Hospital

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Introducción[editar | editar código]

El hospital es aquel recinto socio-sanitario donde se gestiona la mayor parte de la salud y de la enfermedad en la actualidad. En nuestro días constituye una institución compleja porque desde ella se gestionan muchos y variados problemas que tienen que ver directa o indirectamente con la vida de las personas. En el hospital[1] todo gira en torno al enfermo.Todo se debe disponer para optimizar unos recursos que sirvan directamente a atender integralmente a la persona enferma.

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Historia del hospital[editar | editar código]

Las primeras estructuras asistenciales que se conocen corren paralelas al origen de la profesión médica. Es en Grecia donde encontramos los Asclepios o lugares amplios para la curación de las enfermedades en íntima aquellos que ejercían la medicina.

En Roma encontramos ya en el siglo III-II a de C. A modo de estructuras sanitarias; una de ellas la localizada en la isla Tiberina, las medicatrinae antecedentes de los sanatorios y los valetudinari que eran espacios amplios donde se atendía a los soldados y a los esclavos.

El cristianismo supuso un empuje notable a la asistencia a los enfermos, de tal forma que la cura y atención a los mismos era una de las actividades principales de la acción caritativa de la primera cristiandad. Muchos patricios romanos transforman sus mansiones en casa de asistencia a los enfermos de lepra, como asilos, hospicios, etc. En la parte oriental del Imperio Romano, S. Basilio construye la Basiliade, auténtica cuidad hospital. La importancia que el cristianismo da a el tratamiento y atención de los enfermos queda reflejado en el Código de Justiniano que distingue claramente entre hospicios, asilos, orfanatos etc.

Durante la edad media, la Iglesia también se preocupa por atender a los necesitados y a los enfermos construyendo hospitales y hospederías especialmente alrededor de las rutas que van a Santiago y a Jerusalén siendo de gran utilidad para la recuperación y en muchas ocasiones de atención a los peregrinos enfermos. Se fundan incluso órdenes dedicadas a la atención a los enfermos como los caballeros hospitalarios.

En el principio de la edad moderna sobresale la figura de S. Juan de Dios que dedica su vida a los enfermos y funda los hermanos hospitalarios de S. Juan de Dios con el carisma propio de atención en centros para enfermos. Junto con S. Vicente de Paul y S. Camilo de Lellis son las figuras señeras en la asistencia a los enfermos y de  poner las bases de los que luego serían los rudimentos de la organización asistencial hospitalaria moderna.

Concepción actual[editar | editar código]

En la actualidad el hospital es sinónimo de centro de recuperación y tratamiento de enfermos. Pero el hospital también es una empresa compleja a la hora de optimizar las prestaciones y los recursos con los que cuenta. Es preciso que funcione adecuadamente ya que de la competencia y efectividad dependerá el bienestar integral del enfermo. Por lo tanto, se asiste a una constante búsqueda de cómo gestionar óptimamente el hospital para que el enfermo nunca pierda la centralidad en la atención que le es debido especialmente en momentos comprometidos de la existencia.

La armonía entre todos los que trabajan y forman la familia del hospital debe ser total y las políticas actuales pretenden no sin pocas dificultades el intento de gestionar las estancias cada vez más selectivas, especializadas y cortas en el hospital. Por eso entre otra de las funciones del hospital moderno es la de cuidar muy bien a su personal laboral, no solamente en lo que a horarios y retribuciones se refieren que redundarán sin duda el enfermo, sino en tener al sensibilidad para mantener en el personal una formación permanente. Si en todas las profesiones es necesaria esta adecuación, mucho más en ciencias como la enfermería y la medicina que constantemente están cambiando.

El médico moderno está inmerso en una estructura que rebasa la tradicional relación médico-enfermo, siendo esta insustituible. Esta engarzado en una realidad compleja asistencial que le impiden pensar de forma unilateral o a lo sumo dual. Debe realizar su servicio profesional en la multidisciplinariedad que encuentra en el hospital. Esta multidisciplinariedad es la que el hospital debe gestar para que todos estén en el puesto justo en el momento justo y así poder actuar para los fines que se han propuesto. Por tanto, una de los cometidos principales de un hospital moderno es como gestiona el potencial humano del que dispone, que es lo más valioso que posee. Ordenar el trabajo de los hombres, es en cualquier trabajo colectivo, siempre lo más difícil.

En el centro se encuentran niveles de conocimientos diversos, sensibilidades diversas, trabajos diversos, horarios diversos, departamentos diversos y esto supone un ejercicio de reflexión y de previsión grande ante lo ordinario y ante lo extraordinario que en cualquier momento puede aparecer; una epidemia, una catástrofe natural, un atentado terrorista, etc. Por tanto el hospital debe gestar cómo hacer que el personal rinda en la interdisciplinariedad, valorando a cada uno al máximo el trabajo que hace y transmitiendo a todos que el trabajo es en equipo y que existen funciones distintas pero todas necesarias porque debido precisamente a esa interdisciplinariedad las unas afectan a las otras para bien y para mal. Por ello, el hospital moderno debe favorecer cada día más espacios de diálogo para sus empleados a base de reuniones, sesiones interdisciplinares, congresos que unifiquen en la diversidad.

Una vez se ha al menos priorizado la gestión del personal laboral viene la gestión de los medios instrumentales. Deberán hacerse con el auxilio de otras ciencias como la estadística, la sociología, la economía que decantan la orientación de los recursos. Aunque en línea de principio cuanto más equipado y tecnificado esté el hospital mejor, no siempre habrá que poseer una igualdad numérica de aparatos que pueden estar repetidos en el hospital de enfrente. Por eso en la actual coyuntura es necesaria una adecuada política sanitaria que será variable según el entorno donde se desarrolle.

No es lo mismo la política de un hospital comarcal, que la de un hospital local o regional. Las compras técnicas y el gasto farmacéutico suelen ser los montantes a optimizar en los hospitales actualmente en orden a presentar un servicio integral e integrado con el área de salud concreto.Y lo apenas dicho sería aplicable tanto como macro-política sanitaria como micro política donde se valoren la relación particular en el tema por ejemplo de costes/beneficios; coste/frecuencias, entradas/salidas etc.

¿Cómo se puede concretar esta política sanitaria?. Una posibilidad podría ser la de configurar una serie de parámetros que deberían entrar en el aspecto formativo del personal del hospital: criterios de competencia,de calidad,de responsabilidad,de complementariedad y económicos.

Criterios de gestión[editar | editar código]

  • Criterios de competencia: El hospital debe velar para que la competencia profesional esté avalada y sea dinámica. Hoy en día no es posible que todo el mundo sepa de todo. Es misión del hospital gestar la cantidad y calidad de servicios generales y especiales que debe tener el hospital. Todos deberán tener quirófanos y gabinetes radiológicos, pero quizá no todos puedan o deban tener la última resolución en una materia determinada. El hospital también deberá procurar espacios donde se pueda mantener actual la competencia profesional gestionando bien los tiempos, al vacantes, los congresos de formación etc.
  • Criterio de calidad: General existe una proporcionalidad inversa entre calidad y cantidad de las prestaciones ofertadas que debería acortarse o eliminarse en todo gestión hospitalaria moderna. No es fácil identificar el dintel por encima del cual un incremento por encima por ejemplo de la cantidad se resiente en la calidad. Un hospital no podrá nunca satisfacer la necesidad de su entorno inmediato y por ello precisamente se deberán examinar las fuerzas y las fuentes de las que dispone.
  • Criterios de responsabilidad:La atomización de la responsabilidad a veces buena, sin embargo puede ser un peligro para la gestión adecuada del hospital. Es necesario hacer de todo porque un médico, una enfermera, un técnico tengan las responsabilidades específicas de las cuales deberán responder en primera persona. En la realización de esto habrá mecanismos de control y no de actuación directa de la prestación pero en tal caso, precisamente en ello estará la responsabilidad de la función superior.
  • Criterio de complementariedad : El saber trabajar en equipo lleva a saber delegar y comunicar información a otros departamentos e incluso a otros centros. De relación cada vez más estrecha entre los médicos y la profesión de enfermería que no es de mera relación activa, pasiva, sino saber involucrar a todos en la responsabilidad de sacar adelante al enfermo.
  • Criterios de regularidad : Este criterio es tan importante como los anteriores aunque venga elencado tarde, porque si algo es necesario en el trabajo en común es el orden: horarios, horas de visita, guardias, vacaciones, protocolos operativos, líneas de investigación etc, constituyen el esqueleto sobre el que se va a apoyar todo el edificio del hospital.
  • Criterios económicos : El criterio coste/beneficio es intrínseco a al gestión hospitalaria general y particular como traducción de uno de los principios de la medicina moderna. En este campo la gestión hospitalaria sanitaria en general y hospitalaria en particular tienen una asignatura pendiente. Baste observar la administración de ciertos preparados no ya en poblaciones de riesgo sino en la población en general. No se puede generalizar pero si sensibilizar la optimización para evitar el dispendio en algunos aspectos de la atención sanitaria. Redundará el ahorro en el bien de la colectividad. Finalidad de esta forma de actuación es ante todo no solamente el provecho sino el alcance de un bien posible. El bien posible que la sanidad puede ofrecer es la salud.

Por tanto, humanizar y optimizar recursos económicos no es algo que tenga solamente que ver con la gestión utilitaria de unos medios técnicos y humanos sino ante todo tener presente la impronta medial de los mismos para acentuar la finalidad central que es al humanización del hospital y de la competencia que se ofrece. No se trata de dos aspectos distintos que se tratan artificialmente de armonizar sino de preguntarse cuál es la finalidad última de la gestión hospitalaria.El balance coste/beneficio, el humanizar los servicios hospitalarios evitando la masificación que llevan a la despersonificación de la medicina, el centrarse en fomentar los recursos humanos son los retos presentes y futuros del hospital. Podrán surgir con estos principios modalidades diversas que se adapten al campo de trabajo y que constituyan un servicio social inigualable. Para ello, se necesita un programa, una política concreta, una lucha contra la improvisación y un empeño por jerarquizar objetivos que redunden en el servicio integral del enfermo, función última por la cual el hospital fue creado.

Bibliografía[editar | editar código]

  • H. Pequinot, Hôpital et humanisation, París 1976
  • M. Stefan, Sanità per l’uomo: strutture sanitarie e problemi etici, Roma 1991
  • C. Gregory, Health Care managers’Values and Decisión Making en G. Anderson-V. Glesnes, Health Care Ethics, Rockville, 1987
  • S.Leone, Un’etica per l’azienda saniataria, Roma 1997
  • E. Tresalti, Ospedale: struttura e umanizzazione, Medicina e Morale 3 (1989), 493-494
  • Para una síntesis sobre la especificidad del hospital católico, cf., D. Tettamanzi, Dizionario di Bioética, Casale Monferrato, 2002

Notas[editar | editar código]

  1. Simón Vázquez, Carlos (Mayo 2012). «Voz: Hospital». Simón Vázquez, Carlos, ed. Nuevo Diccionario de Bioética (2 edición) (Monte Carmelo).