Eugenesia

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Introducción[editar | editar código]

El término eugenesia ha sido acuñado por Francis Galton en 1883. Derivado del término griego significa buen nacimiento.

La eugenesia es un tema abordado, entre otros, por historiadores, filósofos, médicos, bioeticistas, por distintas razones. La idea de mejorar la raza humana siempre ha estado presente en la historia de la civilización, también han sido objeto de comentarios el intento de consolidarla como una ciencia, la presencia de movimientos eugenésicos en varios países del mundo, el holocausto nazi y, finalmente, el resurgimiento de la eugenesia a raíz de la decodificación del genoma humano. Nuestro objetivo es dar un repaso por los movimientos eugenésicos que tuvieron lugar a mediados del siglo XX, el resurgimiento de la eugenesia y los adelantos con los que contamos actualmente.[1]

Muchas de las actuales “conquistas tecno-científicas” tienen un fundamento en parte eugenésico. La ciencia no solo puede “producir” vida sino “modificarla, seleccionarla y mutarla”. Esta es la acción paradigmática del hombre nuevo en el nuevo mundo feliz al que debe aspirar cualquier civilización que se considere avanzada. Por ello, aunque con nuevas conquistas, la mentalidad eugenésica coincide en el tiempo con la ambición del hombre de reducir la realidad para transformarla, según Carlos Simón Vázquez.

Retazos históricos[editar | editar código]

A la ya mencionada acuñación del término en ámbito anglosajón, la eugenesia se desarrolla acríticamente desde principios del XIX hasta la actualidad. Nacida en Inglaterra y Estados Unidos los postulados eugenésicos se extendieron por todo el globo en ambientes científicos. Pero el campo de actuación pasó siguiendo los postulados utilitaristas al campo legal. Se trabajó  para que los estados emanasen leyes de desarrollo de los más fuertes y deseables y sobre todo el impedir el de los más débiles y desfavorecidos. Prácticas como la planificación familiar, la esterilización y las restricciones sexuales fueron postuladas como medidas eficientes a considerar legalmente en bien del Estado.

El movimiento eugenésico de la Alemania nazi fue el más poderoso y más cruel de todos.[1]

El desarrollo del movimiento neomaltusiano tiene entre una de sus características tener una fuerte impronta eugenésica. Culmen de este proceso histórico es posible encontrarse en la Alemania nazista donde muchas de estas ideas fueron llevadas a la práctica. Los excesos en los cuales cayó una ciencia sin una clara fundamentación hizo que el mundo reaccionara rechazando y condenando tal praxis. Los excesos que el mundo contempló tras el proceso de Nuremberg, hicieron momentáneamente reaccionar de forma negativa ante estas prácticas y las ideas de fondo que las permitieron. Pero si la condena perduró en las declaraciones de muchos, la eugenesia y sus líneas fundamentales no se apagaron nunca. El movimiento eugenésico, lejos de haberse resentido, fue invocado desde algunas instancias: políticas, económicas y sociales.

Un considerable empujón en la recuperación de la eugenesia tras la segunda guerra mundial fue el aportado por J. Müller en el tercer Congreso Internacional de Genética en Chicago en 1966. En este congreso, Müller abogó por un estricto control genético como medio terapéutico saludable para el nuevo mundo. Si no se tenían en cuenta sus directrices, como según él no se estaba haciendo, el dolor generalizado será implacable en las nuevas sociedades. Es urgente que exista un estricto control de la evolución humana, porque de otra forma, las enfermedades harán de la humanidad un entorno desgraciado. Por eso, la tarea central de la genética será el control de la evolución. El problema está en cómo se hará este control.

Modos y planes de acción de la eugenesia[editar | editar código]

El primer modo de acción de la nueva eugenesia[editar | editar código]

  1. La selección genotípica.
  2. Tras un análisis diagnóstico lo más temprano que la ciencia permita o permitirá debe maparse el genotipo de los sujetos.
  3. Si estos presentan alteraciones, conviene alertar acerca de las futuras enfermedades que pueden padecer y de las amenazas psicológicas, económicas, y vitales de tales sujetos, deduciéndose obligadamente la eliminación.

Efectivamente, la ciencia ha permitido acceder al embrión de forma cada vez más temprana e invasiva. Análisis citogenéticos y bioquímicos aportan datos novedosos sobre el ADN para identificar cada vez más temprano las anomalías cromosómicas y las posibles mutaciones genéticas. Todo este potencial debe, según la eugenesia, ponerse al servicio de la selección fetal, selección que debe ser realidad a cualquier precio.

El segundo modo de actuación de la nueva eugenesia[editar | editar código]

Sería producir una selección ya no genotípica sino germinal, donde habría una actuación eugenésica positiva. Es decir, la posibilidad de que una pareja elija las células reproductoras a partir de individuos especialmente dotados.

La tercera forma de actuación[editar | editar código]

Se podría indicar como la modificación de la información genética, donde sería otra forma posible de eugenesia positiva. En este sentido la ingeniería genética no ha parado de conseguir objetivos. El primero, es la genoterapia donde la modificación de la información genética a través de la introducción de genes en células del sujeto enfermo, tiende a curar al enfermo.

En la década de los ochenta, el avance de las embriotecnolo gías había conseguido la producción de embriones humanos in vitro que hasta entonces se había realizado en animales. La aplicación de técnicas como la microinyección directa de genes en el pronúcleo del embrión ha sido posibilitada entre otras razones por la facilitación por parte de muchas naciones de poder experimentar sobre embriones humanos hasta el día 14 porque según muchos, presentando esa fecha ante un pre-embrión.

Eugenesia liberal[editar | editar código]

Fecha de nacimiento: 1965. Es un profesor de ética y profesor asociado a la Universidad Victoria de Wellington.​ Agar tiene un bachillerato de la Universidad de Auckland, un magíster de la Universidad Victoria de Wellington, y un doctorado de la Universidad Nacional Australiana. Ha estado enseñando en Victoria desde 1996.​ Los intereses de su principal investigación son en las éticas de la nueva genética. También ha publicado sobre el individuo, ética medioambiental, y la filosofía de la mente.

La segunda mitad del siglo XX se caracterizó por el desarrollo acelerado de la biomedicina y la biología molecular, obtenido a partir del conocimiento del ADN, que posibilitó la manipulación más efectiva e intencionada del genoma humano y, por ende, de la constitución hereditaria de la humanidad.

Recientemente, en un intento de rescatar el proyecto social del "bien nacer" y de realizar estudios prospectivos basados en las nuevas biotecnologías, surge la "eugenesia liberal", término acuñado por Nicholas Agar en 1999, caracterizada por tres aspectos diferenciales respecto de la eugenesia de Estado:

1) ser voluntaria: lo cual implica que la decisión de modificar la carga genética de los hijos-por-nacer se efectúe sin coerción.

2) individual: esto es, realizada por núcleos familiares y únicamente con la finalidad de modificar su progenie, y no para alterar acervos genéticos de comunidades completas.

3) independiente del Estado: para que este no promueva ningún aspecto genético, evitando así la creación de moldes[2][3]. De acuerdo con Michael Freeden[3], esta nueva propuesta permite, a cualquiera y por la razón que sea, ofrecer servicios genéticos a todos aquellos que los deseen y están dispuestos a aceptarlos en los términos en los que se ofrecen. En pocas palabras, la eugenesia liberal pretende extender las libertades reproductivas y procreativas de los futuros padres, con base en la disponibilidad de medios tecnológicos en el mercado.

El tipo de eugenesia al que se refiere Agar está fuertemente relacionada con la libertad reproductiva (reproductive choice en EE.UU.), que considera que una persona o pareja puede reproducirse con quien quiera, cuando quiera, por la razón que sea y cuantas veces lo desee. Junto con esta idea, la nueva eugenesia no considera que exista una línea divisoria entre las modificaciones ambientales y las genéticas, ya que en ambos casos el resultado es básicamente el mismo: mejorar a los futuros hijos. Sobre esta base, Agar introduce el concepto de "eugenesia liberal" (liberal eugenics).

Eticidad de las prácticas eugenésicas[editar | editar código]

Más allá de un juicio ético acerca de la eugenesia en general, es posible encontrar que los problemas se dan a tres niveles de actuación, un nivel denominado:

  • Nivel Social.
  • Novel de pareja.
  • Nivel individual.

Comenzando por el nivel individual, la cuestión del pre-embrión está determinado biológicamente. No existe una realidad tal. Otra cosa distinta es que para algunos, allí exista una persona. No es el momento de argumentar a favor de la tesis verdadera, simplemente apuntar aquí y ahora que no es competencia de una ciencia emanar juicios que le son extraños. Por ello, la tecnología que actúa en esa precoz etapa de la vida humana naciente puede ser injusta para el individuo.

Las relaciones conyugales en las parejas que abogan por tales tecnologías resultan alteradas esencialmente. En muchos de los casos son manifestaciones de injusticia, en y por los mismos miembros de la pareja o comunidad conyugal, aunque no sea evidente en un precipitado análisis, siempre rostros del des-amor.

Una alteración del bien común de la sociedad, que no es el mero agregado cuantitativo de los individuos. Alterado el bien fundamental de la vida humana, cabe asistir a una configuración social de clases y castas felizmente superado. La ciencia y la tecnología tienen la noble tarea de procurar siempre el bien de todo el hombre y de todo hombre. Un camino diverso puede generar injusticias, violencias y, para dójicamente de lo buscado, no salud óptima sino muerte. La ciencia y técnica que procure respetar la dignidad intangible del embrión contribuirá, a la corta y a la larga, hacer un mundo mejor porque el tener sin el ser, de nada vale y las cosas sin las personas aparecen sin sentido. En un mundo que puede aparecer no solo a-nómico sino anónimo, la ciencia está llamada a generar vida y solucionar los retos. Ese es el auténtico acicate del progreso científico-técnico; hacer más humano, la vida que está ya de forma total en las manos de cada ser humano.

El uso de técnicas positivas y negativas[editar | editar código]

La eugenesia positiva[editar | editar código]

Buscaba conservar las características de los mejores elementos que conformaban la parte hegemónica de la sociedad, así como prohibir el mestizaje para evitar la "degeneración" de una población que se consideraba homogénea.

Según la eugenesia, cabe preguntarse si solo se tienen dos opciones: o la eugenesia totalitaria o la eugenesia liberal controlada por el mercado capitalista.[1]

Estas medidas consistían en favorecer la unión entre jóvenes idóneos para la sociedad y patrocinar el matrimonio de la joven pareja con la esperanza de que procrearían hijos sanos, dotados de las cualidades adecuadas.

La eugenesia negativa[editar | editar código]

Se caracterizó por limitar los derechos reproductivos individuales en aras de la salud genética de las generaciones futuras, y consistía en la eliminación de caracteres indeseables mediante segregación sexual y racial, restricciones de inmigración (principalmente en EE.UU., México, Brasil, Alemania), prohibición legal de matrimonios "interraciales" y esterilización involuntaria.

Otras medidas de eugenesia negativa fueron en un inicio el infanticidio y, posteriormente y hasta la segunda mitad del siglo XX, el genocidio[4]. De forma generalizada, las medidas negativas de la eugenesia, como la esterilización y la segregación, estaban destinadas a las clases bajas, con el objetivo último de "desaparecerlas", mientras que las medidas positivas estaban enfocadas a mejorar las clases media y alta de las sociedades permitiendo su auge[5].

Otras voces[editar | editar código]

Texto de referencia[editar | editar código]

  • Vázquez, Carlos Simón (Mayo 2012). «Voz:Eugenesia». Pardo, Antonio, ed. Nuevo Diccionario de Bióetica (2° edición) (Monte Carmelo). ISBN 978-84-8353-475-5.

Bibliografía[editar | editar código]

  • Vidal, M. (1987). «La razón eugenésica: exposición y valoración moral». Moralia 9: 327-340. 
  • Ludmerer, K.M. «Eugenics». Encyclopedia of Bioethics: 457-461. 
  • Serra, Angelo; Sgreccia, Elio; Di Pietro, Maria Luisa (1 marzo 1990). Nuova genetica ed embriopoiesi umana. Prospettive della scienza e riflessioni etiche. Milán: Vita e Pensiero. p. 336. ISBN 883431459X. 
  • Laughlin, H.H. (1926). Eugenic and Birth Control. Nueva York. 
  • Chiavacci, E. (1971). «I problemi morali dell’eugenetica». Medicina e Morale 4: 171-194. 

Referencias[editar | editar código]

  1. 1,0 1,1 1,2 Villela Cortés, Fabiola; Linares Salgado, Jorge E. (2011). «Eugenesia. Un análisis histórico y una posible propuesta». Acta Bioethica. doi:10.4067/S1726-569X2011000200005. Consultado el 27 de julio de 2020. 
  2. Singer, Peter; Kuhse, Helga. Bioethics: An Anthology. Blackwell Philosophy Anthologies. p. 800. ISBN 1118941500. Consultado el 28 de julio de 2020. 
  3. 3,0 3,1 Fox, Dov (26 de febrero de 2007). «The illiberality of ‘liberal eugenics’». Ratio 20 (1). doi:10.1111/j.1467-9329.2007.00343.x. 
  4. Müller-Hill, Benno (1992). «Eugenics». Humana Press. ISBN 978-1-4612-0413-8. doi:10.1007/978-1-4612-0413-8_5. Consultado el 28 de julio de 2020. 
  5. Kevles, Daniel J. (1985). In the Name of Eugenics: Genetics and the Uses of Human Heredity. Harvard University Press. p. 426. ISBN 0674445570. Consultado el 28 de julio de 2020.