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	<title>Bioeticawiki - Contribuciones del usuario [es]</title>
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	<subtitle>Contribuciones del usuario</subtitle>
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		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=S%C3%ADndrome_post_aborto&amp;diff=102523</id>
		<title>Síndrome post aborto</title>
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		<updated>2018-10-03T08:15:24Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Manuel Zunin: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;'''Introducción.'''&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Los efectos psicológicos negativos del aborto voluntario son conocidos por el público en general y la práctica médica. Sin embargo en los últimos años se ha querido minimizar sus efectos al punto que la prestigiosa American Psychiatric Assoacation desautorizó el uso del término Post Abortion Stress Syndrome (PASS) - Síndrome del stress post aborto - que se venía usando corrientemente aduciendo que, no se quería incidir en las agendas políticas de los movimientos provida, que tienen una gran fuerza en los Estados Unidos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Definición del Síndrome post aborto, más propiamente llamado &amp;quot;síndrome de estrés post aborto&amp;quot;'''&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Citamos a continuación un artículo de una psicóloga somática, Susana Babbell Ph.D. La autora parece no defender la causa provida afirma, &amp;quot;El Síndorme de estrés post aborto afecta a cualquier mujer que experimente el trauma por aborto. Es sabido que cualquier persona que pasa por una circunstancia que produce trauma es altamente probale que sufra un trastorno por estrés postraumático (TEPT), y el aborto no es una excepción. Una mujer puede tener una mente sana y sólida cuando elige abortar, pero nunca es una decisión fácil. Incluso cuando tiene certeza que ha sido una decisión correcta, fecuentemente la perosna presenta conflictos que deben abordarse para que esta pueda estar en paz con su elección. Creer que  existe el síndrome post aborto no significa que uno no crea en el derecho de la mujer a elegir; simplemente significa que uno cree en la necesidad de un asesoramiento constructivo y de un apoyo en torno a los síntomas del trauma.&amp;quot;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Síntomas más frecuentes del síndorme post aborto'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Continúa la autora enumerando los posible síntomas del síndrome post aborto:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. &amp;quot;Culpabilidad: Experimentar la culpabilidad no implica que haya cometido un error o &amp;quot;haya violado su propio código moral&amp;quot;, como implicarían algunos partidarios de la vida. Sin embargo, los sentimientos en torno a tener un aborto pueden ser complejos y deben tener en cuenta el miedo a lo que otros puedan pensar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2. Ansiedad: la ansiedad general es un síntoma común del TEPT: en el caso del PASS, puede haber una ansiedad particular sobre los problemas de fertilidad y la posibilidad de volver a quedar embarazada.Adormecimiento, depresión: una vez más, síntomas comunes de trastorno de estrés postraumático.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
3. Angustia: el aborto es una cirugía, y en la mayoría de los casos, es una cirugía que ocurre mientras el paciente está ''completamente consciente''. Esta puede ser una experiencia angustiante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
4. Pensamientos suicidas: en casos extremos, el trastorno de estrés postraumático que resulta de un aborto controvertido puede llevar a pensamientos o tendencias suicidas y requeriría tratamiento inmediato. Es importante tener en cuenta que este no es un síntoma común o esperado del síndrome del stress post aborto, pero como con cualquier forma de estrés post traumático es posible. ([https://www.psychologytoday.com/us/blog/somatic-psychology/201010/post-abortion-stress-syndrome-pass-does-it-exist Artículo ¿Existe el síndrome post aborto?])&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Efectos negativos comunes del aborto&lt;br /&gt;
'''&lt;br /&gt;
En este sentido citamos un amplio estudio, publicado más recientmenente en la prestigiosa revista Journal of American Physicians and Surgeons que confirma que después de haber entrevistado a 987 mujeres, &amp;quot;Más específicamente, los efectos negativos comunes (del aborto) incluyen sentimientos sobre la terminación de la vida (suicidio), arrepentimiento, vergüenza, culpa, depresión,ansiedad, autoevaluaciones negativas y comportamientos autodestructivos. Un resumen de estos datos debería servir para actualizar los actuales protocolos de asesoramiento pre y post aborto con el fin que estos sean más personalizados atendiendo a las diferentes necesidades de las pacientes (Journal of American Physicians and Surgeons Volume 22 Number 4 Winter 2017 [http://www.jpands.org/vol22no4/coleman.pdf]).&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cabe señalar que el uso del término médico para doagnosticar casos de traumas psicológicos de la mujer que ha abortado defendido arriba por la psicóloga somática como ''síndorme de estrés post aborto''  no es compartido unanimente por la comunidad científica y negado por varias asosciaciones médicas. Cabe preguntarse si es una mera discución semántica o los estudios como el que citamos ariba que concluyen efectos psicológicos negativos graves constatados en los estudios no encuadrarían en el término síndrome. El tema continua abierto.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Manuel Zunin</name></author>
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		<title>Síndrome post aborto</title>
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		<updated>2018-10-03T08:14:29Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Manuel Zunin: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;'''Introducción.'''&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Los efectos psicológicos negativos del aborto voluntario son conocidos por el público en general y la práctica médica. Sin embargo en los últimos años se ha querido minimizar sus efectos al punto que la prestigiosa American Psychiatric Assoacation desautorizó el uso del término Post Abortion Stress Syndrome (PASS) - Síndrome del stress post aborto - que se venía usando corrientemente aduciendo que, no se quería incidir en las agendas políticas de los movimientos provida, que tienen una gran fuerza en los Estados Unidos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Definición del Síndrome post aborto, más propiamente llamado &amp;quot;síndrome de estrés post aborto&amp;quot;'''&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Citamos a continuación un artículo de una psicóloga somática, Susana Babbell Ph.D. La autora parece no defender la causa provida afirma, &amp;quot;El Síndorme de estrés post aborto afecta a cualquier mujer que experimente el trauma por aborto. Es sabido que cualquier persona que pasa por una circunstancia que produce trauma es altamente probale que sufra un trastorno por estrés postraumático (TEPT), y el aborto no es una excepción. Una mujer puede tener una mente sana y sólida cuando elige abortar, pero nunca es una decisión fácil. Incluso cuando tiene certeza que ha sido una decisión correcta, fecuentemente la perosna presenta conflictos que deben abordarse para que esta pueda estar en paz con su elección. Creer que  existe el síndrome post aborto no significa que uno no crea en el derecho de la mujer a elegir; simplemente significa que uno cree en la necesidad de un asesoramiento constructivo y de un apoyo en torno a los síntomas del trauma.&amp;quot;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Síntomas más frecuentes del síndorme post aborto'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Continúa la autora enumerando los posible síntomas del síndrome post aborto:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. &amp;quot;Culpabilidad: Experimentar la culpabilidad no implica que haya cometido un error o &amp;quot;haya violado su propio código moral&amp;quot;, como implicarían algunos partidarios de la vida. Sin embargo, los sentimientos en torno a tener un aborto pueden ser complejos y deben tener en cuenta el miedo a lo que otros puedan pensar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2. Ansiedad: la ansiedad general es un síntoma común del TEPT: en el caso del PASS, puede haber una ansiedad particular sobre los problemas de fertilidad y la posibilidad de volver a quedar embarazada.Adormecimiento, depresión: una vez más, síntomas comunes de trastorno de estrés postraumático.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
3. Angustia: el aborto es una cirugía, y en la mayoría de los casos, es una cirugía que ocurre mientras el paciente está ''completamente consciente''. Esta puede ser una experiencia angustiante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
4. Pensamientos suicidas: en casos extremos, el trastorno de estrés postraumático que resulta de un aborto controvertido puede llevar a pensamientos o tendencias suicidas y requeriría tratamiento inmediato. Es importante tener en cuenta que este no es un síntoma común o esperado del síndrome del stress post aborto, pero como con cualquier forma de estrés post traumático es posible. ([https://www.psychologytoday.com/us/blog/somatic-psychology/201010/post-abortion-stress-syndrome-pass-does-it-exist Artículo ¿Existe el síndrome post aborto?])&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Efectos negativos comunes del aborto&lt;br /&gt;
'''&lt;br /&gt;
En este sentido citamos un amplio estudio, publicado más recientmenente en la prestigiosa revista Journal of American Physicians and Surgeons que confirma que después de haber entrevistado a 987 mujeres, &amp;quot;Más específicamente, los efectos negativos comunes (del aborto) incluyen sentimientos sobre la terminación de la vida (suicidio), arrepentimiento, vergüenza, culpa, depresión,ansiedad, autoevaluaciones negativas y comportamientos autodestructivos. Un resumen de estos datos debería servir para actualizar los actuales protocolos de asesoramiento pre y post aborto con el fin que estos sean más personalizados atendiendo a las diferentes necesidades de las pacientes (Journal of American Physicians and Surgeons Volume 22 Number 4 Winter 2017 [http://www.jpands.org/vol22no4/coleman.pdf]).&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cabe señalar que el uso del término médico para doagnosticar casos de traumas psicológicos de la mujer que ha abortado defendido arriba por la psicóloga somática como ''síndorme de estrés post aborto''''Texto en cursiva'' no es compartido unanimente por la comunidad científica y negado por varias asosciaciones médicas. Cabe preguntarse si es una mera discución semántica o los estudios como el que citamos ariba que concluyen efectos psicológicos negativos graves constatados en los estudios no encuadrarían en el término síndrome. El tema continua abierto.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Manuel Zunin</name></author>
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		<title>Síndrome post aborto</title>
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		<updated>2018-10-03T08:11:54Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Manuel Zunin: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;'''Introducción.'''&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Los efectos psicológicos negativos del aborto voluntario son conocidos por el público en general y la práctica médica. Sin embargo en los últimos años se ha querido minimizar sus efectos al punto que la prestigiosa American Psychiatric Assoacation desautorizó el uso del término Post Abortion Stress Syndrome (PASS) - Síndrome del stress post aborto - que se venía usando corrientemente aduciendo que, no se quería incidir en las agendas políticas de los movimientos provida, que tienen una gran fuerza en los Estados Unidos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Definición del Síndrome post aborto, más propiamente llamado &amp;quot;síndrome de estrés post aborto&amp;quot;'''&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Citamos a continuación un artículo de una psicóloga somática, Susana Babbell Ph.D. La autora parece no defender la causa provida afirma, &amp;quot;El Síndorme de estrés post aborto afecta a cualquier mujer que experimente el trauma por aborto. Es sabido que cualquier persona que pasa por una circunstancia que produce trauma es altamente probale que sufra un trastorno por estrés postraumático (TEPT), y el aborto no es una excepción. Una mujer puede tener una mente sana y sólida cuando elige abortar, pero nunca es una decisión fácil. Incluso cuando tiene certeza que ha sido una decisión correcta, fecuentemente la perosna presenta conflictos que deben abordarse para que esta pueda estar en paz con su elección. Creer que  existe el síndrome post aborto no significa que uno no crea en el derecho de la mujer a elegir; simplemente significa que uno cree en la necesidad de un asesoramiento constructivo y de un apoyo en torno a los síntomas del trauma.&amp;quot;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Síntomas más frecuentes del síndorme post aborto'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Continúa la autora enumerando los posible síntomas del síndrome post aborto:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. &amp;quot;Culpabilidad: Experimentar la culpabilidad no implica que haya cometido un error o &amp;quot;haya violado su propio código moral&amp;quot;, como implicarían algunos partidarios de la vida. Sin embargo, los sentimientos en torno a tener un aborto pueden ser complejos y deben tener en cuenta el miedo a lo que otros puedan pensar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2. Ansiedad: la ansiedad general es un síntoma común del TEPT: en el caso del PASS, puede haber una ansiedad particular sobre los problemas de fertilidad y la posibilidad de volver a quedar embarazada.Adormecimiento, depresión: una vez más, síntomas comunes de trastorno de estrés postraumático.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
3. Angustia: el aborto es una cirugía, y en la mayoría de los casos, es una cirugía que ocurre mientras el paciente está ''completamente consciente''. Esta puede ser una experiencia angustiante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
4. Pensamientos suicidas: en casos extremos, el trastorno de estrés postraumático que resulta de un aborto controvertido puede llevar a pensamientos o tendencias suicidas y requeriría tratamiento inmediato. Es importante tener en cuenta que este no es un síntoma común o esperado del síndrome del stress post aborto, pero como con cualquier forma de estrés post traumático es posible. ([https://www.psychologytoday.com/us/blog/somatic-psychology/201010/post-abortion-stress-syndrome-pass-does-it-exist Artículo ¿Existe el síndrome post aborto?])&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Respaldo científico de su prevalencia'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este sentido citamos un amplio estudio, publicado más recientmenente en la prestigiosa revista Journal of American Physicians and Surgeons que confirma que después de haber entrevistado a 987 mujeres, &amp;quot;Más específicamente, los efectos negativos comunes (del aborto) incluyen sentimientos sobre la terminación de la vida (suicidio), arrepentimiento, vergüenza, culpa, depresión,ansiedad, autoevaluaciones negativas y comportamientos autodestructivos. Un resumen de estos datos debería servir para actualizar los actuales protocolos de asesoramiento pre y post aborto con el fin que estos sean más personalizados atendiendo a las diferentes necesidades de las pacientes (Journal of American Physicians and Surgeons Volume 22 Number 4 Winter 2017 [http://www.jpands.org/vol22no4/coleman.pdf]).&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cabe señalar que el uso del término médico para doagnosticar casos de traumas psicológicos de la mujer que ha abortado defendido arriba por la psicóloga somática como Síndorme de estrés post aborto no es compartido unanimente por la comunidad científica y negado por varias asosciaciones médicas. Cabe preguntarse si es una mera discución semántica o los estudios como el que citamos ariba que concluyen efectos psicológicos negativos graves constatados en los estudios no encuadrarían en el término síndrome. El tema continua abierto.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Manuel Zunin</name></author>
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		<updated>2018-10-03T08:09:48Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Manuel Zunin: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;'''Introducción.'''&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Los efectos psicológicos negativos del aborto voluntario son conocidos por el público en general y la práctica médica. Sin embargo en los últimos años se ha querido minimizar sus efectos al punto que la prestigiosa American Psychiatric Assoacation desautorizó el uso del término Post Abortion Stress Syndrome (PASS) - Síndrome del stress post aborto - que se venía usando corrientemente aduciendo que, no se quería incidir en las agendas políticas de los movimientos provida, que tienen una gran fuerza en los Estados Unidos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Definición del Síndrome post aborto, más propiamente llamado &amp;quot;síndrome de estrés post aborto&amp;quot;'''&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Citamos a continuación un artículo de una psicóloga somática, Susana Babbell Ph.D., que trata este tema con desapasionada y rigurosa claridad. La autora parece no defender la causa provida. Babbel afirma,  &amp;quot;El Síndorme de estrés post aborto afecta a cualquier mujer que experimente el trauma por aborto. Es sabido que cualquier persona que pasa por una circunstancia que produce trauma es altamente probale que sufra un trastorno por estrés postraumático (TEPT), y el aborto no es una excepción. Una mujer puede tener una mente sana y sólida cuando elige abortar, pero nunca es una decisión fácil. Incluso cuando tiene certeza que ha sido una decisión correcta, fecuentemente la perosna presenta conflictos que deben abordarse para que esta pueda estar en paz con su elección. Creer que  existe el síndrome post aborto no significa que uno no crea en el derecho de la mujer a elegir; simplemente significa que uno cree en la necesidad de un asesoramiento constructivo y de un apoyo en torno a los síntomas del trauma.&amp;quot;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Síntomas más frecuentes del síndorme post aborto'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Continúa la autora enumerando los posible síntomas del síndrome post aborto:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. &amp;quot;Culpabilidad: Experimentar la culpabilidad no implica que haya cometido un error o &amp;quot;haya violado su propio código moral&amp;quot;, como implicarían algunos partidarios de la vida. Sin embargo, los sentimientos en torno a tener un aborto pueden ser complejos y deben tener en cuenta el miedo a lo que otros puedan pensar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2. Ansiedad: la ansiedad general es un síntoma común del TEPT: en el caso del PASS, puede haber una ansiedad particular sobre los problemas de fertilidad y la posibilidad de volver a quedar embarazada.Adormecimiento, depresión: una vez más, síntomas comunes de trastorno de estrés postraumático.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
3. Angustia: el aborto es una cirugía, y en la mayoría de los casos, es una cirugía que ocurre mientras el paciente está ''completamente consciente''. Esta puede ser una experiencia angustiante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
4. Pensamientos suicidas: en casos extremos, el trastorno de estrés postraumático que resulta de un aborto controvertido puede llevar a pensamientos o tendencias suicidas y requeriría tratamiento inmediato. Es importante tener en cuenta que este no es un síntoma común o esperado del síndrome del stress post aborto, pero como con cualquier forma de estrés post traumático es posible. ([https://www.psychologytoday.com/us/blog/somatic-psychology/201010/post-abortion-stress-syndrome-pass-does-it-exist Artículo ¿Existe el síndrome post aborto?])&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Respaldo científico de su prevalencia'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este sentido citamos un amplio estudio, publicado más recientmenente en la prestigiosa revista Journal of American Physicians and Surgeons que confirma que después de haber entrevistado a 987 mujeres, &amp;quot;Más específicamente, los efectos negativos comunes (del aborto) incluyen sentimientos sobre la terminación de la vida (suicidio), arrepentimiento, vergüenza, culpa, depresión,ansiedad, autoevaluaciones negativas y comportamientos autodestructivos. Un resumen de estos datos debería servir para actualizar los actuales protocolos de asesoramiento pre y post aborto con el fin que estos sean más personalizados atendiendo a las diferentes necesidades de las pacientes (Journal of American Physicians and Surgeons Volume 22 Number 4 Winter 2017 [http://www.jpands.org/vol22no4/coleman.pdf]).&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cabe señalar que el uso del término médico para doagnosticar casos de traumas psicológicos de la mujer que ha abortado defendido arriba por la psicóloga somática como Síndorme de estrés post aborto no es compartido unanimente por la comunidad científica y negado por varias asosciaciones médicas. Cabe preguntarse si es una mera discución semántica o los estudios como el que citamos ariba que concluyen efectos psicológicos negativos graves constatados en los estudios no encuadrarían en el término síndrome. El tema continua abierto.&lt;/div&gt;</summary>
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		<title>Estatuto antropológico del embrión humano</title>
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		<summary type="html">&lt;p&gt;Manuel Zunin: Página blanqueada&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Manuel Zunin</name></author>
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		<title>Estatuto antropológico del embrión humano</title>
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		<updated>2018-09-27T11:43:19Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Manuel Zunin: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;'''Introducción'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los continuos avances de la ciencia en el área de la embriología humana dejan pocas dudas de la naturaleza humana del embrión desde sus primeras etapas de deasarrollo. Biologicamente no cabe otra definición de esta entidad, desde su fase unicelular, es un individuo de la especie humana con las características, ya definidas pero aun no desarroladas, del particular ser humano que será toda la vida, ver [[Estatuto biológico del embrión humano|Estatuto biológico del embrión]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Basta esta evidencia científica para que el embrión humano, especialmente en sus primeras etapas de desarrollo, sea considerado una persona humana con las prerrogativas propias a su condición?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creemos que es lógico pensar, sin acudir a escuelas filosóficas particulares, que la realidad biológica del embrión o sea sus características biológicas únicas que le otrogan su condición de ser un individuo de la especie humana permite deducir su projección ontológica y por lo tanto su condición de de persona. Pero veamos como se presenta el debate en nuestros días. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En ese sentido, citamos un estudio del Observatorio de Bioética UCV que afirma, ''No  hay unanimidad en cuanto a sí la especie, como tal, es más que sólo materia y resulta relevante para determinar la «personeidad» de algunos individuos y para el reconocimiento de sus derechos inherentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''La distinción entre seres humanos (en sentido biológico) y personas humanas (como depositarias de derechos fundamentales) es nuclear en sede bioética. A modo de muestra, baste recordar que las controversias en torno a la despenalización del aborto han consolidado la aparición de dos posicionamientos enfrentados y claramente definidos: el posicionamiento pro life, que sostiene el estatuto personal del concebido no nacido y su correspondiente derecho fundamental a la vida; y el posicionamiento pro choice, que amparándose en la vieja fórmula romana del mulieris portio, cosifica al embrión humano presentándolo como un apéndice del cuerpo materno.''[https://www.observatoriobioetica.org/2017/04/el-estatuto-antropologico-del-embrion-humano/18907]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''La persona del naciturus&lt;br /&gt;
'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dentro de esta polémica destaca, en nuestra opinión, un articulo recientemente publicado en lor la revista científica  Linacre[https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5499222/] que afirma ''Esta discusión se centra en distinguir el ser humano físico de la persona ontológica humana que tiene un estatus moral, si existe tal distinción. La persona humana se refiere al individuo ontológico: &amp;quot;una sola entidad concreta que existe como un ser distinto y no es una agregación de cosas más pequeñas ni simplemente una parte de un todo mayor; ... su unidad es ... intrínseca &amp;quot;(Ford 1988). La definición tradicional de Boecio de la personalidad presupone una sustancia individual que posee una naturaleza racional (Boethius n.d., capítulo 3), excluyendo así la extensión de la personalidad a los no humanos. Este trabajo explora '''si el ser humano formado en la fecundación se convierte en una persona humana en algún momento del desarrollo versus la noción de que la persona está inextricablemente interrelacionada e inherente desde el punto de fecundación o fusión del óvulo y el esperma.''' &lt;br /&gt;
Las etapas de la vida humana relevantes para discernir la personalidad incluyen, pero no se limitan a: fertilización (penetración de esperma / huevo), cigoto (ensamblaje del nuevo genoma), mórula, embrión, feto y nacimiento (supervivencia extrauterina).&lt;br /&gt;
''Si bien los seres en estas etapas de desarrollo se consideran biologicamente e irrefutablemente como seres humanos y mamíferos, no existe un consenso claro con respecto a determinar cuándo se establece la personalidad. Unos afirman que el embrión puede considerarse una persona humana desde la fecundación. Por otro lado, otros atribuyen personalidad una vez que la apariencia física de un feto se asemeja a la forma humana madura alrededor de la semana 9 de gestación durante la embriogénesis. Alternativamente, un ser humano puede llegar a ser una persona cuando el sistema nervioso central se desarrolla y los órganos están funcionando, o en un punto donde las funciones vitales, como la respiración y la filtración del riñón, se establecen o se pueden mantener con equipos mecánicos alrededor de los veinte -6 semanas de gestación (Moore 1988). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Los filósofos, bioéticos y legisladores consideran aspectos del desarrollo humano biológico como estos al definir y establecer la personalidad .&lt;br /&gt;
''''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Más adelante el artículo desarrolla las dos hipótesis enfrentadas, sobre cuando el individuo de la especie humana se transforma en persona, afirma &amp;quot; Farah y Heverlein describen la importancia de definir &amp;quot;Persona es un concepto fundamental en ética, que incluye tanto la ética filosófica pura como el campo de la bioética aplicada, sin embargo, definir criterios para la personalidad ha sido esquivo&amp;quot; (Farah y Heverlein 2007, 37-48). &lt;br /&gt;
Para los propósitos de este trabajo, un ser humano se refiere a una entidad biológicamente humana, y la persona humana constituye una categoría moral (que se situa en el campo de la filosofía, más especificamente en la ontología). Las dos hipótesis en competencia constituyen un dilema filosófico. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. La primera de las dos hipótesis es que un ser humano ha existido desde la fecundación y que la persona es siempre inherente a un ser humano en todas las etapas del desarrollo. Un ser humano no se convierte en una persona en una etapa particular de desarrollo después de la fertilización. Se sigue que una persona humana está en continuo desarrollo de potencialidades y un ser humano ha sido una persona desde que comenzó a existir en la fecundación. Además, los términos &amp;quot;cigoto&amp;quot;, &amp;quot;embrión&amp;quot; y &amp;quot;feto&amp;quot; describen etapas del desarrollo humano biológico y, como tales, no describen el desarrollo en una persona humana. Los defensores de la primera hipótesis afirman que la persona se logra desde el momento de la fecundación cuando se ensambla un nuevo genoma zigótico, o incluso antes cuando una espermática penetra en un oótido. Como en el caso de la muerte, los defensores de la primera hipótesis seleccionan un punto en el tiempo para la personalidad que es absoluto y no varía entre los individuos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2. La segunda de las dos hipótesis es que una entidad biológicamente humana se convierte en una persona humana en algún momento después de la fertilización. Es decir, que no todos los seres humanos son personas humanas y, como resultado, no todos los seres humanos tienen un estatus moral. Los defensores de este último pueden creer que un cigoto, embrión o feto son etapas de desarrollo de la vida humana y tienen potencial para convertirse en un ser humano o una persona, pero pueden no ser aún una persona. Algunos defensores de esta hipótesis pueden creer que el estado de personalidad se designa en un punto arbitrario en el tiempo después de la fertilización al cumplir ciertos criterios. Algunos de estos momentos coinciden con los hitos del desarrollo, como la implantación, ciertas etapas del desarrollo embrionario o fetal, el nacimiento o incluso después del nacimiento. Como algunas de estas etapas de desarrollo constituyen un continuo o proceso en lugar de un final o punto de partida absoluto, el logro de la personalidad necesariamente varía entre los sujetos, a diferencia de la primera hipótesis.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El estudio continua con las diversas posturas del momento en que la persona humana surgiría de esa entidad que ya es un individuo de la naturaeza humana y concluye defendiendo la primera hipótesis arriba referida que en nuestra opinión es concluyente, ''A la luz de la evidencia biológica y los argumentos filosóficos que expondremos a continuación, es más razonable apoyar la noción de que el estatus de persona está presente desde el momento de la fertilización humana.'''''Texto en negrita'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Fundamentación ontológica (referida al ser) de la persona humana en su fase embrionaria.'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Despejando cualquier duda semántica, nos parece que la definición más acertada e ineqívoca de persona es la de Boecio (S. XIII) Rationalis naturae individua substantia («substancia individual de naturaleza racional») es la definición clásica de Boecio que se caracteriza por tres notas: la sustancialidad, la individualidad y la capacidad de razonar, que en el caso del embrión se desarrollará bastante después del naciemiento. Es así que podeemos afirmar que sustancia individual de naturaleza racional es el principio personificador y la índole que le da su caracter incomunicable y completamente insustituible. En la persona la incomunicabilidad —la singularidad— alcanza todas las dimensiones de su ser en cuanto que personal, haciendo suyos incluso los accidentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No es nada fácil entender la condición de persona de esa minúscula realidad que es el embrión temprano y la plenitud del ser que esta significa lo que le confiere su dignidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo los estudios científicos, particularmente los genéticos, nos presentan una evidencia de esta particular singularidad en la conformación genética del nuevo individuo de la naturaleza humana, el cigoto que forma a partir de los genes del esperma y del óvulo su propio genoma, diferente al padre y a la madre, que le da su singulariad única e irrepetible y que esencialmente no sufrirá cambios hasta su muerte. Citamos una comparación que cita Sgreccia, que nos parece muy reveladora, &amp;quot;Imaginemos que tenemos que construir una casa. Necesitamos na arquitecto que realiza y supervisa el proyecto, un constructor que desarrola el proyecto y albañiles que lo van ejecutando según sus especialidaes. El cigoto es el palnificador, el constructor y el trabajador que va disponiendo los materiales de construcción según conviene. Estas actividades se encuentran y se activan desde dentro. El cigoto, como en el ejemplo de la casa, manfiesta ya su completa esturctura como individuo; la madre aporta solamente el entorno que lo contiene y los materiales necesarios para la construcción.(Personalist Bioethics, Ed. National Catholic Bioethics Centre, pág. 433) Sin duda esta autonomía e individualidad biológica nos ayuda a entender mejor la categoría de persona que hemos descrito en el ámbito ontológico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nos permitimos una consideración final. &lt;br /&gt;
¿Cómo considera la teología católica al embrión? &lt;br /&gt;
Ofrecemos una cita breve, sin pretender agotar el tema del libro, '''THE SOUL OF THE EMBRYO (El alma del embrión)''' – Una investigación del estatuto del embrión en la tradición cristiana que afirma, &amp;quot;En el contexto de la biología moderna parece más natural decir que la vida humana comienza cuando el embrión humano empieza a existir, con la fertilización. Desde la perspectiva de la tradición cristiana, la vida humana comienza con la fertilización, luego es ahí cuando el alma comienza a existir, pues en el pensamiento cristiano, vida y alma están correlacionadas. Esto es así, aunque las más elevadas facultades del alma no serán desplegadas sino mucho más tarde en la vida [...] “Jesús, comenzó su vida en el vientre de María.” Más adelante cita a un teólogo contemporáneo escocés que afirma, “Cada niño en el vientre de su madre ha sido hermanado por Jesucristo, que se hizo ser humano por nosotros, el también se hizo embrión en atención a todos los embriones y para nuestro cristiano discernimiento del ser, naturaleza y estatuto del niño no nacido a los ojos de Dios.” [3]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
...................................&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
sin recurrir a los atributos del ser que definió Santo Tomás. Estos son cuatro: unum,verum,bonum y pulchrum.El primero, unum (unicidad) es el soporte de los otros tres que a su vez surge por la mera razón de existir. El ser otorgado a la persona humana se distingue de la otras creaturas por su radicalidad siendo el unico see viviente plenamente incomunicable.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así podríamos sintetizar la condición de persona humana atribuida al enmbrión humano desde la fecundación en un atributo: unum,el que le da su caracter incomunicable. &lt;br /&gt;
En efecto, en cuanto sujetos subsistentes, los animales, las plantas y los entes inanimados son ciertamente incomunicables; pero sus principios individuantes y, por tanto, aquello&lt;br /&gt;
13 Tomás de Aquino: In I Sententiarum, d. 25, q. 1, a. 1, ad 6: «... in individuatione […] est duo considerare; id est&lt;br /&gt;
individuationis causam quae est material […]; et secundñum, scilicet rationem individuationis quae est ratio&lt;br /&gt;
incommunicabilitatis…»&lt;br /&gt;
14 Forment Giralt, Eudaldo: “Introducción” a El orden del ser: Antología filosófica. Madrid: Tecnos, p. 97. Esto&lt;br /&gt;
fundamenta la formulación de una Antropología trascendental, algo a lo que Leonardo Polo ha consagrado buena&lt;br /&gt;
parte de su obra. La metafísica de la persona —en cuanto metafísica del ser— se resuelve en una antropología&lt;br /&gt;
trascendental.&lt;br /&gt;
124&lt;br /&gt;
Sustancia individual de naturaleza racional:&lt;br /&gt;
el principio personificador y la índole del alma separada&lt;br /&gt;
que los hace incomunicables tienen poca entidad, y por ello son fácilmente intercambiables.&lt;br /&gt;
La persona, en cambio, en cuanto que su constitutivo formal es el ser,&lt;br /&gt;
es completamente insustituible: en la persona la incomunicabilidad —la singularidad—&lt;br /&gt;
alcanza todas las dimensiones de su ser en cuanto que personal, haciendo&lt;br /&gt;
suyos incluso los accidentes.15&lt;br /&gt;
Sustancia individual de naturaleza racional: el principio personificador y la índole del alma separada&lt;br /&gt;
Individual Substance of Rational Nature: The Personification Principle and the&lt;br /&gt;
Nature of the Separated Soul&lt;br /&gt;
Gabriel Martí Andrés&lt;br /&gt;
Cabría hacerse una pregunta que exede los límites de la filosofía pero está estrechamente relacionada con nuestro tema, cómo considera la teología católica al embrión. Ofrecemos una cita breve, sin pretender agotar el tema del libro, THE SOUL OF THE EMBRYO (El alma del embrión) – Una investigación del estatuto del embrión en la tradición cristiana que afirma,  ''En el contexto de la biología moderna parece más natural decir que la vida humana comienza cuando el embrión humano empieza a existir, con la fertilización. Desde la perspectiva de la tradición cristiana,  la vida humana comienza con la fertilización, luego es ahí cuando el alma comienza a existir, pues en el pensamiento cristiano, vida y alma están correlacionadas. Esto es así, aunque las más elevadas facultades del alma no serán desplegadas sino mucho más tarde en la vida [...] “Jesús, comenzó su vida en el vientre de María.” Más adelante cita a un teólogo contemporáneo escocés que afirma,  “Cada niño en el vientre de su madre ha sido hermanado por Jesucristo, que se hizo ser humano por nosotros, el también se hizo embrión en atención a todos los embriones y para nuestro cristiano discernimiento del ser, naturaleza y estatuto del niño no nacido a los ojos de Dios.”'' [https://www.observatoriobioetica.org/2015/10/el-alma-del-embrion-the-embryo-soul/487] &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Doctor en Filosofía&lt;br /&gt;
Profesor Titular de Edufamilia&lt;br /&gt;
Colaborador honorario del Departamento de Filosofía&lt;br /&gt;
(Universidad de Málaga)&lt;br /&gt;
gmartian@uma.es&lt;br /&gt;
Unum bonum verum pulchrum&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Manuel Zunin</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Estatuto_antropol%C3%B3gico_del_embri%C3%B3n_humano&amp;diff=102468</id>
		<title>Estatuto antropológico del embrión humano</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Estatuto_antropol%C3%B3gico_del_embri%C3%B3n_humano&amp;diff=102468"/>
		<updated>2018-09-27T08:13:54Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Manuel Zunin: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;'''Introducción'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los continuos avances de la ciencia en el área de la embriología humana dejan pocas dudas de la naturaleza humana del embrión desde sus primeras etapas de deasarrollo. Biologicamente no cabe otra definición de esta entidad, desde su fase unicelular, es un individuo de la especie humana con las características, ya definidas pero aun no desarroladas, del particular ser humano que será toda la vida, ver [[Estatuto biológico del embrión humano|Estatuto biológico del embrión]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Basta esta evidencia científica para que el embrión humano, especialmente en sus primeras etapas de desarrollo, sea considerado una persona humana con las prerrogativas propias a su condición?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creemos que es lógico pensar, sin acudir a escuelas filosóficas particulares, que la realidad biológica del embrión o sea sus características biológicas únicas que le otrogan su condición de ser un individuo de la especie humana permite deducir su projección ontológica, si es así, probaremos la codición de persona del nasciturus dada su unicidad, única e irrepetible que caracterizará al individuo durante toda su vida. Pero veamos como se presenta el debate en nuestros días. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En ese sentido, citamos un estudio del Observatorio de Bioética UCV que afirma, ''No  hay unanimidad en cuanto a sí la especie, como tal, es más que sólo materia y resulta relevante para determinar la «personeidad» de algunos individuos y para el reconocimiento de sus derechos inherentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''La distinción entre seres humanos (en sentido biológico) y personas humanas (como depositarias de derechos fundamentales) es nuclear en sede bioética. A modo de muestra, baste recordar que las controversias en torno a la despenalización del aborto han consolidado la aparición de dos posicionamientos enfrentados y claramente definidos: el posicionamiento pro life, que sostiene el estatuto personal del concebido no nacido y su correspondiente derecho fundamental a la vida; y el posicionamiento pro choice, que amparándose en la vieja fórmula romana del mulieris portio, cosifica al embrión humano presentándolo como un apéndice del cuerpo materno.''[https://www.observatoriobioetica.org/2017/04/el-estatuto-antropologico-del-embrion-humano/18907]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''La persona del naciturus&lt;br /&gt;
'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dentro de esta polémica destaca, en nuestra opinión, un articulo recientemente publicado en lor la revista científica  Linacre[https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5499222/] que afirma ''Esta discusión se centra en distinguir el ser humano físico de la persona ontológica humana que tiene un estatus moral, si existe tal distinción. La persona humana se refiere al individuo ontológico: &amp;quot;una sola entidad concreta que existe como un ser distinto y no es una agregación de cosas más pequeñas ni simplemente una parte de un todo mayor; ... su unidad es ... intrínseca &amp;quot;(Ford 1988). La definición tradicional de Boecio de la personalidad presupone una sustancia individual que posee una naturaleza racional (Boethius n.d., capítulo 3), excluyendo así la extensión de la personalidad a los no humanos. Este trabajo explora '''si el ser humano formado en la fecundación se convierte en una persona humana en algún momento del desarrollo versus la noción de que la persona está inextricablemente interrelacionada e inherente desde el punto de fecundación o fusión del óvulo y el esperma.''' &lt;br /&gt;
Las etapas de la vida humana relevantes para discernir la personalidad incluyen, pero no se limitan a: fertilización (penetración de esperma / huevo), cigoto (ensamblaje del nuevo genoma), mórula, embrión, feto y nacimiento (supervivencia extrauterina).&lt;br /&gt;
''Si bien los seres en estas etapas de desarrollo se consideran biologicamente e irrefutablemente como seres humanos y mamíferos, no existe un consenso claro con respecto a determinar cuándo se establece la personalidad. Unos afirman que el embrión puede considerarse una persona humana desde la fecundación. Por otro lado, otros atribuyen personalidad una vez que la apariencia física de un feto se asemeja a la forma humana madura alrededor de la semana 9 de gestación durante la embriogénesis. Alternativamente, un ser humano puede llegar a ser una persona cuando el sistema nervioso central se desarrolla y los órganos están funcionando, o en un punto donde las funciones vitales, como la respiración y la filtración del riñón, se establecen o se pueden mantener con equipos mecánicos alrededor de los veinte -6 semanas de gestación (Moore 1988). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Los filósofos, bioéticos y legisladores consideran aspectos del desarrollo humano biológico como estos al definir y establecer la personalidad .&lt;br /&gt;
''''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Más adelante el artículo desarrolla las dos hipótesis enfrentadas, sobre cuando el individuo de la especie humana se transforma en persona, afirma &amp;quot; Farah y Heverlein describen la importancia de definir &amp;quot;Persona es un concepto fundamental en ética, que incluye tanto la ética filosófica pura como el campo de la bioética aplicada, sin embargo, definir criterios para la personalidad ha sido esquivo&amp;quot; (Farah y Heverlein 2007, 37-48). &lt;br /&gt;
Para los propósitos de este trabajo, un ser humano se refiere a una entidad biológicamente humana, y la persona humana constituye una categoría moral (que se situa en el campo de la filosofía, más especificamente en la ontología). Las dos hipótesis en competencia constituyen un dilema filosófico. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. La primera de las dos hipótesis es que un ser humano ha existido desde la fecundación y que la persona es siempre inherente a un ser humano en todas las etapas del desarrollo. Un ser humano no se convierte en una persona en una etapa particular de desarrollo después de la fertilización. Se sigue que una persona humana está en continuo desarrollo de potencialidades y un ser humano ha sido una persona desde que comenzó a existir en la fecundación. Además, los términos &amp;quot;cigoto&amp;quot;, &amp;quot;embrión&amp;quot; y &amp;quot;feto&amp;quot; describen etapas del desarrollo humano biológico y, como tales, no describen el desarrollo en una persona humana. Los defensores de la primera hipótesis afirman que la persona se logra desde el momento de la fecundación cuando se ensambla un nuevo genoma zigótico, o incluso antes cuando una espermática penetra en un oótido. Como en el caso de la muerte, los defensores de la primera hipótesis seleccionan un punto en el tiempo para la personalidad que es absoluto y no varía entre los individuos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2. La segunda de las dos hipótesis es que una entidad biológicamente humana se convierte en una persona humana en algún momento después de la fertilización. Es decir, que no todos los seres humanos son personas humanas y, como resultado, no todos los seres humanos tienen un estatus moral. Los defensores de este último pueden creer que un cigoto, embrión o feto son etapas de desarrollo de la vida humana y tienen potencial para convertirse en un ser humano o una persona, pero pueden no ser aún una persona. Algunos defensores de esta hipótesis pueden creer que el estado de personalidad se designa en un punto arbitrario en el tiempo después de la fertilización al cumplir ciertos criterios. Algunos de estos momentos coinciden con los hitos del desarrollo, como la implantación, ciertas etapas del desarrollo embrionario o fetal, el nacimiento o incluso después del nacimiento. Como algunas de estas etapas de desarrollo constituyen un continuo o proceso en lugar de un final o punto de partida absoluto, el logro de la personalidad necesariamente varía entre los sujetos, a diferencia de la primera hipótesis.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El estudio continua con las diversas posturas del momento en que la persona humana surgiría de esa entidad que ya es un individuo de la naturaeza humana y concluye defendiendo la primera hipótesis arriba referida que en nuestra opinión es concluyente, ''A la luz de la evidencia biológica y los argumentos filosóficos que expondremos a continuación, es más razonable apoyar la noción de que el estatus de persona está presente desde el momento de la fertilización humana.'''''Texto en negrita'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Fundamentación ontológica (referida al ser) de la persona humana en su fase embrionaria.'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Despejando cualquier duda semántica, nos parece que la definición más acertada e ineqívoca de persona es la de Boecio (S. XIII) Rationalis naturae individua substantia («substancia individual de naturaleza racional») es la definición clásica de Boecio que se caracteriza por tres notas: la sustancialidad, la individualidad y la capacidad de razonar, que en el caso del embrión se desarrollará bastante después del naciemiento. Es así que podeemos afirmar que sustancia individual de naturaleza racional es el principio personificador y la índole que le da su caracter incomunicable y completamente insustituible. En la persona la incomunicabilidad —la singularidad— alcanza todas las dimensiones de su ser en cuanto que personal, haciendo suyos incluso los accidentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No es nada fácil entender la condición de persona de esa minúscula realidad que es el embrión temprano y la plenitud del ser que esta significa lo que le confiere su dignidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo los estudios científicos, particularmente los genéticos, nos presentan una evidencia de esta particular singularidad en la conformación genética del nuevo individuo de la naturaleza humana, el cigoto que forma a partir de los genes del esperma y del óvulo su propio genoma, diferente al padre y a la madre, que le da su singulariad única e irrepetible y que esencialmente no sufrirá cambios hasta su muerte. Citamos una comparación que cita Sgreccia, que nos parece muy reveladora, &amp;quot;Imaginemos que tenemos que construir una casa. Necesitamos na arquitecto que realiza y supervisa el proyecto, un constructor que desarrola el proyecto y albañiles que lo van ejecutando según sus especialidaes. El cigoto es el palnificador, el constructor y el trabajador que va disponiendo los materiales de construcción según conviene. Estas actividades se encuentran y se activan desde dentro. El cigoto, como en el ejemplo de la casa, manfiesta ya su completa esturctura como individuo; la madre aporta solamente el entorno que lo contiene y los materiales necesarios para la construcción.(Personalist Bioethics, Ed. National Catholic Bioethics Centre, pág. 433) Sin duda esta autonomía e individualidad biológica nos ayuda a entender mejor la categoría de persona que hemos descrito en el ámbito ontológico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nos permitimos una consideración final. &lt;br /&gt;
¿Cómo considera la teología católica al embrión? &lt;br /&gt;
Ofrecemos una cita breve, sin pretender agotar el tema del libro, '''THE SOUL OF THE EMBRYO (El alma del embrión)''' – Una investigación del estatuto del embrión en la tradición cristiana que afirma, &amp;quot;En el contexto de la biología moderna parece más natural decir que la vida humana comienza cuando el embrión humano empieza a existir, con la fertilización. Desde la perspectiva de la tradición cristiana, la vida humana comienza con la fertilización, luego es ahí cuando el alma comienza a existir, pues en el pensamiento cristiano, vida y alma están correlacionadas. Esto es así, aunque las más elevadas facultades del alma no serán desplegadas sino mucho más tarde en la vida [...] “Jesús, comenzó su vida en el vientre de María.” Más adelante cita a un teólogo contemporáneo escocés que afirma, “Cada niño en el vientre de su madre ha sido hermanado por Jesucristo, que se hizo ser humano por nosotros, el también se hizo embrión en atención a todos los embriones y para nuestro cristiano discernimiento del ser, naturaleza y estatuto del niño no nacido a los ojos de Dios.” [3]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
...................................&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
sin recurrir a los atributos del ser que definió Santo Tomás. Estos son cuatro: unum,verum,bonum y pulchrum.El primero, unum (unicidad) es el soporte de los otros tres que a su vez surge por la mera razón de existir. El ser otorgado a la persona humana se distingue de la otras creaturas por su radicalidad siendo el unico see viviente plenamente incomunicable.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así podríamos sintetizar la condición de persona humana atribuida al enmbrión humano desde la fecundación en un atributo: unum,el que le da su caracter incomunicable. &lt;br /&gt;
En efecto, en cuanto sujetos subsistentes, los animales, las plantas y los entes inanimados son ciertamente incomunicables; pero sus principios individuantes y, por tanto, aquello&lt;br /&gt;
13 Tomás de Aquino: In I Sententiarum, d. 25, q. 1, a. 1, ad 6: «... in individuatione […] est duo considerare; id est&lt;br /&gt;
individuationis causam quae est material […]; et secundñum, scilicet rationem individuationis quae est ratio&lt;br /&gt;
incommunicabilitatis…»&lt;br /&gt;
14 Forment Giralt, Eudaldo: “Introducción” a El orden del ser: Antología filosófica. Madrid: Tecnos, p. 97. Esto&lt;br /&gt;
fundamenta la formulación de una Antropología trascendental, algo a lo que Leonardo Polo ha consagrado buena&lt;br /&gt;
parte de su obra. La metafísica de la persona —en cuanto metafísica del ser— se resuelve en una antropología&lt;br /&gt;
trascendental.&lt;br /&gt;
124&lt;br /&gt;
Sustancia individual de naturaleza racional:&lt;br /&gt;
el principio personificador y la índole del alma separada&lt;br /&gt;
que los hace incomunicables tienen poca entidad, y por ello son fácilmente intercambiables.&lt;br /&gt;
La persona, en cambio, en cuanto que su constitutivo formal es el ser,&lt;br /&gt;
es completamente insustituible: en la persona la incomunicabilidad —la singularidad—&lt;br /&gt;
alcanza todas las dimensiones de su ser en cuanto que personal, haciendo&lt;br /&gt;
suyos incluso los accidentes.15&lt;br /&gt;
Sustancia individual de naturaleza racional: el principio personificador y la índole del alma separada&lt;br /&gt;
Individual Substance of Rational Nature: The Personification Principle and the&lt;br /&gt;
Nature of the Separated Soul&lt;br /&gt;
Gabriel Martí Andrés&lt;br /&gt;
Cabría hacerse una pregunta que exede los límites de la filosofía pero está estrechamente relacionada con nuestro tema, cómo considera la teología católica al embrión. Ofrecemos una cita breve, sin pretender agotar el tema del libro, THE SOUL OF THE EMBRYO (El alma del embrión) – Una investigación del estatuto del embrión en la tradición cristiana que afirma,  ''En el contexto de la biología moderna parece más natural decir que la vida humana comienza cuando el embrión humano empieza a existir, con la fertilización. Desde la perspectiva de la tradición cristiana,  la vida humana comienza con la fertilización, luego es ahí cuando el alma comienza a existir, pues en el pensamiento cristiano, vida y alma están correlacionadas. Esto es así, aunque las más elevadas facultades del alma no serán desplegadas sino mucho más tarde en la vida [...] “Jesús, comenzó su vida en el vientre de María.” Más adelante cita a un teólogo contemporáneo escocés que afirma,  “Cada niño en el vientre de su madre ha sido hermanado por Jesucristo, que se hizo ser humano por nosotros, el también se hizo embrión en atención a todos los embriones y para nuestro cristiano discernimiento del ser, naturaleza y estatuto del niño no nacido a los ojos de Dios.”'' [https://www.observatoriobioetica.org/2015/10/el-alma-del-embrion-the-embryo-soul/487] &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Doctor en Filosofía&lt;br /&gt;
Profesor Titular de Edufamilia&lt;br /&gt;
Colaborador honorario del Departamento de Filosofía&lt;br /&gt;
(Universidad de Málaga)&lt;br /&gt;
gmartian@uma.es&lt;br /&gt;
Unum bonum verum pulchrum&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Manuel Zunin</name></author>
	</entry>
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		<title>Estatuto antropológico del embrión humano</title>
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		<updated>2018-09-27T07:27:22Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Manuel Zunin: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;'''Introducción'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los continuos avances de la ciencia en el área de la embriología humana dejan pocas dudas de la naturaleza humana del embrión desde sus primeras etapas de deasarrollo. Biologicamente no cabe otra definición de esta entidad, desde su fase unicelular, es un individuo de la especie humana con las características, ya definidas pero aun no desarroladas, del particular ser humano que será toda la vida, ver [[Estatuto biológico del embrión humano|Estatuto biológico del embrión]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Basta esta evidencia científica para que el embrión humano, especialmente en sus primeras etapas de desarrollo, sea considerado una persona humana con las prerrogativas propias a su condición?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creemos que es lógico pensar, sin acudir a escuelas filosóficas particulares, que la realidad biológica del embrión o sea sus características biológicas únicas que le otrogan su condición de ser un individuo de la especie humana permite deducir su projección ontológica, si es así, probaremos la codición de persona del nasciturus dada su unicidad, única e irrepetible que caracterizará al individuo durante toda su vida. Pero veamos como se presenta el debate en nuestros días. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En ese sentido, citamos un estudio del Observatorio de Bioética UCV que afirma, ''No  hay unanimidad en cuanto a sí la especie, como tal, es más que sólo materia y resulta relevante para determinar la «personeidad» de algunos individuos y para el reconocimiento de sus derechos inherentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''La distinción entre seres humanos (en sentido biológico) y personas humanas (como depositarias de derechos fundamentales) es nuclear en sede bioética. A modo de muestra, baste recordar que las controversias en torno a la despenalización del aborto han consolidado la aparición de dos posicionamientos enfrentados y claramente definidos: el posicionamiento pro life, que sostiene el estatuto personal del concebido no nacido y su correspondiente derecho fundamental a la vida; y el posicionamiento pro choice, que amparándose en la vieja fórmula romana del mulieris portio, cosifica al embrión humano presentándolo como un apéndice del cuerpo materno.''[https://www.observatoriobioetica.org/2017/04/el-estatuto-antropologico-del-embrion-humano/18907]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''La persona del naciturus&lt;br /&gt;
'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dentro de esta polémica destaca, en nuestra opinión, un articulo recientemente publicado en lor la revista científica  Linacre[https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5499222/] que afirma ''Esta discusión se centra en distinguir el ser humano físico de la persona ontológica humana que tiene un estatus moral, si existe tal distinción. La persona humana se refiere al individuo ontológico: &amp;quot;una sola entidad concreta que existe como un ser distinto y no es una agregación de cosas más pequeñas ni simplemente una parte de un todo mayor; ... su unidad es ... intrínseca &amp;quot;(Ford 1988). La definición tradicional de Boecio de la personalidad presupone una sustancia individual que posee una naturaleza racional (Boethius n.d., capítulo 3), excluyendo así la extensión de la personalidad a los no humanos. Este trabajo explora '''si el ser humano formado en la fecundación se convierte en una persona humana en algún momento del desarrollo versus la noción de que la persona está inextricablemente interrelacionada e inherente desde el punto de fecundación o fusión del óvulo y el esperma.''' &lt;br /&gt;
Las etapas de la vida humana relevantes para discernir la personalidad incluyen, pero no se limitan a: fertilización (penetración de esperma / huevo), cigoto (ensamblaje del nuevo genoma), mórula, embrión, feto y nacimiento (supervivencia extrauterina).&lt;br /&gt;
''Si bien los seres en estas etapas de desarrollo se consideran biologicamente e irrefutablemente como seres humanos y mamíferos, no existe un consenso claro con respecto a determinar cuándo se establece la personalidad. Unos afirman que el embrión puede considerarse una persona humana desde la fecundación. Por otro lado, otros atribuyen personalidad una vez que la apariencia física de un feto se asemeja a la forma humana madura alrededor de la semana 9 de gestación durante la embriogénesis. Alternativamente, un ser humano puede llegar a ser una persona cuando el sistema nervioso central se desarrolla y los órganos están funcionando, o en un punto donde las funciones vitales, como la respiración y la filtración del riñón, se establecen o se pueden mantener con equipos mecánicos alrededor de los veinte -6 semanas de gestación (Moore 1988). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Los filósofos, bioéticos y legisladores consideran aspectos del desarrollo humano biológico como estos al definir y establecer la personalidad .&lt;br /&gt;
''''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Más adelante el artículo desarrolla las dos hipótesis enfrentadas, sobre cuando el individuo de la especie humana se transforma en persona, afirma &amp;quot; Farah y Heverlein describen la importancia de definir &amp;quot;Persona es un concepto fundamental en ética, que incluye tanto la ética filosófica pura como el campo de la bioética aplicada, sin embargo, definir criterios para la personalidad ha sido esquivo&amp;quot; (Farah y Heverlein 2007, 37-48). &lt;br /&gt;
Para los propósitos de este trabajo, un ser humano se refiere a una entidad biológicamente humana, y la persona humana constituye una categoría moral (que se situa en el campo de la filosofía, más especificamente en la ontología). Las dos hipótesis en competencia constituyen un dilema filosófico. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. La primera de las dos hipótesis es que un ser humano ha existido desde la fecundación y que la persona es siempre inherente a un ser humano en todas las etapas del desarrollo. Un ser humano no se convierte en una persona en una etapa particular de desarrollo después de la fertilización. Se sigue que una persona humana está en continuo desarrollo de potencialidades y un ser humano ha sido una persona desde que comenzó a existir en la fecundación. Además, los términos &amp;quot;cigoto&amp;quot;, &amp;quot;embrión&amp;quot; y &amp;quot;feto&amp;quot; describen etapas del desarrollo humano biológico y, como tales, no describen el desarrollo en una persona humana. Los defensores de la primera hipótesis afirman que la persona se logra desde el momento de la fecundación cuando se ensambla un nuevo genoma zigótico, o incluso antes cuando una espermática penetra en un oótido. Como en el caso de la muerte, los defensores de la primera hipótesis seleccionan un punto en el tiempo para la personalidad que es absoluto y no varía entre los individuos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2. La segunda de las dos hipótesis es que una entidad biológicamente humana se convierte en una persona humana en algún momento después de la fertilización. Es decir, que no todos los seres humanos son personas humanas y, como resultado, no todos los seres humanos tienen un estatus moral. Los defensores de este último pueden creer que un cigoto, embrión o feto son etapas de desarrollo de la vida humana y tienen potencial para convertirse en un ser humano o una persona, pero pueden no ser aún una persona. Algunos defensores de esta hipótesis pueden creer que el estado de personalidad se designa en un punto arbitrario en el tiempo después de la fertilización al cumplir ciertos criterios. Algunos de estos momentos coinciden con los hitos del desarrollo, como la implantación, ciertas etapas del desarrollo embrionario o fetal, el nacimiento o incluso después del nacimiento. Como algunas de estas etapas de desarrollo constituyen un continuo o proceso en lugar de un final o punto de partida absoluto, el logro de la personalidad necesariamente varía entre los sujetos, a diferencia de la primera hipótesis.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El estudio continua con las diversas posturas del momento en que la persona humana surgiría de esa entidad que ya es un individuo de la naturaeza humana y concluye defendiendo la primera hipótesis arriba referida que en nuestra opinión es concluyente, ''A la luz de la evidencia biológica y los argumentos filosóficos que expondremos a continuación, es más razonable apoyar la noción de que el estatus de persona está presente desde el momento de la fertilización humana.'''''Texto en negrita'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Fundamentación ontológica (referida al ser) de la persona humana en su fase embrionaria.'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Despejando cualquier duda semántica, nos parece que la definición más acertada e ineqívoca de persona es la de Boecio (S. XIII) Rationalis naturae individua substantia («substancia individual de naturaleza racional») es la definición clásica de Boecio que se caracteriza por tres notas: la sustancialidad, la individualidad y la capacidad de razonar, que en el caso del embrión se desarrollará bastante después del naciemiento. Es así que podeemos afirmar que sustancia individual de naturaleza racional es el principio personificador y la índole que le da su caracter incomunicable y completamente insustituible. En la persona la incomunicabilidad —la singularidad— alcanza todas las dimensiones de su ser en cuanto que personal, haciendo suyos incluso los accidentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No es nada fácil entender la condición de persona de esa minúscula realidad que es el embrión temprano y la plenitud del ser que esta significa lo que le confiere su dignidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo los estudios científicos, particularmente los genéticos, nos presentan una evidencia de esta particular singularidad en la conformación genética del nuevo individuo de la naturaleza humana, el cigoto que forma a partir de los genes del esperma y del óvulo su propio genoma, diferente al padre y a la madre, que le da su singulariad única e irrepetible y que esencialmente no sufrirá cambios hasta su muerte. Esta característica biológica nos ayuda a entender mejor la categoría de persona que hemos tratado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nos permitimos una consideración final. &lt;br /&gt;
¿Cómo considera la teología católica al embrión? &lt;br /&gt;
Ofrecemos una cita breve, sin pretender agotar el tema del libro, '''THE SOUL OF THE EMBRYO (El alma del embrión)''' – Una investigación del estatuto del embrión en la tradición cristiana que afirma, &amp;quot;En el contexto de la biología moderna parece más natural decir que la vida humana comienza cuando el embrión humano empieza a existir, con la fertilización. Desde la perspectiva de la tradición cristiana, la vida humana comienza con la fertilización, luego es ahí cuando el alma comienza a existir, pues en el pensamiento cristiano, vida y alma están correlacionadas. Esto es así, aunque las más elevadas facultades del alma no serán desplegadas sino mucho más tarde en la vida [...] “Jesús, comenzó su vida en el vientre de María.” Más adelante cita a un teólogo contemporáneo escocés que afirma, “Cada niño en el vientre de su madre ha sido hermanado por Jesucristo, que se hizo ser humano por nosotros, el también se hizo embrión en atención a todos los embriones y para nuestro cristiano discernimiento del ser, naturaleza y estatuto del niño no nacido a los ojos de Dios.” [3]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
...................................&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
sin recurrir a los atributos del ser que definió Santo Tomás. Estos son cuatro: unum,verum,bonum y pulchrum.El primero, unum (unicidad) es el soporte de los otros tres que a su vez surge por la mera razón de existir. El ser otorgado a la persona humana se distingue de la otras creaturas por su radicalidad siendo el unico see viviente plenamente incomunicable.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así podríamos sintetizar la condición de persona humana atribuida al enmbrión humano desde la fecundación en un atributo: unum,el que le da su caracter incomunicable. &lt;br /&gt;
En efecto, en cuanto sujetos subsistentes, los animales, las plantas y los entes inanimados son ciertamente incomunicables; pero sus principios individuantes y, por tanto, aquello&lt;br /&gt;
13 Tomás de Aquino: In I Sententiarum, d. 25, q. 1, a. 1, ad 6: «... in individuatione […] est duo considerare; id est&lt;br /&gt;
individuationis causam quae est material […]; et secundñum, scilicet rationem individuationis quae est ratio&lt;br /&gt;
incommunicabilitatis…»&lt;br /&gt;
14 Forment Giralt, Eudaldo: “Introducción” a El orden del ser: Antología filosófica. Madrid: Tecnos, p. 97. Esto&lt;br /&gt;
fundamenta la formulación de una Antropología trascendental, algo a lo que Leonardo Polo ha consagrado buena&lt;br /&gt;
parte de su obra. La metafísica de la persona —en cuanto metafísica del ser— se resuelve en una antropología&lt;br /&gt;
trascendental.&lt;br /&gt;
124&lt;br /&gt;
Sustancia individual de naturaleza racional:&lt;br /&gt;
el principio personificador y la índole del alma separada&lt;br /&gt;
que los hace incomunicables tienen poca entidad, y por ello son fácilmente intercambiables.&lt;br /&gt;
La persona, en cambio, en cuanto que su constitutivo formal es el ser,&lt;br /&gt;
es completamente insustituible: en la persona la incomunicabilidad —la singularidad—&lt;br /&gt;
alcanza todas las dimensiones de su ser en cuanto que personal, haciendo&lt;br /&gt;
suyos incluso los accidentes.15&lt;br /&gt;
Sustancia individual de naturaleza racional: el principio personificador y la índole del alma separada&lt;br /&gt;
Individual Substance of Rational Nature: The Personification Principle and the&lt;br /&gt;
Nature of the Separated Soul&lt;br /&gt;
Gabriel Martí Andrés&lt;br /&gt;
Cabría hacerse una pregunta que exede los límites de la filosofía pero está estrechamente relacionada con nuestro tema, cómo considera la teología católica al embrión. Ofrecemos una cita breve, sin pretender agotar el tema del libro, THE SOUL OF THE EMBRYO (El alma del embrión) – Una investigación del estatuto del embrión en la tradición cristiana que afirma,  ''En el contexto de la biología moderna parece más natural decir que la vida humana comienza cuando el embrión humano empieza a existir, con la fertilización. Desde la perspectiva de la tradición cristiana,  la vida humana comienza con la fertilización, luego es ahí cuando el alma comienza a existir, pues en el pensamiento cristiano, vida y alma están correlacionadas. Esto es así, aunque las más elevadas facultades del alma no serán desplegadas sino mucho más tarde en la vida [...] “Jesús, comenzó su vida en el vientre de María.” Más adelante cita a un teólogo contemporáneo escocés que afirma,  “Cada niño en el vientre de su madre ha sido hermanado por Jesucristo, que se hizo ser humano por nosotros, el también se hizo embrión en atención a todos los embriones y para nuestro cristiano discernimiento del ser, naturaleza y estatuto del niño no nacido a los ojos de Dios.”'' [https://www.observatoriobioetica.org/2015/10/el-alma-del-embrion-the-embryo-soul/487] &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Doctor en Filosofía&lt;br /&gt;
Profesor Titular de Edufamilia&lt;br /&gt;
Colaborador honorario del Departamento de Filosofía&lt;br /&gt;
(Universidad de Málaga)&lt;br /&gt;
gmartian@uma.es&lt;br /&gt;
Unum bonum verum pulchrum&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Manuel Zunin</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Estatuto_antropol%C3%B3gico_del_embri%C3%B3n_humano&amp;diff=102466</id>
		<title>Estatuto antropológico del embrión humano</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Estatuto_antropol%C3%B3gico_del_embri%C3%B3n_humano&amp;diff=102466"/>
		<updated>2018-09-27T07:16:08Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Manuel Zunin: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;'''Introducción'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los continuos avances de la ciencia en el área de la embriología humana dejan pocas dudas de la naturaleza humana del embrión desde sus primeras etapas de deasarrollo. Biologicamente no cabe otra definición de esta entidad, desde su fase unicelular, es un individuo de la especie humana con las características, ya definidas pero aun no desarroladas, del particular ser humano que será toda la vida, ver [[Estatuto biológico del embrión humano|Estatuto biológico del embrión]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Basta esta evidencia científica para que el embrión humano, especialmente en sus primeras etapas de desarrollo, sea considerado una persona humana con las prerrogativas propias a su condición?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creemos que es lógico pensar, sin acudir a escuelas filosóficas particulares, que la realidad biológica del embrión o sea sus características biológicas únicas que le otrogan su condición de ser un individuo de la especie humana permite deducir su projección ontológica, si es así, probaremos la codición de persona del nasciturus dada su unicidad, única e irrepetible que caracterizará al individuo durante toda su vida. Pero veamos como se presenta el debate en nuestros días. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En ese sentido, citamos un estudio del Observatorio de Bioética UCV que afirma, ''No  hay unanimidad en cuanto a sí la especie, como tal, es más que sólo materia y resulta relevante para determinar la «personeidad» de algunos individuos y para el reconocimiento de sus derechos inherentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''La distinción entre seres humanos (en sentido biológico) y personas humanas (como depositarias de derechos fundamentales) es nuclear en sede bioética. A modo de muestra, baste recordar que las controversias en torno a la despenalización del aborto han consolidado la aparición de dos posicionamientos enfrentados y claramente definidos: el posicionamiento pro life, que sostiene el estatuto personal del concebido no nacido y su correspondiente derecho fundamental a la vida; y el posicionamiento pro choice, que amparándose en la vieja fórmula romana del mulieris portio, cosifica al embrión humano presentándolo como un apéndice del cuerpo materno.''[https://www.observatoriobioetica.org/2017/04/el-estatuto-antropologico-del-embrion-humano/18907]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''La persona del naciturus&lt;br /&gt;
'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dentro de esta polémica destaca, en nuestra opinión, un articulo recientemente publicado en lor la revista científica  Linacre[https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5499222/] que afirma ''Esta discusión se centra en distinguir el ser humano físico de la persona ontológica humana que tiene un estatus moral, si existe tal distinción. La persona humana se refiere al individuo ontológico: &amp;quot;una sola entidad concreta que existe como un ser distinto y no es una agregación de cosas más pequeñas ni simplemente una parte de un todo mayor; ... su unidad es ... intrínseca &amp;quot;(Ford 1988). La definición tradicional de Boecio de la personalidad presupone una sustancia individual que posee una naturaleza racional (Boethius n.d., capítulo 3), excluyendo así la extensión de la personalidad a los no humanos. Este trabajo explora '''si el ser humano formado en la fecundación se convierte en una persona humana en algún momento del desarrollo versus la noción de que la persona está inextricablemente interrelacionada e inherente desde el punto de fecundación o fusión del óvulo y el esperma.''' &lt;br /&gt;
Las etapas de la vida humana relevantes para discernir la personalidad incluyen, pero no se limitan a: fertilización (penetración de esperma / huevo), cigoto (ensamblaje del nuevo genoma), mórula, embrión, feto y nacimiento (supervivencia extrauterina).&lt;br /&gt;
''Si bien los seres en estas etapas de desarrollo se consideran biologicamente e irrefutablemente como seres humanos y mamíferos, no existe un consenso claro con respecto a determinar cuándo se establece la personalidad. Unos afirman que el embrión puede considerarse una persona humana desde la fecundación. Por otro lado, otros atribuyen personalidad una vez que la apariencia física de un feto se asemeja a la forma humana madura alrededor de la semana 9 de gestación durante la embriogénesis. Alternativamente, un ser humano puede llegar a ser una persona cuando el sistema nervioso central se desarrolla y los órganos están funcionando, o en un punto donde las funciones vitales, como la respiración y la filtración del riñón, se establecen o se pueden mantener con equipos mecánicos alrededor de los veinte -6 semanas de gestación (Moore 1988). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Los filósofos, bioéticos y legisladores consideran aspectos del desarrollo humano biológico como estos al definir y establecer la personalidad .&lt;br /&gt;
''''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Más adelante el artículo desarrolla las dos hipótesis enfrentadas, sobre cuando el individuo de la especie humana se transforma en persona, afirma &amp;quot; Farah y Heverlein describen la importancia de definir &amp;quot;Persona es un concepto fundamental en ética, que incluye tanto la ética filosófica pura como el campo de la bioética aplicada, sin embargo, definir criterios para la personalidad ha sido esquivo&amp;quot; (Farah y Heverlein 2007, 37-48). &lt;br /&gt;
Para los propósitos de este trabajo, un ser humano se refiere a una entidad biológicamente humana, y la persona humana constituye una categoría moral (que se situa en el campo de la filosofía, más especificamente en la ontología). Las dos hipótesis en competencia constituyen un dilema filosófico. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. La primera de las dos hipótesis es que un ser humano ha existido desde la fecundación y que la persona es siempre inherente a un ser humano en todas las etapas del desarrollo. Un ser humano no se convierte en una persona en una etapa particular de desarrollo después de la fertilización. Se sigue que una persona humana está en continuo desarrollo de potencialidades y un ser humano ha sido una persona desde que comenzó a existir en la fecundación. Además, los términos &amp;quot;cigoto&amp;quot;, &amp;quot;embrión&amp;quot; y &amp;quot;feto&amp;quot; describen etapas del desarrollo humano biológico y, como tales, no describen el desarrollo en una persona humana. Los defensores de la primera hipótesis afirman que la persona se logra desde el momento de la fecundación cuando se ensambla un nuevo genoma zigótico, o incluso antes cuando una espermática penetra en un oótido. Como en el caso de la muerte, los defensores de la primera hipótesis seleccionan un punto en el tiempo para la personalidad que es absoluto y no varía entre los individuos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2. La segunda de las dos hipótesis es que una entidad biológicamente humana se convierte en una persona humana en algún momento después de la fertilización. Es decir, que no todos los seres humanos son personas humanas y, como resultado, no todos los seres humanos tienen un estatus moral. Los defensores de este último pueden creer que un cigoto, embrión o feto son etapas de desarrollo de la vida humana y tienen potencial para convertirse en un ser humano o una persona, pero pueden no ser aún una persona. Algunos defensores de esta hipótesis pueden creer que el estado de personalidad se designa en un punto arbitrario en el tiempo después de la fertilización al cumplir ciertos criterios. Algunos de estos momentos coinciden con los hitos del desarrollo, como la implantación, ciertas etapas del desarrollo embrionario o fetal, el nacimiento o incluso después del nacimiento. Como algunas de estas etapas de desarrollo constituyen un continuo o proceso en lugar de un final o punto de partida absoluto, el logro de la personalidad necesariamente varía entre los sujetos, a diferencia de la primera hipótesis.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El estudio continua con las diversas posturas del momento en que la persona humana surgiría de esa entidad que ya es un individuo de la naturaeza humana y concluye defendiendo la primera hipótesis arriba referida que en nuestra opinión es concluyente, ''A la luz de la evidencia biológica y los argumentos filosóficos que expondremos a continuación, es más razonable apoyar la noción de que el estatus de persona está presente desde el momento de la fertilización humana.'''''Texto en negrita'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Fundamentación ontológica (referida al ser) de la persona humana en su fase embrionaria.'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Despejando cualquier duda semántica, nos parece que la definición más acertada e ineqívoca de persona es la de Boecio (S. XIII) Rationalis naturae individua substantia («substancia individual de naturaleza racional») es la definición clásica de Boecio que se caracteriza por tres notas: la sustancialidad, la individualidad y la capacidad de razonar, que en el caso del embrión se desarrollará bastante después del naciemiento. Es así que podeemos afirmar que sustancia individual de naturaleza racional es el principio personificador y la índole que le da su caracter incomunicable y completamente insustituible. En la persona la incomunicabilidad —la singularidad— alcanza todas las dimensiones de su ser en cuanto que personal, haciendo suyos incluso los accidentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No es nada fácil entender la condición de persona de esa minúscula realidad que es el embrión temprano y la plenitud del ser que esta significa, que le confiere su dignidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo los estudios científicos particularmente los genéticos nos presentan una evidencia de esta particular singularidad en la conformación genética del nuevo individuo de la naturaleza humana,el cigoto que forma a partir de los genes  de esperma y el óvulo su propio genoma diferente al padre y a la madre que le da su singulariad única e irrepetible y que esencialmente no sufrirá cambios hasta su muerte. Esta característica biológica nos ayuda a entender mejor la categoría de persona que hemos tratado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nos permitimos una consideración final. &lt;br /&gt;
¿Cómo considera la teología católica al embrión? &lt;br /&gt;
Ofrecemos una cita breve, sin pretender agotar el tema del libro, '''THE SOUL OF THE EMBRYO (El alma del embrión)''' – Una investigación del estatuto del embrión en la tradición cristiana que afirma, &amp;quot;En el contexto de la biología moderna parece más natural decir que la vida humana comienza cuando el embrión humano empieza a existir, con la fertilización. Desde la perspectiva de la tradición cristiana, la vida humana comienza con la fertilización, luego es ahí cuando el alma comienza a existir, pues en el pensamiento cristiano, vida y alma están correlacionadas. Esto es así, aunque las más elevadas facultades del alma no serán desplegadas sino mucho más tarde en la vida [...] “Jesús, comenzó su vida en el vientre de María.” Más adelante cita a un teólogo contemporáneo escocés que afirma, “Cada niño en el vientre de su madre ha sido hermanado por Jesucristo, que se hizo ser humano por nosotros, el también se hizo embrión en atención a todos los embriones y para nuestro cristiano discernimiento del ser, naturaleza y estatuto del niño no nacido a los ojos de Dios.” [3]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
...................................&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
sin recurrir a los atributos del ser que definió Santo Tomás. Estos son cuatro: unum,verum,bonum y pulchrum.El primero, unum (unicidad) es el soporte de los otros tres que a su vez surge por la mera razón de existir. El ser otorgado a la persona humana se distingue de la otras creaturas por su radicalidad siendo el unico see viviente plenamente incomunicable.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así podríamos sintetizar la condición de persona humana atribuida al enmbrión humano desde la fecundación en un atributo: unum,el que le da su caracter incomunicable. &lt;br /&gt;
En efecto, en cuanto sujetos subsistentes, los animales, las plantas y los entes inanimados son ciertamente incomunicables; pero sus principios individuantes y, por tanto, aquello&lt;br /&gt;
13 Tomás de Aquino: In I Sententiarum, d. 25, q. 1, a. 1, ad 6: «... in individuatione […] est duo considerare; id est&lt;br /&gt;
individuationis causam quae est material […]; et secundñum, scilicet rationem individuationis quae est ratio&lt;br /&gt;
incommunicabilitatis…»&lt;br /&gt;
14 Forment Giralt, Eudaldo: “Introducción” a El orden del ser: Antología filosófica. Madrid: Tecnos, p. 97. Esto&lt;br /&gt;
fundamenta la formulación de una Antropología trascendental, algo a lo que Leonardo Polo ha consagrado buena&lt;br /&gt;
parte de su obra. La metafísica de la persona —en cuanto metafísica del ser— se resuelve en una antropología&lt;br /&gt;
trascendental.&lt;br /&gt;
124&lt;br /&gt;
Sustancia individual de naturaleza racional:&lt;br /&gt;
el principio personificador y la índole del alma separada&lt;br /&gt;
que los hace incomunicables tienen poca entidad, y por ello son fácilmente intercambiables.&lt;br /&gt;
La persona, en cambio, en cuanto que su constitutivo formal es el ser,&lt;br /&gt;
es completamente insustituible: en la persona la incomunicabilidad —la singularidad—&lt;br /&gt;
alcanza todas las dimensiones de su ser en cuanto que personal, haciendo&lt;br /&gt;
suyos incluso los accidentes.15&lt;br /&gt;
Sustancia individual de naturaleza racional: el principio personificador y la índole del alma separada&lt;br /&gt;
Individual Substance of Rational Nature: The Personification Principle and the&lt;br /&gt;
Nature of the Separated Soul&lt;br /&gt;
Gabriel Martí Andrés&lt;br /&gt;
Cabría hacerse una pregunta que exede los límites de la filosofía pero está estrechamente relacionada con nuestro tema, cómo considera la teología católica al embrión. Ofrecemos una cita breve, sin pretender agotar el tema del libro, THE SOUL OF THE EMBRYO (El alma del embrión) – Una investigación del estatuto del embrión en la tradición cristiana que afirma,  ''En el contexto de la biología moderna parece más natural decir que la vida humana comienza cuando el embrión humano empieza a existir, con la fertilización. Desde la perspectiva de la tradición cristiana,  la vida humana comienza con la fertilización, luego es ahí cuando el alma comienza a existir, pues en el pensamiento cristiano, vida y alma están correlacionadas. Esto es así, aunque las más elevadas facultades del alma no serán desplegadas sino mucho más tarde en la vida [...] “Jesús, comenzó su vida en el vientre de María.” Más adelante cita a un teólogo contemporáneo escocés que afirma,  “Cada niño en el vientre de su madre ha sido hermanado por Jesucristo, que se hizo ser humano por nosotros, el también se hizo embrión en atención a todos los embriones y para nuestro cristiano discernimiento del ser, naturaleza y estatuto del niño no nacido a los ojos de Dios.”'' [https://www.observatoriobioetica.org/2015/10/el-alma-del-embrion-the-embryo-soul/487] &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Doctor en Filosofía&lt;br /&gt;
Profesor Titular de Edufamilia&lt;br /&gt;
Colaborador honorario del Departamento de Filosofía&lt;br /&gt;
(Universidad de Málaga)&lt;br /&gt;
gmartian@uma.es&lt;br /&gt;
Unum bonum verum pulchrum&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Manuel Zunin</name></author>
	</entry>
	<entry>
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		<title>Estatuto antropológico del embrión humano</title>
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		<updated>2018-09-27T07:11:01Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Manuel Zunin: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;'''Introducción'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los continuos avances de la ciencia en el área de la embriología humana dejan pocas dudas de la naturaleza humana del embrión desde sus primeras etapas de deasarrollo. Biologicamente no cabe otra definición de esta entidad, desde su fase unicelular, es un individuo de la especie humana con las características, ya definidas pero aun no desarroladas, del particular ser humano que será toda la vida, ver [[Estatuto biológico del embrión humano|Estatuto biológico del embrión]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Basta esta evidencia científica para que el embrión humano, especialmente en sus primeras etapas de desarrollo, sea considerado una persona humana con las prerrogativas propias a su condición?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creemos que es lógico pensar, sin acudir a escuelas filosóficas particulares, que la realidad biológica del embrión o sea sus características biológicas únicas que le otrogan su condición de ser un individuo de la especie humana permite deducir su projección ontológica, si es así, probaremos la codición de persona del nasciturus dada su unicidad, única e irrepetible que caracterizará al individuo durante toda su vida. Pero veamos como se presenta el debate en nuestros días. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En ese sentido, citamos un estudio del Observatorio de Bioética UCV que afirma, ''No  hay unanimidad en cuanto a sí la especie, como tal, es más que sólo materia y resulta relevante para determinar la «personeidad» de algunos individuos y para el reconocimiento de sus derechos inherentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''La distinción entre seres humanos (en sentido biológico) y personas humanas (como depositarias de derechos fundamentales) es nuclear en sede bioética. A modo de muestra, baste recordar que las controversias en torno a la despenalización del aborto han consolidado la aparición de dos posicionamientos enfrentados y claramente definidos: el posicionamiento pro life, que sostiene el estatuto personal del concebido no nacido y su correspondiente derecho fundamental a la vida; y el posicionamiento pro choice, que amparándose en la vieja fórmula romana del mulieris portio, cosifica al embrión humano presentándolo como un apéndice del cuerpo materno.''[https://www.observatoriobioetica.org/2017/04/el-estatuto-antropologico-del-embrion-humano/18907]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''La persona del naciturus&lt;br /&gt;
'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dentro de esta polémica destaca, en nuestra opinión, un articulo recientemente publicado en lor la revista científica  Linacre[https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5499222/] que afirma ''Esta discusión se centra en distinguir el ser humano físico de la persona ontológica humana que tiene un estatus moral, si existe tal distinción. La persona humana se refiere al individuo ontológico: &amp;quot;una sola entidad concreta que existe como un ser distinto y no es una agregación de cosas más pequeñas ni simplemente una parte de un todo mayor; ... su unidad es ... intrínseca &amp;quot;(Ford 1988). La definición tradicional de Boecio de la personalidad presupone una sustancia individual que posee una naturaleza racional (Boethius n.d., capítulo 3), excluyendo así la extensión de la personalidad a los no humanos. Este trabajo explora '''si el ser humano formado en la fecundación se convierte en una persona humana en algún momento del desarrollo versus la noción de que la persona está inextricablemente interrelacionada e inherente desde el punto de fecundación o fusión del óvulo y el esperma.''' &lt;br /&gt;
Las etapas de la vida humana relevantes para discernir la personalidad incluyen, pero no se limitan a: fertilización (penetración de esperma / huevo), cigoto (ensamblaje del nuevo genoma), mórula, embrión, feto y nacimiento (supervivencia extrauterina).&lt;br /&gt;
''Si bien los seres en estas etapas de desarrollo se consideran biologicamente e irrefutablemente como seres humanos y mamíferos, no existe un consenso claro con respecto a determinar cuándo se establece la personalidad. Unos afirman que el embrión puede considerarse una persona humana desde la fecundación. Por otro lado, otros atribuyen personalidad una vez que la apariencia física de un feto se asemeja a la forma humana madura alrededor de la semana 9 de gestación durante la embriogénesis. Alternativamente, un ser humano puede llegar a ser una persona cuando el sistema nervioso central se desarrolla y los órganos están funcionando, o en un punto donde las funciones vitales, como la respiración y la filtración del riñón, se establecen o se pueden mantener con equipos mecánicos alrededor de los veinte -6 semanas de gestación (Moore 1988). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Los filósofos, bioéticos y legisladores consideran aspectos del desarrollo humano biológico como estos al definir y establecer la personalidad .&lt;br /&gt;
''''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Más adelante el artículo desarrolla las dos hipótesis enfrentadas, sobre cuando el individuo de la especie humana se transforma en persona, afirma &amp;quot; Farah y Heverlein describen la importancia de definir &amp;quot;Persona es un concepto fundamental en ética, que incluye tanto la ética filosófica pura como el campo de la bioética aplicada, sin embargo, definir criterios para la personalidad ha sido esquivo&amp;quot; (Farah y Heverlein 2007, 37-48). &lt;br /&gt;
Para los propósitos de este trabajo, un ser humano se refiere a una entidad biológicamente humana, y la persona humana constituye una categoría moral (que se situa en el campo de la filosofía, más especificamente en la ontología). Las dos hipótesis en competencia constituyen un dilema filosófico. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. La primera de las dos hipótesis es que un ser humano ha existido desde la fecundación y que la persona es siempre inherente a un ser humano en todas las etapas del desarrollo. Un ser humano no se convierte en una persona en una etapa particular de desarrollo después de la fertilización. Se sigue que una persona humana está en continuo desarrollo de potencialidades y un ser humano ha sido una persona desde que comenzó a existir en la fecundación. Además, los términos &amp;quot;cigoto&amp;quot;, &amp;quot;embrión&amp;quot; y &amp;quot;feto&amp;quot; describen etapas del desarrollo humano biológico y, como tales, no describen el desarrollo en una persona humana. Los defensores de la primera hipótesis afirman que la persona se logra desde el momento de la fecundación cuando se ensambla un nuevo genoma zigótico, o incluso antes cuando una espermática penetra en un oótido. Como en el caso de la muerte, los defensores de la primera hipótesis seleccionan un punto en el tiempo para la personalidad que es absoluto y no varía entre los individuos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2. La segunda de las dos hipótesis es que una entidad biológicamente humana se convierte en una persona humana en algún momento después de la fertilización. Es decir, que no todos los seres humanos son personas humanas y, como resultado, no todos los seres humanos tienen un estatus moral. Los defensores de este último pueden creer que un cigoto, embrión o feto son etapas de desarrollo de la vida humana y tienen potencial para convertirse en un ser humano o una persona, pero pueden no ser aún una persona. Algunos defensores de esta hipótesis pueden creer que el estado de personalidad se designa en un punto arbitrario en el tiempo después de la fertilización al cumplir ciertos criterios. Algunos de estos momentos coinciden con los hitos del desarrollo, como la implantación, ciertas etapas del desarrollo embrionario o fetal, el nacimiento o incluso después del nacimiento. Como algunas de estas etapas de desarrollo constituyen un continuo o proceso en lugar de un final o punto de partida absoluto, el logro de la personalidad necesariamente varía entre los sujetos, a diferencia de la primera hipótesis.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El estudio continua con las diversas posturas del momento en que la persona humana surgiría de esa entidad que ya es un individuo de la naturaeza humana y concluye defendiendo la primera hipótesis arriba referida que en nuestra opinión es concluyente, ''A la luz de la evidencia biológica y los argumentos filosóficos que expondremos a continuación, es más razonable apoyar la noción de que el estatus de persona está presente desde el momento de la fertilización humana.'''''Texto en negrita'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Fundamentación ontológica (referida al ser) de la persona humana en su fase embrionaria.'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Despejando cualquier duda semántica, nos parece que la definición más acertada e ineqívoca de persona es la de Boecio (S. XIII) Rationalis naturae individua substantia («substancia individual de naturaleza racional») es la definición clásica de Boecio que se caracteriza por tres notas: la sustancialidad, la individualidad y la capacidad de razonar, que en el caso del embrión se desarrollará bastante después del naciemiento. Es así que podeemos afirmar que sustancia individual de naturaleza racional es el principio personificador y la índole que le da su caracter incomunicable y completamente insustituible. En la persona la incomunicabilidad —la singularidad— alcanza todas las dimensiones de su ser en cuanto que personal, haciendo suyos incluso los accidentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No es nada fácil entender la condición de persona de esa minúscula realidad que es el embrión temprano y la plenitud del ser que esta significa, que le confiere su dignidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo los estudios científicos particularmente los genéticos nos presentan una evidencia de esta particular singularidad en la conformación genética del nuevo individuo de la naturaleza humana,el cigoto que forma a partir de los genes  de esperma y el óvulo su propio genoma diferente al padre y a la madre que le da su singulariad única e irrepetible y que esencialmente no sufrirá cambios hasta su muerte. Esta característica biológica nos ayuda a entender mejor la categoría de persona que hemos tratado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nos permitimos una consideración final. &lt;br /&gt;
Cabría hacerse una pregunta que exede los límites de la filosofía pero está estrechamente relacionada con nuestro tema, cómo considera la teología católica al embrión. Ofrecemos una cita breve, sin pretender agotar el tema del libro, THE SOUL OF THE EMBRYO (El alma del embrión) – Una investigación del estatuto del embrión en la tradición cristiana que afirma, En el contexto de la biología moderna parece más natural decir que la vida humana comienza cuando el embrión humano empieza a existir, con la fertilización. Desde la perspectiva de la tradición cristiana, la vida humana comienza con la fertilización, luego es ahí cuando el alma comienza a existir, pues en el pensamiento cristiano, vida y alma están correlacionadas. Esto es así, aunque las más elevadas facultades del alma no serán desplegadas sino mucho más tarde en la vida [...] “Jesús, comenzó su vida en el vientre de María.” Más adelante cita a un teólogo contemporáneo escocés que afirma, “Cada niño en el vientre de su madre ha sido hermanado por Jesucristo, que se hizo ser humano por nosotros, el también se hizo embrión en atención a todos los embriones y para nuestro cristiano discernimiento del ser, naturaleza y estatuto del niño no nacido a los ojos de Dios.” [3]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
...................................&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
sin recurrir a los atributos del ser que definió Santo Tomás. Estos son cuatro: unum,verum,bonum y pulchrum.El primero, unum (unicidad) es el soporte de los otros tres que a su vez surge por la mera razón de existir. El ser otorgado a la persona humana se distingue de la otras creaturas por su radicalidad siendo el unico see viviente plenamente incomunicable.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así podríamos sintetizar la condición de persona humana atribuida al enmbrión humano desde la fecundación en un atributo: unum,el que le da su caracter incomunicable. &lt;br /&gt;
En efecto, en cuanto sujetos subsistentes, los animales, las plantas y los entes inanimados son ciertamente incomunicables; pero sus principios individuantes y, por tanto, aquello&lt;br /&gt;
13 Tomás de Aquino: In I Sententiarum, d. 25, q. 1, a. 1, ad 6: «... in individuatione […] est duo considerare; id est&lt;br /&gt;
individuationis causam quae est material […]; et secundñum, scilicet rationem individuationis quae est ratio&lt;br /&gt;
incommunicabilitatis…»&lt;br /&gt;
14 Forment Giralt, Eudaldo: “Introducción” a El orden del ser: Antología filosófica. Madrid: Tecnos, p. 97. Esto&lt;br /&gt;
fundamenta la formulación de una Antropología trascendental, algo a lo que Leonardo Polo ha consagrado buena&lt;br /&gt;
parte de su obra. La metafísica de la persona —en cuanto metafísica del ser— se resuelve en una antropología&lt;br /&gt;
trascendental.&lt;br /&gt;
124&lt;br /&gt;
Sustancia individual de naturaleza racional:&lt;br /&gt;
el principio personificador y la índole del alma separada&lt;br /&gt;
que los hace incomunicables tienen poca entidad, y por ello son fácilmente intercambiables.&lt;br /&gt;
La persona, en cambio, en cuanto que su constitutivo formal es el ser,&lt;br /&gt;
es completamente insustituible: en la persona la incomunicabilidad —la singularidad—&lt;br /&gt;
alcanza todas las dimensiones de su ser en cuanto que personal, haciendo&lt;br /&gt;
suyos incluso los accidentes.15&lt;br /&gt;
Sustancia individual de naturaleza racional: el principio personificador y la índole del alma separada&lt;br /&gt;
Individual Substance of Rational Nature: The Personification Principle and the&lt;br /&gt;
Nature of the Separated Soul&lt;br /&gt;
Gabriel Martí Andrés&lt;br /&gt;
Cabría hacerse una pregunta que exede los límites de la filosofía pero está estrechamente relacionada con nuestro tema, cómo considera la teología católica al embrión. Ofrecemos una cita breve, sin pretender agotar el tema del libro, THE SOUL OF THE EMBRYO (El alma del embrión) – Una investigación del estatuto del embrión en la tradición cristiana que afirma,  ''En el contexto de la biología moderna parece más natural decir que la vida humana comienza cuando el embrión humano empieza a existir, con la fertilización. Desde la perspectiva de la tradición cristiana,  la vida humana comienza con la fertilización, luego es ahí cuando el alma comienza a existir, pues en el pensamiento cristiano, vida y alma están correlacionadas. Esto es así, aunque las más elevadas facultades del alma no serán desplegadas sino mucho más tarde en la vida [...] “Jesús, comenzó su vida en el vientre de María.” Más adelante cita a un teólogo contemporáneo escocés que afirma,  “Cada niño en el vientre de su madre ha sido hermanado por Jesucristo, que se hizo ser humano por nosotros, el también se hizo embrión en atención a todos los embriones y para nuestro cristiano discernimiento del ser, naturaleza y estatuto del niño no nacido a los ojos de Dios.”'' [https://www.observatoriobioetica.org/2015/10/el-alma-del-embrion-the-embryo-soul/487] &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Doctor en Filosofía&lt;br /&gt;
Profesor Titular de Edufamilia&lt;br /&gt;
Colaborador honorario del Departamento de Filosofía&lt;br /&gt;
(Universidad de Málaga)&lt;br /&gt;
gmartian@uma.es&lt;br /&gt;
Unum bonum verum pulchrum&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Manuel Zunin</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Estatuto_antropol%C3%B3gico_del_embri%C3%B3n_humano&amp;diff=102464</id>
		<title>Estatuto antropológico del embrión humano</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Estatuto_antropol%C3%B3gico_del_embri%C3%B3n_humano&amp;diff=102464"/>
		<updated>2018-09-27T07:09:52Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Manuel Zunin: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;'''Introducción'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los continuos avances de la ciencia en el área de la embriología humana dejan pocas dudas de la naturaleza humana del embrión desde sus primeras etapas de deasarrollo. Biologicamente no cabe otra definición de esta entidad, desde su fase unicelular, es un individuo de la especie humana con las características, ya definidas pero aun no desarroladas, del particular ser humano que será toda la vida, ver [[Estatuto biológico del embrión humano|Estatuto biológico del embrión]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Basta esta evidencia científica para que el embrión humano, especialmente en sus primeras etapas de desarrollo, sea considerado una persona humana con las prerrogativas propias a su condición?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creemos que es lógico pensar, sin acudir a escuelas filosóficas particulares, que la realidad biológica del embrión o sea sus características biológicas únicas que le otrogan su condición de ser un individuo de la especie humana permite deducir su projección ontológica, si es así, probaremos la codición de persona del nasciturus dada su unicidad, única e irrepetible que caracterizará al individuo durante toda su vida. Pero veamos como se presenta el debate en nuestros días. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En ese sentido, citamos un estudio del Observatorio de Bioética UCV que afirma, ''No  hay unanimidad en cuanto a sí la especie, como tal, es más que sólo materia y resulta relevante para determinar la «personeidad» de algunos individuos y para el reconocimiento de sus derechos inherentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''La distinción entre seres humanos (en sentido biológico) y personas humanas (como depositarias de derechos fundamentales) es nuclear en sede bioética. A modo de muestra, baste recordar que las controversias en torno a la despenalización del aborto han consolidado la aparición de dos posicionamientos enfrentados y claramente definidos: el posicionamiento pro life, que sostiene el estatuto personal del concebido no nacido y su correspondiente derecho fundamental a la vida; y el posicionamiento pro choice, que amparándose en la vieja fórmula romana del mulieris portio, cosifica al embrión humano presentándolo como un apéndice del cuerpo materno.''[https://www.observatoriobioetica.org/2017/04/el-estatuto-antropologico-del-embrion-humano/18907]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''La persona del naciturus&lt;br /&gt;
'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dentro de esta polémica destaca, en nuestra opinión, un articulo recientemente publicado en lor la revista científica  Linacre[https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5499222/] que afirma ''Esta discusión se centra en distinguir el ser humano físico de la persona ontológica humana que tiene un estatus moral, si existe tal distinción. La persona humana se refiere al individuo ontológico: &amp;quot;una sola entidad concreta que existe como un ser distinto y no es una agregación de cosas más pequeñas ni simplemente una parte de un todo mayor; ... su unidad es ... intrínseca &amp;quot;(Ford 1988). La definición tradicional de Boecio de la personalidad presupone una sustancia individual que posee una naturaleza racional (Boethius n.d., capítulo 3), excluyendo así la extensión de la personalidad a los no humanos. Este trabajo explora '''si el ser humano formado en la fecundación se convierte en una persona humana en algún momento del desarrollo versus la noción de que la persona está inextricablemente interrelacionada e inherente desde el punto de fecundación o fusión del óvulo y el esperma.''' &lt;br /&gt;
Las etapas de la vida humana relevantes para discernir la personalidad incluyen, pero no se limitan a: fertilización (penetración de esperma / huevo), cigoto (ensamblaje del nuevo genoma), mórula, embrión, feto y nacimiento (supervivencia extrauterina).&lt;br /&gt;
''Si bien los seres en estas etapas de desarrollo se consideran biologicamente e irrefutablemente como seres humanos y mamíferos, no existe un consenso claro con respecto a determinar cuándo se establece la personalidad. Unos afirman que el embrión puede considerarse una persona humana desde la fecundación. Por otro lado, otros atribuyen personalidad una vez que la apariencia física de un feto se asemeja a la forma humana madura alrededor de la semana 9 de gestación durante la embriogénesis. Alternativamente, un ser humano puede llegar a ser una persona cuando el sistema nervioso central se desarrolla y los órganos están funcionando, o en un punto donde las funciones vitales, como la respiración y la filtración del riñón, se establecen o se pueden mantener con equipos mecánicos alrededor de los veinte -6 semanas de gestación (Moore 1988). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Los filósofos, bioéticos y legisladores consideran aspectos del desarrollo humano biológico como estos al definir y establecer la personalidad .&lt;br /&gt;
''''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Más adelante el artículo desarrolla las dos hipótesis enfrentadas, sobre cuando el individuo de la especie humana se transforma en persona, afirma &amp;quot; Farah y Heverlein describen la importancia de definir &amp;quot;Persona es un concepto fundamental en ética, que incluye tanto la ética filosófica pura como el campo de la bioética aplicada, sin embargo, definir criterios para la personalidad ha sido esquivo&amp;quot; (Farah y Heverlein 2007, 37-48). &lt;br /&gt;
Para los propósitos de este trabajo, un ser humano se refiere a una entidad biológicamente humana, y la persona humana constituye una categoría moral (que se situa en el campo de la filosofía, más especificamente en la ontología). Las dos hipótesis en competencia constituyen un dilema filosófico. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. La primera de las dos hipótesis es que un ser humano ha existido desde la fecundación y que la persona es siempre inherente a un ser humano en todas las etapas del desarrollo. Un ser humano no se convierte en una persona en una etapa particular de desarrollo después de la fertilización. Se sigue que una persona humana está en continuo desarrollo de potencialidades y un ser humano ha sido una persona desde que comenzó a existir en la fecundación. Además, los términos &amp;quot;cigoto&amp;quot;, &amp;quot;embrión&amp;quot; y &amp;quot;feto&amp;quot; describen etapas del desarrollo humano biológico y, como tales, no describen el desarrollo en una persona humana. Los defensores de la primera hipótesis afirman que la persona se logra desde el momento de la fecundación cuando se ensambla un nuevo genoma zigótico, o incluso antes cuando una espermática penetra en un oótido. Como en el caso de la muerte, los defensores de la primera hipótesis seleccionan un punto en el tiempo para la personalidad que es absoluto y no varía entre los individuos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2. La segunda de las dos hipótesis es que una entidad biológicamente humana se convierte en una persona humana en algún momento después de la fertilización. Es decir, que no todos los seres humanos son personas humanas y, como resultado, no todos los seres humanos tienen un estatus moral. Los defensores de este último pueden creer que un cigoto, embrión o feto son etapas de desarrollo de la vida humana y tienen potencial para convertirse en un ser humano o una persona, pero pueden no ser aún una persona. Algunos defensores de esta hipótesis pueden creer que el estado de personalidad se designa en un punto arbitrario en el tiempo después de la fertilización al cumplir ciertos criterios. Algunos de estos momentos coinciden con los hitos del desarrollo, como la implantación, ciertas etapas del desarrollo embrionario o fetal, el nacimiento o incluso después del nacimiento. Como algunas de estas etapas de desarrollo constituyen un continuo o proceso en lugar de un final o punto de partida absoluto, el logro de la personalidad necesariamente varía entre los sujetos, a diferencia de la primera hipótesis.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El estudio continua con las diversas posturas del momento en que la persona humana surgiría de esa entidad que ya es un individuo de la naturaeza humana y concluye defendiendo la primera hipótesis arriba referida que en nuestra opinión es concluyente, ''A la luz de la evidencia biológica y los argumentos filosóficos que expondremos a continuación, es más razonable apoyar la noción de que el estatus de persona está presente desde el momento de la fertilización humana.'''''Texto en negrita'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fundamentación ontológica (referida al ser) de la persona humana en su fase embrionaria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Despejando cualquier duda semántica, nos parece que la definición más acertada e ineqívoca de persona es la de Boecio (S. XIII) Rationalis naturae individua substantia («substancia individual de naturaleza racional») es la definición clásica de Boecio que se caracteriza por tres notas: la sustancialidad, la individualidad y la capacidad de razonar, que en el caso del embrión se desarrollará bastante después del naciemiento. Es así que podeemos afirmar que sustancia individual de naturaleza racional es el principio personificador y la índole que le da su caracter incomunicable y completamente insustituible. En la persona la incomunicabilidad —la singularidad— alcanza todas las dimensiones de su ser en cuanto que personal, haciendo suyos incluso los accidentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No es nada fácil entender la condición de persona de esa minúscula realidad que es el embrión temprano y la plenitud del ser que esta significa, que le confiere su dignidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo los estudios científicos particularmente los genéticos nos presentan una evidencia de esta particular singularidad en la conformación genética del nuevo individuo de la naturaleza humana,el cigoto que forma a partir de los genes  de esperma y el óvulo su propio genoma diferente al padre y a la madre que le da su singulariad única e irrepetible y que esencialmente no sufrirá cambios hasta su muerte. Esta característica biológica nos ayuda a entender mejor la categoría de persona que hemos tratado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nos permitimos una consideración final. &lt;br /&gt;
Cabría hacerse una pregunta que exede los límites de la filosofía pero está estrechamente relacionada con nuestro tema, cómo considera la teología católica al embrión. Ofrecemos una cita breve, sin pretender agotar el tema del libro, THE SOUL OF THE EMBRYO (El alma del embrión) – Una investigación del estatuto del embrión en la tradición cristiana que afirma, En el contexto de la biología moderna parece más natural decir que la vida humana comienza cuando el embrión humano empieza a existir, con la fertilización. Desde la perspectiva de la tradición cristiana, la vida humana comienza con la fertilización, luego es ahí cuando el alma comienza a existir, pues en el pensamiento cristiano, vida y alma están correlacionadas. Esto es así, aunque las más elevadas facultades del alma no serán desplegadas sino mucho más tarde en la vida [...] “Jesús, comenzó su vida en el vientre de María.” Más adelante cita a un teólogo contemporáneo escocés que afirma, “Cada niño en el vientre de su madre ha sido hermanado por Jesucristo, que se hizo ser humano por nosotros, el también se hizo embrión en atención a todos los embriones y para nuestro cristiano discernimiento del ser, naturaleza y estatuto del niño no nacido a los ojos de Dios.” [3]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
...................................&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
sin recurrir a los atributos del ser que definió Santo Tomás. Estos son cuatro: unum,verum,bonum y pulchrum.El primero, unum (unicidad) es el soporte de los otros tres que a su vez surge por la mera razón de existir. El ser otorgado a la persona humana se distingue de la otras creaturas por su radicalidad siendo el unico see viviente plenamente incomunicable.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así podríamos sintetizar la condición de persona humana atribuida al enmbrión humano desde la fecundación en un atributo: unum,el que le da su caracter incomunicable. &lt;br /&gt;
En efecto, en cuanto sujetos subsistentes, los animales, las plantas y los entes inanimados son ciertamente incomunicables; pero sus principios individuantes y, por tanto, aquello&lt;br /&gt;
13 Tomás de Aquino: In I Sententiarum, d. 25, q. 1, a. 1, ad 6: «... in individuatione […] est duo considerare; id est&lt;br /&gt;
individuationis causam quae est material […]; et secundñum, scilicet rationem individuationis quae est ratio&lt;br /&gt;
incommunicabilitatis…»&lt;br /&gt;
14 Forment Giralt, Eudaldo: “Introducción” a El orden del ser: Antología filosófica. Madrid: Tecnos, p. 97. Esto&lt;br /&gt;
fundamenta la formulación de una Antropología trascendental, algo a lo que Leonardo Polo ha consagrado buena&lt;br /&gt;
parte de su obra. La metafísica de la persona —en cuanto metafísica del ser— se resuelve en una antropología&lt;br /&gt;
trascendental.&lt;br /&gt;
124&lt;br /&gt;
Sustancia individual de naturaleza racional:&lt;br /&gt;
el principio personificador y la índole del alma separada&lt;br /&gt;
que los hace incomunicables tienen poca entidad, y por ello son fácilmente intercambiables.&lt;br /&gt;
La persona, en cambio, en cuanto que su constitutivo formal es el ser,&lt;br /&gt;
es completamente insustituible: en la persona la incomunicabilidad —la singularidad—&lt;br /&gt;
alcanza todas las dimensiones de su ser en cuanto que personal, haciendo&lt;br /&gt;
suyos incluso los accidentes.15&lt;br /&gt;
Sustancia individual de naturaleza racional: el principio personificador y la índole del alma separada&lt;br /&gt;
Individual Substance of Rational Nature: The Personification Principle and the&lt;br /&gt;
Nature of the Separated Soul&lt;br /&gt;
Gabriel Martí Andrés&lt;br /&gt;
Cabría hacerse una pregunta que exede los límites de la filosofía pero está estrechamente relacionada con nuestro tema, cómo considera la teología católica al embrión. Ofrecemos una cita breve, sin pretender agotar el tema del libro, THE SOUL OF THE EMBRYO (El alma del embrión) – Una investigación del estatuto del embrión en la tradición cristiana que afirma,  ''En el contexto de la biología moderna parece más natural decir que la vida humana comienza cuando el embrión humano empieza a existir, con la fertilización. Desde la perspectiva de la tradición cristiana,  la vida humana comienza con la fertilización, luego es ahí cuando el alma comienza a existir, pues en el pensamiento cristiano, vida y alma están correlacionadas. Esto es así, aunque las más elevadas facultades del alma no serán desplegadas sino mucho más tarde en la vida [...] “Jesús, comenzó su vida en el vientre de María.” Más adelante cita a un teólogo contemporáneo escocés que afirma,  “Cada niño en el vientre de su madre ha sido hermanado por Jesucristo, que se hizo ser humano por nosotros, el también se hizo embrión en atención a todos los embriones y para nuestro cristiano discernimiento del ser, naturaleza y estatuto del niño no nacido a los ojos de Dios.”'' [https://www.observatoriobioetica.org/2015/10/el-alma-del-embrion-the-embryo-soul/487] &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Doctor en Filosofía&lt;br /&gt;
Profesor Titular de Edufamilia&lt;br /&gt;
Colaborador honorario del Departamento de Filosofía&lt;br /&gt;
(Universidad de Málaga)&lt;br /&gt;
gmartian@uma.es&lt;br /&gt;
Unum bonum verum pulchrum&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Manuel Zunin</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Estatuto_antropol%C3%B3gico_del_embri%C3%B3n_humano&amp;diff=102463</id>
		<title>Estatuto antropológico del embrión humano</title>
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		<updated>2018-09-27T07:06:05Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Manuel Zunin: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;'''Introducción'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los continuos avances de la ciencia en el área de la embriología humana dejan pocas dudas de la naturaleza humana del embrión desde sus primeras etapas de deasarrollo. Biologicamente no cabe otra definición de esta entidad, desde su fase unicelular, es un individuo de la especie humana con las características, ya definidas pero aun no desarroladas, del particular ser humano que será toda la vida, ver [[Estatuto biológico del embrión humano|Estatuto biológico del embrión]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Basta esta evidencia científica para que el embrión humano, especialmente en sus primeras etapas de desarrollo, sea considerado una persona humana con las prerrogativas propias a su condición?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creemos que es lógico pensar, sin acudir a escuelas filosóficas particulares, que la realidad biológica del embrión o sea sus características biológicas únicas que le otrogan su condición de ser un individuo de la especie humana permite deducir su projección ontológica, si es así, probaremos la codición de persona del nasciturus dada su unicidad, única e irrepetible que caracterizará al individuo durante toda su vida. Pero veamos como se presenta el debate en nuestros días. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En ese sentido, citamos un estudio del Observatorio de Bioética UCV que afirma, ''No  hay unanimidad en cuanto a sí la especie, como tal, es más que sólo materia y resulta relevante para determinar la «personeidad» de algunos individuos y para el reconocimiento de sus derechos inherentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''La distinción entre seres humanos (en sentido biológico) y personas humanas (como depositarias de derechos fundamentales) es nuclear en sede bioética. A modo de muestra, baste recordar que las controversias en torno a la despenalización del aborto han consolidado la aparición de dos posicionamientos enfrentados y claramente definidos: el posicionamiento pro life, que sostiene el estatuto personal del concebido no nacido y su correspondiente derecho fundamental a la vida; y el posicionamiento pro choice, que amparándose en la vieja fórmula romana del mulieris portio, cosifica al embrión humano presentándolo como un apéndice del cuerpo materno.''[https://www.observatoriobioetica.org/2017/04/el-estatuto-antropologico-del-embrion-humano/18907]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''La persona del naciturus&lt;br /&gt;
'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dentro de esta polémica destaca, en nuestra opinión, un articulo recientemente publicado en lor la revista científica  Linacre[https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5499222/] que afirma ''Esta discusión se centra en distinguir el ser humano físico de la persona ontológica humana que tiene un estatus moral, si existe tal distinción. La persona humana se refiere al individuo ontológico: &amp;quot;una sola entidad concreta que existe como un ser distinto y no es una agregación de cosas más pequeñas ni simplemente una parte de un todo mayor; ... su unidad es ... intrínseca &amp;quot;(Ford 1988). La definición tradicional de Boecio de la personalidad presupone una sustancia individual que posee una naturaleza racional (Boethius n.d., capítulo 3), excluyendo así la extensión de la personalidad a los no humanos. Este trabajo explora '''si el ser humano formado en la fecundación se convierte en una persona humana en algún momento del desarrollo versus la noción de que la persona está inextricablemente interrelacionada e inherente desde el punto de fecundación o fusión del óvulo y el esperma.''' &lt;br /&gt;
Las etapas de la vida humana relevantes para discernir la personalidad incluyen, pero no se limitan a: fertilización (penetración de esperma / huevo), cigoto (ensamblaje del nuevo genoma), mórula, embrión, feto y nacimiento (supervivencia extrauterina).&lt;br /&gt;
''Si bien los seres en estas etapas de desarrollo se consideran biologicamente e irrefutablemente como seres humanos y mamíferos, no existe un consenso claro con respecto a determinar cuándo se establece la personalidad. Unos afirman que el embrión puede considerarse una persona humana desde la fecundación. Por otro lado, otros atribuyen personalidad una vez que la apariencia física de un feto se asemeja a la forma humana madura alrededor de la semana 9 de gestación durante la embriogénesis. Alternativamente, un ser humano puede llegar a ser una persona cuando el sistema nervioso central se desarrolla y los órganos están funcionando, o en un punto donde las funciones vitales, como la respiración y la filtración del riñón, se establecen o se pueden mantener con equipos mecánicos alrededor de los veinte -6 semanas de gestación (Moore 1988). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Los filósofos, bioéticos y legisladores consideran aspectos del desarrollo humano biológico como estos al definir y establecer la personalidad .&lt;br /&gt;
''''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Más adelante el artículo desarrolla las dos hipótesis enfrentadas, sobre cuando el individuo de la especie humana se transforma en persona, afirma &amp;quot; Farah y Heverlein describen la importancia de definir &amp;quot;Persona es un concepto fundamental en ética, que incluye tanto la ética filosófica pura como el campo de la bioética aplicada, sin embargo, definir criterios para la personalidad ha sido esquivo&amp;quot; (Farah y Heverlein 2007, 37-48). &lt;br /&gt;
Para los propósitos de este trabajo, un ser humano se refiere a una entidad biológicamente humana, y la persona humana constituye una categoría moral (que se situa en el campo de la filosofía, más especificamente en la ontología). Las dos hipótesis en competencia constituyen un dilema filosófico. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. La primera de las dos hipótesis es que un ser humano ha existido desde la fecundación y que la persona es siempre inherente a un ser humano en todas las etapas del desarrollo. Un ser humano no se convierte en una persona en una etapa particular de desarrollo después de la fertilización. Se sigue que una persona humana está en continuo desarrollo de potencialidades y un ser humano ha sido una persona desde que comenzó a existir en la fecundación. Además, los términos &amp;quot;cigoto&amp;quot;, &amp;quot;embrión&amp;quot; y &amp;quot;feto&amp;quot; describen etapas del desarrollo humano biológico y, como tales, no describen el desarrollo en una persona humana. Los defensores de la primera hipótesis afirman que la persona se logra desde el momento de la fecundación cuando se ensambla un nuevo genoma zigótico, o incluso antes cuando una espermática penetra en un oótido. Como en el caso de la muerte, los defensores de la primera hipótesis seleccionan un punto en el tiempo para la personalidad que es absoluto y no varía entre los individuos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2. La segunda de las dos hipótesis es que una entidad biológicamente humana se convierte en una persona humana en algún momento después de la fertilización. Es decir, que no todos los seres humanos son personas humanas y, como resultado, no todos los seres humanos tienen un estatus moral. Los defensores de este último pueden creer que un cigoto, embrión o feto son etapas de desarrollo de la vida humana y tienen potencial para convertirse en un ser humano o una persona, pero pueden no ser aún una persona. Algunos defensores de esta hipótesis pueden creer que el estado de personalidad se designa en un punto arbitrario en el tiempo después de la fertilización al cumplir ciertos criterios. Algunos de estos momentos coinciden con los hitos del desarrollo, como la implantación, ciertas etapas del desarrollo embrionario o fetal, el nacimiento o incluso después del nacimiento. Como algunas de estas etapas de desarrollo constituyen un continuo o proceso en lugar de un final o punto de partida absoluto, el logro de la personalidad necesariamente varía entre los sujetos, a diferencia de la primera hipótesis.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El estudio continua con las diversas posturas del momento en que la persona humana surgiría de esa entidad que ya es un individuo de la naturaeza humana desde la fecundación, como lo hemos referido citando el Estatuto biológico del embrión humano y concluye defendiendo la primera hipótesis arriba referida que en nuestra opinión es concluyente, ''A la luz de la evidencia biológica y los argumentos filosóficos que expondremos a continuación, es más razonable apoyar la noción de que el estatus de persona está presente desde el momento de la fertilización humana.'''''Texto en negrita'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fundamentación ontológica (referida al ser) de la persona humana en su fase embrionaria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Despejando cualquier duda semántica, nos parece que la definición más acertada e ineqívoca de persona es la de Boecio (S. XIII) Rationalis naturae individua substantia («substancia individual de naturaleza racional») es la definición clásica de Boecio que se caracteriza por tres notas: la sustancialidad, la individualidad y la capacidad de razonar, que en el caso del embrión se desarrollará bastante después del naciemiento. Es así que podeemos afirmar que sustancia individual de naturaleza racional es el principio personificador y la índole que le da su caracter incomunicable y completamente insustituible. En la persona la incomunicabilidad —la singularidad— alcanza todas las dimensiones de su ser en cuanto que personal, haciendo suyos incluso los accidentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No es nada fácil entender la condición de persona de esa minúscula realidad que es el embrión temprano y la plenitud del ser que esta significa, que le confiere su dignidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo los estudios científicos particularmente los genéticos nos presentan una evidencia de esta particular singularidad en la conformación genética del nuevo individuo de la naturaleza humana,el cigoto que forma a partir de los genes  de esperma y el óvulo su propio genoma diferente al padre y a la madre que le da su singulariad única e irrepetible y que esencialmente no sufrirá cambios hasta su muerte. Esta característica biológica nos ayuda a entender mejor la categoría de persona que hemos tratado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nos permitimos una consideración final. &lt;br /&gt;
Cabría hacerse una pregunta que exede los límites de la filosofía pero está estrechamente relacionada con nuestro tema, cómo considera la teología católica al embrión. Ofrecemos una cita breve, sin pretender agotar el tema del libro, THE SOUL OF THE EMBRYO (El alma del embrión) – Una investigación del estatuto del embrión en la tradición cristiana que afirma, En el contexto de la biología moderna parece más natural decir que la vida humana comienza cuando el embrión humano empieza a existir, con la fertilización. Desde la perspectiva de la tradición cristiana, la vida humana comienza con la fertilización, luego es ahí cuando el alma comienza a existir, pues en el pensamiento cristiano, vida y alma están correlacionadas. Esto es así, aunque las más elevadas facultades del alma no serán desplegadas sino mucho más tarde en la vida [...] “Jesús, comenzó su vida en el vientre de María.” Más adelante cita a un teólogo contemporáneo escocés que afirma, “Cada niño en el vientre de su madre ha sido hermanado por Jesucristo, que se hizo ser humano por nosotros, el también se hizo embrión en atención a todos los embriones y para nuestro cristiano discernimiento del ser, naturaleza y estatuto del niño no nacido a los ojos de Dios.” [3]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
...................................&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
sin recurrir a los atributos del ser que definió Santo Tomás. Estos son cuatro: unum,verum,bonum y pulchrum.El primero, unum (unicidad) es el soporte de los otros tres que a su vez surge por la mera razón de existir. El ser otorgado a la persona humana se distingue de la otras creaturas por su radicalidad siendo el unico see viviente plenamente incomunicable.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así podríamos sintetizar la condición de persona humana atribuida al enmbrión humano desde la fecundación en un atributo: unum,el que le da su caracter incomunicable. &lt;br /&gt;
En efecto, en cuanto sujetos subsistentes, los animales, las plantas y los entes inanimados son ciertamente incomunicables; pero sus principios individuantes y, por tanto, aquello&lt;br /&gt;
13 Tomás de Aquino: In I Sententiarum, d. 25, q. 1, a. 1, ad 6: «... in individuatione […] est duo considerare; id est&lt;br /&gt;
individuationis causam quae est material […]; et secundñum, scilicet rationem individuationis quae est ratio&lt;br /&gt;
incommunicabilitatis…»&lt;br /&gt;
14 Forment Giralt, Eudaldo: “Introducción” a El orden del ser: Antología filosófica. Madrid: Tecnos, p. 97. Esto&lt;br /&gt;
fundamenta la formulación de una Antropología trascendental, algo a lo que Leonardo Polo ha consagrado buena&lt;br /&gt;
parte de su obra. La metafísica de la persona —en cuanto metafísica del ser— se resuelve en una antropología&lt;br /&gt;
trascendental.&lt;br /&gt;
124&lt;br /&gt;
Sustancia individual de naturaleza racional:&lt;br /&gt;
el principio personificador y la índole del alma separada&lt;br /&gt;
que los hace incomunicables tienen poca entidad, y por ello son fácilmente intercambiables.&lt;br /&gt;
La persona, en cambio, en cuanto que su constitutivo formal es el ser,&lt;br /&gt;
es completamente insustituible: en la persona la incomunicabilidad —la singularidad—&lt;br /&gt;
alcanza todas las dimensiones de su ser en cuanto que personal, haciendo&lt;br /&gt;
suyos incluso los accidentes.15&lt;br /&gt;
Sustancia individual de naturaleza racional: el principio personificador y la índole del alma separada&lt;br /&gt;
Individual Substance of Rational Nature: The Personification Principle and the&lt;br /&gt;
Nature of the Separated Soul&lt;br /&gt;
Gabriel Martí Andrés&lt;br /&gt;
Cabría hacerse una pregunta que exede los límites de la filosofía pero está estrechamente relacionada con nuestro tema, cómo considera la teología católica al embrión. Ofrecemos una cita breve, sin pretender agotar el tema del libro, THE SOUL OF THE EMBRYO (El alma del embrión) – Una investigación del estatuto del embrión en la tradición cristiana que afirma,  ''En el contexto de la biología moderna parece más natural decir que la vida humana comienza cuando el embrión humano empieza a existir, con la fertilización. Desde la perspectiva de la tradición cristiana,  la vida humana comienza con la fertilización, luego es ahí cuando el alma comienza a existir, pues en el pensamiento cristiano, vida y alma están correlacionadas. Esto es así, aunque las más elevadas facultades del alma no serán desplegadas sino mucho más tarde en la vida [...] “Jesús, comenzó su vida en el vientre de María.” Más adelante cita a un teólogo contemporáneo escocés que afirma,  “Cada niño en el vientre de su madre ha sido hermanado por Jesucristo, que se hizo ser humano por nosotros, el también se hizo embrión en atención a todos los embriones y para nuestro cristiano discernimiento del ser, naturaleza y estatuto del niño no nacido a los ojos de Dios.”'' [https://www.observatoriobioetica.org/2015/10/el-alma-del-embrion-the-embryo-soul/487] &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Doctor en Filosofía&lt;br /&gt;
Profesor Titular de Edufamilia&lt;br /&gt;
Colaborador honorario del Departamento de Filosofía&lt;br /&gt;
(Universidad de Málaga)&lt;br /&gt;
gmartian@uma.es&lt;br /&gt;
Unum bonum verum pulchrum&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Manuel Zunin</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Estatuto_antropol%C3%B3gico_del_embri%C3%B3n_humano&amp;diff=102462</id>
		<title>Estatuto antropológico del embrión humano</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Estatuto_antropol%C3%B3gico_del_embri%C3%B3n_humano&amp;diff=102462"/>
		<updated>2018-09-26T19:03:53Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Manuel Zunin: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;'''Introducción'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los continuos avances de la ciencia en el área de la embriología humana dejan pocas dudas de la naturaleza humana del embrión desde sus primeras etapas de deasarrollo. Biologicamente no cabe otra definición de esta entidad, desde su fase unicelular, es un individuo de la especie humana con las características, ya definidas pero aun no desarroladas, del particular ser humano que será toda la vida, ver [[Estatuto biológico del embrión humano|Estatuto biológico del embrión]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Basta esta evidencia científica para que el embrión humano, especialmente en sus primeras etapas de desarrollo, sea considerado una persona humana con las prerrogativas propias a su condición?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creemos que es lógico pensar, sin acudir a escuelas filosóficas particulares, que la realidad biológica del embrión o sea sus características biológicas únicas que le otrogan su condición de ser un individuo de la especie humana permite deducir su projección ontológica, si es así, probaremos la codición de persona del nasciturus dada su unicidad, única e irrepetible que caracterizará al individuo durante toda su vida. Pero veamos como se presenta el debate en nuestros días. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En ese sentido, citamos un estudio del Observatorio de Bioética UCV que afirma, ''No  hay unanimidad en cuanto a sí la especie, como tal, es más que sólo materia y resulta relevante para determinar la «personeidad» de algunos individuos y para el reconocimiento de sus derechos inherentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''La distinción entre seres humanos (en sentido biológico) y personas humanas (como depositarias de derechos fundamentales) es nuclear en sede bioética. A modo de muestra, baste recordar que las controversias en torno a la despenalización del aborto han consolidado la aparición de dos posicionamientos enfrentados y claramente definidos: el posicionamiento pro life, que sostiene el estatuto personal del concebido no nacido y su correspondiente derecho fundamental a la vida; y el posicionamiento pro choice, que amparándose en la vieja fórmula romana del mulieris portio, cosifica al embrión humano presentándolo como un apéndice del cuerpo materno.''[https://www.observatoriobioetica.org/2017/04/el-estatuto-antropologico-del-embrion-humano/18907]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''La persona del naciturus&lt;br /&gt;
'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dentro de esta polémica destaca, en nuestra opinión, un articulo recientemente publicado en lor la revista científica  Linacre[https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5499222/] afirma que ''Esta discusión se centra en distinguir el ser humano físico de la persona ontológica humana que tiene un estatus moral, si existe tal distinción. La persona humana se refiere al individuo ontológico: &amp;quot;una sola entidad concreta que existe como un ser distinto y no es una agregación de cosas más pequeñas ni simplemente una parte de un todo mayor; ... su unidad es ... intrínseca &amp;quot;(Ford 1988). La definición tradicional de Boecio de la personalidad presupone una sustancia individual que posee una naturaleza racional (Boethius n.d., capítulo 3), excluyendo así la extensión de la personalidad a los no humanos. Este trabajo explora '''si el ser humano formado en la fecundación se convierte en una persona humana en algún momento del desarrollo versus la noción de que la persona está inextricablemente interrelacionada e inherente desde el punto de fecundación o fusión del óvulo y el esperma.''' &lt;br /&gt;
Las etapas de la vida humana relevantes para discernir la personalidad incluyen, pero no se limitan a: fertilización (penetración de esperma / huevo), cigoto (ensamblaje del nuevo genoma), mórula, embrión, feto y nacimiento (supervivencia extrauterina).&lt;br /&gt;
''Si bien los seres en estas etapas de desarrollo se consideran biologicamente e irrefutablemente como seres humanos y mamíferos, no existe un consenso claro con respecto a determinar cuándo se establece la personalidad. Unos afirman que el embrión puede considerarse una persona humana desde la fecundación. Por otro lado, otros atribuyen personalidad una vez que la apariencia física de un feto se asemeja a la forma humana madura alrededor de la semana 9 de gestación durante la embriogénesis. Alternativamente, un ser humano puede llegar a ser una persona cuando el sistema nervioso central se desarrolla y los órganos están funcionando, o en un punto donde las funciones vitales, como la respiración y la filtración del riñón, se establecen o se pueden mantener con equipos mecánicos alrededor de los veinte -6 semanas de gestación (Moore 1988). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Los filósofos, bioéticos y legisladores consideran aspectos del desarrollo humano biológico como estos al definir y establecer la personalidad .&lt;br /&gt;
''''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Más adelante el artículo desarrolla las dos hipótesis enfrentadas, sobre cuando el individuo de la especie humana se transforma en persona, afirma &amp;quot; Farah y Heverlein describen la importancia de definir &amp;quot;Persona es un concepto fundamental en ética, que incluye tanto la ética filosófica pura como el campo de la bioética aplicada, sin embargo, definir criterios para la personalidad ha sido esquivo&amp;quot; (Farah y Heverlein 2007, 37-48). &lt;br /&gt;
Para los propósitos de este trabajo, un ser humano se refiere a una entidad biológicamente humana, y la persona humana constituye una categoría moral (que se situa en el campo de la filosofía, más especificamente en la ontología). Las dos hipótesis en competencia constituyen un dilema filosófico. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. La primera de las dos hipótesis es que un ser humano ha existido desde la fecundación y que la persona es siempre inherente a un ser humano en todas las etapas del desarrollo. Un ser humano no se convierte en una persona en una etapa particular de desarrollo después de la fertilización. Se sigue que una persona humana está en continuo desarrollo de potencialidades y un ser humano ha sido una persona desde que comenzó a existir en la fecundación. Además, los términos &amp;quot;cigoto&amp;quot;, &amp;quot;embrión&amp;quot; y &amp;quot;feto&amp;quot; describen etapas del desarrollo humano biológico y, como tales, no describen el desarrollo en una persona humana. Los defensores de la primera hipótesis afirman que la persona se logra desde el momento de la fecundación cuando se ensambla un nuevo genoma zigótico, o incluso antes cuando una espermática penetra en un oótido. Como en el caso de la muerte, los defensores de la primera hipótesis seleccionan un punto en el tiempo para la personalidad que es absoluto y no varía entre los individuos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2. La segunda de las dos hipótesis es que una entidad biológicamente humana se convierte en una persona humana en algún momento después de la fertilización. Es decir, que no todos los seres humanos son personas humanas y, como resultado, no todos los seres humanos tienen un estatus moral. Los defensores de este último pueden creer que un cigoto, embrión o feto son etapas de desarrollo de la vida humana y tienen potencial para convertirse en un ser humano o una persona, pero pueden no ser aún una persona. Algunos defensores de esta hipótesis pueden creer que el estado de personalidad se designa en un punto arbitrario en el tiempo después de la fertilización al cumplir ciertos criterios. Algunos de estos momentos coinciden con los hitos del desarrollo, como la implantación, ciertas etapas del desarrollo embrionario o fetal, el nacimiento o incluso después del nacimiento. Como algunas de estas etapas de desarrollo constituyen un continuo o proceso en lugar de un final o punto de partida absoluto, el logro de la personalidad necesariamente varía entre los sujetos, a diferencia de la primera hipótesis.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El estudio continua con las diversas posturas del momento en que la persona humana surgiría de esa entidad que ya es un individuo de la naturaeza humana desde la fecundación, como lo hemos referido citando el Estatuto biológico del embrión humano y concluye defendiendo la primera hipótesis arriba referida que en nuestra opinión es concluyente, ''A la luz de la evidencia biológica y los argumentos filosóficos que expondremos a continuación, es más razonable apoyar la noción de que el estatus de persona está presente desde el momento de la fertilización humana.'''''Texto en negrita'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fundamentación ontológica (referida al ser) de la persona humana en su fase embrionaria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Despejando cualquier duda semántica, nos parece que la definición más acertada e ineqívoca de persona es la de Boecio (S. XIII) Rationalis naturae individua substantia («substancia individual de naturaleza racional») es la definición clásica de Boecio que se caracteriza por tres notas: la sustancialidad, la individualidad y la capacidad de razonar, que en el caso del embrión se desarrollará bastante después del naciemiento. Es así que podeemos afirmar que sustancia individual de naturaleza racional es el principio personificador y la índole que le da su caracter incomunicable y completamente insustituible. En la persona la incomunicabilidad —la singularidad— alcanza todas las dimensiones de su ser en cuanto que personal, haciendo suyos incluso los accidentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No es nada fácil entender la condición de persona de esa minúscula realidad que es el embrión temprano y la plenitud del ser que esta significa, que le confiere su dignidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo los estudios científicos particularmente los genéticos nos presentan una evidencia de esta particular singularidad en la conformación genética del nuevo individuo de la naturaleza humana,el cigoto que forma a partir de los genes  de esperma y el óvulo su propio genoma diferente al padre y a la madre que le da su singulariad única e irrepetible y que esencialmente no sufrirá cambios hasta su muerte. Esta característica biológica nos ayuda a entender mejor la categoría de persona que hemos tratado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nos permitimos una consideración final. &lt;br /&gt;
Cabría hacerse una pregunta que exede los límites de la filosofía pero está estrechamente relacionada con nuestro tema, cómo considera la teología católica al embrión. Ofrecemos una cita breve, sin pretender agotar el tema del libro, THE SOUL OF THE EMBRYO (El alma del embrión) – Una investigación del estatuto del embrión en la tradición cristiana que afirma, En el contexto de la biología moderna parece más natural decir que la vida humana comienza cuando el embrión humano empieza a existir, con la fertilización. Desde la perspectiva de la tradición cristiana, la vida humana comienza con la fertilización, luego es ahí cuando el alma comienza a existir, pues en el pensamiento cristiano, vida y alma están correlacionadas. Esto es así, aunque las más elevadas facultades del alma no serán desplegadas sino mucho más tarde en la vida [...] “Jesús, comenzó su vida en el vientre de María.” Más adelante cita a un teólogo contemporáneo escocés que afirma, “Cada niño en el vientre de su madre ha sido hermanado por Jesucristo, que se hizo ser humano por nosotros, el también se hizo embrión en atención a todos los embriones y para nuestro cristiano discernimiento del ser, naturaleza y estatuto del niño no nacido a los ojos de Dios.” [3]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
...................................&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
sin recurrir a los atributos del ser que definió Santo Tomás. Estos son cuatro: unum,verum,bonum y pulchrum.El primero, unum (unicidad) es el soporte de los otros tres que a su vez surge por la mera razón de existir. El ser otorgado a la persona humana se distingue de la otras creaturas por su radicalidad siendo el unico see viviente plenamente incomunicable.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así podríamos sintetizar la condición de persona humana atribuida al enmbrión humano desde la fecundación en un atributo: unum,el que le da su caracter incomunicable. &lt;br /&gt;
En efecto, en cuanto sujetos subsistentes, los animales, las plantas y los entes inanimados son ciertamente incomunicables; pero sus principios individuantes y, por tanto, aquello&lt;br /&gt;
13 Tomás de Aquino: In I Sententiarum, d. 25, q. 1, a. 1, ad 6: «... in individuatione […] est duo considerare; id est&lt;br /&gt;
individuationis causam quae est material […]; et secundñum, scilicet rationem individuationis quae est ratio&lt;br /&gt;
incommunicabilitatis…»&lt;br /&gt;
14 Forment Giralt, Eudaldo: “Introducción” a El orden del ser: Antología filosófica. Madrid: Tecnos, p. 97. Esto&lt;br /&gt;
fundamenta la formulación de una Antropología trascendental, algo a lo que Leonardo Polo ha consagrado buena&lt;br /&gt;
parte de su obra. La metafísica de la persona —en cuanto metafísica del ser— se resuelve en una antropología&lt;br /&gt;
trascendental.&lt;br /&gt;
124&lt;br /&gt;
Sustancia individual de naturaleza racional:&lt;br /&gt;
el principio personificador y la índole del alma separada&lt;br /&gt;
que los hace incomunicables tienen poca entidad, y por ello son fácilmente intercambiables.&lt;br /&gt;
La persona, en cambio, en cuanto que su constitutivo formal es el ser,&lt;br /&gt;
es completamente insustituible: en la persona la incomunicabilidad —la singularidad—&lt;br /&gt;
alcanza todas las dimensiones de su ser en cuanto que personal, haciendo&lt;br /&gt;
suyos incluso los accidentes.15&lt;br /&gt;
Sustancia individual de naturaleza racional: el principio personificador y la índole del alma separada&lt;br /&gt;
Individual Substance of Rational Nature: The Personification Principle and the&lt;br /&gt;
Nature of the Separated Soul&lt;br /&gt;
Gabriel Martí Andrés&lt;br /&gt;
Cabría hacerse una pregunta que exede los límites de la filosofía pero está estrechamente relacionada con nuestro tema, cómo considera la teología católica al embrión. Ofrecemos una cita breve, sin pretender agotar el tema del libro, THE SOUL OF THE EMBRYO (El alma del embrión) – Una investigación del estatuto del embrión en la tradición cristiana que afirma,  ''En el contexto de la biología moderna parece más natural decir que la vida humana comienza cuando el embrión humano empieza a existir, con la fertilización. Desde la perspectiva de la tradición cristiana,  la vida humana comienza con la fertilización, luego es ahí cuando el alma comienza a existir, pues en el pensamiento cristiano, vida y alma están correlacionadas. Esto es así, aunque las más elevadas facultades del alma no serán desplegadas sino mucho más tarde en la vida [...] “Jesús, comenzó su vida en el vientre de María.” Más adelante cita a un teólogo contemporáneo escocés que afirma,  “Cada niño en el vientre de su madre ha sido hermanado por Jesucristo, que se hizo ser humano por nosotros, el también se hizo embrión en atención a todos los embriones y para nuestro cristiano discernimiento del ser, naturaleza y estatuto del niño no nacido a los ojos de Dios.”'' [https://www.observatoriobioetica.org/2015/10/el-alma-del-embrion-the-embryo-soul/487] &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Doctor en Filosofía&lt;br /&gt;
Profesor Titular de Edufamilia&lt;br /&gt;
Colaborador honorario del Departamento de Filosofía&lt;br /&gt;
(Universidad de Málaga)&lt;br /&gt;
gmartian@uma.es&lt;br /&gt;
Unum bonum verum pulchrum&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Manuel Zunin</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Estatuto_antropol%C3%B3gico_del_embri%C3%B3n_humano&amp;diff=102461</id>
		<title>Estatuto antropológico del embrión humano</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Estatuto_antropol%C3%B3gico_del_embri%C3%B3n_humano&amp;diff=102461"/>
		<updated>2018-09-26T18:43:26Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Manuel Zunin: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;'''Introducción'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los continuos avances de la ciencia en el área de la embriología humana dejan pocas dudas de la naturaleza humana del embrión desde sus primeras etapas de deasarrollo. Biologicamente no cabe otra definición de esta entidad, desde su fase unicelular, es un individuo de la especie humana con las características, ya definidas pero aun no desarroladas, del particular ser humano que será toda la vida, ver [[Estatuto biológico del embrión humano|Estatuto biológico del embrión]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Basta esta evidencia científica para que el embrión humano, especialmente en sus primeras etapas de desarrollo, sea considerado una persona humana con las prerrogativas propias a su condición?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creemos que es lógico pensar, sin acudir a escuelas filosóficas particulares, que la realidad biológica del embrión o sea sus características biológicas únicas que le otrogan su condición de ser un individuo de la especie humana permite deducir su projección ontológica, si es así, probaremos la codición de persona del nasciturus dada su unicidad, única e irrepetible que caracterizará al individuo durante toda su vida. Pero veamos como se presenta el debate en nuestros días. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En ese sentido, citamos un estudio del Observatorio de Bioética UCV que afirma, ''No  hay unanimidad en cuanto a sí la especie, como tal, es más que sólo materia y resulta relevante para determinar la «personeidad» de algunos individuos y para el reconocimiento de sus derechos inherentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''La distinción entre seres humanos (en sentido biológico) y personas humanas (como depositarias de derechos fundamentales) es nuclear en sede bioética. A modo de muestra, baste recordar que las controversias en torno a la despenalización del aborto han consolidado la aparición de dos posicionamientos enfrentados y claramente definidos: el posicionamiento pro life, que sostiene el estatuto personal del concebido no nacido y su correspondiente derecho fundamental a la vida; y el posicionamiento pro choice, que amparándose en la vieja fórmula romana del mulieris portio, cosifica al embrión humano presentándolo como un apéndice del cuerpo materno.''[https://www.observatoriobioetica.org/2017/04/el-estatuto-antropologico-del-embrion-humano/18907]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''La persona del naciturus&lt;br /&gt;
'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dentro de esta polémica destaca, en nuestra opinión, un articulo recientemente publicado en lor la revista científica  Linacre[https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5499222/] afirma que ''Esta discusión se centra en distinguir el ser humano físico de la persona ontológica humana que tiene un estatus moral, si existe tal distinción. La persona humana se refiere al individuo ontológico: &amp;quot;una sola entidad concreta que existe como un ser distinto y no es una agregación de cosas más pequeñas ni simplemente una parte de un todo mayor; ... su unidad es ... intrínseca &amp;quot;(Ford 1988). La definición tradicional de Boecio de la personalidad presupone una sustancia individual que posee una naturaleza racional (Boethius n.d., capítulo 3), excluyendo así la extensión de la personalidad a los no humanos. Este trabajo explora '''si el ser humano formado en la fecundación se convierte en una persona humana en algún momento del desarrollo versus la noción de que la persona está inextricablemente interrelacionada e inherente desde el punto de fecundación o fusión del óvulo y el esperma.''' &lt;br /&gt;
Las etapas de la vida humana relevantes para discernir la personalidad incluyen, pero no se limitan a: fertilización (penetración de esperma / huevo), cigoto (ensamblaje del nuevo genoma), mórula, embrión, feto y nacimiento (supervivencia extrauterina).&lt;br /&gt;
''Si bien los seres en estas etapas de desarrollo se consideran biologicamente e irrefutablemente como seres humanos y mamíferos, no existe un consenso claro con respecto a determinar cuándo se establece la personalidad. Unos afirman que el embrión puede considerarse una persona humana desde la fecundación. Por otro lado, otros atribuyen personalidad una vez que la apariencia física de un feto se asemeja a la forma humana madura alrededor de la semana 9 de gestación durante la embriogénesis. Alternativamente, un ser humano puede llegar a ser una persona cuando el sistema nervioso central se desarrolla y los órganos están funcionando, o en un punto donde las funciones vitales, como la respiración y la filtración del riñón, se establecen o se pueden mantener con equipos mecánicos alrededor de los veinte -6 semanas de gestación (Moore 1988). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Los filósofos, bioéticos y legisladores consideran aspectos del desarrollo humano biológico como estos al definir y establecer la personalidad .&lt;br /&gt;
''''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Más adelante el artículo desarrolla las dos hipótesis enfrentadas, sobre cuando el individuo de la especie humana se transforma en persona, afirma &amp;quot; Farah y Heverlein describen la importancia de definir &amp;quot;Persona es un concepto fundamental en ética, que incluye tanto la ética filosófica pura como el campo de la bioética aplicada, sin embargo, definir criterios para la personalidad ha sido esquivo&amp;quot; (Farah y Heverlein 2007, 37-48). &lt;br /&gt;
Para los propósitos de este trabajo, un ser humano se refiere a una entidad biológicamente humana, y la persona humana constituye una categoría moral (que se situa en el campo de la filosofía, más especificamente en la ontología). Las dos hipótesis en competencia constituyen un dilema filosófico. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. La primera de las dos hipótesis es que un ser humano ha existido desde la fecundación y que la persona es siempre inherente a un ser humano en todas las etapas del desarrollo. Un ser humano no se convierte en una persona en una etapa particular de desarrollo después de la fertilización. Se sigue que una persona humana está en continuo desarrollo de potencialidades y un ser humano ha sido una persona desde que comenzó a existir en la fecundación. Además, los términos &amp;quot;cigoto&amp;quot;, &amp;quot;embrión&amp;quot; y &amp;quot;feto&amp;quot; describen etapas del desarrollo humano biológico y, como tales, no describen el desarrollo en una persona humana. Los defensores de la primera hipótesis afirman que la persona se logra desde el momento de la fecundación cuando se ensambla un nuevo genoma zigótico, o incluso antes cuando una espermática penetra en un oótido. Como en el caso de la muerte, los defensores de la primera hipótesis seleccionan un punto en el tiempo para la personalidad que es absoluto y no varía entre los individuos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2. La segunda de las dos hipótesis es que una entidad biológicamente humana se convierte en una persona humana en algún momento después de la fertilización. Es decir, que no todos los seres humanos son personas humanas y, como resultado, no todos los seres humanos tienen un estatus moral. Los defensores de este último pueden creer que un cigoto, embrión o feto son etapas de desarrollo de la vida humana y tienen potencial para convertirse en un ser humano o una persona, pero pueden no ser aún una persona. Algunos defensores de esta hipótesis pueden creer que el estado de personalidad se designa en un punto arbitrario en el tiempo después de la fertilización al cumplir ciertos criterios. Algunos de estos momentos coinciden con los hitos del desarrollo, como la implantación, ciertas etapas del desarrollo embrionario o fetal, el nacimiento o incluso después del nacimiento. Como algunas de estas etapas de desarrollo constituyen un continuo o proceso en lugar de un final o punto de partida absoluto, el logro de la personalidad necesariamente varía entre los sujetos, a diferencia de la primera hipótesis.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El estudio continua con las diversas posturas del momento en que la persona humana surgiría de esa entidad que ya es un individuo de la naturaeza humana desde la fecundación, como lo hemos referido citando el Estatuto biológico del embrión humano y concluye defendiendo la primera hipótesis arriba referida que en nuestra opinión es concluyente, ''A la luz de la evidencia biológica y los argumentos filosóficos que expondremos a continuación, es más razonable apoyar la noción de que el estatus de persona está presente desde el momento de la fertilización humana.'''''Texto en negrita'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fundamentación ontológica (referida al ser) de la persona humana en su fase embrionaria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Despejando cualquier duda semántica, nos parece que la definición más acertada e ineqívoca de persona es la de Boecio (S. XIII) Rationalis naturae individua substantia («substancia individual de naturaleza racional») es la definición clásica de Boecio que se caracteriza por tres notas: la sustancialidad, la individualidad y la capacidad de razonar, que en el caso del embrión se desarrollará bastante después del naciemiento. Es así que podeemos afirmar que sustancia individual de naturaleza racional es el principio personificador y la índole que le da su caracter incomunicable y completamente insustituible. En la persona la incomunicabilidad —la singularidad— alcanza todas las dimensiones de su ser en cuanto que personal, haciendo suyos incluso los accidentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No es nada fácil entender la condición de persona de esa minúscula realidad que es el embrión temprano y la plenitud del ser que esta significa, que le confiere su dignidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo los estudios científicos particularmente los genéticos nos presentan una evidencia de esta particular singularidad en la conformación genética del nuevo individuo de la naturaleza humana,el cigoto que forma a partir de los genes  de esperma y el óvulo su propio genoma diferente al padre y a la madre que le da su singulariad única e irrepetible y que esencialmente no sufrirá cambios hasta su muerte. Esta característica biológica nos ayuda a entender mejor la categoría de persona que hemos tratado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
sin recurrir a los atributos del ser que definió Santo Tomás. Estos son cuatro: unum,verum,bonum y pulchrum.El primero, unum (unicidad) es el soporte de los otros tres que a su vez surge por la mera razón de existir. El ser otorgado a la persona humana se distingue de la otras creaturas por su radicalidad siendo el unico see viviente plenamente incomunicable.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así podríamos sintetizar la condición de persona humana atribuida al enmbrión humano desde la fecundación en un atributo: unum,el que le da su caracter incomunicable. &lt;br /&gt;
En efecto, en cuanto sujetos subsistentes, los animales, las plantas y los entes inanimados son ciertamente incomunicables; pero sus principios individuantes y, por tanto, aquello&lt;br /&gt;
13 Tomás de Aquino: In I Sententiarum, d. 25, q. 1, a. 1, ad 6: «... in individuatione […] est duo considerare; id est&lt;br /&gt;
individuationis causam quae est material […]; et secundñum, scilicet rationem individuationis quae est ratio&lt;br /&gt;
incommunicabilitatis…»&lt;br /&gt;
14 Forment Giralt, Eudaldo: “Introducción” a El orden del ser: Antología filosófica. Madrid: Tecnos, p. 97. Esto&lt;br /&gt;
fundamenta la formulación de una Antropología trascendental, algo a lo que Leonardo Polo ha consagrado buena&lt;br /&gt;
parte de su obra. La metafísica de la persona —en cuanto metafísica del ser— se resuelve en una antropología&lt;br /&gt;
trascendental.&lt;br /&gt;
124&lt;br /&gt;
Sustancia individual de naturaleza racional:&lt;br /&gt;
el principio personificador y la índole del alma separada&lt;br /&gt;
que los hace incomunicables tienen poca entidad, y por ello son fácilmente intercambiables.&lt;br /&gt;
La persona, en cambio, en cuanto que su constitutivo formal es el ser,&lt;br /&gt;
es completamente insustituible: en la persona la incomunicabilidad —la singularidad—&lt;br /&gt;
alcanza todas las dimensiones de su ser en cuanto que personal, haciendo&lt;br /&gt;
suyos incluso los accidentes.15&lt;br /&gt;
Sustancia individual de naturaleza racional: el principio personificador y la índole del alma separada&lt;br /&gt;
Individual Substance of Rational Nature: The Personification Principle and the&lt;br /&gt;
Nature of the Separated Soul&lt;br /&gt;
Gabriel Martí Andrés&lt;br /&gt;
Cabría hacerse una pregunta que exede los límites de la filosofía pero está estrechamente relacionada con nuestro tema, cómo considera la teología católica al embrión. Ofrecemos una cita breve, sin pretender agotar el tema del libro, THE SOUL OF THE EMBRYO (El alma del embrión) – Una investigación del estatuto del embrión en la tradición cristiana que afirma,  ''En el contexto de la biología moderna parece más natural decir que la vida humana comienza cuando el embrión humano empieza a existir, con la fertilización. Desde la perspectiva de la tradición cristiana,  la vida humana comienza con la fertilización, luego es ahí cuando el alma comienza a existir, pues en el pensamiento cristiano, vida y alma están correlacionadas. Esto es así, aunque las más elevadas facultades del alma no serán desplegadas sino mucho más tarde en la vida [...] “Jesús, comenzó su vida en el vientre de María.” Más adelante cita a un teólogo contemporáneo escocés que afirma,  “Cada niño en el vientre de su madre ha sido hermanado por Jesucristo, que se hizo ser humano por nosotros, el también se hizo embrión en atención a todos los embriones y para nuestro cristiano discernimiento del ser, naturaleza y estatuto del niño no nacido a los ojos de Dios.”'' [https://www.observatoriobioetica.org/2015/10/el-alma-del-embrion-the-embryo-soul/487] &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Doctor en Filosofía&lt;br /&gt;
Profesor Titular de Edufamilia&lt;br /&gt;
Colaborador honorario del Departamento de Filosofía&lt;br /&gt;
(Universidad de Málaga)&lt;br /&gt;
gmartian@uma.es&lt;br /&gt;
Unum bonum verum pulchrum&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Manuel Zunin</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Estatuto_antropol%C3%B3gico_del_embri%C3%B3n_humano&amp;diff=102460</id>
		<title>Estatuto antropológico del embrión humano</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Estatuto_antropol%C3%B3gico_del_embri%C3%B3n_humano&amp;diff=102460"/>
		<updated>2018-09-26T18:33:51Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Manuel Zunin: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;'''Introducción'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los continuos avances de la ciencia en el área de la embriología humana dejan pocas dudas de la naturaleza humana del embrión desde sus primeras etapas de deasarrollo. Biologicamente no cabe otra definición de esta entidad, desde su fase unicelular, es un individuo de la especie humana con las características, ya definidas pero aun no desarroladas, del particular ser humano que será toda la vida, ver [[Estatuto biológico del embrión humano|Estatuto biológico del embrión]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Basta esta evidencia científica para que el embrión humano, especialmente en sus primeras etapas de desarrollo, sea considerado una persona humana con las prerrogativas propias a su condición?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creemos que es lógico pensar, sin acudir a escuelas filosóficas particulares, que la realidad biológica del embrión o sea sus características biológicas únicas que le otrogan su condición de ser un individuo de la especie humana permite deducir su projección ontológica, si es así, probaremos la codición de persona del nasciturus dada su unicidad, única e irrepetible que caracterizará al individuo durante toda su vida. Pero veamos como se presenta el debate en nuestros días. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En ese sentido, citamos un estudio del Observatorio de Bioética UCV que afirma, ''No  hay unanimidad en cuanto a sí la especie, como tal, es más que sólo materia y resulta relevante para determinar la «personeidad» de algunos individuos y para el reconocimiento de sus derechos inherentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''La distinción entre seres humanos (en sentido biológico) y personas humanas (como depositarias de derechos fundamentales) es nuclear en sede bioética. A modo de muestra, baste recordar que las controversias en torno a la despenalización del aborto han consolidado la aparición de dos posicionamientos enfrentados y claramente definidos: el posicionamiento pro life, que sostiene el estatuto personal del concebido no nacido y su correspondiente derecho fundamental a la vida; y el posicionamiento pro choice, que amparándose en la vieja fórmula romana del mulieris portio, cosifica al embrión humano presentándolo como un apéndice del cuerpo materno.''[https://www.observatoriobioetica.org/2017/04/el-estatuto-antropologico-del-embrion-humano/18907]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''La persona del naciturus&lt;br /&gt;
'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dentro de esta polémica destaca, en nuestra opinión, un articulo recientemente publicado en lor la revista científica  Linacre[https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5499222/] afirma que ''Esta discusión se centra en distinguir el ser humano físico de la persona ontológica humana que tiene un estatus moral, si existe tal distinción. La persona humana se refiere al individuo ontológico: &amp;quot;una sola entidad concreta que existe como un ser distinto y no es una agregación de cosas más pequeñas ni simplemente una parte de un todo mayor; ... su unidad es ... intrínseca &amp;quot;(Ford 1988). La definición tradicional de Boecio de la personalidad presupone una sustancia individual que posee una naturaleza racional (Boethius n.d., capítulo 3), excluyendo así la extensión de la personalidad a los no humanos. Este trabajo explora '''si el ser humano formado en la fecundación se convierte en una persona humana en algún momento del desarrollo versus la noción de que la persona está inextricablemente interrelacionada e inherente desde el punto de fecundación o fusión del óvulo y el esperma.''' &lt;br /&gt;
Las etapas de la vida humana relevantes para discernir la personalidad incluyen, pero no se limitan a: fertilización (penetración de esperma / huevo), cigoto (ensamblaje del nuevo genoma), mórula, embrión, feto y nacimiento (supervivencia extrauterina).&lt;br /&gt;
''Si bien los seres en estas etapas de desarrollo se consideran biologicamente e irrefutablemente como seres humanos y mamíferos, no existe un consenso claro con respecto a determinar cuándo se establece la personalidad. Unos afirman que el embrión puede considerarse una persona humana desde la fecundación. Por otro lado, otros atribuyen personalidad una vez que la apariencia física de un feto se asemeja a la forma humana madura alrededor de la semana 9 de gestación durante la embriogénesis. Alternativamente, un ser humano puede llegar a ser una persona cuando el sistema nervioso central se desarrolla y los órganos están funcionando, o en un punto donde las funciones vitales, como la respiración y la filtración del riñón, se establecen o se pueden mantener con equipos mecánicos alrededor de los veinte -6 semanas de gestación (Moore 1988). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Los filósofos, bioéticos y legisladores consideran aspectos del desarrollo humano biológico como estos al definir y establecer la personalidad .&lt;br /&gt;
''''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Más adelante el artículo desarrolla las dos hipótesis enfrentadas, sobre cuando el individuo de la especie humana se transforma en persona, afirma &amp;quot; Farah y Heverlein describen la importancia de definir &amp;quot;Persona es un concepto fundamental en ética, que incluye tanto la ética filosófica pura como el campo de la bioética aplicada, sin embargo, definir criterios para la personalidad ha sido esquivo&amp;quot; (Farah y Heverlein 2007, 37-48). &lt;br /&gt;
Para los propósitos de este trabajo, un ser humano se refiere a una entidad biológicamente humana, y la persona humana constituye una categoría moral (que se situa en el campo de la filosofía, más especificamente en la ontología). Las dos hipótesis en competencia constituyen un dilema filosófico. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. La primera de las dos hipótesis es que un ser humano ha existido desde la fecundación y que la persona es siempre inherente a un ser humano en todas las etapas del desarrollo. Un ser humano no se convierte en una persona en una etapa particular de desarrollo después de la fertilización. Se sigue que una persona humana está en continuo desarrollo de potencialidades y un ser humano ha sido una persona desde que comenzó a existir en la fecundación. Además, los términos &amp;quot;cigoto&amp;quot;, &amp;quot;embrión&amp;quot; y &amp;quot;feto&amp;quot; describen etapas del desarrollo humano biológico y, como tales, no describen el desarrollo en una persona humana. Los defensores de la primera hipótesis afirman que la persona se logra desde el momento de la fecundación cuando se ensambla un nuevo genoma zigótico, o incluso antes cuando una espermática penetra en un oótido. Como en el caso de la muerte, los defensores de la primera hipótesis seleccionan un punto en el tiempo para la personalidad que es absoluto y no varía entre los individuos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2. La segunda de las dos hipótesis es que una entidad biológicamente humana se convierte en una persona humana en algún momento después de la fertilización. Es decir, que no todos los seres humanos son personas humanas y, como resultado, no todos los seres humanos tienen un estatus moral. Los defensores de este último pueden creer que un cigoto, embrión o feto son etapas de desarrollo de la vida humana y tienen potencial para convertirse en un ser humano o una persona, pero pueden no ser aún una persona. Algunos defensores de esta hipótesis pueden creer que el estado de personalidad se designa en un punto arbitrario en el tiempo después de la fertilización al cumplir ciertos criterios. Algunos de estos momentos coinciden con los hitos del desarrollo, como la implantación, ciertas etapas del desarrollo embrionario o fetal, el nacimiento o incluso después del nacimiento. Como algunas de estas etapas de desarrollo constituyen un continuo o proceso en lugar de un final o punto de partida absoluto, el logro de la personalidad necesariamente varía entre los sujetos, a diferencia de la primera hipótesis.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El estudio continua con las diversas posturas del momento en que la persona humana surgiría de esa entidad que ya es un individuo de la naturaeza humana desde la fecundación, como lo hemos referido citando el Estatuto biológico del embrión humano y concluye defendiendo la primera hipótesis arriba referida que en nuestra opinión es concluyente, ''A la luz de la evidencia biológica y los argumentos filosóficos que expondremos a continuación, es más razonable apoyar la noción de que el estatus de persona está presente desde el momento de la fertilización humana.'''''Texto en negrita'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fundamentación ontológica (referida al ser) de la persona humana en su fase embrionaria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Despejando cualquier duda semántica, nos parece que la definición más acertada e ineqívoca de persona es la de Boecio (S. XIII) Rationalis naturae individua substantia («substancia individual de naturaleza racional») es la definición clásica de Boecio que se caracteriza por tres notas: la sustancialidad, la individualidad y la capacidad de razonar, que en el caso del embrión se desarrollará bastante después del naciemiento. Es así que podeemos afirmar que sustancia individual de naturaleza racional es el principio personificador y la índole que le da su caracter incomunicable y completamente insustituible. En la persona la incomunicabilidad —la singularidad— alcanza todas las dimensiones de su ser en cuanto que personal, haciendo suyos incluso los accidentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No es nada fácil entender la condición de persona de esa minúscula realidad que es el embrión temprano y la plenitud del ser que esta significa, que le confiere su dignidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo los estudios científicos particularmente los genéticos nos presentan una evidencia de esta particular singularidad en la conformación genética del nuevo individuo de la naturaleza humana,el cigoto que forma a partir de los genes  de esperma y el óvulo su propio genoma diferente al padre y a la madre que le da su singulariad única que n&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
sin recurrir a los atributos del ser que definió Santo Tomás. Estos son cuatro: unum,verum,bonum y pulchrum.El primero, unum (unicidad) es el soporte de los otros tres que a su vez surge por la mera razón de existir. El ser otorgado a la persona humana se distingue de la otras creaturas por su radicalidad siendo el unico see viviente plenamente incomunicable.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así podríamos sintetizar la condición de persona humana atribuida al enmbrión humano desde la fecundación en un atributo: unum,el que le da su caracter incomunicable. &lt;br /&gt;
En efecto, en cuanto sujetos subsistentes, los animales, las plantas y los entes inanimados son ciertamente incomunicables; pero sus principios individuantes y, por tanto, aquello&lt;br /&gt;
13 Tomás de Aquino: In I Sententiarum, d. 25, q. 1, a. 1, ad 6: «... in individuatione […] est duo considerare; id est&lt;br /&gt;
individuationis causam quae est material […]; et secundñum, scilicet rationem individuationis quae est ratio&lt;br /&gt;
incommunicabilitatis…»&lt;br /&gt;
14 Forment Giralt, Eudaldo: “Introducción” a El orden del ser: Antología filosófica. Madrid: Tecnos, p. 97. Esto&lt;br /&gt;
fundamenta la formulación de una Antropología trascendental, algo a lo que Leonardo Polo ha consagrado buena&lt;br /&gt;
parte de su obra. La metafísica de la persona —en cuanto metafísica del ser— se resuelve en una antropología&lt;br /&gt;
trascendental.&lt;br /&gt;
124&lt;br /&gt;
Sustancia individual de naturaleza racional:&lt;br /&gt;
el principio personificador y la índole del alma separada&lt;br /&gt;
que los hace incomunicables tienen poca entidad, y por ello son fácilmente intercambiables.&lt;br /&gt;
La persona, en cambio, en cuanto que su constitutivo formal es el ser,&lt;br /&gt;
es completamente insustituible: en la persona la incomunicabilidad —la singularidad—&lt;br /&gt;
alcanza todas las dimensiones de su ser en cuanto que personal, haciendo&lt;br /&gt;
suyos incluso los accidentes.15&lt;br /&gt;
Sustancia individual de naturaleza racional: el principio personificador y la índole del alma separada&lt;br /&gt;
Individual Substance of Rational Nature: The Personification Principle and the&lt;br /&gt;
Nature of the Separated Soul&lt;br /&gt;
Gabriel Martí Andrés&lt;br /&gt;
Cabría hacerse una pregunta que exede los límites de la filosofía pero está estrechamente relacionada con nuestro tema, cómo considera la teología católica al embrión. Ofrecemos una cita breve, sin pretender agotar el tema del libro, THE SOUL OF THE EMBRYO (El alma del embrión) – Una investigación del estatuto del embrión en la tradición cristiana que afirma,  ''En el contexto de la biología moderna parece más natural decir que la vida humana comienza cuando el embrión humano empieza a existir, con la fertilización. Desde la perspectiva de la tradición cristiana,  la vida humana comienza con la fertilización, luego es ahí cuando el alma comienza a existir, pues en el pensamiento cristiano, vida y alma están correlacionadas. Esto es así, aunque las más elevadas facultades del alma no serán desplegadas sino mucho más tarde en la vida [...] “Jesús, comenzó su vida en el vientre de María.” Más adelante cita a un teólogo contemporáneo escocés que afirma,  “Cada niño en el vientre de su madre ha sido hermanado por Jesucristo, que se hizo ser humano por nosotros, el también se hizo embrión en atención a todos los embriones y para nuestro cristiano discernimiento del ser, naturaleza y estatuto del niño no nacido a los ojos de Dios.”'' [https://www.observatoriobioetica.org/2015/10/el-alma-del-embrion-the-embryo-soul/487] &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Doctor en Filosofía&lt;br /&gt;
Profesor Titular de Edufamilia&lt;br /&gt;
Colaborador honorario del Departamento de Filosofía&lt;br /&gt;
(Universidad de Málaga)&lt;br /&gt;
gmartian@uma.es&lt;br /&gt;
Unum bonum verum pulchrum&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Manuel Zunin</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Estatuto_antropol%C3%B3gico_del_embri%C3%B3n_humano&amp;diff=102459</id>
		<title>Estatuto antropológico del embrión humano</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Estatuto_antropol%C3%B3gico_del_embri%C3%B3n_humano&amp;diff=102459"/>
		<updated>2018-09-26T15:42:39Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Manuel Zunin: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;'''Introducción'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los continuos avances de la ciencia en el área de la embriología humana dejan pocas dudas de la naturaleza humana del embrión desde sus primeras etapas de deasarrollo. Biologicamente no cabe otra definición de esta entidad, desde su fase unicelular, es un individuo de la especie humana con las características, ya definidas pero aun no desarroladas, del particular ser humano que será toda la vida, ver [[Estatuto biológico del embrión humano|Estatuto biológico del embrión]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Basta esta evidencia científica para que el embrión humano, especialmente en sus primeras etapas de desarrollo, sea considerado una persona humana con las prerrogativas propias a su condición?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creemos que es lógico pensar, sin acudir a escuelas filosóficas particulares, que la realidad biológica del embrión o sea sus características biológicas únicas que le otrogan su condición de ser un individuo de la especie humana permite deducir su projección ontológica, si es así, probaremos la codición de persona del nasciturus dada su unicidad, única e irrepetible que caracterizará al individuo durante toda su vida. Pero veamos como se presenta el debate en nuestros días. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En ese sentido, citamos un estudio del Observatorio de Bioética UCV que afirma, ''No  hay unanimidad en cuanto a sí la especie, como tal, es más que sólo materia y resulta relevante para determinar la «personeidad» de algunos individuos y para el reconocimiento de sus derechos inherentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''La distinción entre seres humanos (en sentido biológico) y personas humanas (como depositarias de derechos fundamentales) es nuclear en sede bioética. A modo de muestra, baste recordar que las controversias en torno a la despenalización del aborto han consolidado la aparición de dos posicionamientos enfrentados y claramente definidos: el posicionamiento pro life, que sostiene el estatuto personal del concebido no nacido y su correspondiente derecho fundamental a la vida; y el posicionamiento pro choice, que amparándose en la vieja fórmula romana del mulieris portio, cosifica al embrión humano presentándolo como un apéndice del cuerpo materno.''[https://www.observatoriobioetica.org/2017/04/el-estatuto-antropologico-del-embrion-humano/18907]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''La persona del naciturus&lt;br /&gt;
'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dentro de esta polémica destaca, en nuestra opinión, un articulo recientemente publicado en lor la revista científica  Linacre[https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5499222/] afirma que ''Esta discusión se centra en distinguir el ser humano físico de la persona ontológica humana que tiene un estatus moral, si existe tal distinción. La persona humana se refiere al individuo ontológico: &amp;quot;una sola entidad concreta que existe como un ser distinto y no es una agregación de cosas más pequeñas ni simplemente una parte de un todo mayor; ... su unidad es ... intrínseca &amp;quot;(Ford 1988). La definición tradicional de Boecio de la personalidad presupone una sustancia individual que posee una naturaleza racional (Boethius n.d., capítulo 3), excluyendo así la extensión de la personalidad a los no humanos. Este trabajo explora '''si el ser humano formado en la fecundación se convierte en una persona humana en algún momento del desarrollo versus la noción de que la persona está inextricablemente interrelacionada e inherente desde el punto de fecundación o fusión del óvulo y el esperma.''' &lt;br /&gt;
Las etapas de la vida humana relevantes para discernir la personalidad incluyen, pero no se limitan a: fertilización (penetración de esperma / huevo), cigoto (ensamblaje del nuevo genoma), mórula, embrión, feto y nacimiento (supervivencia extrauterina).&lt;br /&gt;
''Si bien los seres en estas etapas de desarrollo se consideran biologicamente e irrefutablemente como seres humanos y mamíferos, no existe un consenso claro con respecto a determinar cuándo se establece la personalidad. Unos afirman que el embrión puede considerarse una persona humana desde la fecundación. Por otro lado, otros atribuyen personalidad una vez que la apariencia física de un feto se asemeja a la forma humana madura alrededor de la semana 9 de gestación durante la embriogénesis. Alternativamente, un ser humano puede llegar a ser una persona cuando el sistema nervioso central se desarrolla y los órganos están funcionando, o en un punto donde las funciones vitales, como la respiración y la filtración del riñón, se establecen o se pueden mantener con equipos mecánicos alrededor de los veinte -6 semanas de gestación (Moore 1988). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Los filósofos, bioéticos y legisladores consideran aspectos del desarrollo humano biológico como estos al definir y establecer la personalidad .&lt;br /&gt;
''''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Más adelante el artículo desarrolla las dos hipótesis enfrentadas, sobre cuando el individuo de la especie humana se transforma en persona, afirma &amp;quot; Farah y Heverlein describen la importancia de definir &amp;quot;Persona es un concepto fundamental en ética, que incluye tanto la ética filosófica pura como el campo de la bioética aplicada, sin embargo, definir criterios para la personalidad ha sido esquivo&amp;quot; (Farah y Heverlein 2007, 37-48). &lt;br /&gt;
Para los propósitos de este trabajo, un ser humano se refiere a una entidad biológicamente humana, y la persona humana constituye una categoría moral (que se situa en el campo de la filosofía, más especificamente en la ontología). Las dos hipótesis en competencia constituyen un dilema filosófico. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. La primera de las dos hipótesis es que un ser humano ha existido desde la fecundación y que la persona es siempre inherente a un ser humano en todas las etapas del desarrollo. Un ser humano no se convierte en una persona en una etapa particular de desarrollo después de la fertilización. Se sigue que una persona humana está en continuo desarrollo de potencialidades y un ser humano ha sido una persona desde que comenzó a existir en la fecundación. Además, los términos &amp;quot;cigoto&amp;quot;, &amp;quot;embrión&amp;quot; y &amp;quot;feto&amp;quot; describen etapas del desarrollo humano biológico y, como tales, no describen el desarrollo en una persona humana. Los defensores de la primera hipótesis afirman que la persona se logra desde el momento de la fecundación cuando se ensambla un nuevo genoma zigótico, o incluso antes cuando una espermática penetra en un oótido. Como en el caso de la muerte, los defensores de la primera hipótesis seleccionan un punto en el tiempo para la personalidad que es absoluto y no varía entre los individuos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2. La segunda de las dos hipótesis es que una entidad biológicamente humana se convierte en una persona humana en algún momento después de la fertilización. Es decir, que no todos los seres humanos son personas humanas y, como resultado, no todos los seres humanos tienen un estatus moral. Los defensores de este último pueden creer que un cigoto, embrión o feto son etapas de desarrollo de la vida humana y tienen potencial para convertirse en un ser humano o una persona, pero pueden no ser aún una persona. Algunos defensores de esta hipótesis pueden creer que el estado de personalidad se designa en un punto arbitrario en el tiempo después de la fertilización al cumplir ciertos criterios. Algunos de estos momentos coinciden con los hitos del desarrollo, como la implantación, ciertas etapas del desarrollo embrionario o fetal, el nacimiento o incluso después del nacimiento. Como algunas de estas etapas de desarrollo constituyen un continuo o proceso en lugar de un final o punto de partida absoluto, el logro de la personalidad necesariamente varía entre los sujetos, a diferencia de la primera hipótesis.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El estudio continua con las diversas posturas del momento en que la persona humana surgiría de esa entidad que ya es un individuo de la naturaeza humana desde la fecundación, como lo hemos referido citando el Estatuto biológico del embrión humano y concluye defendiendo la primera hipótesis arriba referida que en nuestra opinión es concluyente, ''A la luz de la evidencia biológica y los argumentos filosóficos que expondremos a continuación, es más razonable apoyar la noción de que el estatus de persona está presente desde el momento de la fertilización humana.'''''Texto en negrita'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fundamentación ontológica (referida al ser) de la persona humana en su fase embrionaria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Despejando cualquier duda semántica, nos parece que la definición más acertada e ineqívoca de persona es la de Boecio (S. XIII) Rationalis naturae individua substantia («substancia individual de naturaleza racional») es la definición clásica de Boecio que se caracteriza por tres notas: la sustancialidad, la individualidad y la capacidad de razonar, que en el caso del embrión se desarrollará bastante después del naciemiento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No es nada fácil entender la condición de persona de esa minúscula realidad que es el embrión temprano y la plenitud del ser que esta significa que le confiere su dignidad sin recurrir a los atributos del ser que definió Santo Tomás. Estos son cuatro: unum,verum,bonum y pulchrum.El primero, unum (unicidad) es el soporte de los otros tres que a su vez surge por la mera razón de existir. El ser otorgado a la persona humana se distingue de la otras creaturas por su radicalidad siendo el unico see viviente plenamente incomunicable.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así podríamos sintetizar la condición de persona humana atribuida al enmbrión humano desde la fecundación en un atributo: unum,el que le da su caracter incomunicable. &lt;br /&gt;
En efecto, en cuanto sujetos subsistentes, los animales, las plantas y los entes inanimados son ciertamente incomunicables; pero sus principios individuantes y, por tanto, aquello&lt;br /&gt;
13 Tomás de Aquino: In I Sententiarum, d. 25, q. 1, a. 1, ad 6: «... in individuatione […] est duo considerare; id est&lt;br /&gt;
individuationis causam quae est material […]; et secundñum, scilicet rationem individuationis quae est ratio&lt;br /&gt;
incommunicabilitatis…»&lt;br /&gt;
14 Forment Giralt, Eudaldo: “Introducción” a El orden del ser: Antología filosófica. Madrid: Tecnos, p. 97. Esto&lt;br /&gt;
fundamenta la formulación de una Antropología trascendental, algo a lo que Leonardo Polo ha consagrado buena&lt;br /&gt;
parte de su obra. La metafísica de la persona —en cuanto metafísica del ser— se resuelve en una antropología&lt;br /&gt;
trascendental.&lt;br /&gt;
124&lt;br /&gt;
Sustancia individual de naturaleza racional:&lt;br /&gt;
el principio personificador y la índole del alma separada&lt;br /&gt;
que los hace incomunicables tienen poca entidad, y por ello son fácilmente intercambiables.&lt;br /&gt;
La persona, en cambio, en cuanto que su constitutivo formal es el ser,&lt;br /&gt;
es completamente insustituible: en la persona la incomunicabilidad —la singularidad—&lt;br /&gt;
alcanza todas las dimensiones de su ser en cuanto que personal, haciendo&lt;br /&gt;
suyos incluso los accidentes.15&lt;br /&gt;
Sustancia individual de naturaleza racional: el principio personificador y la índole del alma separada&lt;br /&gt;
Individual Substance of Rational Nature: The Personification Principle and the&lt;br /&gt;
Nature of the Separated Soul&lt;br /&gt;
Gabriel Martí Andrés&lt;br /&gt;
Cabría hacerse una pregunta que exede los límites de la filosofía pero está estrechamente relacionada con nuestro tema, cómo considera la teología católica al embrión. Ofrecemos una cita breve, sin pretender agotar el tema del libro, THE SOUL OF THE EMBRYO (El alma del embrión) – Una investigación del estatuto del embrión en la tradición cristiana que afirma,  ''En el contexto de la biología moderna parece más natural decir que la vida humana comienza cuando el embrión humano empieza a existir, con la fertilización. Desde la perspectiva de la tradición cristiana,  la vida humana comienza con la fertilización, luego es ahí cuando el alma comienza a existir, pues en el pensamiento cristiano, vida y alma están correlacionadas. Esto es así, aunque las más elevadas facultades del alma no serán desplegadas sino mucho más tarde en la vida [...] “Jesús, comenzó su vida en el vientre de María.” Más adelante cita a un teólogo contemporáneo escocés que afirma,  “Cada niño en el vientre de su madre ha sido hermanado por Jesucristo, que se hizo ser humano por nosotros, el también se hizo embrión en atención a todos los embriones y para nuestro cristiano discernimiento del ser, naturaleza y estatuto del niño no nacido a los ojos de Dios.”'' [https://www.observatoriobioetica.org/2015/10/el-alma-del-embrion-the-embryo-soul/487] &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Doctor en Filosofía&lt;br /&gt;
Profesor Titular de Edufamilia&lt;br /&gt;
Colaborador honorario del Departamento de Filosofía&lt;br /&gt;
(Universidad de Málaga)&lt;br /&gt;
gmartian@uma.es&lt;br /&gt;
Unum bonum verum pulchrum&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Manuel Zunin</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Estatuto_antropol%C3%B3gico_del_embri%C3%B3n_humano&amp;diff=102458</id>
		<title>Estatuto antropológico del embrión humano</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Estatuto_antropol%C3%B3gico_del_embri%C3%B3n_humano&amp;diff=102458"/>
		<updated>2018-09-26T15:33:16Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Manuel Zunin: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;'''Introducción'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los continuos avances de la ciencia en el área de la embriología humana dejan pocas dudas de la naturaleza humana del embrión desde sus primeras etapas de deasarrollo. Biologicamente no cabe otra definición de esta entidad, desde su fase unicelular, es un individuo de la especie humana con las características, ya definidas pero aun no desarroladas, del particular ser humano que será toda la vida, ver [[Estatuto biológico del embrión humano|Estatuto biológico del embrión]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Basta esta evidencia científica para que el embrión humano, especialmente en sus primeras etapas de desarrollo, sea considerado una persona humana con las prerrogativas propias a su condición?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creemos que es lógico pensar, sin acudir a escuelas filosóficas particulares, que la realidad biológica del embrión o sea sus características biológicas únicas que le otrogan su condición de ser un individuo de la especie humana permite deducir su projección ontológica, si es así, probaremos la codición de persona del nasciturus dada su unicidad, única e irrepetible que caracterizará al individuo durante toda su vida. Pero veamos como se presenta el debate en nuestros días. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En ese sentido, citamos un estudio del Observatorio de Bioética UCV que afirma, ''No  hay unanimidad en cuanto a sí la especie, como tal, es más que sólo materia y resulta relevante para determinar la «personeidad» de algunos individuos y para el reconocimiento de sus derechos inherentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''La distinción entre seres humanos (en sentido biológico) y personas humanas (como depositarias de derechos fundamentales) es nuclear en sede bioética. A modo de muestra, baste recordar que las controversias en torno a la despenalización del aborto han consolidado la aparición de dos posicionamientos enfrentados y claramente definidos: el posicionamiento pro life, que sostiene el estatuto personal del concebido no nacido y su correspondiente derecho fundamental a la vida; y el posicionamiento pro choice, que amparándose en la vieja fórmula romana del mulieris portio, cosifica al embrión humano presentándolo como un apéndice del cuerpo materno.''[https://www.observatoriobioetica.org/2017/04/el-estatuto-antropologico-del-embrion-humano/18907]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''La persona del naciturus&lt;br /&gt;
'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dentro de esta polémica destaca, en nuestra opinión, un articulo recientemente publicado en lor la revista científica  Linacre[https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5499222/] afirma que ''Esta discusión se centra en distinguir el ser humano físico de la persona ontológica humana que tiene un estatus moral, si existe tal distinción. La persona humana se refiere al individuo ontológico: &amp;quot;una sola entidad concreta que existe como un ser distinto y no es una agregación de cosas más pequeñas ni simplemente una parte de un todo mayor; ... su unidad es ... intrínseca &amp;quot;(Ford 1988). La definición tradicional de Boecio de la personalidad presupone una sustancia individual que posee una naturaleza racional (Boethius n.d., capítulo 3), excluyendo así la extensión de la personalidad a los no humanos. Este trabajo explora '''si el ser humano formado en la fecundación se convierte en una persona humana en algún momento del desarrollo versus la noción de que la persona está inextricablemente interrelacionada e inherente desde el punto de fecundación o fusión del óvulo y el esperma.''' &lt;br /&gt;
Las etapas de la vida humana relevantes para discernir la personalidad incluyen, pero no se limitan a: fertilización (penetración de esperma / huevo), cigoto (ensamblaje del nuevo genoma), mórula, embrión, feto y nacimiento (supervivencia extrauterina).&lt;br /&gt;
''Si bien los seres en estas etapas de desarrollo se consideran biologicamente e irrefutablemente como seres humanos y mamíferos, no existe un consenso claro con respecto a determinar cuándo se establece la personalidad. Unos afirman que el embrión puede considerarse una persona humana desde la fecundación. Por otro lado, otros atribuyen personalidad una vez que la apariencia física de un feto se asemeja a la forma humana madura alrededor de la semana 9 de gestación durante la embriogénesis. Alternativamente, un ser humano puede llegar a ser una persona cuando el sistema nervioso central se desarrolla y los órganos están funcionando, o en un punto donde las funciones vitales, como la respiración y la filtración del riñón, se establecen o se pueden mantener con equipos mecánicos alrededor de los veinte -6 semanas de gestación (Moore 1988). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Los filósofos, bioéticos y legisladores consideran aspectos del desarrollo humano biológico como estos al definir y establecer la personalidad .&lt;br /&gt;
''''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Más adelante el artículo desarrolla las dos hipótesis enfrentadas, sobre cuando el individuo de la especie humana se transforma en persona, afirma &amp;quot; Farah y Heverlein describen la importancia de definir &amp;quot;Persona es un concepto fundamental en ética, que incluye tanto la ética filosófica pura como el campo de la bioética aplicada, sin embargo, definir criterios para la personalidad ha sido esquivo&amp;quot; (Farah y Heverlein 2007, 37-48). &lt;br /&gt;
Para los propósitos de este trabajo, un ser humano se refiere a una entidad biológicamente humana, y la persona humana constituye una categoría moral (que se situa en el campo de la filosofía, más especificamente en la ontología). Las dos hipótesis en competencia constituyen un dilema filosófico. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. La primera de las dos hipótesis es que un ser humano ha existido desde la fecundación y que la persona es siempre inherente a un ser humano en todas las etapas del desarrollo. Un ser humano no se convierte en una persona en una etapa particular de desarrollo después de la fertilización. Se sigue que una persona humana está en continuo desarrollo de potencialidades y un ser humano ha sido una persona desde que comenzó a existir en la fecundación. Además, los términos &amp;quot;cigoto&amp;quot;, &amp;quot;embrión&amp;quot; y &amp;quot;feto&amp;quot; describen etapas del desarrollo humano biológico y, como tales, no describen el desarrollo en una persona humana. Los defensores de la primera hipótesis afirman que la persona se logra desde el momento de la fecundación cuando se ensambla un nuevo genoma zigótico, o incluso antes cuando una espermática penetra en un oótido. Como en el caso de la muerte, los defensores de la primera hipótesis seleccionan un punto en el tiempo para la personalidad que es absoluto y no varía entre los individuos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2. La segunda de las dos hipótesis es que una entidad biológicamente humana se convierte en una persona humana en algún momento después de la fertilización. Es decir, que no todos los seres humanos son personas humanas y, como resultado, no todos los seres humanos tienen un estatus moral. Los defensores de este último pueden creer que un cigoto, embrión o feto son etapas de desarrollo de la vida humana y tienen potencial para convertirse en un ser humano o una persona, pero pueden no ser aún una persona. Algunos defensores de esta hipótesis pueden creer que el estado de personalidad se designa en un punto arbitrario en el tiempo después de la fertilización al cumplir ciertos criterios. Algunos de estos momentos coinciden con los hitos del desarrollo, como la implantación, ciertas etapas del desarrollo embrionario o fetal, el nacimiento o incluso después del nacimiento. Como algunas de estas etapas de desarrollo constituyen un continuo o proceso en lugar de un final o punto de partida absoluto, el logro de la personalidad necesariamente varía entre los sujetos, a diferencia de la primera hipótesis.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El estudio continua con las diversas posturas del momento en que la persona humana surgiría de esa entidad que ya es un individuo de la naturaeza humana desde la fecundación, como lo hemos referido citando el Estatuto biológico del embrión humano y concluye defendiendo la primera hipótesis arriba referida que en nuestra opinión es concluyente, ''A la luz de la evidencia biológica y los argumentos filosóficos que expondremos a continuación, es más razonable apoyar la noción de que el estatus de persona está presente desde el momento de la fertilización humana.'''''Texto en negrita'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fundamentación ontológica (referida al ser) de la persona humana en su fase embrionaria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Despejando cualquier duda semántica, nos parece que la definición más acertada e ineqívoca de persona es la de Boecio (S. XIII) Rationalis naturae individua substantia («substancia individual de naturaleza racional») es la definición clásica de Boecio que se caracteriza por tres notas: la sustancialidad, la individualidad y la capacidad de razonar, que en el caso del embrión se desarrollará bastante después del naciemiento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No es nada fácil entender la condición de persona de esa minúscula realidad que es el embrión temprano y la plenitud del ser que esta significa que le confiere su dignidad sin recurrir a los atributos del ser que definió Santo Tomás. Estos son cuatro: unum,verum,bonum y pulchrum.El primero, unum (unicidad) es el soporte de los otros tres que a su vez surge por la mera razón de existir. El ser otorgado a la persona humana se distingue de la otras creaturas por su radicalidad siendo el unico see viviente plenamente incomunicable.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así podríamos sintetizar la condición de persona humana en este atributo.&lt;br /&gt;
En efecto, en cuanto sujetos subsistentes, los animales, las plantas y los entes inanimados son ciertamente incomunicables; pero sus principios individuantes y, por tanto, aquello&lt;br /&gt;
13 Tomás de Aquino: In I Sententiarum, d. 25, q. 1, a. 1, ad 6: «... in individuatione […] est duo considerare; id est&lt;br /&gt;
individuationis causam quae est material […]; et secundñum, scilicet rationem individuationis quae est ratio&lt;br /&gt;
incommunicabilitatis…»&lt;br /&gt;
14 Forment Giralt, Eudaldo: “Introducción” a El orden del ser: Antología filosófica. Madrid: Tecnos, p. 97. Esto&lt;br /&gt;
fundamenta la formulación de una Antropología trascendental, algo a lo que Leonardo Polo ha consagrado buena&lt;br /&gt;
parte de su obra. La metafísica de la persona —en cuanto metafísica del ser— se resuelve en una antropología&lt;br /&gt;
trascendental.&lt;br /&gt;
124&lt;br /&gt;
Sustancia individual de naturaleza racional:&lt;br /&gt;
el principio personificador y la índole del alma separada&lt;br /&gt;
que los hace incomunicables tienen poca entidad, y por ello son fácilmente intercambiables.&lt;br /&gt;
La persona, en cambio, en cuanto que su constitutivo formal es el ser,&lt;br /&gt;
es completamente insustituible: en la persona la incomunicabilidad —la singularidad—&lt;br /&gt;
alcanza todas las dimensiones de su ser en cuanto que personal, haciendo&lt;br /&gt;
suyos incluso los accidentes.15&lt;br /&gt;
Sustancia individual de naturaleza racional: el principio personificador y la índole del alma separada&lt;br /&gt;
Individual Substance of Rational Nature: The Personification Principle and the&lt;br /&gt;
Nature of the Separated Soul&lt;br /&gt;
Gabriel Martí Andrés&lt;br /&gt;
Cabría hacerse una pregunta que exede los límites de la filosofía pero está estrechamente relacionada con nuestro tema, cómo considera la teología católica al embrión. Ofrecemos una cita breve, sin pretender agotar el tema del libro, THE SOUL OF THE EMBRYO (El alma del embrión) – Una investigación del estatuto del embrión en la tradición cristiana que afirma,  ''En el contexto de la biología moderna parece más natural decir que la vida humana comienza cuando el embrión humano empieza a existir, con la fertilización. Desde la perspectiva de la tradición cristiana,  la vida humana comienza con la fertilización, luego es ahí cuando el alma comienza a existir, pues en el pensamiento cristiano, vida y alma están correlacionadas. Esto es así, aunque las más elevadas facultades del alma no serán desplegadas sino mucho más tarde en la vida [...] “Jesús, comenzó su vida en el vientre de María.” Más adelante cita a un teólogo contemporáneo escocés que afirma,  “Cada niño en el vientre de su madre ha sido hermanado por Jesucristo, que se hizo ser humano por nosotros, el también se hizo embrión en atención a todos los embriones y para nuestro cristiano discernimiento del ser, naturaleza y estatuto del niño no nacido a los ojos de Dios.”'' [https://www.observatoriobioetica.org/2015/10/el-alma-del-embrion-the-embryo-soul/487] &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Doctor en Filosofía&lt;br /&gt;
Profesor Titular de Edufamilia&lt;br /&gt;
Colaborador honorario del Departamento de Filosofía&lt;br /&gt;
(Universidad de Málaga)&lt;br /&gt;
gmartian@uma.es&lt;br /&gt;
Unum bonum verum pulchrum&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Manuel Zunin</name></author>
	</entry>
	<entry>
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		<updated>2018-09-25T22:55:33Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Manuel Zunin: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;'''Introducción'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los continuos avances de la ciencia en el área de la embriología humana dejan pocas dudas de la naturaleza humana del embrión desde sus primeras etapas de deasarrollo. Biologicamente no cabe otra definición de esta entidad, desde su fase unicelular, es un individuo de la especie humana con las características, ya definidas pero aun no desarroladas, del particular ser humano que será toda la vida, ver [[Estatuto biológico del embrión humano|Estatuto biológico del embrión]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Basta esta evidencia científica para que el embrión humano, especialmente en sus primeras etapas de desarrollo, sea considerado una persona humana con las prerrogativas propias a su condición?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creemos que es lógico pensar, sin acudir a escuelas filosóficas particulares, que la realidad biológica del embrión o sea sus características biológicas únicas que le otrogan su condición de ser un individuo de la especie humana permite deducir su projección ontológica, si es así, probaremos la codición de persona del nasciturus dada su unicidad, única e irrepetible que caracterizará al individuo durante toda su vida. Pero veamos como se presenta el debate en nuestros días. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En ese sentido, citamos un estudio del Observatorio de Bioética UCV que afirma, ''No  hay unanimidad en cuanto a sí la especie, como tal, es más que sólo materia y resulta relevante para determinar la «personeidad» de algunos individuos y para el reconocimiento de sus derechos inherentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''La distinción entre seres humanos (en sentido biológico) y personas humanas (como depositarias de derechos fundamentales) es nuclear en sede bioética. A modo de muestra, baste recordar que las controversias en torno a la despenalización del aborto han consolidado la aparición de dos posicionamientos enfrentados y claramente definidos: el posicionamiento pro life, que sostiene el estatuto personal del concebido no nacido y su correspondiente derecho fundamental a la vida; y el posicionamiento pro choice, que amparándose en la vieja fórmula romana del mulieris portio, cosifica al embrión humano presentándolo como un apéndice del cuerpo materno.''[https://www.observatoriobioetica.org/2017/04/el-estatuto-antropologico-del-embrion-humano/18907]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''La persona del naciturus&lt;br /&gt;
'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dentro de esta polémica destaca, en nuestra opinión, un articulo recientemente publicado en lor la revista científica  Linacre[https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5499222/] afirma que ''Esta discusión se centra en distinguir el ser humano físico de la persona ontológica humana que tiene un estatus moral, si existe tal distinción. La persona humana se refiere al individuo ontológico: &amp;quot;una sola entidad concreta que existe como un ser distinto y no es una agregación de cosas más pequeñas ni simplemente una parte de un todo mayor; ... su unidad es ... intrínseca &amp;quot;(Ford 1988). La definición tradicional de Boecio de la personalidad presupone una sustancia individual que posee una naturaleza racional (Boethius n.d., capítulo 3), excluyendo así la extensión de la personalidad a los no humanos. Este trabajo explora '''si el ser humano formado en la fecundación se convierte en una persona humana en algún momento del desarrollo versus la noción de que la persona está inextricablemente interrelacionada e inherente desde el punto de fecundación o fusión del óvulo y el esperma.''' &lt;br /&gt;
Las etapas de la vida humana relevantes para discernir la personalidad incluyen, pero no se limitan a: fertilización (penetración de esperma / huevo), cigoto (ensamblaje del nuevo genoma), mórula, embrión, feto y nacimiento (supervivencia extrauterina).&lt;br /&gt;
''Si bien los seres en estas etapas de desarrollo se consideran biologicamente e irrefutablemente como seres humanos y mamíferos, no existe un consenso claro con respecto a determinar cuándo se establece la personalidad. Unos afirman que el embrión puede considerarse una persona humana desde la fecundación. Por otro lado, otros atribuyen personalidad una vez que la apariencia física de un feto se asemeja a la forma humana madura alrededor de la semana 9 de gestación durante la embriogénesis. Alternativamente, un ser humano puede llegar a ser una persona cuando el sistema nervioso central se desarrolla y los órganos están funcionando, o en un punto donde las funciones vitales, como la respiración y la filtración del riñón, se establecen o se pueden mantener con equipos mecánicos alrededor de los veinte -6 semanas de gestación (Moore 1988). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Los filósofos, bioéticos y legisladores consideran aspectos del desarrollo humano biológico como estos al definir y establecer la personalidad .&lt;br /&gt;
''''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Más adelante el artículo desarrolla las dos hipótesis enfrentadas, sobre cuando el individuo de la especie humana se transforma en persona, afirma &amp;quot; Farah y Heverlein describen la importancia de definir &amp;quot;Persona es un concepto fundamental en ética, que incluye tanto la ética filosófica pura como el campo de la bioética aplicada, sin embargo, definir criterios para la personalidad ha sido esquivo&amp;quot; (Farah y Heverlein 2007, 37-48). &lt;br /&gt;
Para los propósitos de este trabajo, un ser humano se refiere a una entidad biológicamente humana, y la persona humana constituye una categoría moral (que se situa en el campo de la filosofía, más especificamente en la ontología). Las dos hipótesis en competencia constituyen un dilema filosófico. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. La primera de las dos hipótesis es que un ser humano ha existido desde la fecundación y que la persona es siempre inherente a un ser humano en todas las etapas del desarrollo. Un ser humano no se convierte en una persona en una etapa particular de desarrollo después de la fertilización. Se sigue que una persona humana está en continuo desarrollo de potencialidades y un ser humano ha sido una persona desde que comenzó a existir en la fecundación. Además, los términos &amp;quot;cigoto&amp;quot;, &amp;quot;embrión&amp;quot; y &amp;quot;feto&amp;quot; describen etapas del desarrollo humano biológico y, como tales, no describen el desarrollo en una persona humana. Los defensores de la primera hipótesis afirman que la persona se logra desde el momento de la fecundación cuando se ensambla un nuevo genoma zigótico, o incluso antes cuando una espermática penetra en un oótido. Como en el caso de la muerte, los defensores de la primera hipótesis seleccionan un punto en el tiempo para la personalidad que es absoluto y no varía entre los individuos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2. La segunda de las dos hipótesis es que una entidad biológicamente humana se convierte en una persona humana en algún momento después de la fertilización. Es decir, que no todos los seres humanos son personas humanas y, como resultado, no todos los seres humanos tienen un estatus moral. Los defensores de este último pueden creer que un cigoto, embrión o feto son etapas de desarrollo de la vida humana y tienen potencial para convertirse en un ser humano o una persona, pero pueden no ser aún una persona. Algunos defensores de esta hipótesis pueden creer que el estado de personalidad se designa en un punto arbitrario en el tiempo después de la fertilización al cumplir ciertos criterios. Algunos de estos momentos coinciden con los hitos del desarrollo, como la implantación, ciertas etapas del desarrollo embrionario o fetal, el nacimiento o incluso después del nacimiento. Como algunas de estas etapas de desarrollo constituyen un continuo o proceso en lugar de un final o punto de partida absoluto, el logro de la personalidad necesariamente varía entre los sujetos, a diferencia de la primera hipótesis.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El estudio continua con las diversas posturas del momento en que la persona humana surgiría de esa entidad que ya es un individuo de la naturaeza humana desde la fecundación, como lo hemos referido citando el Estatuto biológico del embrión humano y concluye defendiendo la primera hipótesis arriba referida que en nuestra opinión es concluyente, ''A la luz de la evidencia biológica y los argumentos filosóficos expuestos aquí, es más razonable apoyar la noción de que el estatus de persona está presente desde el momento de la fertilización humana.'''''Texto en negrita'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conclusión&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Despejando cualquier duda semántica, nos parece que la definición más acertada e ineqívoca de persona es la de Boecio (S. XIII) Rationalis naturae individua substantia («substancia individual de naturaleza racional») es la definición clásica de Boecio que se caracteriza por tres notas: la sustancialidad, la individualidad y la capacidad de razonar, que en el caso del embrión se desarrollará bastante después del naciemiento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No es nada fácil entender la condición de persona de esa minúscula realidad que es el embrión temprano y la plenitud del ser que esta significa que le confiere su dignidad sin recurrir a los atributos del ser que definió Santo Tomás. Estos son cuatro: unum,verum,bonum y pulchrum.El primero, unum (unicidad) es el soporte de los otros tres que a su vez surge por la mera razón de existir. El ser otorgado a la persona humana se distingue de la otras creaturas por su radicalidad siendo el unico see viviente plenamente incomunicable.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así podríamos sintetizar la condición de persona humana en este atributo.&lt;br /&gt;
En efecto, en cuanto sujetos subsistentes, los animales, las plantas y los entes inanimados son ciertamente incomunicables; pero sus principios individuantes y, por tanto, aquello&lt;br /&gt;
13 Tomás de Aquino: In I Sententiarum, d. 25, q. 1, a. 1, ad 6: «... in individuatione […] est duo considerare; id est&lt;br /&gt;
individuationis causam quae est material […]; et secundñum, scilicet rationem individuationis quae est ratio&lt;br /&gt;
incommunicabilitatis…»&lt;br /&gt;
14 Forment Giralt, Eudaldo: “Introducción” a El orden del ser: Antología filosófica. Madrid: Tecnos, p. 97. Esto&lt;br /&gt;
fundamenta la formulación de una Antropología trascendental, algo a lo que Leonardo Polo ha consagrado buena&lt;br /&gt;
parte de su obra. La metafísica de la persona —en cuanto metafísica del ser— se resuelve en una antropología&lt;br /&gt;
trascendental.&lt;br /&gt;
124&lt;br /&gt;
Sustancia individual de naturaleza racional:&lt;br /&gt;
el principio personificador y la índole del alma separada&lt;br /&gt;
que los hace incomunicables tienen poca entidad, y por ello son fácilmente intercambiables.&lt;br /&gt;
La persona, en cambio, en cuanto que su constitutivo formal es el ser,&lt;br /&gt;
es completamente insustituible: en la persona la incomunicabilidad —la singularidad—&lt;br /&gt;
alcanza todas las dimensiones de su ser en cuanto que personal, haciendo&lt;br /&gt;
suyos incluso los accidentes.15&lt;br /&gt;
Sustancia individual de naturaleza racional: el principio personificador y la índole del alma separada&lt;br /&gt;
Individual Substance of Rational Nature: The Personification Principle and the&lt;br /&gt;
Nature of the Separated Soul&lt;br /&gt;
Gabriel Martí Andrés&lt;br /&gt;
Cabría hacerse una pregunta que exede los límites de la filosofía pero está estrechamente relacionada con nuestro tema, cómo considera la teología católica al embrión. Ofrecemos una cita breve, sin pretender agotar el tema del libro, THE SOUL OF THE EMBRYO (El alma del embrión) – Una investigación del estatuto del embrión en la tradición cristiana que afirma,  ''En el contexto de la biología moderna parece más natural decir que la vida humana comienza cuando el embrión humano empieza a existir, con la fertilización. Desde la perspectiva de la tradición cristiana,  la vida humana comienza con la fertilización, luego es ahí cuando el alma comienza a existir, pues en el pensamiento cristiano, vida y alma están correlacionadas. Esto es así, aunque las más elevadas facultades del alma no serán desplegadas sino mucho más tarde en la vida [...] “Jesús, comenzó su vida en el vientre de María.” Más adelante cita a un teólogo contemporáneo escocés que afirma,  “Cada niño en el vientre de su madre ha sido hermanado por Jesucristo, que se hizo ser humano por nosotros, el también se hizo embrión en atención a todos los embriones y para nuestro cristiano discernimiento del ser, naturaleza y estatuto del niño no nacido a los ojos de Dios.”'' [https://www.observatoriobioetica.org/2015/10/el-alma-del-embrion-the-embryo-soul/487] &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Doctor en Filosofía&lt;br /&gt;
Profesor Titular de Edufamilia&lt;br /&gt;
Colaborador honorario del Departamento de Filosofía&lt;br /&gt;
(Universidad de Málaga)&lt;br /&gt;
gmartian@uma.es&lt;br /&gt;
Unum bonum verum pulchrum&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Manuel Zunin</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Estatuto_antropol%C3%B3gico_del_embri%C3%B3n_humano&amp;diff=102456</id>
		<title>Estatuto antropológico del embrión humano</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Estatuto_antropol%C3%B3gico_del_embri%C3%B3n_humano&amp;diff=102456"/>
		<updated>2018-09-25T22:50:16Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Manuel Zunin: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;'''Introducción'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los continuos avances de la ciencia en el área de la embriología humana dejan pocas dudas de la naturaleza humana del embrión desde sus primeras etapas de deasarrollo. Biologicamente no cabe otra definición de esta entidad, desde su fase unicelular, es un individuo de la especie humana con las características, ya definidas pero aun no desarroladas, del particular ser humano que será toda la vida, ver [[Estatuto biológico del embrión humano|Estatuto biológico del embrión]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Basta esta evidencia científica para que el embrión humano, especialmente en sus primeras etapas de desarrollo, sea considerado una persona humana con las prerrogativas propias a su condición?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creemos que es lógico pensar, sin acudir a escuelas filosóficas particulares, que la realidad biológica del embrión o sea sus características biológicas únicas que le otrogan su condición de ser un individuo de la especie humana permite deducir su projección ontológica, si es así, probaremos la codición de persona del nasciturus dada su unicidad, única e irrepetible que caracterizará al individuo durante toda su vida. Pero veamos como se presenta el debate en nuestros días. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En ese sentido, citamos un estudio del Observatorio de Bioética UCV que afirma, ''No  hay unanimidad en cuanto a sí la especie, como tal, es más que sólo materia y resulta relevante para determinar la «personeidad» de algunos individuos y para el reconocimiento de sus derechos inherentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''La distinción entre seres humanos (en sentido biológico) y personas humanas (como depositarias de derechos fundamentales) es nuclear en sede bioética. A modo de muestra, baste recordar que las controversias en torno a la despenalización del aborto han consolidado la aparición de dos posicionamientos enfrentados y claramente definidos: el posicionamiento pro life, que sostiene el estatuto personal del concebido no nacido y su correspondiente derecho fundamental a la vida; y el posicionamiento pro choice, que amparándose en la vieja fórmula romana del mulieris portio, cosifica al embrión humano presentándolo como un apéndice del cuerpo materno.''[https://www.observatoriobioetica.org/2017/04/el-estatuto-antropologico-del-embrion-humano/18907]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''La persona del naciturus&lt;br /&gt;
'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dentro de esta polémica destaca, en nuestra opinión, un articulo recientemente publicado en lor la revista científica  Linacre[https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5499222/] afirma que ''Esta discusión se centra en distinguir el ser humano físico de la persona ontológica humana que tiene un estatus moral, si existe tal distinción. La persona humana se refiere al individuo ontológico: &amp;quot;una sola entidad concreta que existe como un ser distinto y no es una agregación de cosas más pequeñas ni simplemente una parte de un todo mayor; ... su unidad es ... intrínseca &amp;quot;(Ford 1988). La definición tradicional de Boecio de la personalidad presupone una sustancia individual que posee una naturaleza racional (Boethius n.d., capítulo 3), excluyendo así la extensión de la personalidad a los no humanos. Este trabajo explora '''si el ser humano formado en la fecundación se convierte en una persona humana en algún momento del desarrollo versus la noción de que la persona está inextricablemente interrelacionada e inherente desde el punto de fecundación o fusión del óvulo y el esperma.''' &lt;br /&gt;
Las etapas de la vida humana relevantes para discernir la personalidad incluyen, pero no se limitan a: fertilización (penetración de esperma / huevo), cigoto (ensamblaje del nuevo genoma), mórula, embrión, feto y nacimiento (supervivencia extrauterina).&lt;br /&gt;
''Si bien los seres en estas etapas de desarrollo se consideran biologicamente e irrefutablemente como seres humanos y mamíferos, no existe un consenso claro con respecto a determinar cuándo se establece la personalidad. Unos afirman que el embrión puede considerarse una persona humana desde la fecundación. Por otro lado, otros atribuyen personalidad una vez que la apariencia física de un feto se asemeja a la forma humana madura alrededor de la semana 9 de gestación durante la embriogénesis. Alternativamente, un ser humano puede llegar a ser una persona cuando el sistema nervioso central se desarrolla y los órganos están funcionando, o en un punto donde las funciones vitales, como la respiración y la filtración del riñón, se establecen o se pueden mantener con equipos mecánicos alrededor de los veinte -6 semanas de gestación (Moore 1988). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Los filósofos, bioéticos y legisladores consideran aspectos del desarrollo humano biológico como estos al definir y establecer la personalidad .&lt;br /&gt;
''''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Más adelante el artículo desarrolla las dos hipótesis enfrentadas, sobre cuando el individuo de la especie humana se transforma en persona, afirma &amp;quot; Farah y Heverlein describen la importancia de definir &amp;quot;Persona es un concepto fundamental en ética, que incluye tanto la ética filosófica pura como el campo de la bioética aplicada, sin embargo, definir criterios para la personalidad ha sido esquivo&amp;quot; (Farah y Heverlein 2007, 37-48). &lt;br /&gt;
Para los propósitos de este trabajo, un ser humano se refiere a una entidad biológicamente humana, y la persona humana constituye una categoría moral (que se situa en el campo de la filosofía, más especificamente en la ontología). Las dos hipótesis en competencia constituyen un dilema filosófico. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. La primera de las dos hipótesis es que un ser humano ha existido desde la fecundación y que la persona es siempre inherente a un ser humano en todas las etapas del desarrollo. Un ser humano no se convierte en una persona en una etapa particular de desarrollo después de la fertilización. Se sigue que una persona humana está en continuo desarrollo de potencialidades y un ser humano ha sido una persona desde que comenzó a existir en la fecundación. Además, los términos &amp;quot;cigoto&amp;quot;, &amp;quot;embrión&amp;quot; y &amp;quot;feto&amp;quot; describen etapas del desarrollo humano biológico y, como tales, no describen el desarrollo en una persona humana. Los defensores de la primera hipótesis afirman que la persona se logra desde el momento de la fecundación cuando se ensambla un nuevo genoma zigótico, o incluso antes cuando una espermática penetra en un oótido. Como en el caso de la muerte, los defensores de la primera hipótesis seleccionan un punto en el tiempo para la personalidad que es absoluto y no varía entre los individuos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2. La segunda de las dos hipótesis es que una entidad biológicamente humana se convierte en una persona humana en algún momento después de la fertilización. Es decir, que no todos los seres humanos son personas humanas y, como resultado, no todos los seres humanos tienen un estatus moral. Los defensores de este último pueden creer que un cigoto, embrión o feto son etapas de desarrollo de la vida humana y tienen potencial para convertirse en un ser humano o una persona, pero pueden no ser aún una persona. Algunos defensores de esta hipótesis pueden creer que el estado de personalidad se designa en un punto arbitrario en el tiempo después de la fertilización al cumplir ciertos criterios. Algunos de estos momentos coinciden con los hitos del desarrollo, como la implantación, ciertas etapas del desarrollo embrionario o fetal, el nacimiento o incluso después del nacimiento. Como algunas de estas etapas de desarrollo constituyen un continuo o proceso en lugar de un final o punto de partida absoluto, el logro de la personalidad necesariamente varía entre los sujetos, a diferencia de la primera hipótesis.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El estudio continua con las diversas posturas del momento en que la persona humana surgiría de esa entidad que ya es un individuo de la naturaeza humana desde la fecundación, como lo hemos referido citando el Estatuto biológico del embrión humano y concluye defendiendo la primera hipótesis arriba referida que en nuestra opinión es concluyente, ''A la luz de la evidencia biológica y los argumentos filosóficos expuestos aquí, es más razonable apoyar la noción de que el estatus de persona está presente desde el momento de la fertilización humana.'''''Texto en negrita'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conclusión&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Despejando cualquier duda semántica, nos parece que la definición más acertada e ineqívoca de persona es la de Boecio (S. XIII) Rationalis naturae individua substantia («substancia individual de naturaleza racional») es la definición clásica de Boecio que se caracteriza por tres notas: la sustancialidad, la individualidad y la capacidad de razonar, que en el caso del embrión se desarrollará bastante después del naciemiento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No es nada fácil entender la condición de persona de esa minúscula realidad que es el embrión temprano y la plenitud del ser que esta significa que le confiere su dignidad sin recurrir a los atributos del ser que definió Santo Tomás. Estos son cuatro: unum,verum,bonum y pulchrum.El primero, unum (unicidad) es el soporte de los otros tres que a su vez surge por la mera razón de existir. El ser otorgado a la persona humana se distingue de la otras creaturas por su radicalidad siendo el unico see viviente plenamente incomunicable.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así podríamos sintetizar la condición de persona humana en este atributo.&lt;br /&gt;
En efecto, en cuanto sujetos subsistentes, los animales, las plantas y los entes inanimados son ciertamente incomunicables; pero sus principios individuantes y, por tanto, aquello&lt;br /&gt;
13 Tomás de Aquino: In I Sententiarum, d. 25, q. 1, a. 1, ad 6: «... in individuatione […] est duo considerare; id est&lt;br /&gt;
individuationis causam quae est material […]; et secundum, scilicet rationem individuationis quae est ratio&lt;br /&gt;
incommunicabilitatis…»&lt;br /&gt;
14 Forment Giralt, Eudaldo: “Introducción” a El orden del ser: Antología filosófica. Madrid: Tecnos, p. 97. Esto&lt;br /&gt;
fundamenta la formulación de una Antropología trascendental, algo a lo que Leonardo Polo ha consagrado buena&lt;br /&gt;
parte de su obra. La metafísica de la persona —en cuanto metafísica del ser— se resuelve en una antropología&lt;br /&gt;
trascendental.&lt;br /&gt;
124&lt;br /&gt;
Sustancia individual de naturaleza racional:&lt;br /&gt;
el principio personificador y la índole del alma separada&lt;br /&gt;
que los hace incomunicables tienen poca entidad, y por ello son fácilmente intercambiables.&lt;br /&gt;
La persona, en cambio, en cuanto que su constitutivo formal es el ser,&lt;br /&gt;
es completamente insustituible: en la persona la incomunicabilidad —la singularidad—&lt;br /&gt;
alcanza todas las dimensiones de su ser en cuanto que personal, haciendo&lt;br /&gt;
suyos incluso los accidentes.15&lt;br /&gt;
Sustancia individual de naturaleza racional: el principio personificador y la índole del alma separada&lt;br /&gt;
Individual Substance of Rational Nature: The Personification Principle and the&lt;br /&gt;
Nature of the Separated Soul&lt;br /&gt;
Gabriel Martí Andrés&lt;br /&gt;
Cabría hacerse una pregunta que exede los límites de la filosofía pero está estrechamente relacionada con nuestro tema, cómo considera la teología católica al embrión. Ofrecemos una cita breve, sin pretender agotar el tema del libro, THE SOUL OF THE EMBRYO (El alma del embrión) – Una investigación del estatuto del embrión en la tradición cristiana que afirma,  ''En el contexto de la biología moderna parece más natural decir que la vida humana comienza cuando el embrión humano empieza a existir, con la fertilización. Desde la perspectiva de la tradición cristiana,  la vida humana comienza con la fertilización, luego es ahí cuando el alma comienza a existir, pues en el pensamiento cristiano, vida y alma están correlacionadas. Esto es así, aunque las más elevadas facultades del alma no serán desplegadas sino mucho más tarde en la vida [...] “Jesús, comenzó su vida en el vientre de María.” Más adelante cita a un teólogo contemporáneo escocés que afirma,  “Cada niño en el vientre de su madre ha sido hermanado por Jesucristo, que se hizo ser humano por nosotros, el también se hizo embrión en atención a todos los embriones y para nuestro cristiano discernimiento del ser, naturaleza y estatuto del niño no nacido a los ojos de Dios.”'' [https://www.observatoriobioetica.org/2015/10/el-alma-del-embrion-the-embryo-soul/487] &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Doctor en Filosofía&lt;br /&gt;
Profesor Titular de Edufamilia&lt;br /&gt;
Colaborador honorario del Departamento de Filosofía&lt;br /&gt;
(Universidad de Málaga)&lt;br /&gt;
gmartian@uma.es&lt;br /&gt;
Unum bonum verum pulchrum&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Manuel Zunin</name></author>
	</entry>
	<entry>
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		<updated>2018-09-24T08:28:50Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Manuel Zunin: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;'''Introducción'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los continuos avances de la ciencia en el área de la embriología humana dejan pocas dudas de la naturaleza humana del embrión desde sus primeras etapas de deasarrollo. Biologicamente no cabe otra definición de esta entidad, desde su fase unicelular, es un individuo de la especie humana con las características, ya definidas pero aun no desarroladas, del particular ser humano que será toda la vida, ver [[Estatuto biológico del embrión humano|Estatuto biológico del embrión]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Basta esta evidencia científica para que el embrión humano, especialmente en sus primeras etapas de desarrollo, sea considerado una persona humana con las prerrogativas propias a su condición?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creemos que es lógico pensar, sin acudir a escuelas filosóficas particulares, que la realidad biológica del embrión o sea sus características biológicas únicas que le otrogan su condición de ser un individuo de la especie humana permite deducir su projección ontológica, si es así, probaremos la codición de persona del nasciturus dada su unicidad, única e irrepetible que caracterizará al individuo durante toda su vida. Pero veamos como se presenta el debate en nuestros días. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En ese sentido, citamos un estudio del Observatorio de Bioética UCV que afirma, ''No  hay unanimidad en cuanto a sí la especie, como tal, es más que sólo materia y resulta relevante para determinar la «personeidad» de algunos individuos y para el reconocimiento de sus derechos inherentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''La distinción entre seres humanos (en sentido biológico) y personas humanas (como depositarias de derechos fundamentales) es nuclear en sede bioética. A modo de muestra, baste recordar que las controversias en torno a la despenalización del aborto han consolidado la aparición de dos posicionamientos enfrentados y claramente definidos: el posicionamiento pro life, que sostiene el estatuto personal del concebido no nacido y su correspondiente derecho fundamental a la vida; y el posicionamiento pro choice, que amparándose en la vieja fórmula romana del mulieris portio, cosifica al embrión humano presentándolo como un apéndice del cuerpo materno.''[https://www.observatoriobioetica.org/2017/04/el-estatuto-antropologico-del-embrion-humano/18907]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''La persona del naciturus&lt;br /&gt;
'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dentro de esta polémica destaca, en nuestra opinión, un articulo recientemente publicado en lor la revista científica  Linacre[https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5499222/] afirma que ''Esta discusión se centra en distinguir el ser humano físico de la persona ontológica humana que tiene un estatus moral, si existe tal distinción. La persona humana se refiere al individuo ontológico: &amp;quot;una sola entidad concreta que existe como un ser distinto y no es una agregación de cosas más pequeñas ni simplemente una parte de un todo mayor; ... su unidad es ... intrínseca &amp;quot;(Ford 1988). La definición tradicional de Boecio de la personalidad presupone una sustancia individual que posee una naturaleza racional (Boethius n.d., capítulo 3), excluyendo así la extensión de la personalidad a los no humanos. Este trabajo explora '''si el ser humano formado en la fecundación se convierte en una persona humana en algún momento del desarrollo versus la noción de que la persona está inextricablemente interrelacionada e inherente desde el punto de fecundación o fusión del óvulo y el esperma.''' &lt;br /&gt;
Las etapas de la vida humana relevantes para discernir la personalidad incluyen, pero no se limitan a: fertilización (penetración de esperma / huevo), cigoto (ensamblaje del nuevo genoma), mórula, embrión, feto y nacimiento (supervivencia extrauterina).&lt;br /&gt;
''Si bien los seres en estas etapas de desarrollo se consideran biologicamente e irrefutablemente como seres humanos y mamíferos, no existe un consenso claro con respecto a determinar cuándo se establece la personalidad. Unos afirman que el embrión puede considerarse una persona humana desde la fecundación. Por otro lado, otros atribuyen personalidad una vez que la apariencia física de un feto se asemeja a la forma humana madura alrededor de la semana 9 de gestación durante la embriogénesis. Alternativamente, un ser humano puede llegar a ser una persona cuando el sistema nervioso central se desarrolla y los órganos están funcionando, o en un punto donde las funciones vitales, como la respiración y la filtración del riñón, se establecen o se pueden mantener con equipos mecánicos alrededor de los veinte -6 semanas de gestación (Moore 1988). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Los filósofos, bioéticos y legisladores consideran aspectos del desarrollo humano biológico como estos al definir y establecer la personalidad .&lt;br /&gt;
''''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Más adelante el artículo describe las dos hipótesis enfrentadas, sobre cuando el individuo de la especie humana se transforma en persona, afirma &amp;quot; Farah y Heverlein describen la importancia de definir &amp;quot;Persona es un concepto fundamental en ética, que incluye tanto la ética filosófica pura como el campo de la bioética aplicada, sin embargo, definir criterios para la personalidad ha sido esquivo&amp;quot; (Farah y Heverlein 2007, 37-48). &lt;br /&gt;
Para los propósitos de este trabajo, un ser humano se refiere a una entidad biológicamente humana, y la persona humana constituye una categoría moral (que se situa en el campo de la filosofía, más especificamente en la ontología). Las dos hipótesis en competencia constituyen un dilema filosófico. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. La primera de las dos hipótesis es que un ser humano ha existido desde la fecundación y que la persona es siempre inherente a un ser humano en todas las etapas del desarrollo. Un ser humano no se convierte en una persona en una etapa particular de desarrollo después de la fertilización. Se sigue que una persona humana está en continuo desarrollo de potencialidades y un ser humano ha sido una persona desde que comenzó a existir en la fecundación. Además, los términos &amp;quot;cigoto&amp;quot;, &amp;quot;embrión&amp;quot; y &amp;quot;feto&amp;quot; describen etapas del desarrollo humano biológico y, como tales, no describen el desarrollo en una persona humana. Los defensores de la primera hipótesis afirman que la persona se logra desde el momento de la fecundación cuando se ensambla un nuevo genoma zigótico, o incluso antes cuando una espermática penetra en un oótido. Como en el caso de la muerte, los defensores de la primera hipótesis seleccionan un punto en el tiempo para la personalidad que es absoluto y no varía entre los individuos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2. La segunda de las dos hipótesis es que una entidad biológicamente humana se convierte en una persona humana en algún momento después de la fertilización. Es decir, que no todos los seres humanos son personas humanas y, como resultado, no todos los seres humanos tienen un estatus moral. Los defensores de este último pueden creer que un cigoto, embrión o feto son etapas de desarrollo de la vida humana y tienen potencial para convertirse en un ser humano o una persona, pero pueden no ser aún una persona. Algunos defensores de esta hipótesis pueden creer que el estado de personalidad se designa en un punto arbitrario en el tiempo después de la fertilización al cumplir ciertos criterios. Algunos de estos momentos coinciden con los hitos del desarrollo, como la implantación, ciertas etapas del desarrollo embrionario o fetal, el nacimiento o incluso después del nacimiento. Como algunas de estas etapas de desarrollo constituyen un continuo o proceso en lugar de un final o punto de partida absoluto, el logro de la personalidad necesariamente varía entre los sujetos, a diferencia de la primera hipótesis.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El estudio continua con las diversas posturas del momento en que la persona humana surgiría de esa entidad que ya es un individuo de la naturaeza humana desde la fecundación, como lo hemos referido citando el Estatuto biológico del embrión humano y concluye defendiendo la primera hipótesis arriba referida que en nuestra opinión es concluyente, ''A la luz de la evidencia biológica y los argumentos filosóficos expuestos aquí, es más razonable apoyar la noción de que el estatus de persona está presente desde el momento de la fertilización humana.'''''Texto en negrita'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conclusión&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Despejando cualquier duda semántica, nos parece que la definición más acertada e ineqívoca de persona es la de Boecio (S. XIII) Rationalis naturae individua substantia («substancia individual de naturaleza racional») es la definición clásica de Boecio que se caracteriza por tres notas: la sustancialidad, la individualidad y la capacidad de razonar, que en el caso del embrión se desarrollará bastante después del naciemiento. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es sin duda la radical unicidad del ser humano, tan bien definidia por Boecio que el mismo Santo Tomás hará propia, lo que lo diferencia de todas las criaturas y la característica fundamental que lo hace ser persona. Así, podríamos reformular el principio general en otros términos: la incomunicabilidad se acrecienta en la medida en que el ser se destaca sobre la esencia. Y por eso podemos decir que la incomunicabilidad en la persona es plena. En efecto, en cuanto sujetos subsistentes, los animales, las plantas y los entes inanimados son ciertamente incomunicables; pero sus principios individuantes y, por tanto, aquello&lt;br /&gt;
13 Tomás de Aquino: In I Sententiarum, d. 25, q. 1, a. 1, ad 6: «... in individuatione […] est duo considerare; id est&lt;br /&gt;
individuationis causam quae est material […]; et secundum, scilicet rationem individuationis quae est ratio&lt;br /&gt;
incommunicabilitatis…»&lt;br /&gt;
14 Forment Giralt, Eudaldo: “Introducción” a El orden del ser: Antología filosófica. Madrid: Tecnos, p. 97. Esto&lt;br /&gt;
fundamenta la formulación de una Antropología trascendental, algo a lo que Leonardo Polo ha consagrado buena&lt;br /&gt;
parte de su obra. La metafísica de la persona —en cuanto metafísica del ser— se resuelve en una antropología&lt;br /&gt;
trascendental.&lt;br /&gt;
124&lt;br /&gt;
Sustancia individual de naturaleza racional:&lt;br /&gt;
el principio personificador y la índole del alma separada&lt;br /&gt;
que los hace incomunicables tienen poca entidad, y por ello son fácilmente intercambiables.&lt;br /&gt;
La persona, en cambio, en cuanto que su constitutivo formal es el ser,&lt;br /&gt;
es completamente insustituible: en la persona la incomunicabilidad —la singularidad—&lt;br /&gt;
alcanza todas las dimensiones de su ser en cuanto que personal, haciendo&lt;br /&gt;
suyos incluso los accidentes.15&lt;br /&gt;
Sustancia individual de naturaleza racional: el principio personificador y la índole del alma separada&lt;br /&gt;
Individual Substance of Rational Nature: The Personification Principle and the&lt;br /&gt;
Nature of the Separated Soul&lt;br /&gt;
Gabriel Martí Andrés&lt;br /&gt;
Cabría hacerse una pregunta que exede los límites de la filosofía pero está estrechamente relacionada con nuestro tema, cómo considera la teología católica al embrión. Ofrecemos una cita breve, sin pretender agotar el tema del libro, THE SOUL OF THE EMBRYO (El alma del embrión) – Una investigación del estatuto del embrión en la tradición cristiana que afirma,  ''En el contexto de la biología moderna parece más natural decir que la vida humana comienza cuando el embrión humano empieza a existir, con la fertilización. Desde la perspectiva de la tradición cristiana,  la vida humana comienza con la fertilización, luego es ahí cuando el alma comienza a existir, pues en el pensamiento cristiano, vida y alma están correlacionadas. Esto es así, aunque las más elevadas facultades del alma no serán desplegadas sino mucho más tarde en la vida [...] “Jesús, comenzó su vida en el vientre de María.” Más adelante cita a un teólogo contemporáneo escocés que afirma,  “Cada niño en el vientre de su madre ha sido hermanado por Jesucristo, que se hizo ser humano por nosotros, el también se hizo embrión en atención a todos los embriones y para nuestro cristiano discernimiento del ser, naturaleza y estatuto del niño no nacido a los ojos de Dios.”'' [https://www.observatoriobioetica.org/2015/10/el-alma-del-embrion-the-embryo-soul/487] &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Doctor en Filosofía&lt;br /&gt;
Profesor Titular de Edufamilia&lt;br /&gt;
Colaborador honorario del Departamento de Filosofía&lt;br /&gt;
(Universidad de Málaga)&lt;br /&gt;
gmartian@uma.es&lt;br /&gt;
Unum bonum verum pulchrum&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Manuel Zunin</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Estatuto_antropol%C3%B3gico_del_embri%C3%B3n_humano&amp;diff=102445</id>
		<title>Estatuto antropológico del embrión humano</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Estatuto_antropol%C3%B3gico_del_embri%C3%B3n_humano&amp;diff=102445"/>
		<updated>2018-09-24T08:26:31Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Manuel Zunin: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;'''Introducción'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los continuos avances de la ciencia en el área de la embriología humana dejan pocas dudas de la naturaleza humana del embrión desde sus primeras etapas de deasarrollo. Biologicamente no cabe otra definición de esta entidad, desde su fase unicelular, es un individuo de la especie humana con las características, ya definidas pero aun no desarroladas, del particular ser humano que será toda la vida, ver [[Estatuto biológico del embrión humano|Estatuto biológico del embrión]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Basta esta evidencia científica para que el embrión humano, especialmente en sus primeras etapas de desarrollo, sea considerado una persona humana con las prerrogativas propias a su condición?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creemos que es lógico pensar, sin acudir a escuelas filosóficas particulares, que la realidad biológica del embrión o sea sus características biológicas únicas que le otrogan su condición de ser un individuo de la especie humana permite deducir su projección ontológica, si es así, probaremos la codición de persona del nasciturus dada su unicidad, única e irrepetible que caracterizará al individuo durante toda su vida. Pero veamos como se presenta el debate en nuestros días. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En ese sentido, citamos un estudio del Observatorio de Bioética UCV que afirma, ''No  hay unanimidad en cuanto a sí la especie, como tal, es más que sólo materia y resulta relevante para determinar la «personeidad» de algunos individuos y para el reconocimiento de sus derechos inherentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''La distinción entre seres humanos (en sentido biológico) y personas humanas (como depositarias de derechos fundamentales) es nuclear en sede bioética. A modo de muestra, baste recordar que las controversias en torno a la despenalización del aborto han consolidado la aparición de dos posicionamientos enfrentados y claramente definidos: el posicionamiento pro life, que sostiene el estatuto personal del concebido no nacido y su correspondiente derecho fundamental a la vida; y el posicionamiento pro choice, que amparándose en la vieja fórmula romana del mulieris portio, cosifica al embrión humano presentándolo como un apéndice del cuerpo materno.''[https://www.observatoriobioetica.org/2017/04/el-estatuto-antropologico-del-embrion-humano/18907]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''La persona del naciturus&lt;br /&gt;
'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dentro de esta polémica destaca, en nuestra opinión, un articulo recientemente publicado en lor la revista científica  Linacre[https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5499222/] afirma que ''Esta discusión se centra en distinguir el ser humano físico de la persona ontológica humana que tiene un estatus moral, si existe tal distinción. La persona humana se refiere al individuo ontológico: &amp;quot;una sola entidad concreta que existe como un ser distinto y no es una agregación de cosas más pequeñas ni simplemente una parte de un todo mayor; ... su unidad es ... intrínseca &amp;quot;(Ford 1988). La definición tradicional de Boecio de la personalidad presupone una sustancia individual que posee una naturaleza racional (Boethius n.d., capítulo 3), excluyendo así la extensión de la personalidad a los no humanos. Este trabajo explora '''si el ser humano formado en la fecundación se convierte en una persona humana en algún momento del desarrollo versus la noción de que la persona está inextricablemente interrelacionada e inherente desde el punto de fecundación o fusión del óvulo y el esperma.''' &lt;br /&gt;
Las etapas de la vida humana relevantes para discernir la personalidad incluyen, pero no se limitan a: fertilización (penetración de esperma / huevo), cigoto (ensamblaje del nuevo genoma), mórula, embrión, feto y nacimiento (supervivencia extrauterina).&lt;br /&gt;
''Si bien los seres en estas etapas de desarrollo se consideran biologicamente e irrefutablemente como seres humanos y mamíferos, no existe un consenso claro con respecto a determinar cuándo se establece la personalidad. Unos afirman que el embrión puede considerarse una persona humana desde la fecundación. Por otro lado, otros atribuyen personalidad una vez que la apariencia física de un feto se asemeja a la forma humana madura alrededor de la semana 9 de gestación durante la embriogénesis. Alternativamente, un ser humano puede llegar a ser una persona cuando el sistema nervioso central se desarrolla y los órganos están funcionando, o en un punto donde las funciones vitales, como la respiración y la filtración del riñón, se establecen o se pueden mantener con equipos mecánicos alrededor de los veinte -6 semanas de gestación (Moore 1988). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Los filósofos, bioéticos y legisladores consideran aspectos del desarrollo humano biológico como estos al definir y establecer la personalidad .&lt;br /&gt;
''''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Más adelante el artículo describe las dos hipótesis enfrentadas, sobre cuando el individuo de la especie humana se transforma en persona, afirma &amp;quot; Farah y Heverlein describen la importancia de definir &amp;quot;Persona es un concepto fundamental en ética, que incluye tanto la ética filosófica pura como el campo de la bioética aplicada, sin embargo, definir criterios para la personalidad ha sido esquivo&amp;quot; (Farah y Heverlein 2007, 37-48). &lt;br /&gt;
Para los propósitos de este trabajo, un ser humano se refiere a una entidad biológicamente humana, y la persona humana constituye una categoría moral (que se situa en el campo de la filosofía, más especificamente en la ontología). Las dos hipótesis en competencia constituyen un dilema filosófico. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. La primera de las dos hipótesis es que un ser humano ha existido desde la fecundación y que la persona es siempre inherente a un ser humano en todas las etapas del desarrollo. Un ser humano no se convierte en una persona en una etapa particular de desarrollo después de la fertilización. Se sigue que una persona humana está en continuo desarrollo de potencialidades y un ser humano ha sido una persona desde que comenzó a existir en la fecundación. Además, los términos &amp;quot;cigoto&amp;quot;, &amp;quot;embrión&amp;quot; y &amp;quot;feto&amp;quot; describen etapas del desarrollo humano biológico y, como tales, no describen el desarrollo en una persona humana. Los defensores de la primera hipótesis afirman que la persona se logra desde el momento de la fecundación cuando se ensambla un nuevo genoma zigótico, o incluso antes cuando una espermática penetra en un oótido. Como en el caso de la muerte, los defensores de la primera hipótesis seleccionan un punto en el tiempo para la personalidad que es absoluto y no varía entre los individuos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2. La segunda de las dos hipótesis es que una entidad biológicamente humana se convierte en una persona humana en algún momento después de la fertilización. Es decir, que no todos los seres humanos son personas humanas y, como resultado, no todos los seres humanos tienen un estatus moral. Los defensores de este último pueden creer que un cigoto, embrión o feto son etapas de desarrollo de la vida humana y tienen potencial para convertirse en un ser humano o una persona, pero pueden no ser aún una persona. Algunos defensores de esta hipótesis pueden creer que el estado de personalidad se designa en un punto arbitrario en el tiempo después de la fertilización al cumplir ciertos criterios. Algunos de estos momentos coinciden con los hitos del desarrollo, como la implantación, ciertas etapas del desarrollo embrionario o fetal, el nacimiento o incluso después del nacimiento. Como algunas de estas etapas de desarrollo constituyen un continuo o proceso en lugar de un final o punto de partida absoluto, el logro de la personalidad necesariamente varía entre los sujetos, a diferencia de la primera hipótesis.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El estudio continua con las diversas posturas del momento en que la persona humana surgiría de esa entidad que ya es un individuo de la naturaeza humana desde la fecundación, como lo hemos referido citando el Estatuto biológico del embrión humano y concluye defendiendo la primera hipótesis arriba referida que en nuestra opinión es concluyente, ''A la luz de la evidencia biológica y los argumentos filosóficos expuestos aquí, es más razonable apoyar la noción de que el estatus de persona está presente desde el momento de la fertilización humana.'''''Texto en negrita'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conclusión&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Despejando cualquier duda semántica, nos parece que la definición más acertada e ineqívoca de persona es la de Boecio (S. XIII) Rationalis naturae individua substantia («substancia individual de naturaleza racional») es la definición clásica de Boecio que se caracteriza por tres notas: la sustancialidad, la individualidad y la capacidad de razonar, que se va desarrolla en los primeros años de su vida. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es sin duda la radical unicidad del ser humano, tan bien definidia por Boecio que el mismo Santo Tomás hará propia, lo que lo diferencia de todas las criaturas y la característica fundamental que lo hace ser persona. Así, podríamos reformular el principio general en otros términos: la incomunicabilidad se acrecienta en la medida en que el ser se destaca sobre la esencia. Y por eso podemos decir que la incomunicabilidad en la persona es plena. En efecto, en cuanto sujetos subsistentes, los animales, las plantas y los entes inanimados son ciertamente incomunicables; pero sus principios individuantes y, por tanto, aquello&lt;br /&gt;
13 Tomás de Aquino: In I Sententiarum, d. 25, q. 1, a. 1, ad 6: «... in individuatione […] est duo considerare; id est&lt;br /&gt;
individuationis causam quae est material […]; et secundum, scilicet rationem individuationis quae est ratio&lt;br /&gt;
incommunicabilitatis…»&lt;br /&gt;
14 Forment Giralt, Eudaldo: “Introducción” a El orden del ser: Antología filosófica. Madrid: Tecnos, p. 97. Esto&lt;br /&gt;
fundamenta la formulación de una Antropología trascendental, algo a lo que Leonardo Polo ha consagrado buena&lt;br /&gt;
parte de su obra. La metafísica de la persona —en cuanto metafísica del ser— se resuelve en una antropología&lt;br /&gt;
trascendental.&lt;br /&gt;
124&lt;br /&gt;
Sustancia individual de naturaleza racional:&lt;br /&gt;
el principio personificador y la índole del alma separada&lt;br /&gt;
que los hace incomunicables tienen poca entidad, y por ello son fácilmente intercambiables.&lt;br /&gt;
La persona, en cambio, en cuanto que su constitutivo formal es el ser,&lt;br /&gt;
es completamente insustituible: en la persona la incomunicabilidad —la singularidad—&lt;br /&gt;
alcanza todas las dimensiones de su ser en cuanto que personal, haciendo&lt;br /&gt;
suyos incluso los accidentes.15&lt;br /&gt;
Sustancia individual de naturaleza racional: el principio personificador y la índole del alma separada&lt;br /&gt;
Individual Substance of Rational Nature: The Personification Principle and the&lt;br /&gt;
Nature of the Separated Soul&lt;br /&gt;
Gabriel Martí Andrés&lt;br /&gt;
Cabría hacerse una pregunta que exede los límites de la filosofía pero está estrechamente relacionada con nuestro tema, cómo considera la teología católica al embrión. Ofrecemos una cita breve, sin pretender agotar el tema del libro, THE SOUL OF THE EMBRYO (El alma del embrión) – Una investigación del estatuto del embrión en la tradición cristiana que afirma,  ''En el contexto de la biología moderna parece más natural decir que la vida humana comienza cuando el embrión humano empieza a existir, con la fertilización. Desde la perspectiva de la tradición cristiana,  la vida humana comienza con la fertilización, luego es ahí cuando el alma comienza a existir, pues en el pensamiento cristiano, vida y alma están correlacionadas. Esto es así, aunque las más elevadas facultades del alma no serán desplegadas sino mucho más tarde en la vida [...] “Jesús, comenzó su vida en el vientre de María.” Más adelante cita a un teólogo contemporáneo escocés que afirma,  “Cada niño en el vientre de su madre ha sido hermanado por Jesucristo, que se hizo ser humano por nosotros, el también se hizo embrión en atención a todos los embriones y para nuestro cristiano discernimiento del ser, naturaleza y estatuto del niño no nacido a los ojos de Dios.”'' [https://www.observatoriobioetica.org/2015/10/el-alma-del-embrion-the-embryo-soul/487] &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Doctor en Filosofía&lt;br /&gt;
Profesor Titular de Edufamilia&lt;br /&gt;
Colaborador honorario del Departamento de Filosofía&lt;br /&gt;
(Universidad de Málaga)&lt;br /&gt;
gmartian@uma.es&lt;br /&gt;
Unum bonum verum pulchrum&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Manuel Zunin</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Estatuto_antropol%C3%B3gico_del_embri%C3%B3n_humano&amp;diff=102444</id>
		<title>Estatuto antropológico del embrión humano</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Estatuto_antropol%C3%B3gico_del_embri%C3%B3n_humano&amp;diff=102444"/>
		<updated>2018-09-24T07:54:12Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Manuel Zunin: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;'''Introducción'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los continuos avances de la ciencia en el área de la embriología humana dejan pocas dudas de la naturaleza humana del embrión desde sus primeras etapas de deasarrollo. Biologicamente no cabe otra definición de esta entidad, desde su fase unicelular, es un individuo de la especie humana con las características, ya definidas pero aun no desarroladas, del particular ser humano que será toda la vida, ver [[Estatuto biológico del embrión humano|Estatuto biológico del embrión]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Basta esta evidencia científica para que el embrión humano, especialmente en sus primeras etapas de desarrollo, sea considerado una persona humana con las prerrogativas propias a su condición?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creemos que es lógico pensar, sin acudir a escuelas filosóficas particulares, que la realidad biológica del embrión o sea sus características biológicas únicas que le otrogan su condición de ser un individuo de la especie humana permite deducir su projección ontológica, si es así, probaremos la codición de persona del nasciturus dada su unicidad, única e irrepetible que caracterizará al individuo durante toda su vida. Pero veamos como se presenta el debate en nuestros días. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En ese sentido, citamos un estudio del Observatorio de Bioética UCV que afirma, ''No  hay unanimidad en cuanto a sí la especie, como tal, es más que sólo materia y resulta relevante para determinar la «personeidad» de algunos individuos y para el reconocimiento de sus derechos inherentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''La distinción entre seres humanos (en sentido biológico) y personas humanas (como depositarias de derechos fundamentales) es nuclear en sede bioética. A modo de muestra, baste recordar que las controversias en torno a la despenalización del aborto han consolidado la aparición de dos posicionamientos enfrentados y claramente definidos: el posicionamiento pro life, que sostiene el estatuto personal del concebido no nacido y su correspondiente derecho fundamental a la vida; y el posicionamiento pro choice, que amparándose en la vieja fórmula romana del mulieris portio, cosifica al embrión humano presentándolo como un apéndice del cuerpo materno.''[https://www.observatoriobioetica.org/2017/04/el-estatuto-antropologico-del-embrion-humano/18907]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''La persona del naciturus&lt;br /&gt;
'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dentro de esta polémica destaca, en nuestra opinión, un articulo recientemente publicado en lor la revista científica  Linacre[https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5499222/] afirma que ''Esta discusión se centra en distinguir el ser humano físico de la persona ontológica humana que tiene un estatus moral, si existe tal distinción. La persona humana se refiere al individuo ontológico: &amp;quot;una sola entidad concreta que existe como un ser distinto y no es una agregación de cosas más pequeñas ni simplemente una parte de un todo mayor; ... su unidad es ... intrínseca &amp;quot;(Ford 1988). La definición tradicional de Boecio de la personalidad presupone una sustancia individual que posee una naturaleza racional (Boethius n.d., capítulo 3), excluyendo así la extensión de la personalidad a los no humanos. Este trabajo explora '''si el ser humano formado en la fecundación se convierte en una persona humana en algún momento del desarrollo versus la noción de que la persona está inextricablemente interrelacionada e inherente desde el punto de fecundación o fusión del óvulo y el esperma.''' &lt;br /&gt;
Las etapas de la vida humana relevantes para discernir la personalidad incluyen, pero no se limitan a: fertilización (penetración de esperma / huevo), cigoto (ensamblaje del nuevo genoma), mórula, embrión, feto y nacimiento (supervivencia extrauterina).&lt;br /&gt;
''Si bien los seres en estas etapas de desarrollo se consideran biologicamente e irrefutablemente como seres humanos y mamíferos, no existe un consenso claro con respecto a determinar cuándo se establece la personalidad. Unos afirman que el embrión puede considerarse una persona humana desde la fecundación. Por otro lado, otros atribuyen personalidad una vez que la apariencia física de un feto se asemeja a la forma humana madura alrededor de la semana 9 de gestación durante la embriogénesis. Alternativamente, un ser humano puede llegar a ser una persona cuando el sistema nervioso central se desarrolla y los órganos están funcionando, o en un punto donde las funciones vitales, como la respiración y la filtración del riñón, se establecen o se pueden mantener con equipos mecánicos alrededor de los veinte -6 semanas de gestación (Moore 1988). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Los filósofos, bioéticos y legisladores consideran aspectos del desarrollo humano biológico como estos al definir y establecer la personalidad .&lt;br /&gt;
''''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Más adelante el artículo describe las dos hipótesis enfrentadas, sobre cuando el individuo de la especie humana se transforma en persona, afirma &amp;quot; Farah y Heverlein describen la importancia de definir &amp;quot;Persona es un concepto fundamental en ética, que incluye tanto la ética filosófica pura como el campo de la bioética aplicada, sin embargo, definir criterios para la personalidad ha sido esquivo&amp;quot; (Farah y Heverlein 2007, 37-48). &lt;br /&gt;
Para los propósitos de este trabajo, un ser humano se refiere a una entidad biológicamente humana, y la persona humana constituye una categoría moral (que se situa en el campo de la filosofía, más especificamente en la ontología). Las dos hipótesis en competencia constituyen un dilema filosófico. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. La primera de las dos hipótesis es que un ser humano ha existido desde la fecundación y que la persona es siempre inherente a un ser humano en todas las etapas del desarrollo. Un ser humano no se convierte en una persona en una etapa particular de desarrollo después de la fertilización. Se sigue que una persona humana está en continuo desarrollo de potencialidades y un ser humano ha sido una persona desde que comenzó a existir en la fecundación. Además, los términos &amp;quot;cigoto&amp;quot;, &amp;quot;embrión&amp;quot; y &amp;quot;feto&amp;quot; describen etapas del desarrollo humano biológico y, como tales, no describen el desarrollo en una persona humana. Los defensores de la primera hipótesis afirman que la persona se logra desde el momento de la fecundación cuando se ensambla un nuevo genoma zigótico, o incluso antes cuando una espermática penetra en un oótido. Como en el caso de la muerte, los defensores de la primera hipótesis seleccionan un punto en el tiempo para la personalidad que es absoluto y no varía entre los individuos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2. La segunda de las dos hipótesis es que una entidad biológicamente humana se convierte en una persona humana en algún momento después de la fertilización. Es decir, que no todos los seres humanos son personas humanas y, como resultado, no todos los seres humanos tienen un estatus moral. Los defensores de este último pueden creer que un cigoto, embrión o feto son etapas de desarrollo de la vida humana y tienen potencial para convertirse en un ser humano o una persona, pero pueden no ser aún una persona. Algunos defensores de esta hipótesis pueden creer que el estado de personalidad se designa en un punto arbitrario en el tiempo después de la fertilización al cumplir ciertos criterios. Algunos de estos momentos coinciden con los hitos del desarrollo, como la implantación, ciertas etapas del desarrollo embrionario o fetal, el nacimiento o incluso después del nacimiento. Como algunas de estas etapas de desarrollo constituyen un continuo o proceso en lugar de un final o punto de partida absoluto, el logro de la personalidad necesariamente varía entre los sujetos, a diferencia de la primera hipótesis.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El estudio continua con las diversas posturas del momento en que la persona humana surgiría de esa entidad que ya es un individuo de la naturaeza humana desde la fecundación, como lo hemos referido citando el Estatuto biológico del embrión humano y concluye defendiendo la primera hipótesis arriba referida que en nuestra opinión es concluyente, ''A la luz de la evidencia biológica y los argumentos filosóficos expuestos aquí, es más razonable apoyar la noción de que el estatus de persona está presente desde el momento de la fertilización humana.'''''Texto en negrita'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conclusión&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Despejando cualquier duda semántica, nos parece que la definición más acertada e ineqívoca de persona es la de Boecio (S. XIII) Rationalis naturae individua substantia («substancia individual de naturaleza racional») es la definición clásica de Boecio que se caracteriza por tres notas: la sustancialidad, la individualidad y la capacidad de razonar, que se va desarrolla en los primeros años de su vida. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es sin duda la radical unicidad del ser humano, tan bien definidia por Boecio que el mismo Santo Tomás hará propia, lo que lo diferencia de todas las criaturas y la característica fundamental que lo hace ser persona. Así, podríamos reformular el principio general en otros términos: la incomunicabilidad se acrecienta en la medida en que el ser se destaca sobre la esencia. Y por eso podemos decir que la incomunicabilidad en la persona es plena. En efecto, en cuanto sujetos subsistentes, los animales, las plantas y los entes inanimados son ciertamente incomunicables; pero sus principios individuantes y, por tanto, aquello&lt;br /&gt;
13 Tomás de Aquino: In I Sententiarum, d. 25, q. 1, a. 1, ad 6: «... in individuatione […] est duo considerare; id est&lt;br /&gt;
individuationis causam quae est material […]; et secundum, scilicet rationem individuationis quae est ratio&lt;br /&gt;
incommunicabilitatis…»&lt;br /&gt;
14 Forment Giralt, Eudaldo: “Introducción” a El orden del ser: Antología filosófica. Madrid: Tecnos, p. 97. Esto&lt;br /&gt;
fundamenta la formulación de una Antropología trascendental, algo a lo que Leonardo Polo ha consagrado buena&lt;br /&gt;
parte de su obra. La metafísica de la persona —en cuanto metafísica del ser— se resuelve en una antropología&lt;br /&gt;
trascendental.&lt;br /&gt;
124&lt;br /&gt;
Sustancia individual de naturaleza racional:&lt;br /&gt;
el principio personificador y la índole del alma separada&lt;br /&gt;
que los hace incomunicables tienen poca entidad, y por ello son fácilmente intercambiables.&lt;br /&gt;
La persona, en cambio, en cuanto que su constitutivo formal es el ser,&lt;br /&gt;
es completamente insustituible: en la persona la incomunicabilidad —la singularidad—&lt;br /&gt;
alcanza todas las dimensiones de su ser en cuanto que personal, haciendo&lt;br /&gt;
suyos incluso los accidentes.15&lt;br /&gt;
Sustancia individual de naturaleza racional: el principio personificador y la índole del alma separada&lt;br /&gt;
Individual Substance of Rational Nature: The Personification Principle and the&lt;br /&gt;
Nature of the Separated Soul&lt;br /&gt;
Gabriel Martí Andrés&lt;br /&gt;
Doctor en Filosofía&lt;br /&gt;
Profesor Titular de Edufamilia&lt;br /&gt;
Colaborador honorario del Departamento de Filosofía&lt;br /&gt;
(Universidad de Málaga)&lt;br /&gt;
gmartian@uma.es&lt;br /&gt;
Unum bonum verum pulchrum&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Manuel Zunin</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Estatuto_antropol%C3%B3gico_del_embri%C3%B3n_humano&amp;diff=102443</id>
		<title>Estatuto antropológico del embrión humano</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Estatuto_antropol%C3%B3gico_del_embri%C3%B3n_humano&amp;diff=102443"/>
		<updated>2018-09-24T07:49:42Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Manuel Zunin: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;'''Introducción'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los continuos avances de la ciencia en el área de la embriología humana dejan pocas dudas de la naturaleza humana del embrión desde sus primeras etapas de deasarrollo. Biologicamente no cabe otra definición de esta entidad, desde su fase unicelular, es un individuo de la especie humana con las características, ya definidas pero aun no desarroladas, del particular ser humano que será toda la vida, ver [[Estatuto biológico del embrión humano|Estatuto biológico del embrión]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Basta esta evidencia científica para que el embrión humano, especialmente en sus primeras etapas de desarrollo, sea considerado una persona humana con las prerrogativas propias a su condición?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creemos que es lógico pensar, sin acudir a escuelas filosóficas particulares, que la realidad biológica del embrión o sea sus características biológicas únicas que le otrogan su condición de ser un individuo de la especie humana permite deducir su projección ontológica, si es así, probaremos la codición de persona del nasciturus dada su unicidad, única e irrepetible que caracterizará al individuo durante toda su vida. Pero veamos como se presenta el debate en nuestros días. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En ese sentido, citamos un estudio del Observatorio de Bioética UCV que afirma, ''No  hay unanimidad en cuanto a sí la especie, como tal, es más que sólo materia y resulta relevante para determinar la «personeidad» de algunos individuos y para el reconocimiento de sus derechos inherentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''La distinción entre seres humanos (en sentido biológico) y personas humanas (como depositarias de derechos fundamentales) es nuclear en sede bioética. A modo de muestra, baste recordar que las controversias en torno a la despenalización del aborto han consolidado la aparición de dos posicionamientos enfrentados y claramente definidos: el posicionamiento pro life, que sostiene el estatuto personal del concebido no nacido y su correspondiente derecho fundamental a la vida; y el posicionamiento pro choice, que amparándose en la vieja fórmula romana del mulieris portio, cosifica al embrión humano presentándolo como un apéndice del cuerpo materno.''[https://www.observatoriobioetica.org/2017/04/el-estatuto-antropologico-del-embrion-humano/18907]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''La persona del naciturus&lt;br /&gt;
'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dentro de esta polémica destaca, en nuestra opinión, un articulo recientemente publicado en lor la revista científica  Linacre[https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5499222/] afirma que ''Esta discusión se centra en distinguir el ser humano físico de la persona ontológica humana que tiene un estatus moral, si existe tal distinción. La persona humana se refiere al individuo ontológico: &amp;quot;una sola entidad concreta que existe como un ser distinto y no es una agregación de cosas más pequeñas ni simplemente una parte de un todo mayor; ... su unidad es ... intrínseca &amp;quot;(Ford 1988). La definición tradicional de Boecio de la personalidad presupone una sustancia individual que posee una naturaleza racional (Boethius n.d., capítulo 3), excluyendo así la extensión de la personalidad a los no humanos. Este trabajo explora '''si el ser humano formado en la fecundación se convierte en una persona humana en algún momento del desarrollo versus la noción de que la persona está inextricablemente interrelacionada e inherente desde el punto de fecundación o fusión del óvulo y el esperma.''' &lt;br /&gt;
Las etapas de la vida humana relevantes para discernir la personalidad incluyen, pero no se limitan a: fertilización (penetración de esperma / huevo), cigoto (ensamblaje del nuevo genoma), mórula, embrión, feto y nacimiento (supervivencia extrauterina).&lt;br /&gt;
''Si bien los seres en estas etapas de desarrollo se consideran biologicamente e irrefutablemente como seres humanos y mamíferos, no existe un consenso claro con respecto a determinar cuándo se establece la personalidad. Unos afirman que el embrión puede considerarse una persona humana desde la fecundación. Por otro lado, otros atribuyen personalidad una vez que la apariencia física de un feto se asemeja a la forma humana madura alrededor de la semana 9 de gestación durante la embriogénesis. Alternativamente, un ser humano puede llegar a ser una persona cuando el sistema nervioso central se desarrolla y los órganos están funcionando, o en un punto donde las funciones vitales, como la respiración y la filtración del riñón, se establecen o se pueden mantener con equipos mecánicos alrededor de los veinte -6 semanas de gestación (Moore 1988). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Los filósofos, bioéticos y legisladores consideran aspectos del desarrollo humano biológico como estos al definir y establecer la personalidad .&lt;br /&gt;
''''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Más adelante el artículo describe las dos hipótesis enfrentadas, sobre cuando el individuo de la especie humana se transforma en persona, afirma &amp;quot; Farah y Heverlein describen la importancia de definir &amp;quot;Persona es un concepto fundamental en ética, que incluye tanto la ética filosófica pura como el campo de la bioética aplicada, sin embargo, definir criterios para la personalidad ha sido esquivo&amp;quot; (Farah y Heverlein 2007, 37-48). &lt;br /&gt;
Para los propósitos de este trabajo, un ser humano se refiere a una entidad biológicamente humana, y la persona humana constituye una categoría moral (que se situa en el campo de la filosofía, más especificamente en la ontología). Las dos hipótesis en competencia constituyen un dilema filosófico. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. La primera de las dos hipótesis es que un ser humano ha existido desde la fecundación y que la persona es siempre inherente a un ser humano en todas las etapas del desarrollo. Un ser humano no se convierte en una persona en una etapa particular de desarrollo después de la fertilización. Se sigue que una persona humana está en continuo desarrollo de potencialidades y un ser humano ha sido una persona desde que comenzó a existir en la fecundación. Además, los términos &amp;quot;cigoto&amp;quot;, &amp;quot;embrión&amp;quot; y &amp;quot;feto&amp;quot; describen etapas del desarrollo humano biológico y, como tales, no describen el desarrollo en una persona humana. Los defensores de la primera hipótesis afirman que la persona se logra desde el momento de la fecundación cuando se ensambla un nuevo genoma zigótico, o incluso antes cuando una espermática penetra en un oótido. Como en el caso de la muerte, los defensores de la primera hipótesis seleccionan un punto en el tiempo para la personalidad que es absoluto y no varía entre los individuos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2. La segunda de las dos hipótesis es que una entidad biológicamente humana se convierte en una persona humana en algún momento después de la fertilización. Es decir, que no todos los seres humanos son personas humanas y, como resultado, no todos los seres humanos tienen un estatus moral. Los defensores de este último pueden creer que un cigoto, embrión o feto son etapas de desarrollo de la vida humana y tienen potencial para convertirse en un ser humano o una persona, pero pueden no ser aún una persona. Algunos defensores de esta hipótesis pueden creer que el estado de personalidad se designa en un punto arbitrario en el tiempo después de la fertilización al cumplir ciertos criterios. Algunos de estos momentos coinciden con los hitos del desarrollo, como la implantación, ciertas etapas del desarrollo embrionario o fetal, el nacimiento o incluso después del nacimiento. Como algunas de estas etapas de desarrollo constituyen un continuo o proceso en lugar de un final o punto de partida absoluto, el logro de la personalidad necesariamente varía entre los sujetos, a diferencia de la primera hipótesis.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El estudio continua con las diversas posturas del momento en que la persona humana surgiría de esa entidad que ya es un individuo de la naturaeza humana desde la fecundación, como lo hemos referido citando el Estatuto biológico del embrión humano y concluye defendiendo la primera hipótesis arriba referida que en nuestra opinión es concluyente, ''A la luz de la evidencia biológica y los argumentos filosóficos expuestos aquí, es más razonable apoyar la noción de que el estatus de persona está presente desde el momento de la fertilización humana.'''''Texto en negrita'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conclusión&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Despejando cualquier duda semántica, nos parece que la definición más acertada e ineqívoca de persona es la de Boecio (S. XIII) Rationalis naturae individua substantia («substancia individual de naturaleza racional») es la definición clásica de Boecio que se caracteriza por tres notas: la sustancialidad, la individualidad y la capacidad de razonar, que se va desarrolla en los primeros años de su vida. Es sin duda la radical unicidad del ser humano lo que lo diferencia de todas las criaturas Así, podríamos reformular el principio general en otros términos: la incomunicabilidad se acrecienta en la medida en que el ser se destaca sobre la esencia. Y por eso podemos decir que la incomunicabilidad en la persona es plena. En efecto, en cuanto sujetos subsistentes, los animales, las plantas y los entes inanimados son ciertamente incomunicables; pero sus principios individuantes y, por tanto, aquello&lt;br /&gt;
13 Tomás de Aquino: In I Sententiarum, d. 25, q. 1, a. 1, ad 6: «... in individuatione […] est duo considerare; id est&lt;br /&gt;
individuationis causam quae est material […]; et secundum, scilicet rationem individuationis quae est ratio&lt;br /&gt;
incommunicabilitatis…»&lt;br /&gt;
14 Forment Giralt, Eudaldo: “Introducción” a El orden del ser: Antología filosófica. Madrid: Tecnos, p. 97. Esto&lt;br /&gt;
fundamenta la formulación de una Antropología trascendental, algo a lo que Leonardo Polo ha consagrado buena&lt;br /&gt;
parte de su obra. La metafísica de la persona —en cuanto metafísica del ser— se resuelve en una antropología&lt;br /&gt;
trascendental.&lt;br /&gt;
124&lt;br /&gt;
Sustancia individual de naturaleza racional:&lt;br /&gt;
el principio personificador y la índole del alma separada&lt;br /&gt;
que los hace incomunicables tienen poca entidad, y por ello son fácilmente intercambiables.&lt;br /&gt;
La persona, en cambio, en cuanto que su constitutivo formal es el ser,&lt;br /&gt;
es completamente insustituible: en la persona la incomunicabilidad —la singularidad—&lt;br /&gt;
alcanza todas las dimensiones de su ser en cuanto que personal, haciendo&lt;br /&gt;
suyos incluso los accidentes.15&lt;br /&gt;
Sustancia individual de naturaleza racional: el principio personificador y la índole del alma separada&lt;br /&gt;
Individual Substance of Rational Nature: The Personification Principle and the&lt;br /&gt;
Nature of the Separated Soul&lt;br /&gt;
Gabriel Martí Andrés&lt;br /&gt;
Doctor en Filosofía&lt;br /&gt;
Profesor Titular de Edufamilia&lt;br /&gt;
Colaborador honorario del Departamento de Filosofía&lt;br /&gt;
(Universidad de Málaga)&lt;br /&gt;
gmartian@uma.es&lt;br /&gt;
Unum bonum verum pulchrum&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Manuel Zunin</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Estatuto_antropol%C3%B3gico_del_embri%C3%B3n_humano&amp;diff=102442</id>
		<title>Estatuto antropológico del embrión humano</title>
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		<updated>2018-09-24T07:44:09Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Manuel Zunin: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;'''Introducción'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los continuos avances de la ciencia en el área de la embriología humana dejan pocas dudas de la naturaleza humana del embrión desde sus primeras etapas de deasarrollo. Biologicamente no cabe otra definición de esta entidad, desde su fase unicelular, es un individuo de la especie humana con las características, ya definidas pero aun no desarroladas, del particular ser humano que será toda la vida, ver [[Estatuto biológico del embrión humano|Estatuto biológico del embrión]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Basta esta evidencia científica para que el embrión humano, especialmente en sus primeras etapas de desarrollo, sea considerado una persona humana con las prerrogativas propias a su condición?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creemos que es lógico pensar, sin acudir a escuelas filosóficas particulares, que la realidad biológica del embrión o sea sus características biológicas únicas que le otrogan su condición de ser un individuo de la especie humana permite deducir su projección ontológica, si es así, probaremos la codición de persona del nasciturus dada su unicidad, única e irrepetible que caracterizará al individuo durante toda su vida. Pero veamos como se presenta el debate en nuestros días. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En ese sentido, citamos un estudio del Observatorio de Bioética UCV que afirma, ''No  hay unanimidad en cuanto a sí la especie, como tal, es más que sólo materia y resulta relevante para determinar la «personeidad» de algunos individuos y para el reconocimiento de sus derechos inherentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''La distinción entre seres humanos (en sentido biológico) y personas humanas (como depositarias de derechos fundamentales) es nuclear en sede bioética. A modo de muestra, baste recordar que las controversias en torno a la despenalización del aborto han consolidado la aparición de dos posicionamientos enfrentados y claramente definidos: el posicionamiento pro life, que sostiene el estatuto personal del concebido no nacido y su correspondiente derecho fundamental a la vida; y el posicionamiento pro choice, que amparándose en la vieja fórmula romana del mulieris portio, cosifica al embrión humano presentándolo como un apéndice del cuerpo materno.''[https://www.observatoriobioetica.org/2017/04/el-estatuto-antropologico-del-embrion-humano/18907]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''La persona del naciturus&lt;br /&gt;
'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dentro de esta polémica destaca, en nuestra opinión, un articulo recientemente publicado en lor la revista científica  Linacre[https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5499222/] afirma que ''Esta discusión se centra en distinguir el ser humano físico de la persona ontológica humana que tiene un estatus moral, si existe tal distinción. La persona humana se refiere al individuo ontológico: &amp;quot;una sola entidad concreta que existe como un ser distinto y no es una agregación de cosas más pequeñas ni simplemente una parte de un todo mayor; ... su unidad es ... intrínseca &amp;quot;(Ford 1988). La definición tradicional de Boecio de la personalidad presupone una sustancia individual que posee una naturaleza racional (Boethius n.d., capítulo 3), excluyendo así la extensión de la personalidad a los no humanos. Este trabajo explora '''si el ser humano formado en la fecundación se convierte en una persona humana en algún momento del desarrollo versus la noción de que la persona está inextricablemente interrelacionada e inherente desde el punto de fecundación o fusión del óvulo y el esperma.''' &lt;br /&gt;
Las etapas de la vida humana relevantes para discernir la personalidad incluyen, pero no se limitan a: fertilización (penetración de esperma / huevo), cigoto (ensamblaje del nuevo genoma), mórula, embrión, feto y nacimiento (supervivencia extrauterina).&lt;br /&gt;
''Si bien los seres en estas etapas de desarrollo se consideran biologicamente e irrefutablemente como seres humanos y mamíferos, no existe un consenso claro con respecto a determinar cuándo se establece la personalidad. Unos afirman que el embrión puede considerarse una persona humana desde la fecundación. Por otro lado, otros atribuyen personalidad una vez que la apariencia física de un feto se asemeja a la forma humana madura alrededor de la semana 9 de gestación durante la embriogénesis. Alternativamente, un ser humano puede llegar a ser una persona cuando el sistema nervioso central se desarrolla y los órganos están funcionando, o en un punto donde las funciones vitales, como la respiración y la filtración del riñón, se establecen o se pueden mantener con equipos mecánicos alrededor de los veinte -6 semanas de gestación (Moore 1988). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Los filósofos, bioéticos y legisladores consideran aspectos del desarrollo humano biológico como estos al definir y establecer la personalidad .&lt;br /&gt;
''''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Más adelante el artículo define las dos posturas enfrentadas sobre cuando el individuo de la especie humana se transforma en persona, con una identidad propia esencialemte invariable en todo su existencia vital, &amp;quot; Farah y Heverlein describen la importancia de definir &amp;quot;Persona es un concepto fundamental en ética, que incluye tanto la ética filosófica pura como el campo de la bioética aplicada&amp;quot;. Continúan diciendo &amp;quot;sin embargo, definir criterios para la personalidad ha sido esquivo&amp;quot; (Farah y Heverlein 2007, 37-48). Para los propósitos de este trabajo, un ser humano se refiere a una entidad biológicamente humana, y la persona humana constituye una categoría moral (que se situa en el campo de la filosofía, más especificamente en la ontología). Se presentan dos hipótesis en competencia que constituyen un dilema filosófico en la definición de la personalidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. La primera de las dos hipótesis es que un ser humano ha existido desde la fecundación y que la persona es siempre inherente a un ser humano en todas las etapas del desarrollo. Un ser humano no se convierte en una persona en una etapa particular de desarrollo después de la fertilización. Se sigue que una persona humana está en continuo desarrollo de potencialidades y un ser humano ha sido una persona desde que comenzó a existir en la fecundación. Además, los términos &amp;quot;cigoto&amp;quot;, &amp;quot;embrión&amp;quot; y &amp;quot;feto&amp;quot; describen etapas del desarrollo humano biológico y, como tales, no describen el desarrollo en una persona humana. Los defensores de la primera hipótesis afirman que la persona se logra desde el momento de la fecundación cuando se ensambla un nuevo genoma zigótico, o incluso antes cuando una espermática penetra en un oótido. Como en el caso de la muerte, los defensores de la primera hipótesis seleccionan un punto en el tiempo para la personalidad que es absoluto y no varía entre los individuos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2. La segunda de las dos hipótesis es que una entidad biológicamente humana se convierte en una persona humana en algún momento después de la fertilización. Es decir, que no todos los seres humanos son personas humanas y, como resultado, no todos los seres humanos tienen un estatus moral. Los defensores de este último pueden creer que un cigoto, embrión o feto son etapas de desarrollo de la vida humana y tienen potencial para convertirse en un ser humano o una persona, pero pueden no ser aún una persona. Algunos defensores de esta hipótesis pueden creer que el estado de personalidad se designa en un punto arbitrario en el tiempo después de la fertilización al cumplir ciertos criterios. Algunos de estos momentos coinciden con los hitos del desarrollo, como la implantación, ciertas etapas del desarrollo embrionario o fetal, el nacimiento o incluso después del nacimiento. Como algunas de estas etapas de desarrollo constituyen un continuo o proceso en lugar de un final o punto de partida absoluto, el logro de la personalidad necesariamente varía entre los sujetos, a diferencia de la primera hipótesis.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El estudio continua con las diversas posturas del momento en que la persona humana surgiría de esa entidad que ya es un individuo de la naturaeza humana desde la fecundación, como lo hemos referido citando el Estatuto biológico del embrión humano y concluye defendiendo la primera hipótesis arriba referida que en nuestra opinión es concluyente, ''A la luz de la evidencia biológica y los argumentos filosóficos expuestos aquí, es más razonable apoyar la noción de que el estatus de persona está presente desde el momento de la fertilización humana.'''''Texto en negrita'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conclusión&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Despejando cualquier duda semántica, nos parece que la definición más acertada e ineqívoca de persona es la de Boecio (S. XIII) Rationalis naturae individua substantia («substancia individual de naturaleza racional») es la definición clásica de Boecio que se caracteriza por tres notas: la sustancialidad, la individualidad y la capacidad de razonar, que se va desarrolla en los primeros años de su vida. Es sin duda la radical unicidad del ser humano lo que lo diferencia de todas las criaturas Así, podríamos reformular el principio general en otros términos: la incomunicabilidad se acrecienta en la medida en que el ser se destaca sobre la esencia. Y por eso podemos decir que la incomunicabilidad en la persona es plena. En efecto, en cuanto sujetos subsistentes, los animales, las plantas y los entes inanimados son ciertamente incomunicables; pero sus principios individuantes y, por tanto, aquello&lt;br /&gt;
13 Tomás de Aquino: In I Sententiarum, d. 25, q. 1, a. 1, ad 6: «... in individuatione […] est duo considerare; id est&lt;br /&gt;
individuationis causam quae est material […]; et secundum, scilicet rationem individuationis quae est ratio&lt;br /&gt;
incommunicabilitatis…»&lt;br /&gt;
14 Forment Giralt, Eudaldo: “Introducción” a El orden del ser: Antología filosófica. Madrid: Tecnos, p. 97. Esto&lt;br /&gt;
fundamenta la formulación de una Antropología trascendental, algo a lo que Leonardo Polo ha consagrado buena&lt;br /&gt;
parte de su obra. La metafísica de la persona —en cuanto metafísica del ser— se resuelve en una antropología&lt;br /&gt;
trascendental.&lt;br /&gt;
124&lt;br /&gt;
Sustancia individual de naturaleza racional:&lt;br /&gt;
el principio personificador y la índole del alma separada&lt;br /&gt;
que los hace incomunicables tienen poca entidad, y por ello son fácilmente intercambiables.&lt;br /&gt;
La persona, en cambio, en cuanto que su constitutivo formal es el ser,&lt;br /&gt;
es completamente insustituible: en la persona la incomunicabilidad —la singularidad—&lt;br /&gt;
alcanza todas las dimensiones de su ser en cuanto que personal, haciendo&lt;br /&gt;
suyos incluso los accidentes.15&lt;br /&gt;
Sustancia individual de naturaleza racional: el principio personificador y la índole del alma separada&lt;br /&gt;
Individual Substance of Rational Nature: The Personification Principle and the&lt;br /&gt;
Nature of the Separated Soul&lt;br /&gt;
Gabriel Martí Andrés&lt;br /&gt;
Doctor en Filosofía&lt;br /&gt;
Profesor Titular de Edufamilia&lt;br /&gt;
Colaborador honorario del Departamento de Filosofía&lt;br /&gt;
(Universidad de Málaga)&lt;br /&gt;
gmartian@uma.es&lt;br /&gt;
Unum bonum verum pulchrum&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Manuel Zunin</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Estatuto_antropol%C3%B3gico_del_embri%C3%B3n_humano&amp;diff=102441</id>
		<title>Estatuto antropológico del embrión humano</title>
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		<updated>2018-09-24T07:40:12Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Manuel Zunin: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;'''Introducción'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los continuos avances de la ciencia en el área de la embriología humana dejan pocas dudas de la naturaleza humana del embrión desde sus primeras etapas de deasarrollo. Biologicamente no cabe otra definición de esta entidad, desde su fase unicelular, es un individuo de la especie humana con las características, ya definidas pero aun no desarroladas, del particular ser humano que será toda la vida, ver [[Estatuto biológico del embrión humano|Estatuto biológico del embrión]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Basta esta evidencia científica para que el embrión humano, especialmente en sus primeras etapas de desarrollo, sea considerado una persona humana con las prerrogativas propias a su condición?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creemos que es lógico pensar, sin acudir a escuelas filosóficas particulares, que la realidad biológica del embrión o sea sus características biológicas únicas que le otrogan su condición de ser un individuo de la especie humana permite deducir su projección ontológica, si es así, probaremos la codición de persona del nasciturus dada su unicidad, única e irrepetible que caracterizará al individuo durante toda su vida. Pero veamos como se presenta el debate en nuestros días. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En ese sentido, citamos un estudio del Observatorio de Bioética UCV que afirma, ''No  hay unanimidad en cuanto a sí la especie, como tal, es más que sólo materia y resulta relevante para determinar la «personeidad» de algunos individuos y para el reconocimiento de sus derechos inherentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''La distinción entre seres humanos (en sentido biológico) y personas humanas (como depositarias de derechos fundamentales) es nuclear en sede bioética. A modo de muestra, baste recordar que las controversias en torno a la despenalización del aborto han consolidado la aparición de dos posicionamientos enfrentados y claramente definidos: el posicionamiento pro life, que sostiene el estatuto personal del concebido no nacido y su correspondiente derecho fundamental a la vida; y el posicionamiento pro choice, que amparándose en la vieja fórmula romana del mulieris portio, cosifica al embrión humano presentándolo como un apéndice del cuerpo materno.''[https://www.observatoriobioetica.org/2017/04/el-estatuto-antropologico-del-embrion-humano/18907]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''La persona del naciturus&lt;br /&gt;
'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dentro de esta polémica destaca, en nuestra opinión, un articulo recientemente publicado en lor la revista científica  Linacre[https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5499222/] afirma que ''Esta discusión se centra en distinguir el ser humano físico de la persona ontológica humana que tiene un estatus moral, si existe tal distinción. La persona humana se refiere al individuo ontológico: &amp;quot;una sola entidad concreta que existe como un ser distinto y no es una agregación de cosas más pequeñas ni simplemente una parte de un todo mayor; ... su unidad es ... intrínseca &amp;quot;(Ford 1988). La definición tradicional de Boecio de la personalidad presupone una sustancia individual que posee una naturaleza racional (Boethius n.d., capítulo 3), excluyendo así la extensión de la personalidad a los no humanos. Este trabajo explora '''si el ser humano formado en la fecundación se convierte en una persona humana en algún momento del desarrollo versus la noción de que la persona está inextricablemente interrelacionada e inherente desde el punto de fecundación o fusión del óvulo y el esperma.''' Las etapas de la vida humana relevantes para discernir la personalidad incluyen, pero no se limitan a: fertilización (penetración de esperma / huevo), cigoto (ensamblaje del nuevo genoma), mórula, embrión, feto y nacimiento (supervivencia extrauterina).&lt;br /&gt;
''Si bien los seres en estas etapas de desarrollo se consideran biologicamente e irrefutablemente como seres humanos y mamíferos, no existe un consenso claro con respecto a determinar cuándo se establece la personalidad. Una vida humana puede considerarse una persona humana en la fecundación. Por otro lado, otros atribuyen personalidad una vez que la apariencia física de un feto se asemeja a la forma humana madura alrededor de la semana 9 de gestación durante la embriogénesis. Alternativamente, un ser humano puede llegar a ser una persona cuando el sistema nervioso central se desarrolla y los órganos están funcionando, o en un punto donde las funciones vitales, como la respiración y la filtración del riñón, se establecen o se pueden mantener con equipos mecánicos alrededor de los veinte -6 semanas de gestación (Moore 1988). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Los filósofos, bioéticos y legisladores consideran aspectos del desarrollo humano biológico como estos al definir y establecer la personalidad .&lt;br /&gt;
''''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Más adelante el artículo define las dos posturas enfrentadas sobre cuando el individuo de la especie humana se transforma en persona, con una identidad propia esencialemte invariable en todo su existencia vital, &amp;quot; Farah y Heverlein describen la importancia de definir &amp;quot;Persona es un concepto fundamental en ética, que incluye tanto la ética filosófica pura como el campo de la bioética aplicada&amp;quot;. Continúan diciendo &amp;quot;sin embargo, definir criterios para la personalidad ha sido esquivo&amp;quot; (Farah y Heverlein 2007, 37-48). Para los propósitos de este trabajo, un ser humano se refiere a una entidad biológicamente humana, y la persona humana constituye una categoría moral (que se situa en el campo de la filosofía, más especificamente en la ontología). Se presentan dos hipótesis en competencia que constituyen un dilema filosófico en la definición de la personalidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. La primera de las dos hipótesis es que un ser humano ha existido desde la fecundación y que la persona es siempre inherente a un ser humano en todas las etapas del desarrollo. Un ser humano no se convierte en una persona en una etapa particular de desarrollo después de la fertilización. Se sigue que una persona humana está en continuo desarrollo de potencialidades y un ser humano ha sido una persona desde que comenzó a existir en la fecundación. Además, los términos &amp;quot;cigoto&amp;quot;, &amp;quot;embrión&amp;quot; y &amp;quot;feto&amp;quot; describen etapas del desarrollo humano biológico y, como tales, no describen el desarrollo en una persona humana. Los defensores de la primera hipótesis afirman que la persona se logra desde el momento de la fecundación cuando se ensambla un nuevo genoma zigótico, o incluso antes cuando una espermática penetra en un oótido. Como en el caso de la muerte, los defensores de la primera hipótesis seleccionan un punto en el tiempo para la personalidad que es absoluto y no varía entre los individuos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2. La segunda de las dos hipótesis es que una entidad biológicamente humana se convierte en una persona humana en algún momento después de la fertilización. Es decir, que no todos los seres humanos son personas humanas y, como resultado, no todos los seres humanos tienen un estatus moral. Los defensores de este último pueden creer que un cigoto, embrión o feto son etapas de desarrollo de la vida humana y tienen potencial para convertirse en un ser humano o una persona, pero pueden no ser aún una persona. Algunos defensores de esta hipótesis pueden creer que el estado de personalidad se designa en un punto arbitrario en el tiempo después de la fertilización al cumplir ciertos criterios. Algunos de estos momentos coinciden con los hitos del desarrollo, como la implantación, ciertas etapas del desarrollo embrionario o fetal, el nacimiento o incluso después del nacimiento. Como algunas de estas etapas de desarrollo constituyen un continuo o proceso en lugar de un final o punto de partida absoluto, el logro de la personalidad necesariamente varía entre los sujetos, a diferencia de la primera hipótesis.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El estudio continua con las diversas posturas del momento en que la persona humana surgiría de esa entidad que ya es un individuo de la naturaeza humana desde la fecundación, como lo hemos referido citando el Estatuto biológico del embrión humano y concluye defendiendo la primera hipótesis arriba referida que en nuestra opinión es concluyente, ''A la luz de la evidencia biológica y los argumentos filosóficos expuestos aquí, es más razonable apoyar la noción de que el estatus de persona está presente desde el momento de la fertilización humana.'''''Texto en negrita'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conclusión&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Despejando cualquier duda semántica, nos parece que la definición más acertada e ineqívoca de persona es la de Boecio (S. XIII) Rationalis naturae individua substantia («substancia individual de naturaleza racional») es la definición clásica de Boecio que se caracteriza por tres notas: la sustancialidad, la individualidad y la capacidad de razonar, que se va desarrolla en los primeros años de su vida. Es sin duda la radical unicidad del ser humano lo que lo diferencia de todas las criaturas Así, podríamos reformular el principio general en otros términos: la incomunicabilidad se acrecienta en la medida en que el ser se destaca sobre la esencia. Y por eso podemos decir que la incomunicabilidad en la persona es plena. En efecto, en cuanto sujetos subsistentes, los animales, las plantas y los entes inanimados son ciertamente incomunicables; pero sus principios individuantes y, por tanto, aquello&lt;br /&gt;
13 Tomás de Aquino: In I Sententiarum, d. 25, q. 1, a. 1, ad 6: «... in individuatione […] est duo considerare; id est&lt;br /&gt;
individuationis causam quae est material […]; et secundum, scilicet rationem individuationis quae est ratio&lt;br /&gt;
incommunicabilitatis…»&lt;br /&gt;
14 Forment Giralt, Eudaldo: “Introducción” a El orden del ser: Antología filosófica. Madrid: Tecnos, p. 97. Esto&lt;br /&gt;
fundamenta la formulación de una Antropología trascendental, algo a lo que Leonardo Polo ha consagrado buena&lt;br /&gt;
parte de su obra. La metafísica de la persona —en cuanto metafísica del ser— se resuelve en una antropología&lt;br /&gt;
trascendental.&lt;br /&gt;
124&lt;br /&gt;
Sustancia individual de naturaleza racional:&lt;br /&gt;
el principio personificador y la índole del alma separada&lt;br /&gt;
que los hace incomunicables tienen poca entidad, y por ello son fácilmente intercambiables.&lt;br /&gt;
La persona, en cambio, en cuanto que su constitutivo formal es el ser,&lt;br /&gt;
es completamente insustituible: en la persona la incomunicabilidad —la singularidad—&lt;br /&gt;
alcanza todas las dimensiones de su ser en cuanto que personal, haciendo&lt;br /&gt;
suyos incluso los accidentes.15&lt;br /&gt;
Sustancia individual de naturaleza racional: el principio personificador y la índole del alma separada&lt;br /&gt;
Individual Substance of Rational Nature: The Personification Principle and the&lt;br /&gt;
Nature of the Separated Soul&lt;br /&gt;
Gabriel Martí Andrés&lt;br /&gt;
Doctor en Filosofía&lt;br /&gt;
Profesor Titular de Edufamilia&lt;br /&gt;
Colaborador honorario del Departamento de Filosofía&lt;br /&gt;
(Universidad de Málaga)&lt;br /&gt;
gmartian@uma.es&lt;br /&gt;
Unum bonum verum pulchrum&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Manuel Zunin</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Estatuto_antropol%C3%B3gico_del_embri%C3%B3n_humano&amp;diff=102440</id>
		<title>Estatuto antropológico del embrión humano</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Estatuto_antropol%C3%B3gico_del_embri%C3%B3n_humano&amp;diff=102440"/>
		<updated>2018-09-24T07:36:39Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Manuel Zunin: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;'''Introducción'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los continuos avances de la ciencia en el área de la embriología humana dejan pocas dudas de la naturaleza humana del embrión desde sus primeras etapas de deasarrollo. Biologicamente no cabe otra definición de esta entidad, desde su fase unicelular, es un individuo de la especie humana con las características, ya definidas pero aun no desarroladas, del particular ser humano que será toda la vida, ver [[Estatuto biológico del embrión humano|Estatuto biológico del embrión]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Basta esta evidencia científica para que el embrión humano, especialmente en sus primeras etapas de desarrollo, sea considerado una persona humana con las prerrogativas propias a su condición?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creemos que es lógico pensar, sin acudir a escuelas filosóficas particulares, que la realidad biológica del embrión o sea sus características biológicas únicas que le otrogan su condición de ser un individuo de la especie humana permite deducir su projección ontológica, si es así, probaremos la codición de persona del nasciturus dada su unicidad, única e irrepetible que caracterizará al individuo durante toda su vida. Pero veamos como se presenta el debate en nuestros días. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En ese sentido, citamos un estudio del Observatorio de Bioética UCV que afirma, ''No  hay unanimidad en cuanto a sí la especie, como tal, es más que sólo materia y resulta relevante para determinar la «personeidad» de algunos individuos y para el reconocimiento de sus derechos inherentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''La distinción entre seres humanos (en sentido biológico) y personas humanas (como depositarias de derechos fundamentales) es nuclear en sede bioética. A modo de muestra, baste recordar que las controversias en torno a la despenalización del aborto han consolidado la aparición de dos posicionamientos enfrentados y claramente definidos: el posicionamiento pro life, que sostiene el estatuto personal del concebido no nacido y su correspondiente derecho fundamental a la vida; y el posicionamiento pro choice, que amparándose en la vieja fórmula romana del mulieris portio, cosifica al embrión humano presentándolo como un apéndice del cuerpo materno.''[https://www.observatoriobioetica.org/2017/04/el-estatuto-antropologico-del-embrion-humano/18907]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''La persona del naciturus&lt;br /&gt;
'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dentro de esta polémica destaca, en nuestra opinión, un articulo recientemente publicado en lor la revista científica  Linacre[https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5499222/] afirma que ''Esta discusión se centra en distinguir el ser humano físico de la persona ontológica humana que tiene un estatus moral, si existe tal distinción. La persona humana se refiere al individuo ontológico: &amp;quot;una sola entidad concreta que existe como un ser distinto y no es una agregación de cosas más pequeñas ni simplemente una parte de un todo mayor; ... su unidad es ... intrínseca &amp;quot;(Ford 1988). La definición tradicional de Boecio de la personalidad presupone una sustancia individual que posee una naturaleza racional (Boethius n.d., capítulo 3), evitando así la extensión de la personalidad a los no humanos. Este trabajo explora si un ser humano formado en la fecundación se convierte en una persona humana en algún momento del desarrollo versus la noción de que la persona está inextricablemente interrelacionada e inherente desde el punto de fecundación o fusión del óvulo y el esperma. Las etapas de la vida humana relevantes para discernir la personalidad incluyen, pero no se limitan a: fertilización (penetración de esperma / huevo), cigoto (ensamblaje del nuevo genoma), mórula, embrión, feto y nacimiento (supervivencia extrauterina).&lt;br /&gt;
''Si bien los seres en estas etapas de desarrollo se consideran biologicamente e irrefutablemente como seres humanos y mamíferos, no existe un consenso claro con respecto a determinar cuándo se establece la personalidad. Una vida humana puede considerarse una persona humana en la fecundación. Por otro lado, otros atribuyen personalidad una vez que la apariencia física de un feto se asemeja a la forma humana madura alrededor de la semana 9 de gestación durante la embriogénesis. Alternativamente, un ser humano puede llegar a ser una persona cuando el sistema nervioso central se desarrolla y los órganos están funcionando, o en un punto donde las funciones vitales, como la respiración y la filtración del riñón, se establecen o se pueden mantener con equipos mecánicos alrededor de los veinte -6 semanas de gestación (Moore 1988). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Los filósofos, bioéticos y legisladores consideran aspectos del desarrollo humano biológico como estos al definir y establecer la personalidad .&lt;br /&gt;
''''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Más adelante el artículo define las dos posturas enfrentadas sobre cuando el individuo de la especie humana se transforma en persona, con una identidad propia esencialemte invariable en todo su existencia vital, &amp;quot; Farah y Heverlein describen la importancia de definir &amp;quot;Persona es un concepto fundamental en ética, que incluye tanto la ética filosófica pura como el campo de la bioética aplicada&amp;quot;. Continúan diciendo &amp;quot;sin embargo, definir criterios para la personalidad ha sido esquivo&amp;quot; (Farah y Heverlein 2007, 37-48). Para los propósitos de este trabajo, un ser humano se refiere a una entidad biológicamente humana, y la persona humana constituye una categoría moral (que se situa en el campo de la filosofía, más especificamente en la ontología). Se presentan dos hipótesis en competencia que constituyen un dilema filosófico en la definición de la personalidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. La primera de las dos hipótesis es que un ser humano ha existido desde la fecundación y que la persona es siempre inherente a un ser humano en todas las etapas del desarrollo. Un ser humano no se convierte en una persona en una etapa particular de desarrollo después de la fertilización. Se sigue que una persona humana está en continuo desarrollo de potencialidades y un ser humano ha sido una persona desde que comenzó a existir en la fecundación. Además, los términos &amp;quot;cigoto&amp;quot;, &amp;quot;embrión&amp;quot; y &amp;quot;feto&amp;quot; describen etapas del desarrollo humano biológico y, como tales, no describen el desarrollo en una persona humana. Los defensores de la primera hipótesis afirman que la persona se logra desde el momento de la fecundación cuando se ensambla un nuevo genoma zigótico, o incluso antes cuando una espermática penetra en un oótido. Como en el caso de la muerte, los defensores de la primera hipótesis seleccionan un punto en el tiempo para la personalidad que es absoluto y no varía entre los individuos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2. La segunda de las dos hipótesis es que una entidad biológicamente humana se convierte en una persona humana en algún momento después de la fertilización. Es decir, que no todos los seres humanos son personas humanas y, como resultado, no todos los seres humanos tienen un estatus moral. Los defensores de este último pueden creer que un cigoto, embrión o feto son etapas de desarrollo de la vida humana y tienen potencial para convertirse en un ser humano o una persona, pero pueden no ser aún una persona. Algunos defensores de esta hipótesis pueden creer que el estado de personalidad se designa en un punto arbitrario en el tiempo después de la fertilización al cumplir ciertos criterios. Algunos de estos momentos coinciden con los hitos del desarrollo, como la implantación, ciertas etapas del desarrollo embrionario o fetal, el nacimiento o incluso después del nacimiento. Como algunas de estas etapas de desarrollo constituyen un continuo o proceso en lugar de un final o punto de partida absoluto, el logro de la personalidad necesariamente varía entre los sujetos, a diferencia de la primera hipótesis.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El estudio continua con las diversas posturas del momento en que la persona humana surgiría de esa entidad que ya es un individuo de la naturaeza humana desde la fecundación, como lo hemos referido citando el Estatuto biológico del embrión humano y concluye defendiendo la primera hipótesis arriba referida que en nuestra opinión es concluyente, ''A la luz de la evidencia biológica y los argumentos filosóficos expuestos aquí, es más razonable apoyar la noción de que el estatus de persona está presente desde el momento de la fertilización humana.'''''Texto en negrita'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conclusión&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Despejando cualquier duda semántica, nos parece que la definición más acertada e ineqívoca de persona es la de Boecio (S. XIII) Rationalis naturae individua substantia («substancia individual de naturaleza racional») es la definición clásica de Boecio que se caracteriza por tres notas: la sustancialidad, la individualidad y la capacidad de razonar, que se va desarrolla en los primeros años de su vida. Es sin duda la radical unicidad del ser humano lo que lo diferencia de todas las criaturas Así, podríamos reformular el principio general en otros términos: la incomunicabilidad se acrecienta en la medida en que el ser se destaca sobre la esencia. Y por eso podemos decir que la incomunicabilidad en la persona es plena. En efecto, en cuanto sujetos subsistentes, los animales, las plantas y los entes inanimados son ciertamente incomunicables; pero sus principios individuantes y, por tanto, aquello&lt;br /&gt;
13 Tomás de Aquino: In I Sententiarum, d. 25, q. 1, a. 1, ad 6: «... in individuatione […] est duo considerare; id est&lt;br /&gt;
individuationis causam quae est material […]; et secundum, scilicet rationem individuationis quae est ratio&lt;br /&gt;
incommunicabilitatis…»&lt;br /&gt;
14 Forment Giralt, Eudaldo: “Introducción” a El orden del ser: Antología filosófica. Madrid: Tecnos, p. 97. Esto&lt;br /&gt;
fundamenta la formulación de una Antropología trascendental, algo a lo que Leonardo Polo ha consagrado buena&lt;br /&gt;
parte de su obra. La metafísica de la persona —en cuanto metafísica del ser— se resuelve en una antropología&lt;br /&gt;
trascendental.&lt;br /&gt;
124&lt;br /&gt;
Sustancia individual de naturaleza racional:&lt;br /&gt;
el principio personificador y la índole del alma separada&lt;br /&gt;
que los hace incomunicables tienen poca entidad, y por ello son fácilmente intercambiables.&lt;br /&gt;
La persona, en cambio, en cuanto que su constitutivo formal es el ser,&lt;br /&gt;
es completamente insustituible: en la persona la incomunicabilidad —la singularidad—&lt;br /&gt;
alcanza todas las dimensiones de su ser en cuanto que personal, haciendo&lt;br /&gt;
suyos incluso los accidentes.15&lt;br /&gt;
Sustancia individual de naturaleza racional: el principio personificador y la índole del alma separada&lt;br /&gt;
Individual Substance of Rational Nature: The Personification Principle and the&lt;br /&gt;
Nature of the Separated Soul&lt;br /&gt;
Gabriel Martí Andrés&lt;br /&gt;
Doctor en Filosofía&lt;br /&gt;
Profesor Titular de Edufamilia&lt;br /&gt;
Colaborador honorario del Departamento de Filosofía&lt;br /&gt;
(Universidad de Málaga)&lt;br /&gt;
gmartian@uma.es&lt;br /&gt;
Unum bonum verum pulchrum&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Manuel Zunin</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Estatuto_antropol%C3%B3gico_del_embri%C3%B3n_humano&amp;diff=102439</id>
		<title>Estatuto antropológico del embrión humano</title>
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		<updated>2018-09-24T07:31:31Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Manuel Zunin: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;'''Introducción'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los continuos avances de la ciencia en el área de la embriología humana dejan pocas dudas de la naturaleza humana del embrión desde sus primeras etapas de deasarrollo. Biologicamente no cabe otra definición de esta entidad, desde su fase unicelular, es un individuo de la especie humana con las características, ya definidas pero aun no desarroladas, del particular ser humano que será toda la vida, ver [[Estatuto biológico del embrión humano|Estatuto biológico del embrión]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Basta esta evidencia científica para que el embrión humano, especialmente en sus primeras etapas de desarrollo, sea considerado una persona humana con las prerrogativas propias a su condición?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creemos que es lógico pensar, sin acudir a escuelas filosóficas particulares, que la realidad biológica del embrión o sea sus características biológicas únicas que le otrogan su condición de ser un individuo de la especie humana permite deducir su projección ontológica, si es así, probaremos la codición de persona del nasciturus dada su unicidad, única e irrepetible que caracterizará al individuo durante toda su vida. Pero veamos como se presenta el debate en nuestros días. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En ese sentido, citamos un estudio del Observatorio de Bioética UCV que afirma, ''No  hay unanimidad en cuanto a sí la especie, como tal, es más que sólo materia y resulta relevante para determinar la «personeidad» de algunos individuos y para el reconocimiento de sus derechos inherentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''La distinción entre seres humanos (en sentido biológico) y personas humanas (como depositarias de derechos fundamentales) es nuclear en sede bioética. A modo de muestra, baste recordar que las controversias en torno a la despenalización del aborto han consolidado la aparición de dos posicionamientos enfrentados y claramente definidos: el posicionamiento pro life, que sostiene el estatuto personal del concebido no nacido y su correspondiente derecho fundamental a la vida; y el posicionamiento pro choice, que amparándose en la vieja fórmula romana del mulieris portio, cosifica al embrión humano presentándolo como un apéndice del cuerpo materno.''[https://www.observatoriobioetica.org/2017/04/el-estatuto-antropologico-del-embrion-humano/18907]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''La persona del naciturus&lt;br /&gt;
'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dentro de esta polémica destaca, en nuestra opinión, un articulo recientemente publicado en lor la revista científica  Linacre[https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5499222/] afirma que ''Esta discusión se centra en distinguir el ser humano físico de la persona ontológica humana que tiene un estatus moral, si existe tal distinción. La persona humana se refiere al individuo ontológico: &amp;quot;una sola entidad concreta que existe como un ser distinto y no es una agregación de cosas más pequeñas ni simplemente una parte de un todo mayor; ... su unidad es ... intrínseca &amp;quot;(Ford 1988). La definición tradicional de Boecio de la personalidad presupone una sustancia individual que posee una naturaleza racional (Boethius n.d., capítulo 3), evitando así la extensión de la personalidad a los no humanos. Este trabajo explora si un ser humano formado en la fecundación se convierte en una persona humana en algún momento del desarrollo versus la noción de que la persona está inextricablemente interrelacionada e inherente desde el punto de fecundación o fusión del óvulo y el esperma. Las etapas de la vida humana relevantes para discernir la personalidad incluyen, pero no se limitan a: fertilización (penetración de esperma / huevo), cigoto (ensamblaje del nuevo genoma), mórula, embrión, feto y nacimiento (supervivencia extrauterina).&lt;br /&gt;
''Si bien los seres en estas etapas de desarrollo se consideran biologicamente e irrefutablemente como seres humanos y mamíferos, no existe un consenso claro con respecto a determinar cuándo se establece la personalidad. Una vida humana puede considerarse una persona humana en la fecundación. Por otro lado, otros atribuyen personalidad una vez que la apariencia física de un feto se asemeja a la forma humana madura alrededor de la semana 9 de gestación durante la embriogénesis. Alternativamente, un ser humano puede llegar a ser una persona cuando el sistema nervioso central se desarrolla y los órganos están funcionando, o en un punto donde las funciones vitales, como la respiración y la filtración del riñón, se establecen o se pueden mantener con equipos mecánicos alrededor de los veinte -6 semanas de gestación (Moore 1988). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Los filósofos, bioéticos y legisladores consideran aspectos del desarrollo humano biológico como estos al definir y establecer la personalidad .&lt;br /&gt;
''''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Más adelante el artículo define las dos posturas enfrentadas sobre cuando el individuo de la especie humana se transforma en persona, con una identidad propia esencialemte invariable en todo su existencia vital, &amp;quot; Farah y Heverlein describen la importancia de definir &amp;quot;Persona es un concepto fundamental en ética, que incluye tanto la ética filosófica pura como el campo de la bioética aplicada&amp;quot;. Continúan diciendo &amp;quot;sin embargo, definir criterios para la personalidad ha sido esquivo&amp;quot; (Farah y Heverlein 2007, 37-48). Para los propósitos de este trabajo, un ser humano se refiere a una entidad biológicamente humana, y la persona humana constituye una categoría moral. Se presentan dos hipótesis en competencia que constituyen un dilema filosófico en la definición de la personalidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. La primera de las dos hipótesis es que un ser humano ha existido desde la fecundación y que la persona es siempre inherente a un ser humano en todas las etapas del desarrollo. Un ser humano no se convierte en una persona en una etapa particular de desarrollo después de la fertilización. Se sigue que una persona humana está en continuo desarrollo de potencialidades y un ser humano ha sido una persona desde que comenzó a existir en la fecundación. Además, los términos &amp;quot;cigoto&amp;quot;, &amp;quot;embrión&amp;quot; y &amp;quot;feto&amp;quot; describen etapas del desarrollo humano biológico y, como tales, no describen el desarrollo en una persona humana. Los defensores de la primera hipótesis afirman que la persona se logra desde el momento de la fecundación cuando se ensambla un nuevo genoma zigótico, o incluso antes cuando una espermática penetra en un oótido. Como en el caso de la muerte, los defensores de la primera hipótesis seleccionan un punto en el tiempo para la personalidad que es absoluto y no varía entre los individuos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2. La segunda de las dos hipótesis es que una entidad biológicamente humana se convierte en una persona humana en algún momento después de la fertilización. Es decir, que no todos los seres humanos son personas humanas y, como resultado, no todos los seres humanos tienen un estatus moral. Los defensores de este último pueden creer que un cigoto, embrión o feto son etapas de desarrollo de la vida humana y tienen potencial para convertirse en un ser humano o una persona, pero pueden no ser aún una persona. Algunos defensores de esta hipótesis pueden creer que el estado de personalidad se designa en un punto arbitrario en el tiempo después de la fertilización al cumplir ciertos criterios. Algunos de estos momentos coinciden con los hitos del desarrollo, como la implantación, ciertas etapas del desarrollo embrionario o fetal, el nacimiento o incluso después del nacimiento. Como algunas de estas etapas de desarrollo constituyen un continuo o proceso en lugar de un final o punto de partida absoluto, el logro de la personalidad necesariamente varía entre los sujetos, a diferencia de la primera hipótesis.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El estudio continua con las diversas posturas del momento en que la persona humana surgiría de esa entidad que ya es un individuo de la naturaeza humana desde la fecundación, como lo hemos referido citando el Estatuto biológico del embrión humano y concluye defendiendo la primera hipótesis arriba referida que en nuestra opinión es concluyente, ''A la luz de la evidencia biológica y los argumentos filosóficos expuestos aquí, es más razonable apoyar la noción de que el estatus de persona está presente desde el momento de la fertilización humana.'''''Texto en negrita'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conclusión&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Despejando cualquier duda semántica, nos parece que la definición más acertada e ineqívoca de persona es la de Boecio (S. XIII) Rationalis naturae individua substantia («substancia individual de naturaleza racional») es la definición clásica de Boecio que se caracteriza por tres notas: la sustancialidad, la individualidad y la capacidad de razonar, que se va desarrolla en los primeros años de su vida. Es sin duda la radical unicidad del ser humano lo que lo diferencia de todas las criaturas Así, podríamos reformular el principio general en otros términos: la incomunicabilidad se acrecienta en la medida en que el ser se destaca sobre la esencia. Y por eso podemos decir que la incomunicabilidad en la persona es plena. En efecto, en cuanto sujetos subsistentes, los animales, las plantas y los entes inanimados son ciertamente incomunicables; pero sus principios individuantes y, por tanto, aquello&lt;br /&gt;
13 Tomás de Aquino: In I Sententiarum, d. 25, q. 1, a. 1, ad 6: «... in individuatione […] est duo considerare; id est&lt;br /&gt;
individuationis causam quae est material […]; et secundum, scilicet rationem individuationis quae est ratio&lt;br /&gt;
incommunicabilitatis…»&lt;br /&gt;
14 Forment Giralt, Eudaldo: “Introducción” a El orden del ser: Antología filosófica. Madrid: Tecnos, p. 97. Esto&lt;br /&gt;
fundamenta la formulación de una Antropología trascendental, algo a lo que Leonardo Polo ha consagrado buena&lt;br /&gt;
parte de su obra. La metafísica de la persona —en cuanto metafísica del ser— se resuelve en una antropología&lt;br /&gt;
trascendental.&lt;br /&gt;
124&lt;br /&gt;
Sustancia individual de naturaleza racional:&lt;br /&gt;
el principio personificador y la índole del alma separada&lt;br /&gt;
que los hace incomunicables tienen poca entidad, y por ello son fácilmente intercambiables.&lt;br /&gt;
La persona, en cambio, en cuanto que su constitutivo formal es el ser,&lt;br /&gt;
es completamente insustituible: en la persona la incomunicabilidad —la singularidad—&lt;br /&gt;
alcanza todas las dimensiones de su ser en cuanto que personal, haciendo&lt;br /&gt;
suyos incluso los accidentes.15&lt;br /&gt;
Sustancia individual de naturaleza racional: el principio personificador y la índole del alma separada&lt;br /&gt;
Individual Substance of Rational Nature: The Personification Principle and the&lt;br /&gt;
Nature of the Separated Soul&lt;br /&gt;
Gabriel Martí Andrés&lt;br /&gt;
Doctor en Filosofía&lt;br /&gt;
Profesor Titular de Edufamilia&lt;br /&gt;
Colaborador honorario del Departamento de Filosofía&lt;br /&gt;
(Universidad de Málaga)&lt;br /&gt;
gmartian@uma.es&lt;br /&gt;
Unum bonum verum pulchrum&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Manuel Zunin</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Estatuto_antropol%C3%B3gico_del_embri%C3%B3n_humano&amp;diff=102438</id>
		<title>Estatuto antropológico del embrión humano</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Estatuto_antropol%C3%B3gico_del_embri%C3%B3n_humano&amp;diff=102438"/>
		<updated>2018-09-24T07:27:45Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Manuel Zunin: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;'''Introducción'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los continuos avances de la ciencia en el área de la embriología humana dejan pocas dudas de la naturaleza humana del embrión desde sus primeras etapas de deasarrollo. Biologicamente no cabe otra definición de esta entidad, desde su fase unicelular, es un individuo de la especie humana con las características, ya definidas pero aun no desarroladas, del particular ser humano que será toda la vida, ver [[Estatuto biológico del embrión humano|Estatuto biológico del embrión]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Basta esta evidencia científica para que el embrión humano, especialmente en sus primeras etapas de desarrollo, sea considerado una persona humana con las prerrogativas propias a su condición?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creemos que es lógico pensar, sin acudir a escuelas filosóficas particulares, que la realidad biológica del embrión o sea sus características biológicas únicas que le otrogan su condición de ser un individuo de la especie humana permite deducir su projección ontológica, si es así y lo podemos probar, probaremos la unicidad del embrión, única e irrepetible que caracterizará al individuo durante toda su vida. Pero veamos como se presenta el debate en nuestros días. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En ese sentido, citamos un estudio del Observatorio de Bioética UCV que afirma, ''No  hay unanimidad en cuanto a sí la especie, como tal, es más que sólo materia y resulta relevante para determinar la «personeidad» de algunos individuos y para el reconocimiento de sus derechos inherentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''La distinción entre seres humanos (en sentido biológico) y personas humanas (como depositarias de derechos fundamentales) es nuclear en sede bioética. A modo de muestra, baste recordar que las controversias en torno a la despenalización del aborto han consolidado la aparición de dos posicionamientos enfrentados y claramente definidos: el posicionamiento pro life, que sostiene el estatuto personal del concebido no nacido y su correspondiente derecho fundamental a la vida; y el posicionamiento pro choice, que amparándose en la vieja fórmula romana del mulieris portio, cosifica al embrión humano presentándolo como un apéndice del cuerpo materno.''[https://www.observatoriobioetica.org/2017/04/el-estatuto-antropologico-del-embrion-humano/18907]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''La persona del naciturus&lt;br /&gt;
'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dentro de esta polémica destaca, en nuestra opinión, un articulo recientemente publicado en lor la revista científica  Linacre[https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5499222/] afirma que ''Esta discusión se centra en distinguir el ser humano físico de la persona ontológica humana que tiene un estatus moral, si existe tal distinción. La persona humana se refiere al individuo ontológico: &amp;quot;una sola entidad concreta que existe como un ser distinto y no es una agregación de cosas más pequeñas ni simplemente una parte de un todo mayor; ... su unidad es ... intrínseca &amp;quot;(Ford 1988). La definición tradicional de Boecio de la personalidad presupone una sustancia individual que posee una naturaleza racional (Boethius n.d., capítulo 3), evitando así la extensión de la personalidad a los no humanos. Este trabajo explora si un ser humano formado en la fecundación se convierte en una persona humana en algún momento del desarrollo versus la noción de que la persona está inextricablemente interrelacionada e inherente desde el punto de fecundación o fusión del óvulo y el esperma. Las etapas de la vida humana relevantes para discernir la personalidad incluyen, pero no se limitan a: fertilización (penetración de esperma / huevo), cigoto (ensamblaje del nuevo genoma), mórula, embrión, feto y nacimiento (supervivencia extrauterina).&lt;br /&gt;
''Si bien los seres en estas etapas de desarrollo se consideran biologicamente e irrefutablemente como seres humanos y mamíferos, no existe un consenso claro con respecto a determinar cuándo se establece la personalidad. Una vida humana puede considerarse una persona humana en la fecundación. Por otro lado, otros atribuyen personalidad una vez que la apariencia física de un feto se asemeja a la forma humana madura alrededor de la semana 9 de gestación durante la embriogénesis. Alternativamente, un ser humano puede llegar a ser una persona cuando el sistema nervioso central se desarrolla y los órganos están funcionando, o en un punto donde las funciones vitales, como la respiración y la filtración del riñón, se establecen o se pueden mantener con equipos mecánicos alrededor de los veinte -6 semanas de gestación (Moore 1988). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Los filósofos, bioéticos y legisladores consideran aspectos del desarrollo humano biológico como estos al definir y establecer la personalidad .&lt;br /&gt;
''''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Más adelante el artículo define las dos posturas enfrentadas sobre cuando el individuo de la especie humana se transforma en persona, con una identidad propia esencialemte invariable en todo su existencia vital, &amp;quot; Farah y Heverlein describen la importancia de definir &amp;quot;Persona es un concepto fundamental en ética, que incluye tanto la ética filosófica pura como el campo de la bioética aplicada&amp;quot;. Continúan diciendo &amp;quot;sin embargo, definir criterios para la personalidad ha sido esquivo&amp;quot; (Farah y Heverlein 2007, 37-48). Para los propósitos de este trabajo, un ser humano se refiere a una entidad biológicamente humana, y la persona humana constituye una categoría moral. Se presentan dos hipótesis en competencia que constituyen un dilema filosófico en la definición de la personalidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. La primera de las dos hipótesis es que un ser humano ha existido desde la fecundación y que la persona es siempre inherente a un ser humano en todas las etapas del desarrollo. Un ser humano no se convierte en una persona en una etapa particular de desarrollo después de la fertilización. Se sigue que una persona humana está en continuo desarrollo de potencialidades y un ser humano ha sido una persona desde que comenzó a existir en la fecundación. Además, los términos &amp;quot;cigoto&amp;quot;, &amp;quot;embrión&amp;quot; y &amp;quot;feto&amp;quot; describen etapas del desarrollo humano biológico y, como tales, no describen el desarrollo en una persona humana. Los defensores de la primera hipótesis afirman que la persona se logra desde el momento de la fecundación cuando se ensambla un nuevo genoma zigótico, o incluso antes cuando una espermática penetra en un oótido. Como en el caso de la muerte, los defensores de la primera hipótesis seleccionan un punto en el tiempo para la personalidad que es absoluto y no varía entre los individuos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2. La segunda de las dos hipótesis es que una entidad biológicamente humana se convierte en una persona humana en algún momento después de la fertilización. Es decir, que no todos los seres humanos son personas humanas y, como resultado, no todos los seres humanos tienen un estatus moral. Los defensores de este último pueden creer que un cigoto, embrión o feto son etapas de desarrollo de la vida humana y tienen potencial para convertirse en un ser humano o una persona, pero pueden no ser aún una persona. Algunos defensores de esta hipótesis pueden creer que el estado de personalidad se designa en un punto arbitrario en el tiempo después de la fertilización al cumplir ciertos criterios. Algunos de estos momentos coinciden con los hitos del desarrollo, como la implantación, ciertas etapas del desarrollo embrionario o fetal, el nacimiento o incluso después del nacimiento. Como algunas de estas etapas de desarrollo constituyen un continuo o proceso en lugar de un final o punto de partida absoluto, el logro de la personalidad necesariamente varía entre los sujetos, a diferencia de la primera hipótesis.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El estudio continua con las diversas posturas del momento en que la persona humana surgiría de esa entidad que ya es un individuo de la naturaeza humana desde la fecundación, como lo hemos referido citando el Estatuto biológico del embrión humano y concluye defendiendo la primera hipótesis arriba referida que en nuestra opinión es concluyente, ''A la luz de la evidencia biológica y los argumentos filosóficos expuestos aquí, es más razonable apoyar la noción de que el estatus de persona está presente desde el momento de la fertilización humana.'''''Texto en negrita'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conclusión&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Despejando cualquier duda semántica, nos parece que la definición más acertada e ineqívoca de persona es la de Boecio (S. XIII) Rationalis naturae individua substantia («substancia individual de naturaleza racional») es la definición clásica de Boecio que se caracteriza por tres notas: la sustancialidad, la individualidad y la capacidad de razonar, que se va desarrolla en los primeros años de su vida. Es sin duda la radical unicidad del ser humano lo que lo diferencia de todas las criaturas Así, podríamos reformular el principio general en otros términos: la incomunicabilidad se acrecienta en la medida en que el ser se destaca sobre la esencia. Y por eso podemos decir que la incomunicabilidad en la persona es plena. En efecto, en cuanto sujetos subsistentes, los animales, las plantas y los entes inanimados son ciertamente incomunicables; pero sus principios individuantes y, por tanto, aquello&lt;br /&gt;
13 Tomás de Aquino: In I Sententiarum, d. 25, q. 1, a. 1, ad 6: «... in individuatione […] est duo considerare; id est&lt;br /&gt;
individuationis causam quae est material […]; et secundum, scilicet rationem individuationis quae est ratio&lt;br /&gt;
incommunicabilitatis…»&lt;br /&gt;
14 Forment Giralt, Eudaldo: “Introducción” a El orden del ser: Antología filosófica. Madrid: Tecnos, p. 97. Esto&lt;br /&gt;
fundamenta la formulación de una Antropología trascendental, algo a lo que Leonardo Polo ha consagrado buena&lt;br /&gt;
parte de su obra. La metafísica de la persona —en cuanto metafísica del ser— se resuelve en una antropología&lt;br /&gt;
trascendental.&lt;br /&gt;
124&lt;br /&gt;
Sustancia individual de naturaleza racional:&lt;br /&gt;
el principio personificador y la índole del alma separada&lt;br /&gt;
que los hace incomunicables tienen poca entidad, y por ello son fácilmente intercambiables.&lt;br /&gt;
La persona, en cambio, en cuanto que su constitutivo formal es el ser,&lt;br /&gt;
es completamente insustituible: en la persona la incomunicabilidad —la singularidad—&lt;br /&gt;
alcanza todas las dimensiones de su ser en cuanto que personal, haciendo&lt;br /&gt;
suyos incluso los accidentes.15&lt;br /&gt;
Sustancia individual de naturaleza racional: el principio personificador y la índole del alma separada&lt;br /&gt;
Individual Substance of Rational Nature: The Personification Principle and the&lt;br /&gt;
Nature of the Separated Soul&lt;br /&gt;
Gabriel Martí Andrés&lt;br /&gt;
Doctor en Filosofía&lt;br /&gt;
Profesor Titular de Edufamilia&lt;br /&gt;
Colaborador honorario del Departamento de Filosofía&lt;br /&gt;
(Universidad de Málaga)&lt;br /&gt;
gmartian@uma.es&lt;br /&gt;
Unum bonum verum pulchrum&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Manuel Zunin</name></author>
	</entry>
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		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Estatuto_antropol%C3%B3gico_del_embri%C3%B3n_humano&amp;diff=102437</id>
		<title>Estatuto antropológico del embrión humano</title>
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		<updated>2018-09-23T21:36:35Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Manuel Zunin: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;'''Introducción'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los continuos avances de la ciencia en el área de la embriología humana dejan pocas dudas de la naturaleza humana del embrión desde sus primeras etapas de deasarrollo. Biologicamente no cabe otra definición de esta entidad, desde su fase unicelular, es un individuo de la especie humana con las características, ya definidas pero aun no desarroladas, del particular ser humano que será toda la vida, ver [[Estatuto biológico del embrión humano|Estatuto biológico del embrión]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Basta esta evidencia científica para que el embrión humano, especialmente en sus primeras etapas de desarrollo, sea considerado una persona humana con las prerrogativas propias a su condición?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creemos que es lógico pensar, sin acudir a escuelas filosóficas particulares, que la realidad biológica del embrión o sea sus características biológicas únicas que le otrogan su condición de ser un individuo de la especie humana permite deducir su projección ontológica, si es así y lo podemos probar, probaremos la unicidad del embrión, única e irrepetible que caracterizará al individuo durante toda su vida. Pero veamos como se presenta el debate en nuestros días. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En ese sentido, citamos un estudio del Observatorio de Bioética UCV que afirma, ''No  hay unanimidad en cuanto a sí la especie, como tal, es más que sólo materia y resulta relevante para determinar la «personeidad» de algunos individuos y para el reconocimiento de sus derechos inherentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''La distinción entre seres humanos (en sentido biológico) y personas humanas (como depositarias de derechos fundamentales) es nuclear en sede bioética. A modo de muestra, baste recordar que las controversias en torno a la despenalización del aborto han consolidado la aparición de dos posicionamientos enfrentados y claramente definidos: el posicionamiento pro life, que sostiene el estatuto personal del concebido no nacido y su correspondiente derecho fundamental a la vida; y el posicionamiento pro choice, que amparándose en la vieja fórmula romana del mulieris portio, cosifica al embrión humano presentándolo como un apéndice del cuerpo materno.''[https://www.observatoriobioetica.org/2017/04/el-estatuto-antropologico-del-embrion-humano/18907]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''La persona del naciturus&lt;br /&gt;
'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dentro de esta polémica destaca, en nuestra opinión, un articulo recientemente publicado en lor la revista científica  Linacre[https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5499222/] afirma que ''Esta discusión se centra en distinguir el ser humano físico de la persona ontológica humana que tiene un estatus moral, si existe tal distinción. La persona humana se refiere al individuo ontológico: &amp;quot;una sola entidad concreta que existe como un ser distinto y no es una agregación de cosas más pequeñas ni simplemente una parte de un todo mayor; ... su unidad es ... intrínseca &amp;quot;(Ford 1988). La definición tradicional de Boecio de la personalidad presupone una sustancia individual que posee una naturaleza racional (Boethius n.d., capítulo 3), evitando así la extensión de la personalidad a los no humanos. Este trabajo explora si un ser humano formado en la fecundación se convierte en una persona humana en algún momento del desarrollo versus la noción de que la persona está inextricablemente interrelacionada e inherente desde el punto de fecundación o fusión del óvulo y el esperma. Las etapas de la vida humana relevantes para discernir la personalidad incluyen, pero no se limitan a: fertilización (penetración de esperma / huevo), cigoto (ensamblaje del nuevo genoma), mórula, embrión, feto y nacimiento (supervivencia extrauterina).&lt;br /&gt;
''Si bien los seres en estas etapas de desarrollo se consideran biologicamente e irrefutablemente como seres humanos y mamíferos, no existe un consenso claro con respecto a determinar cuándo se establece la personalidad. Una vida humana puede considerarse una persona humana en la fecundación. Por otro lado, otros atribuyen personalidad una vez que la apariencia física de un feto se asemeja a la forma humana madura alrededor de la semana 9 de gestación durante la embriogénesis. Alternativamente, un ser humano puede llegar a ser una persona cuando el sistema nervioso central se desarrolla y los órganos están funcionando, o en un punto donde las funciones vitales, como la respiración y la filtración del riñón, se establecen o se pueden mantener con equipos mecánicos alrededor de los veinte -6 semanas de gestación (Moore 1988). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Los filósofos, bioéticos y legisladores consideran aspectos del desarrollo humano biológico como estos al definir y establecer la personalidad .&lt;br /&gt;
''''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Más adelante el artículo define las dos posturas enfrentadas sobre cuando el individuo de la especie humana se transforma en persona, con una identidad propia esencialemte invariable en todo su existencia vital, &amp;quot; Farah y Heverlein describen la importancia de definir &amp;quot;Persona es un concepto fundamental en ética, que incluye tanto la ética filosófica pura como el campo de la bioética aplicada&amp;quot;. Continúan diciendo &amp;quot;sin embargo, definir criterios para la personalidad ha sido esquivo&amp;quot; (Farah y Heverlein 2007, 37-48). Para los propósitos de este trabajo, un ser humano se refiere a una entidad biológicamente humana, y la persona humana constituye una categoría moral. Se presentan dos hipótesis en competencia que constituyen un dilema filosófico en la definición de la personalidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. La primera de las dos hipótesis es que un ser humano ha existido desde la fecundación y que la persona es siempre inherente a un ser humano en todas las etapas del desarrollo. Un ser humano no se convierte en una persona en una etapa particular de desarrollo después de la fertilización. Se sigue que una persona humana está en continuo desarrollo de potencialidades y un ser humano ha sido una persona desde que comenzó a existir en la fecundación. Además, los términos &amp;quot;cigoto&amp;quot;, &amp;quot;embrión&amp;quot; y &amp;quot;feto&amp;quot; describen etapas del desarrollo humano biológico y, como tales, no describen el desarrollo en una persona humana. Los defensores de la primera hipótesis afirman que la persona se logra desde el momento de la fecundación cuando se ensambla un nuevo genoma zigótico, o incluso antes cuando una espermática penetra en un oótido. Como en el caso de la muerte, los defensores de la primera hipótesis seleccionan un punto en el tiempo para la personalidad que es absoluto y no varía entre los individuos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2. La segunda de las dos hipótesis es que una entidad biológicamente humana se convierte en una persona humana en algún momento después de la fertilización. Es decir, que no todos los seres humanos son personas humanas y, como resultado, no todos los seres humanos tienen un estatus moral. Los defensores de este último pueden creer que un cigoto, embrión o feto son etapas de desarrollo de la vida humana y tienen potencial para convertirse en un ser humano o una persona, pero pueden no ser aún una persona. Algunos defensores de esta hipótesis pueden creer que el estado de personalidad se designa en un punto arbitrario en el tiempo después de la fertilización al cumplir ciertos criterios. Algunos de estos momentos coinciden con los hitos del desarrollo, como la implantación, ciertas etapas del desarrollo embrionario o fetal, el nacimiento o incluso después del nacimiento. Como algunas de estas etapas de desarrollo constituyen un continuo o proceso en lugar de un final o punto de partida absoluto, el logro de la personalidad necesariamente varía entre los sujetos, a diferencia de la primera hipótesis.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El estudio continua con las diversas posturas del momento en que la persona humana surgiría de esa entidad que ya es un individuo de la naturaeza humana desde la fecundación, como lo hemos referido citando el Estatuto biológico del embrión humano y concluye defendiendo la primera hipótesis arriba referida que en nuestra opinión es concluyente, ''A la luz de la evidencia biológica y los argumentos filosóficos expuestos aquí, es más razonable apoyar la noción de que el estatus de persona está presente desde el momento de la fertilización humana.'''''Texto en negrita'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conclusión&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Despejando cualquier duda semántica, nos parece que la definición más acertada e ineqívoca de persona es la de Boecio (S. XIII) Rationalis naturae individua substantia («substancia individual de naturaleza racional») es la definición clásica de Boecio que se caracteriza por tres notas: la sustancialidad, la individualidad y la capacidad de razonar, que se va desarrolla en los primeros años de su vida. Es sin duda la radical unicidad del ser humano lo que lo diferencia de todas las criaturas Así, podríamos reformular el principio general en otros términos: la incomunicabilidad se acrecienta en la medida en que el ser se destaca sobre la esencia. Y por eso podemos decir que la incomunicabilidad en la persona es plena. En efecto, en cuanto sujetos subsistentes, los animales, las plantas y los entes inanimados son ciertamente incomunicables; pero sus principios individuantes y, por tanto, aquello&lt;br /&gt;
13 Tomás de Aquino: In I Sententiarum, d. 25, q. 1, a. 1, ad 6: «... in individuatione […] est duo considerare; id est&lt;br /&gt;
individuationis causam quae est material […]; et secundum, scilicet rationem individuationis quae est ratio&lt;br /&gt;
incommunicabilitatis…»&lt;br /&gt;
14 Forment Giralt, Eudaldo: “Introducción” a El orden del ser: Antología filosófica. Madrid: Tecnos, p. 97. Esto&lt;br /&gt;
fundamenta la formulación de una Antropología trascendental, algo a lo que Leonardo Polo ha consagrado buena&lt;br /&gt;
parte de su obra. La metafísica de la persona —en cuanto metafísica del ser— se resuelve en una antropología&lt;br /&gt;
trascendental.&lt;br /&gt;
124&lt;br /&gt;
Sustancia individual de naturaleza racional:&lt;br /&gt;
el principio personificador y la índole del alma separada&lt;br /&gt;
que los hace incomunicables tienen poca entidad, y por ello son fácilmente intercambiables.&lt;br /&gt;
La persona, en cambio, en cuanto que su constitutivo formal es el ser,&lt;br /&gt;
es completamente insustituible: en la persona la incomunicabilidad —la singularidad—&lt;br /&gt;
alcanza todas las dimensiones de su ser en cuanto que personal, haciendo&lt;br /&gt;
suyos incluso los accidentes.15&lt;br /&gt;
Sustancia individual de naturaleza racional: el principio personificador y la índole del alma separada&lt;br /&gt;
Individual Substance of Rational Nature: The Personification Principle and the&lt;br /&gt;
Nature of the Separated Soul&lt;br /&gt;
Gabriel Martí Andrés&lt;br /&gt;
Doctor en Filosofía&lt;br /&gt;
Profesor Titular de Edufamilia&lt;br /&gt;
Colaborador honorario del Departamento de Filosofía&lt;br /&gt;
(Universidad de Málaga)&lt;br /&gt;
gmartian@uma.es&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Manuel Zunin</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Estatuto_antropol%C3%B3gico_del_embri%C3%B3n_humano&amp;diff=102436</id>
		<title>Estatuto antropológico del embrión humano</title>
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		<updated>2018-09-23T21:08:20Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Manuel Zunin: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;'''Introducción'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los continuos avances de la ciencia en el área de la embriología humana dejan pocas dudas de la naturaleza humana del embrión desde sus primeras etapas de deasarrollo. Biologicamente no cabe otra definición de esta entidad, desde su fase unicelular, es un individuo de la especie humana con las características, ya definidas pero aun no desarroladas, del particular ser humano que será toda la vida, ver [[Estatuto biológico del embrión humano|Estatuto biológico del embrión]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Basta esta evidencia científica para que el embrión humano, especialmente en sus primeras etapas de desarrollo, sea considerado una persona humana con las prerrogativas propias a su condición?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creemos que es lógico pensar, sin acudir a escuelas filosóficas particulares, que la realidad biológica del embrión o sea sus características biológicas únicas que le otrogan su condición de ser un individuo de la especie humana permite deducir su projección ontológica, si es así y lo podemos probar, probaremos la unicidad del embrión, única e irrepetible que caracterizará al individuo durante toda su vida. Pero veamos como se presenta el debate en nuestros días. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En ese sentido, citamos un estudio del Observatorio de Bioética UCV que afirma, ''No  hay unanimidad en cuanto a sí la especie, como tal, es más que sólo materia y resulta relevante para determinar la «personeidad» de algunos individuos y para el reconocimiento de sus derechos inherentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''La distinción entre seres humanos (en sentido biológico) y personas humanas (como depositarias de derechos fundamentales) es nuclear en sede bioética. A modo de muestra, baste recordar que las controversias en torno a la despenalización del aborto han consolidado la aparición de dos posicionamientos enfrentados y claramente definidos: el posicionamiento pro life, que sostiene el estatuto personal del concebido no nacido y su correspondiente derecho fundamental a la vida; y el posicionamiento pro choice, que amparándose en la vieja fórmula romana del mulieris portio, cosifica al embrión humano presentándolo como un apéndice del cuerpo materno.''[https://www.observatoriobioetica.org/2017/04/el-estatuto-antropologico-del-embrion-humano/18907]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''La persona del naciturus&lt;br /&gt;
'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dentro de esta polémica destaca, en nuestra opinión, un articulo recientemente publicado en lor la revista científica  Linacre[https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5499222/] afirma que ''Esta discusión se centra en distinguir el ser humano físico de la persona ontológica humana que tiene un estatus moral, si existe tal distinción. La persona humana se refiere al individuo ontológico: &amp;quot;una sola entidad concreta que existe como un ser distinto y no es una agregación de cosas más pequeñas ni simplemente una parte de un todo mayor; ... su unidad es ... intrínseca &amp;quot;(Ford 1988). La definición tradicional de Boecio de la personalidad presupone una sustancia individual que posee una naturaleza racional (Boethius n.d., capítulo 3), evitando así la extensión de la personalidad a los no humanos. Este trabajo explora si un ser humano formado en la fecundación se convierte en una persona humana en algún momento del desarrollo versus la noción de que la persona está inextricablemente interrelacionada e inherente desde el punto de fecundación o fusión del óvulo y el esperma. Las etapas de la vida humana relevantes para discernir la personalidad incluyen, pero no se limitan a: fertilización (penetración de esperma / huevo), cigoto (ensamblaje del nuevo genoma), mórula, embrión, feto y nacimiento (supervivencia extrauterina).&lt;br /&gt;
''Si bien los seres en estas etapas de desarrollo se consideran biologicamente e irrefutablemente como seres humanos y mamíferos, no existe un consenso claro con respecto a determinar cuándo se establece la personalidad. Una vida humana puede considerarse una persona humana en la fecundación. Por otro lado, otros atribuyen personalidad una vez que la apariencia física de un feto se asemeja a la forma humana madura alrededor de la semana 9 de gestación durante la embriogénesis. Alternativamente, un ser humano puede llegar a ser una persona cuando el sistema nervioso central se desarrolla y los órganos están funcionando, o en un punto donde las funciones vitales, como la respiración y la filtración del riñón, se establecen o se pueden mantener con equipos mecánicos alrededor de los veinte -6 semanas de gestación (Moore 1988). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Los filósofos, bioéticos y legisladores consideran aspectos del desarrollo humano biológico como estos al definir y establecer la personalidad .&lt;br /&gt;
''''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Más adelante el artículo define las dos posturas enfrentadas sobre cuando el individuo de la especie humana se transforma en persona, con una identidad propia esencialemte invariable en todo su existencia vital, &amp;quot; Farah y Heverlein describen la importancia de definir &amp;quot;Persona es un concepto fundamental en ética, que incluye tanto la ética filosófica pura como el campo de la bioética aplicada&amp;quot;. Continúan diciendo &amp;quot;sin embargo, definir criterios para la personalidad ha sido esquivo&amp;quot; (Farah y Heverlein 2007, 37-48). Para los propósitos de este trabajo, un ser humano se refiere a una entidad biológicamente humana, y la persona humana constituye una categoría moral. Se presentan dos hipótesis en competencia que constituyen un dilema filosófico en la definición de la personalidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. La primera de las dos hipótesis es que un ser humano ha existido desde la fecundación y que la persona es siempre inherente a un ser humano en todas las etapas del desarrollo. Un ser humano no se convierte en una persona en una etapa particular de desarrollo después de la fertilización. Se sigue que una persona humana está en continuo desarrollo de potencialidades y un ser humano ha sido una persona desde que comenzó a existir en la fecundación. Además, los términos &amp;quot;cigoto&amp;quot;, &amp;quot;embrión&amp;quot; y &amp;quot;feto&amp;quot; describen etapas del desarrollo humano biológico y, como tales, no describen el desarrollo en una persona humana. Los defensores de la primera hipótesis afirman que la persona se logra desde el momento de la fecundación cuando se ensambla un nuevo genoma zigótico, o incluso antes cuando una espermática penetra en un oótido. Como en el caso de la muerte, los defensores de la primera hipótesis seleccionan un punto en el tiempo para la personalidad que es absoluto y no varía entre los individuos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2. La segunda de las dos hipótesis es que una entidad biológicamente humana se convierte en una persona humana en algún momento después de la fertilización. Es decir, que no todos los seres humanos son personas humanas y, como resultado, no todos los seres humanos tienen un estatus moral. Los defensores de este último pueden creer que un cigoto, embrión o feto son etapas de desarrollo de la vida humana y tienen potencial para convertirse en un ser humano o una persona, pero pueden no ser aún una persona. Algunos defensores de esta hipótesis pueden creer que el estado de personalidad se designa en un punto arbitrario en el tiempo después de la fertilización al cumplir ciertos criterios. Algunos de estos momentos coinciden con los hitos del desarrollo, como la implantación, ciertas etapas del desarrollo embrionario o fetal, el nacimiento o incluso después del nacimiento. Como algunas de estas etapas de desarrollo constituyen un continuo o proceso en lugar de un final o punto de partida absoluto, el logro de la personalidad necesariamente varía entre los sujetos, a diferencia de la primera hipótesis.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El estudio continua con las diversas posturas del momento en que la persona humana surgiría de esa entidad que ya es un individuo de la naturaeza humana desde la fecundación, como lo hemos referido citando el Estatuto biológico del embrión humano y concluye defendiendo la primera hipótesis arriba referida que en nuestra opinión es concluyente, ''A la luz de la evidencia biológica y los argumentos filosóficos expuestos aquí, es más razonable apoyar la noción de que el estatus de persona está presente desde el momento de la fertilización humana.'''''Texto en negrita'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conclusión&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Despejando cualquier duda semántica, nos parece que la definición más acertada e ineqívoca de persona es la de Boecio (S. XIII) Rationalis naturae individua substantia («substancia individual de naturaleza racional») es la definición clásica de Boecio que se caracteriza por tres notas: la sustancialidad, la individualidad y la capacidad de razonar, que se va desarrolla en los primeros años de su vida. Es sin duda la radical unicidad del ser humano lo que lo diferencia de todas las criaturas&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Manuel Zunin</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Estatuto_antropol%C3%B3gico_del_embri%C3%B3n_humano&amp;diff=102435</id>
		<title>Estatuto antropológico del embrión humano</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Estatuto_antropol%C3%B3gico_del_embri%C3%B3n_humano&amp;diff=102435"/>
		<updated>2018-09-23T20:38:59Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Manuel Zunin: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;'''Introducción'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los continuos avances de la ciencia en el área de la embriología humana dejan pocas dudas de la naturaleza humana del embrión desde sus primeras etapas de deasarrollo. Biologicamente no cabe otra definición de esta entidad, desde su fase unicelular, es un individuo de la especie humana con las características, ya definidas pero aun no desarroladas, del particular ser humano que será toda la vida, ver [[Estatuto biológico del embrión humano|Estatuto biológico del embrión]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Basta esta evidencia científica para que el embrión humano, especialmente en sus primeras etapas de desarrollo, sea considerado una persona humana con las prerrogativas propias a su condición?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creemos que es lógico pensar, sin acudir a escuelas filosóficas particulares, que la realidad biológica del embrión o sea sus características biológicas únicas que le otrogan su condición de ser un individuo de la especie humana permite deducir su projección ontológica, si es así y lo podemos probar, probaremos la unicidad del embrión, única e irrepetible que caracterizará al individuo durante toda su vida. Pero veamos como se presenta el debate en nuestros días. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En ese sentido, citamos un estudio del Observatorio de Bioética UCV que afirma, ''No  hay unanimidad en cuanto a sí la especie, como tal, es más que sólo materia y resulta relevante para determinar la «personeidad» de algunos individuos y para el reconocimiento de sus derechos inherentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''La distinción entre seres humanos (en sentido biológico) y personas humanas (como depositarias de derechos fundamentales) es nuclear en sede bioética. A modo de muestra, baste recordar que las controversias en torno a la despenalización del aborto han consolidado la aparición de dos posicionamientos enfrentados y claramente definidos: el posicionamiento pro life, que sostiene el estatuto personal del concebido no nacido y su correspondiente derecho fundamental a la vida; y el posicionamiento pro choice, que amparándose en la vieja fórmula romana del mulieris portio, cosifica al embrión humano presentándolo como un apéndice del cuerpo materno.''[https://www.observatoriobioetica.org/2017/04/el-estatuto-antropologico-del-embrion-humano/18907]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''La persona del naciturus&lt;br /&gt;
'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dentro de esta polémica destaca, en nuestra opinión, un articulo recientemente publicado en lor la revista científica  Linacre[https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5499222/] afirma que ''Esta discusión se centra en distinguir el ser humano físico de la persona ontológica humana que tiene un estatus moral, si existe tal distinción. La persona humana se refiere al individuo ontológico: &amp;quot;una sola entidad concreta que existe como un ser distinto y no es una agregación de cosas más pequeñas ni simplemente una parte de un todo mayor; ... su unidad es ... intrínseca &amp;quot;(Ford 1988). La definición tradicional de Boecio de la personalidad estipula una sustancia individual que posee una naturaleza racional (Boethius n.d., capítulo 3), evitando así la extensión de la personalidad a los no humanos. Este trabajo explora si un ser humano formado en la fecundación se convierte en una persona humana en algún momento del desarrollo versus la noción de que la persona está inextricablemente interrelacionada e inherente desde el punto de fecundación o fusión del óvulo y el esperma. Las etapas de la vida humana relevantes para discernir la personalidad incluyen, pero no se limitan a: fertilización (penetración de esperma / huevo), cigoto (ensamblaje del nuevo genoma), mórula, embrión, feto y nacimiento (supervivencia extrauterina).&lt;br /&gt;
''Si bien los seres en estas etapas de desarrollo se consideran biologicamente e irrefutablemente como seres humanos y mamíferos, no existe un consenso claro con respecto a determinar cuándo se establece la personalidad. Una vida humana puede considerarse una persona humana en la fecundación. Por otro lado, otros atribuyen personalidad una vez que la apariencia física de un feto se asemeja a la forma humana madura alrededor de la semana 9 de gestación durante la embriogénesis. Alternativamente, un ser humano puede llegar a ser una persona cuando el sistema nervioso central se desarrolla y los órganos están funcionando, o en un punto donde las funciones vitales, como la respiración y la filtración del riñón, se establecen o se pueden mantener con equipos mecánicos alrededor de los veinte -6 semanas de gestación (Moore 1988). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Los filósofos, bioéticos y legisladores consideran aspectos del desarrollo humano biológico como estos al definir y establecer la personalidad .&lt;br /&gt;
''''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Más adelante el artículo define las dos posturas enfrentadas sobre cuando el individuo de la especie humana se transforma en persona, con una identidad propia esencialemte invariable en todo su existencia vital, &amp;quot; Farah y Heverlein describen la importancia de definir &amp;quot;Persona es un concepto fundamental en ética, que incluye tanto la ética filosófica pura como el campo de la bioética aplicada&amp;quot;. Continúan diciendo &amp;quot;sin embargo, definir criterios para la personalidad ha sido esquivo&amp;quot; (Farah y Heverlein 2007, 37-48). Para los propósitos de este trabajo, un ser humano se refiere a una entidad biológicamente humana, y la persona humana constituye una categoría moral. Se presentan dos hipótesis en competencia que constituyen un dilema filosófico en la definición de la personalidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. La primera de las dos hipótesis es que un ser humano ha existido desde la fecundación y que la persona es siempre inherente a un ser humano en todas las etapas del desarrollo. Un ser humano no se convierte en una persona en una etapa particular de desarrollo después de la fertilización. Se sigue que una persona humana está en continuo desarrollo de potencialidades y un ser humano ha sido una persona desde que comenzó a existir en la fecundación. Además, los términos &amp;quot;cigoto&amp;quot;, &amp;quot;embrión&amp;quot; y &amp;quot;feto&amp;quot; describen etapas del desarrollo humano biológico y, como tales, no describen el desarrollo en una persona humana. Los defensores de la primera hipótesis afirman que la persona se logra desde el momento de la fecundación cuando se ensambla un nuevo genoma zigótico, o incluso antes cuando una espermática penetra en un oótido. Como en el caso de la muerte, los defensores de la primera hipótesis seleccionan un punto en el tiempo para la personalidad que es absoluto y no varía entre los individuos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2. La segunda de las dos hipótesis es que una entidad biológicamente humana se convierte en una persona humana en algún momento después de la fertilización. Es decir, que no todos los seres humanos son personas humanas y, como resultado, no todos los seres humanos tienen un estatus moral. Los defensores de este último pueden creer que un cigoto, embrión o feto son etapas de desarrollo de la vida humana y tienen potencial para convertirse en un ser humano o una persona, pero pueden no ser aún una persona. Algunos defensores de esta hipótesis pueden creer que el estado de personalidad se designa en un punto arbitrario en el tiempo después de la fertilización al cumplir ciertos criterios. Algunos de estos momentos coinciden con los hitos del desarrollo, como la implantación, ciertas etapas del desarrollo embrionario o fetal, el nacimiento o incluso después del nacimiento. Como algunas de estas etapas de desarrollo constituyen un continuo o proceso en lugar de un final o punto de partida absoluto, el logro de la personalidad necesariamente varía entre los sujetos, a diferencia de la primera hipótesis.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El estudio continua con las diversas posturas del momento en que la persona humana surgiría de esa entidad que ya es un individuo de la naturaeza humana desde la fecundación, como lo hemos referido citando el Estatuto biológico del embrión humano y concluye defendiendo la primera hipótesis arriba referida que en nuestra opinión es concluyente, ''A la luz de la evidencia biológica y los argumentos filosóficos expuestos aquí, es más razonable apoyar la noción de que el estatus de persona está presente desde el momento de la fertilización humana.'''''Texto en negrita'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Manuel Zunin</name></author>
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		<updated>2018-09-23T20:37:01Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Manuel Zunin: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;'''Introducción'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los continuos avances de la ciencia en el área de la embriología humana dejan pocas dudas de la naturaleza humana del embrión desde sus primeras etapas de deasarrollo. Biologicamente no cabe otra definición de esta entidad, desde su fase unicelular, es un individuo de la especie humana con las características, ya definidas pero aun no desarroladas, del particular ser humano que será toda la vida, ver [[Estatuto biológico del embrión humano|Estatuto biológico del embrión]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Basta esta evidencia científica para que el embrión humano, especialmente en sus primeras etapas de desarrollo, sea considerado una persona humana con las prerrogativas propias a su condición?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creemos que es lógico pensar, sin acudir a escuelas filosóficas particulares, que la realidad biológica del embrión o sea sus características biológicas únicas que le otrogan su condición de ser un individuo de la especie humana permite deducir su projección ontológica, si es así y lo podemos probar, probaremos la unicidad del embrión, única e irrepetible que caracterizará al individuo durante toda su vida. Pero veamos como se presenta el debate en nuestros días. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En ese sentido, citamos un estudio del Observatorio de Bioética UCV que afirma, ''No  hay unanimidad en cuanto a sí la especie, como tal, es más que sólo materia y resulta relevante para determinar la «personeidad» de algunos individuos y para el reconocimiento de sus derechos inherentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''La distinción entre seres humanos (en sentido biológico) y personas humanas (como depositarias de derechos fundamentales) es nuclear en sede bioética. A modo de muestra, baste recordar que las controversias en torno a la despenalización del aborto han consolidado la aparición de dos posicionamientos enfrentados y claramente definidos: el posicionamiento pro life, que sostiene el estatuto personal del concebido no nacido y su correspondiente derecho fundamental a la vida; y el posicionamiento pro choice, que amparándose en la vieja fórmula romana del mulieris portio, cosifica al embrión humano presentándolo como un apéndice del cuerpo materno.''[https://www.observatoriobioetica.org/2017/04/el-estatuto-antropologico-del-embrion-humano/18907]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''La persona del naciturus&lt;br /&gt;
'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dentro de esta polémica destaca, en nuestra opinión, un articulo recientemente publicado en lor la revista científica  Linacre[https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5499222/] afirma que ''Esta discusión se centra en distinguir el ser humano físico de la persona ontológica humana que tiene un estatus moral, si existe tal distinción. La persona humana se refiere al individuo ontológico: &amp;quot;una sola entidad concreta que existe como un ser distinto y no es una agregación de cosas más pequeñas ni simplemente una parte de un todo mayor; ... su unidad es ... intrínseca &amp;quot;(Ford 1988). La definición tradicional de Boecio de la personalidad estipula una sustancia individual que posee una naturaleza racional (Boethius n.d., capítulo 3), evitando así la extensión de la personalidad a los no humanos. Este trabajo explora si un ser humano formado en la fecundación se convierte en una persona humana en algún momento del desarrollo versus la noción de que la persona está inextricablemente interrelacionada e inherente desde el punto de fecundación o fusión del óvulo y el esperma. Las etapas de la vida humana relevantes para discernir la personalidad incluyen, pero no se limitan a: fertilización (penetración de esperma / huevo), cigoto (ensamblaje del nuevo genoma), mórula, embrión, feto y nacimiento (supervivencia extrauterina).&lt;br /&gt;
''Si bien los seres en estas etapas de desarrollo se consideran biologicamente e irrefutablemente como seres humanos y mamíferos, no existe un consenso claro con respecto a determinar cuándo se establece la personalidad. Una vida humana puede considerarse una persona humana en la fecundación. Por otro lado, otros atribuyen personalidad una vez que la apariencia física de un feto se asemeja a la forma humana madura alrededor de la semana 9 de gestación durante la embriogénesis. Alternativamente, un ser humano puede llegar a ser una persona cuando el sistema nervioso central se desarrolla y los órganos están funcionando, o en un punto donde las funciones vitales, como la respiración y la filtración del riñón, se establecen o se pueden mantener con equipos mecánicos alrededor de los veinte -6 semanas de gestación (Moore 1988). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Los filósofos, bioéticos y legisladores consideran aspectos del desarrollo humano biológico como estos al definir y establecer la personalidad .&lt;br /&gt;
''''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Más adelante el artículo define las dos posturas enfrentadas sobre cuando el individuo de la especie humana se transforma en persona, con una identidad propia esencialemte invariable en todo su existencia vital, &amp;quot; Farah y Heverlein describen la importancia de definir &amp;quot;Persona es un concepto fundamental en ética, que incluye tanto la ética filosófica pura como el campo de la bioética aplicada&amp;quot;. Continúan diciendo &amp;quot;sin embargo, definir criterios para la personalidad ha sido esquivo&amp;quot; (Farah y Heverlein 2007, 37-48). Para los propósitos de este trabajo, un ser humano se refiere a una entidad biológicamente humana, y la persona humana constituye una categoría moral. Se presentan dos hipótesis en competencia que constituyen un dilema filosófico en la definición de la personalidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. La primera de las dos hipótesis es que un ser humano ha existido desde la fecundación y que la persona es siempre inherente a un ser humano en todas las etapas del desarrollo. Un ser humano no se convierte en una persona en una etapa particular de desarrollo después de la fertilización. Se sigue que una persona humana está en continuo desarrollo de potencialidades y un ser humano ha sido una persona desde que comenzó a existir en la fecundación. Además, los términos &amp;quot;cigoto&amp;quot;, &amp;quot;embrión&amp;quot; y &amp;quot;feto&amp;quot; describen etapas del desarrollo humano biológico y, como tales, no describen el desarrollo en una persona humana. Los defensores de la primera hipótesis afirman que la persona se logra desde el momento de la fecundación cuando se ensambla un nuevo genoma zigótico, o incluso antes cuando una espermática penetra en un oótido. Como en el caso de la muerte, los defensores de la primera hipótesis seleccionan un punto en el tiempo para la personalidad que es absoluto y no varía entre los individuos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2. La segunda de las dos hipótesis es que una entidad biológicamente humana se convierte en una persona humana en algún momento después de la fertilización. Es decir, que no todos los seres humanos son personas humanas y, como resultado, no todos los seres humanos tienen un estatus moral. Los defensores de este último pueden creer que un cigoto, embrión o feto son etapas de desarrollo de la vida humana y tienen potencial para convertirse en un ser humano o una persona, pero pueden no ser aún una persona. Algunos defensores de esta hipótesis pueden creer que el estado de personalidad se designa en un punto arbitrario en el tiempo después de la fertilización al cumplir ciertos criterios. Algunos de estos momentos coinciden con los hitos del desarrollo, como la implantación, ciertas etapas del desarrollo embrionario o fetal, el nacimiento o incluso después del nacimiento. Como algunas de estas etapas de desarrollo constituyen un continuo o proceso en lugar de un final o punto de partida absoluto, el logro de la personalidad necesariamente varía entre los sujetos, a diferencia de la primera hipótesis.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El estudio continua con las diversas posturas del momento en que la persona humana surgiría de esa entidad que ya es un individuo de la naturaeza humana desde la fecundación, como lo hemos referido citando el Estatuto biológico del embrión humano y concluye defendiendo la primera hipótesis arriba referida que en nuestra opinión es concluyente, ''A la luz de la evidencia biológica y los argumentos filosóficos expuestos aquí, es muy razonable apoyar la noción de que el estatus de persona está presente en el punto de la fertilización humana.'''''Texto en negrita'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Manuel Zunin</name></author>
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		<title>Estatuto antropológico del embrión humano</title>
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		<updated>2018-09-23T20:34:36Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Manuel Zunin: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;'''Introducción'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los continuos avances de la ciencia en el área de la embriología humana dejan pocas dudas de la naturaleza humana del embrión desde sus primeras etapas de deasarrollo. Biologicamente no cabe otra definición de esta entidad, desde su fase unicelular, es un individuo de la especie humana con las características, ya definidas pero aun no desarroladas, del particular ser humano que será toda la vida, ver [[Estatuto biológico del embrión humano|Estatuto biológico del embrión]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Basta esta evidencia científica para que el embrión humano, especialmente en sus primeras etapas de desarrollo, sea considerado una persona humana con las prerrogativas propias a su condición?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creemos que es lógico pensar, sin acudir a escuelas filosóficas particulares, que la realidad biológica del embrión o sea sus características biológicas únicas que le otrogan su condición de ser un individuo de la especie humana permite deducir su projección ontológica, si es así y lo podemos probar, probaremos la unicidad del embrión, única e irrepetible que caracterizará al individuo durante toda su vida. Pero veamos como se presenta el debate en nuestros días. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En ese sentido, citamos un estudio del Observatorio de Bioética UCV que afirma, ''No  hay unanimidad en cuanto a sí la especie, como tal, es más que sólo materia y resulta relevante para determinar la «personeidad» de algunos individuos y para el reconocimiento de sus derechos inherentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''La distinción entre seres humanos (en sentido biológico) y personas humanas (como depositarias de derechos fundamentales) es nuclear en sede bioética. A modo de muestra, baste recordar que las controversias en torno a la despenalización del aborto han consolidado la aparición de dos posicionamientos enfrentados y claramente definidos: el posicionamiento pro life, que sostiene el estatuto personal del concebido no nacido y su correspondiente derecho fundamental a la vida; y el posicionamiento pro choice, que amparándose en la vieja fórmula romana del mulieris portio, cosifica al embrión humano presentándolo como un apéndice del cuerpo materno.''[https://www.observatoriobioetica.org/2017/04/el-estatuto-antropologico-del-embrion-humano/18907]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''La persona del naciturus&lt;br /&gt;
'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dentro de esta polémica destaca, en nuestra opinión, un articulo recientemente publicado en lor la revista científica  Linacre[https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5499222/] afirma que ''Esta discusión se centra en distinguir el ser humano físico de la persona ontológica humana que tiene un estatus moral, si existe tal distinción. La persona humana se refiere al individuo ontológico: &amp;quot;una sola entidad concreta que existe como un ser distinto y no es una agregación de cosas más pequeñas ni simplemente una parte de un todo mayor; ... su unidad es ... intrínseca &amp;quot;(Ford 1988). La definición tradicional de Boecio de la personalidad estipula una sustancia individual que posee una naturaleza racional (Boethius n.d., capítulo 3), evitando así la extensión de la personalidad a los no humanos. Este trabajo explora si un ser humano formado en la fecundación se convierte en una persona humana en algún momento del desarrollo versus la noción de que la persona está inextricablemente interrelacionada e inherente desde el punto de fecundación o fusión del óvulo y el esperma. Las etapas de la vida humana relevantes para discernir la personalidad incluyen, pero no se limitan a: fertilización (penetración de esperma / huevo), cigoto (ensamblaje del nuevo genoma), mórula, embrión, feto y nacimiento (supervivencia extrauterina).&lt;br /&gt;
''Si bien los seres en estas etapas de desarrollo se consideran biologicamente e irrefutablemente como seres humanos y mamíferos, no existe un consenso claro con respecto a determinar cuándo se establece la personalidad. Una vida humana puede considerarse una persona humana en la fecundación. Por otro lado, otros atribuyen personalidad una vez que la apariencia física de un feto se asemeja a la forma humana madura alrededor de la semana 9 de gestación durante la embriogénesis. Alternativamente, un ser humano puede llegar a ser una persona cuando el sistema nervioso central se desarrolla y los órganos están funcionando, o en un punto donde las funciones vitales, como la respiración y la filtración del riñón, se establecen o se pueden mantener con equipos mecánicos alrededor de los veinte -6 semanas de gestación (Moore 1988). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Los filósofos, bioéticos y legisladores consideran aspectos del desarrollo humano biológico como estos al definir y establecer la personalidad .&lt;br /&gt;
''''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Más adelante el artículo define las dos posturas enfrentadas sobre cuando el individuo de la especie humana se transforma en persona, con una identidad propia esencialemte invariable en todo su existencia vital, &amp;quot; Farah y Heverlein describen la importancia de definir &amp;quot;Personhood [como] es un concepto fundamental en ética, que incluye tanto la ética filosófica pura como el campo de la bioética aplicada&amp;quot;. Continúan diciendo &amp;quot;sin embargo, definir criterios para la personalidad ha sido esquivo&amp;quot; (Farah y Heverlein 2007, 37-48). Para los propósitos de este trabajo, un ser humano se refiere a una entidad biológicamente humana, y la persona humana constituye una categoría moral. Se presentan dos hipótesis en competencia que constituyen un dilema filosófico en la definición de la personalidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. La primera de las dos hipótesis es que un ser humano ha existido desde la fecundación y que la persona es siempre inherente a un ser humano en todas las etapas del desarrollo. Un ser humano no se convierte en una persona en una etapa particular de desarrollo después de la fertilización. Se sigue que una persona humana está en continuo desarrollo de potencialidades y un ser humano ha sido una persona desde que comenzó a existir en la fecundación. Además, los términos &amp;quot;cigoto&amp;quot;, &amp;quot;embrión&amp;quot; y &amp;quot;feto&amp;quot; describen etapas del desarrollo humano biológico y, como tales, no describen el desarrollo en una persona humana. Los defensores de la primera hipótesis afirman que la persona se logra desde el momento de la fecundación cuando se ensambla un nuevo genoma zigótico, o incluso antes cuando una espermática penetra en un oótido. Como en el caso de la muerte, los defensores de la primera hipótesis seleccionan un punto en el tiempo para la personalidad que es absoluto y no varía entre los individuos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2. La segunda de las dos hipótesis es que una entidad biológicamente humana se convierte en una persona humana en algún momento después de la fertilización. Es decir, que no todos los seres humanos son personas humanas y, como resultado, no todos los seres humanos tienen un estatus moral. Los defensores de este último pueden creer que un cigoto, embrión o feto son etapas de desarrollo de la vida humana y tienen potencial para convertirse en un ser humano o una persona, pero pueden no ser aún una persona. Algunos defensores de esta hipótesis pueden creer que el estado de personalidad se designa en un punto arbitrario en el tiempo después de la fertilización al cumplir ciertos criterios. Algunos de estos momentos coinciden con los hitos del desarrollo, como la implantación, ciertas etapas del desarrollo embrionario o fetal, el nacimiento o incluso después del nacimiento. Como algunas de estas etapas de desarrollo constituyen un continuo o proceso en lugar de un final o punto de partida absoluto, el logro de la personalidad necesariamente varía entre los sujetos, a diferencia de la primera hipótesis.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El estudio continua con las diversas posturas del momento en que la persona humana surgiría de esa entidad que ya es un individuo de la naturaeza humana desde la fecundación, como lo hemos referido citando el Estatuto biológico del embrión humano y concluye defendiendo la primera hipótesis arriba referida que en nuestra opinión es concluyente, ''A la luz de la evidencia biológica y los argumentos filosóficos expuestos aquí, es muy razonable apoyar la noción de que el estatus de persona está presente en el punto de la fertilización humana.'''''Texto en negrita'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Manuel Zunin</name></author>
	</entry>
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		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Estatuto_antropol%C3%B3gico_del_embri%C3%B3n_humano&amp;diff=102432</id>
		<title>Estatuto antropológico del embrión humano</title>
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		<updated>2018-09-23T20:33:00Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Manuel Zunin: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;'''Introducción'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los continuos avances de la ciencia en el área de la embriología humana dejan pocas dudas de la naturaleza humana del embrión desde sus primeras etapas de deasarrollo. Biologicamente no cabe otra definición de esta entidad, desde su fase unicelular, es un individuo de la especie humana con las características, ya definidas pero aun no desarroladas, del particular ser humano que será toda la vida, ver [[Estatuto biológico del embrión humano|Estatuto biológico del embrión]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Basta esta evidencia científica para que el embrión humano, especialmente en sus primeras etapas de desarrollo, sea considerado una persona humana con las prerrogativas propias a su condición?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creemos que es lógico pensar, sin acudir a escuelas filosóficas particulares, que la realidad biológica del embrión o sea sus características biológicas únicas que le otrogan su condición de ser un individuo de la especie humana permite deducir su projección ontológica, si es así y lo podemos probar, probaremos la unicidad del embrión, única e irrepetible que caracterizará al individuo durante toda su vida. Pero veamos como se presenta el debate en nuestros días. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En ese sentido, citamos un estudio del Observatorio de Bioética UCV que afirma, ''No  hay unanimidad en cuanto a sí la especie, como tal, es más que sólo materia y resulta relevante para determinar la «personeidad» de algunos individuos y para el reconocimiento de sus derechos inherentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''La distinción entre seres humanos (en sentido biológico) y personas humanas (como depositarias de derechos fundamentales) es nuclear en sede bioética. A modo de muestra, baste recordar que las controversias en torno a la despenalización del aborto han consolidado la aparición de dos posicionamientos enfrentados y claramente definidos: el posicionamiento pro life, que sostiene el estatuto personal del concebido no nacido y su correspondiente derecho fundamental a la vida; y el posicionamiento pro choice, que amparándose en la vieja fórmula romana del mulieris portio, cosifica al embrión humano presentándolo como un apéndice del cuerpo materno.''[https://www.observatoriobioetica.org/2017/04/el-estatuto-antropologico-del-embrion-humano/18907]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''La persona del naciturus&lt;br /&gt;
'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dentro de esta polémica destaca, en nuestra opinión, un articulo recientemente publicado en lor la revista científica  Linacre[https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5499222/] afirma que ''Esta discusión se centra en distinguir el ser humano físico de la persona ontológica humana que tiene un estatus moral, si existe tal distinción. La persona humana se refiere al individuo ontológico: &amp;quot;una sola entidad concreta que existe como un ser distinto y no es una agregación de cosas más pequeñas ni simplemente una parte de un todo mayor; ... su unidad es ... intrínseca &amp;quot;(Ford 1988). La definición tradicional de Boecio de la personalidad estipula una sustancia individual que posee una naturaleza racional (Boethius n.d., capítulo 3), evitando así la extensión de la personalidad a los no humanos. Este trabajo explora si un ser humano formado en la fecundación se convierte en una persona humana en algún momento del desarrollo versus la noción de que la persona está inextricablemente interrelacionada e inherente desde el punto de fecundación o fusión del óvulo y el esperma. Las etapas de la vida humana relevantes para discernir la personalidad incluyen, pero no se limitan a: fertilización (penetración de esperma / huevo), cigoto (ensamblaje del nuevo genoma), mórula, embrión, feto y nacimiento (supervivencia extrauterina).&lt;br /&gt;
''Si bien los seres en estas etapas de desarrollo se consideran biologicamente e irrefutablemente como seres humanos y mamíferos, no existe un consenso claro con respecto a determinar cuándo se establece la personalidad. Una vida humana puede considerarse una persona humana en la fecundación. Por otro lado, otros atribuyen personalidad una vez que la apariencia física de un feto se asemeja a la forma humana madura alrededor de la semana 9 de gestación durante la embriogénesis. Alternativamente, un ser humano puede llegar a ser una persona cuando el sistema nervioso central se desarrolla y los órganos están funcionando, o en un punto donde las funciones vitales, como la respiración y la filtración del riñón, se establecen o se pueden mantener con equipos mecánicos alrededor de los veinte -6 semanas de gestación (Moore 1988). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Los filósofos, bioéticos y legisladores consideran aspectos del desarrollo humano biológico como estos al definir y establecer la personalidad .&lt;br /&gt;
''''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Más adelante el artículo define las dos posturas enfrentadas sobre cuando el individuo de la especie humana se transforma en persona, con una identidad propia esencialemte invariable en todo su existencia vital, &amp;quot; Farah y Heverlein describen la importancia de definir &amp;quot;Personhood [como] es un concepto fundamental en ética, que incluye tanto la ética filosófica pura como el campo de la bioética aplicada&amp;quot;. Continúan diciendo &amp;quot;sin embargo, definir criterios para la personalidad ha sido esquivo&amp;quot; (Farah y Heverlein 2007, 37-48). Para los propósitos de este trabajo, un ser humano se refiere a una entidad biológicamente humana, y la persona humana constituye una categoría moral. Se presentan dos hipótesis en competencia que constituyen un dilema filosófico en la definición de la personalidad. &lt;br /&gt;
# Elemento de lista numerada&lt;br /&gt;
La primera de las dos hipótesis es que un ser humano ha existido desde la fecundación y que la persona es siempre inherente a un ser humano en todas las etapas del desarrollo. Un ser humano no se convierte en una persona en una etapa particular de desarrollo después de la fertilización. Se sigue que una persona humana está en continuo desarrollo de potencialidades y un ser humano ha sido una persona desde que comenzó a existir en la fecundación. Además, los términos &amp;quot;cigoto&amp;quot;, &amp;quot;embrión&amp;quot; y &amp;quot;feto&amp;quot; describen etapas del desarrollo humano biológico y, como tales, no describen el desarrollo en una persona humana. Los defensores de la primera hipótesis afirman que la persona se logra desde el momento de la fecundación cuando se ensambla un nuevo genoma zigótico, o incluso antes cuando una espermática penetra en un oótido. Como en el caso de la muerte, los defensores de la primera hipótesis seleccionan un punto en el tiempo para la personalidad que es absoluto y no varía entre los individuos.&lt;br /&gt;
* Elemento de lista de viñetas&lt;br /&gt;
La segunda de las dos hipótesis es que una entidad biológicamente humana se convierte en una persona humana en algún momento después de la fertilización. Es decir, que no todos los seres humanos son personas humanas y, como resultado, no todos los seres humanos tienen un estatus moral. Los defensores de este último pueden creer que un cigoto, embrión o feto son etapas de desarrollo de la vida humana y tienen potencial para convertirse en un ser humano o una persona, pero pueden no ser aún una persona. Algunos defensores de esta hipótesis pueden creer que el estado de personalidad se designa en un punto arbitrario en el tiempo después de la fertilización al cumplir ciertos criterios. Algunos de estos momentos coinciden con los hitos del desarrollo, como la implantación, ciertas etapas del desarrollo embrionario o fetal, el nacimiento o incluso después del nacimiento. Como algunas de estas etapas de desarrollo constituyen un continuo o proceso en lugar de un final o punto de partida absoluto, el logro de la personalidad necesariamente varía entre los sujetos, a diferencia de la primera hipótesis.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El estudio continua con las diversas posturas del momento en que la persona humana surgiría de esa entidad que ya es un individuo de la naturaeza humana desde la fecundación, como lo hemos referido citando el Estatuto biológico del embrión humano y concluye defendiendo la primera hipótesis arriba referida que en nuestra opinión es concluyente, ''A la luz de la evidencia biológica y los argumentos filosóficos expuestos aquí, es muy razonable apoyar la noción de que el estatus de persona está presente en el punto de la fertilización humana.'''''Texto en negrita'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Manuel Zunin</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Estatuto_antropol%C3%B3gico_del_embri%C3%B3n_humano&amp;diff=102431</id>
		<title>Estatuto antropológico del embrión humano</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Estatuto_antropol%C3%B3gico_del_embri%C3%B3n_humano&amp;diff=102431"/>
		<updated>2018-09-23T20:26:30Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Manuel Zunin: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;'''Introducción'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los continuos avances de la ciencia en el área de la embriología humana dejan pocas dudas de la naturaleza humana del embrión desde sus primeras etapas de deasarrollo. Biologicamente no cabe otra definición de esta entidad, desde su fase unicelular, es un individuo de la especie humana con las características, ya definidas pero aun no desarroladas, del particular ser humano que será toda la vida, ver [[Estatuto biológico del embrión humano|Estatuto biológico del embrión]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Basta esta evidencia científica para que el embrión humano, especialmente en sus primeras etapas de desarrollo, sea considerado una persona humana con las prerrogativas propias a su condición?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creemos que es lógico pensar, sin acudir a escuelas filosóficas particulares, que la realidad biológica del embrión o sea sus características biológicas únicas que le otrogan su condición de ser un individuo de la especie humana permite deducir su projección ontológica, si es así y lo podemos probar, probaremos la unicidad del embrión, única e irrepetible que caracterizará al individuo durante toda su vida. Pero veamos como se presenta el debate en nuestros días. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En ese sentido, citamos un estudio del Observatorio de Bioética UCV que afirma, ''No  hay unanimidad en cuanto a sí la especie, como tal, es más que sólo materia y resulta relevante para determinar la «personeidad» de algunos individuos y para el reconocimiento de sus derechos inherentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''La distinción entre seres humanos (en sentido biológico) y personas humanas (como depositarias de derechos fundamentales) es nuclear en sede bioética. A modo de muestra, baste recordar que las controversias en torno a la despenalización del aborto han consolidado la aparición de dos posicionamientos enfrentados y claramente definidos: el posicionamiento pro life, que sostiene el estatuto personal del concebido no nacido y su correspondiente derecho fundamental a la vida; y el posicionamiento pro choice, que amparándose en la vieja fórmula romana del mulieris portio, cosifica al embrión humano presentándolo como un apéndice del cuerpo materno.''[https://www.observatoriobioetica.org/2017/04/el-estatuto-antropologico-del-embrion-humano/18907]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''La persona del naciturus&lt;br /&gt;
'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dentro de esta polémica destaca, en nuestra opinión, un articulo recientemente publicado en lor la revista científica  Linacre[https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5499222/] afirma que ''Esta discusión se centra en distinguir el ser humano físico de la persona ontológica humana que tiene un estatus moral, si existe tal distinción. La persona humana se refiere al individuo ontológico: &amp;quot;una sola entidad concreta que existe como un ser distinto y no es una agregación de cosas más pequeñas ni simplemente una parte de un todo mayor; ... su unidad es ... intrínseca &amp;quot;(Ford 1988). La definición tradicional de Boecio de la personalidad estipula una sustancia individual que posee una naturaleza racional (Boethius n.d., capítulo 3), evitando así la extensión de la personalidad a los no humanos. Este trabajo explora si un ser humano formado en la fecundación se convierte en una persona humana en algún momento del desarrollo versus la noción de que la persona está inextricablemente interrelacionada e inherente desde el punto de fecundación o fusión del óvulo y el esperma. Las etapas de la vida humana relevantes para discernir la personalidad incluyen, pero no se limitan a: fertilización (penetración de esperma / huevo), cigoto (ensamblaje del nuevo genoma), mórula, embrión, feto y nacimiento (supervivencia extrauterina).&lt;br /&gt;
''Si bien los seres en estas etapas de desarrollo se consideran biologicamente e irrefutablemente como seres humanos y mamíferos, no existe un consenso claro con respecto a determinar cuándo se establece la personalidad. Una vida humana puede considerarse una persona humana en la fecundación. Por otro lado, otros atribuyen personalidad una vez que la apariencia física de un feto se asemeja a la forma humana madura alrededor de la semana 9 de gestación durante la embriogénesis. Alternativamente, un ser humano puede llegar a ser una persona cuando el sistema nervioso central se desarrolla y los órganos están funcionando, o en un punto donde las funciones vitales, como la respiración y la filtración del riñón, se establecen o se pueden mantener con equipos mecánicos alrededor de los veinte -6 semanas de gestación (Moore 1988). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Los filósofos, bioéticos y legisladores consideran aspectos del desarrollo humano biológico como estos al definir y establecer la personalidad .&lt;br /&gt;
''''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Más adelante el artículo define las dos posturas enfrentadas sobre cuando el individuo de la especie humana se transforma en persona, con una identidad propia esencialemte invariable en todo su existencia vital, &amp;quot; Farah y Heverlein describen la importancia de definir &amp;quot;Personhood [como] es un concepto fundamental en ética, que incluye tanto la ética filosófica pura como el campo de la bioética aplicada&amp;quot;. Continúan diciendo &amp;quot;sin embargo, definir criterios para la personalidad ha sido esquivo&amp;quot; (Farah y Heverlein 2007, 37-48). Para los propósitos de este trabajo, un ser humano se refiere a una entidad biológicamente humana, y la persona humana constituye una categoría moral. Se presentan dos hipótesis en competencia que constituyen un dilema filosófico en la definición de la personalidad. &lt;br /&gt;
# Elemento de lista numerada&lt;br /&gt;
La primera de las dos hipótesis es que un ser humano ha existido desde la fecundación y que la persona es siempre inherente a un ser humano en todas las etapas del desarrollo. Un ser humano no se convierte en una persona en una etapa particular de desarrollo después de la fertilización. Se sigue que una persona humana está en continuo desarrollo de potencialidades y un ser humano ha sido una persona desde que comenzó a existir en la fecundación. Además, los términos &amp;quot;cigoto&amp;quot;, &amp;quot;embrión&amp;quot; y &amp;quot;feto&amp;quot; describen etapas del desarrollo humano biológico y, como tales, no describen el desarrollo en una persona humana. Los defensores de la primera hipótesis afirman que la persona se logra desde el momento de la fecundación cuando se ensambla un nuevo genoma zigótico, o incluso antes cuando una espermática penetra en un oótido. Como en el caso de la muerte, los defensores de la primera hipótesis seleccionan un punto en el tiempo para la personalidad que es absoluto y no varía entre los individuos.&lt;br /&gt;
* Elemento de lista de viñetas&lt;br /&gt;
La segunda de las dos hipótesis es que una entidad biológicamente humana se convierte en una persona humana en algún momento después de la fertilización. Es decir, que no todos los seres humanos son personas humanas y, como resultado, no todos los seres humanos tienen un estatus moral. Los defensores de este último pueden creer que un cigoto, embrión o feto son etapas de desarrollo de la vida humana y tienen potencial para convertirse en un ser humano o una persona, pero pueden no ser aún una persona. Algunos defensores de esta hipótesis pueden creer que el estado de personalidad se designa en un punto arbitrario en el tiempo después de la fertilización al cumplir ciertos criterios. Algunos de estos momentos coinciden con los hitos del desarrollo, como la implantación, ciertas etapas del desarrollo embrionario o fetal, el nacimiento o incluso después del nacimiento. Como algunas de estas etapas de desarrollo constituyen un continuo o proceso en lugar de un final o punto de partida absoluto, el logro de la personalidad necesariamente varía entre los sujetos, a diferencia de la primera hipótesis.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El estudio continua con las diversas posturas del momento en que la persona humana surgiría de esa entidad que ya es un individuo de la naturaeza humana desde la fecundación, como lo hemos referido citando el Estatuto biológico del embrión humano y concluye con esta afirmación, en nuestra opinión concluyente, ''A la luz de la evidencia biológica y los argumentos filosóficos discutidos aquí, es muy razonable apoyar la noción de que el estatus de persona está presente en el punto de la fertilización humana.'''''Texto en negrita'''&lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Continúa el informe referido arriba enumerando las características esenciales que tiene el embrión que lo identifican como persona, ''«Persona» no es «aquello» en lo que el embrión humano «llegará a convertirse» si desarrolla determinadas cualidades, sino aquel que, porque lo es ya, desarrollará algún día dichas cualidades, que exponemos a continuación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. La intersubjetividad y la diferencia interna&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[...]Siendo cierto que las personas tenemos un «lado interior», es decir, que «vivenciamos»12, p.65, también lo es que no somos directamente nuestro «vivenciar» sino el sujeto de nuestro «vivenciar». La relación que mantenemos con nosotros mismos no sólo está mediada subjetivistamente12, p.157, sino que también tenemos un lado exterior que nos otorga un carácter objetivo y «numérico». De hecho, es el reconocimiento que los demás hacen de nosotros «desde fuera» el que nos «localiza» respecto de los demás entes. Por eso, una única persona en el mundo es algo impensable. La «personeidad» sólo puede existir en una pluralidad de personas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este sentido, el auto-reconocimiento de la identidad personal es un proceso de apropiación consciente de lo que en nosotros hay de «no idéntico», esto es, de nuestra diferencia interna. Este proceso es posible por nuestra capacidad de «extrañamiento», por nuestra capacidad para salir de nuestro centro orgánico y ocupar una «posición excéntrica», un lugar en el que no se decide «por naturaleza» ni gobierna el instinto. Una capacidad que nos permite hablar de nosotros mismos en tercera persona y vernos «con los ojos de los demás como un acontecimiento en el mundo»[xxix], dirigiéndonos a nosotros mismos como lo haríamos con otro hombre al que tratásemos de manipular12, p.35; que nos permite valorar las cosas de acuerdo con nuestros deseos mientras valoramos, al mismo tiempo, nuestros propios deseos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, en la medida en que el auto-reconocimiento es un proceso de apropiación consciente de nuestra diferencia interna, ésta existe antes de que se produzca este autoreconocimiento. Ha existido desde el mismo momento en que comenzó nuestra existencia. Por tanto, que tardemos más o menos en caer en la cuenta de ella es sólo una cuestión de tiempo o del modo en que se desarrollen nuestras capacidades, que se somete siempre a factores contingentes. Que el auto-reconocimiento de lo que en nosotros hay de «no idéntico» no se haya completado todavía, se haya perdido o nunca llegue a darse, no anula nuestro ser.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
3.2. La singularidad, la esencia y la existencia&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[...]La palabra «persona», en definitiva, opera como un nombre propio general que identifica la respectiva singularidad de una vida individual. Para desarrollar esta idea, Spaemann propone el ejemplo de los apellidos familiares. Aunque todos los miembros de una misma familia comparten el mismo apellido, para cada uno de ellos significa algo distinto. El apellido le otorga a cada miembro de la familia un «lugar» dentro de la estructura familiar. Por analogía, ser persona otorga a cada uno su propio «lugar» en la comunidad de las personas. Este «lugar» es su «espacio de comunicación» y mantiene una relación apriorica con todos los demás lugares que ocupa, pues sólo hay personas juntamente con su lugar y no hay «lugar» sin las personas. No existe, en efecto, un «lugar vacío»; no existe «la persona» en abstracto, ni tampoco la «idea de persona»; sólo existen las personas reales[xxx]. Y precisamente porque el ser de las personas es real, no es subjetividad pura y puede ser objetivado desde la perspectiva externa, mostrándose a los demás como un ente corpóreo y al mismo tiempo subjetivo12, p.55.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las personas también se objetivan a sí mismas como entes corpóreos. Y la coexistencia de ambas perspectivas (subjetiva y objetiva), les permite saber que no son una entelequia, sino que son reales y habitan un mundo real. Por eso, aunque como seres vivos se hallan en todo momento en el centro de su mundo y sus pulsiones están mediadas por la aspiración a la autoconservación, saben que lo que se encuentran en el mundo no es sólo lo que es para ellas, sino los que son «en sí»; reconocen a los demás como centros de sus propios mundos y saben que ellas, por su parte, sólo aparecen en esos mundos como un elemento de los mismos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando se afirma que el embrión humano no es persona porque carece de autoconsciencia, se recae en el «paralogismo cartesiano» refutado contundentemente ya desde Kant. El filósofo alemán, en efecto, impugnó la idea cartesiana de una substancia intelectual (cogito) reemplazándola por la de una «apercepción trascendental», esto es, por la idea de un «yo pienso» que acompaña a todas mis representaciones pero no es una entidad ontológica independiente. Más recientemente, y en la misma línea, Robert Spaemann ha revisado la ontología cartesiana poniendo el acento en el sum en lugar de en el cogito, mostrando que éste no es una forma pura, sino que atribuye el acto de pensar a un existente real y particular.&lt;br /&gt;
''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Manuel Zunin</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Estatuto_antropol%C3%B3gico_del_embri%C3%B3n_humano&amp;diff=102430</id>
		<title>Estatuto antropológico del embrión humano</title>
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		<updated>2018-09-23T20:23:31Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Manuel Zunin: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;'''Introducción'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los continuos avances de la ciencia en el área de la embriología humana dejan pocas dudas de la naturaleza humana del embrión desde sus primeras etapas de deasarrollo. Biologicamente no cabe otra definición de esta entidad, desde su fase unicelular, es un individuo de la especie humana con las características, ya definidas pero aun no desarroladas, del particular ser humano que será toda la vida, ver [[Estatuto biológico del embrión humano|Estatuto biológico del embrión]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Basta esta evidencia científica para que el embrión humano, especialmente en sus primeras etapas de desarrollo, sea considerado una persona humana con las prerrogativas propias a su condición?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creemos que es lógico pensar, sin acudir a escuelas filosóficas particulares, que la realidad biológica del embrión o sea sus características biológicas únicas que le otrogan su condición de ser un individuo de la especie humana permite deducir su projección ontológica, si es así y lo podemos probar, probaremos la unicidad del embrión, única e irrepetible que caracterizará al individuo durante toda su vida. Pero veamos como se presenta el debate en nuestros días. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En ese sentido, citamos un estudio del Observatorio de Bioética UCV que afirma, ''No  hay unanimidad en cuanto a sí la especie, como tal, es más que sólo materia y resulta relevante para determinar la «personeidad» de algunos individuos y para el reconocimiento de sus derechos inherentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''La distinción entre seres humanos (en sentido biológico) y personas humanas (como depositarias de derechos fundamentales) es nuclear en sede bioética. A modo de muestra, baste recordar que las controversias en torno a la despenalización del aborto han consolidado la aparición de dos posicionamientos enfrentados y claramente definidos: el posicionamiento pro life, que sostiene el estatuto personal del concebido no nacido y su correspondiente derecho fundamental a la vida; y el posicionamiento pro choice, que amparándose en la vieja fórmula romana del mulieris portio, cosifica al embrión humano presentándolo como un apéndice del cuerpo materno.''[https://www.observatoriobioetica.org/2017/04/el-estatuto-antropologico-del-embrion-humano/18907]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''La persona del naciturus&lt;br /&gt;
'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dentro de esta polémica destaca, en nuestra opinión, un articulo recientemente publicado en lor la revista científica  Linacre[https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5499222/] afirma que ''Esta discusión se centra en distinguir el ser humano físico de la persona ontológica humana que tiene un estatus moral, si existe tal distinción. La persona humana se refiere al individuo ontológico: &amp;quot;una sola entidad concreta que existe como un ser distinto y no es una agregación de cosas más pequeñas ni simplemente una parte de un todo mayor; ... su unidad es ... intrínseca &amp;quot;(Ford 1988). La definición tradicional de Boecio de la personalidad estipula una sustancia individual que posee una naturaleza racional (Boethius n.d., capítulo 3), evitando así la extensión de la personalidad a los no humanos. Este trabajo explora si un ser humano formado en la fecundación se convierte en una persona humana en algún momento del desarrollo versus la noción de que la persona está inextricablemente interrelacionada e inherente desde el punto de fecundación o fusión del óvulo y el esperma. Las etapas de la vida humana relevantes para discernir la personalidad incluyen, pero no se limitan a: fertilización (penetración de esperma / huevo), cigoto (ensamblaje del nuevo genoma), mórula, embrión, feto y nacimiento (supervivencia extrauterina).&lt;br /&gt;
''Si bien los seres en estas etapas de desarrollo se consideran biologicamente e irrefutablemente como seres humanos y mamíferos, no existe un consenso claro con respecto a determinar cuándo se establece la personalidad. Una vida humana puede considerarse una persona humana en la fecundación. Por otro lado, otros atribuyen personalidad una vez que la apariencia física de un feto se asemeja a la forma humana madura alrededor de la semana 9 de gestación durante la embriogénesis. Alternativamente, un ser humano puede llegar a ser una persona cuando el sistema nervioso central se desarrolla y los órganos están funcionando, o en un punto donde las funciones vitales, como la respiración y la filtración del riñón, se establecen o se pueden mantener con equipos mecánicos alrededor de los veinte -6 semanas de gestación (Moore 1988). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los filósofos, bioéticos y legisladores consideran aspectos del desarrollo humano biológico como estos al definir y establecer la personalidad .&lt;br /&gt;
''&lt;br /&gt;
Más adelante el artículo define las dos posturas enfrentadas sobre cuando el individuo de la especie humana se transforma en persona, con una identidad propia esencialemte invariable en todo su existencia vital, &amp;quot; Farah y Heverlein describen la importancia de definir &amp;quot;Personhood [como] es un concepto fundamental en ética, que incluye tanto la ética filosófica pura como el campo de la bioética aplicada&amp;quot;. Continúan diciendo &amp;quot;sin embargo, definir criterios para la personalidad ha sido esquivo&amp;quot; (Farah y Heverlein 2007, 37-48). Para los propósitos de este trabajo, un ser humano se refiere a una entidad biológicamente humana, y la persona humana constituye una categoría moral. Se presentan dos hipótesis en competencia que constituyen un dilema filosófico en la definición de la personalidad. &lt;br /&gt;
# Elemento de lista numerada&lt;br /&gt;
La primera de las dos hipótesis es que un ser humano ha existido desde la fecundación y que la persona es siempre inherente a un ser humano en todas las etapas del desarrollo. Un ser humano no se convierte en una persona en una etapa particular de desarrollo después de la fertilización. Se sigue que una persona humana está en continuo desarrollo de potencialidades y un ser humano ha sido una persona desde que comenzó a existir en la fecundación. Además, los términos &amp;quot;cigoto&amp;quot;, &amp;quot;embrión&amp;quot; y &amp;quot;feto&amp;quot; describen etapas del desarrollo humano biológico y, como tales, no describen el desarrollo en una persona humana. Los defensores de la primera hipótesis afirman que la persona se logra desde el momento de la fecundación cuando se ensambla un nuevo genoma zigótico, o incluso antes cuando una espermática penetra en un oótido. Como en el caso de la muerte, los defensores de la primera hipótesis seleccionan un punto en el tiempo para la personalidad que es absoluto y no varía entre los individuos.&lt;br /&gt;
* Elemento de lista de viñetas&lt;br /&gt;
La segunda de las dos hipótesis es que una entidad biológicamente humana se convierte en una persona humana en algún momento después de la fertilización. Es decir, que no todos los seres humanos son personas humanas y, como resultado, no todos los seres humanos tienen un estatus moral. Los defensores de este último pueden creer que un cigoto, embrión o feto son etapas de desarrollo de la vida humana y tienen potencial para convertirse en un ser humano o una persona, pero pueden no ser aún una persona. Algunos defensores de esta hipótesis pueden creer que el estado de personalidad se designa en un punto arbitrario en el tiempo después de la fertilización al cumplir ciertos criterios. Algunos de estos momentos coinciden con los hitos del desarrollo, como la implantación, ciertas etapas del desarrollo embrionario o fetal, el nacimiento o incluso después del nacimiento. Como algunas de estas etapas de desarrollo constituyen un continuo o proceso en lugar de un final o punto de partida absoluto, el logro de la personalidad necesariamente varía entre los sujetos, a diferencia de la primera hipótesis.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El estudio continua con las diversas posturas del momento en que la persona humana surgiría de esa entidad que ya es un individuo de la naturaeza humana desde la fecundación, como lo hemos referido citando el Estatuto biológico del embrión humano y concluye con esta afirmación, en nuestra opinión concluyente, ''A la luz de la evidencia biológica y los argumentos filosóficos discutidos aquí, es muy razonable apoyar la noción de que el estatus de persona está presente en el punto de la fertilización humana.'''''Texto en negrita'''&lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Continúa el informe referido arriba enumerando las características esenciales que tiene el embrión que lo identifican como persona, ''«Persona» no es «aquello» en lo que el embrión humano «llegará a convertirse» si desarrolla determinadas cualidades, sino aquel que, porque lo es ya, desarrollará algún día dichas cualidades, que exponemos a continuación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. La intersubjetividad y la diferencia interna&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[...]Siendo cierto que las personas tenemos un «lado interior», es decir, que «vivenciamos»12, p.65, también lo es que no somos directamente nuestro «vivenciar» sino el sujeto de nuestro «vivenciar». La relación que mantenemos con nosotros mismos no sólo está mediada subjetivistamente12, p.157, sino que también tenemos un lado exterior que nos otorga un carácter objetivo y «numérico». De hecho, es el reconocimiento que los demás hacen de nosotros «desde fuera» el que nos «localiza» respecto de los demás entes. Por eso, una única persona en el mundo es algo impensable. La «personeidad» sólo puede existir en una pluralidad de personas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este sentido, el auto-reconocimiento de la identidad personal es un proceso de apropiación consciente de lo que en nosotros hay de «no idéntico», esto es, de nuestra diferencia interna. Este proceso es posible por nuestra capacidad de «extrañamiento», por nuestra capacidad para salir de nuestro centro orgánico y ocupar una «posición excéntrica», un lugar en el que no se decide «por naturaleza» ni gobierna el instinto. Una capacidad que nos permite hablar de nosotros mismos en tercera persona y vernos «con los ojos de los demás como un acontecimiento en el mundo»[xxix], dirigiéndonos a nosotros mismos como lo haríamos con otro hombre al que tratásemos de manipular12, p.35; que nos permite valorar las cosas de acuerdo con nuestros deseos mientras valoramos, al mismo tiempo, nuestros propios deseos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, en la medida en que el auto-reconocimiento es un proceso de apropiación consciente de nuestra diferencia interna, ésta existe antes de que se produzca este autoreconocimiento. Ha existido desde el mismo momento en que comenzó nuestra existencia. Por tanto, que tardemos más o menos en caer en la cuenta de ella es sólo una cuestión de tiempo o del modo en que se desarrollen nuestras capacidades, que se somete siempre a factores contingentes. Que el auto-reconocimiento de lo que en nosotros hay de «no idéntico» no se haya completado todavía, se haya perdido o nunca llegue a darse, no anula nuestro ser.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
3.2. La singularidad, la esencia y la existencia&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[...]La palabra «persona», en definitiva, opera como un nombre propio general que identifica la respectiva singularidad de una vida individual. Para desarrollar esta idea, Spaemann propone el ejemplo de los apellidos familiares. Aunque todos los miembros de una misma familia comparten el mismo apellido, para cada uno de ellos significa algo distinto. El apellido le otorga a cada miembro de la familia un «lugar» dentro de la estructura familiar. Por analogía, ser persona otorga a cada uno su propio «lugar» en la comunidad de las personas. Este «lugar» es su «espacio de comunicación» y mantiene una relación apriorica con todos los demás lugares que ocupa, pues sólo hay personas juntamente con su lugar y no hay «lugar» sin las personas. No existe, en efecto, un «lugar vacío»; no existe «la persona» en abstracto, ni tampoco la «idea de persona»; sólo existen las personas reales[xxx]. Y precisamente porque el ser de las personas es real, no es subjetividad pura y puede ser objetivado desde la perspectiva externa, mostrándose a los demás como un ente corpóreo y al mismo tiempo subjetivo12, p.55.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las personas también se objetivan a sí mismas como entes corpóreos. Y la coexistencia de ambas perspectivas (subjetiva y objetiva), les permite saber que no son una entelequia, sino que son reales y habitan un mundo real. Por eso, aunque como seres vivos se hallan en todo momento en el centro de su mundo y sus pulsiones están mediadas por la aspiración a la autoconservación, saben que lo que se encuentran en el mundo no es sólo lo que es para ellas, sino los que son «en sí»; reconocen a los demás como centros de sus propios mundos y saben que ellas, por su parte, sólo aparecen en esos mundos como un elemento de los mismos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando se afirma que el embrión humano no es persona porque carece de autoconsciencia, se recae en el «paralogismo cartesiano» refutado contundentemente ya desde Kant. El filósofo alemán, en efecto, impugnó la idea cartesiana de una substancia intelectual (cogito) reemplazándola por la de una «apercepción trascendental», esto es, por la idea de un «yo pienso» que acompaña a todas mis representaciones pero no es una entidad ontológica independiente. Más recientemente, y en la misma línea, Robert Spaemann ha revisado la ontología cartesiana poniendo el acento en el sum en lugar de en el cogito, mostrando que éste no es una forma pura, sino que atribuye el acto de pensar a un existente real y particular.&lt;br /&gt;
''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Manuel Zunin</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Estatuto_antropol%C3%B3gico_del_embri%C3%B3n_humano&amp;diff=102429</id>
		<title>Estatuto antropológico del embrión humano</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Estatuto_antropol%C3%B3gico_del_embri%C3%B3n_humano&amp;diff=102429"/>
		<updated>2018-09-23T20:21:13Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Manuel Zunin: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;'''Introducción'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los continuos avances de la ciencia en el área de la embriología humana dejan pocas dudas de la naturaleza humana del embrión desde sus primeras etapas de deasarrollo. Biologicamente no cabe otra definición de esta entidad, desde su fase unicelular, es un individuo de la especie humana con las características, ya definidas pero aun no desarroladas, del particular ser humano que será toda la vida, ver [[Estatuto biológico del embrión humano|Estatuto biológico del embrión]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Basta esta evidencia científica para que el embrión humano, especialmente en sus primeras etapas de desarrollo, sea considerado una persona humana con las prerrogativas propias a su condición?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creemos que es lógico pensar, sin acudir a escuelas filosóficas particulares, que la realidad biológica del embrión o sea sus características biológicas únicas que le otrogan su condición de ser un individuo de la especie humana permite deducir su projección ontológica, si es así y lo podemos probar, probaremos la unicidad del embrión, única y repetible que caracterizará al individuo durante toda su vida. Pero veamos como se presenta el debate en nuestros días. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En ese sentido, citamos un estudio del Observatorio de Bioética UCV que afirma, ''No  hay unanimidad en cuanto a sí la especie, como tal, es más que sólo materia y resulta relevante para determinar la «personeidad» de algunos individuos y para el reconocimiento de sus derechos inherentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''La distinción entre seres humanos (en sentido biológico) y personas humanas (como depositarias de derechos fundamentales) es nuclear en sede bioética. A modo de muestra, baste recordar que las controversias en torno a la despenalización del aborto han consolidado la aparición de dos posicionamientos enfrentados y claramente definidos: el posicionamiento pro life, que sostiene el estatuto personal del concebido no nacido y su correspondiente derecho fundamental a la vida; y el posicionamiento pro choice, que amparándose en la vieja fórmula romana del mulieris portio, cosifica al embrión humano presentándolo como un apéndice del cuerpo materno.''[https://www.observatoriobioetica.org/2017/04/el-estatuto-antropologico-del-embrion-humano/18907]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''La persona del naciturus&lt;br /&gt;
'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dentro de esta polémica destaca, en nuestra opinión, un articulo recientemente publicado en lor la revista científica  Linacre[https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5499222/] afirma que ''Esta discusión se centra en distinguir el ser humano físico de la persona ontológica humana que tiene un estatus moral, si existe tal distinción. La persona humana se refiere al individuo ontológico: &amp;quot;una sola entidad concreta que existe como un ser distinto y no es una agregación de cosas más pequeñas ni simplemente una parte de un todo mayor; ... su unidad es ... intrínseca &amp;quot;(Ford 1988). La definición tradicional de Boecio de la personalidad estipula una sustancia individual que posee una naturaleza racional (Boethius n.d., capítulo 3), evitando así la extensión de la personalidad a los no humanos. Este trabajo explora si un ser humano formado en la fecundación se convierte en una persona humana en algún momento del desarrollo versus la noción de que la persona está inextricablemente interrelacionada e inherente desde el punto de fecundación o fusión del óvulo y el esperma. Las etapas de la vida humana relevantes para discernir la personalidad incluyen, pero no se limitan a: fertilización (penetración de esperma / huevo), cigoto (ensamblaje del nuevo genoma), mórula, embrión, feto y nacimiento (supervivencia extrauterina).&lt;br /&gt;
''Si bien los seres en estas etapas de desarrollo se consideran biologicamente e irrefutablemente como seres humanos y mamíferos, no existe un consenso claro con respecto a determinar cuándo se establece la personalidad. Una vida humana puede considerarse una persona humana en la fecundación. Por otro lado, otros atribuyen personalidad una vez que la apariencia física de un feto se asemeja a la forma humana madura alrededor de la semana 9 de gestación durante la embriogénesis. Alternativamente, un ser humano puede llegar a ser una persona cuando el sistema nervioso central se desarrolla y los órganos están funcionando, o en un punto donde las funciones vitales, como la respiración y la filtración del riñón, se establecen o se pueden mantener con equipos mecánicos alrededor de los veinte -6 semanas de gestación (Moore 1988). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los filósofos, bioéticos y legisladores consideran aspectos del desarrollo humano biológico como estos al definir y establecer la personalidad .&lt;br /&gt;
''&lt;br /&gt;
Más adelante el artículo define las dos posturas enfrentadas sobre cuando el individuo de la especie humana se transforma en persona, con una identidad propia esencialemte invariable en todo su existencia vital, &amp;quot; Farah y Heverlein describen la importancia de definir &amp;quot;Personhood [como] es un concepto fundamental en ética, que incluye tanto la ética filosófica pura como el campo de la bioética aplicada&amp;quot;. Continúan diciendo &amp;quot;sin embargo, definir criterios para la personalidad ha sido esquivo&amp;quot; (Farah y Heverlein 2007, 37-48). Para los propósitos de este trabajo, un ser humano se refiere a una entidad biológicamente humana, y la persona humana constituye una categoría moral. Se presentan dos hipótesis en competencia que constituyen un dilema filosófico en la definición de la personalidad. &lt;br /&gt;
# Elemento de lista numerada&lt;br /&gt;
La primera de las dos hipótesis es que un ser humano ha existido desde la fecundación y que la persona es siempre inherente a un ser humano en todas las etapas del desarrollo. Un ser humano no se convierte en una persona en una etapa particular de desarrollo después de la fertilización. Se sigue que una persona humana está en continuo desarrollo de potencialidades y un ser humano ha sido una persona desde que comenzó a existir en la fecundación. Además, los términos &amp;quot;cigoto&amp;quot;, &amp;quot;embrión&amp;quot; y &amp;quot;feto&amp;quot; describen etapas del desarrollo humano biológico y, como tales, no describen el desarrollo en una persona humana. Los defensores de la primera hipótesis afirman que la persona se logra desde el momento de la fecundación cuando se ensambla un nuevo genoma zigótico, o incluso antes cuando una espermática penetra en un oótido. Como en el caso de la muerte, los defensores de la primera hipótesis seleccionan un punto en el tiempo para la personalidad que es absoluto y no varía entre los individuos.&lt;br /&gt;
* Elemento de lista de viñetas&lt;br /&gt;
La segunda de las dos hipótesis es que una entidad biológicamente humana se convierte en una persona humana en algún momento después de la fertilización. Es decir, que no todos los seres humanos son personas humanas y, como resultado, no todos los seres humanos tienen un estatus moral. Los defensores de este último pueden creer que un cigoto, embrión o feto son etapas de desarrollo de la vida humana y tienen potencial para convertirse en un ser humano o una persona, pero pueden no ser aún una persona. Algunos defensores de esta hipótesis pueden creer que el estado de personalidad se designa en un punto arbitrario en el tiempo después de la fertilización al cumplir ciertos criterios. Algunos de estos momentos coinciden con los hitos del desarrollo, como la implantación, ciertas etapas del desarrollo embrionario o fetal, el nacimiento o incluso después del nacimiento. Como algunas de estas etapas de desarrollo constituyen un continuo o proceso en lugar de un final o punto de partida absoluto, el logro de la personalidad necesariamente varía entre los sujetos, a diferencia de la primera hipótesis.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El estudio continua con las diversas posturas del momento en que la persona humana surgiría de esa entidad que ya es un individuo de la naturaeza humana desde la fecundación, como lo hemos referido citando el Estatuto biológico del embrión humano y concluye con esta afirmación, en nuestra opinión concluyente, ''A la luz de la evidencia biológica y los argumentos filosóficos discutidos aquí, es muy razonable apoyar la noción de que el estatus de persona está presente en el punto de la fertilización humana.'''''Texto en negrita'''&lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Continúa el informe referido arriba enumerando las características esenciales que tiene el embrión que lo identifican como persona, ''«Persona» no es «aquello» en lo que el embrión humano «llegará a convertirse» si desarrolla determinadas cualidades, sino aquel que, porque lo es ya, desarrollará algún día dichas cualidades, que exponemos a continuación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. La intersubjetividad y la diferencia interna&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[...]Siendo cierto que las personas tenemos un «lado interior», es decir, que «vivenciamos»12, p.65, también lo es que no somos directamente nuestro «vivenciar» sino el sujeto de nuestro «vivenciar». La relación que mantenemos con nosotros mismos no sólo está mediada subjetivistamente12, p.157, sino que también tenemos un lado exterior que nos otorga un carácter objetivo y «numérico». De hecho, es el reconocimiento que los demás hacen de nosotros «desde fuera» el que nos «localiza» respecto de los demás entes. Por eso, una única persona en el mundo es algo impensable. La «personeidad» sólo puede existir en una pluralidad de personas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este sentido, el auto-reconocimiento de la identidad personal es un proceso de apropiación consciente de lo que en nosotros hay de «no idéntico», esto es, de nuestra diferencia interna. Este proceso es posible por nuestra capacidad de «extrañamiento», por nuestra capacidad para salir de nuestro centro orgánico y ocupar una «posición excéntrica», un lugar en el que no se decide «por naturaleza» ni gobierna el instinto. Una capacidad que nos permite hablar de nosotros mismos en tercera persona y vernos «con los ojos de los demás como un acontecimiento en el mundo»[xxix], dirigiéndonos a nosotros mismos como lo haríamos con otro hombre al que tratásemos de manipular12, p.35; que nos permite valorar las cosas de acuerdo con nuestros deseos mientras valoramos, al mismo tiempo, nuestros propios deseos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, en la medida en que el auto-reconocimiento es un proceso de apropiación consciente de nuestra diferencia interna, ésta existe antes de que se produzca este autoreconocimiento. Ha existido desde el mismo momento en que comenzó nuestra existencia. Por tanto, que tardemos más o menos en caer en la cuenta de ella es sólo una cuestión de tiempo o del modo en que se desarrollen nuestras capacidades, que se somete siempre a factores contingentes. Que el auto-reconocimiento de lo que en nosotros hay de «no idéntico» no se haya completado todavía, se haya perdido o nunca llegue a darse, no anula nuestro ser.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
3.2. La singularidad, la esencia y la existencia&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[...]La palabra «persona», en definitiva, opera como un nombre propio general que identifica la respectiva singularidad de una vida individual. Para desarrollar esta idea, Spaemann propone el ejemplo de los apellidos familiares. Aunque todos los miembros de una misma familia comparten el mismo apellido, para cada uno de ellos significa algo distinto. El apellido le otorga a cada miembro de la familia un «lugar» dentro de la estructura familiar. Por analogía, ser persona otorga a cada uno su propio «lugar» en la comunidad de las personas. Este «lugar» es su «espacio de comunicación» y mantiene una relación apriorica con todos los demás lugares que ocupa, pues sólo hay personas juntamente con su lugar y no hay «lugar» sin las personas. No existe, en efecto, un «lugar vacío»; no existe «la persona» en abstracto, ni tampoco la «idea de persona»; sólo existen las personas reales[xxx]. Y precisamente porque el ser de las personas es real, no es subjetividad pura y puede ser objetivado desde la perspectiva externa, mostrándose a los demás como un ente corpóreo y al mismo tiempo subjetivo12, p.55.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las personas también se objetivan a sí mismas como entes corpóreos. Y la coexistencia de ambas perspectivas (subjetiva y objetiva), les permite saber que no son una entelequia, sino que son reales y habitan un mundo real. Por eso, aunque como seres vivos se hallan en todo momento en el centro de su mundo y sus pulsiones están mediadas por la aspiración a la autoconservación, saben que lo que se encuentran en el mundo no es sólo lo que es para ellas, sino los que son «en sí»; reconocen a los demás como centros de sus propios mundos y saben que ellas, por su parte, sólo aparecen en esos mundos como un elemento de los mismos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando se afirma que el embrión humano no es persona porque carece de autoconsciencia, se recae en el «paralogismo cartesiano» refutado contundentemente ya desde Kant. El filósofo alemán, en efecto, impugnó la idea cartesiana de una substancia intelectual (cogito) reemplazándola por la de una «apercepción trascendental», esto es, por la idea de un «yo pienso» que acompaña a todas mis representaciones pero no es una entidad ontológica independiente. Más recientemente, y en la misma línea, Robert Spaemann ha revisado la ontología cartesiana poniendo el acento en el sum en lugar de en el cogito, mostrando que éste no es una forma pura, sino que atribuye el acto de pensar a un existente real y particular.&lt;br /&gt;
''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Manuel Zunin</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Estatuto_antropol%C3%B3gico_del_embri%C3%B3n_humano&amp;diff=102428</id>
		<title>Estatuto antropológico del embrión humano</title>
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		<updated>2018-09-23T20:19:49Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Manuel Zunin: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;'''Introducción'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los continuos avances de la ciencia en el área de la embriología humana dejan pocas dudas de la naturaleza humana del embrión desde sus primeras etapas de deasarrollo. Biologicamente no cabe otra definición de esta entidad, desde su fase unicelular, que la de un individuo de la especie humana con las características, ya definidas pero aun no desarroladas, del particular ser humano que será toda la vida, ver [[Estatuto biológico del embrión humano|Estatuto biológico del embrión]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Basta esta evidencia científica para que el embrión humano, especialmente en sus primeras etapas de desarrollo, sea considerado una persona humana con las prerrogativas propias a su condición?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creemos que es lógico pensar, sin acudir a escuelas filosóficas particulares, que la realidad biológica del embrión o sea sus características biológicas únicas que le otrogan su condición de ser un individuo de la especie humana permite deducir su projección ontológica, si es así y lo podemos probar, probaremos la unicidad del embrión, única y repetible que caracterizará al individuo durante toda su vida. Pero veamos como se presenta el debate en nuestros días. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En ese sentido, citamos un estudio del Observatorio de Bioética UCV que afirma, ''No  hay unanimidad en cuanto a sí la especie, como tal, es más que sólo materia y resulta relevante para determinar la «personeidad» de algunos individuos y para el reconocimiento de sus derechos inherentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''La distinción entre seres humanos (en sentido biológico) y personas humanas (como depositarias de derechos fundamentales) es nuclear en sede bioética. A modo de muestra, baste recordar que las controversias en torno a la despenalización del aborto han consolidado la aparición de dos posicionamientos enfrentados y claramente definidos: el posicionamiento pro life, que sostiene el estatuto personal del concebido no nacido y su correspondiente derecho fundamental a la vida; y el posicionamiento pro choice, que amparándose en la vieja fórmula romana del mulieris portio, cosifica al embrión humano presentándolo como un apéndice del cuerpo materno.''[https://www.observatoriobioetica.org/2017/04/el-estatuto-antropologico-del-embrion-humano/18907]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''La persona del naciturus&lt;br /&gt;
'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dentro de esta polémica destaca, en nuestra opinión, un articulo recientemente publicado en lor la revista científica  Linacre[https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5499222/] afirma que ''Esta discusión se centra en distinguir el ser humano físico de la persona ontológica humana que tiene un estatus moral, si existe tal distinción. La persona humana se refiere al individuo ontológico: &amp;quot;una sola entidad concreta que existe como un ser distinto y no es una agregación de cosas más pequeñas ni simplemente una parte de un todo mayor; ... su unidad es ... intrínseca &amp;quot;(Ford 1988). La definición tradicional de Boecio de la personalidad estipula una sustancia individual que posee una naturaleza racional (Boethius n.d., capítulo 3), evitando así la extensión de la personalidad a los no humanos. Este trabajo explora si un ser humano formado en la fecundación se convierte en una persona humana en algún momento del desarrollo versus la noción de que la persona está inextricablemente interrelacionada e inherente desde el punto de fecundación o fusión del óvulo y el esperma. Las etapas de la vida humana relevantes para discernir la personalidad incluyen, pero no se limitan a: fertilización (penetración de esperma / huevo), cigoto (ensamblaje del nuevo genoma), mórula, embrión, feto y nacimiento (supervivencia extrauterina).&lt;br /&gt;
''Si bien los seres en estas etapas de desarrollo se consideran biologicamente e irrefutablemente como seres humanos y mamíferos, no existe un consenso claro con respecto a determinar cuándo se establece la personalidad. Una vida humana puede considerarse una persona humana en la fecundación. Por otro lado, otros atribuyen personalidad una vez que la apariencia física de un feto se asemeja a la forma humana madura alrededor de la semana 9 de gestación durante la embriogénesis. Alternativamente, un ser humano puede llegar a ser una persona cuando el sistema nervioso central se desarrolla y los órganos están funcionando, o en un punto donde las funciones vitales, como la respiración y la filtración del riñón, se establecen o se pueden mantener con equipos mecánicos alrededor de los veinte -6 semanas de gestación (Moore 1988). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los filósofos, bioéticos y legisladores consideran aspectos del desarrollo humano biológico como estos al definir y establecer la personalidad .&lt;br /&gt;
''&lt;br /&gt;
Más adelante el artículo define las dos posturas enfrentadas sobre cuando el individuo de la especie humana se transforma en persona, con una identidad propia esencialemte invariable en todo su existencia vital, &amp;quot; Farah y Heverlein describen la importancia de definir &amp;quot;Personhood [como] es un concepto fundamental en ética, que incluye tanto la ética filosófica pura como el campo de la bioética aplicada&amp;quot;. Continúan diciendo &amp;quot;sin embargo, definir criterios para la personalidad ha sido esquivo&amp;quot; (Farah y Heverlein 2007, 37-48). Para los propósitos de este trabajo, un ser humano se refiere a una entidad biológicamente humana, y la persona humana constituye una categoría moral. Se presentan dos hipótesis en competencia que constituyen un dilema filosófico en la definición de la personalidad. &lt;br /&gt;
# Elemento de lista numerada&lt;br /&gt;
La primera de las dos hipótesis es que un ser humano ha existido desde la fecundación y que la persona es siempre inherente a un ser humano en todas las etapas del desarrollo. Un ser humano no se convierte en una persona en una etapa particular de desarrollo después de la fertilización. Se sigue que una persona humana está en continuo desarrollo de potencialidades y un ser humano ha sido una persona desde que comenzó a existir en la fecundación. Además, los términos &amp;quot;cigoto&amp;quot;, &amp;quot;embrión&amp;quot; y &amp;quot;feto&amp;quot; describen etapas del desarrollo humano biológico y, como tales, no describen el desarrollo en una persona humana. Los defensores de la primera hipótesis afirman que la persona se logra desde el momento de la fecundación cuando se ensambla un nuevo genoma zigótico, o incluso antes cuando una espermática penetra en un oótido. Como en el caso de la muerte, los defensores de la primera hipótesis seleccionan un punto en el tiempo para la personalidad que es absoluto y no varía entre los individuos.&lt;br /&gt;
* Elemento de lista de viñetas&lt;br /&gt;
La segunda de las dos hipótesis es que una entidad biológicamente humana se convierte en una persona humana en algún momento después de la fertilización. Es decir, que no todos los seres humanos son personas humanas y, como resultado, no todos los seres humanos tienen un estatus moral. Los defensores de este último pueden creer que un cigoto, embrión o feto son etapas de desarrollo de la vida humana y tienen potencial para convertirse en un ser humano o una persona, pero pueden no ser aún una persona. Algunos defensores de esta hipótesis pueden creer que el estado de personalidad se designa en un punto arbitrario en el tiempo después de la fertilización al cumplir ciertos criterios. Algunos de estos momentos coinciden con los hitos del desarrollo, como la implantación, ciertas etapas del desarrollo embrionario o fetal, el nacimiento o incluso después del nacimiento. Como algunas de estas etapas de desarrollo constituyen un continuo o proceso en lugar de un final o punto de partida absoluto, el logro de la personalidad necesariamente varía entre los sujetos, a diferencia de la primera hipótesis.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El estudio continua con las diversas posturas del momento en que la persona humana surgiría de esa entidad que ya es un individuo de la naturaeza humana desde la fecundación, como lo hemos referido citando el Estatuto biológico del embrión humano y concluye con esta afirmación, en nuestra opinión concluyente, ''A la luz de la evidencia biológica y los argumentos filosóficos discutidos aquí, es muy razonable apoyar la noción de que el estatus de persona está presente en el punto de la fertilización humana.'''''Texto en negrita'''&lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Continúa el informe referido arriba enumerando las características esenciales que tiene el embrión que lo identifican como persona, ''«Persona» no es «aquello» en lo que el embrión humano «llegará a convertirse» si desarrolla determinadas cualidades, sino aquel que, porque lo es ya, desarrollará algún día dichas cualidades, que exponemos a continuación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. La intersubjetividad y la diferencia interna&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[...]Siendo cierto que las personas tenemos un «lado interior», es decir, que «vivenciamos»12, p.65, también lo es que no somos directamente nuestro «vivenciar» sino el sujeto de nuestro «vivenciar». La relación que mantenemos con nosotros mismos no sólo está mediada subjetivistamente12, p.157, sino que también tenemos un lado exterior que nos otorga un carácter objetivo y «numérico». De hecho, es el reconocimiento que los demás hacen de nosotros «desde fuera» el que nos «localiza» respecto de los demás entes. Por eso, una única persona en el mundo es algo impensable. La «personeidad» sólo puede existir en una pluralidad de personas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este sentido, el auto-reconocimiento de la identidad personal es un proceso de apropiación consciente de lo que en nosotros hay de «no idéntico», esto es, de nuestra diferencia interna. Este proceso es posible por nuestra capacidad de «extrañamiento», por nuestra capacidad para salir de nuestro centro orgánico y ocupar una «posición excéntrica», un lugar en el que no se decide «por naturaleza» ni gobierna el instinto. Una capacidad que nos permite hablar de nosotros mismos en tercera persona y vernos «con los ojos de los demás como un acontecimiento en el mundo»[xxix], dirigiéndonos a nosotros mismos como lo haríamos con otro hombre al que tratásemos de manipular12, p.35; que nos permite valorar las cosas de acuerdo con nuestros deseos mientras valoramos, al mismo tiempo, nuestros propios deseos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, en la medida en que el auto-reconocimiento es un proceso de apropiación consciente de nuestra diferencia interna, ésta existe antes de que se produzca este autoreconocimiento. Ha existido desde el mismo momento en que comenzó nuestra existencia. Por tanto, que tardemos más o menos en caer en la cuenta de ella es sólo una cuestión de tiempo o del modo en que se desarrollen nuestras capacidades, que se somete siempre a factores contingentes. Que el auto-reconocimiento de lo que en nosotros hay de «no idéntico» no se haya completado todavía, se haya perdido o nunca llegue a darse, no anula nuestro ser.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
3.2. La singularidad, la esencia y la existencia&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[...]La palabra «persona», en definitiva, opera como un nombre propio general que identifica la respectiva singularidad de una vida individual. Para desarrollar esta idea, Spaemann propone el ejemplo de los apellidos familiares. Aunque todos los miembros de una misma familia comparten el mismo apellido, para cada uno de ellos significa algo distinto. El apellido le otorga a cada miembro de la familia un «lugar» dentro de la estructura familiar. Por analogía, ser persona otorga a cada uno su propio «lugar» en la comunidad de las personas. Este «lugar» es su «espacio de comunicación» y mantiene una relación apriorica con todos los demás lugares que ocupa, pues sólo hay personas juntamente con su lugar y no hay «lugar» sin las personas. No existe, en efecto, un «lugar vacío»; no existe «la persona» en abstracto, ni tampoco la «idea de persona»; sólo existen las personas reales[xxx]. Y precisamente porque el ser de las personas es real, no es subjetividad pura y puede ser objetivado desde la perspectiva externa, mostrándose a los demás como un ente corpóreo y al mismo tiempo subjetivo12, p.55.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las personas también se objetivan a sí mismas como entes corpóreos. Y la coexistencia de ambas perspectivas (subjetiva y objetiva), les permite saber que no son una entelequia, sino que son reales y habitan un mundo real. Por eso, aunque como seres vivos se hallan en todo momento en el centro de su mundo y sus pulsiones están mediadas por la aspiración a la autoconservación, saben que lo que se encuentran en el mundo no es sólo lo que es para ellas, sino los que son «en sí»; reconocen a los demás como centros de sus propios mundos y saben que ellas, por su parte, sólo aparecen en esos mundos como un elemento de los mismos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando se afirma que el embrión humano no es persona porque carece de autoconsciencia, se recae en el «paralogismo cartesiano» refutado contundentemente ya desde Kant. El filósofo alemán, en efecto, impugnó la idea cartesiana de una substancia intelectual (cogito) reemplazándola por la de una «apercepción trascendental», esto es, por la idea de un «yo pienso» que acompaña a todas mis representaciones pero no es una entidad ontológica independiente. Más recientemente, y en la misma línea, Robert Spaemann ha revisado la ontología cartesiana poniendo el acento en el sum en lugar de en el cogito, mostrando que éste no es una forma pura, sino que atribuye el acto de pensar a un existente real y particular.&lt;br /&gt;
''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Manuel Zunin</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Estatuto_antropol%C3%B3gico_del_embri%C3%B3n_humano&amp;diff=102427</id>
		<title>Estatuto antropológico del embrión humano</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Estatuto_antropol%C3%B3gico_del_embri%C3%B3n_humano&amp;diff=102427"/>
		<updated>2018-09-23T19:33:09Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Manuel Zunin: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;'''Introducción'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los continuos avances de la ciencia en el área de la embriología humana dejan pocas dudas de la naturaleza humana del embrión desde sus primeras etapas de deasarrollo. Biologicamente no cabe otra definición de esta entidad, desde su fase unicelular, que la de un individuo de la especie humana con las características, ya definidas pero aun no desarroladas, del particular ser humano que será toda la vida, ver [[Estatuto biológico del embrión humano|Estatuto biológico del embrión]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Basta esta evidencia científica para que el embrión humano, especialmente en sus primeras etapas de desarrollo, sea considerado una persona humana con las prerrogativas propias a su condición?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creemos que es lógico pensar, sin acudir a escuelas filosóficas particulares, que la realidad biológica del embrión o sea sus características biológicas únicas que le otrogan su condición de ser un individuo de la especie humana permite deducir su projección ontológica, si es así y lo podemos probar, probaremos la unicidad del embrión, única y repetible que caracterizará al individuo durante toda su vida. Pero veamos como se presenta el debate en nuestros días. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En ese sentido, citamos un estudio del Observatorio de Bioética UCV que afirma, ''No  hay unanimidad en cuanto a sí la especie, como tal, es más que sólo materia y resulta relevante para determinar la «personeidad» de algunos individuos y para el reconocimiento de sus derechos inherentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''La distinción entre seres humanos (en sentido biológico) y personas humanas (como depositarias de derechos fundamentales) es nuclear en sede bioética. A modo de muestra, baste recordar que las controversias en torno a la despenalización del aborto han consolidado la aparición de dos posicionamientos enfrentados y claramente definidos: el posicionamiento pro life, que sostiene el estatuto personal del concebido no nacido y su correspondiente derecho fundamental a la vida; y el posicionamiento pro choice, que amparándose en la vieja fórmula romana del mulieris portio, cosifica al embrión humano presentándolo como un apéndice del cuerpo materno.''[https://www.observatoriobioetica.org/2017/04/el-estatuto-antropologico-del-embrion-humano/18907]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''La persona del naciturus&lt;br /&gt;
'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dentro de esta polémica destaca, en nuestra opinión, un articulo recientemente publicado en lor la revista científica  Linacre[https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5499222/] afirma que ''Esta discusión se centra en distinguir el ser humano físico de la persona ontológica humana que tiene un estatus moral, si existe tal distinción. La persona humana se refiere al individuo ontológico: &amp;quot;una sola entidad concreta que existe como un ser distinto y no es una agregación de cosas más pequeñas ni simplemente una parte de un todo mayor; ... su unidad es ... intrínseca &amp;quot;(Ford 1988). La definición tradicional de Boecio de la personalidad estipula una sustancia individual que posee una naturaleza racional (Boethius n.d., capítulo 3), evitando así la extensión de la personalidad a los no humanos. Este trabajo explora si un ser humano formado en la fecundación se convierte en una persona humana en algún momento del desarrollo versus la noción de que la persona está inextricablemente interrelacionada e inherente desde el punto de fecundación o fusión del óvulo y el esperma. Las etapas de la vida humana relevantes para discernir la personalidad incluyen, pero no se limitan a: fertilización (penetración de esperma / huevo), cigoto (ensamblaje del nuevo genoma), mórula, embrión, feto y nacimiento (supervivencia extrauterina).&lt;br /&gt;
''Si bien los seres en estas etapas de desarrollo se consideran biologicamente e irrefutablemente como seres humanos y mamíferos, no existe un consenso claro con respecto a determinar cuándo se establece la personalidad. Una vida humana puede considerarse una persona humana en la fecundación. Por otro lado, otros atribuyen personalidad una vez que la apariencia física de un feto se asemeja a la forma humana madura alrededor de la semana 9 de gestación durante la embriogénesis. Alternativamente, un ser humano puede llegar a ser una persona cuando el sistema nervioso central se desarrolla y los órganos están funcionando, o en un punto donde las funciones vitales, como la respiración y la filtración del riñón, se establecen o se pueden mantener con equipos mecánicos alrededor de los veinte -6 semanas de gestación (Moore 1988). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los filósofos, bioéticos y legisladores consideran aspectos del desarrollo humano biológico como estos al definir y establecer la personalidad .&lt;br /&gt;
''&lt;br /&gt;
Más adelante el artículo define las dos posturas enfrentadas sobre cuando el individuo de la especie humana se transforma en persona, con una identidad propia esencialemte invariable en todo su existencia vital, &amp;quot; Farah y Heverlein describen la importancia de definir &amp;quot;Personhood [como] es un concepto fundamental en ética, que incluye tanto la ética filosófica pura como el campo de la bioética aplicada&amp;quot;. Continúan diciendo &amp;quot;sin embargo, definir criterios para la personalidad ha sido esquivo&amp;quot; (Farah y Heverlein 2007, 37-48). Para los propósitos de este trabajo, un ser humano se refiere a una entidad biológicamente humana, y la persona humana constituye una categoría moral. Se presentan dos hipótesis en competencia que constituyen un dilema filosófico en la definición de la personalidad. &lt;br /&gt;
# Elemento de lista numerada&lt;br /&gt;
La primera de las dos hipótesis es que un ser humano ha existido desde la fecundación y que la persona es siempre inherente a un ser humano en todas las etapas del desarrollo. Un ser humano no se convierte en una persona en una etapa particular de desarrollo después de la fertilización. Se sigue que una persona humana está en continuo desarrollo de potencialidades y un ser humano ha sido una persona desde que comenzó a existir en la fecundación. Además, los términos &amp;quot;cigoto&amp;quot;, &amp;quot;embrión&amp;quot; y &amp;quot;feto&amp;quot; describen etapas del desarrollo humano biológico y, como tales, no describen el desarrollo en una persona humana. Los defensores de la primera hipótesis afirman que la persona se logra desde el momento de la fecundación cuando se ensambla un nuevo genoma zigótico, o incluso antes cuando una espermática penetra en un oótido. Como en el caso de la muerte, los defensores de la primera hipótesis seleccionan un punto en el tiempo para la personalidad que es absoluto y no varía entre los individuos.&lt;br /&gt;
* Elemento de lista de viñetas&lt;br /&gt;
La segunda de las dos hipótesis es que una entidad biológicamente humana se convierte en una persona humana en algún momento después de la fertilización. Es decir, que no todos los seres humanos son personas humanas y, como resultado, no todos los seres humanos tienen un estatus moral. Los defensores de este último pueden creer que un cigoto, embrión o feto son etapas de desarrollo de la vida humana y tienen potencial para convertirse en un ser humano o una persona, pero pueden no ser aún una persona. Algunos defensores de esta hipótesis pueden creer que el estado de personalidad se designa en un punto arbitrario en el tiempo después de la fertilización al cumplir ciertos criterios. Algunos de estos momentos coinciden con los hitos del desarrollo, como la implantación, ciertas etapas del desarrollo embrionario o fetal, el nacimiento o incluso después del nacimiento. Como algunas de estas etapas de desarrollo constituyen un continuo o proceso en lugar de un final o punto de partida absoluto, el logro de la personalidad necesariamente varía entre los sujetos, a diferencia de la primera hipótesis.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Continúa el informe referido arriba enumerando las características esenciales que tiene el embrión que lo identifican como persona, ''«Persona» no es «aquello» en lo que el embrión humano «llegará a convertirse» si desarrolla determinadas cualidades, sino aquel que, porque lo es ya, desarrollará algún día dichas cualidades, que exponemos a continuación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. La intersubjetividad y la diferencia interna&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[...]Siendo cierto que las personas tenemos un «lado interior», es decir, que «vivenciamos»12, p.65, también lo es que no somos directamente nuestro «vivenciar» sino el sujeto de nuestro «vivenciar». La relación que mantenemos con nosotros mismos no sólo está mediada subjetivistamente12, p.157, sino que también tenemos un lado exterior que nos otorga un carácter objetivo y «numérico». De hecho, es el reconocimiento que los demás hacen de nosotros «desde fuera» el que nos «localiza» respecto de los demás entes. Por eso, una única persona en el mundo es algo impensable. La «personeidad» sólo puede existir en una pluralidad de personas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este sentido, el auto-reconocimiento de la identidad personal es un proceso de apropiación consciente de lo que en nosotros hay de «no idéntico», esto es, de nuestra diferencia interna. Este proceso es posible por nuestra capacidad de «extrañamiento», por nuestra capacidad para salir de nuestro centro orgánico y ocupar una «posición excéntrica», un lugar en el que no se decide «por naturaleza» ni gobierna el instinto. Una capacidad que nos permite hablar de nosotros mismos en tercera persona y vernos «con los ojos de los demás como un acontecimiento en el mundo»[xxix], dirigiéndonos a nosotros mismos como lo haríamos con otro hombre al que tratásemos de manipular12, p.35; que nos permite valorar las cosas de acuerdo con nuestros deseos mientras valoramos, al mismo tiempo, nuestros propios deseos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, en la medida en que el auto-reconocimiento es un proceso de apropiación consciente de nuestra diferencia interna, ésta existe antes de que se produzca este autoreconocimiento. Ha existido desde el mismo momento en que comenzó nuestra existencia. Por tanto, que tardemos más o menos en caer en la cuenta de ella es sólo una cuestión de tiempo o del modo en que se desarrollen nuestras capacidades, que se somete siempre a factores contingentes. Que el auto-reconocimiento de lo que en nosotros hay de «no idéntico» no se haya completado todavía, se haya perdido o nunca llegue a darse, no anula nuestro ser.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
3.2. La singularidad, la esencia y la existencia&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[...]La palabra «persona», en definitiva, opera como un nombre propio general que identifica la respectiva singularidad de una vida individual. Para desarrollar esta idea, Spaemann propone el ejemplo de los apellidos familiares. Aunque todos los miembros de una misma familia comparten el mismo apellido, para cada uno de ellos significa algo distinto. El apellido le otorga a cada miembro de la familia un «lugar» dentro de la estructura familiar. Por analogía, ser persona otorga a cada uno su propio «lugar» en la comunidad de las personas. Este «lugar» es su «espacio de comunicación» y mantiene una relación apriorica con todos los demás lugares que ocupa, pues sólo hay personas juntamente con su lugar y no hay «lugar» sin las personas. No existe, en efecto, un «lugar vacío»; no existe «la persona» en abstracto, ni tampoco la «idea de persona»; sólo existen las personas reales[xxx]. Y precisamente porque el ser de las personas es real, no es subjetividad pura y puede ser objetivado desde la perspectiva externa, mostrándose a los demás como un ente corpóreo y al mismo tiempo subjetivo12, p.55.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las personas también se objetivan a sí mismas como entes corpóreos. Y la coexistencia de ambas perspectivas (subjetiva y objetiva), les permite saber que no son una entelequia, sino que son reales y habitan un mundo real. Por eso, aunque como seres vivos se hallan en todo momento en el centro de su mundo y sus pulsiones están mediadas por la aspiración a la autoconservación, saben que lo que se encuentran en el mundo no es sólo lo que es para ellas, sino los que son «en sí»; reconocen a los demás como centros de sus propios mundos y saben que ellas, por su parte, sólo aparecen en esos mundos como un elemento de los mismos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando se afirma que el embrión humano no es persona porque carece de autoconsciencia, se recae en el «paralogismo cartesiano» refutado contundentemente ya desde Kant. El filósofo alemán, en efecto, impugnó la idea cartesiana de una substancia intelectual (cogito) reemplazándola por la de una «apercepción trascendental», esto es, por la idea de un «yo pienso» que acompaña a todas mis representaciones pero no es una entidad ontológica independiente. Más recientemente, y en la misma línea, Robert Spaemann ha revisado la ontología cartesiana poniendo el acento en el sum en lugar de en el cogito, mostrando que éste no es una forma pura, sino que atribuye el acto de pensar a un existente real y particular.&lt;br /&gt;
''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Manuel Zunin</name></author>
	</entry>
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		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Estatuto_antropol%C3%B3gico_del_embri%C3%B3n_humano&amp;diff=102426</id>
		<title>Estatuto antropológico del embrión humano</title>
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		<updated>2018-09-23T19:03:12Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Manuel Zunin: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;'''Introducción'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los continuos avances de la ciencia en el área de la embriología humana dejan pocas dudas de la naturaleza humana del embrión desde sus primeras etapas de deasarrollo. Biologicamente no cabe otra definición de esta entidad, desde su fase unicelular, que la de un individuo de la especie humana con las características, ya definidas pero aun no desarroladas, del particular ser humano que será toda la vida, ver [[Estatuto biológico del embrión humano|Estatuto biológico del embrión]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Basta esta evidencia científica para que el embrión humano, especialmente en sus primeras etapas de desarrollo, sea considerado una persona humana con las prerrogativas propias a su condición?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creemos que es lógico pensar, sin acudir a escuelas filosóficas particulares, que la realidad biológica del embrión o sea sus características biológicas únicas que le otrogan su condición de ser un individuo de la especie humana permite deducir su projección ontológica, si es así y lo podemos probar, probaremos la unicidad del embrión, única y repetible que caracterizará al individuo durante toda su vida. Pero veamos como se presenta el debate en nuestros días. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En ese sentido, citamos un estudio del Observatorio de Bioética UCV que afirma, ''No  hay unanimidad en cuanto a sí la especie, como tal, es más que sólo materia y resulta relevante para determinar la «personeidad» de algunos individuos y para el reconocimiento de sus derechos inherentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''La distinción entre seres humanos (en sentido biológico) y personas humanas (como depositarias de derechos fundamentales) es nuclear en sede bioética. A modo de muestra, baste recordar que las controversias en torno a la despenalización del aborto han consolidado la aparición de dos posicionamientos enfrentados y claramente definidos: el posicionamiento pro life, que sostiene el estatuto personal del concebido no nacido y su correspondiente derecho fundamental a la vida; y el posicionamiento pro choice, que amparándose en la vieja fórmula romana del mulieris portio, cosifica al embrión humano presentándolo como un apéndice del cuerpo materno.''[https://www.observatoriobioetica.org/2017/04/el-estatuto-antropologico-del-embrion-humano/18907]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''La persona del naciturus&lt;br /&gt;
'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dentro de esta polémica destaca, en nuestra opinión, un articulo recientemente publicado en lor la revista científica  Linacre[https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5499222/] afirma que ''Esta discusión se centra en distinguir el ser humano físico de la persona ontológica humana que tiene un estatus moral, si existe tal distinción. La persona humana se refiere al individuo ontológico: &amp;quot;una sola entidad concreta que existe como un ser distinto y no es una agregación de cosas más pequeñas ni simplemente una parte de un todo mayor; ... su unidad es ... intrínseca &amp;quot;(Ford 1988). La definición tradicional de Boecio de la personalidad estipula una sustancia individual que posee una naturaleza racional (Boethius n.d., capítulo 3), evitando así la extensión de la personalidad a los no humanos. Este trabajo explora si un ser humano formado en la fecundación se convierte en una persona humana en algún momento del desarrollo versus la noción de que la persona está inextricablemente interrelacionada e inherente desde el punto de fecundación o fusión del óvulo y el esperma. Las etapas de la vida humana relevantes para discernir la personalidad incluyen, pero no se limitan a: fertilización (penetración de esperma / huevo), cigoto (ensamblaje del nuevo genoma), mórula, embrión, feto y nacimiento (supervivencia extrauterina).&lt;br /&gt;
Si bien los seres en estas etapas de desarrollo se consideran biologicamente e irrefutablemente como seres humanos y mamíferos, no existe un consenso claro con respecto a determinar cuándo se establece la personalidad. Una vida humana puede considerarse una persona humana en la fecundación. Por otro lado, otros atribuyen personalidad una vez que la apariencia física de un feto se asemeja a la forma humana madura alrededor de la semana 9 de gestación durante la embriogénesis. Alternativamente, un ser humano puede llegar a ser una persona cuando el sistema nervioso central se desarrolla y los órganos están funcionando, o en un punto donde las funciones vitales, como la respiración y la filtración del riñón, se establecen o se pueden mantener con equipos mecánicos alrededor de los veinte -6 semanas de gestación (Moore 1988). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los filósofos, bioéticos y legisladores consideran aspectos del desarrollo humano biológico como estos al definir y establecer la personalidad .''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Continúa el informe referido arriba enumerando las características esenciales que tiene el embrión que lo identifican como persona, ''«Persona» no es «aquello» en lo que el embrión humano «llegará a convertirse» si desarrolla determinadas cualidades, sino aquel que, porque lo es ya, desarrollará algún día dichas cualidades, que exponemos a continuación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. La intersubjetividad y la diferencia interna&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[...]Siendo cierto que las personas tenemos un «lado interior», es decir, que «vivenciamos»12, p.65, también lo es que no somos directamente nuestro «vivenciar» sino el sujeto de nuestro «vivenciar». La relación que mantenemos con nosotros mismos no sólo está mediada subjetivistamente12, p.157, sino que también tenemos un lado exterior que nos otorga un carácter objetivo y «numérico». De hecho, es el reconocimiento que los demás hacen de nosotros «desde fuera» el que nos «localiza» respecto de los demás entes. Por eso, una única persona en el mundo es algo impensable. La «personeidad» sólo puede existir en una pluralidad de personas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este sentido, el auto-reconocimiento de la identidad personal es un proceso de apropiación consciente de lo que en nosotros hay de «no idéntico», esto es, de nuestra diferencia interna. Este proceso es posible por nuestra capacidad de «extrañamiento», por nuestra capacidad para salir de nuestro centro orgánico y ocupar una «posición excéntrica», un lugar en el que no se decide «por naturaleza» ni gobierna el instinto. Una capacidad que nos permite hablar de nosotros mismos en tercera persona y vernos «con los ojos de los demás como un acontecimiento en el mundo»[xxix], dirigiéndonos a nosotros mismos como lo haríamos con otro hombre al que tratásemos de manipular12, p.35; que nos permite valorar las cosas de acuerdo con nuestros deseos mientras valoramos, al mismo tiempo, nuestros propios deseos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, en la medida en que el auto-reconocimiento es un proceso de apropiación consciente de nuestra diferencia interna, ésta existe antes de que se produzca este autoreconocimiento. Ha existido desde el mismo momento en que comenzó nuestra existencia. Por tanto, que tardemos más o menos en caer en la cuenta de ella es sólo una cuestión de tiempo o del modo en que se desarrollen nuestras capacidades, que se somete siempre a factores contingentes. Que el auto-reconocimiento de lo que en nosotros hay de «no idéntico» no se haya completado todavía, se haya perdido o nunca llegue a darse, no anula nuestro ser.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
3.2. La singularidad, la esencia y la existencia&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[...]La palabra «persona», en definitiva, opera como un nombre propio general que identifica la respectiva singularidad de una vida individual. Para desarrollar esta idea, Spaemann propone el ejemplo de los apellidos familiares. Aunque todos los miembros de una misma familia comparten el mismo apellido, para cada uno de ellos significa algo distinto. El apellido le otorga a cada miembro de la familia un «lugar» dentro de la estructura familiar. Por analogía, ser persona otorga a cada uno su propio «lugar» en la comunidad de las personas. Este «lugar» es su «espacio de comunicación» y mantiene una relación apriorica con todos los demás lugares que ocupa, pues sólo hay personas juntamente con su lugar y no hay «lugar» sin las personas. No existe, en efecto, un «lugar vacío»; no existe «la persona» en abstracto, ni tampoco la «idea de persona»; sólo existen las personas reales[xxx]. Y precisamente porque el ser de las personas es real, no es subjetividad pura y puede ser objetivado desde la perspectiva externa, mostrándose a los demás como un ente corpóreo y al mismo tiempo subjetivo12, p.55.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las personas también se objetivan a sí mismas como entes corpóreos. Y la coexistencia de ambas perspectivas (subjetiva y objetiva), les permite saber que no son una entelequia, sino que son reales y habitan un mundo real. Por eso, aunque como seres vivos se hallan en todo momento en el centro de su mundo y sus pulsiones están mediadas por la aspiración a la autoconservación, saben que lo que se encuentran en el mundo no es sólo lo que es para ellas, sino los que son «en sí»; reconocen a los demás como centros de sus propios mundos y saben que ellas, por su parte, sólo aparecen en esos mundos como un elemento de los mismos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando se afirma que el embrión humano no es persona porque carece de autoconsciencia, se recae en el «paralogismo cartesiano» refutado contundentemente ya desde Kant. El filósofo alemán, en efecto, impugnó la idea cartesiana de una substancia intelectual (cogito) reemplazándola por la de una «apercepción trascendental», esto es, por la idea de un «yo pienso» que acompaña a todas mis representaciones pero no es una entidad ontológica independiente. Más recientemente, y en la misma línea, Robert Spaemann ha revisado la ontología cartesiana poniendo el acento en el sum en lugar de en el cogito, mostrando que éste no es una forma pura, sino que atribuye el acto de pensar a un existente real y particular.&lt;br /&gt;
''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Manuel Zunin</name></author>
	</entry>
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		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Estatuto_antropol%C3%B3gico_del_embri%C3%B3n_humano&amp;diff=102425</id>
		<title>Estatuto antropológico del embrión humano</title>
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		<updated>2018-09-23T18:52:22Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Manuel Zunin: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;'''Introducción'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los continuos avances de la ciencia en el área de la embriología humana dejan pocas dudas de la naturaleza humana del embrión desde sus primeras etapas de deasarrollo. Biologicamente no cabe otra definición de esta entidad, desde su fase unicelular, que la de un individuo de la especie humana con las características, ya definidas pero aun no desarroladas, del particular ser humano que será toda la vida, ver [[Estatuto biológico del embrión humano|Estatuto biológico del embrión]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Basta esta evidencia científica para que el embrión humano, especialmente en sus primeras etapas de desarrollo, sea considerado una persona humana con las prerrogativas propias a su condición?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creemos que es lógico pensar, sin acudir a escuelas filosóficas particulares, que la realidad biológica del embrión o sea sus características biológicas únicas que le otrogan su condición de ser un individuo de la especie humana permite deducir su projección ontológica, si es así y lo podemos probar, probaremos la unicidad del embrión, única y repetible que caracterizará al individuo durante toda su vida. Pero veamos como se presenta el debate en nuestros días. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En ese sentido, citamos un estudio del Observatorio de Bioética UCV que afirma, ''No  hay unanimidad en cuanto a sí la especie, como tal, es más que sólo materia y resulta relevante para determinar la «personeidad» de algunos individuos y para el reconocimiento de sus derechos inherentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''La distinción entre seres humanos (en sentido biológico) y personas humanas (como depositarias de derechos fundamentales) es nuclear en sede bioética. A modo de muestra, baste recordar que las controversias en torno a la despenalización del aborto han consolidado la aparición de dos posicionamientos enfrentados y claramente definidos: el posicionamiento pro life, que sostiene el estatuto personal del concebido no nacido y su correspondiente derecho fundamental a la vida; y el posicionamiento pro choice, que amparándose en la vieja fórmula romana del mulieris portio, cosifica al embrión humano presentándolo como un apéndice del cuerpo materno.''[https://www.observatoriobioetica.org/2017/04/el-estatuto-antropologico-del-embrion-humano/18907]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos en una época en que las posiciones ideológicas y política suelen ampararse en argumentos científicos y filosóficos para imponer su agenda de reformas. Pero desde la bioética, nos intersa conocer desapasionadamente y reflexivamente que significa ser un individuo de naturaleza humana desde la antropología y la filosofía o sea cuándo el ser humano adquiere su condición de persona. &lt;br /&gt;
Para esto tendremos que definiros por una de las posiciones bioéticas en pugna.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''La persona del naciturus&lt;br /&gt;
'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dentro de esta polémica destaca, en nuestra opinión, un articulo recientemente publicado en lor la revista científica  Linacre[https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5499222/] afirma que ''Esta discusión se centra en distinguir el ser humano físico de la persona ontológica humana que tiene un estatus moral, si existe tal distinción. La persona humana se refiere al individuo ontológico: &amp;quot;una sola entidad concreta que existe como un ser distinto y no es una agregación de cosas más pequeñas ni simplemente una parte de un todo mayor; ... su unidad es ... intrínseca &amp;quot;(Ford 1988). La definición tradicional de Boecio de la personalidad estipula una sustancia individual que posee una naturaleza racional (Boethius n.d., capítulo 3), evitando así la extensión de la personalidad a los no humanos. Este trabajo explora si un ser humano formado en la fecundación se convierte en una persona humana en algún momento del desarrollo versus la noción de que la persona está inextricablemente interrelacionada e inherente desde el punto de fecundación o fusión del óvulo y el esperma. Las etapas de la vida humana relevantes para discernir la personalidad incluyen, pero no se limitan a: fertilización (penetración de esperma / huevo), cigoto (ensamblaje del nuevo genoma), mórula, embrión, feto y nacimiento (supervivencia extrauterina).&lt;br /&gt;
Si bien los seres en estas etapas de desarrollo se consideran biologicamente e irrefutablemente como seres humanos y mamíferos, no existe un consenso claro con respecto a determinar cuándo se establece la personalidad. Una vida humana puede considerarse una persona humana en la fecundación. Por otro lado, otros atribuyen personalidad una vez que la apariencia física de un feto se asemeja a la forma humana madura alrededor de la semana 9 de gestación durante la embriogénesis. Alternativamente, un ser humano puede llegar a ser una persona cuando el sistema nervioso central se desarrolla y los órganos están funcionando, o en un punto donde las funciones vitales, como la respiración y la filtración del riñón, se establecen o se pueden mantener con equipos mecánicos alrededor de los veinte -6 semanas de gestación (Moore 1988). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los filósofos, bioéticos y legisladores consideran aspectos del desarrollo humano biológico como estos al definir y establecer la personalidad .''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Continúa el informe referido arriba enumerando las características esenciales que tiene el embrión que lo identifican como persona, ''«Persona» no es «aquello» en lo que el embrión humano «llegará a convertirse» si desarrolla determinadas cualidades, sino aquel que, porque lo es ya, desarrollará algún día dichas cualidades, que exponemos a continuación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. La intersubjetividad y la diferencia interna&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[...]Siendo cierto que las personas tenemos un «lado interior», es decir, que «vivenciamos»12, p.65, también lo es que no somos directamente nuestro «vivenciar» sino el sujeto de nuestro «vivenciar». La relación que mantenemos con nosotros mismos no sólo está mediada subjetivistamente12, p.157, sino que también tenemos un lado exterior que nos otorga un carácter objetivo y «numérico». De hecho, es el reconocimiento que los demás hacen de nosotros «desde fuera» el que nos «localiza» respecto de los demás entes. Por eso, una única persona en el mundo es algo impensable. La «personeidad» sólo puede existir en una pluralidad de personas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este sentido, el auto-reconocimiento de la identidad personal es un proceso de apropiación consciente de lo que en nosotros hay de «no idéntico», esto es, de nuestra diferencia interna. Este proceso es posible por nuestra capacidad de «extrañamiento», por nuestra capacidad para salir de nuestro centro orgánico y ocupar una «posición excéntrica», un lugar en el que no se decide «por naturaleza» ni gobierna el instinto. Una capacidad que nos permite hablar de nosotros mismos en tercera persona y vernos «con los ojos de los demás como un acontecimiento en el mundo»[xxix], dirigiéndonos a nosotros mismos como lo haríamos con otro hombre al que tratásemos de manipular12, p.35; que nos permite valorar las cosas de acuerdo con nuestros deseos mientras valoramos, al mismo tiempo, nuestros propios deseos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, en la medida en que el auto-reconocimiento es un proceso de apropiación consciente de nuestra diferencia interna, ésta existe antes de que se produzca este autoreconocimiento. Ha existido desde el mismo momento en que comenzó nuestra existencia. Por tanto, que tardemos más o menos en caer en la cuenta de ella es sólo una cuestión de tiempo o del modo en que se desarrollen nuestras capacidades, que se somete siempre a factores contingentes. Que el auto-reconocimiento de lo que en nosotros hay de «no idéntico» no se haya completado todavía, se haya perdido o nunca llegue a darse, no anula nuestro ser.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
3.2. La singularidad, la esencia y la existencia&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[...]La palabra «persona», en definitiva, opera como un nombre propio general que identifica la respectiva singularidad de una vida individual. Para desarrollar esta idea, Spaemann propone el ejemplo de los apellidos familiares. Aunque todos los miembros de una misma familia comparten el mismo apellido, para cada uno de ellos significa algo distinto. El apellido le otorga a cada miembro de la familia un «lugar» dentro de la estructura familiar. Por analogía, ser persona otorga a cada uno su propio «lugar» en la comunidad de las personas. Este «lugar» es su «espacio de comunicación» y mantiene una relación apriorica con todos los demás lugares que ocupa, pues sólo hay personas juntamente con su lugar y no hay «lugar» sin las personas. No existe, en efecto, un «lugar vacío»; no existe «la persona» en abstracto, ni tampoco la «idea de persona»; sólo existen las personas reales[xxx]. Y precisamente porque el ser de las personas es real, no es subjetividad pura y puede ser objetivado desde la perspectiva externa, mostrándose a los demás como un ente corpóreo y al mismo tiempo subjetivo12, p.55.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las personas también se objetivan a sí mismas como entes corpóreos. Y la coexistencia de ambas perspectivas (subjetiva y objetiva), les permite saber que no son una entelequia, sino que son reales y habitan un mundo real. Por eso, aunque como seres vivos se hallan en todo momento en el centro de su mundo y sus pulsiones están mediadas por la aspiración a la autoconservación, saben que lo que se encuentran en el mundo no es sólo lo que es para ellas, sino los que son «en sí»; reconocen a los demás como centros de sus propios mundos y saben que ellas, por su parte, sólo aparecen en esos mundos como un elemento de los mismos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando se afirma que el embrión humano no es persona porque carece de autoconsciencia, se recae en el «paralogismo cartesiano» refutado contundentemente ya desde Kant. El filósofo alemán, en efecto, impugnó la idea cartesiana de una substancia intelectual (cogito) reemplazándola por la de una «apercepción trascendental», esto es, por la idea de un «yo pienso» que acompaña a todas mis representaciones pero no es una entidad ontológica independiente. Más recientemente, y en la misma línea, Robert Spaemann ha revisado la ontología cartesiana poniendo el acento en el sum en lugar de en el cogito, mostrando que éste no es una forma pura, sino que atribuye el acto de pensar a un existente real y particular.&lt;br /&gt;
''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Manuel Zunin</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Estatuto_antropol%C3%B3gico_del_embri%C3%B3n_humano&amp;diff=102424</id>
		<title>Estatuto antropológico del embrión humano</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Estatuto_antropol%C3%B3gico_del_embri%C3%B3n_humano&amp;diff=102424"/>
		<updated>2018-09-23T18:48:54Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Manuel Zunin: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;'''Introducción'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los continuos avances de la ciencia en el área de la embriología humana dejan pocas dudas de la naturaleza humana del embrión desde sus primeras etapas de deasarrollo. Biologicamente no cabe otra definición de esta entidad, desde su fase unicelular, que la de un individuo de la especie humana con las características, ya definidas pero aun no desarroladas, del particular ser humano que será toda la vida, ver [[Estatuto biológico del embrión humano|Estatuto biológico del embrión]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Basta esta evidencia científica para que el embrión humano, especialmente en sus primeras etapas de desarrollo, sea considerado una persona humana con las prerrogativas propias a su condición?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creemos que es lógico pensar, sin acudir a escuelas filosóficas particulares, que la realidad biológica del embrión o sea sus características biológicas únicas que le otrogan su condición de ser un individuo de la especie humana permite deducir su projección ontológica, si es así y lo podemos probar, probaremos la unicidad del embrión, única y repetible que caracterizará al individuo durante toda su vida. Pero veamos como se presenta el debate en nuestros días. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En ese sentido, citamos un estudio del Observatorio de Bioética UCV que afirma, ''No  hay unanimidad en cuanto a sí la especie, como tal, es más que sólo materia y resulta relevante para determinar la «personeidad» de algunos individuos y para el reconocimiento de sus derechos inherentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''La distinción entre seres humanos (en sentido biológico) y personas humanas (como depositarias de derechos fundamentales) es nuclear en sede bioética. A modo de muestra, baste recordar que las controversias en torno a la despenalización del aborto han consolidado la aparición de dos posicionamientos enfrentados y claramente definidos: el posicionamiento pro life, que sostiene el estatuto personal del concebido no nacido y su correspondiente derecho fundamental a la vida; y el posicionamiento pro choice, que amparándose en la vieja fórmula romana del mulieris portio, cosifica al embrión humano presentándolo como un apéndice del cuerpo materno.''[https://www.observatoriobioetica.org/2017/04/el-estatuto-antropologico-del-embrion-humano/18907]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos en una época en que las posiciones ideológicas y política suelen ampararse en argumentos científicos y filosóficos para imponer su agenda de reformas. Pero desde la bioética, nos intersa conocer desapasionadamente y reflexivamente que significa ser un individuo de naturaleza humana desde la antropología y la filosofía o sea cuándo el ser humano adquiere su condición de persona. &lt;br /&gt;
Para esto tendremos que definiros por una de las posiciones bioéticas en pugna.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''La persona del naciturus&lt;br /&gt;
'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dentro de esta polémica destaca, en nuestra opinión, en articulo recientemente publicado en lor la revista científica Linacre[https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5499222/] que afirma que ''Esta discusión se centra en distinguir el ser humano físico de la persona ontológica humana que tiene un estatus moral, si existe tal distinción. La persona humana se refiere al individuo ontológico: &amp;quot;una sola entidad concreta que existe como un ser distinto y no es una agregación de cosas más pequeñas ni simplemente una parte de un todo mayor; ... su unidad es ... intrínseca &amp;quot;(Ford 1988). La definición tradicional de Boecio de la personalidad estipula una sustancia individual que posee una naturaleza racional (Boethius n.d., capítulo 3), evitando así la extensión de la personalidad a los no humanos. Este trabajo explora si un ser humano formado en la fecundación se convierte en una persona humana en algún momento del desarrollo versus la noción de que la persona está inextricablemente interrelacionada e inherente desde el punto de fecundación o fusión del óvulo y el esperma. Las etapas de la vida humana relevantes para discernir la personalidad incluyen, pero no se limitan a: fertilización (penetración de esperma / huevo), cigoto (ensamblaje del nuevo genoma), mórula, embrión, feto y nacimiento (supervivencia extrauterina).&lt;br /&gt;
Si bien los seres en estas etapas de desarrollo se consideran biologicamente e irrefutablemente como seres humanos y mamíferos, no existe un consenso claro con respecto a determinar cuándo se establece la personalidad. Una vida humana puede considerarse una persona humana en la fecundación. Por otro lado, otros atribuyen personalidad una vez que la apariencia física de un feto se asemeja a la forma humana madura alrededor de la semana 9 de gestación durante la embriogénesis. Alternativamente, un ser humano puede llegar a ser una persona cuando el sistema nervioso central se desarrolla y los órganos están funcionando, o en un punto donde las funciones vitales, como la respiración y la filtración del riñón, se establecen o se pueden mantener con equipos mecánicos alrededor de los veinte -6 semanas de gestación (Moore 1988). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los filósofos, bioéticos y legisladores consideran aspectos del desarrollo humano biológico como estos al definir y establecer la personalidad .''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Continúa el informe referido arriba enumerando las características esenciales que tiene el embrión que lo identifican como persona, ''«Persona» no es «aquello» en lo que el embrión humano «llegará a convertirse» si desarrolla determinadas cualidades, sino aquel que, porque lo es ya, desarrollará algún día dichas cualidades, que exponemos a continuación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. La intersubjetividad y la diferencia interna&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[...]Siendo cierto que las personas tenemos un «lado interior», es decir, que «vivenciamos»12, p.65, también lo es que no somos directamente nuestro «vivenciar» sino el sujeto de nuestro «vivenciar». La relación que mantenemos con nosotros mismos no sólo está mediada subjetivistamente12, p.157, sino que también tenemos un lado exterior que nos otorga un carácter objetivo y «numérico». De hecho, es el reconocimiento que los demás hacen de nosotros «desde fuera» el que nos «localiza» respecto de los demás entes. Por eso, una única persona en el mundo es algo impensable. La «personeidad» sólo puede existir en una pluralidad de personas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este sentido, el auto-reconocimiento de la identidad personal es un proceso de apropiación consciente de lo que en nosotros hay de «no idéntico», esto es, de nuestra diferencia interna. Este proceso es posible por nuestra capacidad de «extrañamiento», por nuestra capacidad para salir de nuestro centro orgánico y ocupar una «posición excéntrica», un lugar en el que no se decide «por naturaleza» ni gobierna el instinto. Una capacidad que nos permite hablar de nosotros mismos en tercera persona y vernos «con los ojos de los demás como un acontecimiento en el mundo»[xxix], dirigiéndonos a nosotros mismos como lo haríamos con otro hombre al que tratásemos de manipular12, p.35; que nos permite valorar las cosas de acuerdo con nuestros deseos mientras valoramos, al mismo tiempo, nuestros propios deseos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, en la medida en que el auto-reconocimiento es un proceso de apropiación consciente de nuestra diferencia interna, ésta existe antes de que se produzca este autoreconocimiento. Ha existido desde el mismo momento en que comenzó nuestra existencia. Por tanto, que tardemos más o menos en caer en la cuenta de ella es sólo una cuestión de tiempo o del modo en que se desarrollen nuestras capacidades, que se somete siempre a factores contingentes. Que el auto-reconocimiento de lo que en nosotros hay de «no idéntico» no se haya completado todavía, se haya perdido o nunca llegue a darse, no anula nuestro ser.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
3.2. La singularidad, la esencia y la existencia&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[...]La palabra «persona», en definitiva, opera como un nombre propio general que identifica la respectiva singularidad de una vida individual. Para desarrollar esta idea, Spaemann propone el ejemplo de los apellidos familiares. Aunque todos los miembros de una misma familia comparten el mismo apellido, para cada uno de ellos significa algo distinto. El apellido le otorga a cada miembro de la familia un «lugar» dentro de la estructura familiar. Por analogía, ser persona otorga a cada uno su propio «lugar» en la comunidad de las personas. Este «lugar» es su «espacio de comunicación» y mantiene una relación apriorica con todos los demás lugares que ocupa, pues sólo hay personas juntamente con su lugar y no hay «lugar» sin las personas. No existe, en efecto, un «lugar vacío»; no existe «la persona» en abstracto, ni tampoco la «idea de persona»; sólo existen las personas reales[xxx]. Y precisamente porque el ser de las personas es real, no es subjetividad pura y puede ser objetivado desde la perspectiva externa, mostrándose a los demás como un ente corpóreo y al mismo tiempo subjetivo12, p.55.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las personas también se objetivan a sí mismas como entes corpóreos. Y la coexistencia de ambas perspectivas (subjetiva y objetiva), les permite saber que no son una entelequia, sino que son reales y habitan un mundo real. Por eso, aunque como seres vivos se hallan en todo momento en el centro de su mundo y sus pulsiones están mediadas por la aspiración a la autoconservación, saben que lo que se encuentran en el mundo no es sólo lo que es para ellas, sino los que son «en sí»; reconocen a los demás como centros de sus propios mundos y saben que ellas, por su parte, sólo aparecen en esos mundos como un elemento de los mismos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando se afirma que el embrión humano no es persona porque carece de autoconsciencia, se recae en el «paralogismo cartesiano» refutado contundentemente ya desde Kant. El filósofo alemán, en efecto, impugnó la idea cartesiana de una substancia intelectual (cogito) reemplazándola por la de una «apercepción trascendental», esto es, por la idea de un «yo pienso» que acompaña a todas mis representaciones pero no es una entidad ontológica independiente. Más recientemente, y en la misma línea, Robert Spaemann ha revisado la ontología cartesiana poniendo el acento en el sum en lugar de en el cogito, mostrando que éste no es una forma pura, sino que atribuye el acto de pensar a un existente real y particular.&lt;br /&gt;
''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Manuel Zunin</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Estatuto_antropol%C3%B3gico_del_embri%C3%B3n_humano&amp;diff=102423</id>
		<title>Estatuto antropológico del embrión humano</title>
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		<updated>2018-09-23T18:46:39Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Manuel Zunin: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;'''Introducción'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los continuos avances de la ciencia en el área de la embriología humana dejan pocas dudas de la naturaleza humana del embrión desde sus primeras etapas de deasarrollo. Biologicamente no cabe otra definición de esta entidad, desde su fase unicelular, que la de un individuo de la especie humana con las características, ya definidas pero aun no desarroladas, del particular ser humano que será toda la vida, ver [[Estatuto biológico del embrión humano|Estatuto biológico del embrión]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Basta esta evidencia científica para que el embrión humano, especialmente en sus primeras etapas de desarrollo, sea considerado una persona humana con las prerrogativas propias a su condición?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creemos que es lógico pensar, sin acudir a escuelas filosóficas particulares, que la realidad biológica del embrión o sea sus características biológicas únicas que le otrogan su condición de ser un individuo de la especie humana permite deducir su projección ontológica, si es así y lo podemos probar, probaremos la unicidad del embrión, única y repetible que caracterizará al individuo durante toda su vida. Pero veamos como se presenta el debate en nuestros días. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En ese sentido, citamos un estudio del Observatorio de Bioética UCV que afirma, ''No  hay unanimidad en cuanto a sí la especie, como tal, es más que sólo materia y resulta relevante para determinar la «personeidad» de algunos individuos y para el reconocimiento de sus derechos inherentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''La distinción entre seres humanos (en sentido biológico) y personas humanas (como depositarias de derechos fundamentales) es nuclear en sede bioética. A modo de muestra, baste recordar que las controversias en torno a la despenalización del aborto han consolidado la aparición de dos posicionamientos enfrentados y claramente definidos: el posicionamiento pro life, que sostiene el estatuto personal del concebido no nacido y su correspondiente derecho fundamental a la vida; y el posicionamiento pro choice, que amparándose en la vieja fórmula romana del mulieris portio, cosifica al embrión humano presentándolo como un apéndice del cuerpo materno.''[https://www.observatoriobioetica.org/2017/04/el-estatuto-antropologico-del-embrion-humano/18907]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos en una época en que las posiciones ideológicas y política suelen ampararse en argumentos científicos y filosóficos para imponer su agenda de reformas. Pero desde la bioética, nos intersa conocer desapasionadamente y reflexivamente que significa ser un individuo de naturaleza humana desde la antropología y la filosofía o sea cuándo el ser humano adquiere su condición de persona. &lt;br /&gt;
Para esto tendremos que definiros por una de las posiciones bioéticas en pugna.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''La persona del naciturus&lt;br /&gt;
'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dentro de esta polémica destaca, en nuestra opinión, en articulo recientemente publicado en lor la revista científica Linacre[https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5499222/] que afirma que Esta discusión se centra en distinguir el ser humano físico de la persona ontológica humana que tiene un estatus moral, si existe tal distinción. La persona humana se refiere al individuo ontológico: &amp;quot;una sola entidad concreta que existe como un ser distinto y no es una agregación de cosas más pequeñas ni simplemente una parte de un todo mayor; ... su unidad es ... intrínseca &amp;quot;(Ford 1988). La definición tradicional de Boecio de la personalidad estipula una sustancia individual que posee una naturaleza racional (Boethius n.d., capítulo 3), evitando así la extensión de la personalidad a los no humanos. Este trabajo explora si un ser humano formado en la fecundación se convierte en una persona humana en algún momento del desarrollo versus la noción de que la persona está inextricablemente interrelacionada e inherente desde el punto de fecundación o fusión del óvulo y el esperma. Las etapas de la vida humana relevantes para discernir la personalidad incluyen, pero no se limitan a: fertilización (penetración de esperma / huevo), cigoto (ensamblaje del nuevo genoma), mórula, embrión, feto y nacimiento (supervivencia extrauterina).&lt;br /&gt;
Si bien los seres en estas etapas de desarrollo se consideran biologicamente e irrefutablemente como seres humanos y mamíferos, no existe un consenso claro con respecto a determinar cuándo se establece la personalidad. Una vida humana puede considerarse una persona humana en la fecundación. Por otro lado, otros atribuyen personalidad una vez que la apariencia física de un feto se asemeja a la forma humana madura alrededor de la semana 9 de gestación durante la embriogénesis. Alternativamente, un ser humano puede llegar a ser una persona cuando el sistema nervioso central se desarrolla y los órganos están funcionando, o en un punto donde las funciones vitales, como la respiración y la filtración del riñón, se establecen o se pueden mantener con equipos mecánicos alrededor de los veinte -6 semanas de gestación (Moore 1988). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los filósofos, bioéticos y legisladores consideran aspectos del desarrollo humano biológico como estos al definir y establecer la personalidad .'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Continúa el informe referido arriba enumerando las características esenciales que tiene el embrión que lo identifican como persona, ''«Persona» no es «aquello» en lo que el embrión humano «llegará a convertirse» si desarrolla determinadas cualidades, sino aquel que, porque lo es ya, desarrollará algún día dichas cualidades, que exponemos a continuación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. La intersubjetividad y la diferencia interna&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[...]Siendo cierto que las personas tenemos un «lado interior», es decir, que «vivenciamos»12, p.65, también lo es que no somos directamente nuestro «vivenciar» sino el sujeto de nuestro «vivenciar». La relación que mantenemos con nosotros mismos no sólo está mediada subjetivistamente12, p.157, sino que también tenemos un lado exterior que nos otorga un carácter objetivo y «numérico». De hecho, es el reconocimiento que los demás hacen de nosotros «desde fuera» el que nos «localiza» respecto de los demás entes. Por eso, una única persona en el mundo es algo impensable. La «personeidad» sólo puede existir en una pluralidad de personas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este sentido, el auto-reconocimiento de la identidad personal es un proceso de apropiación consciente de lo que en nosotros hay de «no idéntico», esto es, de nuestra diferencia interna. Este proceso es posible por nuestra capacidad de «extrañamiento», por nuestra capacidad para salir de nuestro centro orgánico y ocupar una «posición excéntrica», un lugar en el que no se decide «por naturaleza» ni gobierna el instinto. Una capacidad que nos permite hablar de nosotros mismos en tercera persona y vernos «con los ojos de los demás como un acontecimiento en el mundo»[xxix], dirigiéndonos a nosotros mismos como lo haríamos con otro hombre al que tratásemos de manipular12, p.35; que nos permite valorar las cosas de acuerdo con nuestros deseos mientras valoramos, al mismo tiempo, nuestros propios deseos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, en la medida en que el auto-reconocimiento es un proceso de apropiación consciente de nuestra diferencia interna, ésta existe antes de que se produzca este autoreconocimiento. Ha existido desde el mismo momento en que comenzó nuestra existencia. Por tanto, que tardemos más o menos en caer en la cuenta de ella es sólo una cuestión de tiempo o del modo en que se desarrollen nuestras capacidades, que se somete siempre a factores contingentes. Que el auto-reconocimiento de lo que en nosotros hay de «no idéntico» no se haya completado todavía, se haya perdido o nunca llegue a darse, no anula nuestro ser.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
3.2. La singularidad, la esencia y la existencia&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[...]La palabra «persona», en definitiva, opera como un nombre propio general que identifica la respectiva singularidad de una vida individual. Para desarrollar esta idea, Spaemann propone el ejemplo de los apellidos familiares. Aunque todos los miembros de una misma familia comparten el mismo apellido, para cada uno de ellos significa algo distinto. El apellido le otorga a cada miembro de la familia un «lugar» dentro de la estructura familiar. Por analogía, ser persona otorga a cada uno su propio «lugar» en la comunidad de las personas. Este «lugar» es su «espacio de comunicación» y mantiene una relación apriorica con todos los demás lugares que ocupa, pues sólo hay personas juntamente con su lugar y no hay «lugar» sin las personas. No existe, en efecto, un «lugar vacío»; no existe «la persona» en abstracto, ni tampoco la «idea de persona»; sólo existen las personas reales[xxx]. Y precisamente porque el ser de las personas es real, no es subjetividad pura y puede ser objetivado desde la perspectiva externa, mostrándose a los demás como un ente corpóreo y al mismo tiempo subjetivo12, p.55.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las personas también se objetivan a sí mismas como entes corpóreos. Y la coexistencia de ambas perspectivas (subjetiva y objetiva), les permite saber que no son una entelequia, sino que son reales y habitan un mundo real. Por eso, aunque como seres vivos se hallan en todo momento en el centro de su mundo y sus pulsiones están mediadas por la aspiración a la autoconservación, saben que lo que se encuentran en el mundo no es sólo lo que es para ellas, sino los que son «en sí»; reconocen a los demás como centros de sus propios mundos y saben que ellas, por su parte, sólo aparecen en esos mundos como un elemento de los mismos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando se afirma que el embrión humano no es persona porque carece de autoconsciencia, se recae en el «paralogismo cartesiano» refutado contundentemente ya desde Kant. El filósofo alemán, en efecto, impugnó la idea cartesiana de una substancia intelectual (cogito) reemplazándola por la de una «apercepción trascendental», esto es, por la idea de un «yo pienso» que acompaña a todas mis representaciones pero no es una entidad ontológica independiente. Más recientemente, y en la misma línea, Robert Spaemann ha revisado la ontología cartesiana poniendo el acento en el sum en lugar de en el cogito, mostrando que éste no es una forma pura, sino que atribuye el acto de pensar a un existente real y particular.&lt;br /&gt;
''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Manuel Zunin</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Estatuto_antropol%C3%B3gico_del_embri%C3%B3n_humano&amp;diff=102422</id>
		<title>Estatuto antropológico del embrión humano</title>
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		<updated>2018-09-23T18:44:40Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Manuel Zunin: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;'''Introducción'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los continuos avances de la ciencia en el área de la embriología humana dejan pocas dudas de la naturaleza humana del embrión desde sus primeras etapas de deasarrollo. Biologicamente no cabe otra definición de esta entidad, desde su fase unicelular, que la de un individuo de la especie humana con las características, ya definidas pero aun no desarroladas, del particular ser humano que será toda la vida, ver [[Estatuto biológico del embrión humano|Estatuto biológico del embrión]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Basta esta evidencia científica para que el embrión humano, especialmente en sus primeras etapas de desarrollo, sea considerado una persona humana con las prerrogativas propias a su condición?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creemos que es lógico pensar, sin acudir a escuelas filosóficas particulares, que la realidad biológica del embrión o sea sus características biológicas únicas que le otrogan su condición de ser un individuo de la especie humana permite deducir su projección ontológica, si es así y lo podemos probar, probaremos la unicidad del embrión, única y repetible que caracterizará al individuo durante toda su vida. Pero veamos como se presenta el debate en nuestros días. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En ese sentido, citamos un estudio del Observatorio de Bioética UCV que afirma, ''No  hay unanimidad en cuanto a sí la especie, como tal, es más que sólo materia y resulta relevante para determinar la «personeidad» de algunos individuos y para el reconocimiento de sus derechos inherentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''La distinción entre seres humanos (en sentido biológico) y personas humanas (como depositarias de derechos fundamentales) es nuclear en sede bioética. A modo de muestra, baste recordar que las controversias en torno a la despenalización del aborto han consolidado la aparición de dos posicionamientos enfrentados y claramente definidos: el posicionamiento pro life, que sostiene el estatuto personal del concebido no nacido y su correspondiente derecho fundamental a la vida; y el posicionamiento pro choice, que amparándose en la vieja fórmula romana del mulieris portio, cosifica al embrión humano presentándolo como un apéndice del cuerpo materno.''[https://www.observatoriobioetica.org/2017/04/el-estatuto-antropologico-del-embrion-humano/18907]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos en una época en que las posiciones ideológicas y política suelen ampararse en argumentos científicos y filosóficos para imponer su agenda de reformas. Pero desde la bioética, nos intersa conocer desapasionadamente y reflexivamente que significa ser un individuo de naturaleza humana desde la antropología y la filosofía o sea cuándo el ser humano adquiere su condición de persona. &lt;br /&gt;
Para esto tendremos que definiros por una de las posiciones bioéticas en pugna.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''La persona del naciturus&lt;br /&gt;
'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dentro de esta polémica destaca, en nuestra opinión, en articulo publicado en lor la revista científica Linacre[https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5499222/] que afirma que Esta discusión se centra en distinguir el ser humano físico de la persona ontológica humana que tiene un estatus moral, si existe tal distinción. La persona humana se refiere al individuo ontológico: &amp;quot;una sola entidad concreta que existe como un ser distinto y no es una agregación de cosas más pequeñas ni simplemente una parte de un todo mayor; ... su unidad es ... intrínseca &amp;quot;(Ford 1988). La definición tradicional de Boecio de la personalidad estipula una sustancia individual que posee una naturaleza racional (Boethius n.d., capítulo 3), evitando así la extensión de la personalidad a los no humanos. Este trabajo explora si un ser humano formado en la fecundación se convierte en una persona humana en algún momento del desarrollo versus la noción de que la persona está inextricablemente interrelacionada e inherente desde el punto de fecundación o fusión del óvulo y el esperma. Las etapas de la vida humana relevantes para discernir la personalidad incluyen, pero no se limitan a: fertilización (penetración de esperma / huevo), cigoto (ensamblaje del nuevo genoma), mórula, embrión, feto y nacimiento (supervivencia extrauterina).&lt;br /&gt;
Si bien los seres en estas etapas de desarrollo se consideran biologicamente e irrefutablemente como seres humanos y mamíferos, no existe un consenso claro con respecto a determinar cuándo se establece la personalidad. Una vida humana puede considerarse una persona humana en la fecundación. Por otro lado, otros atribuyen personalidad una vez que la apariencia física de un feto se asemeja a la forma humana madura alrededor de la semana 9 de gestación durante la embriogénesis. Alternativamente, un ser humano puede llegar a ser una persona cuando el sistema nervioso central se desarrolla y los órganos están funcionando, o en un punto donde las funciones vitales, como la respiración y la filtración del riñón, se establecen o se pueden mantener con equipos mecánicos alrededor de los veinte -6 semanas de gestación (Moore 1988). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los filósofos, bioéticos y legisladores consideran aspectos del desarrollo humano biológico como estos al definir y establecer la personalidad .'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Continúa el informe referido arriba enumerando las características esenciales que tiene el embrión que lo identifican como persona, ''«Persona» no es «aquello» en lo que el embrión humano «llegará a convertirse» si desarrolla determinadas cualidades, sino aquel que, porque lo es ya, desarrollará algún día dichas cualidades, que exponemos a continuación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. La intersubjetividad y la diferencia interna&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[...]Siendo cierto que las personas tenemos un «lado interior», es decir, que «vivenciamos»12, p.65, también lo es que no somos directamente nuestro «vivenciar» sino el sujeto de nuestro «vivenciar». La relación que mantenemos con nosotros mismos no sólo está mediada subjetivistamente12, p.157, sino que también tenemos un lado exterior que nos otorga un carácter objetivo y «numérico». De hecho, es el reconocimiento que los demás hacen de nosotros «desde fuera» el que nos «localiza» respecto de los demás entes. Por eso, una única persona en el mundo es algo impensable. La «personeidad» sólo puede existir en una pluralidad de personas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este sentido, el auto-reconocimiento de la identidad personal es un proceso de apropiación consciente de lo que en nosotros hay de «no idéntico», esto es, de nuestra diferencia interna. Este proceso es posible por nuestra capacidad de «extrañamiento», por nuestra capacidad para salir de nuestro centro orgánico y ocupar una «posición excéntrica», un lugar en el que no se decide «por naturaleza» ni gobierna el instinto. Una capacidad que nos permite hablar de nosotros mismos en tercera persona y vernos «con los ojos de los demás como un acontecimiento en el mundo»[xxix], dirigiéndonos a nosotros mismos como lo haríamos con otro hombre al que tratásemos de manipular12, p.35; que nos permite valorar las cosas de acuerdo con nuestros deseos mientras valoramos, al mismo tiempo, nuestros propios deseos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, en la medida en que el auto-reconocimiento es un proceso de apropiación consciente de nuestra diferencia interna, ésta existe antes de que se produzca este autoreconocimiento. Ha existido desde el mismo momento en que comenzó nuestra existencia. Por tanto, que tardemos más o menos en caer en la cuenta de ella es sólo una cuestión de tiempo o del modo en que se desarrollen nuestras capacidades, que se somete siempre a factores contingentes. Que el auto-reconocimiento de lo que en nosotros hay de «no idéntico» no se haya completado todavía, se haya perdido o nunca llegue a darse, no anula nuestro ser.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
3.2. La singularidad, la esencia y la existencia&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[...]La palabra «persona», en definitiva, opera como un nombre propio general que identifica la respectiva singularidad de una vida individual. Para desarrollar esta idea, Spaemann propone el ejemplo de los apellidos familiares. Aunque todos los miembros de una misma familia comparten el mismo apellido, para cada uno de ellos significa algo distinto. El apellido le otorga a cada miembro de la familia un «lugar» dentro de la estructura familiar. Por analogía, ser persona otorga a cada uno su propio «lugar» en la comunidad de las personas. Este «lugar» es su «espacio de comunicación» y mantiene una relación apriorica con todos los demás lugares que ocupa, pues sólo hay personas juntamente con su lugar y no hay «lugar» sin las personas. No existe, en efecto, un «lugar vacío»; no existe «la persona» en abstracto, ni tampoco la «idea de persona»; sólo existen las personas reales[xxx]. Y precisamente porque el ser de las personas es real, no es subjetividad pura y puede ser objetivado desde la perspectiva externa, mostrándose a los demás como un ente corpóreo y al mismo tiempo subjetivo12, p.55.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las personas también se objetivan a sí mismas como entes corpóreos. Y la coexistencia de ambas perspectivas (subjetiva y objetiva), les permite saber que no son una entelequia, sino que son reales y habitan un mundo real. Por eso, aunque como seres vivos se hallan en todo momento en el centro de su mundo y sus pulsiones están mediadas por la aspiración a la autoconservación, saben que lo que se encuentran en el mundo no es sólo lo que es para ellas, sino los que son «en sí»; reconocen a los demás como centros de sus propios mundos y saben que ellas, por su parte, sólo aparecen en esos mundos como un elemento de los mismos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando se afirma que el embrión humano no es persona porque carece de autoconsciencia, se recae en el «paralogismo cartesiano» refutado contundentemente ya desde Kant. El filósofo alemán, en efecto, impugnó la idea cartesiana de una substancia intelectual (cogito) reemplazándola por la de una «apercepción trascendental», esto es, por la idea de un «yo pienso» que acompaña a todas mis representaciones pero no es una entidad ontológica independiente. Más recientemente, y en la misma línea, Robert Spaemann ha revisado la ontología cartesiana poniendo el acento en el sum en lugar de en el cogito, mostrando que éste no es una forma pura, sino que atribuye el acto de pensar a un existente real y particular.&lt;br /&gt;
''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Manuel Zunin</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Estatuto_antropol%C3%B3gico_del_embri%C3%B3n_humano&amp;diff=102421</id>
		<title>Estatuto antropológico del embrión humano</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Estatuto_antropol%C3%B3gico_del_embri%C3%B3n_humano&amp;diff=102421"/>
		<updated>2018-09-23T18:41:32Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Manuel Zunin: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;'''Introducción'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los continuos avances de la ciencia en el área de la embriología humana dejan pocas dudas de la naturaleza humana del embrión desde sus primeras etapas de deasarrollo. Biologicamente no cabe otra definición de esta entidad, desde su fase unicelular, que la de un individuo de la especie humana con las características, ya definidas pero aun no desarroladas, del particular ser humano que será toda la vida, ver [[Estatuto biológico del embrión humano|Estatuto biológico del embrión]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Basta esta evidencia científica para que el embrión humano, especialmente en sus primeras etapas de desarrollo, sea considerado una persona humana con las prerrogativas propias a su condición?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creemos que es lógico pensar, sin acudir a escuelas filosóficas particulares, que la realidad biológica del embrión o sea sus características biológicas únicas que le otrogan su condición de ser un individuo de la especie humana permite deducir su projección ontológica, si es así y lo podemos probar, probaremos la unicidad del embrión, única y repetible que caracterizará al individuo durante toda su vida. Pero veamos como se presenta el debate en nuestros días. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En ese sentido, citamos un estudio del Observatorio de Bioética UCV que afirma, ''No  hay unanimidad en cuanto a sí la especie, como tal, es más que sólo materia y resulta relevante para determinar la «personeidad» de algunos individuos y para el reconocimiento de sus derechos inherentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''La distinción entre seres humanos (en sentido biológico) y personas humanas (como depositarias de derechos fundamentales) es nuclear en sede bioética. A modo de muestra, baste recordar que las controversias en torno a la despenalización del aborto han consolidado la aparición de dos posicionamientos enfrentados y claramente definidos: el posicionamiento pro life, que sostiene el estatuto personal del concebido no nacido y su correspondiente derecho fundamental a la vida; y el posicionamiento pro choice, que amparándose en la vieja fórmula romana del mulieris portio, cosifica al embrión humano presentándolo como un apéndice del cuerpo materno.''[https://www.observatoriobioetica.org/2017/04/el-estatuto-antropologico-del-embrion-humano/18907]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos en una época en que las posiciones ideológicas y política suelen ampararse en argumentos científicos y filosóficos para imponer su agenda de reformas. Pero desde la bioética, nos intersa conocer desapasionadamente y reflexivamente que significa ser un individuo de naturaleza humana desde la antropología y la filosofía o sea cuándo el ser humano adquiere su condición de persona. &lt;br /&gt;
Para esto tendremos que definiros por una de las posiciones bioéticas en pugna.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''La persona del naciturus&lt;br /&gt;
'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dentro de esta polémica destaca, en nuestra opinión, en articulo publicado en lor la revista científica Linacre[https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5499222/] que afirma que '''Esta discusión se centra en distinguir el ser humano físico de la persona ontológica humana que tiene un estatus moral, si existe tal distinción. La persona humana se refiere al individuo ontológico: &amp;quot;una sola entidad concreta que existe como un ser distinto y no es una agregación de cosas más pequeñas ni simplemente una parte de un todo mayor; ... su unidad es ... intrínseca &amp;quot;(Ford 1988). La definición tradicional de Boecio de la personalidad estipula una sustancia individual que posee una naturaleza racional (Boethius n.d., capítulo 3), evitando así la extensión de la personalidad a los no humanos. Este trabajo explora si un ser humano formado en la fecundación se convierte en una persona humana en algún momento del desarrollo versus la noción de que la persona está inextricablemente interrelacionada e inherente desde el punto de fecundación o fusión del óvulo y el esperma. Las etapas de la vida humana relevantes para discernir la personalidad incluyen, pero no se limitan a: fertilización (penetración de esperma / huevo), cigoto (ensamblaje del nuevo genoma), mórula, embrión, feto y nacimiento (supervivencia extrauterina).&lt;br /&gt;
Si bien los seres en estas etapas de desarrollo se consideran biologicamente e irrefutablemente como seres humanos y mamíferos, no existe un consenso claro con respecto a determinar cuándo se establece la personalidad. Una vida humana puede considerarse una persona humana en la fecundación. Por otro lado, otros atribuyen personalidad una vez que la apariencia física de un feto se asemeja a la forma humana madura alrededor de la semana 9 de gestación durante la embriogénesis. Alternativamente, un ser humano puede llegar a ser una persona cuando el sistema nervioso central se desarrolla y los órganos están funcionando, o en un punto donde las funciones vitales, como la respiración y la filtración del riñón, se establecen o se pueden mantener con equipos mecánicos alrededor de los veinte -6 semanas de gestación (Moore 1988). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los filósofos, bioéticos y legisladores consideran aspectos del desarrollo humano biológico como estos al definir y establecer la personalidad .'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Continúa el informe referido arriba enumerando las características esenciales que tiene el embrión que lo identifican como persona, ''«Persona» no es «aquello» en lo que el embrión humano «llegará a convertirse» si desarrolla determinadas cualidades, sino aquel que, porque lo es ya, desarrollará algún día dichas cualidades, que exponemos a continuación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. La intersubjetividad y la diferencia interna&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[...]Siendo cierto que las personas tenemos un «lado interior», es decir, que «vivenciamos»12, p.65, también lo es que no somos directamente nuestro «vivenciar» sino el sujeto de nuestro «vivenciar». La relación que mantenemos con nosotros mismos no sólo está mediada subjetivistamente12, p.157, sino que también tenemos un lado exterior que nos otorga un carácter objetivo y «numérico». De hecho, es el reconocimiento que los demás hacen de nosotros «desde fuera» el que nos «localiza» respecto de los demás entes. Por eso, una única persona en el mundo es algo impensable. La «personeidad» sólo puede existir en una pluralidad de personas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este sentido, el auto-reconocimiento de la identidad personal es un proceso de apropiación consciente de lo que en nosotros hay de «no idéntico», esto es, de nuestra diferencia interna. Este proceso es posible por nuestra capacidad de «extrañamiento», por nuestra capacidad para salir de nuestro centro orgánico y ocupar una «posición excéntrica», un lugar en el que no se decide «por naturaleza» ni gobierna el instinto. Una capacidad que nos permite hablar de nosotros mismos en tercera persona y vernos «con los ojos de los demás como un acontecimiento en el mundo»[xxix], dirigiéndonos a nosotros mismos como lo haríamos con otro hombre al que tratásemos de manipular12, p.35; que nos permite valorar las cosas de acuerdo con nuestros deseos mientras valoramos, al mismo tiempo, nuestros propios deseos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, en la medida en que el auto-reconocimiento es un proceso de apropiación consciente de nuestra diferencia interna, ésta existe antes de que se produzca este autoreconocimiento. Ha existido desde el mismo momento en que comenzó nuestra existencia. Por tanto, que tardemos más o menos en caer en la cuenta de ella es sólo una cuestión de tiempo o del modo en que se desarrollen nuestras capacidades, que se somete siempre a factores contingentes. Que el auto-reconocimiento de lo que en nosotros hay de «no idéntico» no se haya completado todavía, se haya perdido o nunca llegue a darse, no anula nuestro ser.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
3.2. La singularidad, la esencia y la existencia&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[...]La palabra «persona», en definitiva, opera como un nombre propio general que identifica la respectiva singularidad de una vida individual. Para desarrollar esta idea, Spaemann propone el ejemplo de los apellidos familiares. Aunque todos los miembros de una misma familia comparten el mismo apellido, para cada uno de ellos significa algo distinto. El apellido le otorga a cada miembro de la familia un «lugar» dentro de la estructura familiar. Por analogía, ser persona otorga a cada uno su propio «lugar» en la comunidad de las personas. Este «lugar» es su «espacio de comunicación» y mantiene una relación apriorica con todos los demás lugares que ocupa, pues sólo hay personas juntamente con su lugar y no hay «lugar» sin las personas. No existe, en efecto, un «lugar vacío»; no existe «la persona» en abstracto, ni tampoco la «idea de persona»; sólo existen las personas reales[xxx]. Y precisamente porque el ser de las personas es real, no es subjetividad pura y puede ser objetivado desde la perspectiva externa, mostrándose a los demás como un ente corpóreo y al mismo tiempo subjetivo12, p.55.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las personas también se objetivan a sí mismas como entes corpóreos. Y la coexistencia de ambas perspectivas (subjetiva y objetiva), les permite saber que no son una entelequia, sino que son reales y habitan un mundo real. Por eso, aunque como seres vivos se hallan en todo momento en el centro de su mundo y sus pulsiones están mediadas por la aspiración a la autoconservación, saben que lo que se encuentran en el mundo no es sólo lo que es para ellas, sino los que son «en sí»; reconocen a los demás como centros de sus propios mundos y saben que ellas, por su parte, sólo aparecen en esos mundos como un elemento de los mismos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando se afirma que el embrión humano no es persona porque carece de autoconsciencia, se recae en el «paralogismo cartesiano» refutado contundentemente ya desde Kant. El filósofo alemán, en efecto, impugnó la idea cartesiana de una substancia intelectual (cogito) reemplazándola por la de una «apercepción trascendental», esto es, por la idea de un «yo pienso» que acompaña a todas mis representaciones pero no es una entidad ontológica independiente. Más recientemente, y en la misma línea, Robert Spaemann ha revisado la ontología cartesiana poniendo el acento en el sum en lugar de en el cogito, mostrando que éste no es una forma pura, sino que atribuye el acto de pensar a un existente real y particular.&lt;br /&gt;
''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Manuel Zunin</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Estatuto_antropol%C3%B3gico_del_embri%C3%B3n_humano&amp;diff=102420</id>
		<title>Estatuto antropológico del embrión humano</title>
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		<updated>2018-09-23T18:40:31Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Manuel Zunin: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;'''Introducción'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los continuos avances de la ciencia en el área de la embriología humana dejan pocas dudas de la naturaleza humana del embrión desde sus primeras etapas de deasarrollo. Biologicamente no cabe otra definición de esta entidad, desde su fase unicelular, que la de un individuo de la especie humana con las características, ya definidas pero aun no desarroladas, del particular ser humano que será toda la vida, ver [[Estatuto biológico del embrión humano|Estatuto biológico del embrión]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Basta esta evidencia científica para que el embrión humano, especialmente en sus primeras etapas de desarrollo, sea considerado una persona humana con las prerrogativas propias a su condición?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creemos que es lógico pensar, sin acudir a escuelas filosóficas particulares, que la realidad biológica del embrión o sea sus características biológicas únicas que le otrogan su condición de ser un individuo de la especie humana permite deducir su projección ontológica, si es así y lo podemos probar, probaremos la unicidad del embrión, única y repetible que caracterizará al individuo durante toda su vida. Pero veamos como se presenta el debate en nuestros días. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En ese sentido, citamos un estudio del Observatorio de Bioética UCV que afirma, ''No  hay unanimidad en cuanto a sí la especie, como tal, es más que sólo materia y resulta relevante para determinar la «personeidad» de algunos individuos y para el reconocimiento de sus derechos inherentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''La distinción entre seres humanos (en sentido biológico) y personas humanas (como depositarias de derechos fundamentales) es nuclear en sede bioética. A modo de muestra, baste recordar que las controversias en torno a la despenalización del aborto han consolidado la aparición de dos posicionamientos enfrentados y claramente definidos: el posicionamiento pro life, que sostiene el estatuto personal del concebido no nacido y su correspondiente derecho fundamental a la vida; y el posicionamiento pro choice, que amparándose en la vieja fórmula romana del mulieris portio, cosifica al embrión humano presentándolo como un apéndice del cuerpo materno.''[https://www.observatoriobioetica.org/2017/04/el-estatuto-antropologico-del-embrion-humano/18907]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos en una época en que las posiciones ideológicas y política suelen ampararse en argumentos científicos y filosóficos para imponer su agenda de reformas. Pero desde la bioética, nos intersa conocer desapasionadamente y reflexivamente que significa ser un individuo de naturaleza humana desde la antropología y la filosofía o sea cuándo el ser humano adquiere su condición de persona. &lt;br /&gt;
Para esto tendremos que definiros por una de las posiciones bioéticas en pugna.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''La persona del naciturus&lt;br /&gt;
'''&lt;br /&gt;
Dentro de esta polémica destaca, en nuestra opinión, en articulo publicado en lor la revista científica Linacre[https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5499222/] que afirma que '''Esta discusión se centra en distinguir el ser humano físico de la persona ontológica humana que tiene un estatus moral, si existe tal distinción. La persona humana se refiere al individuo ontológico: &amp;quot;una sola entidad concreta que existe como un ser distinto y no es una agregación de cosas más pequeñas ni simplemente una parte de un todo mayor; ... su unidad es ... intrínseca &amp;quot;(Ford 1988). La definición tradicional de Boecio de la personalidad estipula una sustancia individual que posee una naturaleza racional (Boethius n.d., capítulo 3), evitando así la extensión de la personalidad a los no humanos. Este trabajo explora si un ser humano formado en la fecundación se convierte en una persona humana en algún momento del desarrollo versus la noción de que la persona está inextricablemente interrelacionada e inherente desde el punto de fecundación o fusión del óvulo y el esperma. Las etapas de la vida humana relevantes para discernir la personalidad incluyen, pero no se limitan a: fertilización (penetración de esperma / huevo), cigoto (ensamblaje del nuevo genoma), mórula, embrión, feto y nacimiento (supervivencia extrauterina).&lt;br /&gt;
Si bien los seres en estas etapas de desarrollo se consideran biologicamente e irrefutablemente como seres humanos y mamíferos, no existe un consenso claro con respecto a determinar cuándo se establece la personalidad. Una vida humana puede considerarse una persona humana en la fecundación. Por otro lado, otros atribuyen personalidad una vez que la apariencia física de un feto se asemeja a la forma humana madura alrededor de la semana 9 de gestación durante la embriogénesis. Alternativamente, un ser humano puede llegar a ser una persona cuando el sistema nervioso central se desarrolla y los órganos están funcionando, o en un punto donde las funciones vitales, como la respiración y la filtración del riñón, se establecen o se pueden mantener con equipos mecánicos alrededor de los veinte -6 semanas de gestación (Moore 1988). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los filósofos, bioéticos y legisladores consideran aspectos del desarrollo humano biológico como estos al definir y establecer la personalidad .'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Continúa el informe referido arriba enumerando las características esenciales que tiene el embrión que lo identifican como persona, ''«Persona» no es «aquello» en lo que el embrión humano «llegará a convertirse» si desarrolla determinadas cualidades, sino aquel que, porque lo es ya, desarrollará algún día dichas cualidades, que exponemos a continuación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. La intersubjetividad y la diferencia interna&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[...]Siendo cierto que las personas tenemos un «lado interior», es decir, que «vivenciamos»12, p.65, también lo es que no somos directamente nuestro «vivenciar» sino el sujeto de nuestro «vivenciar». La relación que mantenemos con nosotros mismos no sólo está mediada subjetivistamente12, p.157, sino que también tenemos un lado exterior que nos otorga un carácter objetivo y «numérico». De hecho, es el reconocimiento que los demás hacen de nosotros «desde fuera» el que nos «localiza» respecto de los demás entes. Por eso, una única persona en el mundo es algo impensable. La «personeidad» sólo puede existir en una pluralidad de personas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este sentido, el auto-reconocimiento de la identidad personal es un proceso de apropiación consciente de lo que en nosotros hay de «no idéntico», esto es, de nuestra diferencia interna. Este proceso es posible por nuestra capacidad de «extrañamiento», por nuestra capacidad para salir de nuestro centro orgánico y ocupar una «posición excéntrica», un lugar en el que no se decide «por naturaleza» ni gobierna el instinto. Una capacidad que nos permite hablar de nosotros mismos en tercera persona y vernos «con los ojos de los demás como un acontecimiento en el mundo»[xxix], dirigiéndonos a nosotros mismos como lo haríamos con otro hombre al que tratásemos de manipular12, p.35; que nos permite valorar las cosas de acuerdo con nuestros deseos mientras valoramos, al mismo tiempo, nuestros propios deseos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, en la medida en que el auto-reconocimiento es un proceso de apropiación consciente de nuestra diferencia interna, ésta existe antes de que se produzca este autoreconocimiento. Ha existido desde el mismo momento en que comenzó nuestra existencia. Por tanto, que tardemos más o menos en caer en la cuenta de ella es sólo una cuestión de tiempo o del modo en que se desarrollen nuestras capacidades, que se somete siempre a factores contingentes. Que el auto-reconocimiento de lo que en nosotros hay de «no idéntico» no se haya completado todavía, se haya perdido o nunca llegue a darse, no anula nuestro ser.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
3.2. La singularidad, la esencia y la existencia&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[...]La palabra «persona», en definitiva, opera como un nombre propio general que identifica la respectiva singularidad de una vida individual. Para desarrollar esta idea, Spaemann propone el ejemplo de los apellidos familiares. Aunque todos los miembros de una misma familia comparten el mismo apellido, para cada uno de ellos significa algo distinto. El apellido le otorga a cada miembro de la familia un «lugar» dentro de la estructura familiar. Por analogía, ser persona otorga a cada uno su propio «lugar» en la comunidad de las personas. Este «lugar» es su «espacio de comunicación» y mantiene una relación apriorica con todos los demás lugares que ocupa, pues sólo hay personas juntamente con su lugar y no hay «lugar» sin las personas. No existe, en efecto, un «lugar vacío»; no existe «la persona» en abstracto, ni tampoco la «idea de persona»; sólo existen las personas reales[xxx]. Y precisamente porque el ser de las personas es real, no es subjetividad pura y puede ser objetivado desde la perspectiva externa, mostrándose a los demás como un ente corpóreo y al mismo tiempo subjetivo12, p.55.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las personas también se objetivan a sí mismas como entes corpóreos. Y la coexistencia de ambas perspectivas (subjetiva y objetiva), les permite saber que no son una entelequia, sino que son reales y habitan un mundo real. Por eso, aunque como seres vivos se hallan en todo momento en el centro de su mundo y sus pulsiones están mediadas por la aspiración a la autoconservación, saben que lo que se encuentran en el mundo no es sólo lo que es para ellas, sino los que son «en sí»; reconocen a los demás como centros de sus propios mundos y saben que ellas, por su parte, sólo aparecen en esos mundos como un elemento de los mismos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando se afirma que el embrión humano no es persona porque carece de autoconsciencia, se recae en el «paralogismo cartesiano» refutado contundentemente ya desde Kant. El filósofo alemán, en efecto, impugnó la idea cartesiana de una substancia intelectual (cogito) reemplazándola por la de una «apercepción trascendental», esto es, por la idea de un «yo pienso» que acompaña a todas mis representaciones pero no es una entidad ontológica independiente. Más recientemente, y en la misma línea, Robert Spaemann ha revisado la ontología cartesiana poniendo el acento en el sum en lugar de en el cogito, mostrando que éste no es una forma pura, sino que atribuye el acto de pensar a un existente real y particular.&lt;br /&gt;
''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Manuel Zunin</name></author>
	</entry>
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		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Estatuto_antropol%C3%B3gico_del_embri%C3%B3n_humano&amp;diff=102419</id>
		<title>Estatuto antropológico del embrión humano</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Estatuto_antropol%C3%B3gico_del_embri%C3%B3n_humano&amp;diff=102419"/>
		<updated>2018-09-23T18:38:25Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Manuel Zunin: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;'''Introducción'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los continuos avances de la ciencia en el área de la embriología humana dejan pocas dudas de la naturaleza humana del embrión desde sus primeras etapas de deasarrollo. Biologicamente no cabe otra definición de esta entidad, desde su fase unicelular, que la de un individuo de la especie humana con las características, ya definidas pero aun no desarroladas, del particular ser humano que será toda la vida, ver [[Estatuto biológico del embrión humano|Estatuto biológico del embrión]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Basta esta evidencia científica para que el embrión humano, especialmente en sus primeras etapas de desarrollo, sea considerado una persona humana con las prerrogativas propias a su condición?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creemos que es lógico pensar, sin acudir a escuelas filosóficas particulares, que la realidad biológica del embrión o sea sus características biológicas únicas que le otrogan su condición de ser un individuo de la especie humana permite deducir su projección ontológica, si es así y lo podemos probar, probaremos la unicidad del embrión, única y repetible que caracterizará al individuo durante toda su vida. Pero veamos como se presenta el debate en nuestros días. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En ese sentido, citamos un estudio del Observatorio de Bioética UCV que afirma, ''No  hay unanimidad en cuanto a sí la especie, como tal, es más que sólo materia y resulta relevante para determinar la «personeidad» de algunos individuos y para el reconocimiento de sus derechos inherentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''La distinción entre seres humanos (en sentido biológico) y personas humanas (como depositarias de derechos fundamentales)&amp;quot; y agrgaríamos nosotros, en sentido ontológico, ''es nuclear en sede bioética. A modo de muestra, baste recordar que las controversias en torno a la despenalización del aborto han consolidado la aparición de dos posicionamientos enfrentados y claramente definidos: el posicionamiento pro life, que sostiene el estatuto personal del concebido no nacido y su correspondiente derecho fundamental a la vida; y el posicionamiento pro choice, que amparándose en la vieja fórmula romana del mulieris portio, cosifica al embrión humano presentándolo como un apéndice del cuerpo materno.''[https://www.observatoriobioetica.org/2017/04/el-estatuto-antropologico-del-embrion-humano/18907]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos en una época en que las posiciones ideológicas y política suelen ampararse en argumentos científicos y filosóficos para imponer su agenda de reformas. Pero desde la bioética, nos intersa conocer desapasionadamente y reflexivamente que significa ser un individuo de naturaleza humana desde la antropología y la filosofía o sea cuándo el ser humano adquiere su condición de persona. &lt;br /&gt;
Para esto tendremos que definiros por una de las posiciones bioéticas en pugna.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''La persona del naciturus&lt;br /&gt;
'''&lt;br /&gt;
Dentro de esta polémica destaca, en nuestra opinión, en articulo publicado en lor la revista científica Linacre[https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5499222/] que afirma que '''Esta discusión se centra en distinguir el ser humano físico de la persona ontológica humana que tiene un estatus moral, si existe tal distinción. La persona humana se refiere al individuo ontológico: &amp;quot;una sola entidad concreta que existe como un ser distinto y no es una agregación de cosas más pequeñas ni simplemente una parte de un todo mayor; ... su unidad es ... intrínseca &amp;quot;(Ford 1988). La definición tradicional de Boecio de la personalidad estipula una sustancia individual que posee una naturaleza racional (Boethius n.d., capítulo 3), evitando así la extensión de la personalidad a los no humanos. Este trabajo explora si un ser humano formado en la fecundación se convierte en una persona humana en algún momento del desarrollo versus la noción de que la persona está inextricablemente interrelacionada e inherente desde el punto de fecundación o fusión del óvulo y el esperma. Las etapas de la vida humana relevantes para discernir la personalidad incluyen, pero no se limitan a: fertilización (penetración de esperma / huevo), cigoto (ensamblaje del nuevo genoma), mórula, embrión, feto y nacimiento (supervivencia extrauterina).&lt;br /&gt;
Si bien los seres en estas etapas de desarrollo se consideran biologicamente e irrefutablemente como seres humanos y mamíferos, no existe un consenso claro con respecto a determinar cuándo se establece la personalidad. Una vida humana puede considerarse una persona humana en la fecundación. Por otro lado, otros atribuyen personalidad una vez que la apariencia física de un feto se asemeja a la forma humana madura alrededor de la semana 9 de gestación durante la embriogénesis. Alternativamente, un ser humano puede llegar a ser una persona cuando el sistema nervioso central se desarrolla y los órganos están funcionando, o en un punto donde las funciones vitales, como la respiración y la filtración del riñón, se establecen o se pueden mantener con equipos mecánicos alrededor de los veinte -6 semanas de gestación (Moore 1988). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los filósofos, bioéticos y legisladores consideran aspectos del desarrollo humano biológico como estos al definir y establecer la personalidad .'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Continúa el informe referido arriba enumerando las características esenciales que tiene el embrión que lo identifican como persona, ''«Persona» no es «aquello» en lo que el embrión humano «llegará a convertirse» si desarrolla determinadas cualidades, sino aquel que, porque lo es ya, desarrollará algún día dichas cualidades, que exponemos a continuación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. La intersubjetividad y la diferencia interna&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[...]Siendo cierto que las personas tenemos un «lado interior», es decir, que «vivenciamos»12, p.65, también lo es que no somos directamente nuestro «vivenciar» sino el sujeto de nuestro «vivenciar». La relación que mantenemos con nosotros mismos no sólo está mediada subjetivistamente12, p.157, sino que también tenemos un lado exterior que nos otorga un carácter objetivo y «numérico». De hecho, es el reconocimiento que los demás hacen de nosotros «desde fuera» el que nos «localiza» respecto de los demás entes. Por eso, una única persona en el mundo es algo impensable. La «personeidad» sólo puede existir en una pluralidad de personas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este sentido, el auto-reconocimiento de la identidad personal es un proceso de apropiación consciente de lo que en nosotros hay de «no idéntico», esto es, de nuestra diferencia interna. Este proceso es posible por nuestra capacidad de «extrañamiento», por nuestra capacidad para salir de nuestro centro orgánico y ocupar una «posición excéntrica», un lugar en el que no se decide «por naturaleza» ni gobierna el instinto. Una capacidad que nos permite hablar de nosotros mismos en tercera persona y vernos «con los ojos de los demás como un acontecimiento en el mundo»[xxix], dirigiéndonos a nosotros mismos como lo haríamos con otro hombre al que tratásemos de manipular12, p.35; que nos permite valorar las cosas de acuerdo con nuestros deseos mientras valoramos, al mismo tiempo, nuestros propios deseos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, en la medida en que el auto-reconocimiento es un proceso de apropiación consciente de nuestra diferencia interna, ésta existe antes de que se produzca este autoreconocimiento. Ha existido desde el mismo momento en que comenzó nuestra existencia. Por tanto, que tardemos más o menos en caer en la cuenta de ella es sólo una cuestión de tiempo o del modo en que se desarrollen nuestras capacidades, que se somete siempre a factores contingentes. Que el auto-reconocimiento de lo que en nosotros hay de «no idéntico» no se haya completado todavía, se haya perdido o nunca llegue a darse, no anula nuestro ser.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
3.2. La singularidad, la esencia y la existencia&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[...]La palabra «persona», en definitiva, opera como un nombre propio general que identifica la respectiva singularidad de una vida individual. Para desarrollar esta idea, Spaemann propone el ejemplo de los apellidos familiares. Aunque todos los miembros de una misma familia comparten el mismo apellido, para cada uno de ellos significa algo distinto. El apellido le otorga a cada miembro de la familia un «lugar» dentro de la estructura familiar. Por analogía, ser persona otorga a cada uno su propio «lugar» en la comunidad de las personas. Este «lugar» es su «espacio de comunicación» y mantiene una relación apriorica con todos los demás lugares que ocupa, pues sólo hay personas juntamente con su lugar y no hay «lugar» sin las personas. No existe, en efecto, un «lugar vacío»; no existe «la persona» en abstracto, ni tampoco la «idea de persona»; sólo existen las personas reales[xxx]. Y precisamente porque el ser de las personas es real, no es subjetividad pura y puede ser objetivado desde la perspectiva externa, mostrándose a los demás como un ente corpóreo y al mismo tiempo subjetivo12, p.55.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las personas también se objetivan a sí mismas como entes corpóreos. Y la coexistencia de ambas perspectivas (subjetiva y objetiva), les permite saber que no son una entelequia, sino que son reales y habitan un mundo real. Por eso, aunque como seres vivos se hallan en todo momento en el centro de su mundo y sus pulsiones están mediadas por la aspiración a la autoconservación, saben que lo que se encuentran en el mundo no es sólo lo que es para ellas, sino los que son «en sí»; reconocen a los demás como centros de sus propios mundos y saben que ellas, por su parte, sólo aparecen en esos mundos como un elemento de los mismos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando se afirma que el embrión humano no es persona porque carece de autoconsciencia, se recae en el «paralogismo cartesiano» refutado contundentemente ya desde Kant. El filósofo alemán, en efecto, impugnó la idea cartesiana de una substancia intelectual (cogito) reemplazándola por la de una «apercepción trascendental», esto es, por la idea de un «yo pienso» que acompaña a todas mis representaciones pero no es una entidad ontológica independiente. Más recientemente, y en la misma línea, Robert Spaemann ha revisado la ontología cartesiana poniendo el acento en el sum en lugar de en el cogito, mostrando que éste no es una forma pura, sino que atribuye el acto de pensar a un existente real y particular.&lt;br /&gt;
''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Manuel Zunin</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Estatuto_antropol%C3%B3gico_del_embri%C3%B3n_humano&amp;diff=102418</id>
		<title>Estatuto antropológico del embrión humano</title>
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		<updated>2018-09-23T17:28:13Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Manuel Zunin: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;'''Introducción'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los continuos avances de la ciencia en el área de la embriología humana dejan pocas dudas de la naturaleza humana del embrión desde sus primeras etapas de deasarrollo. Biologicamente no cabe otra definición de esta entidad, desde su fase unicelular, que la de un individuo de la especie humana con las características, ya definidas pero aun no desarroladas, del particular ser humano que será toda la vida, ver [[Estatuto biológico del embrión humano|Estatuto biológico del embrión]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Basta esta evidencia científica para que el embrión humano, especialmente en sus primeras etapas de desarrollo, sea considerado una persona humana con las prerrogativas propias a su condición?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creemos que es lógico pensar, sin acudir a escuelas filosóficas particulares, que la realidad biológica del embrión o sea sus características biológicas únicas que le otrogan su condición de ser un individuo de la especie humana permite deducir su projección ontológica, si es así y lo podemos probar, probaremos la unicidad del embrión, única y repetible que caracterizará al individuo durante toda su vida. Pero veamos como se presenta el debate en nuestros días. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En ese sentido, citamos un estudio del Observatorio de Bioética UCV que afirma, ''No  hay unanimidad en cuanto a sí la especie, como tal, es más que sólo materia y resulta relevante para determinar la «personeidad» de algunos individuos y para el reconocimiento de sus derechos inherentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''La distinción entre seres humanos (en sentido biológico) y personas humanas (como depositarias de derechos fundamentales)&amp;quot; y agrgaríamos nosotros, en sentido ontológico, continua el estudio, ''es nuclear en sede bioética. A modo de muestra, baste recordar que las controversias en torno a la despenalización del aborto han consolidado la aparición de dos posicionamientos enfrentados y claramente definidos: el posicionamiento pro life, que sostiene el estatuto personal del concebido no nacido y su correspondiente derecho fundamental a la vida; y el posicionamiento pro choice, que amparándose en la vieja fórmula romana del mulieris portio, cosifica al embrión humano presentándolo como un apéndice del cuerpo materno.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos en una época en que las posiciones ideológicas y política suelen ampararse en argumentos científicos y filosóficos para imponer su agenda de reformas. Pero desde la bioética, nos intersa conocer desapasionadamente y reflexivamente que significa ser un individuo de naturaleza humana desde la antropología y la filosofía o sea cuándo el ser humano adquiere su condición de persona. &lt;br /&gt;
Para esto tendremos que definiros por una de las posiciones bioéticas en pugna.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''La persona del naciturus&lt;br /&gt;
'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las consecuencias lógicas de la evidencia científica de la naturaleza humana (no animal, no vegetal) del embrión humano se reflejan en el diario vivir, en la experiencia humana de hoy y de siempre, el nuevo ser que se espera su nacimiento, cuando la madre anuncia su embarazo. ya es considerado como una perosona perteneciente al núcleo familiar. No es un conjunto de células que llegará, si todo va bien, a ser una persona.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo es un tema que sucita un amplio debate. Un articulo publicado en lor la revista científica Linacre[https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5499222/] afirma con gran claridad que '''Esta discusión se centra en distinguir el ser humano físico de la persona ontológica humana que tiene un estatus moral, si existe tal distinción. La persona humana se refiere al individuo ontológico: &amp;quot;una sola entidad concreta que existe como un ser distinto y no es una agregación de cosas más pequeñas ni simplemente una parte de un todo mayor; ... su unidad es ... intrínseca &amp;quot;(Ford 1988). La definición tradicional de Boecio de la personalidad estipula una sustancia individual que posee una naturaleza racional (Boethius n.d., capítulo 3), evitando así la extensión de la personalidad a los no humanos. Este trabajo explora si un ser humano formado en la fecundación se convierte en una persona humana en algún momento del desarrollo versus la noción de que la persona está inextricablemente interrelacionada e inherente desde el punto de fecundación o fusión del óvulo y el esperma. Las etapas de la vida humana relevantes para discernir la personalidad incluyen, pero no se limitan a: fertilización (penetración de esperma / huevo), cigoto (ensamblaje del nuevo genoma), mórula, embrión, feto y nacimiento (supervivencia extrauterina).&lt;br /&gt;
Si bien los seres en estas etapas de desarrollo se consideran biologicamente e irrefutablemente como seres humanos y mamíferos, no existe un consenso claro con respecto a determinar cuándo se establece la personalidad. Una vida humana puede considerarse una persona humana en la fecundación. Por otro lado, otros atribuyen personalidad una vez que la apariencia física de un feto se asemeja a la forma humana madura alrededor de la semana 9 de gestación durante la embriogénesis. Alternativamente, un ser humano puede llegar a ser una persona cuando el sistema nervioso central se desarrolla y los órganos están funcionando, o en un punto donde las funciones vitales, como la respiración y la filtración del riñón, se establecen o se pueden mantener con equipos mecánicos alrededor de los veinte -6 semanas de gestación (Moore 1988). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los filósofos, bioéticos y legisladores consideran aspectos del desarrollo humano biológico como estos al definir y establecer la personalidad .'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Continúa el informe referido arriba enumerando las características esenciales que tiene el embrión que lo identifican como persona, ''«Persona» no es «aquello» en lo que el embrión humano «llegará a convertirse» si desarrolla determinadas cualidades, sino aquel que, porque lo es ya, desarrollará algún día dichas cualidades, que exponemos a continuación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. La intersubjetividad y la diferencia interna&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[...]Siendo cierto que las personas tenemos un «lado interior», es decir, que «vivenciamos»12, p.65, también lo es que no somos directamente nuestro «vivenciar» sino el sujeto de nuestro «vivenciar». La relación que mantenemos con nosotros mismos no sólo está mediada subjetivistamente12, p.157, sino que también tenemos un lado exterior que nos otorga un carácter objetivo y «numérico». De hecho, es el reconocimiento que los demás hacen de nosotros «desde fuera» el que nos «localiza» respecto de los demás entes. Por eso, una única persona en el mundo es algo impensable. La «personeidad» sólo puede existir en una pluralidad de personas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este sentido, el auto-reconocimiento de la identidad personal es un proceso de apropiación consciente de lo que en nosotros hay de «no idéntico», esto es, de nuestra diferencia interna. Este proceso es posible por nuestra capacidad de «extrañamiento», por nuestra capacidad para salir de nuestro centro orgánico y ocupar una «posición excéntrica», un lugar en el que no se decide «por naturaleza» ni gobierna el instinto. Una capacidad que nos permite hablar de nosotros mismos en tercera persona y vernos «con los ojos de los demás como un acontecimiento en el mundo»[xxix], dirigiéndonos a nosotros mismos como lo haríamos con otro hombre al que tratásemos de manipular12, p.35; que nos permite valorar las cosas de acuerdo con nuestros deseos mientras valoramos, al mismo tiempo, nuestros propios deseos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, en la medida en que el auto-reconocimiento es un proceso de apropiación consciente de nuestra diferencia interna, ésta existe antes de que se produzca este autoreconocimiento. Ha existido desde el mismo momento en que comenzó nuestra existencia. Por tanto, que tardemos más o menos en caer en la cuenta de ella es sólo una cuestión de tiempo o del modo en que se desarrollen nuestras capacidades, que se somete siempre a factores contingentes. Que el auto-reconocimiento de lo que en nosotros hay de «no idéntico» no se haya completado todavía, se haya perdido o nunca llegue a darse, no anula nuestro ser.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
3.2. La singularidad, la esencia y la existencia&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[...]La palabra «persona», en definitiva, opera como un nombre propio general que identifica la respectiva singularidad de una vida individual. Para desarrollar esta idea, Spaemann propone el ejemplo de los apellidos familiares. Aunque todos los miembros de una misma familia comparten el mismo apellido, para cada uno de ellos significa algo distinto. El apellido le otorga a cada miembro de la familia un «lugar» dentro de la estructura familiar. Por analogía, ser persona otorga a cada uno su propio «lugar» en la comunidad de las personas. Este «lugar» es su «espacio de comunicación» y mantiene una relación apriorica con todos los demás lugares que ocupa, pues sólo hay personas juntamente con su lugar y no hay «lugar» sin las personas. No existe, en efecto, un «lugar vacío»; no existe «la persona» en abstracto, ni tampoco la «idea de persona»; sólo existen las personas reales[xxx]. Y precisamente porque el ser de las personas es real, no es subjetividad pura y puede ser objetivado desde la perspectiva externa, mostrándose a los demás como un ente corpóreo y al mismo tiempo subjetivo12, p.55.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las personas también se objetivan a sí mismas como entes corpóreos. Y la coexistencia de ambas perspectivas (subjetiva y objetiva), les permite saber que no son una entelequia, sino que son reales y habitan un mundo real. Por eso, aunque como seres vivos se hallan en todo momento en el centro de su mundo y sus pulsiones están mediadas por la aspiración a la autoconservación, saben que lo que se encuentran en el mundo no es sólo lo que es para ellas, sino los que son «en sí»; reconocen a los demás como centros de sus propios mundos y saben que ellas, por su parte, sólo aparecen en esos mundos como un elemento de los mismos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando se afirma que el embrión humano no es persona porque carece de autoconsciencia, se recae en el «paralogismo cartesiano» refutado contundentemente ya desde Kant. El filósofo alemán, en efecto, impugnó la idea cartesiana de una substancia intelectual (cogito) reemplazándola por la de una «apercepción trascendental», esto es, por la idea de un «yo pienso» que acompaña a todas mis representaciones pero no es una entidad ontológica independiente. Más recientemente, y en la misma línea, Robert Spaemann ha revisado la ontología cartesiana poniendo el acento en el sum en lugar de en el cogito, mostrando que éste no es una forma pura, sino que atribuye el acto de pensar a un existente real y particular.&lt;br /&gt;
''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Manuel Zunin</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Estatuto_antropol%C3%B3gico_del_embri%C3%B3n_humano&amp;diff=102417</id>
		<title>Estatuto antropológico del embrión humano</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Estatuto_antropol%C3%B3gico_del_embri%C3%B3n_humano&amp;diff=102417"/>
		<updated>2018-09-23T14:08:44Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Manuel Zunin: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;'''Introducción'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los continuos avances de la ciencia en el área de la embriología humana dejan pocas dudas de la naturaleza humana del embrión desde sus primeras etapas de deasarrollo. Biologicamente no cabe otra definición de esta entidad, desde su fase unicelular, que la de un individuo de la especie humana con las características, ya definidas pero aun no desarroladas, del particular ser humano que será toda la vida, ver [[Estatuto biológico del embrión humano|Estatuto biológico del embrión]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Basta esta evidencia científica para que el embrión humano, especialmente en sus primeras etapas de desarrollo, sea considerado una persona humana con las prerrogativas propias a su condición?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Citamos un estudio del Observatorio de Bioética UCV que afirma, ''No  hay unanimidad en cuanto a sí la especie, como tal, es más que sólo materia y resulta relevante para determinar la «personeidad» de algunos individuos y para el reconocimiento de sus derechos inherentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''La distinción entre seres humanos (en sentido biológico) y personas humanas (como depositarias de derechos fundamentales), es nuclear en sede bioética. A modo de muestra, baste recordar que las controversias en torno a la despenalización del aborto han consolidado la aparición de dos posicionamientos enfrentados y claramente definidos: el posicionamiento pro life, que sostiene el estatuto personal del concebido no nacido y su correspondiente derecho fundamental a la vida; y el posicionamiento pro choice, que amparándose en la vieja fórmula romana del mulieris portio, cosifica al embrión humano presentándolo como un apéndice del cuerpo materno.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos en una época en que las posiciones ideológicas y política suelen ampararse en argumentos científicos y filosóficos para imponer su agenda de reformas. Pero desde la bioética, nos intersa conocer desapasionadamente y reflexivamente que significa ser un individuo de naturaleza humana desde la antropología y la filosofía o sea cuándo el ser humano adquiere su condición de persona. &lt;br /&gt;
Para esto tendremos que definiros por una de las posiciones bioéticas en pugna.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''La persona del naciturus&lt;br /&gt;
'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las consecuencias lógicas de la evidencia científica de la naturaleza humana (no animal, no vegetal) del embrión humano se reflejan en el diario vivir, en la experiencia humana de hoy y de siempre, el nuevo ser que se espera su nacimiento, cuando la madre anuncia su embarazo. ya es considerado como una perosona perteneciente al núcleo familiar. No es un conjunto de células que llegará, si todo va bien, a ser una persona.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo es un tema que sucita un amplio debate. Un articulo publicado en lor la revista científica Linacre[https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5499222/] afirma con gran claridad que '''Esta discusión se centra en distinguir el ser humano físico de la persona ontológica humana que tiene un estatus moral, si existe tal distinción. La persona humana se refiere al individuo ontológico: &amp;quot;una sola entidad concreta que existe como un ser distinto y no es una agregación de cosas más pequeñas ni simplemente una parte de un todo mayor; ... su unidad es ... intrínseca &amp;quot;(Ford 1988). La definición tradicional de Boecio de la personalidad estipula una sustancia individual que posee una naturaleza racional (Boethius n.d., capítulo 3), evitando así la extensión de la personalidad a los no humanos. Este trabajo explora si un ser humano formado en la fecundación se convierte en una persona humana en algún momento del desarrollo versus la noción de que la persona está inextricablemente interrelacionada e inherente desde el punto de fecundación o fusión del óvulo y el esperma. Las etapas de la vida humana relevantes para discernir la personalidad incluyen, pero no se limitan a: fertilización (penetración de esperma / huevo), cigoto (ensamblaje del nuevo genoma), mórula, embrión, feto y nacimiento (supervivencia extrauterina).&lt;br /&gt;
Si bien los seres en estas etapas de desarrollo se consideran biologicamente e irrefutablemente como seres humanos y mamíferos, no existe un consenso claro con respecto a determinar cuándo se establece la personalidad. Una vida humana puede considerarse una persona humana en la fecundación. Por otro lado, otros atribuyen personalidad una vez que la apariencia física de un feto se asemeja a la forma humana madura alrededor de la semana 9 de gestación durante la embriogénesis. Alternativamente, un ser humano puede llegar a ser una persona cuando el sistema nervioso central se desarrolla y los órganos están funcionando, o en un punto donde las funciones vitales, como la respiración y la filtración del riñón, se establecen o se pueden mantener con equipos mecánicos alrededor de los veinte -6 semanas de gestación (Moore 1988). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los filósofos, bioéticos y legisladores consideran aspectos del desarrollo humano biológico como estos al definir y establecer la personalidad .'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Continúa el informe referido arriba enumerando las características esenciales que tiene el embrión que lo identifican como persona, ''«Persona» no es «aquello» en lo que el embrión humano «llegará a convertirse» si desarrolla determinadas cualidades, sino aquel que, porque lo es ya, desarrollará algún día dichas cualidades, que exponemos a continuación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. La intersubjetividad y la diferencia interna&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[...]Siendo cierto que las personas tenemos un «lado interior», es decir, que «vivenciamos»12, p.65, también lo es que no somos directamente nuestro «vivenciar» sino el sujeto de nuestro «vivenciar». La relación que mantenemos con nosotros mismos no sólo está mediada subjetivistamente12, p.157, sino que también tenemos un lado exterior que nos otorga un carácter objetivo y «numérico». De hecho, es el reconocimiento que los demás hacen de nosotros «desde fuera» el que nos «localiza» respecto de los demás entes. Por eso, una única persona en el mundo es algo impensable. La «personeidad» sólo puede existir en una pluralidad de personas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este sentido, el auto-reconocimiento de la identidad personal es un proceso de apropiación consciente de lo que en nosotros hay de «no idéntico», esto es, de nuestra diferencia interna. Este proceso es posible por nuestra capacidad de «extrañamiento», por nuestra capacidad para salir de nuestro centro orgánico y ocupar una «posición excéntrica», un lugar en el que no se decide «por naturaleza» ni gobierna el instinto. Una capacidad que nos permite hablar de nosotros mismos en tercera persona y vernos «con los ojos de los demás como un acontecimiento en el mundo»[xxix], dirigiéndonos a nosotros mismos como lo haríamos con otro hombre al que tratásemos de manipular12, p.35; que nos permite valorar las cosas de acuerdo con nuestros deseos mientras valoramos, al mismo tiempo, nuestros propios deseos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, en la medida en que el auto-reconocimiento es un proceso de apropiación consciente de nuestra diferencia interna, ésta existe antes de que se produzca este autoreconocimiento. Ha existido desde el mismo momento en que comenzó nuestra existencia. Por tanto, que tardemos más o menos en caer en la cuenta de ella es sólo una cuestión de tiempo o del modo en que se desarrollen nuestras capacidades, que se somete siempre a factores contingentes. Que el auto-reconocimiento de lo que en nosotros hay de «no idéntico» no se haya completado todavía, se haya perdido o nunca llegue a darse, no anula nuestro ser.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
3.2. La singularidad, la esencia y la existencia&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[...]La palabra «persona», en definitiva, opera como un nombre propio general que identifica la respectiva singularidad de una vida individual. Para desarrollar esta idea, Spaemann propone el ejemplo de los apellidos familiares. Aunque todos los miembros de una misma familia comparten el mismo apellido, para cada uno de ellos significa algo distinto. El apellido le otorga a cada miembro de la familia un «lugar» dentro de la estructura familiar. Por analogía, ser persona otorga a cada uno su propio «lugar» en la comunidad de las personas. Este «lugar» es su «espacio de comunicación» y mantiene una relación apriorica con todos los demás lugares que ocupa, pues sólo hay personas juntamente con su lugar y no hay «lugar» sin las personas. No existe, en efecto, un «lugar vacío»; no existe «la persona» en abstracto, ni tampoco la «idea de persona»; sólo existen las personas reales[xxx]. Y precisamente porque el ser de las personas es real, no es subjetividad pura y puede ser objetivado desde la perspectiva externa, mostrándose a los demás como un ente corpóreo y al mismo tiempo subjetivo12, p.55.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las personas también se objetivan a sí mismas como entes corpóreos. Y la coexistencia de ambas perspectivas (subjetiva y objetiva), les permite saber que no son una entelequia, sino que son reales y habitan un mundo real. Por eso, aunque como seres vivos se hallan en todo momento en el centro de su mundo y sus pulsiones están mediadas por la aspiración a la autoconservación, saben que lo que se encuentran en el mundo no es sólo lo que es para ellas, sino los que son «en sí»; reconocen a los demás como centros de sus propios mundos y saben que ellas, por su parte, sólo aparecen en esos mundos como un elemento de los mismos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando se afirma que el embrión humano no es persona porque carece de autoconsciencia, se recae en el «paralogismo cartesiano» refutado contundentemente ya desde Kant. El filósofo alemán, en efecto, impugnó la idea cartesiana de una substancia intelectual (cogito) reemplazándola por la de una «apercepción trascendental», esto es, por la idea de un «yo pienso» que acompaña a todas mis representaciones pero no es una entidad ontológica independiente. Más recientemente, y en la misma línea, Robert Spaemann ha revisado la ontología cartesiana poniendo el acento en el sum en lugar de en el cogito, mostrando que éste no es una forma pura, sino que atribuye el acto de pensar a un existente real y particular.&lt;br /&gt;
''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Manuel Zunin</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.bioeticawiki.com/w/index.php?title=Estatuto_antropol%C3%B3gico_del_embri%C3%B3n_humano&amp;diff=102416</id>
		<title>Estatuto antropológico del embrión humano</title>
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		<updated>2018-09-23T13:57:21Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Manuel Zunin: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;'''Introducción'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los continuos avances de la ciencia en el área de la embriología humana dejan pocas dudas de la naturaleza humana del embrión desde sus primeras etapas de deasarrollo. Biologicamente no cabe otra definición de esta entidad, desde su fase unicelular, que la de un individuo de la especie humana con las características, ya definidas pero aun no desarroladas, del particular ser humano que será toda la vida, ver [[Estatuto biológico del embrión humano|Estatuto biológico del embrión]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Basta esta evidencia científica para que el embrión humano, especialmente en sus primeras etapas de desarrollo, sea considerado una persona humana con las prerrogativas propias a su condición?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Citamos un estudio del Observatorio de Bioética UCV que afirma, ''No  hay unanimidad en cuanto a sí la especie, como tal, es más que sólo materia y resulta relevante para determinar la «personeidad» de algunos individuos y para el reconocimiento de sus derechos inherentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''La distinción entre seres humanos (en sentido biológico) y personas humanas (como depositarias de derechos fundamentales), es nuclear en sede bioética. A modo de muestra, baste recordar que las controversias en torno a la despenalización del aborto han consolidado la aparición de dos posicionamientos enfrentados y claramente definidos: el posicionamiento pro life, que sostiene el estatuto personal del concebido no nacido y su correspondiente derecho fundamental a la vida; y el posicionamiento pro choice, que amparándose en la vieja fórmula romana del mulieris portio, cosifica al embrión humano presentándolo como un apéndice del cuerpo materno.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos en una época en que las posiciones ideológicas y política suelen ampararse en argumentos científicos y filosóficos para imponer su agenda de reformas. Pero desde la bioética, nos intersa conocer desapasionadamente y reflexivamente que significa ser un individuo de naturaleza humana desde la antropología y la filosofía o sea cuándo el ser humano adquiere su condición de persona. &lt;br /&gt;
Para esto tendremos que definiros por una de las posiciones bioéticas en pugna.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''La persona del naciturus&lt;br /&gt;
'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las consecuencias lógicas de la evidencia científica de la naturaleza humana (no animal, no vegetal) del embrión humano se reflejan en el diario vivir, en la experiencia humana de hoy y de siempre, el nuevo ser que se espera su nacimiento, cuando la madre anuncia su embarazo. ya es considerado como una perosona perteneciente al núcleo familiar. No es un conjunto de células que llegará, si todo va bien, a ser una persona.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo es un tema que sucita un amplio debate. Esta discusión se centra en distinguir el ser humano físico de la persona ontológica humana que tiene un estatus moral, si existe tal distinción. La persona humana se refiere al individuo ontológico: &amp;quot;una sola entidad concreta que existe como un ser distinto y no es una agregación de cosas más pequeñas ni simplemente una parte de un todo mayor; ... su unidad es ... intrínseca &amp;quot;(Ford 1988). La definición tradicional de Boecio de la personalidad estipula una sustancia individual que posee una naturaleza racional (Boethius n.d., capítulo 3), evitando así la extensión de la personalidad a los no humanos. Este trabajo explora si un ser humano formado en la fecundación se convierte en una persona humana en algún momento del desarrollo versus la noción de que la persona está inextricablemente interrelacionada e inherente desde el punto de fecundación o fusión del óvulo y el esperma. Las etapas de la vida humana relevantes para discernir la personalidad incluyen, pero no se limitan a: fertilización (penetración de esperma / huevo), cigoto (ensamblaje del nuevo genoma), mórula, embrión, feto y nacimiento (supervivencia extrauterina).&lt;br /&gt;
Si bien los seres en estas etapas de desarrollo se consideran biologicamente e irrefutablemente como seres humanos y mamíferos, no existe un consenso claro con respecto a determinar cuándo se establece la personalidad. Una vida humana puede considerarse una persona humana en la fecundación. Por otro lado, otros atribuyen personalidad una vez que la apariencia física de un feto se asemeja a la forma humana madura alrededor de la semana 9 de gestación durante la embriogénesis. Alternativamente, un ser humano puede llegar a ser una persona cuando el sistema nervioso central se desarrolla y los órganos están funcionando, o en un punto donde las funciones vitales, como la respiración y la filtración del riñón, se establecen o se pueden mantener con equipos mecánicos alrededor de los veinte -6 semanas de gestación (Moore 1988). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los filósofos, bioéticos y legisladores consideran aspectos del desarrollo humano biológico como estos al definir y establecer la personalidad .&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Continúa el informe referido arriba enumerando las características esenciales que tiene el embrión que lo identifican como persona, ''«Persona» no es «aquello» en lo que el embrión humano «llegará a convertirse» si desarrolla determinadas cualidades, sino aquel que, porque lo es ya, desarrollará algún día dichas cualidades, que exponemos a continuación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. La intersubjetividad y la diferencia interna&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[...]Siendo cierto que las personas tenemos un «lado interior», es decir, que «vivenciamos»12, p.65, también lo es que no somos directamente nuestro «vivenciar» sino el sujeto de nuestro «vivenciar». La relación que mantenemos con nosotros mismos no sólo está mediada subjetivistamente12, p.157, sino que también tenemos un lado exterior que nos otorga un carácter objetivo y «numérico». De hecho, es el reconocimiento que los demás hacen de nosotros «desde fuera» el que nos «localiza» respecto de los demás entes. Por eso, una única persona en el mundo es algo impensable. La «personeidad» sólo puede existir en una pluralidad de personas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este sentido, el auto-reconocimiento de la identidad personal es un proceso de apropiación consciente de lo que en nosotros hay de «no idéntico», esto es, de nuestra diferencia interna. Este proceso es posible por nuestra capacidad de «extrañamiento», por nuestra capacidad para salir de nuestro centro orgánico y ocupar una «posición excéntrica», un lugar en el que no se decide «por naturaleza» ni gobierna el instinto. Una capacidad que nos permite hablar de nosotros mismos en tercera persona y vernos «con los ojos de los demás como un acontecimiento en el mundo»[xxix], dirigiéndonos a nosotros mismos como lo haríamos con otro hombre al que tratásemos de manipular12, p.35; que nos permite valorar las cosas de acuerdo con nuestros deseos mientras valoramos, al mismo tiempo, nuestros propios deseos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, en la medida en que el auto-reconocimiento es un proceso de apropiación consciente de nuestra diferencia interna, ésta existe antes de que se produzca este autoreconocimiento. Ha existido desde el mismo momento en que comenzó nuestra existencia. Por tanto, que tardemos más o menos en caer en la cuenta de ella es sólo una cuestión de tiempo o del modo en que se desarrollen nuestras capacidades, que se somete siempre a factores contingentes. Que el auto-reconocimiento de lo que en nosotros hay de «no idéntico» no se haya completado todavía, se haya perdido o nunca llegue a darse, no anula nuestro ser.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
3.2. La singularidad, la esencia y la existencia&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[...]La palabra «persona», en definitiva, opera como un nombre propio general que identifica la respectiva singularidad de una vida individual. Para desarrollar esta idea, Spaemann propone el ejemplo de los apellidos familiares. Aunque todos los miembros de una misma familia comparten el mismo apellido, para cada uno de ellos significa algo distinto. El apellido le otorga a cada miembro de la familia un «lugar» dentro de la estructura familiar. Por analogía, ser persona otorga a cada uno su propio «lugar» en la comunidad de las personas. Este «lugar» es su «espacio de comunicación» y mantiene una relación apriorica con todos los demás lugares que ocupa, pues sólo hay personas juntamente con su lugar y no hay «lugar» sin las personas. No existe, en efecto, un «lugar vacío»; no existe «la persona» en abstracto, ni tampoco la «idea de persona»; sólo existen las personas reales[xxx]. Y precisamente porque el ser de las personas es real, no es subjetividad pura y puede ser objetivado desde la perspectiva externa, mostrándose a los demás como un ente corpóreo y al mismo tiempo subjetivo12, p.55.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las personas también se objetivan a sí mismas como entes corpóreos. Y la coexistencia de ambas perspectivas (subjetiva y objetiva), les permite saber que no son una entelequia, sino que son reales y habitan un mundo real. Por eso, aunque como seres vivos se hallan en todo momento en el centro de su mundo y sus pulsiones están mediadas por la aspiración a la autoconservación, saben que lo que se encuentran en el mundo no es sólo lo que es para ellas, sino los que son «en sí»; reconocen a los demás como centros de sus propios mundos y saben que ellas, por su parte, sólo aparecen en esos mundos como un elemento de los mismos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando se afirma que el embrión humano no es persona porque carece de autoconsciencia, se recae en el «paralogismo cartesiano» refutado contundentemente ya desde Kant. El filósofo alemán, en efecto, impugnó la idea cartesiana de una substancia intelectual (cogito) reemplazándola por la de una «apercepción trascendental», esto es, por la idea de un «yo pienso» que acompaña a todas mis representaciones pero no es una entidad ontológica independiente. Más recientemente, y en la misma línea, Robert Spaemann ha revisado la ontología cartesiana poniendo el acento en el sum en lugar de en el cogito, mostrando que éste no es una forma pura, sino que atribuye el acto de pensar a un existente real y particular.&lt;br /&gt;
''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Manuel Zunin</name></author>
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