Ideología de género

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La "ideología de género" es el resultado final de un movimiento de pensamiento alrededor de la significación del término género y un modo concreto de relacionar el género con el sexo.

El proceso histórico se ha desarrollado dentro del interés por definir el papel de la sociedad en la determinación del género de una persona en relación con el sexo. Las posturas se han extendido desde no darle ningún papel, hasta la asunción de que el género debe ser una elección de cada individuo como desarrollo de su propia autonomía y libertad, e incluso a la propuesta de la desaparición del mismo concepto de género cuando se habla de más de veinte género distintos[1].

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No hay que confundir el uso del término género, o la misma perspectiva de género con la ideología de género, aunque hay determinadas formas de entender el concepto género que fundamentan la ideología de género. De la misma forma tampoco hay que confundir el feminismo como movimiento social de reivindicación de la mujer, con esta ideología, aunque algunas feministas radicales utilicen significados de género que las lleva a participar de la difusión e implantación de la ideología de género.

En el desarrollo de la ideología de género varios acontecimientos van a resultar claves:

  • El fenómeno de "Mayo del 68" que pone en primer plano la libertad en el comportamiento sexual como clave de la felicidad, entendiendo que no debe haber barreras éticas ni políticas para su libre ejercicio y experimentación. A partir de este momento el gozo sexual será visto como la posibilidad de obtener felicidad, y su limitación como una represión de la persona
  • La "Caída del muro de Berlín" (1989) que hace visible el fracaso del socialismo real, tal como se había vivido en los países del Este de Europa. Las ideas de lucha de clases, clase opresora y oprimida, dejan en buena parte de lado el binomio "patrón-obrero" para sustituirlo por el de "hombre-mujer". Este planteamiento vendrá acompañado por la necesidad de una revolución para hacerse con el poder y desde ahí construir el hombre nuevo
  • La Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo(El Cairo, 1994)[2] que introducirá el concepto de "derechos reproductivos" y la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer(Beijing, 1995)[3] adoptará una resolución en la que se consagrará la llamada perspectiva de género [4] . Ambos conceptos serán claves para las acciones que se llevarán a cabo posteriormente [5]. Desde entonces, existe una gran confusión respecto de la utilización del término género, y de lo que significa perspectiva de género. Diversas instituciones han usado indistintamente los términos perspectiva e ideología.
  • Aunque de menor relevancia, se puede mencionar la elaboración de los "Principios de Yogyakarta" (Yogyakarta, 2006)[6] en los que se proponen una serie de principios sobre la aplicación de la legislación internacional de derechos humanos en relación con la orientación sexual y la identidad de género. No han sido oficialmente aceptados por la ONU, pero en la Asamblea General de 23 de febrero de 1996 insta a todos los Estados a que "promuevan una política activa y visible por la cual se incorpore una perspectiva de género en todos los planos"[7]

Actualmente la concepción del género ha llegado a constituir algo esencial de la cultura en la que vivimos, constituyendo una verdadera ideología. Aunque su desarrollo se da en el último tercio del siglo XX y se hace hegemónica a comienzos del XXI, se nutre de diversas corrientes de pensamiento que se habían desarrollado a lo largo de todo el siglo XX.

Sumario

Introducción[editar | editar código]

Del término sexo al término género[editar | editar código]

Artículo principal: Género

El término género en español es una traducción del inglés gender. En ambos idiomas tiene el significado de caracerística gramatical, pero en inglés por el espíritu puritano muy pronto sustituyó al término sex, que fue abandonado en favor del uso de gender

En español En la 23ª edición del Diccionario de la Lengua española el término "género" tiene ocho acepciones [8]. Entre ellas acoge ya la nueva definición del término género aceptándola como uso común tal como hasta ese momento se había utilizado sólo en las ciencia sociales y en ámbitos anglosajones: "Grupo al que pertenecen los seres humanos de cada sexo, entendido este desde un punto de vista sociocultural en lugar de exclusivamente biológico".

En ámbitos anglosajones a partir de los años sesenta se empezó a utilizar el término "género" en ámbitos psiquiátricos con relación a pacientes transexuales para explicar cómo algunas personas estaban supuestamente atrapadas en el cuerpo equivocado. Se distinguía entre la dimensión biológica – el sexo – y la dimensión psicológica – el género – del sujeto[9]

Esta utilización fue recogida por diversos ambientes feministas para rechazar el determinismo biológico en defensa del papel sicológico, y para poner en evidencia el papel que la sociedad desempeña en el comportamiento sexual de hombres y mujeres, abriendo las posibilidades para un cambio en este papel [10] Este planteamiento se hizo presente en las ciencias sociales en las que se desarrollaron numerosos estudios desde esta perspectiva de género.

La evolución de estos estudios de género llevó a que algunos desarrollasen una interpretación del término género distinta de la que se había tenido hasta ese momento, disociándolo del sexo e incluso del cuerpo, y fundamentándolo en la mera voluntad del individuo. Este tipo de estudios son los que construyen la ideología de género.

Categorías de referencia[editar | editar código]

Las principales categorías que entran en la definición de la identidad de la sexualidad humana son [11] [12]

  1. Sexo biológico: que se refiere al conjunto de componentes genéticos, morfológicos y cerebrales.
  2. Dimensión psíquica: se trata de la percepción que el individuo tiene de si mismo, de acuerdo o no con su sexo biológico. Puede estar más o menos influenciado por el entorno social. A esta categoría se refiere más directamente el término identidad de género del individuo.
  3. Orientación sexual: indica la tendencia del propio deseo sexual
  4. Comportamiento sexual: que se refiere al modo en el que el sujeto vive su sexualidad.
  5. Rol de género: el comportamiento sexual que una sociedad espera y promueve en un sujeto. Es lo que se llama género, y puede coincidir o no con la identidad de género
  6. Intersexual: aquellas personas cuyo sexo biológico no es exclusivamente "hombre" o "mujer".
  7. Transexual: es un término general para una persona cuya identidad de género es diferente a su sexo al nacer
  8. Libertad: para que todas los anteriores categorías tengan una dimensión humana deben integrarse dentro del ejercicio de la libertad del individuo.

Corrientes que contribuyen a formar la ideología de género[editar | editar código]

La ideología de género agrupa un conjunto de principios cuyo origen se puede encontrar en diversas corrientes de pensamiento que se van influyendo y retroalimentando. Los diversos componentes de esta ideología van siendo incorporados por diferentes autores que a su vez proceden de campos muy distintos del pensamiento. Unos y otros se van integrando sin necesidad de que cada uno acepte completamente lo que dicen los demás, pero contribuyendo al conjunto de lo que actualmente se entiende por ideología de género. Algunos de ellos son incluso anteriores a esta terminología pero sus aportaciones en su campo específico de pensamiento contribuye sin duda al resultado final.

Tres personajes singulares[editar | editar código]

Se trata de tres autores que, sin poderse incluir directamente entre los filósofos ni entre las feministas, han tenido gran influencia en la configuración de la ideología de género.

Alfred Kinsey (1894-1956)[editar | editar código]

Sus estudios universitarios se circunsbieron al campo de la biología en Universidad de Bowdoin y en la de Harward, y ejerció de profesor de zoología en la universidad de Indiana[13].

Sexual behavior female kinsey.jpg

Sobre estos temas publicó tres libros, y su Introducción a la Biología vendió más de medio millón de ejemplares[14]. Sin embargo su fama llegó con la publicación en 1948 de Comportamiento sexual del varón[15], al que se añadió en 1953 Comportamiento sexual de la mujer[16], que fueron conocidos como el Informe Kinsey.

En 1948, el mismo año de la publicación de Kinsey, la American Statistical Association demostró que los datos de este estudio carecían de carácter científico [17]. Tukey fue tal vez el mayor crítico, diciendo, "Una selección aleatoria de tres personas habría sido mejor que un grupo de 300 elegido por el Sr. Kinsey"[18]. Sin embargo el enfoque del acto sexual como mera biología ha tenido una gran influencia cultural y en los curricula educativos[19], propiciando que todos los comportamientos sexuales se vean desligados de su significado humano, y por tanto de su eticidad. Todos son igualmente éticamente buenos[20], el único acto sexual malo es el que no se puede practicar.

Desde el punto de vista científico se señalaron dos problemas principales: que porciones significativas de los entrevistados provenían de prisiones para hombres (con una alta incidencia de relaciones sexuales homosexuales) y prostitutos, y que las personas que se ofrecieron como voluntarios para ser entrevistados sobre temas tabú eran propensos a sufrir el "problema de autoselección". Esto pone en riesgo la utilidad de la muestra en términos de determinar las tendencias sobre la sociedad norteamericana en general[21].

Kinsey abordaba todo tipo de comportamientos sexuales: heterosexualidad, homosexualidad, autoerotismo, sexualidad infantil, pedofilia, bestialismo, Las cifras que aportaba en ocasiones eran altas, y fueron criticadas por los especialistas, pero hicieron salir a la luz este tipo de comportamientos que hasta ese momento habían permanecido en el ámbito privado. Su modus operandi para llevar a cabo esa revolución era exponer los comportamientos sexuales hasta en sus detalles más morbosos con apariencia de desapasionamiento científico y tratar toda expresión sexual como una simple variación inocua y natural; para, seguidamente, atacarla moralidad tradicional como un enemigo irracional, antinatural y destructivo de la expresión natural de la sexualidad[14].

La importancia de Kinsey es que estableció un principio ético: lo que es frecuente es normal, y lo que es normal debe ser también natural y lo que es natural no puede ser malo[14].

John Money (1921-2006): el planteamiento científico[editar | editar código]

Médico de la Johns Hopkins desde 1951, es el primero en usar el término género para hablar exclusivamente de la sexualidad, y en afirmar que científicamente la identidad de género se produce por la acción de los padres durante los primeros años de vida del niño. Los bebés nacen con un sexo neutro, indefinido, que puede cambiar a lo largo de su vida[22]. Su experimento más famoso con el que pretendía demostrar su teoría es el caso "Reimer", o también llamado "John/Johan".

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En 1965, tras una circuncisión mal realizada Money convenció a lo padres de Bruce Reimer de su teoría. Estos la aceptaron y vistieron y educaron a Bruce como niña llamándola Brenda. Su gemelo Brian serviría como control teóricamente perfecto. A los catorce meses Money llevó a cabo una serie de cirugías para cambiar la morfología sexual del niño[23]. Pocos años más tarde Money se alejó de esta familia y publicó un libro hablando del éxito de su experimento[24].

La realidad es que Brenda siempre rechazó ser tratada como niña y cuando pudo intentó una reconstrucción de sus genitales masculinos y adoptó el nombre de David. Se casó con una madre soltera con tres niños, de la que se divorció cuando su historia se hizo pública. En el año 2002 su hermano Brian se suicidó, de lo que se sintió siempre culpable, y en 2004 también él mismo se suicidó[25].

Posteriormente Paul McHugh, exjefe de psiquiatría del mismo John Hopkins escribíría:

En el departamento de psiquiatría del Johns Hopkins llegamos finalmente a la conclusión de que la identidad sexual mayoritariamente es incorporada en nuestra constitución por los genes que heredamos y la embriogénesis que experimentamos. Las hormonas masculinas sexualizan el cerebro y la mente. La disforia sexual (un sentimiento de desasosiego hacia el rol sexual propio [llamada por el DSM-5 “disforia de género”]) surge de forma natural en los raros casos de hombres que han sido criados como mujeres en un intento de corregir un problema estructural de sus genitales en la infancia.[26]

A pesar de que varios años antes John Colapinto de acuerdo con David había demostrado el fracaso de este experimento[27], las teorías de Money fueron un potente acicate para consolidar la separación entre sexo y género, entendiendo que el género podía ser construido exclusivamente por el entorno social.

Margaret Sanger (1879-1966): fundadora de Planned Parenthood[editar | editar código]

Nacida Margaret Louise Higgins, fue la sexta hija de once hermanos, cuya madre había tenido además siete abortos. Su visión de la situación era:

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Los padres de las familias pequeñas poseían sus casas en propiedad; en ellas, madres de aspecto juvenil tenían tiempo para jugar al croquet con sus maridos por las tardes en sus cuidados jardines. Sus ropas tenían estilo y encanto y estaban rodeadas por la fragancia de su perfume. Caminaban en sus expediciones para ir de compras con sus hijos de la mano, los cuales a todas luces disfrutaban positivamente de su derecho a vivir. Para mí, la distinción entre felicidad e infelicidad en la infancia estaba entre las familias pequeñas y las familias grandes, más que entre la riqueza y la pobreza[28]

En 1902 se casa con William Sanger, anarquista con fuertes ideas radicales, con quien pronto tiene tres bebés. Durante este tiempo participó en debates en círculos radicales y se puso en contacto con el movimiento por el control de la natalidad. También fue introducida al movimiento del amor libre por Emma Goldman. Empezó a dedicarse a la difusión del control de la natalidad, y pronto a la defensa del "amor libre"[29]Al final de este período abandono estos círculos para dedicarse al trabajo de enfermería. A finales de 1912 presenció cómo una mujer fallecía a causa de un aborto inducido. A finales de 2014 escribe a William dando "por finalizada una relación de más de doce años"[30]. Tres años más tarde le pediría el divorcio. En 1921 se casa con James Noah H. Slee. Tuvo antes y después numerosos amantes[29].

Todo esto le llevó a dedicar su vida a promover:

  • La liberación de la sexualidad de la mujer que traería la felicidad: «nuestro paraíso, nuestra morada permanente, nuestro cielo y nuestra eternidad»[31] Para ello necesitaba divulgar los métodos anticonceptivos.
  • El control de población que también era necesario para promover la eugenesia de esa población:En Un plan para la paz (1932), por ejemplo, Sanger propuso la creación de un departamento del Congreso para:

mantener cerradas las puertas para evitar la entrada de ciertos extranjeros cuya condición se sabe es perjudicial para la raza, como los débiles de mente, idiotas, retrasados,locos, sifilíticos, epilépticos, criminales, prostitutas profesionales y otros de esa clase.[32]

Y más adelante

Apliquen una rígida política de esterilización y segregación a aquellas partes de la población cuyo progenie ya esté corrompida o cuya herencia sea tal que características perjudiciales puedan ser transmitidas a su descendencia.[32]

  • Sobre el aborto escribió: «nadie puede dudar que hay veces en que un aborto es justificable, pero será innecesario cuando se tomen precauciones para prevenir la concepción. Esta es la única cura para el aborto»[33].

Su acción le llevo a fundar en primer lugar la National Birth Control League (Liga Nacional para el Control de la Natalidad), que posteriormente adoptó el nombre American Birth Control League (Liga Americana para el Control de la Natalidad) y se constituyó como corporación en 1922; luego se convirtió, en 1939, en la Birth Control Federation of America (Federación Americana para el Control de la Natalidad); finalmente, en 1942, adoptó el nombre actual, Planned Parenthood Federation of America (Federación de Planificación Familiar de América). Esta Federación se ocupa de ayudar a federaciones similares que han surgido en otros países, constituyendo entre todas la International Planned Parenthood Federation, IPPF, que agrupa más de 149 asociaciones que trabajan en más de 189 países.

La IPPF será la principal difusora de los derechos reproductivos que incluyen el aborto libre y seguro y que se lanzarán oficialmente a través de la ONU en la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo (CIPD) desarrollada en el Cairo, 5 a 13 de Septiembre de 1994.

Fiósofos[editar | editar código]

Friedrich Engels (1820-1885)[editar | editar código]

A pesar de la distancia en el tiempo que separa a Engels del desarrollo de la ideología de género, algunos planteamientos suyos y de Marx van a ser decisivos para la perspectiva de las relaciones hombre-mujer como lucha de clases, la necesidad de una revolución por parte de los oprimidos (la mujer) para que se alcen con el poder, y la visión de la familia como lugar de opresión.

En el libro El Origen de la Familia, Propiedad y el Estado, escribe: En un viejo manuscrito inédito, redactado en 1846 por Marx y por mi, encuentro esta frase: "La primera división del trabajo es la que se hizo entre el hombre y la mujer para la procreación de hijos. Y hoy puedo añadir: el primer antagonismo de clases que apareció en la historia coincide con el desarrollo del antagonismo entre el hombre y la mujer en la monogamia; y la primera opresión de clases, con la del sexo femenino por el masculino[34].

No obstante las feministas de género afirmarán que los marxistas fracasaron en la revolución para liberar a la mujer por concentrarse en soluciones económicas sin atacar directamente a la familia, que era la verdadera causa de la opresión de la mujer[35]

Friedrich Niestzche (1844-1900)[editar | editar código]

Aunque Nietzsche ha sido acusado con razón de una cierta misoginia[36][37], también hace otras afirmaciones que han sido utilizadas por autores defensores de la ideología de género.

Especial importancia tiene su afirmación de que el instinto maternal es fuente de esclavitud, dado que pone a la mujer en situación de dependencia, porque le evita pensar en sí misma, mientras piensa en el niño[38], al tiempo que la maternidad consume sus fuerzas[38]

Butler, recoge la teoría del poder —de Foucault y de Nietzsche, en inicio—; la radicalmente antiesencialista mirada genealógica desnaturalizadora del valor de lo natural, de la verdad; la noción de diferencia no como oposición sino como distancia perspectivística; el cuestionamiento del sistema dualista de la filosofía occidental que implica también una dicotomía de géneros; la fuerza de las palabras para que alguien o algo llegue a ser, así como su potencia para resignificar los significados largamente sedimentados; la crítica al sujeto substancial, autónomo, dueño de su querer y de su actuar[37]. 

Más en el fondo es inspiradora de la ideología de género, la idea niestzcheriana de la voluntad de poder como ejercicio de subversión de valores de la sociedad. El Übermensch -superhombre, suprahumano, sobrehumano-, es aquel ser que tiene una moral de nobles, es un noble, y acepta la voluntad de poder: es un hombre legislador, él crea sus propias normas, morales y de todo tipo, además es un hombre que somete las cosas a su voluntad, es un hombre vital: ama la vida y este mundo. Además es un ser que acepta el eterno retorno, pues cuando toma una decisión realmente la quiere tomar, y no se arrepiente de sus actos[39].

Sigmund Freud (1858-1939)[editar | editar código]

El influjo de Sigmund Freud en la ideología de género es muy discutido[40]. Tiene la dificultad de su excesiva dependencia de la sexualidad respecto a la biología de los órganos sexuales. También porque ha analizado la mujer tomando como modelo al hombre[41].

Sin embargo con Freud se inicia una nueva visión de la sexualidad que condiciona la visión de  la persona y su psicología. En su obra más conocida, La interpretación de los sueños (Die Traumdeutung, 1900)[42], Freud explica el argumento para postular el nuevo modelo del inconsciente. Como parte de su teoría, postula la existencia de un preconsciente, que describe como la capa entre el consciente y el inconsciente (popularmente, se le llama subconsciente). La represión, por su parte, tiene gran importancia en el conocimiento de lo inconsciente.

Sus teorías sobre la represión consiguen:

  •  por un lado, que se generalice una visión de que la actividad consciente tiene raíces en el inconsciente.
  •  por otro lado, que toda represión de este inconsciente causa neurosis.

Y acaba atribuyendo a causas sexuales casi todas las neurosis y la actuación del hombre en general. Se introduce un trasfondo de “sospecha”, de que hay “algo más”, de que hay razones ocultas, inconscientes (que la ideología de género pondrá en las presiones sociales a través de diversas instancias sociales). Y una llamada a la felicidad liberando los instintos: por tanto a una sexualidad no encadenada por la razón ni por la moral, ni por la conciencia.

Wilhelm Reich (1897-1957)[editar | editar código]

Discípulo cercano y colaborador de S. Freud desarrolló su peculiar visión del psicoanálisis. También participó en los movimiento políticos de su época formando parte del Partido Comunista Austriaco. Con el paso del tiempo fue repudiado tanto por la escuela psicoanalítica como por el Partido Comunista.

Su planteamiento va a estar definido por su origen psicoanalista y por su visión marxista del hombre y de la sociedad[43]. Para Reich, son conceptos claves:

  • la potencia orgástica" : la capacidad para la descarga total de toda la excitación sexual contenida, por medio de contracciones involuntarias y placenteras del cuerpo[43]. Con Reich, el orgasmo se convierte en una pieza fundamental de sistema de regulación de energía propio del ser humano. Su realización efectiva es condición del equilibrio psicofísico del individuo[44].
  • la represión sexual está al servicio de la dominación[43]. La familia monógama, la educación sexual, la formación de un carácter, son instancias represivas de dominio capitalista por parte de la sociedad, que ya comienza con los padres: la función de la supresión de la sexualidad infantil y adolescente es facilitar a los padres la sumisión de los niños a su autoridad[45]. "Satisface tus instintos sexuales y crearás el paraíso en la tierra". Fue el precursor del lema "haz el amor y no la guerra"[43]. Promovió las experiencias sexuales en niños y jóvenes como medio de liberación y de producir jóvenes revolucionarios que destruyen la sociedad represiva[43], planteamiento que fue recogido sobre todo por Marcuse que lo trasladó a la Revolución de mayo del 68[46].

El odio a la familia y a su "autoridad patriarcal" lo explica Reich en su autobiografía en la que narra todas sus perversiones sexuales infantiles. Sin mostrar ningún atisbo de pudor, confiesa su obsesión juvenil por el sexo, sus fantasías eróticas y sus relaciones sexuales con los animales de la granja. "Me di cuenta de que ya no podía vivir sin tener un burdel a mano"[47].

Jean Paul Sartre (1905-1980)[editar | editar código]

Por la relación personal que siempre mantuvo con Simone de Beauvoir, se produjo una influencia mútua entre sus planteamientos filosóficos [48].

Sartre aporta el concepto de "utopía libertaria". "Si Dios no existe, hay por lo menos un ser en el que la existencia precede a la esencia, un ser que existe antes de poder ser definido, y que este ser es el hombre (...) empieza por no ser nada, no hay naturaleza humana porque no hay Dios para concebirla." Es un crearse a sí mismo en su historia en su hacerse; por eso el hombre no nace se hace[49]. Es fácil encontrar la resonancia de esta frase en la de Beauvoir: "la mujer no nace, se hace", que constituye uno de los pilares de la ideología de género.

Herbert Marcuse (1898-1979)[editar | editar código]

Como en el caso de Reich, también Marcuse sitúa en el centro de su pensamiento a Freud y Marx[50]. Era necesario y posible establecer una mediación entre psicoanálisis y marxismo[50]. La crítica a la sociedad de consumo, la rebelión contra el autoritarismo encubierto en el orden democrático burgués, la lucha por una liberación erótica que debía cambiar la vida, etc., formaron parte de la ideología de los estudiantes americanos y europeos, que convirtieron a Marcuse en uno de sus teóricos representantes[50].

De esta reinterpretación de Freud a la luz de, marxismo surgen dos aportaciones:

  • el concepto de represión sobrante (surplus repression): se refiere a la cantidad de energía libidinosa que se desvía de sus fines, más allá de la estricta represión de los instintos necesaria para que exista la civilización (el principio de realidad de Freud). El surplus es una cuota adicional y monstruosa que la humanidad paga porque la sociedad está estructurada bajo la dominación. Y ésta, históricamente hablando, es la dominación del capital. Esta represión sobrante, se adiciona a través de los medios de reproducción social de la dominación —familia, escuela, etc.—.
  • El principio de actuación es la forma histórica concreta que para Marcuse toma el principio de realidad. Debería conseguirse una nueva organización de la cultura que restringiera mucho menos el principio de placer. Se haría posible entonces, para Marcuse, la reactivación de la sexualidad poliforma y narcisista que caracteriza la vida infantil, mediante una sublimación no represiva, que permitiría llegar incluso a una sublimación sin desexualización. El instinto, no desviado de su aspiración, quedaría «gratificado en actividades y re- laciones que no son sexuales en el sentido de la sexualidad genital «organizada» y (que) sin embargo son libidinales y eróticas»[50].  

Michel Foucault (1926-1984)[editar | editar código]

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Foucault desarrolló un amplio abanico de temas de estudio. Es conocido principalmente por sus estudios críticos de las instituciones sociales, en especial la psiquiatría, la medicina, las ciencias humanas, el sistema de prisiones, así como por su trabajo sobre la historia de la sexualidad humana. Sus análisis sobre el poder y las relaciones entre poder, conocimiento y discurso han sido ampliamente debatidos. En ¿Qué es la ilustración?[51] definió su proyecto teórico como una ontología critica de la actualidad siguiendo la impronta kantiana. También reconoció estar fuertemente influido por Niestzsche. Precisamente, su «genealogía del conocimiento» es una alusión directa a la idea nietzscheana de «la genealogía de la moral». En una de sus últimas entrevistas afirmaría: «Soy un nietzscheano»[52].​

En los años sesenta, Foucault estuvo asociado al estructuralismo, un movimiento del que se distanció más adelante, aunque haya usado de un modo personal los métodos de dicho enfoque​. En ulteriores trabajos y cursos desarrolló conceptos como biopoder y biopolítica.​

En Historia de la locura en la época clásica[53], se pronuncia gravemente a favor de una libido sádica a la que no considera una deformación producida por la organización social explotadora sino, por el contrario, expresión pura de la naturaleza que, al igual que la locura, posee la capacidad de hacer añicos una razón represora tambaleante[54].​

En su Historia de la sexualidad[55], Foucault da un giro copernicano al concepto de sexualidad. La sexualidad no es una simple realidad natural que las distintas sociedades y épocas históricas reprimen cada una a su manera, sino que es, ella misma, el resultado de un complejo proceso de construcción social. Ya no se trata de descubrir una hipotética verdad sexual humana sepultada por el peso de una historia de error y represión. Esta esencia verdadera nunca existió. La sexualidad siempre es algo construido sobre la base de pulsaciones lo suficientemente indeterminadas como para poder recibir formas muy diversas. La sexualidad es una forma en la que el poder dominante controla la sociedad de su tiempo[56].

En Las palabras y las cosas [57] desarrolla la idea de que lo único real es el lenguaje que tiene en si un carácter neutro. El discurso es el lenguaje de cada época que viene construido por las relaciones de poder que se dan en ella. La episteme es el significado que se le da al lenguaje en cada momento. Por eso para cambiar el discurso hay que cambiar la episteme, hay que darle otro significado. Eso llevará a un cambio de la realidad.​

El poder, llamado por Foucault el bio-poder en su Historia de la sexualidad[55], ha elaborado grandes cantidades de discurso sobre el sexo desde el siglo XVII, con el objeto de controlar el cuerpo humano y el cuerpo especie; es decir, a la población social, en particular la natalidad y el control de la población. Ésta es la razón última que da lugar a las técnicas y dispositivos de sexualidad que el ‘discurso’ ha ido elaborando durante estos últimos tiempos. Desde entonces, el bio-poder ha elaborado cuatro grandes estrategias de saber poder encerradas en el discurso:​

  • La histerización del cuerpo de la mujer: la mujer histérica​
  • La educación del cuerpo del niño: el niño masturbador​
  • La socialización de las conductas procreadoras: la pareja maltusiana​
  • La psiquiatrización del placer perverso: el adulto perverso​

Ahora hay que re significar, deconstruir, esas cuatro estrategias. Desde el planteamiento de que no existe naturaleza humana, para cambiar la realidad hay que cambiar los contenidos:

  • Liberación del cuerpo femenino del sexo y maternidad
  • Reeducación de la infancia desde la bisexualidad
  • Control de la natalidad
  • Normalización de la homosexualidad

La influencia de Foucault es patente en Judith Butler por lo que se refiere a la idea de que no sólo el género es construido socialmente sino que también el mismo sexo debe ser construido a partir de pulsiones indeterminadas.

Foucault ha tenido un papel teórico fundamental en el nacimiento de la teoría querer -lo distinto, lo raro-. Lo diferente puede ser dejado de ser considerado "anormal" por la sociedad ya que lo "normal" es lo que el poder decide que lo sea. Se ha dicho que es a los integrantes del término queer lo que Simón de Beauvoir fue para las feministas radicales americanas[58].

Jacques Derrida (1930-2004)[editar | editar código]

Lo más novedoso de su pensamiento es la llamada deconstrucción. Según Derrida, las oposiciones binarias: unidad y pluralidad, cuerpo y alma, materia y espíritu, etc., son construcción que no están basadas en la realidad.

La ideología de género toma este planteamiento aplicándolo a los dualismos hombre-mujer, masculino-femenino. La historia de la humanidad será la historia del patriarcado, que oprimió a la mujer mediante estos dualismos; así se creo una concepción del mundo sexista que debe ser destruida para ser reconstruida por el nuevo orden simbólico surgido del ideología de género. La deconstrucción dará lugar a unas diferencias que no estarán inscritas en ninguna naturaleza sino que serán opciones del hombre libre y experimentador. Para ello hay que resignificar el orden simbólico.

Se trata de crear nuevas palabras o cambiar el sentido de las antiguas con el objetivo de erradicar el sentido tradicional de aquellas palabras de nuestro lenguaje y, alterar nuestra cultura o modelo de sociedad. Por lo tanto, renombrar o resignificar el mundo es la primera tarea de la deconstrucción. Así por ejemplo, en el uso del término patriarcado, o de heterosexualidad obligatoria. En otros casos se trata de crear nuevos términos como: homofobia o familia homoparental. Por último se sustituyen algunos términos duros por eufemismos que significan lo contrario, así: aborto se sustituye por "interrupción voluntaria del embarazo". Este lenguaje se traslada posteriormente al derecho y, en consecuencia, a la institucionalización social del nuevo significante, con un nuevo significado, a través del derecho[59].

Feminismo[editar | editar código]

El movimiento feminista constituye la primera aportación a esta ideología. Su contribución es muy diversa como variada es la evolución del feminismo, por lo que hay que hablar de diversos feminismos. El feminismo no puede ser identificado con la ideología de género, pues sólo una parte del feminismo, el llamado radical, evoluciona hasta constituir una aportación importante a esta ideología. Es más, habrá feministas que se opondrán a la ideología de género porque precisamente esta olvida todo el campo de defensa de la mujer al moverse en otro horizonte.

Primer feminismo[editar | editar código]

A lo largo de toda la historia ha habido mujeres que han luchado por sus derechos, pero se puede comenzar a hablar de "feminismo" a partir del siglo XIX. El feminismo del siglo XIX y principios del siglo XX concentró su lucha en la erradicación de las desigualdades jurídicas, principalmente en el reconocimiento para la mujer del derecho al voto, y a ser elegida, pero también en la reivindicación de reformas en la educación superior, en la legislación laboral y sanitaria y en la participación pública. Este es el llamado "primer feminismo" o "first wave feminism"[60], y que realmente está muy distante de lo que se entiende actualmente por feminismo dentro de la ideología de género.

El primer feminismo va a partir de las ideas de la Ilustración: igualdad, libertad y fraternidad, que sin embargo las había dejado fuera. Condorcet (1790)[61] y Mary Wollstonecraft (1792)[62] escribirán ya mostrando esta carencia. Este tipo de feminismo alcanzará sus objetivos políticos en prácticamente todas las naciones del primer mundo al final de la II Guerra Mundial[63]

Este feminismo va a promover la emancipación de la mujer, como igualdad de derechos públicos, mientras que el feminismo que se hace presente en la ideología de género va a promover la liberación como proceso igualación con el varón y la desaparición de la feminidad quedando sólo el género en sus diversas opciones[64].

Segundo feminismo[editar | editar código]

Un icono: Simone de Beauvoir (1908-1986)[editar | editar código]

Su ensayo El segundo sexo[65], de casi un millar de páginas, apareció por primera vez en 1949, y ha sido una de las obras más influyentes en la construcción de la ideología de género.

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La teoría principal que sostiene Beauvoir es que "la mujer", o más exactamente lo que se entendía por mujer (coqueta, cariñosa, etc.) era un producto cultural. Así pues, la principal tarea de la mujer era reconquistar su propia identidad específica y desde sus propios criterios. Muchas de las características que presentan las mujeres no les vienen dadas de su genética, sino de cómo han sido educadas y socializadas. La frase que resume esta teoría es muy célebre: "No se nace mujer: llega una a serlo"[66].

Ciertamente esta frase puede ser leída como una reivindicación de la emancipación de la mujer, que parece ser el sentido que motiva todo el libro. Sin embargo hay que leerla desde la filosofía existencialista de Jean Paul Sartre, de la que ella misma participaba. Sartre dice: “el existencialismo ateo que yo represento es más coherente. Declara que si Dios no existe, hay por lo menos un ser en el que la existencia precede a la esencia, un ser que existe antes de poder ser definido, y que este ser es el hombre o, como dice Heidegger: la realidad humana[67]. Bajo esta perspectiva es leída por el feminismo que participa de la ideología de género afirmando que el ser mujer es una construcción de la sociedad. La liberación vendrá por no dejar que la sociedad me construya, sino que sea yo quien me construya a mí mismo, sin ninguna esencia o naturaleza previa a mi libertad.

Otros dos puntos de este texto son también importantes: la reivindicación de los derechos laborales y sociales de la mujer piden el reconocimiento legal de la contracepción y el aborto[68]. En segundo lugar el matrimonio ideal sería la unión de dos seres libres que se reconocen como tal recíprocamente[69]. Queda clara la necesidad de esta igualdad, pero no el contenido de qué sea el matrimonio. De hecho ella nunca se casó con Sartre de quien dependió durante toda su vida, habitando en casas independientes. Sartre será su «amor necesario», en oposición a los «amores contingentes» que los dos conocerán de forma paralela: un pacto de polifidelidad, que renovaban cada dos años, se estableció entre ellos a partir de 1929. Ambos cumplieron este pacto filosófico: él tuvo muchos amores contingentes, ella no tantos. Ella se encargaba de solucionar mediante el aborto, a pesar de ser ilegal en Francia durante esos años, los embarazos provocados por Sartre, y en ocasiones compartió las jóvenes amantes de Sartre.

Betty Friedan (1921-2006)[editar | editar código]

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Nacida como Betty Naomi Goldstein, en 1963 escribió La mística de la feminidad un libro que le valió el Premio Pulitzer en 1964. El mensaje que transmitía era que algo estaba pasando entre las mujeres norteamericanas que ella llamó "el problema que no tiene nombre", y con el que se refería a la sensación de vacío que experimentaban las amas de casa por no sentir su propia identidad, sino quedar definidas por las funciones de: madre, esposa, ama de casa...[70]. Es lo que denomina "heterodesignación". El éxito de este libro propiciará una visión solamente negativa del trabajo del ama de casa. A partir de ese momento el trabajo en el hogar, y la dedicación a la maternidad sufrirán un grave desprestigio. Al mismo tiempo va a parecer que la realización de la mujer está en el mundo laboral donde podrán adquirir una verdadera autonomía[64].

Hay dos cambios importantes: la valoración del trabajo ya no está en el servicio que se presta sino en la satisfacción personal que produce. El segundo es que ya no se trata de defender los derechos públicos de las mujeres, sino que debe desempeñar la misma función que el varón y disputarle el poder. En este sentido se mueve en el mismo marco que Simone de Beauvoir.[64]

En octubre de 1966 Betty Friedan fue cofundadora de NOW, organización feminista pionera que reunió un gran número de colectivos y grupos feministas de Estados Unidos y que sigue siendo una de las organizaciones más importantes de ese país. En 1970 dejó la presidencia de NOW por diferencias con las posturas de feminismo radical que estaba tomando este movimiento.

El feminismo radical del 68: Tercera oleada de feminismo[editar | editar código]

Durante finales de los 60 y en la década de los 70 del siglo XX el feminismo cristaliza en la corriente llamada radical porque dejando el objetivo de la equiparación al varón, su objetivo es ir a la raíz de las diferencias para cambiarla. Ya no se trata de conseguir iguales derechos sino de liberarse de la explotación. Se "manifiesta la necesidad de incorporar al discurso político temas que eran considerados "asuntos privados" tales como los sentimientos, las relaciones personales y las experiencias culturales, difuminando con ello las rígidas fronteras entre lo que es público y lo que es privado"[71].

El método va a ser promover grupos de mujeres que expongan los problemas que tienen: sexualidad, familia, maternidad, sentimientos. La conciencia de esta misma problemática producirá esa autoconciencia de clase que ahora se llamará conciencia de género. El término al uso ya no va a ser tanto igualdad como emancipación y sobre todo liberación.

Lo que hasta ahora se consideraban asuntos personales, pasan a tener una realidad pública que debe resolverse con acciones reinvindicativas que posteriormente tendrán una actividad propiamente de acción política, con un carácter revolucionario.

A su vez esta acción política deberá revertir sobre lo personal: " una de las ideas más radicales del feminismo contemporáneo es su pretensión de que el espacio privado del hogar y la familia debe estar sujeto al escrutinio público"[72]. Esta pretensión de inmiscuirse también en lo personal pone de manifiesto su carácter totalitarios y constituye ya una parte esencial de la ideología de género.

Tres autoras principales.

Germaine Greer (1939-): la estrategia de la revolución sexual[editar | editar código]

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Greer es profesora de literatura inglesa en la Universidad de Warwick, en Inglaterra y autora de varios libros mundialmente aclamados. Su libro "La mujer eunuco"[73] (The Female Eunuch) fue uno de los más vendidos durante la década de 1970 en que se publicó. Denuncia la conducta sexual insatisfactoria y pasiva de las mujeres de su época a las que llama eunucos femeninos, identificados con el eterno femenino[74], un ser producido por la cultural patriarcal: joven, sonriente, lampiño, de expresión seductora y sumisa[75].

Frente a lo que considera una larga opresión que comienza en la cuna, propone una estrategia revolucionaria: El verano de 1968 fue de una gran trascendencia para el movimiento de mujeres, (...) porque Valery Solanas le disparó un tiro a Andy Warhol. Con ello proponía la estrategia más escandalosa para permitir el retorno de las mujeres a la humanidad: sencillamente, que exterminásemos a los hombres[76]

Para Greer la represión sexual produce una “castración de la mujer” en la que el varón se apropia de la energía sexual femenina, distorsionándola con dos tipos de mitos: el amor romántico y el matrimonio. Ambos constituyen “la fantasía mutua sobre el amor heterosexual más comúnmente aceptada en nuestra sociedad: la familia"[77]

Greer asume las tesis del freudomarxismo de Marcuse y Reich sobre la revolución sexual. Para ellos el capitalismo habría encerrado al hombre en una sociedad reprimida sexualmente, cuya liberación sólo podría producirse a través de la revolución sexual, mediante la supresión de todas las trabas a la libido y a la práctica del amor libre[74]

Por tanto, la revolución debe consistir en romper las "relaciones socialmente legitimadas como el matrimonio; la mujer debe ser autosuficiente y evitar de manera deliberada establecer dependencias exclusivas y otros tipos de simbiosis neuróticas". “La mujer revolucionaria tiene que saber quiénes son sus enemigos: los médicos, psiquiatras, auxiliares sanitarios, sacerdotes, asesores matrimoniales, policías, jueces y elegantes reformadores. Tiene que saber quiénes son sus amigas, sus hermanas y buscar entre sus rasgos los suyos propios. Con ellas podrá descubrir la cooperación, la comprensión y el amor”[78]

Veinte años después de "La mujer eunuco" va a publicar "Sexo y destino"[79]donde encontramos una exaltación de la mujer-madre del Tercer Mundo, matriarca que goza de forma natural de su abundante prole y baluarte frente a la devastadora lógica instrumental capitalista de Occidente que, en su implacable etnocentrismo, elabora planes genocidas de control de la natalidad[80]

Kate Millet (1934-2017): el gran relato del patriarcado[editar | editar código]

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Es escritora, escultora y cineasta. En 1969 publica "Sexual Politics"[81] del que sólo en el el primer año vende más de 80.000 copias y tiene siete ediciones[82] Esta obra está dividida en tres partes. En la primera es donde expone su teoría de la política sexual en sus aspectos ideológicos, biológicos, sociológicos, psicológicos y económicos. Las otras dos partes están dedicadas a las raíces históricas del patriarcado, y al análisis de textos literarios de diversos autores desde la perspectiva de la política sexual[83].

Por política entiende Millet: "el conjunto de relaciones y compromisos estructurados de acuerdo con el poder, en virtud de los cuales un grupo de personas queda bajo el control de otro grupo" [84]. En este ámbito enmarca la relación entre los sexos. La relación entre los sexos es política es una relación de poder en esto consiste básicamente la política sexual. El sistema de dominación básico en el que se asientan todos los otros es el patriarcado. Los principios del patriarcado son dos: dominio del macho sobre la hembra y del macho adulto sobre el joven. El patriarcado gravita sobre la institución de la familia. Ésta es, a la vez, un espejo de la sociedad y un lazo de unión con ella; en otras palabras, constituye una unidad patriarcal dentro del conjunto del patriarcado[83]. "Millet avanza una tesis fundamental del feminismo radical: el patriarcado es el sistema de dominación básico sobre el se se asientan los demás (raza, clase) y no puede haber verdadera revolución si no se lo destruye"[83].

No espera que la revolución la lleve a cabo la izquierda que considera secundario el problema de la mujer. También rechaza la liberación sexual que han llevado a cabo los hombres, porque prioriza la satisfacción masculina[83]. Va a proponer un "lesbianismo radical" que, afirma Mary Evans, va a dar origen al "feminismo radical"[85]

Respecto a la sexualidad, Millet destaca y acentúa la idea de que no existe una correspondencia biunívoca y necesaria entre sexo (biológico) y género (cultural): "Lo que llamamos conducta sexual es el fruto de un aprendizaje que comienza con la temprana socialización del individuo y queda reforzado por las experiencias del adulto" [86]El patriarcado es el que establece el papel de los sexos (el género) ya que "al nacer no hay ninguna diferenciación entre los sexos, La personalidad psicosexual se forma, en la fase postnatal y es fruto del aprendizaje"[87]. Es una de las principales desarrolladoras en el feminismo de la noción de género que habían iniciado los psiquiatras Mooney y Stoller[88].

Preguntada si puede existir una relación amorosa entre un niño y un hombre respondió: "Por supuesto, o entre una niña y una mujer mayor" [89]. Según ella "parte de la estructura de la familia patriarcal comprende el control de la vida sexual de los niños y, más allá, el control total de los niños. Verdaderamente, uno de los derechos esenciale de los niños es el expresarse a sí mismos sexualmente, probablemente entre ellos en un un principio, pero también con adultos"[89]. Como consecuencia deberían suprimirse las limitaciones en la edad del consentimiento.

Sulamith Firestone (1945-2012) : feminismo radical y científico[editar | editar código]

De origen judío, nació en Canadá. Fue una de las fundadores de los grupos New York Radical Women, Redstockings y New York Radical Feminists[90]. Se la considera como una de las fundadoras del feminismo radical -"reformuló el feminismo como un proyecto radical en el sentido marxista. Radical en este caso significaría apuntar a la raíz misma de la opresión"[91]-.

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En 1970 publicó en Inglés su obra clave: La dialéctica del sexo: en defensa de la revolución feminista[92]En ella, Shulamith Firestone modificó el análisis de la lucha de clases realizado por Engels, indicando que era necesaria una revolución de las clases sexuales: Para garantizar la eliminación de las clases sexuales, es necesario que la clase oprimida (las mujeres) se rebele y tome el control de la función reproductiva: … por esto el objetivo final de la revolución feminista debe ser distinto del objetivo del primer movimiento feminista: no exclusivamente la eliminación del privilegio masculino, sino de la misma distinción entre los sexos; las diferencias genitales entre seres humanos no tendrán ya ninguna importancia[92].

Se llama también feminismo científico, porque hasta entonces tan sólo se había formulado un feminismo utópico[93]. La revolución de las mujeres para controlar los medios de reproducción es paralela a la revolución del proletariado para controlar los medios de producción. "Lo que requiere que la clase subyugada (las mujeres) se alce en revolución y se apodere del control de la reproducción; se restarue a las mujeres la propiedad sobre sus propios cuerpos, como también el control femenino sobre la fertilidad humana, incluyendo tanto las nuevas tecnologías como todas las instituciones sociales de nacimiento y cuidado de niños. (p.12)"[92]

Defiende un “nuevo materialismo histórico”, que ella define como " aquella concepción del curso histórico que busca la causa última y la gran fuerza motriz de todos los acontecimientos en la dialéctica del sexo: en la división de la sociedad en dos clases biológicas diferenciadas con fines reproductivos, y en los conflictos de dichas clases entre sí; en las variaciones habidas en los sistemas de matrimonio, reproducción y educación de los hijos creadas por dichos conflictos; en desarrollo combinado de otras clases físicamente diferenciadas (castas); en la prístina división del trabajo basada en el sexo, que evolucionó hacia un sistema (económico, cultural) de clases[92].

Para Firestone que sigue a Marcuse, la familia es la causa de la existencia del tabú del incesto, el auténtico origen de la represión sexual percibida por el niño desde la infancia. Bastará por tanto con eliminar la familia biológica para eliminar el tabú del incesto y, en consecuencia, desinhibir los instintos reprimidos, o las pulsiones básicas del placer que oprimen a los individuos y a la sociedad. Llegaríamos así a la sociedad del Eros, presidida por el principio de placer. Especial consideración tiene para Firestone el tema de los niños. Según ella existe un paralelismo entre el mito de la infancia y el mito de la feminidad. La infancia también es una construcción cultural, y de la misma manera que debe producirse una emancipación de la mujer, debe también producirse una emancipación sexual de la infancia. Ella repudia de la cultura de protección y cuidado de los niños, y entiende que el programa del feminismo radical debe asumir la solidaridad histórica con los niños y conseguir la emancipación de la infancia[93].

Desaparecido el tabú del incesto, "si el niño escogiera la relación sexual con los adultos, aun en el caso de que escogiera a su propia madre genética, no existirían razones a priori para que ésta rechazara sus insinuaciones sexuales (...). Las relaciones con los niños incluirían la cantidad de sexualidad genital de que el niño fuera capaz (...) Los tabús sexuales adulto/niño y homosexualidad desaparecerían, así como la amistad no sexual. Toda relación estrecha incluiría la relación física (pp. 299-301)" [92].

Se entiende la importancia que la ideología de género -heredada del feminismo radical- atribuye al objetivo de hacerse con la educación sexual desde la infancia, con el fin de llevar a cabo su revolución ideológica.

Teoría Queer : Abandono de la distinción entre género y sexo[editar | editar código]

Monique Wittig (1935-2003)[editar | editar código]

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"Las lesbianas no son mujeres" afirma Wittig en 1976[74], poniendo en cuestión un punto fundamental que el feminismo nunca había criticado: la heterosexualidad. Con esta afirmación tan llamativa, Wittig quería decir que la lesbiana se define a sí misma independientemente de los hombres, mientras que en la heterosexualidad, hombres y mujeres se definen a si mismos haciendo referencia al otro. Las lesbianas radicales habían llegado a un acuerdo básico que consideraba la heterosexualidad como un régimen político que debía ser destruido[74]: "Se deben destruir política, filosófica y simbólicamente las categorías de hombres y mujeres"[74]. No hay un fundamento natural de la heterosexualidad como categoría normativa, y es igualmente legítimo el lesbianismo. Para ser libres hay que deconstruir esta estructura heterosexual que pretende ser universal. Debe ser combatida por la lesbianidad. El instrumento principal es el lenguaje. En Les Guérillères[94], hace desaparecer todos los pronombres: él, ellos, y ofrece el ellas como lo universal. "El objetivo de este planteamiento no es feminizar el mundo, sino hacer que las categorías del sexo se quedan anticuadas en el lenguaje"[95]

Gayle Rubin (1949- )[editar | editar código]

Gayle Rubin

Rubin hablará de la "heterosexualidad obligatoria" y del "origen cultural de la heterosexualidad" reinterpretando a Marx, Engels, Freud, Levy-Strauss, y Lacan[96]. El tabú del incesto (Levy Strauss) genera el átomo del parentesco y la heterosexualidad. En clave lacaniana, se establece un intercambio de mujeres que son objetos que permiten la dominación del patriarcado. En esta línea pondrá en crisis la misma institución matrimonial y familiar[96].

A partir de la década de los 80 del siglo XX, las lesbianas sitúan en la institución heterosexual, considerada no como natural sino como construida socialmente e impuesta históricamente por los hombres, el origen de la homofobia que constituye el objetivo primario contra el que organizar y hacer converger las acciones de lucha[97]. No se trata de crear un género, el homosexual, junto al masculino y al femenino. Hay muchos géneros. Su número ha ido creciendo, ya que al tratarse de un constructo social no tiene ningún fundamente en una realidad preconstituida[98].

Judith Butler (1956-)[editar | editar código]

Es una filósofa y teórica del género cuyo trabajo ha influido en la filosofía política, la ética, los campos del feminismo de la tercera ola y en el nacimiento de la Teoría Queer. Actualmente ocupa la Cátedra Hannah Arendt en The European Graduate School / EGS y enseña en la Maxine Elliot en el Departamento de Literatura Comparada y en el Programa de Teoría Crítica en la Universidad de Berkeley, California.[99]

Su abundante producción literaria está desarrollada no sólo desde una reflexión filosófica sino también desde la experiencia de un sufrimiento familiar y personal por motivos de su sexualidad[100]. Frecuentemente sus textos no son fáciles de leer. Dificultad que ella atribuye a lo revolucionario de sus planteamientos teóricos[100].

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Salta a la fama en 1990 cuando publica El género en disputa: el feminismo y la subversión de la identidad[101][102], que constituye una crítica a la idea esencialista de que las identidades de género son inmutables y que encuentran su arraigo en la naturaleza, en el cuerpo o en una heterosexualidad normativa y obligatoria. Para Butler no ha ninguna realidad esencial, sino solo peformatividad. Posteriormente publica Cuerpos que importanSobre los límites materiales y discursivos del “sexo[103][104]. Ambas obras constituirán una fundamentación intelectual de la Teoría Queerdesde un desarrollo nuevo de la teoría de género.

Butler introduce lo que describe como “teoría de la performatividad, según la cual ser mujer u hombre no es algo que uno sea, sino que uno hace, mediante la repetición de comportamientos. El cuerpo existe pero no es significativo para la sexualidad ni para el género. En sus propias palabras, el género no es el resultado causal del sexo, ni es aparentemente tan fijo como el sexo[105]. El género es más bien un estatus que se construye y que es radicalmente independiente de la biología o los rasgos corporales, “un artificio a la deriva, con la consecuencia de que varón y masculino podría, con la misma facilidad, designar un cuerpo femenino que uno masculino, y mujer y femenino, uno masculino con la misma facilidad que uno femenino.”[106]

El mismo concepto de género se queda sin realidad."Cuando tales categorías(hombre-mujer) se ponen en tela de juicio, también se pone en duda la realidad del género: la frontera que separa lo real de lo irreal se desdibuja. Y es en ese momento cuando nos damos cuenta de que lo que consideramos «real», lo que invocamos como el conocimiento naturalizado del género, es, de hecho, una realidad que puede cambiar y que es posible replantear, llámese subversiva o llámese de otra forma. Aunque esta idea no constituye de por sí una revolución política, no es posible ninguna revolución política sin que se produzca un cambio radical en nuestra propia concepción de lo posible y lo real."[107]

A partir de Butler el género ya no va a ser la expresión de un ser interior o la interpretación de un sexo que estaba ahí, antes del género. Como dice la autora, la estabilidad del género, que es la que vuelve inteligibles a los sujetos en el marco de la heteronormatividad, depende de una alineación entre sexo, género y sexualidad, una alineación ideal que en realidad es cuestionada de forma constante y falla permanentemente[108].

Esta falla permanente hace que no haya tampoco categorías de géneros normativizadas. Sin embargo en la situación actual de la sociedad, es conveniente considerarlas para que se hagan visibles[109] esos cuerpos que han sido ocultados y despreciados -queer- respecto a lo considerado correcto -straigth- por la sociedad, con el fin de romper el orden heteronormativo. Los travestidos y travestidas, los transexuales, los dragking y dragqueen e incluso los heterosexuales disidentes, romperían la tradicional bipolaridad de los géneros hombre y mujer y darían lugar a la emergencia de nuevas identidades de género, así como al cambio constante de las mismas[110]. Esa nueva sociedad es la que emerge desde la lucha política que se produce cuando se hacen visibles esas realidades queer que adquieren naturaleza de normalidad.

De esta forma practicar el sexo es practicar la política. Al mismo tiempo, la reivindicación de la sexualidad marginal tiene un potencial político, porque sirve para contestar y subvertir lo normativo, es decir lo establecido. Tras esta subversión lo que antes era queer ha pasado a ocupar el lugar de lo "políticamente correcto", de tal modo que cualquier afirmación de la heterosexualidad, oponerse al matrimonio homosexual, o criticar comportamientos homosexuales, se ha convertido ahora en queer y por tanto en "políticamente incorrecto" y perseguible socialmente.

Resumen de principios de la Ideología de género[editar | editar código]

Artículo principal: Género
  • No existe naturaleza humana, sino que cada hombre se construye sólo mediante sus acciones. Estas han sido condicionadas por la sociedad, y para ser realmente libres debería liberarse de todos los condicionamientos.
  • En consecuencia, el cuerpo y la sexualidad corporal, no dicen nada sobre el sentido de la persona humana.
  • No hay comportamiento bueno o malo, si se actúa con libertad y sin hacer daño a los demás. La sexualidad es para el placer.
  • El principal condicionamiento de las personas y de la libertad ha sido la construcción binaria de los sexos: masculino y femenino. El varón ha dominado a la mujer, mediante el patriarcado. Esta dominación ha incluido a su vez la dominación de los progenitores sobre los descendientes que ha transmitido a través de la cultura esa dominación. La familia es una institución de dominación y por tanto debe ser de-construida (destruida).
  • La religión ha contribuido a esta dominación, por eso debe ser combatida.
  • La sexualidad es independiente del género que se atribuya, del sexo biológico con el que se nace, e incluso del mismo cuerpo. No hay clasificación posible, porque debe poder elegirse personalmente. Cualquier comportamiento sexual debe ser normalizado, es decir aceptado por todos como normal.
  • La paternidad y maternidad han sido dos formas de dominación. El padre ha dominado a la madre y a los hijos -es el llamado patriarcado-, mediante la procreación y la educación. Por eso:
    • para poder ser libre, la procreación debe quedar al margen de ser mujer; se deben promover las técnicas de reproducción asistida y llegar a liberar a la mujer de la maternidad. Igualmente se debe apartar a la mujer del trabajo del hogar;
    • el aborto debe ser libre y seguro, es un derecho;
    • la educación debe sustraerse a los padres y evitar cualquier separación por sexo o género. La educación es tarea del estado para hacer ciudadanos iguales; parte importante es la educación sexual que debe llevarla a cabo el Estado al margen de la familia
    • se debe promover todo tipo de experiencias sexuales, que permitan ir decidiendo sobre la propia vida. Se nace bisexuales o neutro. Superar masculino/femenino por un continuum de experiencia sexual.
  • Es necesaria una revolución que deconstruya la cultura actual y construya una nueva, esta acción es principalmente política. En esta tarea el lenguaje tiene un papel importante para cambiar la realidad, mediante la manipulación del sentido de las palabras, y la creación de otras nuevas.

Desarrollo político-social[editar | editar código]

Aunque en un plano teórico se puede distinguir entre teoría, perspectiva e ideología de género, frecuentemente se utilizan con el mismo significado o, al menos, con el mismo contenido antropológico. Por ello, más que atender al término que se utilice hay que mirar el significado que se le da a ese término.

De modo semejante a como ha ocurrido con la derivación de una parte del feminismo hacia la ideología de género, también algunas acciones políticas que se habían emprendido para defender a la mujer, han podido derivar hacia la implantación de la ideología de género. Por eso, en los movimientos sociales, y en las determinaciones políticas se entremezclan tres tipos de acciones:

  • Las que se dirigen a conseguir la igualdad de derechos económicos, sociales y políticos de las mujeres y los hombres, fundamentándose en su igual dignidad.
  • Las que promueven una liberación de las capacidades sexuales respecto a la procreación dirigiéndose a medidas para el control de la natalidad, la anticoncepción y el aborto. A partir de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo (CIPD) del año 1994 se hablará de derechos reproductivos[111]. En el Plan de Acción de esta Conferencia sólo aparece una vez el término género, entre sus más de 200 páginas[112].
  • Las que promueven la consideración del concepto género como perspectiva necesaria para cualquier acción promotora del desarrollo la justicia y la paz: gender mainstreaming [11]

El principal papel para la implantación de la ideología de género a nivel global se ha llevado a cabo desde la ONU. En este sentido desempeñó un papel crucial la decisión tomada en la Conferencia del Cairo de asociar a las ONG. Esto supuso cierta consideración de iguales entre los socios gubernamentales y no gubernamentales. En el capítulo XV del Plan de acción[112], se lee las ventajas de las ONG para la aplicación de las directrices de la ONU: más flexibles que los gobiernos, más innovadoras, con la mayor experiencia del terreno, una mayor capacidad de llegar las poblaciones desatendidas por los gobiernos y una mayor interacción con la base[113].

Antes de la Conferencia sobre la Mujer, Beijing 1995[editar | editar código]

En la Carta de las Naciones Unidas que se firmó en 1945, se recoge en el Preámbulo: la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad de derechos de hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequeñas[114].

En 1946 se crea la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, que basándose en la Declaración sobre la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer de Naciones Unidas de 1967, elaborará la Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer[115] (conocida por sus siglas en inglés CEDAW) que será aprobada por la Asamblea General de Naciones Unidas el 14 de diciembre de 1979[116]. Fue considerado como un importante desarrollo en el ámbito de los derechos humanos porque prohibía la discriminación por sexo, basándose en la igualdad de hombres y mujeres[117]. Además obligaba a los Estados a tomar medidas para el desarrollo de las mujeres, en orden a garantizar sus derechos humanos en igualdad con los hombres[118]. En 1993, la misma Asamblea General, aprobará una modificación con el nombre de Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer (DEVAW)[119]. En este documento aparece dos veces el término género pero identificado con la mujer.

A partir de los años setenta se organizan una serie de conferencias sobre

  • población:
    • Bucarest 1974: se implanta el control demográfico, desaparece el término padres, y se habla del derecho de las parejas e individuos a decidir sobre el número de hijos, y a la información y los medios para lograrlo.
    • Mexico, 1984: aprobó recomendaciones concretas para la planificación familiar, e introdujo la idea de hacer participar a los adolescentes. Crece de forma importante la presencia e influencia de las ONG para la decisión y aplicación de las medidas prácticas.
    • El Cairo, 1994. La Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo (CIPD) desarrollada en el Cairo, 5 a 13 de Septiembre de 1994[111], supuso la internacionalización de varios conceptos: salud reproductiva, salud sexual, derechos reproductivos, con nuevos significados. Junto a los evidentes de salud, se incluían los de control de población, la admisión de cualquier comportamiento sexual como igualmente válido, el de sexo seguro y maternidad segura entre los que se incluyó el aborto, el acceso de los adolescentes a los medios anticonceptivos sin conocimiento paterno[120] [121] .
  • la mujer:
    • México, 1975: con motivo del Año Internacional de la Mujer (1975). La conferencia definió un Plan de Acción Mundial para la Implementación de los Objetivos del Año Internacional de la Mujer, que ofreció un conjunto completo de directrices para el desarrollo de la mujer hasta 1985[122].
    • Copenhage, 1980: se adoptó la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW), centrándose en el empleo, la salud y la educación
    • Nairobi, 1985: Como conclusión del decenio dedicado a la mujer, el movimiento por la igualdad de género adquirió relieve global[123]. Por influencia del feminismo radical aparece el término género refiriéndose a la construcción social bajo el enfoque general "Género y Desarrollo "(" GAD "). La definición de género como una construcción social es muy discutible: el término "Género" aparece en el documento final solo dieciséis veces, y sin que se defina[124].
    • Beijing, 1995

Durante este período, el término género se fue introduciendo poco a poco tanto en los documentos no vinculantes mencionados en DEVAW, así como en los documentos finales de las conferencias de Viena, El Cairo y Roma. Sin embargo, el término nunca se definió, y dado que la palabra misma no era "un concepto técnico fácilmente transmisible", se entendía como un sinónimo de mujer y / o sexo. De esta manera, la "igualdad de las mujeres" y no la "igualdad de género" se convirtió en un "tema transversal" en la formulación de políticas internacionales relacionadas con los temas abordados en las conferencias mencionadas[125]

Cuarta Conferencia sobre la Mujer, Beijing 4-15 septiembre 1995[editar | editar código]

La transformación fundamental que se produjo en Beijing fue el reconocimiento de la necesidad de no centrar tanto la atención en la mujer cuanto en el concepto de género, reconociendo que en toda la estructura de la sociedad en todas las relaciones entre los hombres y las mujeres en el interior de esa estructura tenía que ser reevaluadas[11] . En esta Conferencia estuvieron presentes 184 países y cerca de 2000 organizaciones no gubernamentales.

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La perspectiva de género fue el tema que supuso más debate y enfrentamiento, tanto entre los países como entre las ong. La falta de acuerdo sobre la definición de género se trasladó a la definición de perspectiva de género. Por eso mientras unos hacían referencia a la superación de las diferencias prácticas en los terrenos sociales, laborales y económicos entre los hombres y las mujeres, otros querían un cambio radical en la concepción del hombre y la familia. Estos últimos promovían una agenda de género que fuese estableciendo algunos logros como: el derecho al aborto, la igualdad de cualquier comportamiento sexual según la orientación, la posibilidad de matrimonio para cualquier orientación, la aceptación de muy diversos modelos de familia. El embajador de Benín declararía: "Esta es una conferencia para asegurar la igualdad efectiva entre las mujeres y los hombres. Si los europeos quieren hablar de revolución sexual, se organizará otra conferencia" [126]

De Beijing salió, de una parte, la Declaración de Beijing, que puede considerarse como una declaración de buenos deseos e intenciones; y de otra parte, el llamado Programa de Acción[127] , donde se recogen los compromisos de los gobiernos para desarrollar los acuerdos adoptados con la finalidad de implantar una igualdad efectiva y real entre hombres y mujeres. Este documento no consiguió la unanimidad y fueron 44 las reservas interpuestas, además de algunas declaraciones interpretativas, en su mayoría referidas al capítulo dedicado a la salud reproductiva[126].

En la Declaración y en la Plataforma de Acción el término género aparece 122 veces[127]. Sobre la definición del término género se creó un grupo de estudio que reafirmó que el vocablo "género", tal y como se emplea en la Plataforma de Acción, debe interpretarse y comprenderse igual que en su uso ordinario y generalmente aceptado. El grupo de contacto acordó también que el presente informe fuera leído por la Presidenta de la Conferencia con carácter de declaración de la Presidenta y que esa declaración formase parte del informe final de la Conferencia[127]. Ahora bien su uso por los Estados miembros y en documentos aprobados siempre se ha referido a las diferencias entre hombres y mujeres, mientas que cuando lo usan algunos organismos de la ONU lo hacen referiéndose a la construcción social del género independiente de la constitución biológica de las personas[125] .

Después de Beijing[editar | editar código]

Terminada la Conferencia se trataba de pasar a la acción para aplicar El Cairo y Beijing.

Kofi Annan nombró un Consejero Especial para Cuestiones de Género, y le atribuyó un mandato que cubría la totalidad de la estructura de la ONU. Su oficina es la Office of the Special Adviser on Gender Issues and Advancement of Women (OSAGI). Su objetivo es desarrollar métodos e instrumentos que faciliten la integración de la perspectiva de género en todo el sistema (gender mainstreaming) y controlar los progresos que van realizando el Secretariado, las Comisiones Regionales y las distintas oficinas de la ONU en el mundo. Esta y otras oficinas de la ONU junto con diversas ONG -especialmente la International Planned Parenthood Federation (IPPF)- son los promotores de la ideología de género a nivel mundial[128].

Al igual que otros organismos de la ONU, también la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó en 2002 sus directrices: Integración de las perspectivas de género en la labor de la OMS : política de la OMS en materia de género[129], que debían servir para la orientación prioritaria de sus actividades y para enfocar las relaciones con los estados. Una aplicación práctica es su guía de "Estándares de Educación Sexual para Europa"[130]

Igualmente el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo hay incorporado esta perspectiva tanto para la preparación como para el seguimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, y su prosecución.

También la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (ACNUDH) presentó ante la Asamblea General un Informe del Relator Especial de las Naciones Unidas sobre el derecho a la educación, donde el Relator Especial introduce el tema del derecho a la educación sexual situándolo en el contexto del patriarcado y del control de la sexualidad. Explica la interdependencia entre la sexualidad, la salud y la educación así como su relación con otros derechos, desde una perspectiva de género y de diversidad[131].

Se han llevado a cabo Conferencias para analizar la puesta en práctica de las anteriores

  • Nueva York 1999: El Cairo + 5
  • Nueva York 2000: Beijing + 5
  • Amsterdam 2004: El Cairo + 10
  • Nueva York 2005: Beijing + 10

Los Principios de Yogyakarta[editar | editar código]

En noviembre de 2006 algunos miembros del comité de la ONU, relatores especiales y miembros de ONG se reunieron en Yogyakarta (Indonesia) para redactar los llamados "Principios de Yogyakarta", un conjunto de directrices sobre "aplicación del derecho internacional de los derechos humanos en relación con la orientación sexual y la identidad de género". En marzo de 2007 los presentaron en la sede la ONU en Ginebra para darles una aureola de autoridad ya que no tienen fuerza obligatoria en el derecho internacional.

Cada uno de los 29 principios aparece bajo el título: "Los Estados adoptarán los principios... en sus constituciones nacionales o en cualquier otra legislación relevante...", a continuación vienen las reivindicaciones específicas para el objetivo propuesto. Este documento viene acompañado por una extensa "Guia del activista para usar los Principios de Yogyakarta"[132], donde se les muestra las acciones a tomar para cambiar la cultura donde esos principios no son aceptados.

Se trata por tanto del cambio de una cultura basada en una antropología por otra cultura bajo el paraguas de expresiones de los derechos humanos a las que se les ha cambiado su significado o que se les hace ir más allá de lo que propiamente significan. Todo ello bajo la apariencia de la autoridad de Naciones Unidas, pero sin que haya una resolución que los haya aprobado[133].

Posición de la Iglesia Católica[editar | editar código]

Teniendo en cuenta que la ideología de género abarca contenidos en diversos campos: el materialismo, la sexualidad, la corporalidad, las relaciones interpersonales, el matrimonio, la familia, la educación de los hijos, etc., se podría confrontar en cada uno de estos campos lo que mantiene esta ideología y lo que enseña la iglesia católica.

Si nos atenemos a un posicionamiento explícito en el que se mencione la ideología de género, aunque no hay una definición que explícitamente sea dogmática, si que podemos encontrar numerosas declaraciones recientes:

  • Consejo Pontificio para la familia (21 noviembre 2000)

"Dentro de un proceso que podría denominarse, de gradual desestructuración cultural y humana de la institución matrimonial, no debe ser minusvalorada la difusión de cierta ideología de «gender». Ser hombre o mujer no estaría determinado fundamentalmente por el sexo, sino por la cultura. Con ello se atacan las mismas bases de la familia y de las relaciones inter-personales. Es preciso hacer algunas consideraciones al respecto, debido a la importancia de tal ideología en la cultura contemporánea, y su influjo en el fenómeno de las uniones de hecho (Familia, matrimonio y uniones de hecho, n. 8)"[134]

  • Congregación para la Doctrina de la fe (31 de mayo 2004)

Para evitar cualquier supremacía de uno u otro sexo, se tiende a cancelar las diferencias, consideradas como simple efecto de un condicionamiento histórico-cultural. En esta nivelación, la diferencia corpórea, llamada sexo, se minimiza, mientras la dimensión estrictamente cultural, llamada género, queda subrayada al máximo y considerada primaria. El obscurecerse de la diferencia o dualidad de los sexos produce enormes consecuencias de diverso orden. Esta antropología, que pretendía favorecer perspectivas igualitarias para la mujer, liberándola de todo determinismo biológico, ha inspirado de hecho ideologías que promueven, por ejemplo, el cuestionamiento de la familia a causa de su índole natural bi-parental, esto es, compuesta de padre y madre, la equiparación de la homosexualidad a la heterosexualidad y un modelo nuevo de sexualidad polimorfa (Carta a los Obispos de la Iglesia Católica sobre la colaboración del hombre y la mujer en la Iglesia y el Mundo, n. 2).[135]

  • Celam (31 de mayo 2007)

“Entre los presupuestos que debilitan y menoscaban la vida familiar, encontramos la ideología de género, según la cual cada uno puede escoger su orientación sexual, sin tomar en cuenta las diferencias dadas por la naturaleza humana. Esto ha provocado modificaciones legales que hieren gravemente la dignidad del matrimonio, el respeto al derecho a la vida y la identidad de la familia” (Documento de Aparecida, Documento conclusivo de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, n. 40)[136]

  • Conferencia Episcopal Española (26 de abril 2012)

"Es fácil descubrir que el marco de fondo en el que se desenvuelve esta ideología es la cultura “pansexualista”. Una sociedad moderna –se postula– ha de considerar bueno “usar el sexo” como un objeto más de consumo. Y si no cuenta con un valor personal, si la dimensión sexual del ser humano carece de una significación personal, nada impide caer en la valoración superficial de las conductas a partir de la mera utilidad o la simple satisfacción. Así se termina en el permisivismo más radical y, en última instancia, en el nihilismo más absoluto. No es difícil constatar las nocivas consecuencias de este vaciamiento de significado: una cultura que no genera vida y que vive la tendencia cada vez más acentuada de convertirse en una cultura de muerte"(La verdad del amor humano. Orientaciones sobre el amor conyugal, la ideología de género y la legislación familiar, n. 56)[137]

  • Papa Benedicto XVI

“La ideología de género es la última rebelión de la creatura contra su condición de creatura. Con el ateísmo, el hombre moderno pretendió negar la existencia de una instancia exterior que le dice algo sobre la verdad de sí mismo, sobre lo bueno y sobre lo malo. Con el materialismo, el hombre moderno intentó negar sus propias exigencias y su propia libertad, que nacen de su condición espiritual. Ahora, con la ideología de género el hombre moderno pretende librarse incluso de las exigencias de su propio cuerpo: se considera un ser autónomo que se construye a sí mismo; una pura voluntad que se autocrea y se convierte en un dios para sí mismo” (Cardenal Joseph Ratzinger).

"El gran rabino de Francia, Gilles Bernheim, en un tratado cuidadosamente documentado y profundamente conmovedor, ha mostrado que el atentado, al que hoy estamos expuestos, a la auténtica forma de la familia, compuesta por padre, madre e hijo, tiene una dimensión aún más profunda. Si hasta ahora habíamos visto como causa de la crisis de la familia un malentendido de la esencia de la libertad humana, ahora se ve claro que aquí está en juego la visión del ser mismo, de lo que significa realmente ser hombres. Cita una afirmación que se ha hecho famosa de Simone de Beauvoir: «Mujer no se nace, se hace» (“On ne naît pas femme, on le devient”). En estas palabras se expresa la base de lo que hoy se presenta bajo el lema «gender» como una nueva filosofía de la sexualidad. Según esta filosofía, el sexo ya no es un dato originario de la naturaleza, que el hombre debe aceptar y llenar personalmente de sentido, sino un papel social del que se decide autónomamente, mientras que hasta ahora era la sociedad la que decidía. La falacia profunda de esta teoría y de la revolución antropológica que subyace en ella es evidente. El hombre niega tener una naturaleza preconstituida por su corporeidad, que caracteriza al ser humano. Niega la propia naturaleza y decide que ésta no se le ha dado como hecho preestablecido, sino que es él mismo quien se la debe crear. Según el relato bíblico de la creación, el haber sido creada por Dios como varón y mujer pertenece a la esencia de la cria-tura humana. Esta dualidad es esencial para el ser humano, tal como Dios la ha dado.

Precisamente esta dualidad como dato originario es lo que se impugna. Ya no es válido lo que leemos en el relato de la creación: «Hombre y mujer los creó» (Gn 1,27). No, lo que vale ahora es que no ha sido Él quien los creó varón o mujer, sino que hasta ahora ha sido la sociedad la que lo ha determinado, y ahora somos nosotros mismos quienes hemos de decidir sobre esto. Hombre y mujer como realidad de la creación, como naturaleza de la persona humana, ya no existen. El hombre niega su propia naturaleza. Ahora él es sólo espíritu y voluntad. La manipulación de la naturaleza, que hoy deploramos por lo que se refiere al medio ambiente, se convierte aquí en la opción de fondo del hombre respecto a sí mismo. En la actualidad, existe sólo el hombre en abstracto, que después elije para sí mismo, autónomamente, una u otra cosa como naturaleza suya. Se niega a hombres y mujeres su exigencia creacional de ser formas de la persona humana que se integran mutuamente. Ahora bien, si no existe la dualidad de hombre y mujer como dato de la creación, entonces tampoco existe la familia como realidad preestablecida por la creación. Pero, en este caso, también la prole ha perdido el puesto que hasta ahora le correspondía y la particular dignidad que le es propia. Bernheim muestra cómo ésta, de sujeto jurídico de por sí, se convierte ahora necesariamente en objeto, al cual se tiene derecho y que, como objeto de un derecho, se puede adquirir. Allí donde la libertad de hacer se convierte en libertad de hacerse por uno mismo, se llega necesariamente a negar al Creador mismo y, con ello, también el hombre como criatura de Dios, como imagen de Dios, queda finalmente degradado en la esencia de su ser. En la lucha por la familia está en juego el hombre mismo. Y se hace evidente que, cuando se niega a Dios, se disuelve también la dignidad del hombre. Quien defiende a Dios, defiende al hombre.”[138]

  • Papa Francisco Amoris latitiae (19 de marzo 2016)

"Otro desafío surge de diversas formas de una ideología, genéricamente llamada gender, que «niega la diferencia y la reciprocidad natural de hombre y de mujer. Esta presenta una sociedad sin diferencias de sexo, y vacía el fundamento antropológico de la familia. Esta ideología lleva a proyectos educativos y directrices legislativas que promueven una identidad personal y una intimidad afectiva radicalmente desvinculadas de la diversidad biológica entre hombre y mujer. La identidad humana viene determinada por una opción individualista, que también cambia con el tiempo»[45]. Es inquietante que algunas ideologías de este tipo, que pretenden responder a ciertas aspiraciones a veces comprensibles, procuren imponerse como un pensamiento único que determine incluso la educación de los niños. No hay que ignorar que «el sexo biológico (sex) y el papel sociocultural del sexo (gender), se pueden distinguir pero no separar (n. 56)"[139]

Bibliografía[editar | editar código]

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Otras páginas[editar | editar código]

Referencias[editar | editar código]

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