Transhumanismo

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El Transhumanismo, ahora llamado Humanity+, es una ideología filosófica que nace en la última década del siglo XX y propone una superación de la naturaleza humana, en sus capacidades físicas y psíquicas, que supondrá una nueva especie humana, un paso del humano al posthumano

Introducción[editar | editar código]

El Transhumanismo (también llamado humanity +) es un nuevo paradigma de trasfondo filosófico y fuerte impronta cientificista que se ha abierto paso, en el pensamiento actual, como garante y constructor de un humanidad futura, nueva y distinta. El Transhumanismo defiende la evolución del humano al posthumano a través del uso de las nuevas tecnologías biomédicas e informáticas. El posthumano será un ser (no sabemos si natural o artificial) totalmente diverso al humano con unas capacidades cognitivas que duplicarán las de un humano actual, con unas expectativas de vida que se situarán alrededor de los 500 años, y que poseerá una elevada estabilidad psicológica y emocional. El posthumano será, por tanto, un nuevo ser que tendrá una vida más larga, mayor capacidad intelectual, un cuerpo fabricado a medida, del que podrá incluso hacerse copias y sobre el que tendrá un control total[1]. Ese es el objetivo de científicos, procedentes de diversas áreas, y filósofos: mejorar el ser humano para llegar a ser posthumanos.

En este camino hacia el futuro es necesaria una etapa intermedia que corresponde al transhumano(ahora llamado humano+). El transhumano será el ser humano en fase de transición hacia el posthumano(que será el humano++). El transhumano tendrá unas capacidades físicas, intelectuales y psicológicas mejores que las de un ser humano normal, pero todavía no habrá alcanzado la realización del posthumano.

En un artículo publicado en el año 2004 Francis Ford Fukuyama consideraba el Transhumanismo como la ideología actual más peligrosa para los sistemas democráticos[2]. El argumento que esgrimía el filósofo norteamericano es que el Transhumanismo atenta contra el principio de igualdad de todos los seres humanos al introducir un elemento de asimetría social las diferencias entre humanos y posthumanos, que afectaría los fundamentos de las sociedades democráticas[1]. Pero entonces ¿qué es realmente el Transhumanismo? ¿es tan peligroso como advierte Fukuyama?

Transhumanismo: ¿qué es?[editar | editar código]

El concepto[editar | editar código]

El concepto “transhumanar” es utilizado por primera vez por Dante en su Divina Comedia en el Canto I del Paraíso (Trasumanar singificar per verba/ non si porìa; però l’esemplobasti/ a cui esperienza grazia serba) [3]. Para el autor italiano transhumanares la meta última del hombre y representa la experiencia, imposible de explicar con palabras, de ser elevado por la gracia, más allá de lo humano, hacia nuestra realización total y trascendente en Dios[4]. Como concepto contemporáneo la palabra “transhumanismo” fue introducida por J. Huxley en 1957: “la especie humana puede, si lo desea, trascenderse -no solo esporádicamente, un individuo aquí de una manera, otro allí de otra forma- sino en su totalidad, como humanidad. Necesitamos un nombre para esta nueva creencia. Quizás Transhumanismo pueda servir: el hombre sigue siendo hombre pero transcendiéndose, a través de la realización de las nuevas posibilidades de y para su naturaleza humana”[5]. Huxley, por tanto, mantiene el concepto pero cambia el significado. Transhumanarse  se ha convertido en una tarea propia del hombre: conseguir con las nuevas ciencias, como la psicología y la biología, una humanidad superior a la actual. El concepto pasaba así de significar la superación de la humanidad en virtud de la gracia y la acción de Dios, a la superación de la humanidad en virtud de la tecnología como obra puramente humana.

A finales del siglo XX la palabra Transhumanismo entra en las cátedras universitarias de la mano de Nick Bostrom, un filósofo sueco, experto en Inteligencia Artificial que dirige el Future of Humanity Institute de la Universidad de Oxford, trabajando como profesor de la Facultad de Filosofía y de la James Martin 21st Century School, que define el Transhumanismo como “un movimiento cultural, intelectual y científico, que afirma el deber moral de mejorar la capacidad física y cognitiva de la especie humana y de aplicar las nuevas tecnologías al hombre, de manera que se puedan eliminar los aspectos no deseados y no necesarios de la condición humana como el sufrimiento, la enfermedad, el envejecimiento e incluso, el ser mortales” [6]. El Transhumanismo se convierte así en un movimiento, una ideología, que tiene como credo filosófico “la superación de las limitaciones humanas a través de la razón, la ciencia y la tecnología”[7].La declaración de los principios transhumanistas

El mismo Bostrom señala cuales han sido las principales influencias filosóficas que han dado origen a la teoría transhumanista.[8] Al hacer un análisis del trasfondo filosófico del Transhumanismo[1] vemos como apoya sus raíces en el pensamiento que va desde el optimismo de filósofos y científicos como F. Bacom, D. Hume, J. Newton o A. Comte hasta pragmatistas americanos como C. Pierce y W. James. El trasfondo antropológico del Transhumanismo es de tipo reduccionista propio del empirismo de D. Hume, el materialismo de J.O. de la Metrie y el evolucionismo de Charles Darwin. Los inicios del Transhumanismo actual se reconocen en el pensamiento del filósofo Max More, fundador en los años 80 del siglo pasado del Extropy Institute. Como ya hemos comentado, en la actualidad el gran teórico del Transhumanismo es Nick Bostrom y junto a él encontramos autores como J. Harris,[9] [10]R. Naan,[11] G. Stock[12] y J. Savulescu[13]

El movimiento transhumanista ha recogido sus bases ideológicas en la Declaración de los principios transhumanistas que comienza diciendo: “En el futuro, la humanidad cambiará de forma radical por causa de la tecnología. Prevemos la viabilidad de rediseñar la condición humana, incluyendo parámetros tales como lo inevitable del envejecimiento, las limitaciones de los intelectos humanos y artificiales, la psicología indeseable, el sufrimiento y nuestro confinamiento al planeta Tierra”. A partir de este primer principio plantean la necesidad de desarrollar al máximo la investigación en nuevas tecnologías e invocan una apertura mental que permita adoptar estas tecnologías sin limitar ni prohibir su uso o desarrollo. Sostienen el derecho moral de utilizar los métodos tecnológicos, por parte de aquellos que los deseen, para potenciar las capacidades físicas e intelectuales y para aumentar el nivel de control sobre su propia vida. Aspiran a un crecimiento personal más allá de las limitaciones biológicas. Consideran que sería una tragedia para el ser humano la perdida de los potenciales beneficios a causa de una cultura tecnofóbica y por ello pretenden crear foros de encuentro que permitan discutir los pasos a dar y la creación de estructuras sociales y políticas que tomen las decisiones de manera responsable. La pretensión es llevar este bienestar a todos los seres conscientes, ya sean humanos, inteligencias artificiales (IA), animales conscientes o potenciales extraterrestres. Los proponentes del transhumanismo no solo piensan y desean un hombre sin determinados condicionantes, o con capacidades potenciadas, sino que admiten la posibilidad de nuevos seres diferentes que irían más allá dell propio hombre. No es solo, pues, un mejoramiento lo que se admite, sino una recreación o rediseño del hombre, realizada por el propio hombre, y todo ello con la ayuda de la ciencia y la técnica. La modernidad proponía la potenciación de lo que consideramos positivo en el hombre para llegar a ser un hombre autónomo, maduro y emancipado, el transhumanismo, dentro de la postmodernidad quiere llegar a seres completamente distintos a partir del ser humano[14].

¿Cómo se realizará la puesta en práctica del Transhumanismo?[editar | editar código]

La puesta en práctica del Transhumanismo se apoya en el desarrollo de los avances científicos y tecnológicos en cuatro áreas convergentes: Nanotecnología, Biotecnología, tecnologías de la Información y ciencias del Conocimiento (NBIC). Las aplicaciones resultantes van desde la elaboración de nuevos materiales industriales, como polímeros más ligeros y resistentes que permitirán la elaboración de prótesis biónicas y estructuras de protección y defensa, pasando por materiales que aumentan el rendimiento energético, hasta llegar al desarrollo de nanomoléculas que tengan capacidad de autorganización y autoensamblaje. Se plantea el uso de nanorobots para la reparación de tejidos y órganos, la utilización de nanobiofármacos moléculas diseñadas para reconocer las proteínas de células cancerígenas, marcarlas y servir como localizadores para el tratamiento terapéutico. También se contempla la mejora en las capacidades sensitivas, como visión nocturna y aumento de la capacidad auditiva, aumento de la cantidad de memoria y aceleración de los procesos de razonamiento, así como la reducción en el número de horas de sueño necesarias. Se están estudiando mecanismos de interacción cerebro-máquina, así como elaboración de verdaderos cerebros artificiales con capacidad de inteligencia natural.[15]

Estos avances permitirán el paso de la especie humana al post-humano de manera paulatina en cuatro facetas de la vida humana: la mejora de los hijos, la consecución de rendimiento físico superior, los tratamientos antienvejecimiento y el uso de fármacos para el bienestar emocional y la consecución de la felicidad.

Los mejores hijos posibles[editar | editar código]

El Transhumanismo consagra como derecho el deseo de los padres a conseguir los mejores hijos. Se han convertido en los defensores de la llamada eugenesia liberal[16] e incluso defienden el deber moral de los padresa conseguir el mejor hijo posible[17]. Los caminos para alcanzar ese objetivo son dos:

a) La eugenesia negativa

El primer paso de la eugenesia negativa es la eliminación de los bebés defectuosos, a través del diagnóstico genético prenatal[18] que posibilita la identificación de malformaciones y alteraciones genéticas para llevar a cabo el aborto eugenésico. Esto supone una nueva aproximación por parte de la medicina a la enfermedad: se evita la enfermedad mediante la eliminación del paciente. Los niños que nacen con malformaciones son vistos por la sociedad como una falta de responsabilidad, por parte de los padres, por no haberlos abortados.

El segundo paso de la eugenesia negativa es la selección de los hijos sanos a través del diagnóstico genético preimplantacional. El análisis genético de los embriones antes de la implantación en el útero materno, permite eliminar los embriones “defectuosos”. Solo se implantan aquellos embriones que han superado los estándaresde calidad.

El avance en los métodos de diagnóstico prenatal genético[18] y de secuenciación completa del genoma[19] están siendo determinantes en la implantación social de la eugenesia negativa.

b) La eugenesia positiva

El paso de la prevención de la enfermedad al mejoramiento del niño no supone un cambio en el procedimiento sino una modificación del standardaplicado. La ingeniería genética posibilitará, no solo la identificación de genes defectuosos sino también, la identificación de genes que expresen características deseables, por ejemplo, color de ojos, estatura, peso, inteligencia... Se trata de construir el mejor hijo posible,[20] “tenemos la obligación de intentar manipular estas características para dar a un individuo las mejores oportunidades para la mejor vida”.[17] Para conseguir estos individuos entrarían en juego las técnicas de edición genética.

Un rendimiento superior[editar | editar código]

El transhumanismo no trata solo de mejorar a nuestros hijos si no de mejorarnos nosotros mismos, de darnos un rendimiento superior. Son conocidos por todos los fármacos que mejoran las capacidades de la memoria, como Modafin (Provigil)[21] y Ritalin[22] y los que producen un aumento del crecimiento físico, como por ejemplo la hormona somatotropina o del crecimiento. El transhumanismo considera que las características propias de la actividad deportiva la convierten en un modelo adecuado donde analizar las posibles consecuencias que traerían la búsqueda de un rendimiento superior. El rendimiento de un atleta depende de muchos factores, entre ellos el factor más decisivo para conseguir mejores rendimientos es el entrenamiento, pero incluso el mejor entrenamiento posible no es capaz de modificar mis propias limitaciones naturales. Aquí es donde entra el juego el concepto de rendimiento superiora través del uso de la biotecnología, de fármacos y modificaciones genéticas específicas que permitan una mejora física, especialmente a nivel muscular.(*) El transhumanismo quiere que el deporte se convierta en el campo de pruebas de las mejoras futuras. (*)

El transhumanismo y la inmortalidad[editar | editar código]

Uno de los sueños humanos es el de no envejecer, desafiar a la muerte. Los científicos han alcanzado ya algunos éxitos en la prolongación de la vida de algunas especies animales. Tres son los modos en los que los científicos trabajan para aumentar las expectativas de vida en humanos:

- reducción de las causas de mortalidad entre los jóvenes.Especialmente con la reducción de la mortalidad infantil y con la implantación de sistemas sanitarios generalizados y públicos.(*)

-  combatir la enfermedad entre los ancianos.Se trataría de atacar las causas específicas de la muerte sin tener en cuenta los daños causados por el envejecimiento. Esta solución no convence a los transhumanistas que consideran que se conseguiría una prolongación de la vida, pero no una mejora en la calidad de vida.

- ralentizar el proceso de envejecimiento. (+) Si se consigue con éxito ralentizar los procesos de envejecimiento se podría aumentar la duración de la vida máxima e introducir cambios en el ciclo de la vida como lo conocemos hoy. Este es el cambio que pretenden introducir los transhumanistas cuando hablan de un cuerpo capaz de vivir 500 años. Ellos buscan no tanto la inmortalidad sino la prolongación de la vida. A través del uso de la biotecnología pretenden ralentizar el proceso de envejecimiento no solo añadiendo más años a la vida sino añadiéndole más vida a esos últimos años. Los mecanismos estudiados en animales para alargar la vida media pasan por:

a) Dietas de restricción calórica; (*) b) Manipulación genética; (*) c) Prevención de daños oxidativos (*) y d) Tratamientos que combaten las causas del envejecimiento. Aquí estarían los tratamientos hormonales (*) y la investigación en el acortamiento de los telómeros en los cromosomas. (*)

Las expectativas están puestas en la utilización de terapias génicas y de métodos bioquímicos que permitan bloquear el envejecimiento celular. El primer paso, que ya se ha dado hace años, es la crio-conservación de personas con la esperanza de que el progreso de la ciencia pueda reanimarlas en un futuro, (*) todavía lejano, a través de nuevas soluciones terapéuticas.

Algunos autores no se limitan solo a hablar de prolongar la vida de las personas, sino que plantean la posibilidad de una existenciapost-biológica (*) La utilización de scannerspermitirá obtener en el futuro un escaneado completo de la matriz sináptica del cerebro de un individuo y ésta se podrá reproduciren un ordenador. Se trataría de transmitir las vivencias subjetivas de un cuerpo biológico o bien a otro cuerpo orgánico, por ejemplo, a un cerebro trasplantado, o a un sustrato puramente digital, por ejemplo, al disco duro de un ordenador. Serán los nuevos ciudadanos, los ciborgs,(*) nuevas creaturas en un mundo post-género y posthumano. (*)

El transhumanismo quiere renunciar a dos de las características de la materia viva: la temporalidad y el envejecimiento.Así la muerte y el envejecimiento son, para los transhumanistas, una enfermedad a combatir. Tenemos que preguntar a los transhumanistassi un mundo donde no se envejece será, de verdad, el mejor de los mundos posibles. Nuestro mundo actual ha conocido un incremento espectacular de las expectativas de vida y sin embargo estamos convencidos de que éste no es el mejor mundo posible. No es tanto la cuestión sobre el número de años en nuestra vida sino sobre el sentido de nuestra vida. En las propuestas biotecnológicas de retardar el envejecimiento se puede encontrar la pregunta por el sentido mismo de la biotecnología: ¿es el propósito de la medicina el hacernos perfectos, o hacernos más completos? El ser humano, incluso cuando está sano, no es un ser perfecto. Es precisamente el ser imperfectos, nuestra relación nunca satisfecha con la realidad, lo que hace nacer nuestras aspiraciones más profundas y nuestras conquistas más grandes.(+)

El concepto de Singularidad[editar | editar código]

La Singularidad. Es uno de los conceptos principales de Kurzweil en su libro: La Singularidad está cerca, ¿Qué es la Singularidad? Es un momento en el tiempo venidero en el que el ritmo del cambio tecnológico será tan rápido y su repercusión tan profunda que la vida humana se verá transformada de forma irreversible. Comprender la Singularidad cambiará nuestra perspectiva sobre la relevancia de nuestro pasado y sus repercusiones en el futuro, ya que su comprensión cambia intrínsecamente la visión que uno tiene de la vida en general y de su propia vida en particular.”

Las tres tecnologías que darán lugar a esta singularidad son la genética, la nanotecnología y la robótica. El desarrollo de estas tres tecnologías conllevará la liberación del ser humano de sus cadenas biológicas y la consagración de la inteligencia como el fenómeno más importante de nuestro universo, afirma. A medida que esta transformación se vaya convirtiendo en realidad, el horizonte que vislumbra Kurzweil es el de que nuestra especie también se enfrentará a nuevos retos jamás antes planteados: un increíble aumento de la inteligencia no biológica, la inmortalidad y un progreso científico sin precedentes. Kurzweil fecha la Singularidad tecnológica en el 2045[23].

Para alcanzar esta Singularidad es muy importante el concepto del crecimiento exponencial. Este crecimiento es engañoso. Empieza casi imperceptiblemente y luego (si uno no se ha tomado la molestia de calcular su trayectoria) explota con furia inusitada. Antes de la mitad de este siglo, el ritmo de crecimiento de nuestra tecnología –que será indistinguible de nosotros mismos- será tan pronunciado que esencialmente parecerá vertical. Desde una perspectiva estrictamente matemática, los ritmos de crecimiento todavía serán finitos, pero tan extremos que los cambios que conllevarán parecerán romper con la estructura de la historia humana. Al menos esta será la perspectiva que se tendrá desde una humanidad no mejorada.

La Singularidad constituirá la culminación de la fusión entre nuestra existencia y pensamiento biológico con nuestra tecnología, dando lugar a un mundo que seguirá siendo humano, pero que trascenderá nuestras raíces biológicas.

Más adelante, en la post-Singularidad, incluso no habrá distinción entre humano y máquina o entre realidad física y virtual. Si se pregunta sobre lo que seguirá siendo inequívocamente humano en un mundo así, la respuesta es simplemente esta cualidad: la nuestra es la especie que inherentemente busca expandir su alcance físico y mental más allá de sus limitaciones actuales.

En el periodo siguiente a la Singularidad, la inteligencia, que tiene su origen biológico en los cerebros humanos y su origen tecnológico en la creatividad humana, comenzará a saturar la materia y energía de su medio. Esto lo conseguirá mediante la reorganización de la materia y de la energía, cosa que proporcionará un nivel óptimo de computación y que le permitirá propagarse más allá de su origen terrestre.

Lo más importante de todo es que la inteligencia que surgirá continuará formando parte de la civilización humana, que ya es una civilización humano-máquina. En otras palabras, las máquinas futuras serán humanas aunque no sean biológicas. Este será el próximo paso evolutivo, el próximo cambio de paradigma de alto nivel.

La mayor parte de la inteligencia de nuestra civilización acabará siendo no biológica. Hacia el final de este siglo, dicha inteligencia será billones de billones de veces más potente que la inteligencia humana. Sin embargo, para contestar a las preocupaciones que se suelen escuchar, hay que decir que esto no significa el fin de la inteligencia biológica, aunque sea defenestrada de la atalaya de su superioridad evolutiva, ya que incluso las formas no biológicas derivarán de diseños biológicos.

Hasta el momento la velocidad de la luz constituye un límite infranqueable para la transmisión de información. El que podamos sortear este límite es muy especulativo, pero hay ciertos indicios que indican que esta constricción puede ser superada.

Si tan solo se produjeran pequeñas desviaciones, significaría que en último término nos podríamos aprovechar de una cierta capacidad supralumínica. El que nuestra civilización pueda impregnar el universo con su creatividad e inteligencia de forma rápida o lenta depende de la inmutabilidad de la velocidad de la luz. En cualquier caso, la materia “tonta” y los mecanismos del universo serán transformados en formas de inteligencia exquisitamente sublimes, lo cual dará lugar a la sexta era en la evolución de los patrones de información[24].

El deseo de la felicidad[editar | editar código]

Hay muchos obstáculos en la vida de una persona que van desde distintos tipos de enfermedades mentales o psíquicas, pasando por sentimientos de pecado o de culpa, hasta la simple frustración de esperanzas y proyectos. Desde tiempo inmemorial, en ese esfuerzo de dar paz a nuestra mente, los seres humanos hemos contado con la ayuda de los médicos y los fármacos. Es, sin embargo, en los últimos tiempos cuando desde el campo de la neurociencia se ofrecen nuevos, más específicos y más seguros agentes para ayudarnos en el combate contra los desasosiegos psíquicos.(+) El transhumanismo contempla la posibilidad de alterar directamente nuestro estado de bienestar psíquico en la búsqueda de la felicidad usando tecnologías que afectan nuestra memoria o nuestros estados de humor o disponibilidad. Se presentan dos tipos posibles de tratamientos de la felicidad: a) la utilización de fármacos que nos permitaneliminar selectivamentede nuestra memoria aquellos recuerdosque provocan en nosotros un sufrimiento, reduciendo al mínimo la capacidad de sufrimiento.(*)

b) consumir fármacos para generar un estado de bienestar, por ejemplo, con la utilización de Inhibidores de los Receptores de Serotonina (SSRIs) (*) y de Inhibidores de la Receptores de Dopamina y Noradrenalina, (*) que tienden a reducir la intensidad de las reacciones, haciendo que la gente esté más tranquila y que experimente una indiscutible sensación de bienestar.

c) drogas para la modificación de la conducta.(*) Dado que el comportamiento humano está condicionado por la base biológica y, por tanto, no hay voluntad libre, llegará un momento en el que los científicos descubran los mecanismos neurológicos implicados en el comportamiento moral y puedan elaborar una “píldora de la moralidad” que corrija los comportamientos erróneos, como por ejemplo el de los asesinos. La posibilidad de consumir la píldora de la moralidad se considera no como obligatoria sino voluntaria, es decir, sería una alternativa a la prisión o un mecanismo de inserción para presos peligrosos.

Las consecuencias, en la utilización de este tipo de fármacos, son claras. En el primer caso se trata de impedir la formación de una personalidad fuerte y coherente, porque sin verdaderos recuerdos, no podremos obligar a otros, o a nosotros mismos, a rendir cuentas de lo que hicimos y a quien se lo hicimos. Sin verdaderos recuerdos no puede haber justicia, ni posibilidad de justicia; sin memoria no hay perdón, ni posibilidad de perdonar: todo será simplemente olvido. El segundo grupo de fármacos pretende eliminar la habilidad de asumir responsablemente y con dignidad las imperfecciones y límites de nuestras vidas y las de los que nos rodean. las drogas, en sí mismas, no nos hacen felices ni nos hacen mejores personas. Las medicinas nos posibilitan hacery experimentar,y eso es lo que nos hace felices. En nuestra vida tenemos que poner mucha atención en diferenciar lo realde lo meramente aparente, la propia felicidad con algunos sustitutos menoresde la felicidad. El peligro aparece cuando tratamos de conseguir la felicidad a costa de nuestra propia identidad o perdiendo nuestra percepción real de las cosas. Finalmente, son muchas preguntas que surgen ante las drogas de la felicidad: ¿Qué tipo de moralidad incluiría la píldora? ¿Quién decide quien tiene que tomar la píldora? ¿Por qué limitar la “píldora moral” a los asesinos? Algunos autores proponen que el uso de las drogas para modificar el comportamiento moral tendría que ser obligatorio.(*) Los gobiernos estarían “obligados moralmente” a drogar a sus ciudadanos para que sean moralmente responsables.

La antropología transhumanista[editar | editar código]

Tras esta presentación, puede quedarnos la impresión que el transhumanismo es una utopía difícilmente realizable y que deja muchas cuestiones sin resolver. (*) Sin embargo, no podemos ser tan optimistas. Hay otros modelos ideológicos, como la ideología de género, que siendo desde el punto de vista filosófico muy débiles, se ha adueñado de nuestro modelo social y ha entrado a formar parte de la legislación más reciente. (*) En este sentido, el transhumanismo puede llegar a tener, también, una presencia importante en la sociedad ya que comparte con la ideología de género algunas características que nos descubren un mismo origen y, quien sabe si también, un futuro semejante.

Tras el transhumanismo, y también en la ideología de género, encontramos una antropología específica, una antropología que ya estamos viviendo y cuyos rasgos fundamentales son:

La maximización de la libertad  [editar | editar código]

Existe un nexo necesario y vinculante entre la verdad y la libertad. El fundamento de ésta última radica en la racionalidad propia del hombre y es que éste, por estar dotado de razón, puede presumir de ser libre. Ahora bien, el ejercicio de esta libertad exige el conocimiento de la verdad. Esto significa que para que el hombre pueda actuar libremente es indispensable que conozca la verdad de aquello sobre lo que va a recaer su acción. En este sentido, el conocimiento de la verdad debe ser un límite regulador de la propia libertad.

Sin embargo, con la modernidad, se ha originado una escisión entre ambas realidades en la que se ha producido una exaltación de la noción misma de libertad presentándola como uno de los valores más altos dentro de cualquier sistema axiológico. Esta separación entre libertad y verdad ha venido también marcada por la imposición del relativismo en muchos órdenes de la vida social. Desde este postulado se sostiene que no existe una verdad fija e inmutable. Efectivamente, la negación de la existencia de la ley natural –la cual postula un orden moral objetivo- conlleva la negación de la existencia de una verdad fija y objetiva que fundamente los valores.

La libertad no es absoluta, sino que tiene que someterse a la verdad, pero una vez que ésta última desaparece del panorama moral, entonces tenemos que no hay nada que pueda regular el ejercicio de las acciones libres. Por eso, se puede decir con toda razón que, con la modernidad, se llega a una maximización de la libertad frente a la verdad. Ya no es el conocimiento de ésta lo que induce a la persona a actuar de esta o de aquella manera, sino que ahora es la libre voluntad del hombre la que establece la verdad subjetiva que sirva de justificación al comportamiento humano.

Tanto el transhumanismo, como la ideología de género, parten de la premisa de que no existe ninguna verdad que puede limitar la implantación de sus postulados ideológicos. El motivo de esto es más que evidente, pretenden presentar el deseo y la voluntad como los garantes últimos de las decisiones humanas. Pero se ha encontrado con un problema que es el cuerpo humano, el cuál aparece como un obstáculo, como un freno para la instauración de sus ideas. Si la ideología de género pretende que los ciudadanos construyan socialmente su propio sexo a partir de una supuesta neutralidad sexual, entonces tendrá que negar una verdad antropológica como es el dimorfismo sexual propio de la especie humana. Los teóricos del género saben que la aceptación de esta verdad impide la libre construcción del sexo a partir del deseo personal. Por ello se ven obligados a negar su existencia. Éste es un claro ejemplo de cómo la libertad queda maximizada frente a la verdad, que en este caso no es que quede reducida, sino que llega a ser negada. Lo mismo puede decirse de la ideología transhumanista que se ve obligada a negar la realidad personal del cuerpo, proclamando su emancipación biológica, para poder instaurar sus postulados.

El resultado antropológico de este proceso de maximización de la libertad es una persona sin cuerpo y por lo tanto “andrógina” y “gay”. Una antropología “andrógina”en el sentido de que la identidad cultural, social y jurídica de la persona no está intrínsecamente ligada a su masculinidad o feminidad. Su identidad se basa en su orientación, es decir, sin estar conectada con el propio cuerpo, ni en relación con el sexo opuesto, sino simplemente en su deseo (*). El concepto antropológico de “gay” se refiere a una antropología que ha separado la vocación del amor de la vocación a la fecundidad (*). Una antropología gay es, fundamentalmente, a-histórica. Busca y mira solo el momento presente; esuna antropología del carpe diem.(*) Esta antropología andrógina y gayes la que ve en el ciborgsu realización plena. Esta es la antropología que comparten la ideología de género y el transhumanismoy es la antropología en la que, de alguna manera, ya estamos viviendo.

La naturaleza líquida.[editar | editar código]

La ideología de género sostiene que la liberación de la mujer pasa por la liberación de su propia naturaleza, la destrucción absoluta del cuerpo humano. El transhumanismo considera que la esencia del ser humano es materia y más concretamente conexiones neuronales. La alteración del cerebro humano supondrá la alteración de la naturaleza humana, el paso del humano al posthumano. Ambas ideologías consideran que el cambio en la naturaleza humana es el camino de la liberación y del perfeccionamiento. Consideran por tanto que la naturaleza humana es moldeable y cambiable.

En su libro Modernidad líquida (*) Bauman introduce el concepto de liquidezpara referirse al cambio sociológico producido por la postmodernidad y que se pone de manifiesto en la desaparición de las instituciones sólidasque servían de referencia para el individuo. Ahora es el individuo el que tiene que construir, reconstruir, continuamente su propia identidad. El concepto de liquidez lo ha llevado Bauman a otros campos como las relaciones (*) o los miedos.(*) Creemos que el concepto de liquidez de Bauman se puede aplicar también al transhumanismo en relación con el concepto de naturaleza humana. La naturaleza líquida (*) sería aquella comprensión de la natura que niega la existencia de un datumoriginario en el ser humano, de algo previo a toda auto-construcción del individuo. Sin este dato originario, la naturaleza humana se vuelve moldeable y líquida, pierde la capacidad de dar sentido y finalidad a la propia existencia humana. Mostramos a continuación unos ejemplos concretos de cómo se entiende esta naturaleza líquida en la ideología de género y en el transhumanismo, desde los conceptos de performatividad y de singularidad.

a) la idea de la performatividad de la teoría queer

Uno de los postulados fundamentales de la teoría queeres que la sexualidad no es un hecho natural,sino que es el resultado de una construcción social.(*) Pues bien, el punto de contacto entre la ideología de género y el movimiento queerse produce precisamente aquí, en considerar que cada individuo debe tener la posibilidad de construir socialmente su propio género en función de su deseo, es la emancipación de la sexualidad y también del género socialmente construido.La idea clave de este planteamiento será la de performatividad. Al desarrollo de esta idea ha contribuido de manera notable la norteamericana Judith Butler cuyas aportaciones filosóficas han sido esenciales para el desarrollo doctrinal de esta teoría. Para esta autora, el género goza de performatividad, es decir, cada individuo puede no sólo construir libremente su género sino que, además, puede cambiar de un género a otro cuantas veces desee.

           Esta idea de la performatividad implica la negación del cuerpo sexuado como un datum biológico,pues éste se concibe como una entidad maleable, una naturaleza líquida,que puede ser modelada a voluntad. En última instancia supone rechazar la existencia de una naturaleza humana con todas las consecuencias antropológicas que tal afirmación conlleva.

b)   El concepto desingularidaden el transhumanismo.

La ideología transhumanista incluye en su propia definición la idea de una naturaleza humana cambiante y por lo tanto líquida. El transhumanismo propone el cambio de la naturaleza humana en una naturaleza posthumana a través de la biotecnología. En el transhumanismo se produce un doble reduccionismo: por un lado, la naturaleza humana es reducida a pura materia, y por otro lado este ser humano material es reducido a sus conexiones neuronales. (*) Este reduccionismo biologicista se va a concretar en el concepto de singularidad. (*)

En la edad Moderna se había producido un desplazamiento del seral hacer, que se traduce en un desplazamiento del concepto de personasustancialal concepto de personaoperacional, del sera la conciencia de ser. Así, es persona quien razona y no es persona quien no razona (embriones, fetos, discapacitados privados del uso de la razón, personas en estado vegetativo persistente o personas en coma).(*)

Siguiendo esta misma perspectiva, por ejemplo, los ecologistas radicales atribuyen el estatuto personal a seres no humanos que aparentemente razonan, por ejemplo ciertos simios superiores. (*) Los transhumanistas van más allá y llegan a plantear la aplicación del concepto de persona a máquinas aparentemente inteligentes. ¿Cómo es posible? Para los transhumanistas, lo que identifica a la persona como ser sustancial, su naturaleza, no es el ser con capacidad subjetiva sino la misma sensibilidad subjetiva independientemente de su soporte. La singularidades la propia inteligencia sin soporte corporal que puede encontrarse en un animal no humano, en un humano, en un post-humano o en un soporte no biológico. (*)

Por lo tanto, la naturaleza es líquida también en el sentido de que puede fluir de un soporte a otro. El soporte no influye en la configuración de esa naturaleza, es decir, en el caso del ser humano su corporeidad no aporta nada a su naturaleza. El deber moral del hombre será permitir a la inteligencia, desencarnada, encontrar un soporte más adecuado para desarrollar plenamente sus posibilidades, es la emancipación del cuerpo biológico proclamada por el transhumanismo. (*)

c) Neuralink

NeuraLink es una empresa creada por Elon Musk cuyo objetivo es construir interfaces entre cerebro-máquina de tal manera que se puedan conectar el cerebro humano y la Inteligencia Artificial (IA). El problema de las superinteligencias es que no podemos predecir cómo van a comportarse. (*) Pueden hacerlo de una manera que sea un peligro para la humanidad. Una opción, para resolver el problema, es intentar codificar la benevolencia moral en el sistema operativo de la IA.(*) Hay algunos riesgos en esta estrategia. Cuando tu diseñas una IA, que es millones de veces más inteligente que los humanos, existe el riego de asumir que los principios éticos que nos sirven a nosotros podrían funcionar (o no) en un ser superinteligente. Además, puede que los principios morales no sobrevivan si, como es previsible, las IAs comenzasen a pensar con sus propios sistemas operativos.

El objetivo que Elon Musk pretende con NeuraLink es que los humanos puedan mantener una paridad intelectual con las IAs, de tal manera que las IAs no sean más inteligentes que los humanos. Musk quiere romper la noción de la IA como “el otro”. Alcanzaremos este estado teniendo un cerebro extra de IA, así que terminaremos siendo parte IA y parte humanos. La idea básica es que el cerebro tiene 100 mil millones de neuronas, y el objetivo de NeuraLink es el de colocar un sensor en cada una de estas neuronas: un sensor que pueda informar en qué estado binario está una determinada neurona y, también, estimular a las neuronas para que pasen a un estado diferente. Una vez que tú tienes instalados un NeuraLink, la idea es que el cerebro podría conectarse a un ordenador externo, y la información podría fluir (ida y vuelta) entre el cerebro y este ordenador externo. Sería algo así como tener un “tercer cerebro”. El nombre de “tercer cerebro” es porque se considera que los humanos tenemos dos cerebros: el primero es nuestro Sistema límbico, que es el que tiene que lidiar con las emociones, y el segundo nuestro córtex, que se desarrolló posteriormente, y que es donde pensamos y planeamos cosas. El tercer cerebro, será un ordenador externo, localizado quizás en un centro de datos, con el que tú te podrás comunicar de manera inalámbrica, vía wiffi. NeuraLink dará a los humanos el poder de mantener la paridad intelectual con las IAs, que son millones de veces más inteligentes que los humanos normales. Los cerebros externos serán más grandes, y la mayoría de los procesos de resolución de problemas y de los pensamientos terminarán llevándose a cabo por el cerebro externo de la IA de alto rendimiento, más que por el córtex de bajo rendimiento de la persona.

Si el ordenador externo está llevando a cabo todos los pensamientos, y es millones de veces más inteligente que el córtex, tenemos una nueva versión del problema sobre el control: ¿cómo el córtex va a poder controlar el cerebro externo? El cerebro externo, con un sistema de aprendizaje por algoritmos, puede actuar de una manera impredecible y, el hecho de que el córtex esté neuronalmente conectado con este cerebro externo facilitaría al cerebro externo tomar el control del córtex. El problema del control sobre la IA sigue sin resolverse. El concepto de performatividadde la ideología de género y el de singularidaddel transhumanismo nos permiten conectar ambas ideologías: son dos desarrollos teóricos contemporáneos que tienen como punto de convergencia la noción de la naturaleza humana como una realidad moldeable y líquida, que encuentra en el ciborg su plena realización.A este respecto se puede afirmar que comparten una misma antropología en tanto en cuanto que conciben al hombre, o mejor dicho su cuerpo, como un factor modificable. La teoría queer considera el cuerpo como la masa sexualmente indefinida a partir de la cual se puede construir el género deseado, y la ideología transhumanista prescinde del cuerpo, al concebirla naturaleza humana como una singularidad independiente en busca del mejor soporte posible. (*)

El problema, que aparece al considerar la naturaleza humana como una naturaleza líquida, es que la naturaleza humana pierde todo valor ético porque deja de ser portadora de sentido para el ser humano.(*) La naturaleza humana no puede ya ser la guía de las acciones de la persona. La única brújula del obrar biotecnológico será el deseo humano, la pura voluntad de querer, persiguiendo fines que son extrínsecos a la propia naturaleza humana. Una naturaleza que queda sometida a la transformabilidad total. Esta es la profunda contradicción del transhumanismo: se respeta el deseo humano porque es humano y, por tanto libre, pero, en esta ideología, el deseo humano se vuelve contra la naturaleza de la cual ha surgido. El hombre se afirma libre, negando su naturaleza humana.(*) Es el deseo arbitrario del individuo el único motor en la modificación de su propia naturaleza. La libertad del individuo se comprende, únicamente, como la posibilidad real de llevar a la práctica sus deseos.

Algunas reflexiones[editar | editar código]

Para la corriente transhumanista,no es suficiente con la destrucción de las diferencias que delimitan la sexualidad humana, la emancipación sexual, sino que es necesario borrar los límites que la propia naturaleza ha dado al cuerpo humano, la emancipación del cuerpo biológico. Así pues, para él transhumanismo el enemigo a abatir no es solo la delimitaciónsexual marcada por la naturaleza sino la limitaciónhumana marcada por la biología.Esta superación de la limitación biológica supondrá el cambio de la propianaturaleza humanaa lapost-humanay post-género, al ciudadano ciborg.

El transhumanismo tiene una antropología que considera el cuerpo como algo que puede y debe ser modificado, lo humano como una naturaleza líquida. Lo que hace realmente peligroso al transhumanismo no son los medios que utiliza sino su planteamiento antropológico de partida: la naturaleza líquida.(*) Los transhumanistas consideran que la naturaleza humana se puede alterar, que se puede modificar, que se puede mejorar y por tanto no es algo originario en el ser humano. La ideología de género niega que la sexualidad sea también algo dado, algo recibido y predeterminado en cada hombre y mujer. Ya J. Habermas había definido como inquietante esa “disminución de los confines entre la naturaleza que nosotros somosy la dotación orgánica que nosotros nos damos”.(*)

Ésta es la perspectiva de la Iglesia Católica cuando, al distanciarse del delirio transhumanista, presenta argumentos teleológicos y descubre “en el intento de crear un nuevo tipo de hombre una dimensión ideológica, según la cual el hombre pretende sustituir al Creador”. (*) Son muchas las razones antropológicas que impiden a los moralistas católicos acoger los planteamientosde los transhumanistas: la salvaguarda del datumhumano originario, el respeto de la integridad psicofísica de la persona, la igualdad entre todos los seres humanos desde la complementariedad en la diferencia y el peligro de que“la voluntad de algunos prevalezca sobre la libertad de otros”.(*)

Frente a este peligro, la última defensa de lo verdaderamente humano, de la dignidad de la persona, de la libertad y de la democracia es la naturalezahumana, el hechode nuestro existir en cuanto hombres y mujeres. Solo una antropología adecuada nos permitirá no caer en la trampa del reduccionismo biológico del transhumanismo. Una antropología que permita contemplar al hombre en la totalidad de sus dimensiones, donde las estructuras y dinamismos naturales tienen importancia, en cuanto que están referidos a la persona humana y a su realización auténtica, que sólo se puede verificar en la naturaleza humana, (*) en su ser hombre y mujer. Una antropología que pone de manifiesto la estrecha unión entre libertad y naturaleza: la libertad del sujeto debe confrontarse con la naturaleza compleja del hombre y con las estructuras naturales, incluso con el genoma, que son la base del existir humano y de su sexualidad. Una antropología que, al mismo tiempo, le recuerde al hombre que no puede prescindir de sus dinamismos naturales, del dato biológico recibido, porque prescindir de estos dinamismos significa violar el proyecto del hombre y poner en peligro su identidad como persona tal y como la conocemos. (*)

El transhumanismo no es unnuevo humanismo postmoderno y laico, como afirman sus defensores, sino un verdadero antihumanismo. Es un antihumanismo porque considera que la realización plena de la especie humana, de cada hombre y mujer, pasa por la abolición del ser humano en ese paso de la diversidad sexualal post-género,del humano al post-humano, en la búsqueda implacable del ciudadano ciborg.

Modalidades[editar | editar código]

El movimiento transhumanista está lejos de ser uniforme en sus planteamiento, en los medios que promociona, o en los horizontes que imagina. Por eso ha que estudiar cada planteamiento para conocer lo que defiende. En general podemos distinguir tres modalidades generales.

1.Transhumanismo cultural e ideología de género[editar | editar código]

Artículo principal: Género

El transhumanismo cultural suele preferir llamarse posthumanismo. Es el pensamiento que proviene de autores como Foucault, Derrida y Deleuze que mantienen la superación del humanismo, del hombre, tal como ha sido entendido hasta ahora con una naturaleza que sirve para interpretar existencias. Sería necesario superar todas las dicotomías como organismo/máquina, natural/artificial, animal/humano, mente/cuerpo, masculino/femenino, hecho/ficción, naturaleza/cultura[25], para construirse de nuevo.

El feminismo más radical, representado por Monique Wittig, Gayle Rubin, y Judith Buttler han desarrollado este planteamiento desde la perspectiva del cuerpo, el sexo y el género. Con estas autoras desaparece cualquier realidad que sustente a la persona. Atribuir un carácter performativo fuerte (que construye toda la realidad) al lenguaje constituye el principal instrumento de análisis de la realidad que se utiliza en estos estudios. Es más, el lenguaje sustituye a la realidad[26]. También se confía en él para deconstruir la cultura actual y alcanzar la indeterminación originaria de la realidad humana, dejando que cada individuo, sea cual sea su identidad biológica, siga su propio camino sin ser esclavo de estas máscaras preconstituidas[27].

Se va a atribuir al feminismo golpear el aspecto misógino del sujeto pero con ello colaborar al éxito de otros aspectos opresivos. El sujeto debe ser golpeado en su totalidad y declarado muerto. Solo queda ocuparse de sus fragmentos[26] Sin ninguna sustancia que lo haga permanente, el sí mismo se convierte en el efecto temporal del cruce de las múltiples identidades que lo posicionan en un sitio, más o menos ventajoso, en el sistema social y simbólico[26].

No es que desaparezca el sí mismo. Pero ya no existe con un contenido que lo explique: ya no es un qué. Es un quien encerrado en su irreductibilidad individual que no forma parte de ninguna identidad general y que es indefinible[28].

Este planteamiento tiene un punto clave con el desarrollo de la teoría Queer y la publicación del Manifiesto Cyborg de Donna Harraway (1984)[29]. En la visión de Donna Haraway: "los cuerpos no nacen; son fabricados (...) Uno no nace organismo. Los organismos son fabricados". " Cualquier objeto o cualquier persona puede ser razonablemente pensado en términos de montaje y desmontaje. No hay arquitecturas naturales que limiten el sistema del diseño(...) Lo que pasa por una unidad, un "uno",  resulta muy problemático, no es algo permanentemente dado"[29].

Se trata de ir a una sociedad sin sexos y sin géneros, en la que el ideal del “nuevo” ser humano estaría representado por una hibridación que rompiera la estructura dual hombre–mujer, masculino–femenino. Una sociedad, por tanto, sin reproducción sexual, sin paternidad y sin maternidad. La sociedad así construida estaría confiada únicamente a la ciencia, la biomedicina, la biotecnología y la ingeniería genética. El origen y final del existir humano se debería solo a la acción de la ciencia y de la tecnología, las cuales permitirían lograr ese transhumanismo en el que quedaría superada su propia naturaleza (posthumanismo).

Se entiende bien que la negación de cualquier realidad preexistente a la configuración de uno mismo según la propia elección, es una plataforma de pensamiento muy adecuada para aceptar el transhumanismo que permitirá cualquier modificación del ser humano con la única medida ética de la propia elección y el no dañar a otros. Judith Buttler aporta la idea de performatividad que implica la negación del cuerpo como un datum biológico y lo concibe como una entidad maleable, una naturaleza líquida que puede ser modelada a voluntad. Donna Haraway en su Manifiesto Cyborg ha puesto en evidencia esta relación entre ideología de género y transhumanismo[30].

2. Biológico[editar | editar código]

El mejoramiento biológico forma parte de los deseos naturales del ser humano. Este mejoramiento viene por una parte mediante la curación de enfermedades, por otra mejorando la biología de la especie humana. Los caminos para esta mejora biológica han sido impedir la transmisión de los genes esterilizando a los menos perfectos, acabar con la vida de los menos "capaces". Pero junto a este camino se ha abierto con fuerza la posibilidad de mejoramiento o enhacement, término frecuentemente utilizado en este movimiento.

Soluciones eugenésicas[editar | editar código]

En las primeras décadas del siglo XX, no sólo racistas e ideólogos de derechas sino también un número de progresistas sociales de izquierdas se preocuparon por los efectos de la medicina y las redes de seguridad social sobre la calidad del patrimonio genético humano. Creyeron que la sociedad moderna permitía sobrevivir a muchos individuos “no aptos” -individuos que habrían perecido en periodos anteriores- y temían que esto llevara a un deterioro de la especie.

Como resultado, muchos países (incluyendo los Estados Unidos, Canadá, Australia, Suecia, Dinamarca, Finlandia, y Suiza) implementaron programas eugenéticos promocionados por el estado, los cuales infringieron los derechos individuales en diferentes grados. En los Estados Unidos, entre 1907 y 1963 unos 64000 individuos fueron esterilizados a la fuerza bajo las leyes de eugenesia. Las principales víctimas del programa americano fueron los discapacitados mentales, pero los sordos, los ciegos, los epilépticos, los deformados físicamente, los huérfanos y los sin-techo fueron también seleccionados en ocasiones[31].

También modernamente se practica el aborto terapéutico que en buena parte es una medida eugenésica.

Mejoramiento genético directo. La Biología Sintética[editar | editar código]

Haldane(1924) había anunciado que la Biología sería el motor del desarrollo del mundo en este siglo[32]. Lo que en ese momento pareció pura ciencia ficción, se hizo posible cuando en 1972 Paul Berg logró cambiar las características de un microorganismo (un bacteriófago) combinando su material genético con el de un virus tras el descubrimiento de las endonucleasas de restricción[33].

Dos hitos importantes han sido la secuenciación del genoma humano -año 2000-, y el desarrollo de técnicas de terapia génética. Dentro de estas técnicas la CRISPR-Cas9 ha supuesto un paso muy importante por su poco coste y su facilidad de uso. Esta biología que analiza los diversos componentes de los seres vivos, ha permitido desarrollar la llamada ingeniería genética que actúa a nivel molecular.

El conocimiento de los genes, junto a las técnicas de manipulación genética, permiten la modificación de organismos e incluso una modificación estable mediante la actuación sobre las células germinales, o en el embrión temprano.

Junto al desarrollo de esta biología analítica ha ido surgiendo un nuevo tipo de biología. En el terreno experimental, el desarrollo de la ingeniería genética y la posibilidad de manipular no ya reacciones o elementos concretos, sino células o procesos celulares complejos, han abierto la puerta a otra disciplina que cambiará sin duda nuestro conocimiento de lo vivo y sus límites: la Biología Sintética[34]. Podemos entender esta como el diseño y fabricación de componentes y sistemas biológicos que no existen en la naturaleza, así como las técnicas que permiten introducir modificaciones en los diseños de los sistemas biológicos ya existentes. El objetivo final es la creación de nuevos organismos capaces de responder a determinados estímulos de una forma programada, controlada y fiable. Esto es posible mediante la introducción de secuencias de ADN que codifican nuevos genes, muy a menudo procedentes de otras especies distintas de aquella sobre la que se actúa. Así, ocurre a menudo que una célula bacteriana es modificada genéticamente añadiendo genes extraños, ya sean estos procedentes de virus, otras bacterias o humanos. Estos nuevos genes y las nuevas regulaciones genéticas asociadas a ellos son capaces de inducir nuevos comportamientos (funciones) en las células que los reciben, permitiendo su reprogramación[34].

El impresionante avance en el campo de la Biología Sintética durante la última década ha sido en gran medida consecuencia de aplicar una visión propia de la ingeniería en un contexto diferente como es un sistema biológico. Concebir los circuitos genéticos como circuitos de interruptores que activan o desactivan la expresión de un gen ha permitido desarrollar dispositivos como circuitos bioestables (que pueden encontrarse en dos posibles estados, como una bombilla encendida o apagada) o circuitos osciladores que a priori parecen más propios de la Electrónica que de la Biología. En la actualidad, se ha llegado a crear circuitos capaces de tomar decisiones no triviales en función de las señales que reciben del entorno de acuerdo con un programa preestablecido, algo que sin lugar a dudas podemos definir como computación[34].

La Biología Sintética constituye la esperanza de los transhumanistas para conseguir "mejorar las cualidades que han caracterizado a nuestra especie y para añadir otras nuevas que puedan ser deseadas"[25]. "Incluso dar lugar a una especie nueva y mejorada, a la que ya se ha querido bautizar con el nombre de Homo excelsior[25]".

Savulescu llega a decir:

No hay razón para que no podamos crear humanos con la visión de un halcón, el oído y el olfato de un perro, el sonar de un murciélago, el equilibrio y la gracia de un gato, la velocidad de un guepardo e incluso la capacidad de generar energía mediante la fotosíntesis a partir de la luz del sol. No hay razón, en principio, por la que los "posthumanos" no puedan beneficiarse de los genes del reino de los seres vivos[35]

Soluciones farmacológicas[editar | editar código]

La biomedicina será una de las áreas que más se beneficiarán de estos avances en campos como la terapia génica o la regeneración de tejidos. Puede incluso permitir la obtención de los denominados fármacos inteligentes, formados por una envuelta sintética que contiene una molécula diagnóstica capaz de detectar indicadores patológicos y tomar la decisión de liberar o no el fármaco. No obstante, el campo de posibles aplicaciones es tan grande como la capacidad para imaginarlo[34].

Los fármacos han sido considerados tradicionalmente como remedios para enfermedades: tenían un fin terapéutico. Actualmente también es patente su capacidad de mejora de la atención y del rendimiento intelectual, de la memoria a corto plazo de de la capacidad de planificación, del estado general del ánimo, y muchas otras. A nivel de rendimiento deportivo está muy discutido el uso de determinados compuestos, y asistimos a una carrera entre la capacidad de detección y su uso.

Es muy amplio todavía el papel que las medicinas tienen en el aspecto curativo, paliativo o mejorativo. Sin embargo los transhumanistas consideran que es un papel temporal, porque la solución final está en la modificación genética que haga permanentes esas mejoras[25].

3. Posthumanismo tecnocientífico[editar | editar código]

Desde el punto de vista de la tecnociencia en el ámbito transhumanista hay una creencia común: se busca alcanzar la eliminación de la barrera que separa el ser hombre del ser máquina (lo real y lo virtual), de tal manera que haya una fusión de las cualidades de ambos, y se llegue a un volcado de la información de la mente del hombre -que es lo que se consideraría "ser hombre"- en una máquina.

Inteligencia artificial (IA) y Robótica[editar | editar código]

Estamos ante un desarrollo de sistemas de software y hardware que replican algunas características de la forma de actuar inteligente del hombre. No se trata sólo de calcular más rápido, sino también de aprender, e incluso de tomar algunas decisiones. A un nivel básico ya se ha conseguido, por ejemplo: la máquina es capaz de ganar al hombre en una partida de ajedrez. El desafío está en si es capaz de sustituir al hombre que toma decisiones en el ejercicio de la libertad, con consciencia y voluntad. En este punto se advierte una divergencia entre los diversos autores: los que buscan sencillamente la mejora técnica de las máquinas, y los transhumanistas que imaginan un mundo posthumano en el que la máquina posee una inteligencia con las características de la humana pero infinitamente más desarrollada.

En un primer momento, el desarrollo de sistemas inteligentes desató la fantasía dando lugar a una serie de profecías sobre el futuro de la relación de los hombres con las máquinas. Jastrow anunció para 1995 el nacimiento de una nueva vida de origen computacional. Moravec o Minsky anunciaron una situación de arrumbamiento del hombre por la máquina, de una forma más o menos aceptada. La fijación de fechas fallidas: 2000, 2010, ha puesto de manifiesto la fantasía e irrealidad de estas predicciones[25]. Kurzweil, a semejanza de Moore, habló de la ley de Rendimientos Acelerados: un crecimiento exponencial hasta llegar a la Singularidad (2045) momento de "culminación de la fusión entre nuestra existencia y nuestro pensamiento biológico con nuestra tecnología, dando lugar a un mundo que seguirá siendo humano pero que trascenderá nuestras raíces biológicas. En la post-singularidad no habrá distinción entre humano y máquina o entre realidad física y virtual"[36].

La ley de Moore -la capacidad computacional se duplica cada dos años-, que ha sido una tendencia cumplida en los últimos años y con ello el crecimiento de la velocidad de los computadores, ha dejado de verificarse[37]. Intel ha sacrificado velocidad por eficiencia energética[38]. Pero aunque se mantuviese ese crecimiento exponencial de capacidades de computación, se puede observar que hay una ralentización en la incorporación de nuevas tecnologías respecto a lo que ocurrió en la segunda mitad del siglo XX. Y en último caso tampoco el desarrollo de la computación está claro que pueda dar lugar a una inteligencia como la tiene el cerebro humano[39] [40][41][42].

Los ingenieros y científicos que se dedican a la IA suelen adoptar una posición de prudente reserva. En 2006 la revista IA Magazine publicó un artículo titulado: Inteligencia artificial: los próximos 25 años[43]. En él, veinticinco investigadores relevantes en el campo de la IA expresen su opinión sobre los avances que se han producido y se van a producir en dicho campo. Ninguno de ellos menciona la creación de una superinteligencia general. Varios se limitan a presentar avances técnicos parciales en sus propias áreas de investigación -procesamiento de lenguaje natural, aprendizaje automático, reconocimiento de imágenes, procesamiento de datos masivos, robots situados, etc.-, y echan de menos una mayor integración entre dichas áreas.

Y en el informe de 2016 del One Hundred Year Study on Artificial Intelligence (AI100)[44] de la universidad de Stanford se dice: "Los aterradores retratos futuristas de la inteligencia artificial que dominan en películas y novelas, y conforman la imaginación popular, son ficticios. En realidad, la IA está ya cambiando casi enteramente nuestra vida diaria, mejorando nuestra salud, seguridad y productividad. A diferencia de lo que sucede en las películas, no hay en el horizonte ninguna raza de robots sobrehumanos, y probablemente ni siquiera son posibles".

De todo ello se deduce el crecimiento de las aplicaciones de la Inteligencia Artificial, pero no aparece en el horizonte la fusión mente-computador que se había profetizado.

El ciborg[editar | editar código]

cuatro áreas convergentes: NBI:

  1. Nanotecnología,
  2. Biotecnología,
  3. Tecnologías de la información;
  4. Ciencias del conocimiento.
  • Neurociencia: el problema mente/alma y cerebro: ¿Hay diferencia o no? ¿todo se reduce a funcionamiento neurocerebral? ¿dónde colocar en un acercamiento tal la voluntad, la conciencia, la libertad, la responsabilidad, la decisión, la calibración de los impulsos externos e internos, la interpretación de las informaciones adquiridas y, sobre todo, el origen del pensamiento, del simbolismo, de la religión, del arte y, en última instancia, del «yo».? (Ravasi)
  • IA y robótica. La singularidad: cuando 2045 la máquina tomara el control del planeta y superará al hombre
  • Nanotecnología
  • Comunicación


Características[editar | editar código]

Evolucionismo[editar | editar código]

Algunos ven que el deterioro corporal y la muerte son fallos biológicos en la selección natural. Esta debería haber encontrado caminos de regeneración y reparación de estructuras. ¿Es un fallo en la cadena de la evolución? Algunos explican que en este caso la selección natural se produce indirectamente, porque la mejor transmisión de los genes se da al llegar a la madurez sexual que es donde preferentemente ocurre la reproducción. La selección natural se produciría principalmente en estos momentos, lo que ocurra posteriormente al individuo no afecta a la selección por la menor o nula transmisión de genes en años posteriores[25]. Por tanto sí tendríamos selección natural, aunque esta no afectaría a la prolongacón de la vida.

El transhumanismo va más allá. Debemos dejar la evolución biológica y pasar a la evolución tecnológica. Lo que el transhumanismo defiendo es que hemos de abandonar la pasividad a la que nos hemos visto sometidos en el proceso evolutivo darwiniano, que nos ha hecho tal como somos, unos primates parlantes e inteligentes, pero sometidos a múltiples limitaciones que podrían ser superadas tecnológicamente. Ha llegado la hora de que el ser humano tome el control de su propia evolución y haga de ella una evolución dirigida o diseñada. La evolución biológica, basada en la selección de variaciones aleatorias, habría así finalizado para nosotros. Comenzaría en su lugar la evolución basada en la tecnología[25].

Max Moore, uno de los principales teóricos del transhumanismo, al definir este movimiento afirma que se trata de continuar y acelerar la evolución de la vida inteligente, más allá de su forma humana actual y sus limitaciones humanas[45].

El azar ya no guía nuestra evolución sino que nosotros elegimos y podemos crear diversas especies desde el hombre evolucionado. Incluso habría la obligación moral de aplicar estas innovaciones. El físico Freeman Dyson ha apuntado correctamente que la emergencia de la Biología Sintética marca el final de la evolución darwiniana tal y como la conocíamos. Mediante una intervención en los mecanismos reguladores naturales, podemos acceder a todo un universo de posibilidades, muchas de las cuales jamás habrían sido alcanzadas por la evolución natural[34],

Enfermedad, vejez y muerte[editar | editar código]

A veces se confunde la propuesta transhumanista de inmortalidad, con la que hacen varias religiones sobre la vida eterna. Inmortalidad y vida eterna son conceptos distintos. El primer se refiere a no morir en el estado actual de la persona. El segundo implica pasar por la muerte para legar a un estado distinto donde se vive fuera del tiempo, en la eternidad.

La inmortalidad, en el sentido de no morir es una de las afirmaciones clave del transhumanismo. Tan sólo un accidente externo podría acabar con esta inmortalidad, y no en todos los casos; sería necesario que realmente no se pudiesen reparar o duplicar los órganos, o que en el caso del cyborg se destruyese la memoria y no hubiese copias.

¿Es posible evitar la muerte?

Los procesos de envejecimiento y la muerte de los individuos de cualquier especie es un hecho.

La evitabilidad de la senescencia vendría más bien por la mejora en el conocimiento de los procesos del envejecimiento[46]. Este conocimiento ¿permitiría en un futuro alcanzar la inmortalidad?. Aubrey de Grey así lo piensa: propone que para 2030 las personas de 90 años vivirán como ahora las de 50, y a partir de ahí, se bajará la edad biológica y se alcanzará la inmortalidad[47]. Otros han querido demostrar la falta de valor científico de esta afirmación y poniendo el límite de la vida humana en los 125-130 años[48][49].

Ante esto afirman que ya ha nacido el primer ser humano que alcanzará los 1000 años. Cuando cumpla ochenta, la medicina habrá avanzado hasta el punto de poder prolongar la vida unas decenas de años, y cuando alcance esta edad ya se conocerán los fármacos para revertir la edad de las células incluidas las del cerebro[47].

La esperanza de no morir ha desarrollado entre algunos humanistas el compromiso de la crionización bien sea de todo el cuerpo o del cerebro. Uno de los pioneros del transhumanismo fue Fereidoun M. Esfandiary[50] (15 de octubre de 1930- 8 de julio de 2000). Cambió su nombre por FM-2030 con la esperanza de llegar a centenario. Por eso cuando en el 200 murió de un cáncer de páncreas pidió ser criogenizado por la Alcor Life Extension Foundation[51] que tiene 170 pacientes crionizados (mayo 2019). También Max Moore, que fue presidente y director de esta Fundación ha pedido que se criogenice su cerebro[52].

Por supuesto otro modo de evitar la muerte, en opinión de los transhumanistas, sería la unión con la máquina[25].

Un futuro utópico[editar | editar código]

El futuro que plantea el transhumanismo es distinto del que plantean las religiones, especialmente la católica. En estas se da una trascendencia y, tras la muerte, un cambio en el estado de la persona, para entrar en la eternidad, donde no existe el tiempo[53].

El transhumanismo promete evitar la muerte y vivir aquí en la tierra -del modo que sea: biológico o computacional- sin término. No hay muerte. Hay un vivir infinito en el tiempo[53].

El transhumanismo se convierte así en el único proyecto de salvación laica, pretendidamente realizable aquí, en este mundo, capaz de atraer fieles seguidores en un número considerable, a los que les hace recuperar la confianza en el poder de la mente humana como garante del progreso material y de un futuro mejor, al tiempo que no los obliga a ninguna renuncia inmediata, ni a cambiar demasiado sus formas actuales de vida y de pensamiento[25].

Es un tipo de salvación-felicidad distinta de la que prometen las religiones, y a través de medios distintos, pero salvación-felicidad al fin y al cabo. Por este motivo algunos han considerado el transhumanismo como una nueva religión que viene a superar los fallos de las demás. Es más deberían dejarse atrás las "religiones arcaicas" que "ofrecían consuelos frente a la muerte", para adoptar esta nueva religión que nos permite superar la muerte. Sería necesario "elaborar narraciones transhumanistas" que sustituyan a las religiosas[54].

Bostrom habla de dos aspectos concretos de felicidad que se podrán conseguir[55]:

  • Bienestar emocional de por vida a través de la recalibración de los centros de placer. Los productos farmacéuticos actualmente en desarrollo prometen dar a un número creciente de personas "normales" la opción de reducir drásticamente la incidencia de emociones negativas en sus vidas. El sujeto no se sentirá "drogado" y permitira una constante elevación del estado de ánimo indefinidamente sostenible sin ser adictivo. David Pearce aboga y predice una era post-darwiniana en la que toda experiencia aversiva será reemplazada por gradientes de placer más allá de los límites de la experiencia humana normal. La "ingeniería del paraíso" puede convertirse en una posibilidad práctica.
  • Pastillas de personalidad. Las drogas y la terapia génica producirán mucho más que un placer unidimensional superficial. También pueden modificar la personalidad. Pueden ayudar a superar la timidez, eliminar los celos, aumentar la creatividad y mejorar la capacidad de empatía y profundidad emocional. Piensa en toda la predicación, el ayuno y la autodisciplina a las que las personas se han sometido a lo largo de los siglos para intentar ennoblecer su carácter. En breve, será posible lograr los mismos objetivos mucho más a fondo al tragar una píldora de cóctel diaria.


Progreso: técnico y ético[editar | editar código]

Antropología[editar | editar código]

Los diversos planteamientos transhumanistas participan de forma más explícita o implícita de una visión de lo que es ser humano que reduce la realidad de la persona a unas manifestaciones muy concretas y que tiene algunos rasgo comunes[56]:

  • El ser humano es sólo materia, es decir sólo hay cuerpo.

    El hombre, por lo tanto, es considerado como un mecanismo material complejo, que funciona como una máquina (piénsese en el hombre-máquina supuesto por J-O. De la Mettrie), y no sorprende que se hable de la posibilidad de crear ciertos seres, en los que la cibernética y la nanotecnología sustituirían completamente a la naturaleza humana, llevando al hombre hacia una especie de ser artificial o “post-humano”. Si somos totalmente materia, y si logramos un día entender perfectamente cómo funciona el hombre, ¿qué dificultad encontraremos para hacer un hombre artificial? Ya en la película Blade Runner se plantea la pregunta de la diferencia entre el ser humano y el replicante producido artificialmente. Llegará un momento, piensan los transhumanistas, en que podremos hacer unas réplicas humanas perfectas, idénticas al hombre, pero artificiales[56].

  • Lo que llamamos mente se reduce a simples conexiones neuronales del cerebro.

No somos solo materia, sino que somos sobre todo conexiones neuronales. El día en que el hombre pueda descifrar con claridad cómo funciona el cerebro, habremos descubierto cómo funciona el hombre entero, ya que para los transhumanistas el hombre es su cerebro[56]

  • La persona se reduce a racionalidad:

Es persona solo quien aquí y ahora es capaz de razonar, no es persona, en cambio, quien no está en condición de razonar, como son: los fetos, los embriones, los discapacitados privados del uso de razón, las personas en estado vegetativo persistente o en coma. El estatuto de persona se podría atribuir también a seres no humanos, que en apariencia razonan (como son algunos primados superiores). Podrían ser personas también unas máquinas que fueran aparentemente inteligentes[56].

  • Como consecuencia no hay una naturaleza humana, un algo común a todos los seres humanos que los distinga de otros seres vivos sino una mayor o menor complejidad en las estructuras biológicas.
  • Desaparece el concepto de dignidad como la intangibilidad del ser humano, por el hecho de serlo. Se da una valoración de la posesión de unas características determinadas por la sociedad que protegen a los seres vivos, según las características que se determinen en cada momento.
  • La felicidad es sólo felicidad psicológica y esta se consigue por la perfección biológica[56], aunque en la realidad sea difícil definir lo que es perfección biológica cuando ella depende exclusivamente de los deseos que se tengan sobre el propio cuerpo o el de los hijos.

La visión del hombre que subyace en los planteamientos transhumanistas desconoce o prescinde completamente sin argumentación de las conquistas del pensamiento clásico, como, por ejemplo, las de Aristóteles, Tomás de Aquino o Kant, pero también de algunos pensadores contemporáneos, que se inspiran en los clásicos, como son R. Spaemann, A. MacIntyre, M. Nussbaum, Ricoeur  y otros. Las teorías de estos últimos son rechazadas por unos prejuicios  sin fundamento, sobre todo sin el soporte de una crítica de las teorías clásicas, que califican sin más de vacías, abstractas y carentes de sentido práctico[56].

Ética[editar | editar código]

El fin justifica los medios, o todo lo que técnicamente se puede hacer tenemos obligación moral de llevarlo a cabo

eugenesia:[editar | editar código]

Savulescu: Si cambias el funcionamiento del cerebro, cambias la conducta. Hace miles de años cogimos a los lobos y de ahí se han desarrollado muchas razas de perros distintos, pero no van a ser un lobo feroz. No somos muy distintos de los perros, tenemos un fronted cerebral que nos permiten ser más inteligentes. La fecundación artificial selectiva para mejorar la raza humana: seleccionar a embriones que serán más inteligentes. Puedes utilizar células madre para crear embriones, y seleccionar los mejores de tales. Se aumentaría el CI medio de los seres humanos. Se conseguiría una posthumanismo. En China se están haciendo cosas de estas.   La aceptación de la imperfección, la aceptación de sí mismo, y la eugenesia.

  • disposición de la vida de otros: eugenesia

equidad con los contemporáneos y con los descendientes[editar | editar código]


Mejoramiento[editar | editar código]

Mejora moral[editar | editar código]

Explora la posibilidad de la inteligencia artificial moral: cómo podría verse y qué podría lograr. En el contexto de las limitaciones duraderas de la psicología moral humana y los apremiantes desafíos inherentes a un mundo globalizado, argumentamos que una IA que podría monitorear, incitar y asesorar sobre el comportamiento moral podría ayudar a los agentes humanos a superar algunas de sus limitaciones inherentes. Dicha IA podría monitorear los factores físicos y ambientales que afectan la toma de decisiones morales, podría identificar y hacer que los agentes tomen conciencia de sus prejuicios, y podría aconsejar a los agentes sobre el curso de acción correcto, basado en los valores morales del agente. Una objeción común al concepto de mejora moral es que, dado que no se puede llegar a un acuerdo sobre la acción correcta, el proyecto de mejora moral está condenado al fracaso. Argumentamos que en la medida en que esto es un problema, es un problema para algunas intervenciones biomédicas, pero una IA moral adaptada a los agentes no solo preservaría el pluralismo de los valores morales sino que también aumentaría la autonomía del agente al ayudarlo a superar sus limitaciones psicológicas naturales. . De este modo, la inteligencia moral tiene una ventaja sobre otras formas de mejora moral biomédica[57].

Obligatoriedad de la mejora[editar | editar código]

Sin embargo, hay que distinguir: la medicina curativa es de justicia que sea para todos, la medicina mejorativa solo para algunos.

Cuestiones filosóficas y éticas[editar | editar código]

exigen a cualquier lector un planteamiento reflexivo con el fin de clarificar cuáles son las falsedades y las ambigüedades que se esconden tras el discurso transhumanista. El elenco de cuestiones epistemológicas y éticas que el autor va señalando a lo largo del libro podría resumirse en lo siguiente: la noción de tecnociencia que sostienen los transhumanistas es única, absoluta y está impregnada de valoraciones éticas que carecen de fundamentación racional. La creencia ciega en que la tecnología por sí misma es capaz de solucionar todos los problemas sociales, económicos, políticos y éticos que acompañan al desarrollo digital y biotecnológica debida a su infinita capacidad de innovación. Por último, existe una evidente confusiones entre "medios y fines" a la hora de definir la función de la tecnología con respecto a la mejora de la vida humana sobre la Tierra[58].

Críticas[editar | editar código]

Desde su creación, el transhumanismo ha recibido múltiples críticas. El filósofo y politólogo estadounidense Francis Fukuyama[59] llamó al transhumanismo la idea más peligrosa para los sistemas democráticos y lo describe como una amenaza para la esencia humana que atenta contra el principio de igualdad de todos los hombres. A su vez, Habermas lo critica al dejar a la autonomía moral del individuo sometida a interés sociales, políticos y económicos[60] . Otros sostienen que la eventual bifurcación de humanos en posthumanos llevaría a la esclavitud y al genocidio entre ambos grupos[61] o incluso que sus ideas pueden llevar a la extinción de los hombres[62][63].


Adela Cortina:

No defiende una ética utilitarista, que quiere el mayo bien para el mayor número. Pero tiene el problema de la falta de igualitaristmo

Etica de la dignidad y del reconocimiento recíproco. Etica que se hace desde el reconocimiento de los seres humanos se hacen desde el reconocimiento mutuo, es decir desde el reconocimiento intersubjetivo, de modo que el progreso debe atender a las personas y a los vinculos que les permitaan ser personas. Se trata no de una ética individulaista sino social porque reconoce desde sus entrañas que las personas no son individuos aislados. Es un punto de partida social de reconocimiento recíproco. Son importantes las personas y son imporantes los vínculos sociales que exiten entre ellos. Los seres se reconocen como dotados de dignidad y no de precio. Serrumentalizares que no se pueden inst

Historia del transhumanismo[editar | editar código]

Artículo principal: Historia del Transhumanismo

Antecedentes[editar | editar código]

Nick Bostrom, en su artículo titulado La historia del pensamiento transhumanista[31] remonta el origen de esta ideología tan atrás como a la Epopeya de Gilgamesh(1700 a.c.) y otras búsquedas de la inmortalidad, incluyendo la piedra filosofal[63]. Después hace un recorrido por distintos filósofos. Se trata, en general, de pensadores que han buscado el mejoramiento del ser humano, y la prolongación de su vida.

El concepto y el término “transhumar” es utilizado por primera vez por Dante en su Divina Comedia[64]. Para el autor italiano transhumanar es la meta última del hombre y representa la experiencia, imposible de explicar con palabras, de ser elevado por la gracia, más allá de lo humano, hacia nuestra realización total y transcendente en Dios[65].

Primeros pasos[editar | editar código]

Hacia 1950, Alan Turing, considerado por muchos como el padre de la computación y uno de los pioneros de la inteligencia artificial, en su artículo “Máquinas de computación e inteligencia[66], ya se estaba peguntando en su tiempo si existía la posibilidad de que en algún momento las máquinas pensaran en el mismo modo general que los seres humanos. La idea de Turing, a partir del denominado test de Turing, se basa en la suposición de que si una máquina se comporta en todos los aspectos como inteligente, entonces la respuesta es que sí es inteligente. La prueba consiste en descubrir, por medio de una entrevista a un computador y a un humano, cuál es el humano y cuál es el computador, en el caso de que el entrevistador no pueda identificar al computador, el computador gana[67].

Como concepto contemporáneo el término “transhumanismo” fue introducida por Julian Huxley en 1957[68]:

“la especie humana puede, si lo desea, trascenderse —no sólo esporádicamente, un individuo aquí de una manera, otro allí de otra forma— sino en su totalidad, como humanidad. Necesitamos un nombre para esta nueva creencia. Quizás Transhumanismo pueda servir: el hombre sigue siendo hombre pero transcendiéndose, a través de la realización de las nuevas posibilidades de y para su naturaleza humana[69].

Su concepción, con contornos ligeramente visionarios, trataba de hacer brillar un futuro de la especie humana destinado, incluso en la línea de la evolución, a trascender muchos límites actuales, dando origen a una especie de nuevo fenotipo antropológico.

Desarrollo del movimiento[editar | editar código]

La formación del movimiento transhumanista empezó en las últimas décadas del siglo XX[70]. En 1960, FM-2030 (anteriormente llamado F.M. Esfandiary), un futurista iraní-americano que dio clases sobre los «nuevas concepciones de lo Humano» en The New School for Social Research, Nueva York, empezó a identificar a las personas que adoptaban tecnologías, estilos de vida e interpretaciones del mundo que buscaban la transición a la «posthumanidad» como «transhumanos» (abreviatura de «humano transitorio»).

Los primeros autodenominados transhumanistas se reunieron a principios de la década de 1980 en la Universidad de California, que se convirtió en el centro neurálgico del pensamiento transhumanista. FM-2030, Spencer, y Vita-More se reunieron y empezaron a organizar encuentros para transhumanistas en Los Ángeles, que incluían estudiantes de los cursos de transuhmanismo de FM-2030, público de los trabajos artísticos transhumanistas de Vita-More, así como miembros de la comunidad científica, especialmente de las áreas relacionadas con el espacio y la astrofísica. En 1982 Natasha Vita-More, que casaría con Max More, escribió la Transhumanist Arts Statement, y, entre 1987 y 1994, produjo el programa de televisión «TransCentury Update» en el que no no solo habló sobre exploración espacial, sino también sobre automóviles eléctricos, extensión de vida, inteligencia artificial, factibilidad de la nanotecnología, ingeniería genética.

En 1986, K. Eric Drexler publicó su libro Engines of Creation: The Coming Era of Nantechonology, que discutía las perspectivas de la nanotecnología y el ensamblado molecular, y fundó el Foresight Institute para promocionar las tecnologías emergentes.

Las oficinas de la Alcor Life Extension Foundation fueron un punto de unión para los futuristas, pues era la primera compañía no comercial en desarrollar, abogar por y emplear la criónica. Aunque no todas las actividades de la fundación estaban explícitamente relacionadas con el transhumanismo, algunos de sus integrantes tuvieron un papel pionero en el movimiento. Uno de sus principales difusores fue Max More.

La Extropía[editar | editar código]

En 1988, el filósofo Max More fundó el Extropy Institute junto con Tom Bell en California y fue el desarrollador principal de la doctrina fundamental del transhumanismo libertario, que se publicaría en Principles of Extropy[71] en 1990, dándole una nueva definición al transhumanismo. Uso el término extropía, como antónimo de entropía,

En 2006, el cuerpo directivo del Extropy Institute tomó la decisión de abandonar las operaciones de la organización, declarando que su misión se había «completado esencialmente»[72]. Natasha Vita-More fue su última presidenta. Esto dejó a la Asociación Transhumanista Mundial (WTA) en posición de liderazgo de la organización del movimiento internacional transhumanista.

La Asociación Transhumanista Mundial y Humanity +[editar | editar código]

En el año 1998, bajo el impulso de Nick Bostrom y David Pearce, se crea la Asociación Transhumanista Mundial (WTA). También en 1998 se elaboró una Declaración Transhumanista[73] que ha sido modificada a lo largo de los años por varios autores y organizaciones. En el año 2008 la WTA se rebautizó como Humanity +, constituída como una organización educativa sin fines de lucro dedicada a elevar la condición humana y cuyo objetivo es influir profundamente en una nueva generaciónb de pensadores que se atrevan a imaginar los próximos pasos de la humanidad[74].La Declaración Transhumanista fue adoptado por la Junta de Humanity+ en marzo de 2009[73].

El filósofo David Pearce (Reino Unido, 1960) sostiene lo que él llama el "imperativo hedonista", o la obligación moral de trabajar para la abolición del sufrimiento en todos los seres vivos sensibles. "Los estados de bienestar sublime están destinados a convertirse en la norma genéticamente programada de salud mental. Se predice que la última experiencia desagradable del mundo será un evento fechado con precisión, explica en The Hedonistic Imperative.

La Singularidad está cerca[editar | editar código]

Raymond Kurzweil (EEUU, 1948) es uno de los principales expertos en computación. Ha desarrollado múltiples inventos, y es un notable impulsor de la Inteligencia artificial. Ha predicho que una máquina dotada de inteligencia artificial podría realizar todas las tareas intelectuales humanas y sería emocional y autoconsciente. Sugiere que las IA mostrarán pensamiento moral y respeto a los humanos como sus ancestros. De acuerdo a sus predicciones, la línea entre humanos y máquinas se difuminará como parte de la evolución tecnológica. Ha sido uno de los impulsores de Singularity University. También es autor de La Singularidad está cerca. Cuando los humanos transcendamos la biología (2005) donde fija el año 2045 para la llegada de la Singularidad, un tiempo en el que la convergencia de la genética, la nanotecnología y la robótica producirán, junto al acelerado ritmo del cambio tecnológico, que la vida humana se vea transformada de forma irreversible.

The Singularity University[editar | editar código]

Singularity University es una compañía que fue cofundada en 2008 por el Dr. Peter H. Diamandis, quien se desempeña como Presidente Ejecutivo, y Ray Kurzweil, Canciller[75] que fue quien inspiró el proyecto con su libro: La Singularidad está cerca[76]. Singularity University (SU) es una comunidad global que utiliza tecnologías exponenciales para enfrentar los mayores desafíos del mundo. La plataforma de aprendizaje e innovación de la UB permite a las personas y organizaciones con la mentalidad, el conjunto de habilidades y la red para construir soluciones innovadoras que aprovechen las tecnologías emergentes como la inteligencia artificial, la robótica y la biología digital. Con nuestra comunidad de empresarios, corporaciones, organizaciones de desarrollo, gobiernos, inversionistas e instituciones académicas, la comunidad tiene los ingredientes necesarios para crear un futuro más abundante para todos[77].

Otras instituciones[editar | editar código]

Desde 2003 el Oxford Uehiro Centre for Practical Ethics,, también en la Universidad de Oxford, pretende abordar los problemas que han desbordado las instituciones y normas tradicionales: cambio climático, destrucción ambiental, terrorismo, armas de destrucción masiva, desigualdad y pobreza globales, migración intercultural y multiculturalismo, uso excesivo de antibióticos y el mundo, difusión de enfermedades infecciosas, ingeniería genética y medios biomédicos para la extensión de la vida y el mejoramiento cognitivo y moral, y la inteligencia artificial[78].

Actualmente Julian Savulescu es su director. El campo de investigación de Savulescu es ahora el Biomejoramiento moral: Si cambias el funcionamiento del cerebro, cambias la conducta. Hace miles de años cogimos a los lobos y de ahí se han desarrollado muchas razas de perros distintos, pero no van a ser un lobo feroz. No somos muy distintos de los perros, tenemos un fronted cerebral que nos permiten ser más inteligentes. La fecundación artificial selectiva para mejorar la raza humana: seleccionar a embriones que serán más inteligentes. Puedes utilizar células madre para crear embriones, y seleccionar los mejores de tales. Se aumentaría el CI medio de los seres humanos. Se conseguiría una posthumanismo. En China se están haciendo cosas de estas[79].

En 2005 Bostrom (Suecia, 1973) fundó y sigue siendo su director del Future of Humanity Institute(FHI) de la Faculty of Philosophy and Oxford Martin School . El FHI es un instituto de investigación multidisciplinario en la Universidad de Oxford. Los académicos de FHI aportan las herramientas de matemáticas, filosofía, ciencias sociales y ciencias para abordar cuestiones generales sobre la humanidad y sus perspectivas. Trabajan en cuatro áreas: Macroestrategia, Centro de gobernanza de la Inteligencia artificial, Seguridad de los sistemas de Inteligencia artificial y Biotecnología segura[80].

Fundamentos antropológicos y éticos[editar | editar código]

Desde el punto de vista de su fundamentación filosófica, el transhumanismo se sustenta en una antropología materialista de raíz empirista por la que se concibe al hombre como algo puramente material sin ningún espacio para la realidad metafísica o trascendente. Además, la explicación del funcionamiento humano es la del neurobiologicismo funcionalista, es decir, el hombre reducido al funcionamiento, más o menos perfecto, de sus conexiones neuronales. Todo ello unido a una fe ciega en la ciencia. Además, la perspectiva ética desde la que se mueve es fundamentalmente utilitarista y liberal. En la mayor parte de los casos los autores son ateos o agnósticos. Según algunos autores estamos en la última etapa del desarrollo del homo sapiens, en la era del homo technologicus, que tiene en sus manos la posibilidad de continuar la evolución de la especie humana hacia una superior, mejor y más feliz, utilizando todos los medios tecnológicos a su alcance.


Implicaciones bioéticas[editar | editar código]

La teoría transhumanista plantea numerosas cuestiones tanto de orden teórico como práctico, sus autores no han contestado todavía a muchas de ellas. En primer lugar, la tesis transhumanista parte de un postulado todavía no demostrado, a saber, el hombre es un ser que se reduce solo y exclusivamente a sus conexiones neuronales. El fisicalismo neurobiologicista todavía no ha sido demostrado satisfactoriamente, es más, encontramos cada vez más autores que sostienen la tesis del no reduccionismo materialista del hombre. Hay otra cuestión de fondo importante: Quién me dice que cuanto más perfecto sea física y psíquicamente, que cuántas más capacidades tenga voy a ser más feliz. ¿Qué es la felicidad? ¿Qué significa ser mejor o más perfecto, quién lo determina? La respuesta a esta pregunta no estriba en una cuestión meramente material sino moral y ontológica. Ser mejor o ser feliz no depende solo de cuestiones materiales. La ecuación perfección física igual a felicidad no es siempre real, es más a veces se puede dar el caso contrario. Lo que realmente es el hombre, y lo que le hace feliz, está fuera de un cálculo meramente material. Hay después una serie de cuestiones de carácter práctico a la hora de poner por obra el plan transhumanista: selección embrionaria y eliminación eugenésica de embriones y fetos con defectos, problemas derivados de la nanotecnología aplicada al cerebro y neuroética, problemas de la crioconservación, uso de fármacos que cambien la personalidad, problemas de distribución de recursos, etc. En conclusión, aunque en teoría el transhumanismo pueda tener un fin bueno, hacer de la vida del hombre algo mejor, fin hacia el que ha tendido siempre la medicina, la ciencia y en general el progreso, este fin no puede ser alcanzado a través de cualquier medio. En el núcleo de esta teoría encontramos la pérdida del sentido del valor y la dignidad del hombre, que hacen de este un ser especial en el resto de la naturaleza, aún con sus límites y finitud. La no aceptación de la realidad humana hace que el hombre forje un futuro utópico, puramente material, que le lleva fuera de los cauces humanos, incluso programando su propio exterminio.


Bibliografía[editar | editar código]

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Enlaces externos[editar | editar código]

Referencias[editar | editar código]

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  68. Bostrom repite una cita incorrecta de Huxley 1927 en el volumen de ensayos Religion Without Revelation (Londres: Benn, 1927). Aunque ciertamente Huxley expresa en esos ensayos algunas ideas cercanas al transhumanismo, la terminología solo empieza a utilizarla en 1957. Bashford, Alison (16 octubre 2013). «Julian Huxley’s Transhumanism». En Turda, Marius. Crafting Humans. From Genesis to Eugenics and Beyond (National Taiwan University Press): 153-169. ISBN 978-3-8471-0059-1. 
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