Ideología de género

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Ideología de género

No hay que confundir el uso del término género, o la misma perspectiva de género con la ideología de género, aunque hay determinadas formas de entender el concepto género que fundamentan la ideología de género. De la misma forma tampoco hay que confundir el feminismo como movimiento social de reivindicación de la mujer, con esta ideología, aunque algunas feministas radicales utilicen significados de género que las lleva a participar de la difusión e implantación de la ideología de género.

La "ideología de género" es la elaboración final de un movimiento de pensamiento alrededor de la significación del término género y el modo en que este puede llegar a determinarse. En general el proceso histórico se ha desarrollado desde el interés por definir el papel de la sociedad en la determinación del género de una persona, hasta la asunción de que el género debe ser una elección de cada individuo como desarrollo de su propia autonomía y libertad, e incluso a la propuesta de la desaparición del mismo concepto de género cuando se habla de más de veinte género distintos[1].

En el desarrollo de la ideología de género varios acontecimientos van a resultar claves:

  • El fenómeno de "Mayo del 68" que pone en primer plano la libertad en el comportamiento sexual como clave de la felicidad, entendiendo que no debe haber barreras éticas ni políticas para su libre ejercicio y experimentación. A partir de este momento el gozo sexual será visto como la posibilidad de obtener felicidad, y su limitación como una represión de la persona
  • La "Caída del muro de Berlín" (1989) que hace visible el fracaso del socialismo real, tal como se había vivido en los países del Este de Europa. Las ideas de lucha de clases, clase opresora y oprimida, dejan en buena parte de lado el binomio "patrón-obrero" para sustituirlo por el de "hombre-mujer". Este planteamiento vendrá acompañado por la necesidad de una revolución para hacerse con el poder y desde ahí construir el hombre nuevo
  • La Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo(El Cairo, 1994)[2] que introducirá el concepto de "derechos reproductivos" y la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer(Beijing, 1995)[3] adoptará una resolución en la que se consagrará la llamada perspectiva de género [4] . Ambos conceptos serán claves para las acciones que se llevarán a cabo posteriormente [5]. Desde entonces, existe una gran confusión respecto de la utilización del término género, y de lo que significa perspectiva de género. Diversas instituciones han usado indistintamente los términos perspectiva e ideología.
  • Aunque de menor relevancia, se puede mencionar la elaboración de los "Principios de Yogyakarta" (Yogyakarta, 2006)[6] en los que se proponen una serie de principios sobre la aplicación de la legislación internacional de derechos humanos en relación con la orientación sexual y la identidad de género. No han sido oficialmente aceptados por la ONU, pero en la Asamblea General de 23 de febrero de 1996 insta a todos los Estados a que "promuevan una política activa y visible por la cual se incorpore una perspectiva de género en todos los planos"[7]

Actualmente ha llegado a constituir algo esencial de la cultura en la que vivimos, constituyendo una verdadera ideología. Aunque su desarrollo se da en el último tercio del siglo XX y se hace hegemónica a comienzos del XXI, se nutre de diversas corrientes de pensamiento que se habían desarrollado a lo largo de todo el siglo XX.

Introducción

Del término sexo al término género

El término género en español es una traducción del inglés gender. En ambos idiomas tiene el significado de caracerística gramatical, pero en inglés por el espíritu puritano muy pronto sustituyó al término sex, que fue abandonado en favor del uso de gender

En español En la 23ª edición del Diccionario de la Lengua española el término "género" tiene ocho acepciones [8]. Entre ellas acoge ya la nueva definición del término género aceptándola como uso común tal como hasta ese momento se había utilizado sólo en las ciencia sociales y en ámbitos anglosajones: "Grupo al que pertenecen los seres humanos de cada sexo, entendido este desde un punto de vista sociocultural en lugar de exclusivamente biológico".

En ámbitos anglosajones a partir de los años sesenta se empezó a utilizar el término "género" en ámbitos psiquiátricos con relación a pacientes transexuales para explicar cómo algunas personas estaban supuestamente atrapadas en el cuerpo equivocado. Se distinguía entre la dimensión biológica – el sexo – y la dimensión psicológica – el género – del sujeto[9]

Esta utilización fue recogida por diversos ambientes feministas para rechazar el determinismo biológico en defensa del papel sicológico, y para poner en evidencia el papel que la sociedad desempeña en el comportamiento sexual de hombres y mujeres, abriendo las posibilidades para un cambio en este papel [10] Este planteamiento se hizo presente en las ciencias sociales en las que se desarrollaron numerosos estudios desde esta perspectiva de género.

Categorías de referencia

Las principales categorías que entran en la definición de la identidad de la sexualidad humana son [11] [12]

  1. Sexo biológico: que se refiere al conjunto de componentes genéticos, morfológicos y cerebrales.
  2. Dimensión psíquica: se trata de la percepción que el individuo tiene de si mismo, de acuerdo o no con su sexo biológico. Puede estar más o menos influenciado por el entorno social. A esta categoría se refiere más directamente el término identidad de género del individuo.
  3. Orientación sexual: indica la tendencia del propio deseo sexual
  4. Comportamiento sexual: que se refiere al modo en el que el sujeto vive su sexualidad.
  5. Rol de género: el comportamiento sexual que una sociedad espera y promueve en un sujeto. Es lo que se llama género, y puede coincidir o no con la identidad de género
  6. Intersexual: aquellas personas cuyo sexo biológico no es exclusivamente "hombre" o "mujer".
  7. Transexual: es un término general para una persona cuya identidad de género es diferente a su sexo al nacer
  8. Libertad: para que todas los anteriores categorías tengan una dimensión humana deben integrarse dentro del ejercicio de la libertad del individuo.

Corrientes que contribuyen a formar la ideología de género

En la formación de una cultura impregnada por la ideología de género participan muchas corrientes que se van influyendo y retroalimentando. Los diversos componentes de esta ideología van siendo incorporados por diversos autores que a su vez proceden de campos muy distintos del pensamiento. Unos y otros se van integrando sin necesidad de que cada uno acepte completamente lo que dicen los demás, pero contribuyendo al conjunto de lo que actualmente se entiende por ideología de género. Algunos de ellos son incluso anteriores a esta terminología pero sus aportaciones en su campo específico de pensamiento contribuye sin duda al resultado final.

Feminismo

El campo del feminismo constituye una primera aportación a esta ideología. Su contribución es muy diversa como diversos son los evolución del feminismo, por lo que se llega a hablar de diversos feminismos. El feminismo en sí mismo no es acogido en su totalidad por la ideología de género. Es más, habrá feministas que se opondrán a la ideología de género.

Primer feminismo

A lo largo de toda la historia ha habido mujeres que han luchado por sus derechos, pero se puede comenzar a hablar de "feminismo" a partir del siglo XIX. El feminismo del siglo XIX y principios del siglo XX concentró su lucha en la erradicación de las desigualdades jurídicas, principalmente en el reconocimiento para la mujer del derecho al voto, y a ser elegida, pero también en la reivindicación de reformas en la educación superior, en la legislación laboral y sanitaria y en la participación pública. Este es el llamado "primer feminismo" o "first wave feminism"[13], y que realmente está muy distante de lo que se entiende actualmente por feminismo dentro de la ideología de género.

El primer feminismo va a partir de las ideas de la Ilustración: igualdad, libertad y fraternidad, que sin embargo las había dejado fuera. Condorcet (1790)[14] y Mary Wollstonecraft (1792)[15] escribirán ya mostrando esta carencia. Este tipo de feminismo alcanzará sus objetivos políticos en prácticamente todas las naciones del primer mundo al final de la II Guerra Mundial[16]

Este feminismo va a promover la emancipación de la mujer, como igualdad de derechos públicos, mientras que el feminismo que se hace presente en la ideología de género va a promover la liberación como proceso igualación con el varón y la desaparición de la feminidad quedando sólo el género en sus diversas opciones[17].

Segundo feminismo

Un precedente: el Informe Kinsey

Alfred C. Kinsey -zoólogo americano- publica en 1948 Sexual Behavior in The Human Male,[18] y en 1953 otro titulado Sexual Behavior in The Human Female.[19]. En ambos se hace un estudio en el que se contempla la sexualidad como la realización de un acto meramente biológico sin ningún contenido antropológico.

Aunque la American Statistical Association demostró que los datos de este estudio carecían de carácter científico [20], sin embargo el enfoque del acto sexual como mera biología ha tenido una gran influencia cultural y en los curricula educativos[21], propiciando que todos los comportamientos sexuales se vean desligados de su significado humano, y por tanto de su eticidad. Todos son igualmente éticamente buenos[22], el único acto sexual malo es el que no se puede practicar.

El aspecto científico: John Money (1921-2006)

Médico de la Johns Hopkins desde 1951, es el primero en usar el término género para hablar exclusivamente de la sexualidad, y en afirmar que científicamente la identidad de género se produce por la acción de los padres durante los primeros años de vida del niño. Los bebés nacen con un sexo neutro, indefinido, que puede cambiar a lo largo de su vida[23]. Su experimento más famoso con el que pretendía demostrar su teoría es el caso "Reimer", o también llamado "John/Johan".

En 1965, tras una circuncisión mal realizada Money convenció a lo padres de Bruce Reimer de su teoría. Estos la aceptaron y vistieron y educaron a Bruce como niña llamándola Brenda. Su gemelo Brian serviría como control teóricamente perfecto. A los catorce meses Money llevó a cabo una serie de cirugías para cambiar la morfología sexual del niño[24]. Pocos años más tarde Money se alejó de esta familia y publicó un libro hablando del éxito de su experimento[25].

La realidad es que Brenda siempre rechazó ser tratada como niña y cuando pudo intentó una reconstrucción de sus genitales masculinos y adoptó el nombre de David. Se casó con una madre soltera con tres niños, de la que se divorció cuando su historia se hizo pública. En el año 2002 su hermano Brian se suicidó, de lo que se sintió siempre culpable, y en 2004 también él mismo se suicidó[26].

Posteriormente Paul McHugh, exjefe de psiquiatría del mismo John Hopkins escribíría:

En el departamento de psiquiatría del Johns Hopkins llegamos finalmente a la conclusión de que la identidad sexual mayoritariamente es incorporada en nuestra constitución por los genes que heredamos y la embriogénesis que experimentamos. Las hormonas masculinas sexualizan el cerebro y la mente. La disforia sexual (un sentimiento de desasosiego hacia el rol sexual propio [llamada por el DSM-5 “disforia de género”]) surge de forma natural en los raros casos de hombres que han sido criados como mujeres en un intento de corregir un problema estructural de sus genitales en la infancia.[27]

A pesar de que varios años antes John Colapinto de acuerdo con David había demostrado el fracaso de este experimento[28], las teorías de Money fueron un potente acicate para consolidar la separación entre sexo y género, entendiendo que el género podía ser construido por el entorno social.

Un icono: Simone de Beauvoir (1908-1986)

Su ensayo El segundo sexo[29], de casi un millar de páginas, apareció por primera vez en 1949, y ha sido una de las obras más influyentes en la construcción de la ideología de género.

La teoría principal que sostiene Beauvoir es que "la mujer", o más exactamente lo que se entendía por mujer (coqueta, cariñosa, etc.) era un producto cultural. Así pues, la principal tarea de la mujer era reconquistar su propia identidad específica y desde sus propios criterios. Muchas de las características que presentan las mujeres no les vienen dadas de su genética, sino de cómo han sido educadas y socializadas. La frase que resume esta teoría es muy célebre: "No se nace mujer: llega una a serlo"[30].

Ciertamente esta frase puede ser leída como una reivindicación de la emancipación de la mujer, que parece ser el sentido que motiva todo el libro. Sin embargo hay que leerla desde la filosofía existencialista de Jean Paul Sartre, de la que ella misma participaba. Sartre dice: “el existencialismo ateo que yo represento es más coherente. Declara que si Dios no existe, hay por lo menos un ser en el que la existencia precede a la esencia, un ser que existe antes de poder ser definido, y que este ser es el hombre o, como dice Heidegger: la realidad humana[31]. Bajo esta perspectiva es leída por el feminismo que participa de la ideología de género afirmando que el ser mujer es una construcción de la sociedad. La liberación vendrá por no dejar que la sociedad me construya, sino que sea yo quien me construya a mí mismo, sin ninguna esencia o naturaleza previa a mi libertad.

Otros dos puntos de este texto son también importantes: la reivindicación de los derechos laborales y sociales de la mujer piden el reconocimiento legal de la contracepción y el aborto[32]. En segundo lugar el matrimonio ideal sería la unión de dos seres libres que se reconocen como tal recíprocamente[33]. Queda clara la necesidad de esta igualdad, pero no el contenido de qué sea el matrimonio. De hecho ella nunca se casó con Sartre de quien dependió durante toda su vida, habitando en casas independientes. Sartre será su «amor necesario», en oposición a los «amores contingentes» que los dos conocerán de forma paralela: un pacto de polifidelidad, que renovaban cada dos años, se estableció entre ellos a partir de 1929. Ambos cumplieron este pacto filosófico: él tuvo muchos amores contingentes, ella no tantos. Ella se encargaba de solucionar mediante el aborto, a pesar de ser ilegal en Francia durante esos años, los embarazos provocados por Sartre, y en ocasiones compartió las jóvenes amantes de Sartre.

Betty Friedan (1921-2006)

Nacida como Betty Naomi Goldstein, en 1963 escribió La mística de la feminidad un libro que le valió el Premio Pulitzer en 1964. El mensaje que transmitía era que algo estaba pasando entre las mujeres norteamericanas que ella llamó "el problema que no tiene nombre", y con el que se refería a la sensación de vacío que experimentaban las amas de casa por no sentir su propia identidad, sino quedar definidas por las funciones de: madre, esposa, ama de casa...[34]. Es lo que denomina "heterodesignación". El éxito de este libro propiciará una visión solamente negativa del trabajo del ama de casa. A partir de ese momento el trabajo en el hogar, y la dedicación a la maternidad sufrirán un grave desprestigio. Al mismo tiempo va a parecer que la realización de la mujer está en el mundo laboral donde podrán adquirir una verdadera autonomía[17].

Hay dos cambios importantes: la valoración del trabajo ya no está en el servicio que se presta sino en la satisfacción personal que produce. El segundo es que ya no se trata de defender los derechos públicos de las mujeres, sino que debe desempeñar la misma función que el varón y disputarle el poder. En este sentido se mueve en el mismo marco que Simone de Beauvoir.[17]

En octubre de 1966 Betty Friedan fue cofundadora de NOW, organización feminista pionera que reunió un gran número de colectivos y grupos feministas de Estados Unidos y que sigue siendo una de las organizaciones más importantes de ese país. En 1970 dejó la presidencia de NOW por diferencias con las posturas de feminismo radical que estaba tomando este movimiento.

El feminismo radical del 68: Tercera oleada de feminismo

Durante finales de los 60 y en la década de los 70 del siglo XX el feminismo cristaliza en la corriente llamada radical porque dejando el objetivo de la equiparación al varón, su objetivo es ir a la raíz de las diferencias para cambiarla. Ya no se trata de conseguir iguales derechos sino de liberarse de la explotación. Se "manifiesta la necesidad de incorporar al discurso político temas que eran considerados "asuntos privados" tales como los sentimientos, las relaciones personales y las experiencias culturales, difuminando con ello las rígidas fronteras entre lo que es público y lo que es privado"[35].

El método va a ser promover grupos de mujeres que expongan los problemas que tienen: sexualidad, familia, maternidad, sentimientos. La conciencia de esta misma problemática producirá esa autoconciencia de clase que ahora se llamará conciencia de género. El término al uso ya no va a ser tanto igualdad como emancipación y sobre todo liberación.

Lo que hasta ahora se consideraban asuntos personales, pasan a tener una realidad pública que debe resolverse con acciones reinvindicativas que posteriormente tendrán una actividad propiamente de acción política, con un carácter revolucionario.

A su vez esta acción política deberá revertir sobre lo personal: " una de las ideas más radicales del feminismo contemporáneo es su pretensión de que el espacio privado del hogar y la familia debe estar sujeto al escrutinio público"[36]. Esta pretensión de inmiscuirse también en lo personal pone de manifiesto su carácter totalitarios y constituye ya una parte esencial de la ideología de género.

Tres autoras principales.

Germaine Greer (1939-): la estrategia de la revolución sexual

Greer es profesora de literatura inglesa en la Universidad de Warwick, en Inglaterra y autora de varios libros mundialmente aclamados. Su libro "La mujer eunuco"[37] (The Female Eunuch) fue uno de los más vendidos durante la década de 1970 en que se publicó. Denuncia la conducta sexual insatisfactoria y pasiva de las mujeres de su época a las que llama eunucos femeninos, identificados con el eterno femenino[38], un ser producido por la cultural patriarcal: joven, sonriente, lampiño, de expresión seductora y sumisa[39].

Frente a lo que considera una larga opresión que comienza en la cuna, propone una estrategia revolucionaria: El verano de 1968 fue de una gran trascendencia para el movimiento de mujeres, (...) porque Valery Solanas le disparó un tiro a Andy Warhol. Con ello proponía la estrategia más escandalosa para permitir el retorno de las mujeres a la humanidad: sencillamente, que exterminásemos a los hombres[40]

Para Greer la represión sexual produce una “castración de la mujer” en la que el varón se apropia de la energía sexual femenina, distorsionándola con dos tipos de mitos: el amor romántico y el matrimonio. Ambos constituyen “la fantasía mutua sobre el amor heterosexual más comúnmente aceptada en nuestra sociedad: la familia"[41]

Greer asume las tesis del freudomarxismo de Marcuse y Reich sobre la revolución sexual. Para ellos el capitalismo habría encerrado al hombre en una sociedad reprimida sexualmente, cuya liberación sólo podría producirse a través de la revolución sexual, mediante la supresión de todas las trabas a la libido y a la práctica del amor libre[38]

Por tanto, la revolución debe consistir en romper las "relaciones socialmente legitimadas como el matrimonio; la mujer debe ser autosuficiente y evitar de manera deliberada establecer dependencias exclusivas y otros tipos de simbiosis neuróticas". “La mujer revolucionaria tiene que saber quiénes son sus enemigos: los médicos, psiquiatras, auxiliares sanitarios, sacerdotes, asesores matrimoniales, policías, jueces y elegantes reformadores. Tiene que saber quiénes son sus amigas, sus hermanas y buscar entre sus rasgos los suyos propios. Con ellas podrá descubrir la cooperación, la comprensión y el amor”[42]

Veinte años después de "La mujer eunuco" va a publicar "Sexo y destino"[43]donde encontramos una exaltación de la mujer-madre del Tercer Mundo, matriarca que goza de forma natural de su abundante prole y baluarte frente a la devastadora lógica instrumental capitalista de Occidente que, en su implacable etnocentrismo, elabora planes genocidas de control de la natalidad[44]

Kate Millet (1934-2017): el gran relato del patriarcado

Es escritora, escultora y cineasta. En 1969 publica "Sexual Politics"[45] del que sólo en el el primer año vende más de 80.000 copias y tiene siete ediciones[46] Esta obra está dividida en tres partes. En la primera es donde expone su teoría de la política sexual en sus aspectos ideológicos, biológicos, sociológicos, psicológicos y económicos. Las otras dos partes están dedicadas a las raíces históricas del patriarcado, y al análisis de textos literarios de diversos autores desde la perspectiva de la política sexual[47].

Por política entiende Millet: "el conjunto de relaciones y compromisos estructurados de acuerdo con el poder, en virtud de los cuales un grupo de personas queda bajo el control de otro grupo" [48]. En este ámbito enmarca la relación entre los sexos. La relación entre los sexos es política es una relación de poder en esto consiste básicamente la política sexual. El sistema de dominación básico en el que se asientan todos los otros es el patriarcado. Los principios del patriarcado son dos: dominio del macho sobre la hembra y del macho adulto sobre el joven. El patriarcado gravita sobre la institución de la familia. Ésta es, a la vez, un espejo de la sociedad y un lazo de unión con ella; en otras palabras, constituye una unidad patriarcal dentro del conjunto del patriarcado[47]. "Millet avanza una tesis fundamental del feminismo radical: el patriarcado es el sistema de dominación básico sobre el se se asientan los demás (raza, clase) y no puede haber verdadera revolución si no se lo destruye"[47].

No espera que la revolución la lleve a cabo la izquierda que considera secundario el problema de la mujer. También rechaza la liberación sexual que han llevado a cabo los hombres, porque prioriza la satisfacción masculina[47]. Va a proponer un "lesbianismo radical" que, afirma Mary Evans, va a dar origen al "feminismo radical"[49]

Respecto a la sexualidad, Millet destaca y acentúa la idea de que no existe una correspondencia biunívoca y necesaria entre sexo (biológico) y género (cultural): "Lo que llamamos conducta sexual es el fruto de un aprendizaje que comienza con la temprana socialización del individuo y queda reforzado por las experiencias del adulto" [50]El patriarcado es el que establece el papel de los sexos (el género) ya que "al nacer no hay ninguna diferenciación entre los sexos, La personalidad psicosexual se forma, en la fase postnatal y es fruto del aprendizaje"[51]. Es una de las principales desarrolladoras en el feminismo de la noción de género que habían iniciado los psiquiatras Mooney y Stoller[52].

Preguntada si puede existir una relación amorosa entre un niño y un hombre respondió: "Por supuesto, o entre una niña y una mujer mayor" [53]. Según ella "parte de la estructura de la familia patriarcal comprende el control de la vida sexual de los niños y, más allá, el control total de los niños. Verdaderamente, uno de los derechos esenciale de los niños es el expresarse a sí mismos sexualmente, probablemente entre ellos en un un principio, pero también con adultos"[53]. Como consecuencia deberían suprimirse las limitaciones en la edad del consentimiento.

Sulamith Firestone (1945-2012) : feminismo radical y científico

De origen judío, nació en Canadá. Fue una de las fundadores de los grupos New York Radical Women, Redstockings y New York Radical Feminists[54]. Se la considera como una de las fundadoras del feminismo radical -"reformuló el feminismo como un proyecto radical en el sentido marxista. Radical en este caso significaría apuntar a la raíz misma de la opresión"[55]-.

En 1970 publicó en Inglés su obra clave: La dialéctica del sexo: en defensa de la revolución feminista[56]En ella, Shulamith Firestone modificó el análisis de la lucha de clases realizado por Engels, indicando que era necesaria una revolución de las clases sexuales: Para garantizar la eliminación de las clases sexuales, es necesario que la clase oprimida (las mujeres) se rebele y tome el control de la función reproductiva: … por esto el objetivo final de la revolución feminista debe ser distinto del objetivo del primer movimiento feminista: no exclusivamente la eliminación del privilegio masculino, sino de la misma distinción entre los sexos; las diferencias genitales entre seres humanos no tendrán ya ninguna importancia[56].

Se llama también feminismo científico, porque hasta entonces tan sólo se había formulado un feminismo utópico[57]. La revolución de las mujeres para controlar los medios de reproducción es paralela a la revolución del proletariado para controlar los medios de producción. "Lo que requiere que la clase subyugada (las mujeres) se alce en revolución y se apodere del control de la reproducción; se restarue a las mujeres la propiedad sobre sus propios cuerpos, como también el control femenino sobre la fertilidad humana, incluyendo tanto las nuevas tecnologías como todas las instituciones sociales de nacimiento y cuidado de niños. (p.12)"[56]

Defiende un “nuevo materialismo histórico”, que ella define como " aquella concepción del curso histórico que busca la causa última y la gran fuerza motriz de todos los acontecimientos en la dialéctica del sexo: en la división de la sociedad en dos clases biológicas diferenciadas con fines reproductivos, y en los conflictos de dichas clases entre sí; en las variaciones habidas en los sistemas de matrimonio, reproducción y educación de los hijos creadas por dichos conflictos; en desarrollo combinado de otras clases físicamente diferenciadas (castas); en la prístina división del trabajo basada en el sexo, que evolucionó hacia un sistema (económico, cultural) de clases[56].

Para Firestone que sigue a Marcuse, la familia es la causa de la existencia del tabú del incesto, el auténtico origen de la represión sexual percibida por el niño desde la infancia. Bastará por tanto con eliminar la familia biológica para eliminar el tabú del incesto y, en consecuencia, desinhibir los instintos reprimidos, o las pulsiones básicas del placer que oprimen a los individuos y a la sociedad. Llegaríamos así a la sociedad del Eros, presidida por el principio de placer. Especial consideración tiene para Firestone el tema de los niños. Según ella existe un paralelismo entre el mito de la infancia y el mito de la feminidad. La infancia también es una construcción cultural, y de la misma manera que debe producirse una emancipación de la mujer, debe también producirse una emancipación sexual de la infancia. Ella repudia de la cultura de protección y cuidado de los niños, y entiende que el programa del feminismo radical debe asumir la solidaridad histórica con los niños y conseguir la emancipación de la infancia[57].

Desaparecido el tabú del incesto, "si el niño escogiera la relación sexual con los adultos, aun en el caso de que escogiera a su propia madre genética, no existirían razones a priori para que ésta rechazara sus insinuaciones sexuales (...). Las relaciones con los niños incluirían la cantidad de sexualidad genital de que el niño fuera capaz (...) Los tabús sexuales adulto/niño y homosexualidad desaparecerían, así como la amistad no sexual. Toda relación estrecha incluiría la relación física (pp. 299-301)" [56].

Se entiende la importancia que la ideología de género -heredada del feminismo radical- atribuye al objetivo de hacerse con la educación sexual desde la infancia, con el fin de llevar a cabo su revolución ideológica.

Tercer feminismo: abandono de la distinción entre género y sexo: Teoría queer

Judith Butler (1956-)

Es una filósofa y teórica del género cuyo trabajo ha influido en la filosofía política, la ética, los campos del feminismo de la tercera ola y en el nacimiento de la Teoría Queer. Actualmente ocupa la Cátedra Hannah Arendt en The European Graduate School / EGS y enseña en la Maxine Elliot en el Departamento de Literatura Comparada y en el Programa de Teoría Crítica en la Universidad de Berkeley, California.[58]

Su abundante producción literaria está desarrollada no sólo desde una reflexión filosófica sino también desde la experiencia de un sufrimiento familiar y personal por motivos de su sexualidad[59]. Frecuentemente sus textos no son fáciles de leer. Dificultad que ella atribuye a lo revolucionario de sus planteamientos teóricos[59].

Salta a la fama en 1990 cuando publica El género en disputa: el feminismo y la subversión de la identidad[60][61], que constituye una crítica a la idea esencialista de que las identidades de género son inmutables y que encuentran su arraigo en la naturaleza, en el cuerpo o en una heterosexualidad normativa y obligatoria. Para Butler no ha ninguna realidad esencial, sino solo peformatividad. Posteriormente publica Cuerpos que importanSobre los límites materiales y discursivos del “sexo[62][63]. Ambas obras constituirán una fundamentación intelectual de la Teoría Queer desde un desarrollo nuevo de la teoría de género.

Butler introduce lo que describe como “teoría de la performatividad, según la cual ser mujer u hombre no es algo que uno sea, sino que uno hace, mediante la repetición de comportamientos. El cuerpo existe pero no es significativo para la sexualidad ni para el género. En sus propias palabras, el género no es el resultado causal del sexo, ni es aparentemente tan fijo como el sexo[64]. El género es más bien un estatus que se construye y que es radicalmente independiente de la biología o los rasgos corporales, “un artificio a la deriva, con la consecuencia de que varón y masculino podría, con la misma facilidad, designar un cuerpo femenino que uno masculino, y mujer y femenino, uno masculino con la misma facilidad que uno femenino.”[65]

El mismo concepto de género se queda sin realidad."Cuando tales categorías(hombre-mujer) se ponen en tela de juicio, también se pone en duda la realidad del género: la frontera que separa lo real de lo irreal se desdibuja. Y es en ese momento cuando nos damos cuenta de que lo que consideramos «real», lo que invocamos como el conocimiento naturalizado del género, es, de hecho, una realidad que puede cambiar y que es posible replantear, llámese subversiva o llámese de otra forma. Aunque esta idea no constituye de por sí una revolución política, no es posible ninguna revolución política sin que se produzca un cambio radical en nuestra propia concepción de lo posible y lo real."[66]

A partir de Butler el género ya no va a ser la expresión de un ser interior o la interpretación de un sexo que estaba ahí, antes del género. Como dice la autora, la estabilidad del género, que es la que vuelve inteligibles a los sujetos en el marco de la heteronormatividad, depende de una alineación entre sexo, género y sexualidad, una alineación ideal que en realidad es cuestionada de forma constante y falla permanentemente[67].

Esta falla permanente hace que no haya tampoco categorías de géneros normativizadas. Sin embargo en la situación actual de la sociedad, es conveniente considerarlas para que se hagan visibles[68] esos cuerpos que han sido ocultados y despreciados -queer- respecto a lo considerado correcto -straigth- por la sociedad, con el fin de romper el orden heteronormativo. Los travestidos y travestidas, los transexuales, los dragking y dragqueen e incluso los heterosexuales disidentes, romperían la tradicional bipolaridad de los géneros hombre y mujer y darían lugar a la emergencia de nuevas identidades de género, así como al cambio constante de las mismas[69]. Esa nueva sociedad es la que emerge desde la lucha política que se produce cuando se hacen visibles esas realidades queer que adquieren naturaleza de normalidad.

De esta forma practicar el sexo es practicar la política. Al mismo tiempo, la reivindicación de la sexualidad marginal tiene un potencial político, porque sirve para contestar y subvertir lo normativo, es decir lo establecido. Tras esta subversión lo que antes era queer ha pasado a ocupar el lugar de lo "políticamente correcto", de tal modo que cualquier afirmación de la heterosexualidad, oponerse al matrimonio homosexual, o criticar comportamientos homosexuales, se ha convertido ahora en queer y por tanto en "políticamente incorrecto" y perseguible socialmente.

Fiósofos

Friedrich Niestzche (1844-1900)

Aunque Nietzsche ha sido acusado con razón de una cierta misoginia[70][71], también hace otras afirmaciones que han sido utilizadas por autores defensores de la ideología de género.

Especial importancia tiene su afirmación de que el instinto maternal es fuente de esclavitud, dado que pone a la mujer en situación de dependencia, porque le evita pensar en sí misma, mientras piensa en el niño[72], al tiempo que la maternidad consume sus fuerzas[72]

Butler, recoge la teoría del poder —de Foucault y de Nietzsche, en inicio—; la radicalmente antiesencialista mirada genealógica desnaturalizadora del valor de lo natural, de la verdad; la noción de diferencia no como oposición sino como distancia perspectivística; el cuestionamiento del sistema dualista de la filosofía occidental que implica también una dicotomía de géneros; la fuerza de las palabras para que alguien o algo llegue a ser, así como su potencia para resignificar los significados largamente sedimentados; la crítica al sujeto substancial, autónomo, dueño de su querer y de su actuar[71]. 

Más en el fondo es inspiradora de la ideología de género, la idea niestzcheriana de la voluntad de poder como ejercicio de subversión de valores de la sociedad. El Übermensch -superhombre, suprahumano, sobrehumano-, es aquel ser que tiene una moral de nobles, es un noble, y acepta la voluntad de poder: es un hombre legislador, él crea sus propias normas, morales y de todo tipo, además es un hombre que somete las cosas a su voluntad, es un hombre vital: ama la vida y este mundo. Además es un ser que acepta el eterno retorno, pues cuando toma una decisión realmente la quiere tomar, y no se arrepiente de sus actos[73].

Sigmund Freud (1858-1939

El influjo de Sigmund Freud en la ideología de género es muy discutido[74]. Tiene la dificultad de su excesiva dependencia de la sexualidad respecto a la biología de los óreganos sexuales. También porque ha analizado la mujer tomando como modelo al hombre[75].

Sin embargo con Freud se inicia una nueva visión de la sexualidad que condiciona la visión de  la persona y su psicología. En su obra más conocida, La interpretación de los sueños (Die Traumdeutung, 1900)[76], Freud explica el argumento para postular el nuevo modelo del inconsciente. Como parte de su teoría, postula la existencia de un preconsciente, que describe como la capa entre el consciente y el inconsciente (popularmente, se le llama subconsciente). La represión, por su parte, tiene gran importancia en el conocimiento de lo inconsciente.

Sus teorías sobre la represión consiguen:

  •  por un lado, que se generalice una visión de que la actividad consciente tiene raíces en el inconsciente.
  •  por otro lado, que toda represión de este inconsciente causa neurosis.

Y acaba atribuyendo a causas sexuales casi todas las neurosis y la actuación del hombre en general. Se introduce un trasfondo de “sospecha”, de que hay “algo más”, de que hay razones ocultas, inconscientes (que la ideología de género pondrá en las presiones sociales a través de diversas instancias sociales). Y una llamada a la felicidad liberando los instintos: por tanto a una sexualidad no encadenada por la razón ni por la moral, ni por la conciencia.

Jean Paul Sartre (1905-1980)

Por la relación personal que siempre mantuvo con Simone de Beauvoir, se produjo una influencia mútua entre sus planteamientos filosóficos [77].

Sartre aporta el concepto de "utopía libertaria". "Si Dios no existe, hay por lo menos un ser en el que la existencia precede a la esencia, un ser que existe antes de poder ser definido, y que este ser es el hombre (...) empieza por no ser nada, no hay naturaleza humana porque no hay Dios para concebirla." Es un crearse a sí mismo en su historia en su hacerse; por eso el hombre no nace se hace[78]. Es fácil encontrar la resonancia de esta frase en la de Beauvoir: "la mujer no nace, se hace", que constituye uno de los pilares de la ideología de género.

Marcuse
Miche Foucault
Derrida

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