar un&lt;br /&gt;
cierto debate sobre su utilidad en el panorama actual. Podemos decir, sin miedo a equivocarnos, que lo han conseguido ampliamente &lt;br /&gt;
&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Gillon|nombre=R.|título=Encyclopedia of Applied Ethics|año=1988|editorial=Academic Press|páginas=423-24|ubicación=San Diego}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.Son muchos los trabajos que en estos quince años han aparecido sobre la “'''nueva casuística'''” (''neo-casuistry''), como en ocasiones la denomina Jonsen, e innumerables los artículos que aplican su método a la resolución de cuestiones de bioética. La razón por la que hemos escogido ''The Abuse of Casuistry'' como libro de referencia, aun sin ser un texto específicamente de bioética,está en el hecho de que resulta difícil encontrar un sólo artículo que trate de la casuística en bioética y no lo cite &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Jensen|nombre=N.K.|título=Something about the History and Future Use of Casuistry|publicación=Dan Medicinhist Arbog|año=2003|páginas=193-210}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A pesar de la mala fama que tenía, y sigue teniendo, el término “casuística” en algunos ámbitos de la filosofía moral y también en&lt;br /&gt;
el lenguaje común, estos autores han querido resucitarla manteniendo provocativamente ese mismo título &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Jonsen|nombre=A.R.|título=Casuistry: an Alternative or Complement to Principles?|publicación=Kennedy Institute of Ethics Journal|año=1995|volumen=5|páginas=240}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.La razón está en que con el estudio realizado pudieron comprobar lo que al inicio era sólo una intuición, una hipótesis de trabajo: «''la casuística histórica representa un camino completo para pensar los problemas morales y su mala reputación apareció por el abuso de su método''»&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|título=Casuistry: an Alternative or Complement to Principles?|año=1995|páginas=239}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como tendremos ocasión de ver más adelante, se trata de la reacción ante el predominio de una ética que durante muchos años estuvo demasiado centrada en las teorías morales y en sus cuestiones epistemológicas. Cuestiones que se han englobado bajo el término “'''metaética'''&amp;quot;.y que han visto con un cierto desprecio los problemas morales específicos, como si se tratara de un universo&lt;br /&gt;
caótico, poco sistemático en el cual no valiera la pena centrar demasiados esfuerzos&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Jonsen|nombre=A.R|título=Abuse of Casuitry|páginas=108}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.Este ambiente llegó en los años Sesenta a un interés casi exclusivo por las cuestiones de fundamentación y sistematización. Según el recorrido histórico realizado por Toulmin aparecieron entonces dos grandes grupos de autores de ética: los dogmáticos y los relativistas. Su estudio concluye que&lt;br /&gt;
en este panorama la medicina salvó la ética porque la «''obligó a volver al caso''»&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Toulmin|nombre=S.|título=How Medicine Saved the Life of Ethics|año=1986|editorial=Routledge and Kegan Paul|páginas=103|ubicación=New York}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de adentrarnos en el contenido del libro, queremos insistir en que, a diferencia de aquél de Beauchamp y Childress, el de&lt;br /&gt;
Jonsen y Toulmin no es un texto de ética biomédica, sino de historia de la ética. La propuesta que allí se hace se ha aplicado después al campo específico de la medicina, la economía, la ética política, etc. En este segundo momento, de carácter aplicativo, es&lt;br /&gt;
Jonsen el que ha contribuido de manera más decisiva, ya que son pocos los trabajos de Toulmin. Por tanto, lo que en Principles of&lt;br /&gt;
Biomedical Ethics estaba unido (las cuestiones generales de su propuesta ética y su aplicación al campo médico), aquí lo estudiaremos dividido en dos partes. Por un lado, la recuperación de la casuística para cualquier ética aplicada; y posteriormente, su uso en el campo bioético, sobre todo a partir de los escritos de Jonsen.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==¿Existe una alternativa a la tiranía de principios?==&lt;br /&gt;
Los principios en la bioética han conseguido la supremacía en el estudio de los problemas bioéticos particulares. Jonsen y Toulmin,&lt;br /&gt;
que están interesados fundamentalmente en la decisión moral concreta y no en la abstracta teoría de la experiencia moral, hablan&lt;br /&gt;
de una “'''tiranía de los principios'''”. Según ellos, con suma facilidad los principios caen en un rigorismo tiránico al intentar generalizar las reglas, dejando de lado importantes matices de los casos &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Mackler|nombre=A.L.|título=Cases an Judgments in Ethical Reasoning. An Appraisal of Contemporary Casuistry and Holistic Model for the Mutual Support of Norms and Case Judgments|año=1992|editorial=University of Microfilms International|páginas=147}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, ¿existe realmente una alternativa? La respuesta de Jonsen y Toulmin en las primeras páginas del libro es positiva. «''La experiencia humana ha desarrollado hace ya tiempo una serie de procedimientos razonables y efectivos para la resolución de los&lt;br /&gt;
problemas morales que aparecen en las situaciones particulares de la vida real. Estos procedimientos se conocen como “casuística”,&lt;br /&gt;
y aquellos que los emplean profesionalmente, “casuistas”''» &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Jonsen|nombre=A.R.|título=Encyclopedia of Bioethics|editor=W. T. REICH|páginas=348}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.Podríamos decir que el libro es una respuesta a la pregunta sobre la alternativa. Su objetivo, con palabras de Wildes, es doble: de una parte mostrar la relación entre los principios y los casos concretos; y de otra, establecer la primacía de éstos últimos &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Wildes|nombre=K.W|título=Moral Acquaintances. Methodology in Bioethics|páginas=83}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El punto de partida del libro es la presentación del interminable debate en torno al aborto. Llevamos muchos años viendo cómo las diferentes posturas chocan sin llegar a conseguir acercamiento alguno. Se hace por tanto necesario buscar un acuerdo a un nivel distinto del de los principios o las teorías morales. Este acuerdo puede hallarse, en mayor o menor medida, a través del método&lt;br /&gt;
casuista. Pero, ¿sobre qué presupuestos se basa? Nuestros autores presentan como punto central del discurso ético la experiencia de&lt;br /&gt;
que el conocimiento moral es particular &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Shannon|nombre=T.|título=The Context of Casuistry|año=1995|editorial=Georgetown University Press|páginas=16}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y junto a eso, la distinción aristotélica entre conocimiento teórico o especulativo y conocimiento práctico. La ciencia ética pertenece a éste segundo tipo; y, por lo tanto, no trata de conseguir el rigor propio de la geometría, sino la valoración aproximada de la medicina. Es frecuente en Jonsen y Toulmin la referencia a la analogía entre el conocimiento médico y el ético: ambos llegan siempre a un juicio “'''razonable'''”, más que a un juicio “'''exacto'''” &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Grodin|nombre=M.A|título=Meta Medical Ethics|año=1995|editorial=Kluwer Academic Publishers|páginas=19|ubicación=Dordrech}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La casuística se propone como un punto intermedio entre el “'''absolutismo'''” de la teoría moral y el “relativismo” que podría resultar al considerar la falta de acuerdo entre esas mismas teorías &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Wildes|nombre=K.W.|título=Moral Acquaintances. Methodology in Bioethics|páginas=83}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.Seguiría la vía aristotélica entre el relativismo de los sofistas&lt;br /&gt;
de su época, y el absolutismo con que '''Platón''' los rebate &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Mackler|nombre=A.L.|título=Cases an Judgments in Ethical Reasoning. An Appraisal of Contemporary Casuistry and Holistic Model for the Mutual Support of Norms and Case Judgments|año=1992|páginas=144}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.En consecuencia, se puede decir que el intento de Jonsen y Toulmin,como del resto de los autores de la nueva casuística, no es el de construir una nueva teoría moral, sino proponer un buen subsidio a las ya existentes &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Wildes|nombre=K.W|título=Moral Acquaintances. Methodology in Bioethics|páginas=87}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.Esto no significa una opción por el situacionismo al que han llegado otros: la casuística que proponen no considera los casos aisladamente, sino en relación unos con otros. Además, a diferencia de los que han caído en el situacionismo,&lt;br /&gt;
tiene en cuenta los principios morales &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Miller|nombre=R.B|título=Casuistry and Modern Ethics|año=1996|editorial=University of Chicago Press|páginas=22|ubicación=Chicago}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos hablando de la alternativa a la “'''tiranía de los principios'''”.Pero quizá se podría formular de otro modo, teniendo en&lt;br /&gt;
cuenta lo que hay detrás de los principios: la casuística aparece como alternativa a un modo concreto de llegar a la toma de decisiones(''decision making'').Es éste, ciertamente, uno de los puntos claves en la propuesta de nuestros autores. En el texto citado poco antes se hablaba de un conjunto de herramientas para «''la resolución de los problemas morales que aparecen en las situaciones particulares de la vida real''». Jonsen y Toulmin, como Beauchamp y Childress están preocupados con la resolución de los problemas morales, y sus propuestas se centran en este punto &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Iltis|nombre=B.A.|título=Bioethics as Methodological Case Resolution: Specification, Specified Principlism and Casuistry|publicación=The Journal of Medicine and Philosophy|año=2000|número=25|páginas=272}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
==El término &amp;quot;casuística&amp;quot;: entre ciencia de aplicación y método de análisis y resolución de casos.==&lt;br /&gt;
Tras esta breve presentación del origen y el objeto del libro The Abuse of Casuistry, dejamos momentáneamente a sus autores para&lt;br /&gt;
detenernos también brevemente en el término “casuística”, ya que hasta ahora se ha utilizado como si su significado fuera claro y no&lt;br /&gt;
necesitara de mayor explicación. Sin embargo, al estudiar los diferentes autores de la “nueva casuística” nos damos cuenta que no&lt;br /&gt;
todos hacen referencia a un concepto unívoco del término&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Kuczewski|nombre=M.G.|título=Encyclopedia of Applied Ethics|año=1988|editorial=Academic Press|páginas=423}}&amp;lt;/ref&amp;gt;sino más bien un modo vago de valorar algunas cuestiones que, al no tener una significación moral clara, se han de juzgar según el “caso”. Complica este estudio el carácter peyorativo con el que frecuentemente se utiliza el término, tanto en el lenguaje común, como en una parte de la literatura especializada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nos parece por eso útil dar alguna indicación al respecto, antes de pasar al recorrido histórico que presentan en su libro Jonsen&lt;br /&gt;
y Toulmin. No pretendemos hacer un estudio exhaustivo del concepto en el ámbito de la historia del pensamiento moral. Nos&lt;br /&gt;
conformamos con presentar algunas indicaciones de autores que se han dedicado a su estudio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La palabra “'''casuística'''” procede del latín (''casus''), fue acuñada en el siglo XVII para describir peyorativamente la práctica que en la teología cristiana era conocida como “'''casos de conciencia'''” (''casus constientiae'')&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Kuczewski|nombre=M.G|título=Encyclopedia of Applied Ethics|año=1988|páginas=424}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dado que nuestros autores hacen continua referencia a la casuística propia de la tradición moral católica, nos ha parecido&lt;br /&gt;
conveniente comenzar este camino de aproximación conceptual por la definición que recoge el famoso ''Dictionnaire de Théologie&lt;br /&gt;
Catholique''(1910), donde podemos leer que se trata de «''una ciencia de aplicación, que apoya sobre principios y conclusiones sólidamente establecidos en otras partes de la teología moral, o en la apologética moral''» &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Vacant|nombre=A.|título=Dictionnaire de Théologie Catholique|año=1910|editorial=Letouzey et Ane|ubicación=París}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.Poco antes, el mismo texto explica que su objeto inmediato es la «aplicación de las conclusiones teológicas a casos determinados y concretos». Vemos, por tanto, que la palabra clave en estas citas es “aplicación”. Tiene su importancia, porque como veremos, este modo de concebir la casuística cambiará con el paso del tiempo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pocos años después de la publicación del Dictionnaire, en el libro de Kirk ya citado (1927), encontramos una definición similar&lt;br /&gt;
donde se habla de la '''casuística''' como de una '''ciencia'''. Sin embargo podemos observar ya un inicio de su cambio semántico.Escribe que la casuística es «la ciencia que trata con “casos” de conciencia; y un “caso”, ya sea de conciencia o en ámbito legal, es una colección de circunstancias imprevisibles —un nuevo ejemplo—,con respecto a situaciones que los principios de conducta o la ley no han definido» &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Kirk|nombre=K.E.|título=Conscience and its Problems. An Introduction to Casuistry|año=1999|editorial=Westminster John Knox Press|páginas=109}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.Más adelante escribe que su finalidad primera&lt;br /&gt;
no es la definición, interpretación y aplicación de los principios de conducta, sino descubrir aquellos métodos a través de los cuales esos principios puedan ser correctamente interpretados y aplicados cuando sea necesario, o se consiga superar un conflicto en&lt;br /&gt;
torno al principio &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Kirk|nombre=K.E.|título=Conscience and its Problems. An Introduction to Casuistry.|año=1999|editorial=Wstminster John Knox Press|páginas=111}}&amp;lt;/ref&amp;gt;Vemos que en este caso se utiliza también el&lt;br /&gt;
término “aplicación”, pero queda desplazado de su antigua posición central. Resulta bastante claro que no se trata de una aplicación&lt;br /&gt;
en sentido matemático o físico, sino de un modo de profundizar en el conocimiento de un principio moral con el fin de resolver&lt;br /&gt;
el problema concreto que se plantea.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La última edición del libro de Kirk, viene introducida por unas palabras de David H. Smith con las que intenta explicar al lector&lt;br /&gt;
de finales del siglo XX el ámbito en el que se debe situar el texto. Habla de cuatro atributos de la casuística, que nos pueden servir para entender mejor el terreno en el que nos movemos. Por una parte, escribe que el centro de gravedad se sitúa en la resolución de casos específicos, más que en cuestiones conceptuales. Otra nota característica es la importancia que da a la responsabilidad personal. En tercer lugar subraya el uso que se hace de casos previos, paradigmas o analogías: los puntos de referencia para la valoración de los nuevos casos son los juicios anteriores más que principios abstractos. Finalmente, indica que la casuística se sitúa siempre dentro de una tradición identificable, a la que puede atribuirse una cierta concepción moral.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si tomamos ahora un autor contemporáneo, como '''Hugo A. Bedau''', vemos que hay una total ruptura con el modo en que se concebía la casuística en el ''Dictionnaire''. Al hacer un rápido recorrido histórico de la casuística, este autor reconoce que ha sido entendida como «''una rama de la ética aplicada''»&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Bedau|nombre=H.A.|título=Making Mortal Choices: Three Exercises in Moral Casuistry|año=1997|editorial=Oxford University Press|páginas=101|ubicación=New York}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.Su visión es&lt;br /&gt;
muy distinta. En la introducción del libro escribe claramente que la casuística ha sido frecuentemente malentendida, como si se tratara de la aplicación de un principio ético a un caso particular.Sin embargo, los principios vienen después de los casos. Es todo&lt;br /&gt;
lo contrario a un modelo deductivista o de aplicación. Se trata más bien de una estrategia inductiva o como se suele describir actualmente del tipo ''bottom-up''.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Similar a esta última concepción de la casuística es la que encontramos en las definiciones de la '''Encyclopedia of Bioethics''' y de la '''Encyclopedia of Applied Ethics'''. En la primera, la voz “casuística” fue encargada a Jonsen: la define como «''el método de análisis y resolución de cuestiones morales complejas, a través de la interpretación de las reglas morales generales a la luz de circunstancias particulares»'' &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Jonsen|nombre=A.R.|título=Abuse of Casuitry.|páginas=334}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. En la segunda, de Mark Kuczewski, podemos leer que la casuística es un «razonamiento basado en el caso, o cualquier método de investigación conducido por los casos más que por la teoría»&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Kuczewski|nombre=M.G|título=Encyclopedia of Applied Ethics|páginas=423}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es de destacar, por una parte, que ambas definiciones emplean la palabra “'''método'''” para referirse a la '''casuística''', separándose de aquella caracterización como “'''ciencia'''”, que encontrábamos tanto en el ''Dictionnaire'' como en el libro de ''Kirk''. Por otro lado, como señala Jonsen un poco más adelante en ese mismo artículo, «''a los casuistas modernos no les gusta que se describa la casuística como “ética aplicada”, ya que rechazan explícitamente que una teoría ética deba ser elaborada para después ser “aplicada a” las circunstancias de un caso''»&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Jonsen|nombre=A.R.|título=Abuse of Casuitry|páginas=349}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque, como decíamos antes, la cuestión conceptual sobre la casuística se puede complicar y enriquecer ampliamente, nos parece&lt;br /&gt;
que estas breves indicaciones pueden bastar para intuir el cambio semántico de la palabra a lo largo del tiempo, y cómo la acepción que suele ser habitual dentro del ambiente de la nueva casuística es diversa a la que encontramos en otras épocas. Esta información, de una parte, nos ayuda a comprender mejor el contenido de los siguientes apartados, pero de otra, complica la cuestión, ya que Jonsen y Toulmin, compartiendo un concepto similar al de Bedau, en realidad están queriendo volver a la casuística de los siglos XV y XVI.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Notas==&lt;br /&gt;
{{listaref}}&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alumno2012</name></author>
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		<title>Archivo:Abuso de la casuistica.jpg</title>
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		<updated>2013-03-02T22:10:08Z</updated>

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&lt;hr /&gt;
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		<author><name>Alumno2012</name></author>
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		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Principios_de_%C3%A9tica_biom%C3%A9dica&amp;diff=3391</id>
		<title>Principios de ética biomédica</title>
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		<updated>2013-03-02T22:07:03Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Alumno2012: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;En el año 1979 apareció la primera edición del libro de '''Beauchamp''' y '''Childress''', '''Principios de Ética Biomédica''' (''Principles of Biomedical Ethics'') &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Beuchamp|nombre=T.L|título=Principles of Biomedical Ethics|año=1979|editorial=Oxford University Press|ubicación=New York}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. En poco más de dos décadas ha llegado a la quinta, que difiere bastante de aquella primera no sólo en extensión, sino también en la distribución y contenido de las diferentes partes del texto. Utilizan el término ''biomedical ethics'' para referirse a un tipo de ética aplicada, que a diferencia del documento '''Belmont''', amplía su objeto de estudio a todo el arco de cuestiones éticas en ámbito biomédico. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Archivo:Principles2.jpg|200px|thumb|derecha|Principles of Biomedical Ethics]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Trata de la '''relación médico-paciente''', de los problemas éticos en torno al inicio y al final de la vida, de los trasplantes de órganos, del tratamiento de enfermos mentales graves. Según sus autores sirven también para el resto de cuestiones médicas que por falta de espacio no han podido señalar explícitamente en el libro&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Gillon|nombre=R.|título=Ethics Needs Principles —Four can Encompass the Rest— and Respect for Autonomy Should Be “First Among Equals|publicación=Journal of Medical Ethics|año=2003|número=29|páginas=308}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El número de principios se amplía a cuatro, pues recoge los tres del Documento '''Belmont'''(''respeto de las personas, beneficencia&lt;br /&gt;
y justicia'') desgajando del [[principio de beneficencia]] otro que denominan [[Principio de no maleficencia|no-maleficencia]]&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Beuchamp|nombre=T.L|coautores=G.Russo|título=Principi della bioetica: autonomia, beneficialità, giustizia|publicación=Bioetica fondamentale e generale|año=1995|volumen=6|páginas=93-91}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El texto se proponía, como puede leerse en el prefacio a la primera edición, «''ofrecer un análisis sistemático de los principios morales que deberían aplicarse en biomedicina''»&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|título=Principles of Biomedical Ethics|año=1979|páginas=7}}&amp;lt;/ref&amp;gt;,&lt;br /&gt;
y estaba dirigido en primer lugar a los profesionales de la salud, incluyendo médicos, enfermeras, investigadores y estudiantes; así como a los que se ocupan de '''política sanitaria'''. Por tanto, los principios habían de ser fácilmente comprensibles por parte de estos profesionales, de modo que pudieran ser utilizados sin necesidad de poseer una específica formación filosófica. En segundo lugar se ofrecían también a filósofos y teólogos. Y quizá haya sido en este campo donde han conseguido su mayor difusión, ya que el ámbito filosófico domina actualmente la '''bioética norteamericana'''. De todas formas,los “'''principios de la bioética'''” también han calado de modo significativo en la literatura médica general&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Donnely|nombre=W|título=From Principles to Principals: the New Direction in Medical Ethics|publicación=Theoretical Medicine and Bioethics|año=1994|volumen=15|páginas=141-48}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Puede decirse que la bioética de los años Ochenta ha sido fundamentalmente“[[Principialismo|principialista]]” &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=DeGrazia|nombre=D|título=Moving Forward in Bioethical Theory: Theories, Cases and Specified Principlism|publicación=The Journal of Medicine and Philosophy|año=1992|número=17|páginas=518}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. No sólo por el uso de los cuatro principios propuestos por estos autores en artículos y libros,sino también por su empleo en dictámenes de Comités de bioética, tanto de Estados Unidos como de Europa. También en los Noventa ha continuado teniendo la primacía &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=DeGrazia|nombre=D|título=Common Morality, Coherence and the Principles of Biomedical Ethics|publicación=Kennedy Institute of Ethics Journal|año=2003|número=13|páginas=219}}&amp;lt;/ref&amp;gt;, aunque ha debido enfrentarse a una serie de críticas que han conseguido minar, al menos en parte, su total dominio del ámbito bioético &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Devettere|nombre=R.J|título=The Principled Approach: Principles, Rules, and Actions|publicación=Meta Medical Ethics,|año=1995|páginas=27}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. El resultado ha sido una mayor profundización y una mejor comprensión de los principios y de su aplicación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque algunas de las objeciones que se hacen al sistema son profundas, como tendremos ocasión de ver más adelante, la mayoría de los autores son de la opinión de que los principios sobrevivirán, siempre que se adapten a las necesidades del actual contexto ético y biomédico&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Gracia|nombre=D|título=Primum non nocere. El principio de no-maleficencia como fundamento de la Ética Médica|año=1995|editorial=Real Academia Nacional de Medicina|páginas=76|ubicación=Madrid}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En un artículo aparecido en 1993, '''Edmund D. Pellegrino''' escribía que el '''principialismo''' seguía siendo útil ya que proporcionaba la fuente de la que derivan y dónde se justifican las líneas de acción específica. O dicho de otro modo, las obligaciones y normas que están presentes en cualquier sistema ético. Además, continuaba Pellegrino, las serias limitaciones que se le atribuyen están también presentes en las alternativas que se han ido proponiendo&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=The Metamorphosis of Medical Ethics|publicación=JAMA|año=1993|número=269|páginas=1158-62}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Concluía diciendo que la bioética estaba entonces en una fase de '''replanteamiento de los principios'''.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entre las razones que justifican la gran difusión del '''principialismo''', Pellegrino menciona la influencia que el ''Kennedy Institute of Ethics'' de la Universidad de Georgetown ha tenido en la bioética desde su origen&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Arras|nombre=J.D|título=Principles and Particularity: the Role of Cases in Bioethics|publicación=Indiana Law Journal|año=1994|número=69|páginas=992}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Concretamente a través de los cursos intensivos de verano, que desde 1976 han visto pasar por sus aulas alrededor de doscientos alumnos cada año. Muchos profesionales de la salud y profesores de ética al acabar estos cursos han sembrado los “'''principios de la bioética'''” por los Estados Unidos, y también fuera del país&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Arras|nombre=J.D|título=Principles and Particularity: the Role of Cases in Bioethics|publicación=Indiana Law Journal|año=1994|número=69|páginas=1067}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Junto al método pedagógico relativamente sencillo, el principialismo proporciona al médico una serie de herramientas con las que es capaz de llegar a un juicio moral, utilizando un procedimiento de principios, diagramas y cuadros de decisión que resultan muy familiares en el ámbito sanitario&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Callahan|nombre=D|título=Principlism and Communitarianism|publicación=Journal of Medical Ethics|año=2003|número=29|páginas=287}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como tendremos ocasión de ver, una de las características del principialismo es su gran plasticidad para acomodarse a diferentes teorías morales y concepciones religiosas &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Evans|nombre=J.H.|título=A Sociological Account of the Growth of Principlism|publicación=Hastings Center Report|año=2000|volumen=5|número=30|páginas=33}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. En su texto ''Principles of Health Care Ethics'', '''Raanan Gillon''' recoge una extensa colección de artículos de autores procedentes de las más diversas partes del mundo, en los que se puede descubrir no sólo esa capacidad de adaptación a diferentes culturas, sino también gran extensión geográfica que han conseguido los cuatro principios&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Aksoy|nombre=S.|coautores=A.Tenik|título=The “Four Principles of Bioethics” as Found in 13th Century Muslim Scholar Mawlana’s Teachings|publicación=BMC Medical Ethics|año=2002|volumen=3}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde las primera páginas de su libro, Beauchamp y Childress insisten una y otra vez en que su intento no es proponer una nueva&lt;br /&gt;
teoría moral, sino un sistema para la resolución de casos difíciles, al que se puede acceder desde distintas posiciones filosóficas de base &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|título=Principles of Biomedical Ethics|año=1979|páginas=15}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Con ello no pretenden resolver todas las cuestiones que la bioética tiene planteadas, sino proporcionar un instrumento válido para la mayoría de los casos. La falta de acuerdo que pueda surgir al estudiar una determinada cuestión no debería hacer dudar del sistema, sino ayudar a descubrir la dificultad intrínseca de la vida moral &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Dworkin|nombre=R.B|título=Emerging Paradigms in Bioethics: Introduction|publicación=Indian Law Journal|año=1994|número=69|páginas=946}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
==Notas==&lt;br /&gt;
{{listaref}}&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alumno2012</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Principios_de_%C3%A9tica_biom%C3%A9dica&amp;diff=3390</id>
		<title>Principios de ética biomédica</title>
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		<updated>2013-03-02T22:03:11Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Alumno2012: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;En el año 1979 apareció la primera edición del libro de '''Beauchamp''' y '''Childress''', '''Principios de Ética Biomédica''' (''Principles of Biomedical Ethics'') &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Beuchamp|nombre=T.L|título=Principles of Biomedical Ethics|año=1979|editorial=Oxford University Press|ubicación=New York}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.En poco más de dos décadas ha llegado a la quinta, que difiere bastante de aquella primera no sólo en extensión, sino también en la distribución y contenido de las diferentes partes del texto.Utilizan el término ''biomedical ethics'' para referirse a un tipo de ética aplicada, que a diferencia del documento '''Belmont''', amplía su objeto de estudio a todo el arco de cuestiones éticas en ámbito biomédico. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Archivo:Principles2.jpg|200px|thumb|derecha|Principles of Biomedical Ethics]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Trata de la '''relación médico-paciente''', de los problemas éticos en torno al inicio y al final de la vida, de los trasplantes de órganos, del tratamiento de enfermos mentales graves.Según sus autores sirven también para el resto de cuestiones médicas que por falta de espacio no han podido señalar explícitamente en el libro&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Gillon|nombre=R.|título=Ethics Needs Principles —Four can Encompass the Rest— and Respect for Autonomy Should Be “First Among Equals|publicación=Journal of Medical Ethics|año=2003|número=29|páginas=308}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El número de principios se amplía a cuatro, pues recoge los tres del Documento '''Belmont'''(''respeto de las personas, beneficencia&lt;br /&gt;
y justicia'') desgajando del [[principio de beneficencia]] otro que denominan [[Principio de no maleficencia|no-maleficencia]]&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Beuchamp|nombre=T.L|coautores=G.Russo|título=Principi della bioetica: autonomia, beneficialità, giustizia|publicación=Bioetica fondamentale e generale|año=1995|volumen=6|páginas=93-91}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El texto se proponía, como puede leerse en el prefacio a la primera edición,«''ofrecer un análisis sistemático de los principios morales que deberían aplicarse en biomedicina''»&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|título=Principles of Biomedical Ethics|año=1979|páginas=7}}&amp;lt;/ref&amp;gt;,&lt;br /&gt;
y estaba dirigido en primer lugar a los profesionales de la salud, incluyendo médicos, enfermeras, investigadores y estudiantes; así como a los que se ocupan de '''política sanitaria'''.Por tanto, los principios habían de ser fácilmente comprensibles por parte de estos profesionales,de modo que pudieran ser utilizados sin necesidad de poseer una específica formación filosófica.En segundo lugar se ofrecían también a filósofos y teólogos.Y quizá haya sido en este campo donde han conseguido su mayor difusión, ya que el ámbito filosófico domina actualmente la '''bioética norteamericana'''. De todas formas,los “'''principios de la bioética'''” también han calado de modo significativo en la literatura médica general&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Donnely|nombre=W|título=From Principles to Principals: the New Direction in Medical Ethics|publicación=Theoretical Medicine and Bioethics|año=1994|volumen=15|páginas=141-48}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Puede decirse que la bioética de los años Ochenta ha sido fundamentalmente“[[Principialismo|principialista]]” &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=DeGrazia|nombre=D|título=Moving Forward in Bioethical Theory: Theories, Cases and Specified Principlism|publicación=The Journal of Medicine and Philosophy|año=1992|número=17|páginas=518}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. No sólo por el uso de los cuatro principios propuestos por estos autores en artículos y libros,sino también por su empleo en dictámenes de Comités de bioética, tanto de Estados Unidos como de Europa.También en los Noventa ha continuado teniendo la primacía &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=DeGrazia|nombre=D|título=Common Morality, Coherence and the Principles of Biomedical Ethics|publicación=Kennedy Institute of Ethics Journal|año=2003|número=13|páginas=219}}&amp;lt;/ref&amp;gt;,aunque ha debido enfrentarse a una serie de críticas que han conseguido minar, al menos en parte, su total dominio del ámbito bioético &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Devettere|nombre=R.J|título=The Principled Approach: Principles, Rules, and Actions|publicación=Meta Medical Ethics,|año=1995|páginas=27}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.El resultado ha sido una mayor profundización y una mejor comprensión de los principios y de su aplicación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque algunas de las objeciones que se hacen al sistema son profundas, como tendremos ocasión de ver más adelante,la mayoría de los autores son de la opinión de que los principios sobrevivirán,siempre que se adapten a las necesidades del actual contexto ético y biomédico&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Gracia|nombre=D|título=Primum non nocere. El principio de no-maleficencia como fundamento de la Ética Médica|año=1995|editorial=Real Academia Nacional de Medicina|páginas=76|ubicación=Madrid}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En un artículo aparecido en 1993, '''Edmund D. Pellegrino''' escribía que el '''principialismo''' seguía siendo útil ya que proporcionaba la fuente de la que derivan y dónde se justifican las líneas de acción específica. O dicho de otro modo, las obligaciones y normas que están presentes en cualquier sistema ético. Además, continuaba Pellegrino, las serias limitaciones que se le atribuyen están también presentes en las alternativas que se han ido proponiendo&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=The Metamorphosis of Medical Ethics|publicación=JAMA|año=1993|número=269|páginas=1158-62}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.Concluía diciendo que la bioética estaba entonces en una fase de '''replanteamiento de los principios'''.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entre las razones que justifican la gran difusión del '''principialismo''',Pellegrino menciona la influencia que el ''Kennedy Institute of Ethics'' de la Universidad de Georgetown ha tenido en la bioética desde su origen&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Arras|nombre=J.D|título=Principles and Particularity: the Role of Cases in Bioethics|publicación=Indiana Law Journal|año=1994|número=69|páginas=992}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.Concretamente a través de los cursos intensivos de verano, que desde 1976 han visto pasar por sus aulas alrededor de doscientos alumnos cada año. Muchos profesionales de la salud y profesores de ética al acabar estos cursos han sembrado los “'''principios de la bioética'''” por los Estados Unidos, y también fuera del país&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Arras|nombre=J.D|título=Principles and Particularity: the Role of Cases in Bioethics|publicación=Indiana Law Journal|año=1994|número=69|páginas=1067}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.Junto al método pedagógico relativamente sencillo,el principialismo proporciona al médico una serie de herramientas con las que es capaz de llegar a un juicio moral,utilizando un procedimiento de principios, diagramas y cuadros de decisión que resultan muy familiares en el ámbito sanitario&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Callahan|nombre=D|título=Principlism and Communitarianism|publicación=Journal of Medical Ethics|año=2003|número=29|páginas=287}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como tendremos ocasión de ver, una de las características del principialismo es su gran plasticidad para acomodarse a diferentes teorías morales y concepciones religiosas &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Evans|nombre=J.H.|título=A Sociological Account of the Growth of Principlism|publicación=Hastings Center Report|año=2000|volumen=5|número=30|páginas=33}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.En su texto ''Principles of Health Care Ethics'','''Raanan Gillon''' recoge una extensa colección de artículos de autores procedentes de las más diversas partes del mundo, en los que se puede descubrir no sólo esa capacidad de adaptación a diferentes culturas, sino también gran extensión geográfica que han conseguido los cuatro principios&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Aksoy|nombre=S.|coautores=A.Tenik|título=The “Four Principles of Bioethics” as Found in 13th Century Muslim Scholar Mawlana’s Teachings|publicación=BMC Medical Ethics|año=2002|volumen=3}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde las primera páginas de su libro, Beauchamp y Childress insisten una y otra vez en que su intento no es proponer una nueva&lt;br /&gt;
teoría moral, sino un sistema para la resolución de casos difíciles, al que se puede acceder desde distintas posiciones filosóficas de base &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|título=Principles of Biomedical Ethics|año=1979|páginas=15}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.Con ello no pretenden resolver todas las cuestiones que la bioética tiene planteadas,sino proporcionar un instrumento válido para la mayoría de los casos. La falta de acuerdo que pueda surgir al estudiar una determinada cuestión no debería hacer dudar del sistema, sino ayudar a descubrir la dificultad intrínseca de la vida moral &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Dworkin|nombre=R.B|título=Emerging Paradigms in Bioethics: Introduction|publicación=Indian Law Journal|año=1994|número=69|páginas=946}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
==Notas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{listaref}}&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alumno2012</name></author>
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		<title>Principios de ética biomédica</title>
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		<updated>2013-03-02T22:00:20Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Alumno2012: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;En el año 1979 apareció la primera edición del libro de '''Beauchamp''' y '''Childress''', '''Principios de Ética Biomédica''' (''Principles of Biomedical Ethics'') &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Beuchamp|nombre=T.L|título=Principles of Biomedical Ethics|año=1979|editorial=Oxford University Press|ubicación=New York}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.En poco más de dos décadas ha llegado a la quinta, que difiere bastante de aquella primera no sólo en extensión, sino también en la distribución y contenido de las diferentes partes del texto.Utilizan el término ''biomedical ethics'' para referirse a un tipo de ética aplicada, que a diferencia del documento '''Belmont''', amplía su objeto de estudio a todo el arco de cuestiones éticas en ámbito biomédico. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Archivo:Principles2.jpg|200px|thumb|derecha|Principles of Biomedical Ethics]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Trata de la '''relación médico-paciente''', de los problemas éticos en torno al inicio y al final de la vida, de los trasplantes de órganos, del tratamiento de enfermos mentales graves.Según sus autores sirven también para el resto de cuestiones médicas que por falta de espacio no han podido señalar explícitamente en el libro&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Gillon|nombre=R.|título=Ethics Needs Principles —Four can Encompass the Rest— and Respect for Autonomy Should Be “First Among Equals|publicación=Journal of Medical Ethics|año=2003|número=29|páginas=308}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El número de principios se amplía a cuatro, pues recoge los tres del Documento '''Belmont'''(''respeto de las personas, beneficencia&lt;br /&gt;
y justicia'') desgajando del [[principio de beneficencia]] otro que denominan [[Principio de no maleficencia|no-maleficencia]]&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Beuchamp|nombre=T.L|coautores=G.Russo|título=Principi della bioetica: autonomia, beneficialità, giustizia|publicación=Bioetica fondamentale e generale|año=1995|volumen=6|páginas=93-91}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
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El texto se proponía, como puede leerse en el prefacio a la primera edición,«''ofrecer un análisis sistemático de los principios morales que deberían aplicarse en biomedicina''»&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|título=Principles of Biomedical Ethics|año=1979|páginas=7}}&amp;lt;/ref&amp;gt;,&lt;br /&gt;
y estaba dirigido en primer lugar a los profesionales de la salud, incluyendo médicos, enfermeras, investigadores y estudiantes; así como a los que se ocupan de '''política sanitaria'''.Por tanto, los principios habían de ser fácilmente comprensibles por parte de estos profesionales,de modo que pudieran ser utilizados sin necesidad de poseer una específica formación filosófica.En segundo lugar se ofrecían también a filósofos y teólogos.Y quizá haya sido en este campo donde han conseguido su mayor difusión, ya que el ámbito filosófico domina actualmente la '''bioética norteamericana'''. De todas formas,los “'''principios de la bioética'''” también han calado de modo significativo en la literatura médica general&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Donnely|nombre=W|título=From Principles to Principals: the New Direction in Medical Ethics|publicación=Theoretical Medicine and Bioethics|año=1994|volumen=15|páginas=141-48}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Puede decirse que la bioética de los años Ochenta ha sido fundamentalmente“'''principialista'''” &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=DeGrazia|nombre=D|título=Moving Forward in Bioethical Theory: Theories, Cases and Specified Principlism|publicación=The Journal of Medicine and Philosophy|año=1992|número=17|páginas=518}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. No sólo por el uso de los cuatro principios propuestos por estos autores en artículos y libros,sino también por su empleo en dictámenes de Comités de bioética, tanto de Estados Unidos como de Europa.También en los Noventa ha continuado teniendo la primacía &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=DeGrazia|nombre=D|título=Common Morality, Coherence and the Principles of Biomedical Ethics|publicación=Kennedy Institute of Ethics Journal|año=2003|número=13|páginas=219}}&amp;lt;/ref&amp;gt;,aunque ha debido enfrentarse a una serie de críticas que han conseguido minar, al menos en parte, su total dominio del ámbito bioético &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Devettere|nombre=R.J|título=The Principled Approach: Principles, Rules, and Actions|publicación=Meta Medical Ethics,|año=1995|páginas=27}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.El resultado ha sido una mayor profundización y una mejor comprensión de los principios y de su aplicación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque algunas de las objeciones que se hacen al sistema son profundas, como tendremos ocasión de ver más adelante,la mayoría de los autores son de la opinión de que los principios sobrevivirán,siempre que se adapten a las necesidades del actual contexto ético y biomédico&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Gracia|nombre=D|título=Primum non nocere. El principio de no-maleficencia como fundamento de la Ética Médica|año=1995|editorial=Real Academia Nacional de Medicina|páginas=76|ubicación=Madrid}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En un artículo aparecido en 1993, '''Edmund D. Pellegrino''' escribía que el '''principialismo''' seguía siendo útil ya que proporcionaba la fuente de la que derivan y dónde se justifican las líneas de acción específica. O dicho de otro modo, las obligaciones y normas que están presentes en cualquier sistema ético. Además, continuaba Pellegrino, las serias limitaciones que se le atribuyen están también presentes en las alternativas que se han ido proponiendo&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=The Metamorphosis of Medical Ethics|publicación=JAMA|año=1993|número=269|páginas=1158-62}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.Concluía diciendo que la bioética estaba entonces en una fase de '''replanteamiento de los principios'''.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entre las razones que justifican la gran difusión del '''principialismo''',Pellegrino menciona la influencia que el ''Kennedy Institute of Ethics'' de la Universidad de Georgetown ha tenido en la bioética desde su origen&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Arras|nombre=J.D|título=Principles and Particularity: the Role of Cases in Bioethics|publicación=Indiana Law Journal|año=1994|número=69|páginas=992}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.Concretamente a través de los cursos intensivos de verano, que desde 1976 han visto pasar por sus aulas alrededor de doscientos alumnos cada año. Muchos profesionales de la salud y profesores de ética al acabar estos cursos han sembrado los “'''principios de la bioética'''” por los Estados Unidos, y también fuera del país&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Arras|nombre=J.D|título=Principles and Particularity: the Role of Cases in Bioethics|publicación=Indiana Law Journal|año=1994|número=69|páginas=1067}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.Junto al método pedagógico relativamente sencillo,el principialismo proporciona al médico una serie de herramientas con las que es capaz de llegar a un juicio moral,utilizando un procedimiento de principios, diagramas y cuadros de decisión que resultan muy familiares en el ámbito sanitario&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Callahan|nombre=D|título=Principlism and Communitarianism|publicación=Journal of Medical Ethics|año=2003|número=29|páginas=287}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como tendremos ocasión de ver, una de las características del principialismo es su gran plasticidad para acomodarse a diferentes teorías morales y concepciones religiosas &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Evans|nombre=J.H.|título=A Sociological Account of the Growth of Principlism|publicación=Hastings Center Report|año=2000|volumen=5|número=30|páginas=33}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.En su texto ''Principles of Health Care Ethics'','''Raanan Gillon''' recoge una extensa colección de artículos de autores procedentes de las más diversas partes del mundo, en los que se puede descubrir no sólo esa capacidad de adaptación a diferentes culturas, sino también gran extensión geográfica que han conseguido los cuatro principios&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Aksoy|nombre=S.|coautores=A.Tenik|título=The “Four Principles of Bioethics” as Found in 13th Century Muslim Scholar Mawlana’s Teachings|publicación=BMC Medical Ethics|año=2002|volumen=3}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde las primera páginas de su libro, Beauchamp y Childress insisten una y otra vez en que su intento no es proponer una nueva&lt;br /&gt;
teoría moral, sino un sistema para la resolución de casos difíciles, al que se puede acceder desde distintas posiciones filosóficas de base &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|título=Principles of Biomedical Ethics|año=1979|páginas=15}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.Con ello no pretenden resolver todas las cuestiones que la bioética tiene planteadas,sino proporcionar un instrumento válido para la mayoría de los casos. La falta de acuerdo que pueda surgir al estudiar una determinada cuestión no debería hacer dudar del sistema, sino ayudar a descubrir la dificultad intrínseca de la vida moral &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Dworkin|nombre=R.B|título=Emerging Paradigms in Bioethics: Introduction|publicación=Indian Law Journal|año=1994|número=69|páginas=946}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
==Notas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{listaref}}&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alumno2012</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Principios_de_%C3%A9tica_biom%C3%A9dica&amp;diff=3388</id>
		<title>Principios de ética biomédica</title>
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		<updated>2013-03-02T22:00:00Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Alumno2012: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;En el año 1979 apareció la primera edición del libro de '''Beauchamp''' y '''Childress''', '''Principios de Ética Biomédica''' (''Principles of Biomedical Ethics'') &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Beuchamp|nombre=T.L|título=Principles of Biomedical Ethics|año=1979|editorial=Oxford University Press|ubicación=New York}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.En poco más de dos décadas ha llegado a la quinta, que difiere bastante de aquella primera no sólo en extensión, sino también en la distribución y contenido de las diferentes partes del texto.Utilizan el término ''biomedical ethics'' para referirse a un tipo de ética aplicada, que a diferencia del documento '''Belmont''', amplía su objeto de estudio a todo el arco de cuestiones éticas en ámbito biomédico. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Archivo:Principles2.jpg|200px|thumb|derecha|Principles of Biomedical Ethics]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Trata de la '''relación médico-paciente''', de los problemas éticos en torno al inicio y al final de la vida, de los trasplantes de órganos, del tratamiento de enfermos mentales graves.Según sus autores sirven también para el resto de cuestiones médicas que por falta de espacio no han podido señalar explícitamente en el libro&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Gillon|nombre=R.|título=Ethics Needs Principles —Four can Encompass the Rest— and Respect for Autonomy Should Be “First Among Equals|publicación=Journal of Medical Ethics|año=2003|número=29|páginas=308}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El número de principios se amplía a cuatro, pues recoge los tres del Documento '''Belmont'''(''respeto de las personas, beneficencia&lt;br /&gt;
y justicia'') desgajando del [[principio de beneficencia]] otro que denominan[[Principio de no maleficencia|no-maleficencia]]&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Beuchamp|nombre=T.L|coautores=G.Russo|título=Principi della bioetica: autonomia, beneficialità, giustizia|publicación=Bioetica fondamentale e generale|año=1995|volumen=6|páginas=93-91}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El texto se proponía, como puede leerse en el prefacio a la primera edición,«''ofrecer un análisis sistemático de los principios morales que deberían aplicarse en biomedicina''»&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|título=Principles of Biomedical Ethics|año=1979|páginas=7}}&amp;lt;/ref&amp;gt;,&lt;br /&gt;
y estaba dirigido en primer lugar a los profesionales de la salud, incluyendo médicos, enfermeras, investigadores y estudiantes; así como a los que se ocupan de '''política sanitaria'''.Por tanto, los principios habían de ser fácilmente comprensibles por parte de estos profesionales,de modo que pudieran ser utilizados sin necesidad de poseer una específica formación filosófica.En segundo lugar se ofrecían también a filósofos y teólogos.Y quizá haya sido en este campo donde han conseguido su mayor difusión, ya que el ámbito filosófico domina actualmente la '''bioética norteamericana'''. De todas formas,los “'''principios de la bioética'''” también han calado de modo significativo en la literatura médica general&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Donnely|nombre=W|título=From Principles to Principals: the New Direction in Medical Ethics|publicación=Theoretical Medicine and Bioethics|año=1994|volumen=15|páginas=141-48}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Puede decirse que la bioética de los años Ochenta ha sido fundamentalmente“'''principialista'''” &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=DeGrazia|nombre=D|título=Moving Forward in Bioethical Theory: Theories, Cases and Specified Principlism|publicación=The Journal of Medicine and Philosophy|año=1992|número=17|páginas=518}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. No sólo por el uso de los cuatro principios propuestos por estos autores en artículos y libros,sino también por su empleo en dictámenes de Comités de bioética, tanto de Estados Unidos como de Europa.También en los Noventa ha continuado teniendo la primacía &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=DeGrazia|nombre=D|título=Common Morality, Coherence and the Principles of Biomedical Ethics|publicación=Kennedy Institute of Ethics Journal|año=2003|número=13|páginas=219}}&amp;lt;/ref&amp;gt;,aunque ha debido enfrentarse a una serie de críticas que han conseguido minar, al menos en parte, su total dominio del ámbito bioético &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Devettere|nombre=R.J|título=The Principled Approach: Principles, Rules, and Actions|publicación=Meta Medical Ethics,|año=1995|páginas=27}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.El resultado ha sido una mayor profundización y una mejor comprensión de los principios y de su aplicación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque algunas de las objeciones que se hacen al sistema son profundas, como tendremos ocasión de ver más adelante,la mayoría de los autores son de la opinión de que los principios sobrevivirán,siempre que se adapten a las necesidades del actual contexto ético y biomédico&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Gracia|nombre=D|título=Primum non nocere. El principio de no-maleficencia como fundamento de la Ética Médica|año=1995|editorial=Real Academia Nacional de Medicina|páginas=76|ubicación=Madrid}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En un artículo aparecido en 1993, '''Edmund D. Pellegrino''' escribía que el '''principialismo''' seguía siendo útil ya que proporcionaba la fuente de la que derivan y dónde se justifican las líneas de acción específica. O dicho de otro modo, las obligaciones y normas que están presentes en cualquier sistema ético. Además, continuaba Pellegrino, las serias limitaciones que se le atribuyen están también presentes en las alternativas que se han ido proponiendo&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=The Metamorphosis of Medical Ethics|publicación=JAMA|año=1993|número=269|páginas=1158-62}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.Concluía diciendo que la bioética estaba entonces en una fase de '''replanteamiento de los principios'''.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entre las razones que justifican la gran difusión del '''principialismo''',Pellegrino menciona la influencia que el ''Kennedy Institute of Ethics'' de la Universidad de Georgetown ha tenido en la bioética desde su origen&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Arras|nombre=J.D|título=Principles and Particularity: the Role of Cases in Bioethics|publicación=Indiana Law Journal|año=1994|número=69|páginas=992}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.Concretamente a través de los cursos intensivos de verano, que desde 1976 han visto pasar por sus aulas alrededor de doscientos alumnos cada año. Muchos profesionales de la salud y profesores de ética al acabar estos cursos han sembrado los “'''principios de la bioética'''” por los Estados Unidos, y también fuera del país&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Arras|nombre=J.D|título=Principles and Particularity: the Role of Cases in Bioethics|publicación=Indiana Law Journal|año=1994|número=69|páginas=1067}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.Junto al método pedagógico relativamente sencillo,el principialismo proporciona al médico una serie de herramientas con las que es capaz de llegar a un juicio moral,utilizando un procedimiento de principios, diagramas y cuadros de decisión que resultan muy familiares en el ámbito sanitario&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Callahan|nombre=D|título=Principlism and Communitarianism|publicación=Journal of Medical Ethics|año=2003|número=29|páginas=287}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como tendremos ocasión de ver, una de las características del principialismo es su gran plasticidad para acomodarse a diferentes teorías morales y concepciones religiosas &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Evans|nombre=J.H.|título=A Sociological Account of the Growth of Principlism|publicación=Hastings Center Report|año=2000|volumen=5|número=30|páginas=33}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.En su texto ''Principles of Health Care Ethics'','''Raanan Gillon''' recoge una extensa colección de artículos de autores procedentes de las más diversas partes del mundo, en los que se puede descubrir no sólo esa capacidad de adaptación a diferentes culturas, sino también gran extensión geográfica que han conseguido los cuatro principios&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Aksoy|nombre=S.|coautores=A.Tenik|título=The “Four Principles of Bioethics” as Found in 13th Century Muslim Scholar Mawlana’s Teachings|publicación=BMC Medical Ethics|año=2002|volumen=3}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde las primera páginas de su libro, Beauchamp y Childress insisten una y otra vez en que su intento no es proponer una nueva&lt;br /&gt;
teoría moral, sino un sistema para la resolución de casos difíciles, al que se puede acceder desde distintas posiciones filosóficas de base &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|título=Principles of Biomedical Ethics|año=1979|páginas=15}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.Con ello no pretenden resolver todas las cuestiones que la bioética tiene planteadas,sino proporcionar un instrumento válido para la mayoría de los casos. La falta de acuerdo que pueda surgir al estudiar una determinada cuestión no debería hacer dudar del sistema, sino ayudar a descubrir la dificultad intrínseca de la vida moral &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Dworkin|nombre=R.B|título=Emerging Paradigms in Bioethics: Introduction|publicación=Indian Law Journal|año=1994|número=69|páginas=946}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
==Notas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{listaref}}&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alumno2012</name></author>
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		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Principios_de_%C3%A9tica_biom%C3%A9dica&amp;diff=3387</id>
		<title>Principios de ética biomédica</title>
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		<updated>2013-03-02T21:59:15Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Alumno2012: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;En el año 1979 apareció la primera edición del libro de '''Beauchamp''' y '''Childress''', '''Principios de Ética Biomédica''' (''Principles of Biomedical Ethics'') &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Beuchamp|nombre=T.L|título=Principles of Biomedical Ethics|año=1979|editorial=Oxford University Press|ubicación=New York}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.En poco más de dos décadas ha llegado a la quinta, que difiere bastante de aquella primera no sólo en extensión, sino también en la distribución y contenido de las diferentes partes del texto.Utilizan el término ''biomedical ethics'' para referirse a un tipo de ética aplicada, que a diferencia del documento '''Belmont''', amplía su objeto de estudio a todo el arco de cuestiones éticas en ámbito biomédico. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Archivo:Principles2.jpg|200px|thumb|derecha|Principles of Biomedical Ethics]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Trata de la '''relación médico-paciente''', de los problemas éticos en torno al inicio y al final de la vida, de los trasplantes de órganos, del tratamiento de enfermos mentales graves.Según sus autores sirven también para el resto de cuestiones médicas que por falta de espacio no han podido señalar explícitamente en el libro&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Gillon|nombre=R.|título=Ethics Needs Principles —Four can Encompass the Rest— and Respect for Autonomy Should Be “First Among Equals|publicación=Journal of Medical Ethics|año=2003|número=29|páginas=308}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El número de principios se amplía a cuatro, pues recoge los tres del Documento '''Belmont'''(''respeto de las personas, beneficencia&lt;br /&gt;
y justicia'') desgajando del [[principio de beneficencia]] otro que denominan no-maleficencia[[Principio de no maleficencia|no-maleficencia]]&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Beuchamp|nombre=T.L|coautores=G.Russo|título=Principi della bioetica: autonomia, beneficialità, giustizia|publicación=Bioetica fondamentale e generale|año=1995|volumen=6|páginas=93-91}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El texto se proponía, como puede leerse en el prefacio a la primera edición,«''ofrecer un análisis sistemático de los principios morales que deberían aplicarse en biomedicina''»&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|título=Principles of Biomedical Ethics|año=1979|páginas=7}}&amp;lt;/ref&amp;gt;,&lt;br /&gt;
y estaba dirigido en primer lugar a los profesionales de la salud, incluyendo médicos, enfermeras, investigadores y estudiantes; así como a los que se ocupan de '''política sanitaria'''.Por tanto, los principios habían de ser fácilmente comprensibles por parte de estos profesionales,de modo que pudieran ser utilizados sin necesidad de poseer una específica formación filosófica.En segundo lugar se ofrecían también a filósofos y teólogos.Y quizá haya sido en este campo donde han conseguido su mayor difusión, ya que el ámbito filosófico domina actualmente la '''bioética norteamericana'''. De todas formas,los “'''principios de la bioética'''” también han calado de modo significativo en la literatura médica general&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Donnely|nombre=W|título=From Principles to Principals: the New Direction in Medical Ethics|publicación=Theoretical Medicine and Bioethics|año=1994|volumen=15|páginas=141-48}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Puede decirse que la bioética de los años Ochenta ha sido fundamentalmente“'''principialista'''” &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=DeGrazia|nombre=D|título=Moving Forward in Bioethical Theory: Theories, Cases and Specified Principlism|publicación=The Journal of Medicine and Philosophy|año=1992|número=17|páginas=518}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. No sólo por el uso de los cuatro principios propuestos por estos autores en artículos y libros,sino también por su empleo en dictámenes de Comités de bioética, tanto de Estados Unidos como de Europa.También en los Noventa ha continuado teniendo la primacía &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=DeGrazia|nombre=D|título=Common Morality, Coherence and the Principles of Biomedical Ethics|publicación=Kennedy Institute of Ethics Journal|año=2003|número=13|páginas=219}}&amp;lt;/ref&amp;gt;,aunque ha debido enfrentarse a una serie de críticas que han conseguido minar, al menos en parte, su total dominio del ámbito bioético &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Devettere|nombre=R.J|título=The Principled Approach: Principles, Rules, and Actions|publicación=Meta Medical Ethics,|año=1995|páginas=27}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.El resultado ha sido una mayor profundización y una mejor comprensión de los principios y de su aplicación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque algunas de las objeciones que se hacen al sistema son profundas, como tendremos ocasión de ver más adelante,la mayoría de los autores son de la opinión de que los principios sobrevivirán,siempre que se adapten a las necesidades del actual contexto ético y biomédico&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Gracia|nombre=D|título=Primum non nocere. El principio de no-maleficencia como fundamento de la Ética Médica|año=1995|editorial=Real Academia Nacional de Medicina|páginas=76|ubicación=Madrid}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En un artículo aparecido en 1993, '''Edmund D. Pellegrino''' escribía que el '''principialismo''' seguía siendo útil ya que proporcionaba la fuente de la que derivan y dónde se justifican las líneas de acción específica. O dicho de otro modo, las obligaciones y normas que están presentes en cualquier sistema ético. Además, continuaba Pellegrino, las serias limitaciones que se le atribuyen están también presentes en las alternativas que se han ido proponiendo&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|título=The Metamorphosis of Medical Ethics|publicación=JAMA|año=1993|número=269|páginas=1158-62}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.Concluía diciendo que la bioética estaba entonces en una fase de '''replanteamiento de los principios'''.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entre las razones que justifican la gran difusión del '''principialismo''',Pellegrino menciona la influencia que el ''Kennedy Institute of Ethics'' de la Universidad de Georgetown ha tenido en la bioética desde su origen&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Arras|nombre=J.D|título=Principles and Particularity: the Role of Cases in Bioethics|publicación=Indiana Law Journal|año=1994|número=69|páginas=992}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.Concretamente a través de los cursos intensivos de verano, que desde 1976 han visto pasar por sus aulas alrededor de doscientos alumnos cada año. Muchos profesionales de la salud y profesores de ética al acabar estos cursos han sembrado los “'''principios de la bioética'''” por los Estados Unidos, y también fuera del país&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Arras|nombre=J.D|título=Principles and Particularity: the Role of Cases in Bioethics|publicación=Indiana Law Journal|año=1994|número=69|páginas=1067}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.Junto al método pedagógico relativamente sencillo,el principialismo proporciona al médico una serie de herramientas con las que es capaz de llegar a un juicio moral,utilizando un procedimiento de principios, diagramas y cuadros de decisión que resultan muy familiares en el ámbito sanitario&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Callahan|nombre=D|título=Principlism and Communitarianism|publicación=Journal of Medical Ethics|año=2003|número=29|páginas=287}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como tendremos ocasión de ver, una de las características del principialismo es su gran plasticidad para acomodarse a diferentes teorías morales y concepciones religiosas &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Evans|nombre=J.H.|título=A Sociological Account of the Growth of Principlism|publicación=Hastings Center Report|año=2000|volumen=5|número=30|páginas=33}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.En su texto ''Principles of Health Care Ethics'','''Raanan Gillon''' recoge una extensa colección de artículos de autores procedentes de las más diversas partes del mundo, en los que se puede descubrir no sólo esa capacidad de adaptación a diferentes culturas, sino también gran extensión geográfica que han conseguido los cuatro principios&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Aksoy|nombre=S.|coautores=A.Tenik|título=The “Four Principles of Bioethics” as Found in 13th Century Muslim Scholar Mawlana’s Teachings|publicación=BMC Medical Ethics|año=2002|volumen=3}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde las primera páginas de su libro, Beauchamp y Childress insisten una y otra vez en que su intento no es proponer una nueva&lt;br /&gt;
teoría moral, sino un sistema para la resolución de casos difíciles, al que se puede acceder desde distintas posiciones filosóficas de base &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|título=Principles of Biomedical Ethics|año=1979|páginas=15}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.Con ello no pretenden resolver todas las cuestiones que la bioética tiene planteadas,sino proporcionar un instrumento válido para la mayoría de los casos. La falta de acuerdo que pueda surgir al estudiar una determinada cuestión no debería hacer dudar del sistema, sino ayudar a descubrir la dificultad intrínseca de la vida moral &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Dworkin|nombre=R.B|título=Emerging Paradigms in Bioethics: Introduction|publicación=Indian Law Journal|año=1994|número=69|páginas=946}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
==Notas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{listaref}}&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alumno2012</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Principio_de_no_maleficencia&amp;diff=3386</id>
		<title>Principio de no maleficencia</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Principio_de_no_maleficencia&amp;diff=3386"/>
		<updated>2013-03-02T21:58:08Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Alumno2012: /* Tratamientos optativos y tratamientos obligatorios */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Su formulación clásica, '''primum non nocere''', ha sido traducida como «''en primer lugar, no hacer daño''» &lt;br /&gt;
&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Gracia|nombre=D|título=Primum non nocere. El principio de no-maleficencia como fundamento de la Ética Médica|año=1990|editorial=Instituto de España. Real Academia Nacional de Medicina|páginas=25|ubicación=Madrid}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El origen de esta formulación es oscuro, aunque su contenido está claramente señalado en el [[Juramento hipocrático]] &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Gracia|nombre=D.|título=Primum non nocere. El principio de no-maleficencia como fundamento de la Ética Médica|año=1990|editorial=Instituto de España. Real Academia Nacional de Medicina|páginas=81|ubicación=Madrid}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Diversas versiones del Principio==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Algunos filósofos como '''William Frankena''' incluye la ''no-maleficencia'' como la primera de las obligaciones de la beneficencia en cambio '''Beauchamp''' y '''Childress''' prefieren hacer de ella un principio aparte. Por un lado,para evitar demasiadas subdivisiones dentro de los principios; pero sobre todo, porque no comparten el orden jerárquico de obligaciones de beneficencia que presenta Frankena &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Beuchamp|nombre=T.L|título=Ethical Theory and Bioethics|editor=L. Walters|páginas=20}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Nuestros autores admiten que intuitivamente la obligación de no ocasionar un daño sería previa a la de causar un beneficio. Sin embargo, en determinadas situaciones las obligaciones de beneficencia tendrían prioridad sobre las de no-maleficencia &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|título=Principles of Biomedical Ethics|año=1979|páginas=115}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Cosa que '''Frankena''' no aceptaría.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ponen el ejemplo de la investigación clínica sobre sujetos sanos cuyo protocolo presente riesgos e inconvenientes tan pequeños, que la hagan moralmente recomendable teniendo en cuenta las gran utilidad que podría conllevar para un determinado tipo de pacientes &lt;br /&gt;
&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|título=Principles of Biomedical Ethics|año=1979|páginas=114-15}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.Otro ejemplo sería la transfusión de sangre, que supone un pequeño inconveniente para el que la dona, mientras que puede salvar la vida del que la recibe &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|título=Ethical Theory and Bioethics|páginas=21}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por su parte, '''Gillon''' explica que es bueno distinguir los dos principios, ya que el sujeto moral tiene obligaciones de beneficencia respecto a pocas personas, mientras que la obligación de no dañar se extiende a todas &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Gillon|nombre=R|título=the Four Principles” Approach to Biomedical Ethics|publicación=Journal of Medical Ethics|año=1995|volumen=21|páginas=323-24}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==¿Qué se entiende por “causar daño”?==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Beauchamp y Childress distinguen entre actuar injustamente (''wronging'') y el simple provocar un daño (''harming''). En algunos casos pueden coincidir los dos conceptos, pero no es necesario que se dé la voluntariedad del primer significado para poder hablar de daño. El principio de nomaleficencia se refiere al segundo contenido, y nuestros autores se centran en «el daño físico, especialmente el dolor, la incapacidad y la muerte»&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|título=Principles of Biomedical Ethics|año=1979|páginas=116-17}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro concepto directamente relacionado con este principio es la '''negligencia'''. Nuestros autores la entienden como ''«ausencia de la atención debida'' (''due care'')» &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|título=Principles of Biomedical Ethics|año=1979|páginas=118-19}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Incluye también evitar aquellos comportamientos que conllevan un riesgo para otros &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Pellegrino|nombre=E.D|título=The Christian Virtues in Medical Practices|año=1996|editorial=Georgetown University Press|páginas=117|ubicación=Washington}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.En algunos casos la negligencia es intencional. Por ejemplo, cuando una enfermera por dejadez no cambia el vendaje de una herida en el momento oportuno, aumentando de esta forma el riesgo de infección.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero se dan también casos en los que la '''negligencia no es intencional''', como el médico que por olvido proporciona al enfermo una información que éste no quería conocer. De todas formas,en ambos casos los sujetos en cuestión (la enfermera y el médico) son responsables de dicha acción, tanto desde el punto de vista ético como jurídico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como en el caso del [[Principio de autonomía |principio del respeto a la autonomía]], también éste es susceptible de '''especificación'''. Los ejemplos clásicos son: «no matar, no causar dolor o sufrimiento, no incapacitar, no ofender, no privar a otros de los bienes de la vida» &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|título=Principles of Biomedical Ethics|año=1979|páginas=117}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Diferencias tradicionales y reglas sobre el no tratar==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el ámbito del principio de no-maleficencia se pueden encontrar algunas distinciones que ayudan a valorar los casos en los&lt;br /&gt;
que no resulta claro si el médico debe o no actuar, si ha de continuar con un determinado tratamiento o debe suprimirlo por no&lt;br /&gt;
acarrear beneficio alguno para el paciente. Son distinciones que han tenido gran influencia en el ámbito de la ética médica, y que&lt;br /&gt;
Beauchamp y Childress consideran, al menos en algunos casos, no sólo inútiles, sino incluso peligrosas.Su uso llevaría a confundir y&lt;br /&gt;
oscurecer los verdaderos problemas morales que se encuentran en el fondo de las difíciles cuestiones en torno a la actuación terapéutica en situación terminal, o de conflicto vital. Estas distinciones son: no comenzar (''witholding'') / retirar (''withdrawing'') un tratamiento;tratamientos ordinarios (''ordinary'') / extraordinarios (''extraordianary''); técnicas de mantenimiento (''sustenance technologies'')/ tratamientos médicos (''medical treatments''); y, por último, efectos intencionados (''intended effects'') / efectos previsibles (''merely foreseen effects'') &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Devettere|nombre=R.J|título=Practical Decision Making in Health Care Ethics. Cases and Concepts|año=1995|editorial=Georgetown University Press|páginas=50-72|ubicación=Washington D. C.}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===No iniciar frente a retirar un tratamiento===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con respecto a la primera distinción, se sostiene que lo importante no es la acción o la omisión de un determinado tratamiento o maniobra terapéutica. Se trata más bien de averiguar si en la circunstancia precisa en la que nos encontramos tenemos o no obligación de actuar. Resulta claro que la carga emocional del operador sanitario es mayor cuando desconecta un aparato de mantenimiento vital, que cuando simplemente no llega a ponerlo. La razón está en que en el primer caso, al menos subjetivamente, parece que la muerte del paciente es consecuencia de su acción,mientras que en el segundo sería el resultado de la evolución natural de la patología.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, no es coherente basar las decisiones en una distinción de este tipo. Beauchamp y Childress lamentan que es frecuente encontrar pacientes a los que se escribe en su historial la indicación DNR (do not resuscitate) para el caso en que se produzca una parada cardiaca; y que, sin embargo, sin explicar por qué,continúan en protocolos de quimioterapia, cirugía o ingreso en la UCI.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El '''ejemplo''' que eligen para mostrar esta incoherencia es el de un anciano paciente de cáncer, que se encuentra en un estado comatoso sin posibilidad de recuperación, que requiere un tratamiento antibiótico para luchar contra una infección, y una vía intravenosa que le proporciona la hidratación y la nutrición. Al no tener indicaciones anteriores del paciente, ni poder contar con el parecer de familiares,el equipo médico decide señalar la DNR en su historial clínico. Conforme pasan los días, algunos del equipo sugieren quitar todos los tratamientos, incluida la hidratación y nutrición considerándolos medios extraordinarios. La mayoría es contraria a tal propuesta. Sin embargo, cuando se plantea la cuestión de introducir una nueva vía venosa por obstrucción de la precedente para la alimentación parenteral,muchos de los que se habían negado a suspender los tratamientos consideran ahora que no es necesaria esta nueva intervención. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Beauchamp''' y'''Childress''' explican que la diferente inclinación en uno y otro caso, varía porque en un primer momento se trataba de retirar (''withdrawing'') un tratamiento ya comenzado (antibióticos y alimentación), mientras que en el segundo, sería más bien un no poner en marcha (''witholding'') otro (nueva vía para alimentación)&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|título=Principles of Biomedical Ethics|año=1979|páginas=120-23}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Tratamientos ordinarios frente a tratamientos extraordinarios===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La segunda distinción procede de la casuística propia de la teología moral católica, y también del ámbito judicial. Generalmente por ordinario se entiende común (''usual, customary''), y por extraordinario poco común (''unusual, uncustomary''). Otro modo de determinar el contenido sería considerar ordinario lo simple, lo natural, lo no invasivo; mientras que extraordinario haría referencia a lo complejo, lo artificial e invasivo. En cualquier caso, la conclusión es que esta distinción sería también irrelevante, y podría sustituirse sin más por aquella otra entre tratamientos opcionales y tratamientos obligatorios&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|título=Principles of Biomedical Ethics|año=1979|páginas=123-25}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Técnicas de mantenimiento y tratamientos médicos===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La tercera distinción resulta más difícil de rebatir y por ello algunos autores comienzan con tres casos límite, de los que recogemos el primero:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Una mujer viuda de 79 años presenta una historia de ataques isquémicos transitorios, que han producido un daño cerebral con pérdida de habilidades mentales y de orientación. Padece también tromboflebitis y fallo cardiaco congestivo. Un día sufre un infarto cerebral masivo, con pérdida de la capacidad de comunicación verbal.'' ''Permanece sensible a los estímulos dolorosos. Se intenta la hidratación y nutrición con sonda nasogástrica, pero la mujer se resiste con la fuerza, y se extrae el tubo de la alimentación.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Se decide entonces utilizar la nutrición parenteral, por medio de catéter intravenoso.'' ''Después de varios días, el personal sanitario tiene dificultad para encontrar nuevos puntos por dónde introducir el catéter, y deciden, junto con su hija y su nieta, suprimir estos medios de nutrición e hidratación,manteniendo una mínima asunción de líquidos por vía oral.'' ''La paciente muerte pacíficamente la siguiente semana.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para estudiar la supuesta '''distinción entre técnicas de mantenimiento y tratamientos médicos''', nuestros autores analizan los '''argumentos a favor''' que pueden encontrarse en la literatura. El primero es que la nutrición e hidratación médica son siempre requeridos por la dignidad y el bienestar del paciente. Además estas técnicas de mantenimiento poseen un significado simbólico, ya que para un médico suponen la esencia de la atención y de la compasión. Por último, no tener en cuenta esta distinción conduciría a un deslizamiento moral que sería incapaz de poner límites en los casos de hidratación y nutrición artificial. Sin minusvalorar la fuerza de estos argumentos, Beauchamp y Childress sostienen que habría que tener también en cuenta que en algunos casos la alimentación artificial puede suponer para el paciente una carga mayor que los beneficios obtenidos&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|título=Principles of Biomedical Ethics|año=1979|páginas=127}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La conclusión es, por tanto, que en determinadas circunstancias sería legítimo no proporcionar este tipo de hidratación y nutrición a sujetos incompetentes. Concretamente, en el caso de que sólo con gran dificultad fuera posible mejorar su hidratación y nutrición. También cuando, aun obteniendo esa mejora no proporcionara un beneficio (citan el caso de los anencéfalos y de los sujetos en estado vegetativo persistente). Por último, en aquellos casos en los que, habiendo un cierto beneficio, las cargas que conlleva se consideren superiores (citan el caso de técnicas médicas que producen gran incomodidad en un paciente con grave demencia). Por supuesto, los sujetos competentes podrían rehusar estas técnicas si necesidad de cumplir dichas condiciones&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|título=Principles of Biomedical Ethics|año=1979|páginas=125-28}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Efectos intencionados frente a efectos simplemente previsibles===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Detrás de esta última distinción se encuentra el debate sobre la utilidad del '''[[principio del doble efecto]]''', que ha sido frecuentemente invocada en las cuestiones sobre la legitimidad de la acción terapéutica en situaciones de conflicto. Nuestros autores la analizan a la luz de cuatro casos: la posibilidad de intervenir un tumor cervical durante el embarazo con pérdida del feto; la eliminación del embarazo ectópico; la opción abortiva en el caso de cardiopatía grave; y el recurso a la craneotomía. Concluyen que '''el principio del doble efecto no es capaz de explicar''' la diferencia entre la valoración moral positiva de recibe la intervención del tumor cervical(que considera la muerte del feto como efecto colateral), y la negativa de la craneotomía (que lo ve como medio para salvar la vida de la madre).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Proponen resolver el conflicto distinguiendo entre '''intención'''(referida a lo que se planea hacer) y '''motivación''' (la causa por la que se hace). Sostienen que algunas partes del principio del doble efecto son perfectamente aceptables, como por ejemplo, la necesidad de proporción suficiente para poder legitimar una consecuencia negativa; sin embargo, ''«la ética biomédica es capaz de sostener ese mismo requisito general para muchos más casos de los permitidos por el principio del doble efecto»'' &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|título=Principles of Biomedical Ethics|año=1979|páginas=132}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Tratamientos optativos y tratamientos obligatorios===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Beauchamp y Childress en lugar de estas distinciones, sugieren emplear aquella entre '''tratamientos optativos y tratamientos obligatorios'''. Los criterios sobre los que apoyan la distinción son la '''[[calidad de vida]] del paciente y la indicación médica''' &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|título=Principles of Biomedical Ethics|año=1979|páginas=136-37}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. «''Partimos de la base que, cuando la calidad de vida es tan baja que las intervenciones producen más daño que beneficio para el paciente, está justificado no empezar o suprimir un tratamiento»'' &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|título=Principles of Biomedical Ethics|año=1979|páginas=136}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. En cualquier caso, es necesario tener presente que '''no se trata de un concepto arbitrario''' basado en preferencias personales, sino que tiene en cuenta criterios claros sobre los beneficios y cargas que comportan las diferentes intervenciones. Estos criterios claros no quedan bien definidos en las páginas siguientes del libro, donde se insiste sobre todo en el '''“mejor interés” del paciente'''. Al hablar de los enfermos incapaces de una elección autónoma, señalan que ese mejor interés ''«queda definido en términos de su personal bienestar»''. En cualquier caso, la calidad de vida no ha de confundirse con el valor que otros puedan otorgar a la vida del paciente, ni se puede medir en relación a las cargas que supone para la familia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un criterio similar habría que seguir en el caso de recién nacidos con graves patologías. Aunque hay diversidad de opiniones sobre el modo de proceder, Beauchamp y Childress reconocen que existen circunstancias en las que estaría justificado no iniciar ciertos tratamientos (''not to treat'') y permitir que los pacientes mueran(''allowing die'') &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|título=Principles of Medical Ethics|páginas=138}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También aparecen mencionados en este apartado los '''tratamientos fútiles''', como aquellos que comportan más daño que beneficio. En ocasiones se ha considerado este tipo de intervenciones como terapias opcionales que el paciente podía rechazar. Esta asunción es problemática, pues si realmente no proporcionan un beneficio suficiente al paciente el equipo médico no debería considerar dicho tratamiento entre las alternativas&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|título=Principles of Biomedical Ethics|año=1979|páginas=135}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En cualquier caso, el concepto de futilidad es bastante vago y como en las distinciones anteriores encontramos el problema de señalar qué tratamiento puede entrar en esta categoría y cuál no. Según Beauchamp y Childress esta información la proporcionaría nuevamente la calidad de vida del paciente&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|título=Principles of Biomedical Ethics|año=1979|páginas=134-35}}&amp;lt;/ref&amp;gt;,que queda por tanto como concepto central en este tipo de decisiones en relación con la no maleficencia.Y permite además presentar los problemas sobre la necesidad o no de intervenir con la distinción entre tratamientos opcionales y tratamientos obligatorios.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entre los dilemas que aparecen en este campo, los más complejos son los recogidos bajo el epígrafe matar y dejar morir (''killing and letting die'').Nuestros autores los tratan en un apartado específico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Matar y dejar morir==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Existen situaciones de '''enfermos terminales''' donde '''no resulta sencillo determinar cuál es el papel''' que juega la actuación del personal sanitario en la evolución del paciente. O dicho de otro modo, qué causalidad haya que atribuir a dicha intervención. En esas situaciones es difícil determinar si el paciente fallece por una determinada acción u omisión (por parte del médico), o si la muerte es la evolución natural de la enfermedad que padece. Por ello, Beauchamp y Childress escriben que en bastantes ocasiones resulta inadecuada la clásica distinción entre ''“dejar morir”'' y ''“matar”''.Entendiendo dejar morir como una omisión que podría justificarse desde el punto de vista moral (y legal); mientras que matar sería siempre una acción inaceptable en ámbito médico (no así en otros ámbitos, como el de la pena de muerte o la defensa propia, donde sí podría justificarse).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para estos autores el hecho de que dejar morir a un paciente pueda ser generalmente justificable, y matarlo no lo sea sino raramente, no es relevante para la calificación moral (o legal) de ese tipo de actos. Es más, '''habría situaciones en las que dejar morir sería peor que matar'''. Piénsese a la omisión de las técnicas de reanimación cardiopulmonar en un paciente que se puede salvar y llevar una vida normal, frente al caso de la muerte por compasión en un enfermo terminal que la ha solicitado. La conclusión es que lo importante no es la acción u omisión por parte del profesional(el “tipo de acto”), sino el motivo y las consecuencias de dichos actos (sean de omisión o de acción)&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|título=Principles of Biomedical Ethics|año=1979|páginas=142}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Reconocen que la valoración moral no puede quedarse al nivel del acto físico, sino que debe ir más allá.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sugieren el siguiente '''experimento mental''': ''en un hospital semiprivado dos enfermos con la misma patología comparten una habitación. Ambos están conectados a un respirador mecánico. Supongamos que uno de ellos quiere continuar en esa situación, mientras que el segundo pide que se le desconecte. Si el médico desconecta los dos aparatos y mueren ambos, no podremos decir que ha hecho lo mismo en uno y otro caso. Son dos situaciones distintas tanto desde el punto de vista moral como desde el punto de vista legal.Mientras que en un caso deja morir a su paciente, en el otro lo mata. Una vez llegados a este punto nuestros autores hacen el siguiente razonamiento: si está justificado omitir un tratamiento sabiendo que se producirá la muerte del paciente (en el caso de que no haya obligación de tratar),sería absurdo no poder justificar en esas mismas condiciones(ante un paciente que pida que le dejen morir) un acto positivo que produzca el mismo resultado, o sea, la muerte del paciente''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por tanto, la diferencia importante no es aquella entre dejar morir y matar, sino la que distingue entre tratamientos optativos y tratamientos obligatorios&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|título=Principles of Biomedical Ethics|año=1979|páginas=143}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Justificación de la ayuda al morir==&lt;br /&gt;
La pregunta que nuestros autores se plantean a continuación es la siguiente: ''¿existen circunstancias en las que sea permisible adelantar el momento de la muerte?''Muchas personas piensan que efectivamente se dan esos casos, y nuestros autores son de la misma opinión. De todas formas no consideran necesario, ni siquiera oportuno, cambiar la práctica médica y la legislación para permitir la eutanasia activa voluntaria(aquella solicitada por el enfermo), ya que la simple ponderación entre daños y beneficios podría resultar perniciosa &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Ortega|nombre=I.|título=La “pendiente resbaladiza” en la eutanasia: ¿ilusión o realidad?|publicación=Annales Theologici|año=2003|volumen=17|páginas=77-124}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El modo de justificar la validez de una petición (por parte del paciente) y una '''actuación eutanásica''' (por parte del médico) apoya en los mismos argumentos que hacen justificable el dejar morir a un paciente en determinadas condiciones. Y esa razón es la elección autónoma &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|título=Principles of Biomedical Ethics|año=1979|páginas=148-49}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.Por eso, Beauchamp y Childress concluyen que «causar la muerte no es siempre un acto malo (evil)» &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|título=Principles of Biomedical Ethics|año=1979|páginas=148}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De todas formas, «el hecho de que deba respetarse en algunas circunstancias la petición autónoma por parte de un paciente de ser ayudado a morir (''aid-in-dying''), no significa que puedan justificarse todos los casos de suicidio asistido médicamente»&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|título=Principles of Biomedical Ethics|año=1979|páginas=149}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Recuerdan un famoso caso, con gran repercusión en la opinión pública, que tuvo como protagonista al doctor '''Jack Kervokian'''. Se trataba de una mujer de 54 años diagnosticada poco tiempo antes de enfermedad de Alzheimer. Una semana después de la primera entrevista, la señora Adkins y el doctor Kevorkian se dieron cita en un parque en el norte de Oakland. Allí con un sencillo aparato la mujer pudo acabar con su vida simplemente apretando un botón.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Muchos juristas, médicos y escritores criticaron la actuación del doctor Kevorkian, que Beauchamp y Childress llegan a calificar de cruel, pues la enfermedad se encontraba en sus primeros estadios, y no le imposibilitaba una vida normal (era capaz de jugar al tenis con su hijo). Por otro lado, era muy posible que estuviera pasando por un momento de depresión psicológica que Kervorkian debía haber apreciado&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|título=Principles of Biomedical Ethics|año=1979|páginas=149-50}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De todos modos, nuestros autores piensan que ''«son bastantes(several)los casos en los que el suicidio asistido está justificado»'' &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|título=Principles of Biomedical Ethics|año=1979|páginas=150}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entre ellos estaría el de Larry McAfee, tetrapléjico, a quien la corte de Georgia le permitió que un médico le suministrara un sedante, de modo que fuera capaz de desconectar él mismo el ventilador que le permitía respirar de modo artificial. Otro caso que presentan es el de un paciente de leucemia. Tras rechazar un tratamiento de dudosa eficacia, arriesgado y doloroso; y después de valorar todas las posibilidades con el doctor y su familia, solicitó asistencia para el suicidio, como medio para acabar con su sufrimiento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para distinguir las situaciones en las que '''estaría justificada la asistencia al suicidio''', de aquellas otras en las que no lo estaría, Beauchamp y Childress proponen las siguientes condiciones:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:* petición voluntaria por parte del paciente;&lt;br /&gt;
:* relación médico-paciente estable;&lt;br /&gt;
:* decisión informada tanto por parte del paciente como del médico;&lt;br /&gt;
:* entorno adecuado en el proceso de la decisión;&lt;br /&gt;
:* rechazo razonado de las alternativas;&lt;br /&gt;
:* consulta estructurada a otros servicios médicos;&lt;br /&gt;
:* constancia del deseo de la muerte por parte del paciente;&lt;br /&gt;
:* sufrimiento inaceptable del paciente;&lt;br /&gt;
:* empleo de medios (para provocar la muerte) que sean lo&lt;br /&gt;
:* más confortable posible.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El capítulo del principio de no-maleficencia acaba con un apartado sobre la decisión por sustituto. Se estudian los casos del posible retiro de tratamientos de soporte vital en personas incompetentes. En primer lugar se analizan las directivas previas (''advance directives''), que han tenido en los últimos años una relativa extensión. Para los casos donde no existen este tipo de indicaciones anteriores del paciente se proponen otras instancias: la familia,el equipo médico, un comité institucional y el juez. En el texto se analizan las condiciones que debe reunir una persona, o grupo de personas, para realizar una decisión por sustituto de modo adecuado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Otras artículos==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* [[Principio de autonomía]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* [[Principio de beneficencia]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* [[Principio de justicia]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Notas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{listaref}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Otras referencias==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* {{cita publicación|apellido=Requena|nombre=Pablo|título=El principialismo y la casuística como modelos de bioética clínica. Presentación y valoración crítica|año=2005|url=http://www.bioeticaweb.com/content/view/4458/904/}} &lt;br /&gt;
[[Categoría:Principialismo]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alumno2012</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Casu%C3%ADstica_(Bio%C3%A9tica)&amp;diff=3385</id>
		<title>Casuística (Bioética)</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Casu%C3%ADstica_(Bio%C3%A9tica)&amp;diff=3385"/>
		<updated>2013-03-02T21:52:59Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Alumno2012: /* Un método casuístico para las cuestiones de ética biomédica */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;==Un método casuístico para las cuestiones de ética biomédica==&lt;br /&gt;
Al ojear los índices de libros de bioética es frecuente encontrar capítulos, o apartados, que recogen casos tomados de la práctica clínica o del ámbito judicial. Algunos de éste último grupo se han convertido en famosos casos de bioética, y son citados aquí y allá como verdaderos paradigmas para el estudio de cuestiones de ética biomédica. A modo de ejemplo podemos mencionar: '''el caso Baby Doe''', sobre la decisión de intervenir quirúrgicamente a una recién nacida con graves alteraciones físicas; el caso Baby M, sobreel complicado desarrollo judicial en una situación de maternidad de alquiler; y '''el caso Quinlan''', sobre la decisión de desconectar el respirador artificial en una joven en estado de coma&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Pence|nombre=G.|título=Classic Cases in Medical Ethics|año=1990|editorial=McGraw-Hill|ubicación=New York}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Por otro lado, son cada vez más numerosos los libros que recogen diversas antologías de casos clínicos con contenido ético. Uno de los primeros fue el de '''Campbell''' y '''Higgs''', que apareció al inicio de la década de los Ochenta, y al que han seguido otros muchos&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Campbell|nombre=A.V.|título=In that Case: Medical Ethics in Everyday Practice|año=1982|editorial=Longman &amp;amp; Todd|editor=R. Higgs|ubicación=London}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La razón del gran desarrollo que ha tenido el estudio de casos es fácil de entender, pues los casos ocupan un lugar central en el&lt;br /&gt;
aprendizaje del arte médico&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Tomlinson|nombre=T.|título=Casuistry in Medical Ethics: Rehabilitated, or Repeat Offender?|publicación=Theoretical Medicine|año=1994|número=15|páginas=7}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. El estudiante de medicina, junto al&lt;br /&gt;
repaso de los diferentes manuales, ha de dedicar muchas horas a las visitas por las diversas plantas del hospital. No le es suficiente con aprender teóricamente lo que es la ''ictericia'' y cuáles son los mecanismos metabólicos que la producen. Necesita ver al paciente ictérico, y sólo así aprenderá a reconocer el signo. De otro modo, nunca podrá diagnosticar aquellas patologías que cursan con ictericia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La casuística en bioética se disocia, al menos en parte, de aquella clásica que trataba de aplicar los principios a casos concretos.&lt;br /&gt;
No es un método deductivo, sino con expresión de '''Carson Strong''', una propuesta basada en casos (''case-based approach''), donde el argumento se desarrolla comparando el caso en estudio con un paradigma. De esta comparación emergen ciertos factores morales relevantes (''casuistic factors''), que variarán de un caso a otro. Su resultado, como el de toda casuística, no es una certeza:&lt;br /&gt;
siempre queda abierto a la valoración de nuevos factores. La conclusión será mejor o peor, dependiendo de lo plausible de su comparación con el caso paradigmático. Este modo de razonamiento no pretende resolver todos los casos morales que aparecen en ámbito médico, pero sí supone una buena ayuda en la mayoría de ellos.&lt;br /&gt;
En algunos se llegará simplemente a la conclusión de que no se ha hallado un paradigma adecuado, o que son varios los que podrían tomarse en consideración &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Strong|nombre=C.|título=Specified Principlism: What Is It, and Does It Really Resolve Cases Better than Casuistry?|publicación=Journal of Medicine and Philosophy|año=2000|número=25|páginas=330-35}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La casuística en bioética clínica aparece por tanto como reacción a un modo deductivista de resolver los casos concretos de la&lt;br /&gt;
vida moral. Este es el punto de partida del artículo de Strong apenas citado, que recoge una de las conclusiones del libro de Jonsen&lt;br /&gt;
y Toulmin: el conocimiento moral es esencialmente particular, y no se obtiene por deducción &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Gracia|nombre=D.|título=Fundamentos de bioética|año=1989|editorial=Eudema|páginas=446|ubicación=Madrid}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Este método casuista para la bioética está íntimamente relacionado con el procedimiento utilizado en ámbito judicial, y es por ello que en los textos de bioética, sobre todo los de producción norteamericana, no sea sencillo separar las cuestiones que pertenecen&lt;br /&gt;
al ámbito legal de aquellas propiamente morales. Annas explica que en Estados Unidos, al no tener un ethos común donde&lt;br /&gt;
apoyar los juicios morales, la ley cumple de algún modo esa función. Aunque sostiene justamente que se trata de dos campos distintos &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Grodin|nombre=M.A.|título=Meta Medical Ethics|año=1995|editorial=Kluwer Academic Publishers|ubicación=Dordrecht}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. En algunos casos podría parecer incluso que la ley estuviera por encima de la moral, pues sería aquélla y no ésta quien tendría la última palabra &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Paris|nombre=J.J.|título=The Domination of Law in American Bioethics: a Response to Annas|páginas=97-107}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Recuérdese, por ejemplo, que en Estados Unidos, la práctica del aborto comenzó a considerarse legal (y para muchos también moral), a partir de la sentencia de un tribunal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En su breve camino dentro del ámbito bioético la casuística ha dado origen a varios modelos de resolución de problemas. Como alternativas a la propuesta de Jonsen podemos destacar los trabajos de Brody y Strong. También son de interés los escritos de&lt;br /&gt;
Arras, aunque quizá no pueda considerarse estrictamente un casuista. El mismo año de la publicación del libro de Jonsen y Toulmin&lt;br /&gt;
apareció otro de Baruch A. Brody, '''Life and Death Decision Making''', en el que propone una “'''casuística pluralista'''” &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Brody|nombre=B.A.|título=Life and Death Decision Making|año=1988|editorial=Oxford University Press|páginas=6|ubicación=New York}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es denominada también “modelo del conflicto de requerimientos” (''conflicting appeals''), ya que intenta compaginar los diferentes elementos que en las distintas teorías éticas aparecen como predominantes(''las consecuencias de los actos, el respeto de las personas, las virtudes, el coste-beneficio y la justicia''). Su método comienza con el reconocimiento de las intuiciones morales fundamentales, que corresponderían a juicios sobre la corrección de determinadas acciones. Dichos juicios no serían evidentes, y por tanto estarían abiertos a revisión. En esta revisión se iría constituyendo una teoría moral cuya finalidad no es otra que la de calificar las acciones como correctas o incorrectas; y a los agentes como dignos de alabanza o de reproche. Como buen casuista, Brody considera que la teoría moral no se establece independientemente de los casos, sino que viene después de ellos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por su parte, Carson Strong habla del método de “'''comparación de casos'''”, más cercano que el anterior a la propuesta de Jonsen. Comienza con la identificación de las obligaciones morales que en un determinado caso entran en conflicto. Después, estudia las posibles alternativas de actuación. En tercer lugar, compara el caso en estudio con otros similares, descubriendo las semejanzas y&lt;br /&gt;
diferencias. Por último, busca un caso paradigmático de cada uno de los posibles modos de actuación, pero a diferencia de Jonsen&lt;br /&gt;
estos casos paradigmáticos son mucho más cercanos al que está siendo estudiado. Esto implica que, de una parte sea más sencillo&lt;br /&gt;
realizar la valoración final puesto que los casos tienen mayor similitud; pero, de otra parte se topa con la dificultad de encontrar&lt;br /&gt;
los paradigmas adecuados con una valoración clara &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Strong|nombre=C.|título=Moral Theory and Moral Judgments in Medical Ethics|año=1988|editorial=Kluwer Academic|páginas=193-211|ubicación=Dorderecht}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Junto a estos dos autores podría mencionarse a '''John D. Arras''', cuya propuesta es considerada por Jonsen como una “''casuística&lt;br /&gt;
débil''”. Sostiene que el papel de los casos en el conjunto de la Filosofía Moral es más modesto del que sugieren los autores de The&lt;br /&gt;
Abuse of Casuistry. Aunque reconoce que es indispensable, explica que la casuística necesita del suplemento de unos principios capaces de guiar la acción, y de una teoría moral &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Arras|nombre=J.D.|título=Principles and Particularity: the Role of Cases in Bioethics|publicación=Indiana Law Journal|año=1994|número=69|páginas=983-1014}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otros autores consideran la casuística en general, y por tanto también la propia del ámbito bioético, como un tipo de la llamada&lt;br /&gt;
“'''ética narrativa'''” &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Jones|nombre=A.H.|título=Narrative in Medical Ethics|publicación=British Medical Journal|año=1999|número=318|páginas=253-56}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. '''Howard Brody''' divide en tres grupos las alternativas al [[principialismo]] que han aparecido (la ética de la virtud, la casuística y la ética feminista), y explica que todas ellas contienen algunos rasgos de la ética narrativa. Bajo tal denominación se aglutinan autores muy diferentes, cuyo punto en común es presentarse como propuesta alternativa a los modelos éticos de '''''tipo topdown''''' &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Arras|nombre=J.D.|título=Principles and Particularity: The Role of Cases in Bioethics|publicación=Indiana Law Journal|año=1994|número=69|páginas=1004}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.Hilde L. Nelson en su libro sobre una aproximación narrativa a la bioética sostiene que Jonsen y Toulmin con The Abuse of Casuistry[[El abuso de la casuística|The Abuse of Casuistry]] han rehabilitado un tipo concreto de narrativa, en el que las historias se comparan como medio para encontrar solución a las nuevas situaciones &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Lynn|nombre=J.|coautores=D. DeGrazia|título=An Outcomes Model of Medical Decision Making|publicación=Theoretical Medicine|año=1991|número=12|páginas=325-43}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Nota==&lt;br /&gt;
{{listaref}}&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alumno2012</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Casu%C3%ADstica_(Bio%C3%A9tica)&amp;diff=3384</id>
		<title>Casuística (Bioética)</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Casu%C3%ADstica_(Bio%C3%A9tica)&amp;diff=3384"/>
		<updated>2013-03-02T21:48:31Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Alumno2012: /* Un método casuístico para las cuestiones de ética biomédica */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;==Un método casuístico para las cuestiones de ética biomédica==&lt;br /&gt;
Al ojear los índices de libros de bioética es frecuente encontrar capítulos, o apartados, que recogen casos tomados de la práctica clínica o del ámbito judicial. Algunos de éste último grupo se han convertido en famosos casos de bioética, y son citados aquí y allá como verdaderos paradigmas para el estudio de cuestiones de ética biomédica. A modo de ejemplo podemos mencionar: '''el caso Baby Doe''', sobre la decisión de intervenir quirúrgicamente a una recién nacida con graves alteraciones físicas; el caso Baby M, sobreel complicado desarrollo judicial en una situación de maternidad de alquiler; y '''el caso Quinlan''', sobre la decisión de desconectar el respirador artificial en una joven en estado de coma&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Pence|nombre=G.|título=Classic Cases in Medical Ethics|año=1990|editorial=McGraw-Hill|ubicación=New York}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Por otro lado, son cada vez más numerosos los libros que recogen diversas antologías de casos clínicos con contenido ético. Uno de los primeros fue el de '''Campbell''' y '''Higgs''', que apareció al inicio de la década de los Ochenta, y al que han seguido otros muchos&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Campbell|nombre=A.V.|título=In that Case: Medical Ethics in Everyday Practice|año=1982|editorial=Longman &amp;amp; Todd|editor=R. Higgs|ubicación=London}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La razón del gran desarrollo que ha tenido el estudio de casos es fácil de entender, pues los casos ocupan un lugar central en el&lt;br /&gt;
aprendizaje del arte médico&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Tomlinson|nombre=T.|título=Casuistry in Medical Ethics: Rehabilitated, or Repeat Offender?|publicación=Theoretical Medicine|año=1994|número=15|páginas=7}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. El estudiante de medicina, junto al&lt;br /&gt;
repaso de los diferentes manuales, ha de dedicar muchas horas a las visitas por las diversas plantas del hospital. No le es suficiente con aprender teóricamente lo que es la ''ictericia'' y cuáles son los mecanismos metabólicos que la producen. Necesita ver al paciente ictérico, y sólo así aprenderá a reconocer el signo. De otro modo, nunca podrá diagnosticar aquellas patologías que cursan con ictericia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La casuística en bioética se disocia, al menos en parte, de aquella clásica que trataba de aplicar los principios a casos concretos.&lt;br /&gt;
No es un método deductivo, sino con expresión de '''Carson Strong''', una propuesta basada en casos (''case-based approach''), donde el argumento se desarrolla comparando el caso en estudio con un paradigma. De esta comparación emergen ciertos factores morales relevantes (''casuistic factors''), que variarán de un caso a otro. Su resultado, como el de toda casuística, no es una certeza:&lt;br /&gt;
siempre queda abierto a la valoración de nuevos factores. La conclusión será mejor o peor, dependiendo de lo plausible de su comparación con el caso paradigmático. Este modo de razonamiento no pretende resolver todos los casos morales que aparecen en ámbito médico, pero sí supone una buena ayuda en la mayoría de ellos.&lt;br /&gt;
En algunos se llegará simplemente a la conclusión de que no se ha hallado un paradigma adecuado, o que son varios los que podrían tomarse en consideración &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Strong|nombre=C.|título=Specified Principlism: What Is It, and Does It Really Resolve Cases Better than Casuistry?|publicación=Journal of Medicine and Philosophy|año=2000|número=25|páginas=330-35}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La casuística en bioética clínica aparece por tanto como reacción a un modo deductivista de resolver los casos concretos de la&lt;br /&gt;
vida moral. Este es el punto de partida del artículo de Strong apenas citado, que recoge una de las conclusiones del libro de Jonsen&lt;br /&gt;
y Toulmin: el conocimiento moral es esencialmente particular, y no se obtiene por deducción &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Gracia|nombre=D.|título=Fundamentos de bioética|año=1989|editorial=Eudema|páginas=446|ubicación=Madrid}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Este método casuista para la bioética está íntimamente relacionado con el procedimiento utilizado en ámbito judicial, y es por ello que en los textos de bioética, sobre todo los de producción norteamericana, no sea sencillo separar las cuestiones que pertenecen&lt;br /&gt;
al ámbito legal de aquellas propiamente morales. Annas explica que en Estados Unidos, al no tener un ethos común donde&lt;br /&gt;
apoyar los juicios morales, la ley cumple de algún modo esa función. Aunque sostiene justamente que se trata de dos campos distintos &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Grodin|nombre=M.A.|título=Meta Medical Ethics|año=1995|editorial=Kluwer Academic Publishers|ubicación=Dordrecht}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. En algunos casos podría parecer incluso que la ley estuviera por encima de la moral, pues sería aquélla y no ésta quien tendría la última palabra &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Paris|nombre=J.J.|título=The Domination of Law in American Bioethics: a Response to Annas|páginas=97-107}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Recuérdese, por ejemplo, que en Estados Unidos, la práctica del aborto comenzó a considerarse legal (y para muchos también moral), a partir de la sentencia de un tribunal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En su breve camino dentro del ámbito bioético la casuística ha dado origen a varios modelos de resolución de problemas. Como alternativas a la propuesta de Jonsen podemos destacar los trabajos de Brody y Strong. También son de interés los escritos de&lt;br /&gt;
Arras, aunque quizá no pueda considerarse estrictamente un casuista. El mismo año de la publicación del libro de Jonsen y Toulmin&lt;br /&gt;
apareció otro de Baruch A. Brody, '''Life and Death Decision Making''', en el que propone una “'''casuística pluralista'''” &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Brody|nombre=B.A.|título=Life and Death Decision Making|año=1988|editorial=Oxford University Press|páginas=6|ubicación=New York}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es denominada también “modelo del conflicto de requerimientos” (''conflicting appeals''), ya que intenta compaginar los diferentes elementos que en las distintas teorías éticas aparecen como predominantes(''las consecuencias de los actos, el respeto de las personas, las virtudes, el coste-beneficio y la justicia''). Su método comienza con el reconocimiento de las intuiciones morales fundamentales, que corresponderían a juicios sobre la corrección de determinadas acciones. Dichos juicios no serían evidentes, y por tanto estarían abiertos a revisión. En esta revisión se iría constituyendo una teoría moral cuya finalidad no es otra que la de calificar las acciones como correctas o incorrectas; y a los agentes como dignos de alabanza o de reproche. Como buen casuista, Brody considera que la teoría moral no se establece independientemente de los casos, sino que viene después de ellos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por su parte, Carson Strong habla del método de “'''comparación de casos'''”, más cercano que el anterior a la propuesta de Jonsen. Comienza con la identificación de las obligaciones morales que en un determinado caso entran en conflicto. Después, estudia las posibles alternativas de actuación. En tercer lugar, compara el caso en estudio con otros similares, descubriendo las semejanzas y&lt;br /&gt;
diferencias. Por último, busca un caso paradigmático de cada uno de los posibles modos de actuación, pero a diferencia de Jonsen&lt;br /&gt;
estos casos paradigmáticos son mucho más cercanos al que está siendo estudiado. Esto implica que, de una parte sea más sencillo&lt;br /&gt;
realizar la valoración final puesto que los casos tienen mayor similitud; pero, de otra parte se topa con la dificultad de encontrar&lt;br /&gt;
los paradigmas adecuados con una valoración clara &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Strong|nombre=C.|título=Moral Theory and Moral Judgments in Medical Ethics|año=1988|editorial=Kluwer Academic|páginas=193-211|ubicación=Dorderecht}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Junto a estos dos autores podría mencionarse a '''John D. Arras''', cuya propuesta es considerada por Jonsen como una “''casuística&lt;br /&gt;
débil''”. Sostiene que el papel de los casos en el conjunto de la Filosofía Moral es más modesto del que sugieren los autores de The&lt;br /&gt;
Abuse of Casuistry. Aunque reconoce que es indispensable, explica que la casuística necesita del suplemento de unos principios capaces de guiar la acción, y de una teoría moral &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Arras|nombre=J.D.|título=Principles and Particularity: the Role of Cases in Bioethics|publicación=Indiana Law Journal|año=1994|número=69|páginas=983-1014}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otros autores consideran la casuística en general, y por tanto también la propia del ámbito bioético, como un tipo de la llamada&lt;br /&gt;
“'''ética narrativa'''” &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Jones|nombre=A.H.|título=Narrative in Medical Ethics|publicación=British Medical Journal|año=1999|número=318|páginas=253-56}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. '''Howard Brody''' divide en tres grupos las alternativas al [[principialismo]] que han aparecido (la ética de la virtud, la casuística y la ética feminista), y explica que todas ellas contienen algunos rasgos de la ética narrativa. Bajo tal denominación se aglutinan autores muy diferentes, cuyo punto en común es presentarse como propuesta alternativa a los modelos éticos de '''''tipo topdown''''' &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Arras|nombre=J.D.|título=Principles and Particularity: The Role of Cases in Bioethics|publicación=Indiana Law Journal|año=1994|número=69|páginas=1004}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.Hilde L. Nelson en su libro sobre una aproximación narrativa a la bioética sostiene que Jonsen y Toulmin con [[The Abuse of Casuistry]] han rehabilitado un tipo concreto de narrativa, en el que las historias se comparan como medio para encontrar solución a las nuevas situaciones &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Lynn|nombre=J.|coautores=D. DeGrazia|título=An Outcomes Model of Medical Decision Making|publicación=Theoretical Medicine|año=1991|número=12|páginas=325-43}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Nota==&lt;br /&gt;
{{listaref}}&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alumno2012</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Casu%C3%ADstica_(Bio%C3%A9tica)&amp;diff=3383</id>
		<title>Casuística (Bioética)</title>
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		<updated>2013-03-02T21:46:15Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Alumno2012: /* Un método casuístico para las cuestiones de ética biomédica */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;==Un método casuístico para las cuestiones de ética biomédica==&lt;br /&gt;
Al ojear los índices de libros de bioética es frecuente encontrar capítulos, o apartados, que recogen casos tomados de la práctica clínica o del ámbito judicial. Algunos de éste último grupo se han convertido en famosos casos de bioética, y son citados aquí y allá como verdaderos paradigmas para el estudio de cuestiones de ética biomédica. A modo de ejemplo podemos mencionar: '''el caso Baby Doe''', sobre la decisión de intervenir quirúrgicamente a una recién nacida con graves alteraciones físicas; el caso Baby M, sobreel complicado desarrollo judicial en una situación de maternidad de alquiler; y '''el caso Quinlan''', sobre la decisión de desconectar el respirador artificial en una joven en estado de coma&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Pence|nombre=G.|título=Classic Cases in Medical Ethics|año=1990|editorial=McGraw-Hill|ubicación=New York}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Por otro lado, son cada vez más numerosos los libros que recogen diversas antologías de casos clínicos con contenido ético. Uno de los primeros fue el de '''Campbell''' y '''Higgs''', que apareció al inicio de la década de los Ochenta, y al que han seguido otros muchos&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Campbell|nombre=A.V.|título=In that Case: Medical Ethics in Everyday Practice|año=1982|editorial=Longman &amp;amp; Todd|editor=R. Higgs|ubicación=London}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La razón del gran desarrollo que ha tenido el estudio de casos es fácil de entender, pues los casos ocupan un lugar central en el&lt;br /&gt;
aprendizaje del arte médico&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Tomlinson|nombre=T.|título=Casuistry in Medical Ethics: Rehabilitated, or Repeat Offender?|publicación=Theoretical Medicine|año=1994|número=15|páginas=7}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. El estudiante de medicina, junto al&lt;br /&gt;
repaso de los diferentes manuales, ha de dedicar muchas horas a las visitas por las diversas plantas del hospital. No le es suficiente con aprender teóricamente lo que es la ''ictericia'' y cuáles son los mecanismos metabólicos que la producen. Necesita ver al paciente ictérico, y sólo así aprenderá a reconocer el signo. De otro modo, nunca podrá diagnosticar aquellas patologías que cursan con ictericia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La casuística en bioética se disocia, al menos en parte, de aquella clásica que trataba de aplicar los principios a casos concretos.&lt;br /&gt;
No es un método deductivo, sino con expresión de '''Carson Strong''', una propuesta basada en casos (''case-based approach''), donde el argumento se desarrolla comparando el caso en estudio con un paradigma. De esta comparación emergen ciertos factores morales relevantes (''casuistic factors''), que variarán de un caso a otro. Su resultado, como el de toda casuística, no es una certeza:&lt;br /&gt;
siempre queda abierto a la valoración de nuevos factores. La conclusión será mejor o peor, dependiendo de lo plausible de su comparación con el caso paradigmático. Este modo de razonamiento no pretende resolver todos los casos morales que aparecen en ámbito médico, pero sí supone una buena ayuda en la mayoría de ellos.&lt;br /&gt;
En algunos se llegará simplemente a la conclusión de que no se ha hallado un paradigma adecuado, o que son varios los que podrían tomarse en consideración &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Strong|nombre=C.|título=Specified Principlism: What Is It, and Does It Really Resolve Cases Better than Casuistry?|publicación=Journal of Medicine and Philosophy|año=2000|número=25|páginas=330-35}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La casuística en bioética clínica aparece por tanto como reacción a un modo deductivista de resolver los casos concretos de la&lt;br /&gt;
vida moral. Este es el punto de partida del artículo de Strong apenas citado, que recoge una de las conclusiones del libro de Jonsen&lt;br /&gt;
y Toulmin: el conocimiento moral es esencialmente particular, y no se obtiene por deducción &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Gracia|nombre=D.|título=Fundamentos de bioética|año=1989|editorial=Eudema|páginas=446|ubicación=Madrid}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Este método casuista para la bioética está íntimamente relacionado con el procedimiento utilizado en ámbito judicial, y es por ello que en los textos de bioética, sobre todo los de producción norteamericana, no sea sencillo separar las cuestiones que pertenecen&lt;br /&gt;
al ámbito legal de aquellas propiamente morales. Annas explica que en Estados Unidos, al no tener un ethos común donde&lt;br /&gt;
apoyar los juicios morales, la ley cumple de algún modo esa función. Aunque sostiene justamente que se trata de dos campos distintos &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Grodin|nombre=M.A.|título=Meta Medical Ethics|año=1995|editorial=Kluwer Academic Publishers|ubicación=Dordrecht}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. En algunos casos podría parecer incluso que la ley estuviera por encima de la moral, pues sería aquélla y no ésta quien tendría la última palabra &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Paris|nombre=J.J.|título=The Domination of Law in American Bioethics: a Response to Annas|páginas=97-107}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Recuérdese, por ejemplo, que en Estados Unidos, la práctica del aborto comenzó a considerarse legal (y para muchos también moral), a partir de la sentencia de un tribunal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En su breve camino dentro del ámbito bioético la casuística ha dado origen a varios modelos de resolución de problemas. Como alternativas a la propuesta de Jonsen podemos destacar los trabajos de Brody y Strong. También son de interés los escritos de&lt;br /&gt;
Arras, aunque quizá no pueda considerarse estrictamente un casuista. El mismo año de la publicación del libro de Jonsen y Toulmin&lt;br /&gt;
apareció otro de Baruch A. Brody, '''Life and Death Decision Making''', en el que propone una “'''casuística pluralista'''” &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Brody|nombre=B.A.|título=Life and Death Decision Making|año=1988|editorial=Oxford University Press|páginas=6|ubicación=New York}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es denominada también “modelo del conflicto de requerimientos” (''conflicting appeals''), ya que intenta compaginar los diferentes elementos que en las distintas teorías éticas aparecen como predominantes(''las consecuencias de los actos, el respeto de las personas, las virtudes, el coste-beneficio y la justicia''). Su método comienza con el reconocimiento de las intuiciones morales fundamentales, que corresponderían a juicios sobre la corrección de determinadas acciones. Dichos juicios no serían evidentes, y por tanto estarían abiertos a revisión. En esta revisión se iría constituyendo una teoría moral cuya finalidad no es otra que la de calificar las acciones como correctas o incorrectas; y a los agentes como dignos de alabanza o de reproche. Como buen casuista, Brody considera que la teoría moral no se establece independientemente de los casos, sino que viene después de ellos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por su parte, Carson Strong habla del método de “'''comparación de casos'''”, más cercano que el anterior a la propuesta de Jonsen. Comienza con la identificación de las obligaciones morales que en un determinado caso entran en conflicto. Después, estudia las posibles alternativas de actuación. En tercer lugar, compara el caso en estudio con otros similares, descubriendo las semejanzas y&lt;br /&gt;
diferencias. Por último, busca un caso paradigmático de cada uno de los posibles modos de actuación, pero a diferencia de Jonsen&lt;br /&gt;
estos casos paradigmáticos son mucho más cercanos al que está siendo estudiado. Esto implica que, de una parte sea más sencillo&lt;br /&gt;
realizar la valoración final puesto que los casos tienen mayor similitud; pero, de otra parte se topa con la dificultad de encontrar&lt;br /&gt;
los paradigmas adecuados con una valoración clara &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Strong|nombre=C.|título=Moral Theory and Moral Judgments in Medical Ethics|año=1988|editorial=Kluwer Academic|páginas=193-211|ubicación=Dorderecht}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Junto a estos dos autores podría mencionarse a '''John D. Arras''', cuya propuesta es considerada por Jonsen como una “''casuística&lt;br /&gt;
débil''”. Sostiene que el papel de los casos en el conjunto de la Filosofía Moral es más modesto del que sugieren los autores de The&lt;br /&gt;
Abuse of Casuistry. Aunque reconoce que es indispensable, explica que la casuística necesita del suplemento de unos principios capaces de guiar la acción, y de una teoría moral &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Arras|nombre=J.D.|título=Principles and Particularity: the Role of Cases in Bioethics|publicación=Indiana Law Journal|año=1994|número=69|páginas=983-1014}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otros autores consideran la casuística en general, y por tanto también la propia del ámbito bioético, como un tipo de la llamada&lt;br /&gt;
“'''ética narrativa'''” &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Jones|nombre=A.H.|título=Narrative in Medical Ethics|publicación=British Medical Journal|año=1999|número=318|páginas=253-56}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. '''Howard Brody''' divide en tres grupos las alternativas al [[principialismo]] que han aparecido (la ética de la virtud, la casuística y la ética feminista), y explica que todas ellas contienen algunos rasgos de la ética narrativa. Bajo tal denominación se aglutinan autores muy diferentes, cuyo punto en común es presentarse como propuesta alternativa a los modelos éticos de '''''tipo topdown''''' &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Arras|nombre=J.D.|título=Principles and Particularity: The Role of Cases in Bioethics|publicación=Indiana Law Journal|año=1994|número=69|páginas=1004}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Nota==&lt;br /&gt;
{{listaref}}&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alumno2012</name></author>
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	<entry>
		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Casu%C3%ADstica_(Bio%C3%A9tica)&amp;diff=3382</id>
		<title>Casuística (Bioética)</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Casu%C3%ADstica_(Bio%C3%A9tica)&amp;diff=3382"/>
		<updated>2013-03-02T21:44:15Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Alumno2012: /* Un método casuístico para las cuestiones de ética biomédica */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;==Un método casuístico para las cuestiones de ética biomédica==&lt;br /&gt;
Al ojear los índices de libros de bioética es frecuente encontrar capítulos, o apartados, que recogen casos tomados de la práctica clínica o del ámbito judicial. Algunos de éste último grupo se han convertido en famosos casos de bioética, y son citados aquí y allá como verdaderos paradigmas para el estudio de cuestiones de ética biomédica. A modo de ejemplo podemos mencionar: '''el caso Baby Doe''', sobre la decisión de intervenir quirúrgicamente a una recién nacida con graves alteraciones físicas; el caso Baby M, sobreel complicado desarrollo judicial en una situación de maternidad de alquiler; y '''el caso Quinlan''', sobre la decisión de desconectar el respirador artificial en una joven en estado de coma&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Pence|nombre=G.|título=Classic Cases in Medical Ethics|año=1990|editorial=McGraw-Hill|ubicación=New York}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Por otro lado, son cada vez más numerosos los libros que recogen diversas antologías de casos clínicos con contenido ético. Uno de los primeros fue el de '''Campbell''' y '''Higgs''', que apareció al inicio de la década de los Ochenta, y al que han seguido otros muchos&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Campbell|nombre=A.V.|título=In that Case: Medical Ethics in Everyday Practice|año=1982|editorial=Longman &amp;amp; Todd|editor=R. Higgs|ubicación=London}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La razón del gran desarrollo que ha tenido el estudio de casos es fácil de entender, pues los casos ocupan un lugar central en el&lt;br /&gt;
aprendizaje del arte médico&amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Tomlinson|nombre=T.|título=Casuistry in Medical Ethics: Rehabilitated, or Repeat Offender?|publicación=Theoretical Medicine|año=1994|número=15|páginas=7}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. El estudiante de medicina, junto al&lt;br /&gt;
repaso de los diferentes manuales, ha de dedicar muchas horas a las visitas por las diversas plantas del hospital. No le es suficiente con aprender teóricamente lo que es la ''ictericia'' y cuáles son los mecanismos metabólicos que la producen. Necesita ver al paciente ictérico, y sólo así aprenderá a reconocer el signo. De otro modo, nunca podrá diagnosticar aquellas patologías que cursan con ictericia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La casuística en bioética se disocia, al menos en parte, de aquella clásica que trataba de aplicar los principios a casos concretos.&lt;br /&gt;
No es un método deductivo, sino con expresión de '''Carson Strong''', una propuesta basada en casos (''case-based approach''), donde el argumento se desarrolla comparando el caso en estudio con un paradigma. De esta comparación emergen ciertos factores morales relevantes (''casuistic factors''), que variarán de un caso a otro. Su resultado, como el de toda casuística, no es una certeza:&lt;br /&gt;
siempre queda abierto a la valoración de nuevos factores. La conclusión será mejor o peor, dependiendo de lo plausible de su comparación con el caso paradigmático. Este modo de razonamiento no pretende resolver todos los casos morales que aparecen en ámbito médico, pero sí supone una buena ayuda en la mayoría de ellos.&lt;br /&gt;
En algunos se llegará simplemente a la conclusión de que no se ha hallado un paradigma adecuado, o que son varios los que podrían tomarse en consideración &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Strong|nombre=C.|título=Specified Principlism: What Is It, and Does It Really Resolve Cases Better than Casuistry?|publicación=Journal of Medicine and Philosophy|año=2000|número=25|páginas=330-35}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La casuística en bioética clínica aparece por tanto como reacción a un modo deductivista de resolver los casos concretos de la&lt;br /&gt;
vida moral. Este es el punto de partida del artículo de Strong apenas citado, que recoge una de las conclusiones del libro de Jonsen&lt;br /&gt;
y Toulmin: el conocimiento moral es esencialmente particular, y no se obtiene por deducción &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Gracia|nombre=D.|título=Fundamentos de bioética|año=1989|editorial=Eudema|páginas=446|ubicación=Madrid}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Este método casuista para la bioética está íntimamente relacionado con el procedimiento utilizado en ámbito judicial, y es por ello que en los textos de bioética, sobre todo los de producción norteamericana, no sea sencillo separar las cuestiones que pertenecen&lt;br /&gt;
al ámbito legal de aquellas propiamente morales. Annas explica que en Estados Unidos, al no tener un ethos común donde&lt;br /&gt;
apoyar los juicios morales, la ley cumple de algún modo esa función. Aunque sostiene justamente que se trata de dos campos distintos &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Grodin|nombre=M.A.|título=Meta Medical Ethics|año=1995|editorial=Kluwer Academic Publishers|ubicación=Dordrecht}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. En algunos casos podría parecer incluso que la ley estuviera por encima de la moral, pues sería aquélla y no ésta quien tendría la última palabra &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Paris|nombre=J.J.|título=The Domination of Law in American Bioethics: a Response to Annas|páginas=97-107}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. Recuérdese, por ejemplo, que en Estados Unidos, la práctica del aborto comenzó a considerarse legal (y para muchos también moral), a partir de la sentencia de un tribunal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En su breve camino dentro del ámbito bioético la casuística ha dado origen a varios modelos de resolución de problemas. Como alternativas a la propuesta de Jonsen podemos destacar los trabajos de Brody y Strong. También son de interés los escritos de&lt;br /&gt;
Arras, aunque quizá no pueda considerarse estrictamente un casuista. El mismo año de la publicación del libro de Jonsen y Toulmin&lt;br /&gt;
apareció otro de Baruch A. Brody, '''Life and Death Decision Making''', en el que propone una “'''casuística pluralista'''” &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Brody|nombre=B.A.|título=Life and Death Decision Making|año=1988|editorial=Oxford University Press|páginas=6|ubicación=New York}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es denominada también “modelo del conflicto de requerimientos” (''conflicting appeals''), ya que intenta compaginar los diferentes elementos que en las distintas teorías éticas aparecen como predominantes(''las consecuencias de los actos, el respeto de las personas, las virtudes, el coste-beneficio y la justicia''). Su método comienza con el reconocimiento de las intuiciones morales fundamentales, que corresponderían a juicios sobre la corrección de determinadas acciones. Dichos juicios no serían evidentes, y por tanto estarían abiertos a revisión. En esta revisión se iría constituyendo una teoría moral cuya finalidad no es otra que la de calificar las acciones como correctas o incorrectas; y a los agentes como dignos de alabanza o de reproche. Como buen casuista, Brody considera que la teoría moral no se establece independientemente de los casos, sino que viene después de ellos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por su parte, Carson Strong habla del método de “'''comparación de casos'''”, más cercano que el anterior a la propuesta de Jonsen. Comienza con la identificación de las obligaciones morales que en un determinado caso entran en conflicto. Después, estudia las posibles alternativas de actuación. En tercer lugar, compara el caso en estudio con otros similares, descubriendo las semejanzas y&lt;br /&gt;
diferencias. Por último, busca un caso paradigmático de cada uno de los posibles modos de actuación, pero a diferencia de Jonsen&lt;br /&gt;
estos casos paradigmáticos son mucho más cercanos al que está siendo estudiado. Esto implica que, de una parte sea más sencillo&lt;br /&gt;
realizar la valoración final puesto que los casos tienen mayor similitud; pero, de otra parte se topa con la dificultad de encontrar&lt;br /&gt;
los paradigmas adecuados con una valoración clara &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita libro|apellidos=Strong|nombre=C.|título=Moral Theory and Moral Judgments in Medical Ethics|año=1988|editorial=Kluwer Academic|páginas=193-211|ubicación=Dorderecht}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Junto a estos dos autores podría mencionarse a '''John D. Arras''', cuya propuesta es considerada por Jonsen como una “''casuística&lt;br /&gt;
débil''”. Sostiene que el papel de los casos en el conjunto de la Filosofía Moral es más modesto del que sugieren los autores de The&lt;br /&gt;
Abuse of Casuistry. Aunque reconoce que es indispensable, explica que la casuística necesita del suplemento de unos principios capaces de guiar la acción, y de una teoría moral &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Arras|nombre=J.D.|título=Principles and Particularity: the Role of Cases in Bioethics|publicación=Indiana Law Journal|año=1994|número=69|páginas=983-1014}}&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otros autores consideran la casuística en general, y por tanto también la propia del ámbito bioético, como un tipo de la llamada&lt;br /&gt;
“'''ética narrativa'''” &amp;lt;ref&amp;gt;{{cita publicación|apellido=Jones|nombre=A.H.|título=Narrative in Medical Ethics|publicación=British Medical Journal|año=1999|número=318|páginas=253-56}}&amp;lt;/ref&amp;gt;. '''Howard Brody''' divide en tres grupos las alternativas al [[principialismo]] que han aparecido (la ética de la virtud, la casuística y la ética feminista), y explica que todas ellas contienen algunos rasgos de la ética narrativa. Bajo tal denominación se aglutinan autores muy diferentes, cuyo punto en común es presentarse como propuesta alternativa a los modelos éticos de '''''tipo topdown'''''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Nota==&lt;br /&gt;
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		<author><name>Alumno2012</name></author>
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